Tal vez debí haberles dicho esto antes... imagino a Adam y Teela un poco mayores y menos "virtuosos" de lo que a menudo les he visto retratados (aunque me encanta ese enfoque también), ya no son adolescentes, así que sus preocupaciones y experiencias son de una gama más amplia... dicho lo anterior, sigan leyendo!
Cerca del amanecer Teela se despertó para encontrar a Adam mirándola. Él no dijo nada, sólo le sonrió y jugó con una hebra de su cabello.
-Gracias -dijo Teela-, por hacer que sucediera de esta manera. Tenías razón, hubiera lamentado si... ¿por qué estás sonriendo de esa forma?
-¿Puedes repetir esa segunda parte? -preguntó él, con una expresión teatral de vanidad.
-Sí... tenías razón, Adam, tenías razón.
Esta chispa de humor rompió la solemnidad del momento.
-Es casi de mañana... -dijo ella.
-Cierto... debería irme -dijo Adam, saliendo de la atmósfera de ensueño que les había rodeado durante toda la noche.
Adam no fue directamente a sus aposentos. En cambio, fue al salón de entrenamiento para cambiarse rápidamente la ropa y luego a los Jardines Superiores, en el mismo balcón donde había encontrado a Teela la noche del Baile de la Cosecha. Miró el amanecer, abstraído en los recuerdos de su encuentro erótico. La anticipación había sido completamente justificada.
Había estado con otras mujeres antes. No pensaba en sí mismo como un seductor, pero tampoco era un ermitaño. De cualquier modo, la experiencia con Teela era incomparable, verdaderamente intensa y significativa.
Tenía que refrenarse de recordar los gestos, los sonidos, las sensaciones, si debía ser visto en público otra vez. Él fue todo sonrisas y contento por el resto del día.
Teela no se atrevió a salir de su casa ese día. Estaba convencida de que si alguien la veía, inmediatamente sabría lo que había sucedido. Cuando se miró en el espejo, sus ojos parecían más brillantes, su piel estaba luminosa y sus labios estaban turgentes. Ella se veía... bueno... feliz, y no era conocida precisamente por su naturaleza alegre.
Casi pudo sentir la presencia de él, cuando cerró los ojos y sintió su olor persistente en la almohada.
En los días de la Academia, en la Ciudad de la Sabiduría, antes de que su meteórica carrera comenzara, Teela tenía muchos pretendientes, de entre los que eligió al más reservado joven de la Facultad de Hechicería. El pobre Mallek no supo ni qué lo golpeó. Se divirtieron durante un breve verano; ella había satisfecho su curiosidad sobre el sexo y las relaciones, y ese había sido el final. Para Teela, al menos.
Hasta el día de hoy, Mallek continuaba enviándole cartas de vez en cuando, sin pedirlo nunca directamente, pero siempre insinuando que deberían volver a estar juntos. Ella se sentía un poco culpable, sabiendo que jamás había estado tan involucrada como él. Entonces recordaba que realmente había intentado ser la novia ideal, ir tomados de la mano, ver el atardecer, leer poesía y tal y tal... honestamente había pensado que si ella podría estar en una relación con alguien, ese sería Mallek. Pero ese amorío había sido irrelevante para ella; ahora podía saber la diferencia.
Porque esta vez, ella había sentido un intenso placer como no había experimentado antes, y al mismo tiempo, se sentía tan indefensa que era atemorizante.
Espero que no estén demasiado en shock... les prometo que encontrarán las razones por las que esto ha sucedido así más adelante. Aún así creo que no es necesario ser "perfectos" para vivir una historia de amor extraordinaria...
