Capítulo IV:

El misterio del castillo Parte 1

-Mi... Miroku

La castaña poco a poco comenzó a acercarse a lentamente hacia su amado ojiazul, lo notaba ajeno a su presencia, ya que estaba frente a él… logro observar a su amado con la cabeza mirada hacia el suelo, se hinco poniéndose frente a él notando que se encontraba ajeno a su presencia; al parecer la presencia del terrateniente le estaba afectando.

-Su excelencia – con tono de preocupación – Miroku… soy yo Sango respóndeme.

El simplemente levantó la cabeza fingiendo una sonrisa, la castaña sintió que su corazón se aceleraba, ella se encontraba extraña por la situación del monje… y así al no tener respuesta tomo con sus manos delicadamente el rostro de su amado besándolo delicadamente… Pudo sentir un sabor salado en sus labios ¿acaso había estado llorando?

Comenzó a besarlo de manera un poco torpe, él conocía de antemano la inexperiencia que tenía en estas situaciones y pero no le importaba otra cosa más que verlo alegre como siempre… La mente de Sango comenzó a recordar la primera vez que se habían besado por primera vez.

: Recuerdo de Sango:

Miroku había invitado a Sango a un festejo en el pueblo, se sentía nervioso pues había tenido que pedirle desde un principio apoyo a Kagome en como invitar salir a la castaña… luego llego Inuyasha y entendió mal todo, creyó que quería salir con la sacerdotisa y lo amenazo con su colmillo de acero.

Mientras todo eso ocurrió, Shippo al escuchar había avisado a Sango que el monje había invitado salir a Kagome… total que Miroku tuvo que convencer a la chica que era mentira y al final ella fue abordada por su amiga diciéndole que todo fue una mentira.

Con ayuda de su amiga azabache logró ponerse un hermoso kimono color azul celeste que tenía destellos en rosa y un maquillaje natural en tonos naturales que resaltaban la belleza de la chica, ella espero en la cabaña de la anciana Kaede pacientemente a que el monje llegara por ella.

Pero los minutos parecían transcurrir y el joven no aparecía, ella comenzó llorar en silencio, mientras se marchaba del lugar y sus pies la llevaron muy lejos a lo que parecía ser una taberna de mala muerte; ella simplemente abrió la puerta y allí lo vio… Estaba rodeando de dos mujeres y mientras tomaba con sus manos la mano derecha de otra más fingiendo leer el futuro.

La castaña se encontraba furiosa no soportaba tal escena y ver que realmente no había cambiado para nada, estaba a punto de salir cuando… fue tomada bruscamente por uno de los hombres ebrios del lugar "Hola, preciosa vamos a divertirnos" la chica no sabía que contestar, las palabras parecían no salir de su boca y en ese momento sintió como aquel sujeto se caía a su lado "¿Pero… qué sucedió?

-Sango no entiendo que haces aquí?

Sólo me quede impactada él me había protegido de aquel hombre, sólo me abrazó fuertemente de su cuerpo y el me responde haciendo lo mismo… las mujeres que estaban con el parecen acercarse a nosotros llamándolo "Monje galán, vamos por un trago".

No sé, cómo reaccionar y me marcho del lugar… me acercó a la placeta donde había quedado de verme con él hace unas horas.

¿Por qué te amo, Miroku? –Suspiro – Creo que…

Perdóname, Sango – se acercaba a mí y me tomaba de las manos –No merezco tu perdón… Te he fallado de nuevo.

-Miroku… ¿Qué haces, aquí?

-Hace unas horas me esperaste aquí –me sonrió y me indicó que nos sentáramos- Yo quiero que sepas…. que te vez muy bella, mi ángel.

-Ohh… gracias – me ruborizo y bajo la mirada –Kagome y Kaede me ayudaron a verme hermosa.

-Tú siempre lo eres, mi bella dama.

En ese instante levante la cabeza, para voltearlo a ver, estábamos tan cerca los dos… nuestros labios sin palabras se acercaron fundiéndose en un beso. Era mi primer beso, era lo mejor que podía pedir… nos amábamos tanto.

Duramos unos minutos besándonos, hasta que la falta de aire… nos impidió seguir. Ambos estábamos felices y un poco asombrados de la reacción de nuestros cuerpos… él no hablo y así; que yo decidí romper el silencio.

-Miroku… yo te amo.

-Sango, es lo más hermoso que me has dicho– tomo mi mano derecha y unió nuestros dedos índices – Quisiera compartir toda mi vida a tu lado…. amándonos por siempre y que hasta nuestros bisnietos hablen de nuestro amor.

Reí ante su confesión, era tan feliz al lado de este hombre… al que había prometido amar hasta que la muerte nos apartará de este mundo.

: Fin del recuerdo de Sango:

XXX

Dentro de la humilde cabaña que habitaban la castaña y su hermano Kohaku, un molesto hanyou rompía el silencio… intimidando a todos.

-¿Y bien Kuranosuke, que deseas de Sango esta vez?

-Inuyasha… por favor.

-Kagome, llévate a Shippo, Kirara y Kohaku… ocupo hablar con él a solas.

La azabache tomo entre sus manos a Shippo y le pidió a Kohaku que hiciera lo mismo con Kirara retirándose de la habitación, él volvió a la vista al terrateniente que lo miraba desafiante… sabía que sería difícil tratar con él.

-Tienes razón… de que preocuparte – suspiro pensando en la castaña – Aún no olvido a Sango y creo que aún no he perdido frente a ese monje, soy un señor feudal por dios tengo mayores cosas que dar que él.

-Aparentemente para ti es eso… un simple monje – gruño – Él es mi amigo y quieras el gano el corazón de Sango sin ningún lujo y apoyándola incondicionalmente.

Kuranosuke, solo pudo hacer una expresión de rabia, al ver la reacción de Inuyasha. Sabía que debía de tomar a ese híbrido con la misma importancia que el monje. Estaba convencido que él aún podría ganar el corazón de su amada exterminadora y pero lo que no entendía…. Porque sango no había solicitado de su ayuda, después de todo creía que lo estimaba igual que él a ella.

XXX

Los minutos pasaron hasta comenzó a sentir como esos experimentados labios le correspondían con esa pasión que adoraba, fue un sentimiento tan puro y mutuo… no supo cuánto tiempo estuvo entre los brazos de su adorado monje, como tampoco se habían sentado en el suelo de la habitación.

Ella limpio las lágrimas del monje con sus dedos, mientras con dulzura lo miró y dijo en voz baja: "Vamos a dar un caminar, ¿de acuerdo?" El asintió con la cabeza y se levantaron juntos de la mano, al ver que se habían alejado del sitio ella rompió el silencio.

-Es hermoso aquí… Este lugar me encantaba visitar con mi familia.

Ella sonrió, al observarlo mirar el sitio al que había llegado era un campo caminaron un rato tomados de la mano, ambos se encontraban felices y admiraban el paisaje lucia majestuoso y perfecto.

-Sango, debes disculparme – suspiro –No deseaba volvernos a encontrar con él y yo…

-Miroku, no –Tocando levente su cabeza – Yo prometí que estaría a tu lado y lo hare.

-Ohh, mi belleza… Te amo tanto – besándola dulcemente – Soy tan afortunado.

-Yo también lo soy.

XXX

Continuaron su camino de regreso a la cabaña, gracias a la intervención de Sango… el monje logro recuperar su estado de ánimo y lucía feliz de nuevo. Entraron al lugar tomados de la mano, provocando una reacción de alegría a sus amigos y una expresión de rabia al terrateniente.

Ambos saludaron al conocido de la castaña, quien sólo podía suspirar de decepción; al ver que la mujer que amaba, lucia tan feliz junto a ese…

-Sango, perdona… mi interrupción – decía el castaño – Es que la verdad no sabía a quién recurrir.

-¿Qué sucedió, señor Takeda?

-Hace unos días algunos de mis sirvientes han desaparecido de mi castillo, en especial las jóvenes… Yo creía que era solo un cuento, hasta que hace unos días un amigo llego con su esposa a mi casa… y ella –Apretó con su mano derecha su katana- Desapareció sin dejar un rastro… Sango, quisiera que me ayudaran a resolver eso.

-Claro que sí, ayudaremos – haciendo un tono de voz muy grueso… para sonar intimidante- Y hay, ¿algo en común entre las mujeres desaparecidas?

-Veamos, umm creo que lo único es que todas – suspiro – Es que todas las mujeres que desaparecieron… están embarazadas.

Todos se asombraron, esperaban que no fuera tan peligroso el asunto, pero la verdad era… que aparentemente un Youkai estaba poniendo las vidas en peligro de madres y de inocentes criaturas. Todos guardaron silencio, trataban de asimilar lo dicho por el terrateniente… hasta que un desesperado hanyou rompió el silencio.

-Tenemos que empezar a investigar – rabiando – O más vidas inocentes… Correrán peligro.