Capítulo III:

Un visitante no deseado

Durante los siguientes minutos Miroku y Sango continuaron diciéndose miles de palabras cursis... sin dejar también comenzaron a planear los detalles de su boda.

Comenzaron a imaginar su futuro, en una casa llena dos niños y con ella esperando otro hijo ... mientras esperaba a su amado esposo en la puerta de su casa. Ambos rieron al imaginarse eso... pues su amor que parece ser lo más fuerte, que podrían tener en la vida.

Pero no se dieron cuenta que pronto esos comentarios enfadaron a sus compañeros; en especial al hanyou quien estaba molesto por ser noche de luna nueva... y se fue marchándose sin decir una palabra; y provocando con ello una risa de Kagome quien solo lo siguió.

Segundos después no vieron la pareja tomo vuelo en Kirara, con Sango con los ojos vendados...

-¿A donde me llevas, Miroku?

-A un lugar que de seguro ... te llenara de felicidad

XXX

Rápidamente el pelinegro llegó a una cabaña, en donde pasaría la noche en compañia de el pequeño zorrito y una gatita dormidos en un futon en la habitación continua.

Odiaba encontrarse en ese aspecto de un chico humano, en recordó la mente de Inuyasha la conversación que tuvo la mente de Miroku y Sango sobre vivir juntos... fue allí donde trato de imaginar como seria tener su propia familia con Kagome.

Se encontraba sumido en sus pensamientos, cuando la voz de su dulce pelinegra lo interrumpió ... dio un suspiro y decidió abordar el tema con su chica quien lo veía dulcemente... y sentaba a su lado.

- Kagome… - dijo en un susurro

- Que… que haces… aquí? – dijo un poco exaltada.

- Solo… quería estar contigo

- Eres muy extraño, Inuyasha.

:Inicio de Lemon:

-Me gustaría hoy que es luna nueva me gustaría expresarte todo mi amor en mi forma humana me parece lo más correcto– un poco nervioso – Y espero que no te molestes.

-Claro que no -lo beso dulcemente- Inuyasha, sabes que te amo..

La pelinegra no pudo responder, porque se sintió rendida ante su novio... a pesar de que su mente no dejaba de pensar que era algo incorrecto su corazón decía lo contrario. El joven comenzó lentamente a besar con mayor ansiedad los labios de su hermosa chica... mientras lentamente sus dedos descendían hacia el interior de la falda, provocando un suave gemido.

Pensó que ella se apartaría, pero se sorprendió ver que no lo rechazaba por lo que simplemente decidió continuar con tocando lentamente la prenda que cubría la intimidad de ella... observó los ojos brillantes de esa chica que amaba y sabia que era esa mirada era la que le permitiría continuar.

Lentamente comenzó a despojar de su traje rojo, ella simplemente quedaba asombrada de la anatomía del pelinegro y sin pedirlo decidió hacer lo mismo, desvistiendose frente a él... ninguno de sus libros podría explicar ese cuerpo que parecia ser de un dios.

Inuyasha perdió todo su control y su cordura al verla desnuda, por un segundo comenzó a dejarse llevar por el éxtasis y la agonía, sintió comenzó a mezclarse el aroma dulce de ella y el salvaje de él... su nariz comenzaba a confundirse con esa droga, pero decidió para no asustarla continuar el ritual como un humano.

Kagome en cambio dejó quererse por su novio, sintiendo como comenzaba prepararla para recibirlo trato de mantenerse tranquila y sonrió... sintió aun los expertos dedos apretando fuertemente dentro de su intimidad, luego vio como su intimidad se liberaba de esa tortura y sin palabras se coloco encima de ella para comenzar a tratar de entrar a ella, pero le detuvo.

-Espera – deteniéndolo – déjame ponerte esto.

Comenzó a cubrir el miembro de su chico con el extraño plástico, él solo sonrió y decidió no preguntar la coloco en el suelo y comenzó a entrar en ella. La chica comenzó a sentir un pequeño empujón doloroso, decidió voltear su rostro viendo esos ojos negros y aguanto un poco el dolor aunque una lágrima se logro ver.

-Te duele mucho, cariño- preocupado - Disculpa a pesar de ser humano... sigue siendo muy grande.

- No te preocupes – sonrió – Estoy bien, Inuyasha.

Fue lo único que salió de su boca, él comenzo adentrarse de una forma lenta en el interior de la chica, lograba sentir el éxtasis subir a cada instante, continuaron moviéndose y presionándose sus cuerpos cada vez con mayor intensidad. Para ambos aquello era algo nuevo que se sentía tan extraño y al tiempo tan excitante, oía los gruñidos débiles de él y su aliento en su cuello "sigue, sigue…" pensaba intensamente sintiéndolo a su lado.

Ella sintió como él continuaba besándola y moviéndose en su interior, se sentía tan real, era tan física la sensación. Sintió sus pezones duros era tan clara ahora... al igual la sensación que invadía su entrepierna, empezando a humedecerse que juraba en su propio sueño que aquello era real y continuaron hasta que ambos sintieron un escalofrió estremecerse.

-Kagomeeeeee – gritaba extasiado y llegando al orgasmo.

- Inuyasha, te amo – sintiéndolo cada vez más cerca, quería tenerlo a su lado y lo abrazo – Me encanto estar contigo.

Fin de Lemon

Decidieron vestirse rápidamente, para no asustar a Shippo y dejándose caer a los brazos de Morfeo... Sin percatarse se acostaron para descansar, pero al final cayeron agotados y se abrazaron como si nada hubiera ocurrido.

XXX

La pareja de enamorados pasaron las horas abrazándose y entregándose a esa nueva sensación llamada amor... sin antes percatarse que ya era de mañana.

Así que se sintieron preocupados al oír las voces de sus amigos que bajaban de la Kirara... descubriéndose que estuvieron ausentes toda la noche entraron a la cabaña; el hanyou se acercó al monje y la sacerdotisa a la exterminadora.

-Miroku, ¿Porqué no regresaron anoche?

-No estuvimos platicando e imaginando el futuro juntos – contesto el monje – Y hasta... fuimos a visitar a Kohaku, ya vez que próximamente continuara junto a Sango su entrenamiento de exterminador.

Mientras las chicas observaban preocupadas a sus chicos... decidieron una idea para relajarse.

-Sango, ¿Por qué no tomamos un baño? – decía una chica azabache - Vi unas aguas termales muy cerca de aquí.

-Claro – sonrió – Vamos juntas, amiga.

- Inuyasha, vamos a tomar un baño- tomo a su amiga y salieron de prisa apúrate te tengo que contar.

Salieron ambas chicas salieron corriendo llenas de alegría, al parecer tenían mucho de que hablar... ni el pequeño Shippo que iba despertando las logro alcanzar sin más decidió marcharse con Kirara.

Así fue como todos habian dejando a un pobre monje perturbado por ... las ideas de su amigo Inuyasha, que tenia acerca de lo ocurrido el día anterior y pues el hanyou no creía que no se había controlado de hacer una tontería.

-Monje perverso, ¿cuéntame que hicieron anoche?

-Soy un caballero y… además - suspirando – le prometí a Sango que respetaría su pureza hasta que nos casemos oficialmente.

-Eso espero, pervertido.

- ¿Y tu en cambio ayer fue Luna Nueva, no paso nada? –Mirando fulminante al hanyou – Me imagino que ya Kagome es tu mujer, ¿no?

-Algún problema – cruzando los brazos y gruñendo – Ella es mía y no tengo que explicar nada más.

-Entonces yo igual – observándolo con odio – No se porque ese afán de torturarme... a Sango también.

XXX

A unos cuantos metros en unas aguas termales unas chicas desnudas disfrutaban de la tranquilidad de que les proporcionaba esas merecidas "vacaciones de batallas"... además la aldea de Sango era muy tranquila para poder estar así. Ambas tenían mucho que hablar, pero ninguna hablaba hasta que la chica del futuro decidió abrir el tema.

-Dime, Sango – sonrió – ¿paso algo entre tu y el monje Miroku?

-Si, nos besamos y fue lindo conmigo – suspiro – además se formalizo con Kohaku.

-Ohh, que bien por ustedes – se levanto y le aventó agua en la cara – Tu hiciste algo... Inuyasha estaba raro.

- Si, amiga... decidí aceptar su propuesta – sonrojándose – De ser su mujer y pues ya vez que en eso de ser romántico ... yo quisiera que fuera como Miroku.

-Me da gusto, amiga – sonriendo – Y un poco de envidia.

Las chicas salieron de ducharse, dejando de pensar en todo menos en su conversación, sonrientes se dirigieron a hacia sus valientes acompañantes para gozar de la tranquilidad que el fin de Naraku les había traído.

Se observaron sin decir ninguna palabra y no paso nada relevante ...hasta que la noche cayo rápidamente.

XXX

Poco a poco el tiempo continuaba con su transcurso normal, los chicos decidieron comenzar a hacer mejoras en las casas de la aldea natal de la castaña, eso comenzó a atraer nuevos habitantes los cuales no sólo estaban emocionados por tener un cálido nuevo hogar... sino que apoyaban con gran entusiasmo la celebración de la boda del monje con la exterminadora.

Eran unas personas muy queridas en ese lugar, así que comenzaron a llegar infinidad de presentes como granos, telas y varios objetos de valor hogareño... Sango observaba como Miroku le iba mejorando cada vez su carácter de estafador, y como Kohaku lo aceptaba como hermano... no podía creer lo mucho que se estimaban entre ellos.

Mientras se encontraba enseñando a sus futuros aprendices la exterminadora comenzó a tener un pequeño presentimiento que invadía su mente por completo ahora que ya no tenia miedo; sonrió al recordar todo lo que había perdido por culpa de Naraku.

Acaso ella no merecía estar rodeada por unos increíbles amigos, tener un pequeño hermano al cual cuidar y principalmente tenerlo a él a un hombre que la amaba por sobre todas las cosas.

-Sango... Sango.

Logró reconocer a la persona interruptora de sus pensamientos era su pequeño hermano... el cual simplemente le sonrió con dulzura y le entrego su nueva arma para cazar demonios para que la revisará.

- Esta muy bien, Kohaku - decía asombrada y pero lo vio preocupado -¿Paso algo, Kohaku?

-Hermana ya pronto, podremos ... – hizo una pausa – Ir a cazar demonios pronto.

- Claro- sonrió - Ten todo listo.

-Gracias, hermana.

Su hermano se retiro para presumirle a sus compañeros su arma, ella sonrió colocándose su hiraikotsu en el hombro y fue a buscar a sus amigos... los encontró platicando con una persona al parecer no parecía un extraño, Sango se trató de concentrar en la identidad de la persona que hablaba con gran exaltación.

Se acercó poco a poco más hacia el sitio que era un sitio simplemente una cabaña un sitio muy familiar y solo pudo observar a sus compañeros algo molestos en especial Inuyasha;y muy al contrario del hombre frente a él que soltó una risa cordial y sintió como la tomaron entre esos brazos provocando una mueca.

XXX

Levanto la vista y por fin pudo toparse con esos ojos y solamente logró pronunciar...

-Señor Ku ... Kuranosuke – un poco sobresaltada - ¿Qué hace aquí?

-Simplemente mi bella Sango, he venido a solicitar de tus servicios y de tus valientes acompañantes para acabar con varios demonios que habitan mis tierras... hizo una reverencia y tomo su mano – Espero que puedan ayudarme y saben, que con gusto les pagare cualquier cantidad y solo tengo una condición .

-Y ¿cuál es esa condición? – decía un hanyou molesto. .

-Que vayan conmigo a mi castillo y allí se queden lo que dure el trabajo.

La castaña simplemente se estremeció al sentir un escalofrió con ese comentario, mientras oía los comentarios ilusionados de Kagome y Shippo de las ventajas de estar en el palacio... Y observaba a una Kirara molesta y un desconfiado hanyou.

Sin contestar se marcho del lugar dejando a todos asombrados...

XXX

Ya fuera de la cabaña, para ingresar a un salón que usaba para sus clases y comenzó a caminar dando vueltas en círculos... hasta que sus ojos se encontraron con una figura oculta en un rincón de la habitación.

Al acercarse pudo observar que era una persona, que tenia la cabeza hacia abajo... se notaba que estaba molesto tomando su báculo con la mano derecha; y la mirada pérdida suelo.

La castaña se acerco lentamente y al estar frente a el; vio que era: el monje Miroku.