En caso de que se preguntaran qué piensa Adam de todo esto, aquí viene…

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Adam se quedó en el lago Vistaverde una hora más después de que Teela se había ido. Cringer le instó a volver al Palacio Real, para que pudieran llegar a tiempo para la cena.

Después de un rato de caminar en silencio, Cringer preguntó en un tono natural:

-Así que Teela y tú, ¿eh?

Adam no contestó, era obvio que el felino los había visto.

-Se te olvida que s-s-soy un tigre, con visión de t-t-tigre. Tuve que saltar al agua y salpicar un montón para que me notaran y se comportaran.

-Supongo que debemos ser más cuidadosos.

-¡Adam y sentido común… qué portento para ver!

La cara de Adam se volvió seria, como sus pensamientos. No podía permitirse el lujo de ser descuidado. Especialmente no en cuanto a Teela. Lograr que ella admitiera que le gustaban los cambios que estaban sucediendo entre ellos era un gran paso.

Cayó en cuenta de que había sido Teela quien había hecho el primer avance. Esto lo hizo sentir un poco avergonzado por no intentarlo antes pero, honestamente, él había pensado que no tenía posibilidad alguna; no como Adam, al menos. Cada vez que él había intentado insinuar que se veía linda o que le gustaba algo de ella, Teela se lo toman a broma o comenzaba a sospechar que él sólo estaba tratando de zafarse de algún problema. Él simplemente se cansó de sentirse rechazado todo el tiempo.

Y ahora, estaban juntos; no exactamente en una relación, pero juntos de cualquier forma. Si sus encuentros recientes eran un indicio de sus deseos, estaba claro que ambos querían más de eso. Se encontró pensando cómo abordar el tema de una manera en que no sonara demasiado directo.

-Me alegra que por fiiiiin te diera una oportunidad -dijo Cringer, entornando los ojos.

-¿Por fin? ¡¿Qué quieres decir con eso?!

-Te lo he dicho m-muchas veces, hablas mientras d-d-duermes. ¿Cómo olvidar tu paso por la pubertad? -Cringer movió su cabeza de un lado al otro, imitando al joven Adam-¡Oh, Teela, Teela!

-¡Cringer, detente!

Uno pensaría que a estas alturas, Adam sería inmune a este tipo de burlas, pero su cara entera volvió de un rojo brillante.

Cringer estuvo riéndose a expensas de Adam por un tiempo, luego se volvió un poco más serio y dijo: "No t-t-te preocupes. Tu secreto está seguro conmigo. Nunca te he delatado, ¿o sí?"

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Teela tuvo suficiente tiempo para pensar antes de que se encontraran de nuevo, para la lección semanal de esgrima de Adam. Ella estaba descubriendo cosas sobre sí misma que nunca hubiera adivinado. Estaba lejos de ser la mujer templada que creía. Tenía que hacer las paces con la naturaleza indómita y llameante que se intercalaba con el orden y la disciplina de que estaba tan orgullosa. Había descubierto este aspecto oculto gracias a Adam; y él no se portaba receloso al respecto, sino que se deleitaba en ello. Sólo de pensarlo, la respiración se le entrecortaba.

Iba a ser extraño para ella entrenar a Adam otra vez, pero él había hecho grandes progresos desde que ella se había hecho cargo.

Se encontraron fuera del salón de entrenamiento y se saludaron del modo habitual, lo que se sentía artificial.

-¿Sintiéndote rara? -preguntó Adam.

Teela mordió su labio y asintió con la cabeza.

Adam dijo:

-No tienes por qué. Estamos aprendiendo a medida que avanzamos, ¿recuerdas? Ahora, vamos adentro.

Justo después, siguieron con el entrenamiento como de costumbre. Teela se sorprendió con agrado de que Adam estuviera totalmente centrado en la práctica, le hizo sentir que su guía era respetada y apreciada.

Cuando el entrenamiento terminó, Adam se acercó a Teela y le dijo en tono confidencial que había una entrada oculta al salón de entrenamiento.

Antes de las grandes reformas hechas al palacio, unos treinta años atrás, la sala se utilizaba como armería, dotada con una salida secreta. Debido a que las reformas lo habían hecho más grande y mejor resguardado, la salida secreta daba a un lugar dentro del palacio, haciendo la salida inútil para propósitos de seguridad. En cuanto a fines alternativos, era ideal.

Teela comenzó a entender a donde iba aquello. Adam siguió diciéndole la ubicación exacta de la entrada, cerca de las alcantarillas.

-¿Quieres probar esa entrada? -dijo Adam, juguetonamente- Esperaré por ti justo en la puerta, desde adentro.

Teela sacudió la cabeza, incrédula.

-Esto es demasiado conveniente...

-¡Lo es! -declaró Adam, mostrando una sonrisa grande y brillante que ella no pudo resistir.

Se sentía antinatural decirle sí a Adam, teniendo en cuenta que realmente quería hacerlo. Se había habituado a oponerse a él por años. No era muy claro para ella cuando había comenzado esta rivalidad, porque podía recordar un tiempo en el que estaban de acuerdo en casi todo y era lo más raro que tuvieran una pelea.

Pero las cosas estaban cambiando de nuevo. Como Adam había dicho, eran adultos ahora.

-Estaré allí en dos horas -dijo finalmente, con una pequeña sonrisa.

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El mundo de Teela también está de cabeza debido a Adam ¡Claro que sí!

Déjenme saber qué opinan de este capítulo, significa mucho para mí.

NOTA: voy a cambiar la clasificación de la historia a "M", no porque planee ser mucho más explícita, sino porque quiero escribir más libremente. De igual forma, si leyeron el capítulo 5 "Disfraz" antes de este cambio, quizá quieran volver a leerlo para ver si hay algo nuevo... ;) (Lo hay!)