Zootopia y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney.


Ese día Nick había decidido no ir a trabajar. No porque estuviera cansado –o por simple flojera, como sucedía la mayoría de las veces– simplemente no se sentía con ánimos de salir.

O de encontrarse con cierta coneja, si quería ser más específico. Sabía que tarde o temprano tendría que verla, era obvio, después de todo trabajaban juntos. Pero un día era lo que necesitaba para despejar su mente.

No obstante –y aunque tratara de negarlo– en el fondo se preguntaba por qué no lo había buscado todavía.

A la mañana siguiente supo que no tenía caso postergar aquel asunto, y ya más decidido, se encaminó a la Comisaria.

El único problema fue que Judy jamás llegó.

Y no quería llamarla, una parte de él se lo repetía constantemente. Se suponía que debía de ser Judy quien se acercara a él, quien mostrara un poco más de interés.

Después de todo era su mejor amigo, ¿no? Era lo menos que podía hacer. "Coneja torpe."

Se imaginó que el motivo de su ausencia se debía a alguna misión que Bogo le había dado para ella. Y aquello también lo molestó un poco. ¿Qué acaso no se suponía que eran un mismo equipo?

Así que, en cuanto lo vio pasar por la cafetería, no dudó en abordarlo.

"Jefe, ¿qué lo trae de visita a estas tierras mortales?"

El búfalo ni si quiera se molestó en mirarlo. "¿Qué hace aquí Wilde?"

"Aquí trabajo, señor."

"No, aquí. Creí que estaría con ella."

Su expresión casual se transformó en una de completa sorpresa. "¿Con quién?"

"Hopps."

"¿Por qué?" Le cuestionó. "¿Dónde está?"

Bogo levantó una ceja y continuó sirviéndose café. "Si tú no lo sabes, mucho menos yo."

"Pero…"

"Lo que tenga que decirme oficial," le cortó sin ningún miramiento. "La verdad no me interesa. Buenas tardes."

Sin embargo, presintió que algo andaba mal. Y no conforme con la respuesta, aquel encuentro se repitió varias veces ese día.

Una y otra vez.

Todos en diferentes lugares. Y en todos el resultado fue el mismo.

"Largo."

"No."

"No me importa."

"¡Fuera!"

"¡Que no!"

"¡WILDE!"

La ventaja era que Nick sabía exactamente qué decir para sacarlo de sus casillas.

Y con eso fue suficiente.

"¡BIEN!" Exclamó en cuanto sintió que no podía más, aquel zorro había acabado con su paciencia. "Se fue a ver a su padre, ¿contento?"

Nick, quien lo había seguido hasta el baño, se detuvo en seco al escuchar aquello.

"¿Le dijo por qué?"

Su jefe suspiró, y dejando la servilleta con la que secaba sus manos, se giró hacia él.

"Al parecer sufrió un infarto."

"¿Qué?" La noticia lo había dejado perplejo. Era Judy lo único que podía pensar en ese instante.

"Lo que acaba de oír." Y aunque Bogo trató de sonar un poco más amable, al final no lo consiguió. "Ahora, fuera de mi vista."

Y mientras se dirigía hacia la salida, Nick se adelantó a bloquear su camino. "Espere, ¿no dijo nada más?"

"Oficial Wilde, lo diré una última vez." Y de la forma más amenazante posible, se acercó lo suficiente para poder verlo directo a los ojos. "Si vuelve a aparecerse frente a mi en lo que queda del día o mejor, en lo que queda de la semana, está despedido."

Al escuchar la primera parte Nick creyó que tendría que renunciar para poder ir a ver a Judy –porque era un hecho que viajaría hasta Bunnyburrows esa noche– pero lo último lo dejó sin palabras. ¿Acaso su jefe le estaba dando permiso para…?

"¿Qué no entiende?" Exclamó, provocando que Nick diera unos pasos hacia atrás. "¡Que se vaya!"

El zorro asintió de inmediato. "Iré con Judy."

El búfalo rodó los ojos. "¿Acaso parece que me interesa? Lo que tenga que hacer hágalo ya, pero no me lo diga."

"Gracias, señor."

"¡FUERA!"


Parachute (Paracaídas)

5. Interrupciones

"Esta es la habitación." Le indicó en cuanto abrió la puerta. Nick esperó a que ella pasara antes de entrar y colocar su maleta al pie de la cama. "Sé que no es muy grande pero..."

"No te preocupes Zanahorias, está perfecta así."

Judy lo siguió con la mirada, pensativa. "Pero si necesitas algo..."

"Judy." Le advirtió por segunda ocasión. Ambos sabían cómo lucía su departamento –si es que a eso se le podía llamar así– y que no era precisamente el lugar más grande. O el más ordenado.

"Lo sé, lo sé." La susodicha insistió, dando un par de pasos hacia su dirección. "Solo quiero que estés cómodo, ya bastante es que hayas viajado hasta acá."

Nick, quien en ese tiempo había estado buscando algo interesante que llamara su atención, le dirigió una mirada despreocupada. "No es para tanto."

"No Nick," la oficial suspiró, sintiéndose conmovida por todo lo que había pasado. "Lo que hiciste en verdad..."

Pero en ese instante los ojos de Nick se iluminaron de repente, posicionándose justo detrás de ella. "¿Eso es lo que creo que es?"

Judy, por su parte, lo veía sin escuchar una sola de sus palabras. "Fue muy importante que tú..."

"¡Pero mira nada más!" Exclamó con fingida sorpresa para después caminar hacia el lado opuesto de la habitación. "Es la oficial pelusa."

Aquello la hizo detenerse. "¿Qué?" Y volteando a la misma dirección, comprendió lo que había querido decirle. "¡Oh!"

Nick había dado con una pequeña fotografía de cuando Judy se disfrazó de policía en la primaria. "Fue una obra escolar," respondió sin más, haciendo una nota mental de esconder todos los álbumes familiares antes de que el zorro los hallara.

"Toda una ternura."

Aquello los hizo sonreír de manera instantánea y Judy, quien le dio un ligero codazo en el estómago como respuesta, fue la que rió primero. Había extrañado tanto esos momentos en el que solo estaban ellos dos –sin incidentes ni preocupaciones– que no pudo evitar sentirse feliz por contar con su sola presencia.

Y fue así como, el silencio que los acompañó momentos después, no se sintió incómodo en lo absoluto.

Solo quedaba algo pendiente.

"Zanahorias..."

"Nick, yo..."

Se miraron por un instante y la situación era tan absurda que ambos rieron una vez más.

Al final fue Judy quien decidió intentarlo de nuevo. "Lo siento."

Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que no había podido decirle lo que ocurrió aquel día, o mejor dicho, lo que no ocurrió. Y estando los dos solos en aquella habitación, sabía que nada la interrumpiría.

En cambio, Nick la estudió con detenimiento, invitándola a continuar.

"Por tomar tu teléfono," le explicó, esta vez más segura. "Lo siento."

Y aunque sus palabras fueron sinceras, algo le decía que eso no era suficiente. Era realmente necesario demostrarle lo mucho que significaba para ella.

Así pues, Judy respiró profundamente antes de proseguir. "Yo sé que parecía que estaba viendo tus mensajes, y por un momento esa era mi intención. Pero…" comenzó mirándolo a los ojos, esperando alguna señal de desaprobación. "Al final entendí que no era lo correcto."

Pero, al ver que el zorro no contestaba, sintió sus ojos humedecerse. "Nick, te prometo que no leí nada y está bien si decides no creerme, estás en todo tu derecho." Persistió en cuanto sintió las primeras lágrimas caer. "Lo siento tanto, estuvo mal lo que hice, lo sé, pero quiero que sepas que en ningún momento desconfié de ti. Y siento aún más haber dejado que pasara tanto tiempo. Quería ir detrás de ti pero entonces pasó lo de..." hizo una pausa al sentir que la voz se le rompía, "lo de mi papá y no supe qué hacer. Lo siento. "

Nick se mantuvo quieto por un segundo –lo cual fue para ella toda una eternidad– y en cuanto sus miradas se encontraron, una media sonrisa se dibujó en su rostro.

Sus ojos se habían suavizado. "No pasa nada Zanahorias."

Judy negó con insistencia. Aún podía sentir un par de lágrimas rodando por sus mejillas. "No Nick, de verdad lo siento mucho."

Nick suspiró, y sin borrar la sonrisa de su rostro, la acercó hacia su pecho.

La coneja respondió el abrazó sin dudarlo.

"Ya, ya…" le dijo mientras le daba unas palmaditas en la espada. "Está bien. No tienes de qué preocuparte."

"Fui una pésima amiga."

"Judy," habló con suavidad, "yo tampoco debí de haberme ido de esa manera." El tono de su voz hizo que Judy volteara hacia arriba. "Debí de haber estado contigo cuando pasó lo de tu papá."

"No Nick, esto no es tu culpa." Y limpiándose las lágrimas, agregó: "¿Cómo podrías haber sabido? Además viniste desde Zootopia hasta Bunnyburrows en cuanto supiste. Nadie más lo habría hecho."

"Yo sé de alguien que sí." Comentó como si nada, y antes de que la pregunta se formara en sus labios, el zorro se le adelantó. "Tú."

Judy sonrió con alivio. "Hablo en serio."

"Yo también. Aunque te diré que las moras tuvieron mucho que ver mi decisión de viajar hasta acá."

"Claro," rodó los ojos sin dejar de sonreír, "las moras."

"Es que son deliciosas," agregó con notable seriedad.

Y a pesar de que el ambiente se sentía más tranquilo, Judy pensó que era necesario decir una última cosa. "De cualquier manera, gracias."

"Ay Zanahorias." Exhaló, abrazándola una vez más. "¿Siempre has sido así de cursi?"

Judy rió entre sus brazos. "Bueno, digamos que puedo ser un poco dramática cuando me lo propongo."

"No, ¿en serio?" Contestó el zorro con sarcasmo, lo cual le ocasionó un pequeño golpe en el antebrazo. "¡Ouch! Judy, estas muestras de afecto tienen que parar."

"Ya veremos," bromeó mientras daba unos pasos hacia atrás. "Ahora oficial Wilde, será mejor que lo deje descansar."

"No hace falta oficial Hopps, dormí todo el camino."

"Me sorprende de ti." Respondió con el mismo tono que había usado su compañero. "Te diría que fuéramos a la granja pero ya es un poco tarde."

El zorro se cruzó de brazos. "¿Olvidas que tengo una buena visión nocturna?"

Judy estaba a punto de replicar cuando una idea le vino a la mente. "¡Es cierto!"

Nick levantó una ceja en respuesta.

"Vamos Judy, no me digas que en verdad lo olvidaste... Digo, quizá no tenga unas enormes orejas para hacerlo obvio pero..."

"No, no." Le cortó de inmediato, dando unos brinquitos de emoción. "¡Nick, es perfecto!"

"¿Qué cosa? ¿Yo?" Sonrió de manera juguetona. "Ya hora de que te dieras cuenta."

"¡No!" Judy resopló, en momentos como esos su compañero podía llegar a desesperarla. "Tú no. Bueno sí, me refiero a tu visión. ¡Es justo lo que necesitaba!"

Nick solo parpadeó. "Ok, creo que no estoy entendiendo."

"Mira... " empezó, buscando las palabras adecuadas. "Es largo de explicar. Y complicado también." Se rascó un poco la cabeza, mirando hacia otra parte. "Digamos que tengo un mal presentimiento sobre lo que pasó con mi papá."

"¿El infarto?" Judy no tardó en asentir. "¿Quieres decir... que fue provocado?"

"¡Sí! O bueno, no de esa manera, yo sé que es algo que tarde o temprano iba suceder pero... no sé, no podría explicarlo. Todo fue tan rápido."

Su amigo la miró preocupado. "Judy, los infartos son así."

"Yo lo sé," suspiró. "Mi papá estaba en la granja de unos vecinos cuando pasó. Y estaba solo."

"Ajá," el zorro parecía algo confundido. "¿Cuál es el problema?"

"Para que hubiera ocurrido así, tan imprevisto, ¿no se supone que algo debió de provocarlo?"

Los ojos de Nick se abrieron de par en par.

"Creo que ya te estoy comprendiendo. ¿Te refieres a que alguien lo haya hecho enojar? ¿O algo por el estilo?"

"¡Así es!"

Solo había algo que no le quedaba claro. "¿Por qué no se lo preguntas a tu papá directamente?"

El entusiasmo de la coneja se desvaneció apenas escuchó aquello. "Porque no he podido hablar con él. Además, mi madre dijo que no recuerda nada de lo que pasó. Probablemente por el golpe que se llevó."

"Espera ¿golpe?"

Judy asintió, esta vez más enérgica. "Cuando cayó inconsciente, o eso es lo que suponen los doctores. "

Nick pareció meditarlo. "Eso también está raro."

"¿Verdad que sí? Fue lo mismo que pensé."

"¿Ya lo sabe tu madre?"

"No, nadie le da mucha importancia a ese asunto. Y tienen razón, en parte. Quizá no sea nada."

"Aunque," el zorro levantó el dedo índice, tratando de hacer énfasis en su discurso. "Si no me equivoco, la policía Hopps nunca se queda tranquila hasta esclarecer el caso.

Judy sonrió complacida. "Así es."

"Bien, ¿cuáles son las pistas oficial?"

Aquellas palabras hicieron que su corazón diera un vuelco dentro de su pecho.

"Sabía que podía contar contigo."


Minutos más tarde ambos oficiales se encontraban bajando las escaleras hacia la planta baja, tratando de hacer el menor ruido posible. Judy le dio un vistazo al reloj de pared, lo más probable es que todos sus hermanos estuvieran dormidos ya –lo cual les facilitaría las cosas– así podrían salir y pasar desapercibidos.

"Entonces iremos primero a la granja de los... ¿Me recuerdas su nombre?"

"Grey, la familia Grey."

"De ellos. ¿Y después?"

Judy se detuvo para mirar a ambos lados del pasillo. "No lo sé, tendremos que buscar algo que nos lleve a la siguiente pista."

"Como todos unos profesionales," ironizó y Judy prefirió no responder. Sabía que a Nick no le gustaban ese tipo de planes improvisados. Decía que siempre terminaban mal.

Judy no estaba del todo de acuerdo.

No obstante, le lanzó una mirada en cuanto escuchó un ruido proveniente de la cocina. "Shh… ahora, saldremos por la puerta de atrás para que nadie.."

Pero antes de que pudiera terminar, una voz los sorprendió a ambos. "¿Judy?"

Viéndose completamente atrapados –con todo y manos en la masa– y sin un lugar dónde esconderse, Judy no tuvo más remedio que prepararse para recibir una reprimenda de su madre.

Así que, con una mueca de pesar, se giró hacia ella.

"¿Sí, mamá?"

Bonnie, quien aún se veía muy despierta, la miraba con cierta desconfianza. "¿Pasa algo, cielo?"

Judy trató de sonar lo más convincente que podía. "No, no es nada mamá."

"¿Y por qué no se han ido a dormir? Ya pasa de la media noche."

La oficial miró en todas direcciones, buscando una salida más fácil. "Eh, bueno..."

"Lo siento señora Hopps, es culpa mía." Ambas conejas, madre e hija, lo miraron sorprendidas. Nick incluso tenía una mano en su pecho, mostrándose bastante afligido. "Quería algo de beber antes de irme a acostar. Judy insistió en que esperara hasta la mañana pero tenía tanta sed que no pude aguantarme."

"Nicholas," la señora Hopps lo miró con esa ternura maternal tan típica de ella. "Estás en tu casa. No tienes por qué pedir nada, ¿verdad hija?"

Judy veía la escena aún sin poder creerla. "Eh… sí, claro."

"Si quieres algo solo baja y tómalo, con confianza."

"Gracias señora Hopps." Nick sonrió con amabilidad, "lo tendré en cuenta."

De igual manera respondió la sonrisa. "Hay una jarra de agua fresca en el refrigerador. Toma la que necesites Nick y muchachos, vayan a descansar."

Judy se apresuró a empujar a su compañero a la cocina. "Eso haremos."

"Hija," Bonnie le detuvo en seco. "En cuanto terminen te espero en mi habitación. Buenas noches Nick."

"Buenas noches señora Hopps," y al dirigirse a la coneja, una pequeña sonrisa traviesa se formó en su cara. "Alguien está en problemas."

Pero la mirada de Judy estaba en otro lugar, acompañando cada paso de su madre. "No, no es eso. Creo que la misión tendrá que esperar hasta mañana."

"Como usted ordene oficial."


Judy decidió hacer un poco de tiempo antes de subir a la recamara de su madre. Y una vez estando dentro, sonrió con nerviosismo. Esperaba que Nick se equivocara y no fueran precisamente problemas de los que su madre quisiera hablar.

"Pasa linda," la recibió la coneja en cuanto la vio. "¿Nick ya se fue a acostar?"

Judy asintió, tomando asiento en la misma cama. "Sí. ¿Sucede algo?"

"No es nada cielo, es solo que..." Bonnie la observó con cautela. "Bueno, no se ve bien que estés tan tarde con él en la casa. O en su cuarto."

La oficial sintió sus mejillas arder. "¡Mamá!" Exclamó avergonzada.

"Judy," su madre colocó una pata en su hombro, tratando de calmarla. "Lo digo por tus hermanos."

"Mamá," respiró profundamente, intentando guardar la compostura. "En primera, ya soy una adulta y en segunda, Nick es solo mi compañero de trabajo. Hemos pasado horas, no, días enteros juntos, y ya estamos acostumbrados. No tienes de qué preocuparte."

Bonnie parecía un poco asustada por todas esa información. "Está bien, era solo un comentario."

Judy, en un intento por cambiar la conversación, tomó uno de los cojines que había ahí. Precisamente el de su padre. "¿Has podido hablar con papá?"

La coneja suspiró. "No mucho, aún está algo confundido."

Aquello hizo que Judy se abrazara a la almohada. "Ya veo." Pero al ver que su mamá también se entristecía, trató de tocar a otro punto importante. "Mami... ¿Qué tipo de acuerdo tiene papá con los Grey?"

Bonnie parpadeó sin comprender. "¿Acuerdo? Nosotros les vendemos parte de la cosecha y ellos la utilizan para su pastelería, si a eso te refieres."

"Pero, ¿no tienen firmado algún documento?"

"No que yo sepa. ¿Por qué?"

Judy se encogió de hombros. "Simple curiosidad."

Pero había algo en su tono de voz que Bonnie no pasó desapercibido. Ese comportamiento le era demasiado familiar.

"Ven hija," le llamó, indicándole que se acercara más a ella. A lo que Judy obedeció. "Yo sé que desde niña te han gustado las historias de detectives y criminales pero..." se detuvo para acariciar su rostro, como cuando era pequeña. "La vida no siempre es como las pintan en las películas de misterio. A veces las cosas pasan sin ninguna razón en especial. Solo hay que saber aceptarlo y vivir con ello."

Judy sabía que su madre lo decía por su bien, como lo había hecho miles de veces en el pasado. Pero ambas sabían, también, que cuando una idea se le metía a la cabeza nada ni nadie podía hacerla cambiar de parecer.

"¿Comprendes, hija?"

Y como en cada una de esas situaciones, Judy hizo su mejor intento por sonreír.

"Sí, entiendo." Y dándole un beso en la mejilla, se puso de pié. "Iré a ver a papá antes de dormir."

Bonnie sonrió de vuelta, un poco más tranquila. "Está bien linda. Que descanses."

"Gracias mamá."

Después de la charla con su madre Judy estaba segura de que tendría que resolver ese asunto de manera clandestina.

Lo cual tendría que esperar.


"Nick, psst. Nick." Al no obtener respuesta por tercera vez, Judy recargó su frente sobre la puerta. "Esto no puede estar pasando de nuevo."

"¡Nick!" Exclamó una vez más, mirando a ambos lados para comprobar que nadie la estuviera escuchando. "¿Puedo pasar?"

Pero al ver que no había ninguna respuesta de su parte, su pata comenzó a dar golpecitos rápidos en el suelo. "De todos los días justo hoy decidió quedarse dormido." Refunfuñó.

Y mientras abría la puerta con cuidado, una sola idea pasaba por su mente: "Por favor, que esta vez esté vestido."

Para su fortuna, así fue.

Su primer intento consistió en moverlo suavemente. "Nick." Después, su voz se volvió más severa. "Nick." Pero nada. El zorro seguía durmiendo plácidamente.

Así pues, probó empujándolo una vez más, hasta terminar sacudiéndolo por los hombros. "¡Despierta!"

"Mmmhp." Soltó en reproche, girándose para darle la espalda. "No molestes."

Aquello fue suficiente para que la oficial le arrebatara la sábana de un jalón. "Vamos, ya es tarde."

"¡Hey!" Gruñó en respuesta. "¿Qué hora es?"

Judy lo miraba con las manos en las caderas. "Son las siete."

"Mi día empieza hasta las nueve," contestó sin más, antes de colocar la almohada por encima de sus orejas.

"¡Nicholas!"

El zorro abrió un ojo en respuesta. "Suenas igual que tu madre."

"¡Bien!" Eso fue la gota que derramó el vaso. "Quise hacerlo por las buenas."

Y tomándolo de una pierna, tiró de ella con poca delicadeza.

"Judy, peleas como coneja."

Supuso que eso era una ofensa. "¡Gracias!" Respondió sin dejar de jalar, haciendo que Nick se girara hacia su dirección.

Parecía que el zorro iba a replicar, pero justo en ese momento, Judy dio un último tirón que lo hizo abrir los ojos por completo. "¡Judy, espera!" Y agarrándose de la cabecera como si su vida dependiera de ello, Nick puso resistencia, lo que provocó que la coneja perdiera el equilibrio.

Judy ni si quiera tuvo tiempo de meter las patas para retrasar su caída.

"¡Zanahorias!" Nick fue el primero en pararse para ir a auxiliarla. "¿Estás bien?" Judy apenas si pudo asentir, todavía se sentía un poco aturdida. "Gracias al cielo, no sé que cuentas le habría dado a tu madre si algo te hubiera pasado."

"Nick, basta de bromas." Masculló mientras el zorro la ayudaba a ponerse de pie. "Aún tenemos que ir a la granja..."

"De los Grey," terminó por ella. "Lo sé. Vaya si eres testaruda. "

Judy le lanzó una mirada que lo hizo callar de inmediato. "Ya, lo siento. ¿Al menos puedo tomar un baño antes de irnos?"

No supo si fue porque aún estaba algo confundida o porque el brazo de Nick la sostenía con fuerza, dejando muy poco espacio entre los dos, pero algo la hizo acceder con demasiada facilidad. "Bien," habló evitando su mirada. "Pero que sea rápido."

Nick no lo escuchó dos veces antes de soltarla con cuidado –lo que la hizo sentir más aliviada– y dirigirse a su maleta, de la cual no tardó en sacar un cambio de ropa.

Judy observó cada uno de sus movimientos, y una vez que terminó, notó que Nick la miraba expectante.

"¿Qué pasa?" Inquirió al ver la expresión de su compañero. "No tenemos tiempo qué perder."

Nick continuó viéndola por un largo rato antes de encoger los hombros. "Como usted ordene oficial." Y sonriendo con astucia, comenzó a levantarse la camisa.

"¡NICK!"


"Zanahorias, ¿es que no piensas volver a hablarme?"

Por un instante Judy consideró si valía la pena contestar. "Y todavía lo preguntas."

Después de aquel incidente, lo último que quería era verlo. Por desgracia no tenía otra opción. En cuanto Nick salió del baño –completamente ileso– ambos habían tomado camino hacia la casa de los Grey.

El ambiente no había cambiado mucho, Judy aún estaba enojada por lo sucedido. Y no es que hubiera visto demasiado, Nick apenas si había dejado entrever un poco de su abdomen cuando Judy ya lo estaba golpeando. No, lo que la molestaba era el hecho de que ese zorro no tenía ningún sentido de respeto hacia ella.

Ni si quiera en su propia casa.

"Bueno, fue tu culpa. No querías salir."

Sus orejas se irguieron de golpe al escuchar aquello. "¡Pudiste haberlo pedido!"

Y vaya que tenía razón.

"No fue para tanto."

"Claro que sí."

"Ya me has visto sin camisa."

"¡Fue un accidente!" Se defendió de inmediato. En esa ocasión Judy había entrado hasta su departamento para comprobar que su compañero todavía estuviera con vida. Después de dos día sin saber de él, cualquier otro lo habría hecho. "No es mi culpa que duermas casi desnudo."

"Si bien recuerdo estaba en la tranquilidad de mi casa. Durmiendo. Y tú fuiste la que entró sin ser invitada así que sí, sí fue tu culpa."

Su comentario sí que la hizo enojar. "No habría pasado si no fueras tan impuntual y holgazán." Le espetó al mismo tiempo en que lo señalaba.

Nick se limitó a rodar los ojos exageradamente. "De cualquier forma no es para tanto."

"Que sí lo es."

"Yo no dije nada cuando..."

El zorro volvió a hablar pero Judy, quien apenas había notado lo cerca que estaban de la vivienda, se sorprendió al ver las ventanas cerradas.

"¡Shh!"

Nick se sorprendió por el ruido. "¿Qué pasa?"

La oficial trató de agudizar su audición para comprobar si había alguien adentro. "Creo que no hay nadie."

"¿Entonces por qué me callas?"

Esta vez fue Judy quien rodó los ojos. "Porque quería asegurarme."

"¿Y bien?" La coneja le hizo una señal indicándole que la siguiera. Sin la familia, la oportunidad de analizar toda la escena sería más fácil.

Con esa idea en mente, los dos oficiales caminaron con cautela por los alrededores, rodeando la casa y atravesando el jardín, hasta llegar a una construcción de madera.

"Este debe ser el almacén." Comentó más para ella que para su compañero, quien asintió de acuerdo.

El único problema que parecía haber era que la puerta estaba protegida con candado. "Tiene que haber otra forma." Judy miró a todas partes buscando una alternativa rápida. No tenía tiempo que perder.

"¡Zanahorias!" Nick se había descuidado por unos segundos –tratando de buscar alguna señal que los llevara a una pista real– y cuando quiso voltear para hacer un comentario al respecto, la coneja ya se había ido. "¡Judy, espera!" Le llamó en un intento por detenerla.

Ella, por su parte, había encontrado una ventana por donde ambos podían entrar. Nick suspiró al darse cuenta de sus intenciones. "No otra vez."

Judy pasó sin dificultad alguna, impulsándose en unas macetas y saltando hacia el interior del almacén.

Nick era otra historia. Trató de escalar, sosteniéndose en el marco de la ventana, pero casi tropieza al meter el resto de su cuerpo en aquel diminuto espacio.

Y cuando por fin logró entrar, Judy ya le llevaba varios metros de ventaja.

"Te dije que deberías de hacer más ejercicio," le comentó sin prestarle mucha atención.

Nick, quien apenas estaba sacudiéndose la ropa, le mostró la mirada más fea que tenía. "¿Por qué te encanta entrar a escondidas en propiedades privadas?"

"Porque no me dejan otra opción." Judy respondió como si no fuera la gran cosa.

Pero para Nick sí lo era. "¿Sabes que es delito...?"

"No, si existe una causa probable."

"¿Causa probable?" Repitió algo incrédulo. "No tenemos ni una pista."

Judy se encogió de hombros. "Estoy segura de que aquí encontraremos una." Y sin más, continuó buscando.

El lugar estaba un poco sucio, con algunos congeladores, mesas, sillas y cajas por doquier. A pesar de ser de día la bodega no tenía una buena iluminación, por lo que Judy se vio en la necesidad de sacar su celular y utilizar el flash para alumbrar aquellos espacios donde la luz no llegaba.

Sin embargo, lo único que parecía haber ahí eran cajas y más cajas.

El zorro prefirió seguirle el paso después de un rato. "¿Y bien? ¿Qué buscamos exactamente?"

"No lo sé," Judy lo miró preocupada. "Cualquier cosa que se vea sospechosa."

"Zanahorias, todo el lugar se ve bastante sospechoso. En cualquiera de estas cajas podría estar escondido el coco."

La coneja rió con la idea. "Solo sigue buscando."

Se mantuvieron juntos por un par de minutos más –como solían hacerlo en esas situaciones– pero al ver que el almacén era completamente seguro, decidieron separarse para cubrir un mayor perímetro. Judy se dirigió a la parte trasera de la bodega mientras que Nick indagaba cerca de los congeladores.

De todo el cartón que había arrumbado, le llamó la atención que algunas de las cajas estuvieran rotas o dañadas, como si algo les hubiera caído encima. "Nick, tienes que ver esto."

No esperó a que su compañero contestara, y abriendo la cámara del celular, la oficial se acercó lo suficiente para tener una mejor imagen de la zona.

"Vamos, vamos," murmuró mientras caminaba con dificultad entre las cajas. "Un poco más…"

"¿Quién anda ahí?"

Judy había estado tan concentrada que no había visto venir a nadie, y cuando escuchó aquella voz, se movió tan rápido por la sorpresa que trastabilló con los pedazos de cartón que había en el suelo y el resultado fue inminente.

Por suerte, fueron esas mismas cajas las que amortiguaron su caída.

"¡Judy!" Exclamaron los dos animales que la acompañaban. Nick fue el primero en llegar hasta ella y la coneja aceptó sin chistar la mano que le brindaba.

El otro sujeto, un zorro más grande y en overol, se les unió momentos más tarde.

"¿Judy?" La susodicha se paró rápidamente, mostrando su mejor sonrisa. Una bastante forzada, a decir verdad.

"Gideon, Hola..." Su naricilla se agitó con inquietud. "Qué sorpresa."

El zorro parpadeó, claramente más sorprendido que ella. "Lo mismo digo. ¿Qué haces aquí?"

"Eh… Bueno…" Pasó una pata por su cabeza. "Es que tu padre había dicho que podía venir hoy y, como no había nadie en la casa, supuse que estarían aquí." Ideó con astucia, pensando que eso sería excusa suficiente. "Lo siento."

Gideon asintió distraídamente, mostrándose algo confundido. "¿Y como entraste?"

"¡Buena pregunta!" Contestó la oficial de inmediato, sintiéndose un poco tonta en el proceso.

Pero fue Nick quien corroboró la historia por ella. "La puerta estaba abierta."

Gideon pareció notar su presencia por primera vez, estudiándolo por unos instantes sin decir nada más.

"¡Oh, es verdad!" Judy encontró una salida fácil para todo ese problema. "Gideon, te presento a Nick, un amigo del trabajo."

Ambos intercambiaron miradas. "Mucho gusto," respondió el oficial.

"Igualmente." Y sin darle mucha importancia, Gideon volteó hacia donde estaba la puerta. "Estaba seguro de haber puesto llave antes de salir."

Judy es quien se apresuró a contestar, sabía que no había modo de librarse de esa. "De verdad siento mucho haber entrado de esta manera."

Gideon se giró hacia ella una vez más. "No, está bien Judy." Su expresión parecía más serena. "Es sólo que no esperaba verte aquí, es todo."

El zorro se dirigió de nueva cuenta hacia la entrada, agachándose lo suficiente para tener una mejor vista de la cerradura. "Creí haberla arreglado."

Al escuchar aquello, Judy no pudo evitar alcanzarlo. "Pero estaba cerrada cuando llegamos." Es lo primero que pasó por su cabeza. "¿Qué le pasó?" Preguntó en su lugar.

"No lo sabemos." Los ojos de Gideon se mantenían en el picaporte, revisando que todo se encontrara bien. "Alguien trató de entrar a la fuerza quizá."

La coneja no tardó en colocarse a su lado. "¿Cuándo sucedió?"

Pero al ver a su vecino se dio cuenta de que el zorro la observaba algo extrañado.

"Lo siento, es la costumbre," se disculpó con una risita nerviosa. "Ya sabes, gajes del oficio."

Gideon sonrió divertido por la situación. "Sí, me imagino." Y retomando el tema, agregó: "Nos dimos cuenta poco después de que pasó lo de tu papá. Por cierto, ¿como está el señor H?"

La información hizo que la oficial parpadeara al tratar de comprender, y analizando con cuidado la cerradura, notó que habían marcas de garras en la madera de la puerta.

"Bien," Nick le aseguró, sacando a la oficial de su letargo. "Se encuentra bien."

"Qué bueno." El zorro dijo al levantarse, dejando de lado el tema de la cerradura. "Pensaba ir a dejar más tartas, en vista de que siguen llegando más visitas."

Judy tardó un par de segundos más antes de pararse junto con él. "Gracias, no tienes por qué molestarte."

"No es molestia, lo hacemos con gusto." Le aseguró sin dejar de sonreír. "Y ya que estás aquí, ¿Qué era lo que necesitabas?"

"Solo quería ver el almacén, es todo."

"Oh, ya." Su vecino miró a todas partes, sin terminar de entender ese interés de su parte. "Bueno, aquí guardamos algunos ingredientes, productos, las cajas... Aunque eso ya lo has de haber notado." Bromeó un poco al recordar su caída momentos atrás.

Judy rió también. "Algo así."

"Y solo es eso." Se rascó la cabeza. "No es la gran cosa."

"Para nada, está todo muy bien organizado." Judy intentó sonar lo más amable posible, tratando de evitar cualquier sospecha. "Aunque siento haber hecho un tiradero en la parte de atrás."

"No te preocupes, ya estaba así." Y antes de que Judy pudiera preguntar, Gideon continuó. "Ahí fue donde encontré a tu papá cuando pasó lo de… Bueno, ya sabes."

Judy puso los ojos como platos.

"Vaya casualidad," comentó su compañero sin ningún cuidado.

En ese momento ambos se giraron a él.

"¿Es la primera vez que visitas Bunnyburrows?" Esta vez el zorro se dirigió a Nick.

"Sí," aseguró con toda naturalidad. "Aunque parece que vine en un mal momento."

Gideon asintió. "Pero si el señor H está mejor no veo por qué no puedas aprovechar a conocer un poco el pueblo. Judy, ¿ya lo llevaste a ver los prados?"

La coneja se encontraba todavía un poco perpleja. "¿Eh? Quiero decir, no, no hemos tenido tiempo. Apenas llegó ayer."

"En ese caso," su semblante cambió por uno más suave. "Si necesitas que alguien los lleve solo dime."

En ese momento la idea no le parecía tan atractiva. "Claro."

"Podemos ir a que conozcas la escuela donde estudiamos," le comentó a Nick mientras los tres caminaban hacia la salida.

"Me encantaría," fue su respuesta pero Judy se le adelantó.

"Bueno, nosotros ya tenemos que irnos."

Gideon rió por su repentino cambio de humor. "Sí, por supuesto. De cualquier forma iré a visitarlos más tarde."

"Claro, ahí te esperamos." Le aseguró la oficial una vez más, aunque en el fondo deseara lo contrario. "Y de verdad siento mucho la intrusión."

"No te preocupes Judy," Gideon sonrió, haciendo que su corazón se acelerara. "Después de todo somos de confianza."


¿Qué les pareció? Esta vez me sentí un poco más satisfecha con mi trabajo peeeero me gustaría saber su opinión (y sus teorías también). Se acercan cosas buenas para la historia. Por otra parte… ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! Ayer apenas caí en cuenta que el número de rewiews, seguidores y favoritos ya había llegado tan alto :') no saben la alegría que me da ver esas pequeñas muestras de cariño y apoyo. Sepan que los quiero mucho y el esfuerzo que hago aquí es para ustedes. Gracias, de todo corazón.

Y sobre el pequeño flashback del inicio, la idea fue de Ladi Jupiter, quien me sugirió que explicara cómo se había enterado Nick. En realidad esta historia estaba planeada en un 95% desde la perspectiva de Judy pero me pareció bueno agregar lo de Bogo (al que amo con todo mi corazón, es demasiado gracioso), por lo que me encantaría saber qué piensan al respecto. ¿Les gustaría más escenas desde el punto de vista de Nick?

Eso es todo. Creo que esta vez no hay mucho que comentar xD así que aquí dejo las respuestas para aquellos que no tienen una cuenta:

Zumiann: ¡Oww muchas gracias! Que lindo :) espero que este capítulo sea de tu agrado. ;; SoniOmega: ¿De verdad te gustó? :') ¡Y por supuesto que la historia seguirá! Aún no sé hasta cuando, pero ya veremos. ;; Waruiko: ¿Verdad que sí? Estuvo bastante plano a comparación :C pero espero que este lo compense mejor. ¡Me alegra mucho que te haya gustado! Y sí, Nick es tan lindo en la película :') no sé si sea normal enamorarse de un ANIMAL animado xD pero bueno... Ya veremos que pasa con los Grey ;) ¡gracias por los buenos deseos! ;; RikaMegurine: ¡Muchas gracias linda! A ver qué te parece este capítulo xD. ;; Sorako: ¿De verdad te gustaron? *-* Creí que todos lo encontrarían poco creíble xD la verdad no sé nada de esa familia, todo me lo saqué de la manga. Y ya sé xD ahora me arrepiento de haber puesto lo del sueño, yo soy tan simple que moría de risa al imaginarlo jaja. ¡Nick es perfecto! Yo quisiera uno así como él... luego por eso mis expectativas con los hombres son tan altas xD. ¡Gracias por tu apoyo! Y sobre lo último... No sé si decirte xD pero casi diste en el blanco. Luego lo verás. (¿SOY TAN OBVIA?) Jajaja.