¡He regresado! ¿Cómo están todos? Lamento la espera, pero la Universidad me absorbe :(
Como saben, ya he contestado los reviews por PM.
MP13music: no me permite contestarte por PM, así que aquí dejo la respuesta al review^^
Me alegra mucho que te haya gustado, he aquí la continuación, ¡espero que también sea de tu agrado! Tengo también planeadas otras historias, pero todavía me falta trabajarlas muuuucho para poder subirlas, aunque estoy en eso (pero no tengo mucho tiempo, ¡la Universidad me absorve! T0T).
Espero que este nuevo capítulo sea de su agrado.
¿Advertencia? Bueno, no sé si es una advertencia, pero los HIVE Five están especialmente... agresivos en este capítulo. Están muy enojados con Jinx y su 'traición'. Esta es una de sus múltiples venganzas.
Disclaimer: Los Teen Titans no son de mi pertenencia (tristemente)...
Heroína de la mala suerte.
Titanes Sur. Parte 2.
—¡TRAIDORA!
Jinx se limpió la sangre procedente de su labio y por apenas un pelo, esquivó el ataque de Mamut, solo para, al aterrizar, ser golpeada por el rayo de la pistola de Gizmo.
Apoyó la frente contra el suelo y aspiró.
Se han vuelto mucho más fuertes.
Kyd se materializó debajo de ella, la envolvió con su capa y reaparecieron en el techo, donde él la dejó caer. Jinx se achicó y cerró los ojos, esperando el impacto que nunca llegó. Cuando los abrió, se encontró con que Billy la había atrapado y antes de siquiera poder terminar de entender, este la bajó y otro Billy le pateó en pleno tórax.
Le estaban dando una paliza.
Maldijo el momento en el que tuvo la feliz idea de encargarse ella sola de su antiguo equipo. De haber aceptado la asistencia de Cyborg, probablemente tendría alguna oportunidad de vivir para contarla.
Consideró pedir refuerzos y le dedicó un vistazo a su comunicador, abandonado al otro lado de la habitación. Si tan solo consiguiera llegar a él...
Como si le hubieran leído la mente, Mamut lo pisó, volviéndolo polvo.
Maldita mi suerte.
Estaba por su cuenta.
En su hombro, el inhibidor de poderes soltó una descarga cuando, desde su comprometida posición en el suelo, intentó lanzar uno de sus ataques mágicos. Volvió a maldecir, ahora por haberse olvidado de ese pequeño detalle. En cuanto llegó a la escena del crimen, Kyd apareció detrás de ella y se lo colocó. Silencioso como era, le fue imposible darse cuenta de lo que estaba pasando hasta que ya fue demasiado tarde.
Haciendo acopio de todas sus fuerzas, se levantó y les dedicó una mirada llena de odio.
Y pensar, tan solo pensar, que semanas después de dejarlos la culpa la comía viva.
Tonterías.
—No puedo creer que llegué a considerarlos mis amigos —escupió con desdén.
—No puedo creer que llegamos a pensar que te importábamos —le respondió Seemore, sonriendo sardónicamente. La afirmación se sintió como una punzada en su pecho. ¡Claro que le importaban! Y más de lo que deberían, los malditos.
Se apoyó contra el escritorio del banco para mantener el equilibrio y su mano rozó un pequeño florero. Lo agarró...
—¡Cállate! —...y se lo aventó.
El pobre objeto pereció el aire, ante uno de los rayos provenientes del casco del chico, sin siquiera llegar a tocarlo. Posteriormente, le apuntó con un arma que Jinx reconoció al instante.
Gizmo había estado trabajando en ella antes del incidente con Madame Rouge y la Hermandad del Mal: un arma desmaterializadora. No comprendía muy bien el principio, pero entendía el para qué. Esa pistola modificaría a quien recibiera su golpe, volviéndolo de materia, a energía, de forma tal que no serías capaz de regresar a su estado original.
Jinx se agazapó, preparada para saltar fuera del alcance del rayo, pero Mamut, siendo más rápido (y brusco que ella), la agarró.
—Mamut diría que lo siente —comenzó—, pero no lo hace.
Acto seguido, le fracturó el peroné derecho.
Con un grito atorado en la garganta (pues no iba a darles el gusto de verla sufrir) y derrotada, cayó al suelo y les dedicó una última mirada.
—Mejor suerte a la próxima, Jinx —la burla con la que Seemore dijo esa palabra, fue palpable.
Suspiró y aflojó el cuerpo, resignada.
Entonces, el arma explotó.
—¡¿Qué dem...?!
—¡Titanes —la voz de Robin fue como música para sus oídos—, ataquen!
Jinx intentó observar qué estaba pasando, pero todo le daba vueltas.
Se sintió levantada y reconoció el rostro de Raven.
—Voy a llevarla a la unidad médica de la Torre —informó al aire.
Acto seguido, desaparecieron y ella perdió la conciencia.
Cuando despertó, lo primero de lo que fue consciente fue del techo blanco de un hospital; lo segundo, de la férula en su pierna y lo último, de la intravenosa en su brazo izquierdo. Intentó sentarse, pero una grande y pesada mano la detuvo, apoyándose en su hombro. Alzó el rostro y vio que los cinco Titanes originales habían entrado en la habitación. Cyborg la sostenía, mientras los demás se colocaban alrededor de su camilla.
—Pensé que me llevarían a la torre —comentó. Su voz sonaba demasiado débil para su gusto, así que carraspeó.
—Estabas demasiado malherida para ser tratada allí —explicó Cyborg—, así que te estabilizamos y luego te trajimos a la Unidad Especial de Cuidado de Metahumanos, en el Hospital de Jump City.
Asintió.
—¿Los H.I.V.E Five?
—Encarcelados —contestó él, simplemente.
Cuando Cyborg le soltó el hombro, Jinx intentó reincorporarse nuevamente, pero esta vez, la firme voz de su líder la detuvo.
—Quieta. Necesitas descansar.
Se dejó caer en la camilla y asintió.
Los Titanes comenzaron a salir uno a uno, hasta que se quedó a solas con Raven.
—Sé que no quieres formar parte de un equipo. —Jinx suspiró.
—Sí, sí, eres una empática y lo sentiste. Una paliza monumental no me va a hacer cambiar de opinión.
—No espero que lo haga —Jinx le dedicó una mirada sospechosa y alzó una ceja—. Eres libre de decidir si quieres formar parte de un equipo o continuar tú sola, pero creo que deberías tener en cuenta las consideraciones.
—Lo hago.
—No, no lo haces. Tus razones son estúpidas —comenzó Raven. La otra chica le dedicó una fúrica mirada y sintió como la electricidad rosada comenzaba a acumularse en las yemas de sus dedos. Odiaba ser tratada así—. Crees que estás protegiendo a los demás al mantenerte alejada, pero solo estás comprometiéndolos más y comprometiéndote a ti misma. ¿O acaso piensas que vas a ponernos en más peligro del que ya estamos? ¿O que librar una batalla sabiendo que la salud de uno de los nuestros está en grave riesgo, como acaba de suceder, es algo fácil?
—No estaban obligados a ir por mí —escupió. ¿Ahora era su culpa? Sintió como sus ojos se iluminaban, pero Raven no pareció intimidarse ni un poco.
—Esa es la cuestión. No estábamos obligados, pero lo hicimos de todas maneras, así como tú no estabas obligada a presentarte en la pelea contra la Hermandad, o cambiar de bandos y aún así lo hiciste —le dirigió una seria mirada, una que podría haber congelado el Ecuador—. No es devolver favores, así que no lo tomes por ahí; fue tu decisión, así como ir a ayudarte fue la nuestra. No puedes decidir por nosotros, así como nosotros no podremos decidir por ti —continuó—. Si no quieres estar en un equipo, no vamos a obligarte; pero si nosotros queremos protegerte, porque nos protegemos entre todos, porque somos un equipo, entonces no eres nadie para negárnoslo.
La cosa con Jinx es que lo entendía perfectamente y Raven sabía que Jinx lo entendía.
—En realidad, no quieres protegernos. En realidad, estás asustada de que salgamos lastimados por los psicópatas de tus ex-compañeros y te odiemos por ello —iba a abrir la boca para protestar, pero la hechicera oscura le dirigió una mirada de advertencia—. Eventualmente vamos a enfrentarnos a ellos, son nuestros enemigos y ese nuestros te incluye a ti, porque tú eres nuestra aliada y asumo que la vida civil es demasiado aburrida para ti, por lo que es ser una heroína o una villana —Jinx se mordió el labio, ahora mucho más incómoda que molesta.
—Soy mala suerte, Raven. Quienes estén cerca de mí, estarán en riesgo también.
—Yo soy mitad demonio, y nosotros cinco seguimos aquí.
—Sí, bueno, ustedes son amigos, hermanos, más que simplemente aliados. Yo ni siquiera le caigo bien a la mayoría de los Titanes.
—Ciertamente haces más que solo agradarle a Kid Flash quien, casualmente, está en tu equipo designado —Jinx se sonrojó y alejó la vista de Raven, dirigiéndola a la ventana—. Y los dos son tan obstinados que este estira y afloja donde él quiere ayudarte y tú quieres escapar, solo puede terminar con uno de ustedes, si no es que con ambos, siendo comida de gusanos.
—¡¿Y qué quieres que haga, Raven?! ¡¿Qué rayos sugieres que haga?! —La ventana explotó ante la ira incontrolable de Jinx.
—Elige bien —fue todo lo que dijo, antes de desaparecer envuelta en su energía oscura.
Jinx quedó en el cuarto, solo con sus pensamientos.
¡Helo aquí!
El siguiente será el decisivo: Titanes Sur. Pt.3 jojojojo ¿qué creen que pasará?
Como ya comenté en el capítulo pasado, Jinx y Rae se llevan relativamente bien, ¡y la verdad es que me encantan los panoramas donde ellas pueden ser amigas! Creo que serían, de hecho, de las mejores.
Espero que este capi les guste.
Muchos besos,
Áurea.
