Zootopia y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney.
Parachute (Paracaídas)
7. Sentimientos
"Esto bajará la hinchazón," Judy le indicó mientras le pasaba una bolsa con hielo. Recostado en la cama, Nick la tomó con su brazo bueno. El que Gideon no había alcanzado a golpear.
Judy estaba segura de que había sido un accidente. Después de todo, ella también había estado ahí y ni si quiera notó que Nick se encontraba tan cerca de ellos en el campo. Por lo cual no podía culparlo. Además, trasladarlo desde el patio hasta el segundo piso de la casa hubiera sido todo un desafío de no ser por el apoyo de Gideon, el cual fue el primero en ofrecerse a llevar al zorro a su habitación.
Para el descontento de Nick, obviamente, quien no dejó de renegar en todo el camino.
"Gracias."
Judy suspiró al ver las muecas que hacía Nick al colocar la bolsa cerca de su ojo. Esperaba que lo amoratado se le quitara en un par de días.
"De verdad lo siento mucho." Sus orejas se irguieron en dirección a Gideon, mientras este los observaba desde el pie de la cama. "No fue mi intención."
Por un momento Judy sintió pena por él, se veía bastante afligido.
"No te preocupes Gideon, esas cosas pasan."
"Si tú lo dices," Nick resopló, haciéndose notar por ambos y ganándose una mirada de advertencia por parte de la oficial. "¿Qué?"
"No," el otro zorro insistió, dando unos pasitos al frente. "Es mi error."
"Fue un accidente."
"No Judy, no habría pasado si hubiera puesto más atención al juego."
Nick refunfuñó desde su lugar. "¿Y ahora se da cuenta?"
Por fortuna Gideon no logró escucharlo. "Pero déjenme compensárselos."
Aquello no se lo esperaban. "No es necesario Gideon…" ella comenzó, en un intento por hacerlo desistir a la idea, pero el zorro parecía estar hablando solo.
"¡Claro que sí! Es más… Me comentaste que estaría aquí por pocos días, ¿no?" Judy tragó saliva al verse acorralada y no tuvo más remedio que asentir lentamente. "Pues bien, puedo aprovechar a llevarlos mañana al parque del centro. Estos días han estado presentando shows de magia, títeres y demás. Será divertido."
"Eh..." La coneja rió con nerviosismo. "Gracias Gideon, pero no creo que Nick…"
"¡Entonces es un hecho!"
Los dos oficiales lo miraron horrorizados.
"¿Sabes?" Nick se apresuró a contestar, dejándose caer dramáticamente en la cama. "Creo que el golpe me dejó peor de lo que pensaba. No siento las piernas."
A pesar de que ella también estaba desesperada, esa broma le pareció de mal gusto. "¡Hey!" Nick exclamó al sentir un coscorrón en la cabeza.
"Con eso no se juega," le regañó.
Gideon, por otra parte, mostraba una sonrisa de oreja a oreja, como si aquello fuera lo mejor que le hubiera pasado en días. "En ese caso me despido, tengo que ir a terminar unas entregas."
"Gideon, sobre lo de mañana," Judy se paró de inmediato, buscando una forma de detenerlo. "No creo que sea…"
"No te preocupes Judy, yo vengo por ustedes temprano."
"No, yo me refería…" continuó mientras seguía a Gideon hasta la puerta.
"No seas modesta, es lo menos que puedo hacer por ustedes." Y agitando la mano a modo de despedida, salió de la habitación. "¡Nos vemos mañana!"
Ambos animales se quedaron un buen rato mirando a la puerta sin poder pronunciar palabra alguna, como si no creyeran lo que les acababa de pasar.
Judy todavía podía escuchar su voz por los pasillos.
"¿Qué acaso no tiene amigos?" Nick soltó sin más, cruzándose de brazos. Olvidando, a su vez, que uno de ellos estaba lastimado. "Ouch."
"Ahora que lo mencionas, no." Comentó mientras pensaba en el lío en el que se habían metido. "Pero ya veremos cómo nos escondemos de él." Y viendo que Nick estaba teniendo dificultades para sostener el hielo, suspiró. "Déjame ver ese ojo."
La oficial se sentó en la orilla de la cama, y tomándolo por la barbilla, comenzó a inspeccionarlo.
"¿Qué? ¿Se ve muy mal?" Le preguntó al ver que su amiga hacía una mueca extraña.
"Un poco, pero es por el color. Debiste meter las patas."
"Uno de tus hermanos me colgaba del brazo, ¿qué esperabas?"
Judy sonrió mientras negaba con la cabeza. "Espera, te pondré algo."
La coneja se levantó y tomó de una mesita la pomada que Bonnie le había dado al ver el estado de Nick. "Mamá dice que con esto amanecerás mejor."
"No recuerdo que haya dicho eso."
Bonnie se había llevado ambas manos a la boca. "¿Pero qué lo golpeó? ¿Un camión?" El comentario fue tan sincero que hizo que todos rieran. Todos menos Nick, claro.
El mero recuerdo le volvió a sacar otra risita. "Zanahorias, no es gracioso."
"Sabes que sí." Canturreó contenta. "Ahora, quédate quieto mientras te pongo esto."
Nick resopló una vez más antes de obedecer. Aprovechando la oportunidad, Judy se acercó a él y comenzó a untar un poco de aquella sustancia en su mano. Olía bastante mal, justo como ella lo recordaba, pero el remedio solía ser efectivo.
El zorro frunció la nariz con disgusto. "¿Con qué esta hecha esa cosa? Huele horrible."
"Shh, ya te acostumbrarás." Sabía que lo siguiente era colocar la pomada en su cara ¿dónde más, si no? Pero apenas caía en cuenta de que, para ello, tenía que acercase a él. Más de lo que ya estaba. "Eh… Nick, ¿puedes mover tu cabeza hacia…?"
"¿Así?" El susodicho la interrumpió, girándose hacia ella.
Judy lo observó, empezándose a sentir nerviosa. "Así."
Él, por otra parte, no parecía estar perturbado en lo más mínimo. Tenía una expresión serena, casi cayendo en lo aburrido. Al instante, Judy sintió que sus hombros se relajaban. "Es solo Nick," se convenció a sí misma, "no hay nada de qué preocuparme."
Con esa idea en mente, la coneja se decidió a untarle la pomada de una vez por todas. Sin embargo, en cuanto su mano hizo contacto con el pómulo de Nick, este cerró los ojos con fuerza. "¡Lo siento!" Exclamó asustada. "¿Te lastimé?"
"N-no," le dijo entre dientes, mirando hacia otra parte. "Solo ten más cuidado."
Y así lo hizo. Para el segundo intento Judy acercó su pata con mayor delicadeza, asegurándose de que el tacto fuera mínimo para poder medir la presión que colocaba en la zona. Comprobando una vez más que Nick no mostrara ninguna molestia, tomó aquello como señal para continuar. A partir de ahí sus movimientos fueron suaves y más lentos, esparciendo la sustancia con cuidado, cerca del párpado y por el resto del pómulo.
Ni si quiera se había dado cuenta de lo concentrada que estaba hasta que la respiración de Nick se convirtió en todo lo que alcanzaba a oír. ¿Cuánto tiempo llevaban en esa posición? Si alguien entrara en ese momento, cualquiera podría pensar que ellos…
Judy sintió su cara ruborizarse en ese instante. ¿Cómo se le ocurría pensar eso? Lo peor es que sus dedos habían dejado de moverse y estaba segura que Nick no tardaría en darse cuenta de que algo andaba mal. Necesitaba hacer algo y rápido, el silencio que los envolvía comenzaba a hacerse cada vez más incómodo.
No contaba con que su mente la traicionaría. "Estamos tan cerca." Aquel pensamiento fugaz la hizo voltear hacia él, sintiendo su corazón latir como nunca. "Demasiado cerca."
Y ella no podía recordar la última vez que habían estado de esa manera.
"Quizá porque nunca pasó," pensó sin poder despegar la vista de su rostro. "O habría notado el tamaño de sus pestañas. Son tan largas." Hizo una pausa, tratando de estudiar cada una de sus facciones. "Su nariz no es tan ancha como la de otros zorros, la de él es más delgada." Sonrió inconscientemente, apreciando por primera vez los rasgos a los que estaba tan acostumbrada. "Y sus ojos…"
"Son tan verdes."
Y en cuanto la mirada de Nick se volvió hacia ella, supo que había cometido un grave error.
"¿Perdón?"
"Oh, no, no, no." ¿Cómo se le ocurría decir eso en voz alta?
Poniéndose tan roja como le era posible, Judy quitó la mano de su rostro como si el mero contacto la quemara. "Tus ojos," se apresuró en contestar. "Son, ya sabes, verdes."
Nick levantó una ceja, cuestionando su comportamiento. "Qué observadora."
Y antes de que pudiera decir algo que la comprometiera aún más, el celular de Nick vibró en la mesa de a lado, sacándolos de su desconcierto. "¡Y-yo voy por él!" Gritó con demasiado entusiasmo.
Mientras alcanzaba el teléfono, su corazón trataba de retomar su ritmo normal. "Qué alivio, ¿en qué estaba pensando?" Intentando sacar esos pensamientos de su mente Judy se sentó de nuevo a la orilla de la cama, devolviéndole el celular con una sonrisa un tanto exagerada.
"¿Qué?" El zorro comenzaba a asustarse. "¿De verdad me veo tan mal?"
"No, para nada…" No obstante, el móvil vibró una vez más, haciendo que ambos se giraran a él. Judy contuvo la respiración en cuanto vio de quién se trataba.
"Catherine," logró leer antes de que Nick desviara la llamada. Eso hizo que la coneja levantara la vista de inmediato.
No estaba segura si Nick había se había dado cuenta de esto o si había sido su expresión de sorpresa la que la delató, pero en el momento en que sus miradas se cruzaron Judy se sintió expuesta otra vez.
Nick entrecerró los ojos, estudiándola. "Judy, ayer no tuve la oportunidad de preguntarte algo."
Su naricilla dio un respingo. "¿Sobre qué?"
"El motivo por el cual querías leer mis mensajes," le aclaró, mostrándose bastante serio sobre el tema. "Nunca lo dijiste."
Judy trató de sonreír para aligerar la situación. "No era nada importante."
"Seguramente lo era, antes jamás habías tomado mi celular sin permiso."
El zorro no lo había dicho con afán de acusarla, o al menos esa impresión le había dado. Ya habían resuelto ese problema y era normal que quisiera saber, después de todo Judy aún le debía una buena explicación.
Y eso es lo que iba a hacer. Así que lo observó por un par de segundos más, reuniendo todo el valor que podía. "Solo... no vayas a burlarte, ¿de acuerdo?" Y al ver que el zorro asentía, continuó. "Quería... Bueno, ¿recuerdas aquella vez que salí con Clawhauser al cine?"
"Sí, ¿pero eso qué tiene que ver?"
"Espera, a eso voy." Suspiró. Sería más difícil de lo que creía. "Ese día los dos te vimos... con una acompañante."
Él parpadeó sin comprender. "¿Me vieron?"
"Sí, en una cafetería. Era una zorra, muy bonita por cierto," agregó.
Nick aún se veía bastante sorprendido. "¿Por qué no me lo dijiste?"
"Porque no quería incomodarte con preguntas tontas. Tú rara vez me cuentas sobre tu vida y bueno," bajó la mirada. "No quería que te sintieras obligado. Supuse que me lo dirías cuando fuera su momento."
"¿Decirte qué?" Nick negó con la cabeza, exhausto. "Judy, ¿por qué querías leer mis mensajes?"
"Porque un día antes vi que habías recibido un mensaje de una tal Catherine y solo... Quería comprobar si era la misma."
"¿Y no pudiste preguntármelo directamente?"
"No," agachó las orejas, sintiéndose culpable de nuevo. "Lo sé, fue tonto de mi parte. Lo siento."
"Judy," el zorro respiró hondo, tomando una de sus manos entre las de él. "De ahora en adelante quiero que me digas las cosas a mi. Se supone que somos amigos."
Aquel gesto hizo que la coneja sonriera. "Créeme que me di cuenta de mi error ese día," le aseguró, mirando una vez más hacia sus patas entrelazadas. "Jamás debí de tomar tu celular. Lo siento de verdad, Nick."
El zorro correspondió la sonrisa. "Está bien, eso ya quedó arreglado. Pero ¿por qué era tan importante que supieras quién era?"
"No lo sé. Me imaginé que era importante para ti."
"¿Solo porque nos viste juntos un día?"
Judy rió al verlo de esa manera. "Cuando lo dices así suena absurdo."
"Porque lo es." Le expresó con calma. "¿Acabó el interrogatorio, oficial?" Preguntó después, al ver que la coneja se había quedado callada.
"Espera…" Aún le quedaba algo más que aclarar. "Tú dijiste que tenias a alguien especial, " comenzó. "¿No se trataba de ella?"
"¿Catherine?" Inquirió divertido. "No, ella fue especial en su momento. Ahora solo somos amigos."
"Oh," la coneja no entendía por qué pero aquello le había causado un gran alivio. "O sea que... ¿ustedes fueron novios?"
Nick hizo una mueca de disgusto al oírla. "Novios es una palabra demasiado seria."
Judy no se veía muy convencida. "¿Quién es, entonces?" Insistió nuevamente. "Tu animal especial."
"No sé Zanahorias." Nick rodó los ojos de manera divertida. "Ahora se me vienen muchos a la mente. Mi madre, un par de amigos, Finnick incluso." Los dos rieron un poco ante la mención de ese último. "Y tú, por su puesto."
Cuando Nick hacía ese tipo de comentarios, a veces –solo a veces– la hacían sentir que ella significaba algo más para él. Que era diferente. "Por supuesto," Judy repitió con él, un poco avergonzada de sus pensamientos. "Pero aquella vez hablábamos de algo más que solo amistad."
El zorro volvió a poner los ojos en blanco.
"Me dijiste que podía decirte todo lo que pensara," le recordó.
"No me refería a todo," sonrió sin dejar de contemplarla. "Pero bueno, ¿qué quieres saber?"
Judy guardó silencio mientras meditaba su respuesta. "¿Realmente, qué quiero saber?" Habían tantas preguntas en su mente. "¿Se trata de mi, acaso? ¿Tú también puedes sentirlo? ¿Esta calidez que se extiende cuando estás tan cerca?"
"¿Es normal que yo lo sienta?"
Y aunque deseaba contestar cada una de ellas, al final se fue por la más sencilla. "¿Es linda?"
Nick no tardó en reírse. "¿Qué clase de pregunta es esa?"
Judy, por su parte, sentía sus mejillas arder. "¡Y encima se ríe!" ¿No se daba cuenta de lo difícil que era para ella? "¡Solo contesta!"
"Bien, bien", el zorro entrecerró los ojos juguetonamente. "Sí, es muy bonita. Aunque a veces ni ella misma se da cuenta."
Aquella respuesta la hizo sentir un poco desanimada. Era imposible que el término "muy bonita" aplicara para alguien que se la pasaba todo el día en un traje de policía. "¿Es inteligente?" Dijo en su lugar, tratando de no verse demasiado afectada.
Nick fingió meditarlo demasiado. "Bastante," le dijo con seguridad, acercándose un poquito más a ella. "Más de lo que me gustaría admitir."
Los ojos de Judy se iluminaron al instante. Eso era algo que definitivamente él usaría para describirla a ella. "¿La conoces desde hace mucho?"
"No lo sé," Judy escuchaba atenta, sin perderse una sola de sus palabras. "A veces siento que la conozco de toda la vida."
"Yo… ¿la conozco?"
"Tal vez." Replicó en un susurro, haciendo que ella contuviera la respiración. "Aunque no me lo creerías si te lo dijera."
Sintió su corazón latir como nunca. "¿Podría ser...? ¿Será posible?" Eran tantas emociones que no lograba comprender y todo a causa de él: su mirada, el tono de su voz, su cercanía. Judy aún podía sentir las manos de Nick sobre la suya y el calor que emanaba de ellas. Era una sensación muy diferente a lo que había sentido antes.
Solo deseaba que sus ojos dijeran más. Aquel zorro podía llegar a ser todo un misterio cuando se lo proponía.
"Podrías intentarlo, ya sabes."
Su risa inundó la habitación. "Pero qué coneja tan más necia. A ver, ¿por qué es tan importante que lo sepas? ¿No estarás pensando en chantajearme con esa información, verdad?"
Era obvio que no se lo estaba tomando en serio.
"Nick," Judy suspiró, agarrándolo desprevenido. "Porque tú eres importante para mi."
El zorro dejó de reír en ese instante. "Oh," murmuró, desviando la mirada. "Tú también lo eres Zanahorias."
"Y no, no pensaba chantaje..."
"Judy," le detuvo, mostrándose inseguro por primera vez. "Es por eso que no tiene caso seguir con esta conversación. Yo... no quiero que las cosas cambien entre nosotros."
"Yo tampoco," dijo en sus adentros. La sola idea la hacía estremecerse. Su amistad era lo más valioso que tenía, no podía –no, no soportaría– perderla. Eso era a lo que más le temía y la razón por la cual, durante todo ese tiempo, ella jamás se había permitido pensar en Nick como algo más que un buen amigo.
Pero ahora, encontrándose en esa habitación, solos y a centímetros de él, Judy había dejado a esos sentimientos divagar.
Quizá no le haría daño pensar en Nick de esa manera. Después de todo esos sentimientos eran parte de ella, siempre estuvieron ahí.
Y quizá, solo quizá, si él sentía lo mismo las cosas no tendrían por qué cambiar.
"No será así." Y Judy sonrió, tratando de transmitirle un poco de seguridad. "No dejaré que nada vuelva a separarnos."
"¿Segura? Porque creo recordar que siempre eres tú la que se encarga de hacerlo."
La oficial negó con la cabeza, divertida. "Y con nada me refiero a mi. Así que hazte a la idea de que seremos amigos por mucho, mucho tiempo."
Esa era su forma de decirle que esta bien. Que pase lo que pase, por mucho que puedan cambiar las cosas, todo estaría bien.
"No te será tan fácil deshacerte de mí, Nick Wilde."
Pero él no respondió al instante. Parecía estar debatiendo algo en su cabeza, observándola como si tratara de descubrir algo en ella. "Eso me queda bastante claro," murmuró al final.
Judy estaba decidida a decirle lo que sentía, sin darse cuenta de la expresión que el otro portaba. Una un tanto extraña. "Pero no cambiemos de tema. Ibas a decirme de quién se trataba," le recordó mientras le daba un ligero apretón a sus manos.
Uno que él le devolvió antes de retirarlas. "No tiene caso Judy. No la conoces," habló con cierta indiferencia, volviendo a inclinarse en el respaldo. "Solo estaba bromeando."
Ese comentario la tomó por sorpresa. ¿Qué había querido decir?
"Oh." Soltó en cuanto por fin lo comprendió.
No, no se trataba de ella. Nunca lo fue.
En todo ese tiempo Nick había estado hablando de alguien más.
"Pero bueno," el zorro sacó de nueva cuenta el celular, mostrándose muy interesado él. "¿No dijiste que querías ver las fotos que tomaste en el almacén de los Grey?"
Judy asintió por inercia. Algo se había roto dentro de ella, haciendo que le costara respirar.
Ni si quiera podía verlo a los ojos. "Claro. Deja voy por mi teléfono," dijo de prisa, tomando sus cosas y dirigiéndose a la puerta de inmediato.
No sabía ni cómo había logrado ponerse de pie, las piernas apenas si la sostenían. Pero antes de salir, antes de escapar de allí, algo la hizo detenerse.
Necesitaba saber.
"¿La conoceré?" Le cuestionó mientras le daba la espalda. "¿Algún día?"
Nick tardó en responder. "No lo creo."
Y sin esperar nada más, salió del cuarto.
Cerró la puerta con las manos temblorosas, recargando la frente en su superficie. El mundo daba vueltas a su alrededor y si no fuera por la perilla –de la cual se sostenía con fuerza– estaba segura de que estaría en el suelo.
¿Nick y ella? Seguramente Gideon debió de haberla golpeado también ¿o qué otra explicación le podía dar a esas ideas de su cabeza?
"¿En qué estaba pensando?" Murmuró contra la puerta, soltando todo el aire que había aguantado hasta su habitación.
O mejor dicho ¿qué le hizo pensar que Nick se refería a ella?
¿Los sobrenombres, las bromas pesadas? ¿En qué momento aquel zorro le había sugerido que podría sentir algo más?
"Nunca lo hizo," respondió con un hilo de voz. "Todo fue idea mía."
Realmente lo supo desde mucho antes, cuando se encontraba a sí misma pensando en él durante horas, por las cosas más mínimas. Como algún chiste tonto que le había dicho y el cual le había parecido más divertido de lo normal, o cierta mirada dirigida únicamente a ella. Eran esas pequeñas cosas las que la hacían irse a dormir con una sonrisa.
Tampoco pudo evitar recordar todas las veces en que Nick estuvo ahí para ella: desde el inicio, cuando prácticamente lo obligó a ayudarla en el caso de los depredadores; las veces en las que le había insistido que la acompañara a algún lugar al que no quería ir –y al que terminaba yendo de igual manera–; o aquella vez que se enfermó y Nick no se despegó de su lado, con todo y los mocos y el mal humor.
Incluso ahora había viajado cientos de kilómetros solamente para verla, aún cuando había sido una pésima amiga con él.
"Justo como ahora," reflexionó amargamente. Eso era lo que más le dolía, el no haberse dado cuenta antes de lo que pasaba. "¿En qué estaba pensando?" Repitió una vez más, sintiendo el peso de la culpa sobre sus hombros.
Jamás debió poner en riesgo su amistad.
Porque ahora lo entendía, ella era la del problema, no Nick.
¿En qué momento aquel zorro le había sugerido que podía sentir algo más? La pregunta estuvo mal formulada desde el principio, en especial cuando fue ella quien lo malinterpretó todo, la que vio algo más que una amistad.
Al menos ahora lo sabía, el por qué le había afectado tanto lo de Catherine o por qué había insistido tanto con lo del animal especial.
Porque en el fondo esperaba que se tratara de ella.
Regresar a su habitación había sido de las cosas más difíciles a las que se había enfrentado. Y no es que menospreciara su trabajo de policía –que vaya, le había costado– pero al menos en la Academia se habían tomado la molestia de enseñarle.
Y Judy, sobre el amor, apenas si entendía las bases. ¿Cómo se suponía que debía de actuar en esos casos? ¿Entrar y fingir que todo estaba bien?
"Eso sería como volver a ocultarle algo a Nick." Y eso era lo último que quería hacer.
Aunque claro, después de aquel interrogatorio lo más probable es que él ya lo supiera. Y si ese era el caso, Judy estaba decidida a aceptar cualquier respuesta que el zorro le quisiera dar.
"No dejaré que nada vuelva a separarnos."
Así tuviera que deshacerse de sus sentimientos, seguiría su promesa hasta el final.
"Cajas, cajas..." con una expresión de total aburrimiento pasaba su dedo por la pantalla, una y otra vez, hasta poner los ojos como platos. "¡Espera!"
Judy dio un brinco desde su asiento. "¿¡Qué!?"
"Oh, solo son más cajas."
Si no fuera por la situación en la que se encontraba Judy estaba segura de que le habría propinado un buen golpe, por asustarla de esa manera.
Por otro lado, verlo sonreír la hacía sentir más tranquila. Apenas había puesto un pie dentro de su recamara cuando Nick comenzó a atacarla de preguntas. "¿Por qué tardaste tanto? No me mientas Zanahorias, ¿fuiste a cenar verdad? Desde aquí puedo oler tu engaño."
No, aquello no se lo había esperado.
Las cosas marcharon bien después de eso, estuvieron un rato más platicando, riendo, como si nada hubiera pasado. A lo mejor había sido demasiado paranoica o quizá Nick no había querido hacerla pasar por un momento incómodo, no había forma de saberlo. Pero si Nick se había dado cuenta, si de verdad había visto lo que ella sentía, seguramente había decidido no comentar nada al respecto.
Y probablemente era lo mejor.
"Te dije que no había gran cosa en ese almacén."
Judy volvió a darle un vistazo a la imagen en su celular. "No entiendo. No hay nada que pudiera tener relación con las marcas que vimos en la entrada."
"Quizá es ahí donde deberíamos de buscar."
"Pero no pude sacar ninguna foto." Suspiró derrotada. "Lo mejor será que regresemos otro día."
"Pero," Nick levantó una mano, llamando su atención. "Esta vez hay que investigar sus horarios de esa familia. Si nos vuelven a ver ahí no creo que nos sea muy fácil zafarnos."
"Va a ser difícil. Mamá se molesta cada que saco el tema de los Grey."
"¿Quizá si hablas con algún conocido?" Sugirió.
Judy negó con la cabeza, pensativa. "Solo se hará más sospechoso." Y aunque le costara admitirlo, sabía que no tenía otra opción. "Creo que tendremos que salir con Gideon después de todo."
Nick rodó los ojos al oír su respuesta. "Olvídalo, prefiero que me atrape husmeando en su casa que…" pero entonces una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios. "O sal tú con él mientras yo entro en la bodega."
La oficial se cruzó de brazos. "Tú solo quieres librarte de esa salida."
"¿Pero apoco no es una buena idea?"
Judy suspiró de nuevo. "Supongo que tienes razón. Aunque pasar toda la tarde sola con Gideon… digamos que no es una idea muy reconfortante."
La sonrisa se le borró en un instante. "¿Sabes qué? Pensándolo mejor nadie irá con Gideon. He dicho."
"Pero…"
El rechinar de la puerta hizo que los dos voltearan en su dirección.
"Chicos, ¿no piensan bajar a cenar?"
La coneja miró el reloj, ninguno de los dos había notado lo tarde que era. "Claro mamá, en seguida vamos."
"Bien, porque preparé unos buenos grillos al pastor para Nick."
La cara se le iluminó al escuchar aquello. "Se oye delicioso señora Hopps."
"En ese caso dense prisa, ya todos los demás empezaron."
"En seguida," y mientras esperaba que la coneja saliera del cuarto, se volvió hacia él. "Digas lo que digas, ya está decidido."
"¿Qué? Oye, espera… ¡Judy!"
"Que te diviertas en tu cita" era el último mensaje que Nick le había enviado.
"¡¿Qué le pasa?!" Exclamó en cuanto lo vio, haciendo que varios animales se giraran hacia ella. ¿Encima tenía el descaro de hacerle burla?
Contestó tan rápido como se lo permitían sus dedos. "¡Que no es una cita!"
"Judy… ¿está todo bien?"
La coneja tenía el celular prácticamente pegado a la cara cuando miró a Gideon. Por un momento había olvidado que estaba ahí.
"S-sí, todo bien. ¿Por qué no lo estaría?" Trató de reírse con naturalidad pero su nerviosismo la delató. "¿Soy yo o hace mucho calor?"
Su risa murió junto con su intento por aligerar la situación.
Gideon parecía un poco asustado por ello. "Eso creo… Eh, ¿quieres ir por algo de tomar? No sé, ¿un te helado?"
"¡Sí!" Por lo menos su sonrisa fue sincera esta vez. "Te helado suena bien."
Así pues, ambos comenzaron a caminar hacia el lugar indicado. El parque era pequeño a comparación de los que había en Zootopia, sin tantos juegos coloridos o pistas de patinaje, pero sí rodeado de un ambiente de familiaridad. Muchas de las caras se le hacían conocidas, todos eran vecinos con los que había crecido y tratado desde niña.
Sentía nostalgia de estar en aquel lugar. Eran tantos recuerdos.
"¿Entonces Nick nos alcanzará más tarde?" Preguntó el zorro, luego de un rato.
"Sí, en cuanto mis hermanos lo dejen libre. Ya sabes como son, querían mostrarle un par de juegos más."
Gideon sonrió. "Me imagino."
Judy se acomodó en un banco de color naranja brillante y disfrutó de la sensación de simplemente sentarse y reflexionar. Su vida había sido tan agitada últimamente, con las exigencias de su trabajo y el ritmo frenético de la vida en la ciudad. Se sentía tranquila de solo estar ahí, en medio de todos los árboles.
Hasta que su celular vibró en su bolsillo.
"Nick: Si va por ti hasta tu casa entonces lo es."
La coneja resopló molesta. "Yo paso por ti casi todos los días" comenzó a escribir pero después se arrepintió. Aquel era terreno peligroso.
"Solo estaba siendo cortés, eso es todo."
Meditó su respuesta y en otro mensaje agregó: "Es una pena que tú no lo entiendas."
"Nick: ¿Estás diciendo que yo no lo soy?"
"Judy, ¿prefieres negro o de limón?"
"¿Eh?" Soltó sin comprender. Había estado tan ensimismada con el celular que no escuchó nada de lo que su vecino le dijo.
"Que si quieres té negro o de limón," le repitió.
"De limón, por favor."
Se suponía que ella iría con Gideon para distraerlo mientras Nick hacía lo suyo, pero ni si quiera podía prestarle atención si traía el teléfono encima.
Si seguía así terminaría apagándolo.
"Deja ya de estar mandándome mensajes."
"Aquí tienes Judy."
Ni si quiera había guardado el móvil cuando ya estaba vibrando de nuevo.
"Gracias Gideon, ¿cuánto costó?"
El zorro encogió los hombros. "Mira, creo que el espectáculo de títeres ya va a comenzar."
La oficial ya había sacado la cartera. "Pero el dinero…"
"Déjalo, luego me lo das."
Judy se ruborizó un poco. Casi podía escuchar la voz de Nick diciéndole "te lo dije".
Hablando de él... "Nick: Coneja abusiva."
"En lugar de que se pusiera a buscar," refunfuñó en respuesta, provocando que Gideon se volteara.
"¿Dijiste algo?"
La coneja tuvo que parar en seco para evitar chocar con él. "Eh… que vi unos asientos libres por allá," señaló hacia atrás y por suerte había dado justo en el blanco.
"En ese caso vamos antes de que los ocupen."
Aprovechó esa oportunidad para contestar el mensaje. "¿Ya entraste a la granja?"
"Nick: ¿qué granja?"
"¿Es en serio?" Soltó en voz alta, ganándose otra mirada de Gideon. "Quiero decir… ¿Es en serio que ya no hay lugares?"
"Judy, acabas de señalarme…"
"¡Oh, que es verdad!" Rió con nerviosismo. "No me hagas caso, tu sigue caminando."
Devolvió la vista al teléfono rápidamente. "Nick, no es gracioso. ¿Dónde estás?"
"Nick: Adivina."
Aquello era el colmo. ¿Qué acaso no se podía tomar algo en serio?
Apenas estaba escribiendo una amenaza lo suficientemente convincente cuando el nombre de Nick apareció en su pantalla.
"¿Cómo se le ocurre marcarme ahora?" Había considerado desviar la llamada hasta que recordó lo que habían dicho antes de despedirse.
"Si algo pasa no dudes en llamarme."
"¡Hola Nick!" Fingió repentina sorpresa para que Gideon no sospechara. "¿Dices que ya vienes para…?"
"¡Judy!" Su voz se escuchaba agitada. "¡Me descubrieron!"
"¿Q-qué?" Se pegó el teléfono a la oreja, tratando de distinguir de entre todos los ruidos que se oían. "¿Qué esperas para salir de ahí?"
"¡No, es que ya no tengo a dónde…!"
Y entonces se cortó la llamada.
Lo sé, lo sé, que descaro el mío de estar actualizando hasta hoy. Siento mucho haberlos hecho esperar, quise hacerlo antes pero la escuela no me dejó :C espero que de alguna manera este capítulo los compense.
Me gustaría aclarar algunas cositas para evitar confusiones. No quise darle un título a los sentimientos de Judy porque sería complicado, al menos para alguien que apenas reconoce que los tiene, darse cuenta qué tan grandes son. Gustar, querer, pienso que todo eso ya está implícito en su relación (después de todo son buenos amigos). Ahora que si hablamos de amar, siento que se acerca bastante pero aún es un gran salto para llegar hasta ese punto. Y ya sé, ya sé, siempre tomo el camino laaaargo pero es que me gustan las historias de romance lento, las que se van dando solitas (no me odien D:) pero no se desesperen, a partir de ahorita las cosas van a fluir con mayor velocidad, se los prometo.
Ahora, es obvio que Nick sí se refería a Judy, ¿verdad? Espero que eso si haya quedado claro e.e y la única razón por la que mintió fue por el comentario de esta "así que hazte a la idea de que seremos amigos por mucho, mucho tiempo." No fue con mala intención xD pero dicho así suena un poco cortante, ¿no lo creen? Y quiero agradecer enormemente a Sorako por la idea (¡no sabes como me sirvió!) ella la sugirió desde el capítulo anterior y simplemente me encantó, era la situación perfecta para que los dos hablaran sobre lo que sentían por el otro (sin decirlo directamente). Así que si tienen más ideas no duden en sugerirlas :) a mi me encanta leerlas.
Hablando de eso, por lo mismo de la escuela en esta ocasión no pude contestar sus reviews pero les aseguro que los vi, cada uno de ellos (y varias veces, de camino a la escuela, en mis horas libres, antes de dormir, siempre me emociono al leerlos). Por lo cual les pido una disculpa enorme, pero les prometo que los responderé en el transcurso de la semana. Gracias, de verdad muchas gracias por sus comentarios tan lindos (y tan graciosos xD) ustedes son el principal motivo por el cual escribo esta historia.
¡Los quiero! Quejas, sugerencias, amenazas, todo es bien recibido xD.
