~El Amor En El Futuro~
5 años... Si, 5 años había pasado desde que estoy a su lado. Hoy iba ser el mejor día de mi vida.
En estos años han pasado grandes cosas. Mi vida tomo sentido desde aquel día, desde ese día que mi amor fue correspondido.
Todo se volvió mas tranquilo, había mas paz, pero aun así los conflictos seguían pero ya no eran muchos.
Permanecía en mi habitación. No podía dejar de moverme dentro aquel pequeño lugar. Después de tanto tiempo, después de esperar cinco largos años. Por fin, me casaría con la persona que amo. Fue hace seis meses atrás que le pedí ser mi esposa y ella con gusto acepto. Nuestro amor crecía cada día.
"Después de sus deberes reales tenías lo que los humanos hace tiempo solían llamar citas, su compañía era lo mejor. Verla sonreír y reír. Esos ojos que brillaban como un rubí. Como siempre paseábamos por la ciudad desierta. Aunque verla de esta manera me traía malo recuerdos. Esta ciudad fue alguna vez algo muy feliz, lleno de colores. La risas de aquellos humanos que hace tiempo se escuchaban.
-Perdón...-Su voz me saco de mis pensamientos. Tenía la vista agachada. No sabía perfectamente lo que me pedía perdón.- Perdón por haber destruido tu hogar. Perdón por destruir tu mundo.- Si voz sonaba baja. No levanto la mirada para nada.
-No importa. Este mundo se iba destruir algún día, además.- Tome su mano, ella me miro con algo de sorpresa.- Si no hubieras arruinado este mundo, nunca te hubiera conocido.- Sus ojos se llenaron con una cuantas lágrimas.
Sabía que aquellas lágrimas eran de felicidad. Todo lo que dije era verdad. Mis palabras eran sinceras. Este mundo ya se iba a destruir, mientras la tenga a ella mi vida estar completa.
-No llores mi dulzura.- Acerque mi mano izquierda a su rostro y con mi dedo pulgar limpie sus lágrimas.- Es mejor sonreír. Me encanta tú sonrisa.
- Gracias por tus palabras.- Tomo mi mano y por un instante cerró sus ojos una linda sonrisa apareció en sus labios.
- Tu sonrisa es tan reluciente como una estrella o un diamante.- Mis palabras sólo fluyeron. Cuando estoy con Krul las palabras salen sin pensarlas.
La tarde paso normal. Entre charlas y una cuenta risa. Había olvidado el motivo de este paseo.
La noche había caído, nos tomo de sorpresa, no me lo esperaba. Ha su lado las horas pasan volando, no hay tiempo, cuando estoy con ella el tiempo no existe.
Era el momento a la luz de la luna, era tiempo de pedirle lo que siempre he callado es el momento de dejarlo salir.
Me detuve en frente de ella, estaba algo nervioso. Ella me mira con extrañes, no entendía porque me detuve.
- ¿Que pasa?
No respondí. Me hinque, exactamente me hinque una rodilla tocaba la tierra y la otra pie tocaba el suelo. Es ahora o nunca.
Saco una caja roja de terciopelo uno de mis bolsillos. - ¿Te casarías conmigo? - Abrí la caja y así mostrando el anillo de un linda piedra de un color azul celeste.
El anillo costo mucho esfuerzo conseguirlo, y tuve pedir ayuda a la persona que menos me agrada Ferid... Cuando le dije del anillo comenzó hacer muchas preguntas. Fue insoportable, sólo lo ignore pero aun así insistió, para callarlo sólo le dije que muy pronto lo sabría y así dejo de molestar, me consiguió el anillo, después de eso no volvió a preguntar.
Sus ojos tenían un brillo especial, relucían. Brillaban como nunca. - Si... Si, aceptó. - Su voz sonaba con tanta felicidad. Un felicidad que yo había provocado.
Me levante y saque el anillo de aquella pequeña caja, tome una de sus manos, introduje el anillo. Era perfecto. Mi vida era perfecta.
Nos miramos por unos cuantos segundos y nos fuimos acercando poco a poco, hasta que nuestros labios se tocaron, y así terminando sellando aquel compromiso; un beso con amor."
Y así fue como le pedí matrimonio, hubiera sido mas romántico pero no fue así, se que ella no le gusta las cosas cursis y la entiendo.
Después de aquel día todo cambió, tuvimos que esperar seis largos meses para llegar a este día.
Costó mucho trabajo para convencer a Yuu-chan que aceptar mi casamiento con Krul, después de una larga discusión termino aceptando, era mi única familia y quería que aceptara.
Mi traje era casi que usa el típico novio, sólo cambia el color en este caso es rojo, parece mas bien el traje de un conde. No había visto el vestido de la novia pero se que no seria el típico vestido blanco, seria mas a su estiló.
Estaba nervioso. Nunca había sentido esta sensación recorrer, era algo malo. Pero se que es normal sentirlo en el día mas importante en tu vida.
- Deja de dar vueltas que me mareas.
No puedo creer que haya venido, pensé que no lo haría pero esta aquí.
- Yuu-chan, viniste. - Detuve mis pasos y lo mire. Sus ojos se tomaron con los mios.
Ahí estaba en el marco de la puerta, recargado con su pierna derecha levantada tocando la puerta. Llevaba aquel uniforme que siempre utilizaba cuando va ha combate lo que me llamó mas la atención fue lo que lleva en su cabeza al parecer lo había recuperado, su sombrero que le habían quitado años atrás.
- Idiota, no iba faltar el día mas importante de mi hermano. - Se cruzo de brazos y me sonrió.
Hermano. Era extraño que dijera aquella palabra, siempre me decía por mi nombre, pero estoy feliz que lo haya dicho, aquella palabra especial.
- Gracias. - Sonríe. Estaba totalmente agradecido con él por haber venido.
Sólo me miro aun con aquella sonrisa plasmada en su rostro, se acercó. Hablar con él me hacia falta.
Una tranquila plática comenzó entre ambos una cuantas risas hicieron la compañía. El nerviosismo había desaparecido una gran tranquilidad reinaba en mi.
Yuu-chan no ha tenido pareja, no esta interesado en cosas del amor. Había creído que estaba interesado en aquella chica del cabellos morados, creo que su nombre era... Shinoa, ella no la ve de esa manera la quiere como una amiga es parte de su familia. Dudo que él llegue a enamorarse.
- Es hora. - Mire el reloj que se encontraba en la habitación, era tiempo de salir.
- Entonces vamos.
Ambos salimos de la habitación y nos dirigimos al lugar donde se va llevar acabo la ceremonia.
Caminar por los grandes pasillos y que te traiga viejos recuerdos. Este lugar fue presencia de una amor que florecía.
Sin darme cuenta habíamos llegado al lugar de la ceremonia. No era necesario de decoración ya que el lugar es muy elegante.
Esperando en el altar, esperando a mi futura esposa. Listo para dejar mi soltería y sólo dedicarle mi vida a ella a mi amada.
Yuu-chan permanece en un rincón que queda cerca del mio. Lo miro y él me sonríe nuevamente y, yo le regreso la sonrisa.
No hay vuelta atrás, sólo falta ella para comenzar con la ceremonia.
Una cálida musica comienza y eso avisa la llegada de la novia. Miro a la puerta blanca. Con delicadeza la puerta se va abriendo.
Logro verla a la mujer que amo con un vestido de color azul celeste, mangas cortas y le llegaba hasta un poco debajo de la rodilla unos cuantos toques mas tenía el vestido. Su cabello esta suelto, lucia nas su cabello rosa, era hermosa. Ambos nos miramos y sonreímos.
La ceremonia había sido perfecta, todos eramos felices y el único que había llorado era Ferid, era de esperarse de ese tipo; "Siempre lloro en las bodas" eso fue lo único que dijo.
Yuu-chan parecía feliz, este dia no todo podía ser mas perfecto.
Ahora nos encontramos en el gran salón donde se anuncian las batallas que habían pero en este caso seria diferente. No se anunciaría una batalla.
Miro atrás y ahí se encuentra mi única familia sonriendo y dándome ánimos.
- Hoy no voy a gobernar sola. Tenemos aun nuevo rey, el es mi esposo desde este día y va ha gobernar a mi lado. - Krul se dirigía a los vampiros que se encuentran en este salón.
- Vamos... - Escucho que susurra Yuu-chan.
- Yo, Mikaela Hyakuya Gobernaré a lado de mi esposa Krul Tepes. Debo decirles las cosas cambiaran, serán grandes cambios que a todos nos van a beneficiar.
Mire atrás y encontré sus ojos esmeralda, esos ojos me decía todo le había parecido bien lo que había dicho. Después mire a Krul que también me sonreía. Mire a enfrente y todos los vampiros parecían que aprobaban todo eso.
- Desde ahora seremos dos que gobiernan. - Culmino diciendo Krul.
6 Años Después
El tiempo pasa demasiado rápido, sin darme cuenta ya pasaron seis años.
En ese lapso de tiempo yo perdí mi humanidad, ahora tengo los ojos rojos, fue algo difícil de aceptar pero l logre. La persona que humana que tomé su sangre fue se Yuu-chan se opuso primero pero después aceptó, fue sencillo y doloroso enterrar sus colmillos en su cuello.
También llegamos a un pacto con vampiros y humanos, así podimos detener la guerra. Todo era paz ahora.
Yuu-chan tiene un hijo. Lo adopto es un niño de tan sólo de cinco años; ojos azules y un lindo cabello negro. Lo encontró abandonado, perdió sus padres a causa de la guerra, aunque no sea de su sangre lo quiere como si fuera su propio hijo. Su nombre es Yuki: felicidad o nieve.
Yo tengo un pequeño niño de cuatro años, cabello rubio y un mechón rosa resalta en su cabello, su nombre es Nao: hombre de corazón honesto. Y esta apunto de esperar el segundo hijo en este caso sera una niña su nombre sera Miyu: bello atardecer.
Esta historia de amor a llegado a su fin. Ahora tengo una familia y soy feliz, hay tranquilidad en el mundo, existe una gran paz. No puede haber mejor final que este.
Con este cap. Doy terminado esto, esperó que haya sido de su agrado. Gracias por haber leído esto. Yuu-chan será padre soltero siempre.
