Zootopia y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney.


Parachute (Paracaídas)

2. Amistad

Corría tan rápido como sus patas se lo permitían. No tenía sentido, había empezado ese día con la sola idea de respirar un poco de aire fresco y despejar su mente, pero su desesperación la había llevado a iniciar una carrera sin fin. Estaba consciente de que debía de parar pronto pero no sabía cómo.

Eventualmente, después de sentir que sus piernas estaban a punto de colapsar, trotó hasta llega a la banca más cercana y se desplomó de inmediato. Sus pulmones ardían y sentía que el corazón se le salía con cada latido, y mientras trataba de recuperar el aliento, cerró los ojos con fuerza.

¿Qué me pasa? ¿Qué estoy haciendo? Se repetía una y otra vez. No importaba cuánto corriera o lo mucho que tratara de huir de ellos, los pensamientos no se iban.

Suspiró. Se sentía cansada tanto física como mentalmente. La noche anterior se la había pasado dando vueltas en su cama, pensando en toda clase de razones por las cuales Nick había estado sentado en esa cafetería y con esa acompañante.

¿Y si es una amiga nada más? Movía la nariz de un lado para otro. ¿O mejor aún, un familiar? Aquello la hacía sentir más tranquila. ¿O peor, su novia? Y era ahí cuando enterraba el rostro en la almohada.

Porque no era el hecho de que Nick tuviera una pareja, el problema era que aquello le afectaba mucho más de lo que quería aceptar.

Quería jalarse las orejas de lo absurda que podía llegar a ser.

... ¡¿Y si tiene esposa?!

"¡No, no, suficiente Judy Hopps!" Exclamó con los puños al aire, parándose de un salto y, al mismo tiempo, recibiendo un tirón en sus orejas. "¡Oww!" Había olvidado que llevaba los audífonos puestos. Otra vez.


El camino hasta su departamento fue muchísimo más lento a comparación de las cinco vueltas que le había dado a todo el centro de la ciudad. Las patas apenas y podían sostenerla.

No quería ni imaginarse cómo amanecería mañana.

"Torpe, torpe coneja", murmuró para sí mientras se quitaba los tenis. Solo a ella se le ocurría salir a correr una maratón y sin motivo alguno. "Aunque sí tenía un motivo" soltó de repente y a modo de excusa, como si aquello fuera a disminuir el dolor de su cuerpo.

En el fondo sabía que no tenía razones para estar así. ¿Quién era ella, después de todo? Solo una amiga, una compañera de trabajo y nada más. ¿Por qué debía de afectarle el que Nick tuviera a alguien especial?

"Porque las cosas ya no serán igual."

Ese era su principal temor. Aquel zorro había sido su primer amigo de verdad en esa ciudad y, con el paso del tiempo, su amistad se había convertido en parte de su vida diaria. Todo, desde sus bromas y sus tontos sobrenombres hasta las atenciones que tenía con ella. Ningún otro amigo antes la había hecho sentir así y era por eso que le asustaba la idea de que Nick se olvidara de ella.

"Pero Nick no lo haría... ¿o sí?"

Antes de que pudiera contestar a su pregunta, su celular se iluminó y una tonada conocida comenzó a escucharse en todo el cuarto.

No tuvo que ver el nombre para saber de quienes se trataba.

"¡Oh, Judy! ¿Cómo estás tesoro?"

La susodicha cambió su semblante de forma instantánea. "Bien mami, estoy bien."

"Que bueno," esta vez fue su padre quien habló. "Nos da mucho gusto verte hija."

"A mi también," sonrió con melancolía. "Más de lo que se imaginan," pensó.

Bonnie se acercó más a la pantalla. "¿Cómo va todo por allá?"

"Todo está muy tranquilo," mintió como toda una profesional. Sabía que debía de cuidar sus palabras y más en estos casos. "¿Y ustedes, cómo han estado?"

"Que bueno Judy. Nosotros estamos bien aunque… Verás, tu padre ha estado un poco preocupado."

"¿Preocupado? ¿Por qué?"

"Ay linda, las cosas no han marchado bien en el negocio," Stu comenzó a explicar. "Hace un par de semanas que una empresa nueva llegó, ya sabes, como las que hay allá, con un enorme edificio y toda la cosa, y bueno… han estado acaparando parte de las ventas."

Judy suspiró, seguramente su padre estaba exagerando como siempre.

"No tienes de qué preocuparte papá, probablemente se deba a que es la novedad por allá. En cuanto lo prueben se darán cuenta de que no es lo mismo, en Bunnyburrow todos saben que tu cosecha es de las mejores."

Stu estaba listo para responder pero su esposa lo cortó rápidamente. "¡Eso es lo que yo le he estado diciendo! En realidad son los conejos mas jóvenes quienes no han comprado como antes, pero las familias de antaño siguen prefiriéndonos."

"Eso es buena señal," respondió bastante convencida.

"Pero Judy, ¿qué haremos si el negocio se viene abajo?"

La coneja negó con la cabeza. "Papá, eso no va a pasar. Esto es algo temporal, confía en mi. Cuando vean que la calidad de tu cosecha no se compara a ninguna otra volverán."

El conejo seguía mostrándose bastante afligido por el tema y a Judy se le acababan los argumentos. ¿Cómo podía hacerlo entender? Después de todo su padre podía ser bastante necio cuando se lo proponía.

Aunque no podía culparlo, este era un asunto realmente importante para él.

Sonrió, esta vez de corazón. "¿Sabes? Yo jamás he probado zanahorias como las que tu cultivas papá. Ni si quiera aquí en Zootopia."

La cara de Stu se iluminó por completo. "¿Lo dices en serio?"

"¡Por supuesto!" Aseguró bastante animada. "Las zanahorias de los supermecados son todas enormes pero… ¡puaj! No tienen ni un poco de sabor. Nada como las tuyas papi."

El animal le devolvió la sonrisa. "¿Palabra de conejo?"

"¡Palabra de conejo! O si no, que se me caigan los bigotes."

Y con eso, ambos se soltaron a reír. Judy sintió un calor familiar recorrer su pecho, uno que la llenaba de paz. Era una costumbre vieja que tenían los dos y que, a pesar de los años, seguía cumpliendo su función. El de hacerles sentir que todo estaría bien.

Su madre no tardó en unírseles. "Par de niñotes. Bueno Judy," continuó, "solo queríamos ver como estabas."

"Gracias mami, papi."

"Te amamos."

"Y yo a ustedes."

Sus padres habían colgado hace más de diez minutos pero Judy todavía no podía borrarse la sonrisa del rostro. Por un lado se sentía contenta de saber que no estaba sola, ese simple pensamiento le daba mucha tranquilidad, y por otro, no podía evitar pensar en lo irónico que era todo ese asunto.

Y es que desde pequeña Judy se había prometido que no sería tan nerviosa y aprehensiva como lo eran sus padres y, sin darse cuenta, se había pasado todo el día preocupándose por algo tan sencillo como su amistad con Nick.

Porque si de algo estaba segura era de que Nick la consideraba su amiga y eso era más que suficiente.

"Los zorros van a ser mi perdición," pensó divertida. Quizá esa noche si podría conciliar el sueño.


Y vaya que lo hizo.

No estaba segura si fue a causa de todo el desgastamiento físico del día anterior, o la novela de perezosos que había estado viendo antes de dormir, lo que la hizo ignorar por completo la alarma del despertador.

Sea cual fuera el motivo, era un hecho que cruzó las puertas del Departamento de Policía una hora más tarde de su entrada habitual.

"Judy, no te había visto en todo el día. ¿Dónde estuviste metida?"

La susodicha hizo una mueca al escuchar lo anterior, odiaba tener que pasar por ese tipo de situaciones. A los Hopps jamás se les hace tarde.

"En realidad Benjamin, acabo de llegar," explicó mientras trataba de normalizar su respiración. Había corrido- no, volado-, todo el camino desde el estacionamiento hasta el edificio. "Me quedé dormida."

El felino abrió los ojos como platos.

"¡No te creo! ¡¿Judy Hopps llegando tarde?!"

Judy casi lo mata al oír aquello. "¡Shh!" Volteó a ver a ambos lados, "¡te pueden oír!"

Ya era bastante malo para su conciencia el que se hubiera despertado a tales horas como para que Clawhauser se lo recordara así, especialmente cuando ningún otro oficial se había dado cuenta. Es más, si se daba prisa, aún podía pasar desapercibida por…

"¿Pero qué están viendo mis ojos?"

Por Nick. Por supuesto.

Judy suspiró derrotada, aquella idea había sido demasiado buena para ser verdad.

"No lo digas," le amenazó rápidamente.

La sonrisa de Nick se hizo más grande. "¿Es que acaso se le pegaron las sábanas a la querida y respetable Oficial Hopps?"

"No, no fue así, lo que pasa es que-" trató de defenderse pero el zorro pareció no escucharla.

"No digas más Zanahorias, este momento tiene que ser recordado."

La coneja lo miró bastante confundida pero, al ver que Nick sacaba su celular, se las olió de inmediato.

"¡OH NO NICHOLAS, NI SE TE OCURRA-!"

Y click. En la pantalla apareció el rostro de Nick, quien sostenía el móvil, y a lo lejos una Judy con la boca abierta, bastante molesta, y a Clawhauser, haciendo una "V" con su pata y sonriendo de oreja a oreja.

"¡NICK!" La coneja se le fue encima pero el otro fue más rápido y movió el celular fuera de su alcance. "¡Dame eso!"

"¡Sí!" Canturreó el felino. "¡Yo también quiero ver la foto!"

"¡Nadie va a ver esa foto!"

"Sales muy bien, de hecho," Nick le respondió al guepardo de manera casual, ignorando los regaños de su amiga.

"¡Nicholas, que me des el celular!"

"¡Qué emoción! ¿Me lo puedes pasar por RawrApp?"

Judy casi lo mata con la mirada. "¡CLAWHAUSER!"

"¡Por supuesto!"

"¡NICK!"

El zorro la miró como si apenas notara su presencia. "Vamos Hopps, tú también sales bien. Casi no se te notan las ojeras."

La coneja se puso roja del coraje. "¡Eres increíble!"

"Gracias."

Judy estaba a punto de lanzar otro comentario cuando la voz de Clawhauser los interrumpió.

"Nick, ahora que lo recuerdo, ¿qué estabas haciendo el sábado por la noche?"

Aquella pregunta la dejó petrificada.

La sonrisa de Nick desapareció. "¿Por qué lo preguntas?"

"Bueno es que Judy y yo…"

"¡PERO MIREN NADA MÁS QUE HORA ES!" Gritó la oficial, llamando la atención de algunos animales que pasaban por ahí. "¡Nick, tenemos que irnos!"

"Espera, Claw-"

"¡AHORA!" Judy no esperó a que Nick la siguiera, y en su lugar, lo tomó del brazo y lo sacó de ahí.


"¿Qué pasa contigo, Zanahorias?" Preguntó en cuanto llegaron a la cafetería.

Judy, quien le había dado la espalda en todo el camino, respiró profundamente. Necesitaba calmar sus nervios.

"No quería que escucharas lo que Benjamin iba a decirte."

Nick pareció no entender al inicio. "¿Benja-? Oh, ¿te refieres a Clawhauser?" Frunció el seño en cuanto la vio asentir. "No sabía que lo llamabas por su nombre."

"Oh, es que somos amigos ahora."

La expresión del zorro no cambió en absoluto. "Felicidades. Y bien, ¿qué era lo que iba a decirme que te puso toda histérica?"

"Verás…" Esa era la parte difícil, pensar en una excusa convincente. "Lo que pasa es que el sábado él y yo… Bueno, ¿recuerdas que te pregunté si querías ir a ver una película ese día?"

"Sí, ¿pero eso qué tiene que ver?"

"Pues que yo había comprado los boletos con anticipación y no quise que se desperdiciaran así que lo invité y estando en el cine me pasó…" Miró a todas partes tratando de buscar inspiración, "yo… derramé mi refresco ¡sí, eso! Me cayó encima y bueno, fue bastante vergonzoso."

"¿Le diste mi boleto a Clawhauser?"

"¡Sí, mucho!" Asintió sin pensarlo. "Espera, ¿qué? ¡Nick, no estás escuchando!"

"¿Qué quieres que escuche, entonces?" Comentó con notable molestia.

"Eso era lo que Benjamin iba a contarte."

"¿Qué fueron al cine juntos?"

"¡Sí! Digo, ¡no! El refresco Nick," se jaló las orejas de la desesperación. "Tiré mi refresco."

El zorro la miró por unos instantes más antes de girarse hacia la cafetera.

"Nick, ¿a dónde vas?" Le llamó la oficial, y al ver que no había respuesta, lo siguió. "¿No vas a decir nada al respecto?"

"¿Cómo qué?" Espetó sin voltear a verla.

"No sé, ¿alguna broma al respecto, quizá?"

El otro animal comenzó a servirse café. "Toda esa situación es un completo chiste." Comentó como si nada.

"Oh," Judy murmuró. Al parecer la excusa había sido suficiente pues Nick no preguntó nada más al respecto. Aunque, por otra parte, no entendía su repentino cambio de humor.

De cualquier forma, la coneja optó por no insistirle más y esperó su turno. En cuanto Nick dejó la cafetera, ella la tomó y se quedó unos momentos con la pata al aire.

"Rayos", pensó. Había olvidado su taza, otra vez.

"Toma," su compañero pareció darse cuenta y le pasó la suya. Judy lo miró sin comprender y por unos instantes se quedaron así, viéndose a los ojos hasta que el sonido de su celular la hizo reaccionar.

"Es el jefe."


El Sol había comenzado a descender cuando Judy recibió respuesta de su superior. Era la quinta vez en ese mes que alguien llamaba y daba una denuncia falsa.

"El jefe Bogo dice que ya podemos retirarnos."

Nick rodó los ojos. "Te dije que sería otro callejón sin salida."

"Debemos atender todos los llamados Nick, sobretodo si tienen relación con el caso Cornelius."

"Si tú lo dices."

Judy recargó la cabeza en el asiento. Ella también lo presintió desde un inicio, que toda esa llamada sería un completo fiasco.

El caso Cornelius era uno que incluía a uno de los grupos delictivos más peligrosos de la ciudad. El líder, Al Cornelius, traficaba con droga de una forma muy discreta y misteriosa y hasta ahora, ambos oficiales no habían podido seguirle el paso. Es por eso que Judy atendía todas las llamadas supuestos animales que habían "visto" actividades sospechosas en algún lugar.

La mayoría eran solo para despistarlos.

"Será mejor que regresemos."

Judy no esperó respuesta de su compañero y decidió poner en marcha el vehículo. No obstante, no habían pasado del primer semáforo cuando Nick la interrumpió.

"Zanahorias espera," Judy movió sus orejas para que supiera que le estaba poniendo atención. "Muero de hambre, ¿podemos pasar por algo de comer?"

La susodicha pareció meditarlo. "Podemos pasar al Snarlbucks que queda cerca del trabajo, para que no nos desviemos mucho."


Al final Judy decidió esperarlo en el carro mientras Nick bajaba a comprar. Estar en ese lugar le recordaba lo que había pasado el sábado, o mejor dicho lo que había visto, y no podía evitar volver a sentirse triste. Probablemente era su imaginación pero desde que salieron de la oficina Nick había estado más serio de lo normal y eso la preocupaba.

"Quizá no debí de jalarlo hasta la cafetería..." Murmuró mientras su frente hacía contacto con el volante. "O tal vez peleó con su… novia, conocida, lo que sea."

Acaso, ¿debía hablar con él sobre ese tema? Judy había sido muy paciente al respecto, jamás presionaba a Nick para que le contara cosas personales, prefería que él se fuera abriendo poco a poco. Eso le hacía ver la confianza que él depositaba en ella. La hacía sentir especial.

Entonces, ¿debía de ser paciente esta vez?

El sonido de la puerta la sobresaltó un poco.

"¿No te hice esperar mucho, Zanahorias?"

Judy disimuló la sorpresa que le causó su llegada. "No, para nada. ¿Trajiste el café que te pedí?"

Nick le sonrió. "Creo que alguien tiene un problema."

"Sí, se le llama sed." Judy se sintió más aliviada. Las bromas eran territorio seguro.

"Lo que usted diga oficial Hopps," y sin más le pasó uno de los dos vasos térmicos que llevaba.

Judy lo tomó con una de sus patas y con la otra prendió el motor.

"Hey tranquila, también traje comida," le mostró la bolsa de papel que llevaba en la mano.

"Puedes comer en el camino."

"¿Y con qué piensas llevar el volante? ¿Con las orejas?" Judy estaba a punto de replicar cuando vio que Nick sacaba dos muffins de la bolsa.

"¿Eso es para mi?" Preguntó algo sorprendida.

Nick levantó una ceja. "¿En serio, Hopps?" Uno de los muffins era de color naranja con el adorno de una zanahoria encima. "¿De verdad crees que compre esto para mi? Me ofendes."

Judy no pudo contener la risa. "¿Pero qué ven mis ojos? ¿Nick regalando algo sin recibir nada a cambio?"

"¿Qué puedo decir? Soy todo un caballero." Judy volvió a reír pero esta vez fue diferente, fue una risa un poco más apagada pero igual de sincera.

Todo ese fin de semana se había cuestionado lo mucho que significaba ella en la vida de Nick –porque era obvio que él sí jugaba una pieza muy importante en la suya– y si la llegada de otro animal afectaría la amistad que tenían.

Pero al ver esa sonrisa burlona en su rostro supo que no tenía nada qué temer. Nick seguía cuidándola y preocupándose por ella como todos los días. Eso no había cambiado en lo absoluto.

"Sí, lo sé." En ese momento sintió un par de lagrimas amenazando con salir. "Y también un buen amigo."

La mirada de Nick se suavizó también y supo entonces que no se equivocaba.

"Coneja sentimental."

"¡Oh, cállate!"

"Creo que esto amerita una foto."

"¡Ni se te ocurra!"

"Demasiado tarde."

"¡NICK!"

Y click. Nick sonreía a la cámara, con todo y muffins, mientras que Judy, sin dejar de reír, trataba de quitarle el celular.

..

..

Y FIN.

..

..


Nah, es broma, no lo pude evitar XD

Disculpen los errores que encuentren en este capítulo. Y los del anterior también (estoy segura que escribí "personas" en lugar de animales y ¡OOH! Ni hablar de la "tasa" por favor máteeenmeee) y los del siguiente (seguramente habrán de esos, ¿por qué no?) y bueno... solo tengan mucha paciencia XD

Y no, este no es el final de la historia (por si quedaba alguna duda).

Por cierto… ¡Muchísimas gracias por todos los reviews! No me esperaba este recibimiento, sepan que apenas me llegaba un correo de FF y ya lo estaba leyendo. Sus comentarios fueron los que me motivaron a echarle más ganas a este capítulo :') así que espero de corazón les haya gustado. ¡Los quiero mucho! Que Dios los bendiga.