Zootopia y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney.
Parachute (Paracaídas)
6. Familia
Nick puso una pata dentro del carro, comprobando que su cola estuviera bien acomodada y cerrando la puerta en cuestión de segundos. "Creo que tenías razón Zanahorias. Definitivamente algo malo pasó en ese almacén." A su lado, Judy sujetaba con fuerza el volante, aún sin subir por completo al auto. "¿Judy?"
Su compañera pareció darse cuenta de ello y después de dar un último vistazo hacia la casa de Gideon, terminó por ajustarse en el asiento.
"Lo sé. Todavía no puedo creerlo."
Nick la observó detenidamente. "¿No fuiste tú quien sospechó todo esto desde un principio?"
"Sí Nick, pero.. Solo quería estar segura de que había sido un accidente, nada más." Y entonces suspiró con pesar, dejando caer la cabeza en el respaldo. "En el fondo deseaba que así lo fuera."
"¿Qué harás entonces?"
"Sea como sea, tengo que llegar al fondo de esto."
El zorro carraspeó un poco para llamar su atención. "Tenemos."
Ese pequeño gesto le sacó una sonrisa inmediata. "Aún así," continuó, procurando no prestar demasiada atención a sus palabras. "Me cuesta pensar que Gideon tuvo algo que ver."
"¿Por qué lo dices? ¿Es amigo tuyo?"
"No, no lo es. Pero tampoco es un completo desconocido."
Nick pareció recordar algo de la conversación que habían tenido con el zorro momentos atrás. "Estudiaron juntos, ¿no?"
Judy asintió lentamente. "Pero no nos llevábamos en aquel entonces. Digamos que teníamos una relación complicada."
Nick levantó una ceja, recargándose en el lado contrario del auto para verla mejor. "¿A qué te refieres con complicada?"
La coneja hizo una mueca de disgusto antes de empezar a hablar.
"¿Recuerdas que alguna vez te conté sobre el incidente que tuve con un zorro?" Nick la miró pensativo. "Cuando era pequeña, lo que provocó que desconfiara..."
"Oh, ya," le cortó en cuanto dicha memoria apareció en su mente. ¿Cómo podría olvidarlo? "Claro que lo recuerdo," y al relacionar ambos hechos, sus ojos se abrieron como platos. "¡No me digas! ¿Era él?"
"Ni más ni menos."
En respuesta Nick se levantó casi por completo de su asiento, cambiando su expresión por una que Judy no conocía. "¿Así que Gideon Grey fue el tonto que te lastimó?"
Judy se alarmó al sentir la intensidad de sus palabras. "Vamos, no fue así."
"¿Entonces qué fue? ¿Un juego de niños?"
La coneja hizo una pausa sin dejar de observarlo. Podía ver en sus ojos algo más, algo que Nick no expresaba con palabras pero que salía a flote cada vez que alguien tocaba ese tema.
Y es que ambos habían vivido situaciones similares. Y ambos habían quedado marcados de diferentes maneras.
Judy lo sabía perfectamente.
"No trato de defenderlo, Nick. Yo sé que hizo mal pero..." comenzó a decir, tratando de elegir las palabras correctas. "Fue hace tanto y éramos muy inmaduros en aquel entonces. Además, hace poco me pidió una disculpa por lo sucedido."
"Qué fácil, ¿no?" Espetó sin titubeos, desviando la vista al frente.
"A mi me pareció sincero."
El cuerpo de Nick se puso rígido al escuchar lo anterior, haciendo que, a su vez, el de Judy se estremeciera. "Pero cuando se trató de mi, sí dudaste."
Y a pesar del rigor de su voz, por un instante Judy no comprendió lo que Nick trataba de decirle. Pero cuando sus ojos se toparon con los de él, cuando pudo ver el resentimiento que mostraban, supo exactamente a qué se refería.
"Lo siento Judy, no quería..." La coneja lo miró una vez más, aún sin saber qué contestar. Nick, por su parte, parecía estar peleando alguna especie de batalla en su cabeza, suspirando y pasándose la pata por todo el rostro. "Creo que yo soy el tonto aquí. Ni si quiera sé por qué dije eso."
Judy sonrió en su lugar.
"Tienes razón en enojarte." Y lo decía de corazón, había sido tan injusta con él. Y aunque Nick trataba de replicar con todo tipo de negativas, Judy decidió colocar una pata sobre la de él. "Ese tipo de animales no se dan cuenta del daño que pueden provocar. Es absurdo, lo sé, pero guardarle rencor no me hace mejor que él, o que ellos." Eso fue suficiente para que Nick guardara silencio por completo. "Y sobre lo que pasó esa vez... Quiero que sepas, Nick, que el único motivo por el cual lo perdoné tan rápido fue porque ya te había conocido a ti."
Y entonces, lo recordó.
"Si el mundo cree que un zorro solo puede ser falso y deshonesto, de nada sirve tratar de ser otra cosa."
Agachó las orejas de nuevo, esta vez un poco apenada. Todas esas palabras parecían tan lejanas ahora. "Aquella vez no pude decirte pero… fuiste tú quien me hizo dejar mis prejuicios atrás."
Los ojos de Nick se suavizaron, al mismo tiempo que una sonrisa se formaba en su rostro. "Gracias."
La oficial negó con la cabeza, dándole un último apretón a su pata. "Se supone que yo debo de ser la que te agradezca." Y sin esperar a que respondiera, Judy se dispuso a poner en marcha el carro.
Aún podía sentir la mirada de Nick en ella. "Ya tendrás tu oportunidad," contestó este.
Después de un recorrer el tramo que iba de la granja de los Grey a su casa, ambos policías bajaron del auto con la misma idea en mente. "¿Qué haremos ahora?"
Judy era quien se veía más preocupada. "No lo sé," comenzó sin dejar de caminar. "Esas marcas de garras no son normales, es obvio que alguien trató de entrar a la fuerza. Pero fuera de eso no tenemos nada."
"¿Estás segura? Ese tal Gideon se veía algo alterado por nuestra presencia."
"Bueno, no olvides que nosotros entramos sin su permiso."
Nick rodó los ojos en respuesta.
"¿Qué?" Soltó al ver su reacción. "Nick, no trato de excusarlo, solo digo la verdad."
Su compañero no se molestó en mirarla. "Si tú lo dices."
"Esta vez no quiero sacar conclusiones rápidas," le explicó, sin molestarse en sonar amable. "Es obvio que los Grey son los principales sospechosos pero, como tú me dijiste, el infarto era algo que iba a pasar."
"Y tú dijiste que pudieron haberlo provocado."
"Claro, pero también fueron ellos quienes llamaron a la ambulancia." Se apresuró en contestar, tratando de seguirle el paso. Nick aún se veía algo molesto. "Analicemos primero las pruebas, ¿te parece? Alcancé a sacar algunas fotos."
Los dos se detuvieron ante la puerta.
Nick se hizo a un lado para que ella pasara primero. "Yo también, aunque no muestran la gran cosa."
"No importa, después vemos qué hacer. ¿Qué dices?"
"Vaya, hasta que se aparecen." Ambos levantaron las orejas de inmediato, encontrándose con las miradas de sus hermanos y otros miembros de la familia.
Pero era Lily quien los observaba con ambas manos en la cadera. "Mamá dijo que habías traído un invitado a la casa. ¿Es que acaso no pensabas presentárnoslo?" Y dirigiéndose hacia Nick, agregó: "Espero que Judy no te haya acaparado mucho."
El susodicho sonrió al escuchar el comentario. "Solo un poco."
"Lo siento, fuimos a ver los alrededores," Judy se adelantó, sin molestarse en dar más explicaciones. "Ya sabes, para que conociera el pueblo."
Su hermana asintió con una ceja levantada.
"Por cierto Nick, esta es mi hermana Lily."
"Mucho gusto." El oficial extendió su pata rápidamente, la cual Lily aceptó gustosa.
"El gusto es mío," y mirando a ambos sonrió. "Pero pasen, ya casi está el desayuno."
"Gracias." Contestaron en unísono.
Judy le hizo señas a Nick de que la siguiera. "Deja te presento a los demás."
Y mientras pasaba cerca de su hermana, Lily alcanzó a decir algo en su oído. "A alguien le va a crecer la nariz."
"¿Así que eres policía?" Preguntó con entusiasmo uno de sus hermanos, con un poco de brócoli saliéndole de la boca. "¿Al igual que Judy?"
"¡Aster, no se habla con la boca llena!" Le reprendió su madre.
Tanto Nick como el resto de la familia se encontraban en la mesa, con una variedad de platillos repartidos en el centro: ensalada, nopales guisados, arroz, calabazas con elote y demás.
"Así es," Nick afirmó. "Trabajamos juntos."
Otro conejo se apresuró a hablar. "¿Y fue ahí donde se conocieron?"
Esta vez fue Judy quien contestó. "Algo así," le echó una mirada a su compañero. "Es una larga historia."
"Oh... ¿Y tú también atrapas a los tipos malos?" Añadió dirigiéndose al zorro.
"Es correcto."
"Oye, ¿y es cierto que los zorros son todos apestosos?"
"¡Oliver!" Su madre chilló.
Lily no se molestó en ocultar su risa. "Esos son los zorrillos, Kevin."
"Oh," el conejito bajó las orejas, decepcionado. "Que es verdad."
"Mejor cuéntanos Nick," Kevin, uno de sus hermanos mayores, mostraba una sonrisa de oreja a oreja. "¿Judy sigue siendo igual de mandona como lo es acá?
"¡Kevin!" Gritaron Bonnie y Judy en coro.
El zorro asintió bastante serio. "Totalmente."
"¡Nick!"
Las risas no tardaron en llegar, y mientras Judy los miraba a todos con el ceño fruncido, Nick bajó un poco la voz. "Y es peor cuando usa mi nombre completo."
Kevin sonrió de inmediato. "Así son todas las conejas en esta casa."
Esta vez Lily se les unió. "¡Hey!"
Y cuando Judy pensó que sus hermanos ya habían obtenido suficiente de ella, otra ronda de preguntas le siguió.
Y Nick no pareció molesto en contestar cada una de ellas.
"¿Y todavía sale a correr por en la madrugada?"
"Sí."
"¿Incluso los fines de semana?"
"Incluso los fines de semana."
"¿Aún escucha esa música pop barata?"
"Como si su vida dependiera de ello."
"¿Sigue estando demasiado alegre por las mañanas?"
"Demasiado es poco, diría yo."
"Siempre golpea algo cuando se emociona, ¿no es así?"
"Golpea, jala, empuja, lo que sea que produzca más dolor."
Judy puso ambas patas sobre la mesa, llamando la atención de todos. "¿Podemos cambiar de tema?"
Kevin fue quien se arriesgó a hablar. "Veo que no ha dejado de ser igual de enojona."
"Ni tan distraída como siempre," agregó Lily.
Nick simplemente encogió los hombros. "Depende de la situación."
La coneja pareció ofendida. "Por puesto que no lo soy."
"Siempre olvidas llevar tu taza para el café."
"No pasa siempre," refunfuñó mientras se cruzaba de brazos. "Solo de vez en cuando."
Bonnie soltó una risita. "Y veo que sigue igual de terca."
"¡Mamá!"
El zorro no tardó en confirmar aquello. "Es toda una cabeza dura."
"¿Y con los machos?"
La pregunta de Lily fue la que captó la atención del resto. "Oh, es verdad." Varias de sus hermanas comenzaron a comentar. "Cuéntanos Judy."
Pero la oficial no se dio por entendida. "¿A qué te refieres?"
"Que si sigues siendo igual de distraída," explicó sin borrar la sonrisa de sus labios.
Judy inclinó la cabeza hacia un lado, mirándola confundida. "¿Cómo se puede ser distraída en eso?"
"Nunca te das cuenta de sus verdaderas intenciones." Lily habló como si aquello fuera bastante evidente. "¿O no es así, Nick? Digo, ya lo has de haber notado."
A pesar de que Lily había usado un tono algo sugerente, Nick no se mostró afectado en lo absoluto. "Es verdad."
Judy, quien se había puesto roja por el comentario de su hermana, no dejó de atender lo que Nick decía. "¿Qué?" Preguntó incrédula.
El zorro le dio un mordisco a una de las zanahorias que había en su plato. "Muchos de los oficiales en la Comisaría han mostrado interés en ti."
La coneja no podía creer lo que oía. "¿De qué hablas?" Inquirió mientras lo veía comer despreocupadamente. "No le hagan caso, solo está bromeando, " les aseguró en su lugar.
"Hablo en serio," Nick la observó esta vez, dejando el tenedor de lado. "Que tú no te des cuenta es otra cosa. De hecho, la mayoría ha desistido por lo mismo."
Judy frunció el ceño, todo eso le parecía un mal chiste. "¿Y tú cómo lo sabes?"
"Tesoro, tú eres la distraída, no yo."
La oficial lo miró bastante decidida a contestar.
"No me extraña, eso también le pasaba aquí," comentó otra de las conejas, dirigiéndose a Bonnie. "¿Recuerdas a Eddie? ¿Mamá?"
Pero todo lo que había pensado decirle a su compañero fue olvidado en cuanto vio cómo cambiaba su expresión al escuchar el comentario de su hermana. Como si le hubiese molestado.
"Oye Nick," su madre prefirió intervenir. "¿Y a ti te gustan los deportes?"
"Algunos, sí."
Rosie, otra de sus hermanas menores, habló. "¿Te gusta el fútbol?"
Nick meditó su respuesta. "Solía jugarlo cuando era pequeño pero no..."
"¡Perfecto!" Oliver gritó de repente, tomándolo por sorpresa. "¿Juegas con nosotros?"
"¿Eh?" El zorro parpadeó sin comprender.
"Estábamos pensando jugar después de la comida," Kevin explicó.
En vista de que todos lo miraba expectantes, el zorro se encogió de hombros una vez más. "Claro, ¿por qué no?" Haciendo que los conejos vitorearan de alegría.
Mientras los demás comenzaban a planear el partido, Judy se acercó a él. "¿Seguro? Pueden ser algo pesados cuando se emocionan."
Nick la miró divertido. "Ya estoy acostumbrado." Judy aprovechó su posición para darle un codazo.
"¡Mamá!" En ese momento otro conejo llegó corriendo al comedor. "¡Papá despertó!"
Sus palabras causaron tal revuelco que Judy no dudó en ponerse de pie antes que los demás. No obstante, aguardó a que Bonnie decidiera. Después de todo no era la única que quería ver a su papá.
Pero Bonnie la miró a ella, y mostrando una sonrisa que decía todo, le extendió la mano. "Vamos, sé de alguien que estará muy contento de verte."
Sus golpes fueron suaves, lentos, inseguros de lo que les esperaba del otro lado.
"Por fin," se repetía en su mente una y otra vez. Después de todos esos días, por fin.
"¿Bonnie?" Una voz resonó desde adentro.
Judy dudó un momento sobre lo que debía de hacer a continuación. Al final fue su madre quien le dio un empujoncito. "Vamos linda, no pasa nada."
Algo nerviosa, se decidió a abrir la puerta. "Hola papito."
La cara de Stu se iluminó en cuanto vio a su hija. "¡Judy-dudy! ¿Donde te habías metido?"
Judy respiró profundamente, como un intento por calmar las lágrimas que amenazaban con salir. Quería que su padre la viera feliz. "He estado aquí todo el tiempo."
"Entonces fui yo el que estuvo un poco perdido."
Judy rió con nostalgia. Su padre siempre hacía ese tipo de bromas. "Al menos yo no te conocía ese lado dormilón."
Ambos sonrieron sin poder ocultar la dicha que sentían en ese momento.
"Ven acá linda," Stu le dio unas palmaditas a la cama para que se acercara.
Judy no lo pensó dos veces antes de tirarse a sus brazos, hundiendo el rostro en su pecho. "Te extrañé mucho." Su padre le susurró.
"Y yo a ti papá. Como no tienes idea."
"Este viejo les dio un buen susto, ¿no es asi?" Comentó entre risas y Judy quiso guardar aquel sonido en su mente.
La oficial negó con la cabeza, acomodándose un poco para verlo mejor. "Susto se queda corto."
"No volverá a pasar, lo prometo."
Judy asintió de prisa, convencida de que así sería. Y mientras se grababa cada una de sus facciones, recordó algo importante.
"Papi, esto..." Sabía que no era el momento pero tenía que asegurarse. "¿Fue un accidente?"
"No hija, en realidad fue mi culpa," el conejo respondió tranquilo. "Yo no debí de estresarme ni cargarme con tanto trabajo. Tampoco quise escuchar a tu madre. Ahora lo entiendo, puse en riesgo mi salud."
"Ya veo, pero..." trató de rememorar los hechos. "Ese día, ¿estabas en la granja de los Grey?" Esperó a que su padre asintiera. "¿Recuerdas algo? ¿O cómo ocurrió?"
"Pues... Recuerdo que fui a ver al señor Grey para hablar sobre unos asuntos del negocio."
"Sí, ¿algo más?"
"Solo eso," sonrió contento. "Tú madre dice que debí de haberme dado un buen golpe."
"Probablemente." Lo miró preocupada. "Y esos asuntos, ¿puedo saber de qué trataban?"
"Bueno, Gideon me había comentado que un representante de Semences había ido a visitarlos, ya sabes, para ofrecerles un mejor convenio que el que tienen conmigo."
"¿Semences?"
"La empresa de la que te hablé, la nos ha estado haciendo competencia."
Judy asintió sin dejar de prestar atención a sus palabras. "Ya. ¿Entonces el señor Grey aceptó el convenio?"
"No, no lo hizo. Yo acepté en bajar un poco mis precios."
"Vaya," la coneja hizo un mohín. "Que desconsiderados. Pensé que eran amigos de la familia."
"Y lo son linda, pero negocios son negocios," Stu comentó como si nada. "Además los zorros son así. Siempre buscan el beneficio de los suyos."
Toda la molestia que sentía se esfumó al escucharlo hablar así. Había olvidado su forma tan peculiar de pensar. "No papá," le dijo segura, "no todos son así."
Stu parpadeó ante su respuesta. "Bueno, es un decir. A lo que iba es que así es esto Judy. Por mi parte no hubo ningún problema."
Judy quería seguir hablando, quería explicarle que los zorros realmente no eran así pero, por otro lado, aún necesitaba obtener más información sobre el caso.
"Concéntrate Judy." Suspiró. "¿Y eso era lo que discutieron ese día?"
"No, el trato ya estaba hecho desde hace semanas. Solo íbamos a hablar sobre una nueva línea de pasteles de zanahoria en la que estaban trabajando."
"¿Solo eso?"
"Sí," por primera vez su padre la miró alarmado. "¿Por qué lo preguntas hija?"
"Nada más," le aseguró con una sonrisa, queriendo restarle importancia. "Y sobre esta empresa, ¿has hablado con alguien de ellos?"
"Bueno, creo que esto fue todo por hoy."
Ambos conejos se voltearon hacia la puerta, donde Bonnie los observaba con los brazos cruzados.
"Pero mamá..."
"Judy," le paró de inmediato, lanzándole una mirada de advertencia. "Tu papá necesita descansar. Ya hablarán de eso otro día."
Quería insistir pero sabía que no tenía caso. "Está bien."
"Déjala Bonnie, solo tenía curiosidad." Alcanzó a oír decir a su padre.
"De todas formas, este no es momento para hablar de negocios. Además ya es hora de tu comida," y girándose hacia Judy, continuó: "¿Por qué no bajas y terminas de desayunar? Yo me encargo de esto."
La coneja asintió derrotada. "Claro mamá," y antes de salir, le dio un beso a su padre. "Nos vemos después. Procura no dormir tanto esta vez."
"Lo prometo."
Mientras bajaba las escaleras trataba de memorizar todo lo que le había dicho su padre. "Con que Semences, ¿eh?" Si es que de verdad estaban conectados, con esa pista sería más fácil descubrir lo que había pasado en el almacén de los Grey.
"Oh Judy, aquí estás," la saludó Daisy, otra de sus hermanas. "¿Cómo está papá?"
"Se ve mucho mejor," respondió caminando hacia la mesa. Solo para encontrarla vacía. "¿Y los demás?"
"Fueron a jugar al patio."
Eso le hizo preguntarse cuánto tiempo había tardado. "¿Nick está con ellos?"
"Por supuesto, hasta crees que lo iban a dejar solo."
Judy rió un poco. "Claro. Iré a verlos antes de que lo maten." Pero al ver que su hermana estaba levantando algunos platos, se detuvo. "¿Necesitas ayuda?"
"No te preocupes Judy, ve."
"Está bien. Gracias."
Judy podía sentir el pasto húmedo acariciar sus pies, dándole pequeños cosquilleos al caminar. Era una sensación increíble, ver el cielo palidecer, colores cálidos iluminándolo por completo, y percibir la suave brisa susurrar contra su pelo.
Las voces de sus hermanos se escuchaban por todas partes, y entre más se acercaba a ellos, más distinguía sus figuras correr en el campo. En especial la de cierto zorro en particular.
"¡Vamos Nick! ¡Atrapa la pelota!"
El susodicho dio unos cuantos pasos más antes de recargarse en sus rodillas, tratando de recuperar el aliento.
Judy no pudo evitar reír ante esa imagen. Oh no, no dejaría pasar la oportunidad de molestarlo con eso. "Ya verá lo que le espera."
"¿Cuántos años tiene Nick?"
Judy paró las orejas en seco. "¡Lily!" Le regañó en cuando vio de quién se trataba. "Me asustaste."
La coneja solo sonrió. "Parecías muy concentrada."
"No te vi llegar, eso es todo." Y recordando su pregunta, "es más grande que tú."
"Ya veo."
Ambas movieron la vista al frente justo en el momento en que uno de los pequeños se le iba encima a Nick, colgándosele de la espalda y cayendo con él en el proceso.
O encima de él, para ser más específico.
"Quien lo diría," las dos hermanas se soltaron a reír. "Los niños lo aman."
Judy se encontraba bastante divertida viendo los intentos de Nick por ponerse de pie. "Es eso o solo les gusta verlo sufrir."
"Puede ser. Aunque no los culpo, es bastante gracioso."
La coneja estaba de acuerdo. "¿No te emociona?" Dijo de repente, dirigiéndose a su hermana.
"¿Qué cosa?"
Judy le puso una pata en su barriga. "Qué pronto serán tus hijos los que jueguen."
"Mucho, aunque también me da un poco de nervios," y después de contemplar su estómago abultado, la observó a ella. "¿Y a ti?"
"Por supuesto que me emociona también," la coneja respondió contenta.
"No, quiero decir... ¿No te dan ganas de tener hijos?"
Aquello la tomó por sorpresa. "Claro que sí," contestó después de un rato. "Pero no ahora, quizá en unos años."
Lily asintió, dándole una mirada traviesa. "¿Y has pensado con quien?"
Judy rió de nuevo ante la idea. "No Lily, ¿a qué viene esa pregunta?"
"Curiosidad."
"Claaaro," canturreó con sarcasmo.
"¿Qué dijo papá?" Preguntó la mayor, momentos después.
"Bromeó un poco. Ya sabes como es."
Lily mencionó algo al respecto que Judy no alcanzó a escuchar pues su atención se desvió a lo lejos, donde un camión de entregas se detenía justo en la entrada de su casa.
No necesitaba ser adivina para saber de quién se trataba. "Oh-oh."
Su hermana volteó también. "¿Qué pasa?" Y al notar que Judy comenzaba a caminar hacia esa dirección, la llamó de nuevo. "¡Hey! ¡Espera!"
Pero la coneja ya no se detuvo.
Entró corriendo a la casa, tan rápido que sus patas patinaron un poco al frenar. Esperaba haber llegado a tiempo, había puesto mucho empeño en ello, pero en cuanto miró a Gideon en la sala –y platicando con su madre, para variar– toda esperanza se esfumó.
"Ahora sí estoy en problemas."
"Hola Judy." La saludó el zorro en cuanto la vio. "Tanto tiempo sin verte", bromeó, para el pesar de la coneja.
"Hola", respondió esta, esperando que Gideon no hiciera más comentarios al respecto.
"Traje las tartas que prometí."
Judy sintió la mirada de su madre sobre ella. "Gracias."
"Me dijo Gideon que Nick y tú estuvieron hoy en su granja." Comentó Bonnie, provocando que Judy sonriera con nerviosismo.
"Fue una visita rápida, ya sabes."
"Seguro, hija."
"Sí," Gideon sonrió también, totalmente ajeno a lo que estaba pasando. "No se preocupe."
"Gracias Gideon, deja llevo esto a la cocina." Y tomando uno de los pasteles, se giró a él. "¿No gustas comer algo?"
"Estoy algo lleno, pero gracias señora Hopps."
Su madre se retiró a la cocina pero Judy sabía que ese asunto no había quedado ahí. Seguramente la reprendería cuando estuvieran a solas.
"Judy," Lily entró en ese momento, viéndose un poco agitada. "No vuelvas a irte así. Pensé que te había pasado..." y notando la presencia del zorro, detuvo los reclamos. "Oh, Gideon, hola."
"¡Lily!" Exclamó el otro, acercándose a ella. "Pero mira esa panza, parece que estás a punto de reventar."
La coneja lo miró molesta. "Gracias, qué amable."
"Por cierto," Gideon continuó. "El otro día mencionaste que te gustó la tarta de manzana, así que traje más."
Y moviéndose a un lado, Judy y su hermana pudieron ver otra pila de tartas esperándolas en la sala.
La expresión de Lily cambió rápidamente. "¡Oh pero qué lindo de tu parte!" Exclamó llena de felicidad. "No te hubieras molestado," y arrebatándole el pastel que tenía en sus manos, sonrió complacida. "Yo me llevaré esto. Por cierto, ¿ya conociste a Nick? Es amigo de Judy y un zorro también."
Judy arqueó una ceja. Estaba segura que eran las hormonas.
"Sí, Judy me lo presentó en la mañana."
Lily le echó una miradita a Judy, musitando un "lo sabía" solo para ella. "En ese caso, ¿por qué no vas al patio con los demás? Mis hermanos están jugando fútbol con él. Si no tienes nada qué hacer, claro."
Gideon abrió los ojos emocionado. "Me encantaría."
"Judy, ¿lo llevas? En un momento los alcanzo."
La coneja suspiró. ¿Acaso tenía otra opción? "Por supuesto."
"¿Y cuántos días te quedarás por acá?" Era el tercer intento del zorro por hacerle plática y a Judy cada vez le costaba más trabajo contestar.
Lo observó sin dejar de caminar. "Probablemente una semana, no puedo faltar mucho tiempo en mi trabajo."
"¿Nick también se quedará?"
"No lo sé, aún no me ha dicho nada."
"¡Hey, Judy!" Uno de sus hermanos gritó en cuanto la vio llegar. "¡Creo que rompimos a Nick!"
"¡No es cierto!" Este respondió a lo lejos, tratando de alcanzarlos. "¡Estoy bien!"
"¡Ven a jugar con nosotros!"
La oficial sonrió de oreja a oreja. "¡Claro! ¡Gideon también se nos va a unir!"
Todos los conejos lo observaron durante un instante antes de comenzar a gritar un sin fin de cosas.
"¡Que esté en mi equipo!"
"¡No, en el mío!"
"¡Pero tú ya tienes a Nick!"
"¡Pues te lo cambio!"
"¡Chicos!" Judy trató de pararlos pero la risa le ganó. "Pobre Nick."
"¿Qué tiene de especial ese Gideon?" Le escuchó decir mientras se abría paso hacia ella, haciendo que Judy riera aún más.
"Quizá no fue el mejor de su clase pero era bastante bueno en los deportes," le explicó. "Siempre lo ponían a jugar en los partidos."
Nick bufó en respuesta. "Con ese tamaño, quién no. Seguro asustaba a todos los del equipo contrario."
La sonrisa no se le iba del rostro. "Algo así, solo mantente lejos de él."
"¿Por qué?"
"Bueno..." Judy trató de recordar aquellos tiempos en los que Gideon era temido por todos. "Solía jugar un poco pesado. Tenía esa reputación."
El zorro la miró escéptico. "¿Más que tus hermanos? No lo creo."
"No digas que no te lo advertí," comentó mientras encogía los hombros. Nick ni si quiera se molestó en contestar.
Y regresando al campo de juego, ambos equipos comenzaron a pasarse el balón de uno a uno. Gideon, tal y como ella lo había esperado, no había tardo en sacar una ventaja tremenda sobre los demás, adueñándose de la pelota casi la mayor parte del partido. Era casi imposible para los conejitos quitársela.
Pero no para Judy. La oficial había aprendido a utilizar su tamaño como una ventaja sobre animales más grandes, y escabulléndose a sus costados, logró quitarle el balón de una vez por todas. Sus hermanos –al menos los de su equipo– aclamaron contentos cuando la coneja anotó su primer gol.
"Fue suerte," Nick le dijo en cuanto pasó cerca de ella, sonriéndole en broma, mientras Judy le sacaba la lengua.
Los dos equipos continuaron jugando un par de minutos más, y a pesar de los intentos de Judy por equilibrar el marcador, era obvio que Gideon llevaba la delantera. En un intento desesperado Judy se colocó a su derecha y ambos comenzaron a correr tratando de rebasar al contrario.
La coneja estaba a punto de tomar el control de la pelota cuando Gideon se estampó en alguien más, provocando que ella se tambaleara también.
Para su fortuna esta vez no alcanzó a golpear el suelo. Pero Gideon y Nick sí.
Es cuanto logró estabilizarse se dirigió hacia ellos. Gideon se había levantado en un santiamén, pero el otro zorro no había corrido con la misma suerte. "¡Nick! ¿Estás bien?"
El susodicho se encontraba tendido en el pasto.
"Creo que necesita respirar," comentó uno de los conejos.
Judy se agachó para ponerse a su nivel y comprobar que no fuera nada serio. "Creo que solo fue el golpe."
Nick aún tenía los ojos cerrados cuando escuchó su voz. "¿Zanahorias, eres tú?" Y con la menor gracia posible, le pasó una pata por toda la cara, como tratando de dar con ella.
Eso –y la mención del sobrenombre– hizo que todos los demás se soltaran a reír. "Le dijo Zanahorias, qué chistoso." Oyó a sus espaldas, provocando que su rostro se pusiera todo colorado.
Apartando su pata sin ningún cuidado, carraspeó. "Sí, soy yo. Ahora, ¿quieres levantarte? Ya vi que no fue nada grave."
Gideon se acercó también, mostrándose realmente afligido por lo sucedido. "Lo siento amigo, no te vi."
Esta vez Nick abrió los ojos, dedicándole una mirada de recelo. Judy decidió que era momento de interrumpir.
"Ven, vamos a levantarte."
Vaya, este capítulo me costó más de lo que pensaba y aún así no quedé del todo conforme, pero bueno x) ya ustedes me dirán qué les pareció. Por cierto, hoy traté de darme una vuelta por varias historias que he visto por aquí y no saben lo mucho que me encantaron. ¡Me quedé con ganas de leer más! Así que por favor, si saben de alguna que yo no conozca (ya sea de ustedes o de alguien más) no duden en recomendármela :) yo se los agradeceré eternamente.
El capítulo de hoy fue más de relleno pero en los siguientes ya se irá revelando quién es él/la/los que están detrás de todo esto. Así que le espera un largo futuro a esta historia (¡no dejen de mandarme sus teorías! Y sus sugerencias también). Por desgracia no tuve tiempo de darle una última revisada así que si encuentran algún errorcillo por ahí (o demasiadas palabras repetidas) hagan caso omiso xD.
¡Los quiero mucho! Sus comentarios me hacen el día, así como ver que se toman el tiempo para leer esta pequeña historia que escribo con todo mi corazón. ¡Gracias, en serio!
Ahora sí, los reviews:
Guest: ¡Por favor dime quién eres! Jajaja ya en serio, me encantaría poder agradecerte por la idea tan buena que me diste. La había agregado a este capítulo pero decidí dejarla para el siguiente (de lo contrario este me habría quedado muy largo D:) pero ya la verás en el próximo y de verdad muchas gracias por sugerirlo. Si tienes más ideas adelante. ¡Saludos! ;; Matsubara: Ya sé, me tardé un poco con la charla pero por fin la puse en este capítulo xD lo siento si los hice esperar mucho. ¡Te mando un abrazo! ;; Waruiko: ¡Guay del Paraguay! Jajaja muchas gracias Waru, me alegra que te haya gustado. ¿Verdad que Bogo es un amor? Y ni hablar de Nick xD te prometo que agregaré más puntos de vista de él. Pobre de Bonnie, al rato ella va a ser la del paro cardiaco xD. Y sobre tu teoría... Casi casi le aciertas, un 90% diría yo, solo por un detallito nada más que ya después descubrirás ;) procuraré no ser tan obvia a la próxima x) gracias de todo corazón. ;; Camiliny: Oww linda, que bueno que te gustó. ¡Luego me dices qué piensas de este! ¡Saludos! ;; Sorako: ¡Sorita muchas gracias! Que lindo comentario, me alegra mucho que esas escenas hayan sido de tu agrado, no sabes cómo me divertí escribiéndolas xD. ¡Y chan chan chan! Eso de somos de confianza lo puse a propósito ;) y más o menos ya tienes la idea de la trama que se avecina, con unas excepciones, ya lo verás. ¡Te mando un gra abrazo! ¡Gracias por el apoyo! ;; Guest 2: ¡Gracias corazón! ¡Un saludo!
