¡Gracias por los amables comentarios!

He leído muchas historias en este sitio que magistralmente lanzan a los personajes a la aventura y disfruto mucho leerlo, aunque a mí eso me cuesta mucho trabajo. Tiendo a escribir más sobre el lado emocional de las cosas y espero que les guste mi enfoque.

Teela y He-Man estaban en el camino de vuelta del Castillo Grayskull, después otra pelea que terminó con Evil-Lyn y Beastman lanzados a un charco de barro.

Teela se quejó porque sus nuevas botas tenían suciedad por todos lados.

-Se suponía que presentaría mi informe al Consejo de Mayores esta tarde y pensé que, por una vez, luciría decente.

Pronto alcanzaron el Lago Vistaverde y decidieron descansar un poco allí.

He-Man fue nadar un poco para refrescarse. Luego se sentó en una roca cerca de la orilla y miró a Teela, preguntándose cómo ella podría permanecer tan desapegada de lo que había sucedido entre ellos. Había sido lo suficientemente cuidadosa para evitar estar a solas con Adam desde entonces. No parecía ni un poco perturbada por el evento, mientras que él constantemente pensaba en ello.

Teela reunió algunas hojas de árbol y comenzó a limpiar el barro de sus botas con ellas, pensando en lo que Adam había dicho en los Jardines Privados. Ella estaba más allá de la negación, sabía que lo deseaba también. Sin embargo, no era así de simple. Él era el príncipe de Eternia y ella no era nada menos que su guardaespaldas. Estaban obligados a estar cerca uno del otro, de por vida. Si ella cometía un error, tendría que soportar las consecuencias durante largo tiempo.

Temía que si decía que sí, todo podría terminar en un desastre. Aunque sabía que no era lo suficientemente fuerte como para verlo enamorarse de alguien más.

Ella rompió el silencio, hablando a He-Man.

-Tenemos mucho en común, tú y yo, ¿no es así?

He-Man se sorprendió por la súbita pregunta.

-Se podría decir que sí. ¿Por qué?

Ella dejó lo que estaba haciendo y miró hacia el lago.

-Estoy dedicada a servir a Eternia. Me apasiona. Estoy convencida de que es un honor y me llena de propósito. Pero, ¿alguna vez te has preguntado...?

-… ¿si hay algo más en la vida que el servicio? –dijo He-Man, encogiendo los hombros- Esto podría sorprenderte, pero es la primera vez que alguien me lo pregunta. Es como si hubiera nacido para eso y nunca me hicieron creer que tenía mucha opción.

-Entonces, es difícil para ti también.

He-Man suspiró y sonrió.

-A veces, es muy retador.

Teela decidió que era mejor quitarse las botas y lavarlas, así que entró en el lago hasta que el agua le llegó a las rodillas. He-Man pensó que se veía adorable entrando de puntillas en el agua.

Cuando estuvo conforme con la apariencia de sus botas, ella caminó de vuelta la orilla, se sentó junto a He-Man y dijo:

-No sabía que te sentías así. Pero eres simplemente perfecto para el trabajo, ¿no?

-Tal vez esa sensación de predestinación lo hace más fácil de soportar -respondió.

-No me malinterpretes, pero me siento algo aliviada, al saber que no estoy confundida por nada.

-¿Qué quieres decir con confundida? -preguntó He-Man. Tal vez no era tan indiferente después de todo.

Teela suspiró y frunció el ceño ligeramente.

-Nunca había cuestionado mi camino. No es que haya nacido para eso, como tú dices, pero era un camino claro y parecía el único. Y ahora estoy empezando a preguntarme lo que significa para mí, para la gente que me importa, a largo plazo.

-Por qué... ¿qué te hace pensar en eso ahora? -preguntó He-Man con una voz inusualmente temblorosa.

-Algunos eventos recientes -las mejillas de Teela se incendiaron con un repentino rubor.

He-Man tuvo que morder su lengua para evitar sonreír.

-¿Algunos eventos felices? –preguntó él.

-No estoy segura. Quiero hacer lo correcto, pero no sé qué camino tomar. Si fuera sólo una cuestión de elección... pero no comprendo realmente lo que sucedería si... -ella negó con la cabeza- no debería molestarte con esto.

El corazón de él se desplomó, porque sentía que la estaba perdiendo justo ante sus ojos. Tomó una respiración profunda y decidió que no iba a dejarla ir sin luchar.

-Teela, al final, cuando sea viejo, quiero mirar hacia atrás y no sólo estar orgulloso de lo que he hecho. También quiero saber que he dado lo mejor de mí para llevar una vida feliz. Y tú también deberías hacerlo.

Ella no entendía por qué él estaba mirándola con una expresión tan grave, y sintió la necesidad de justificarse.

-No es sólo en mí en quien debo pensar –dijo Teela con un aire de melancolía.

-Entonces, la decisión no es sólo tuya.

Teela sonrió brevemente y se enderezó, como si le dieran nueva vida.

-Gracias. Todavía no tengo ninguna respuesta, pero creo que tengo las preguntas correctas.