Este es uno de mis capítulos favoritos y disfruté mucho escribiéndolo, espero que les guste
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El salón de entrenamiento estaba conformado como un pequeño auditorio, donde ocasionalmente se celebraban exhibiciones de lucha, con una tribuna lateral. Por debajo de la tribuna había un espacio vacío que Adam usaba como escondite cuando era niño.
Él tomó de la mano de Teela en la suya y la guio por debajo de la tribuna.
Ahí, había un lecho improvisado. Al verlo más de cerca, estaba lejos de ser improvisado. Era un colchón cuidadosamente colocado, con frescas sábanas limpias, rodeado de algunas velas. Las encendió una por una e invitó a Teela a sentarse en la cama, lo que ella hizo.
Realmente le gustaba la manera en que Adam tan solo se sentaba a su lado, preguntándole acerca de su reciente viaje a las montañas, los planes para sus aprendices más jóvenes, dejándola relajarse. Aún cuando estaban en un lugar privado, y que la luz de las velas convertía el lugar en un refugio romántico, ella sentía que la forma en que acabaría la velada era enteramente su elección. Eso era exactamente lo que hacía a Adam irresistible.
Teela le pasó los dedos por el sedoso cabello. Él sonrió con deleite y lo tomó como una invitación a acercarse y besarla. Tenía razón.
Adam la ayudó a librarse del corpiño-armadura, de modo que ahora él podía deslizarle las manos libremente por la espalda. Ella le devolvió el favor quitándole túnica y la ajustada camisa.
Él llevó sus labios a la suave piel revelada por el escote y comenzó a desabrocharle la parte delantera de su uniforme, hasta que su ombligo fue visible. No mucho estaba a la vista, pero sus manos compensaban lo que sus ojos no eran capaces de alcanzar. Ella estaba evidentemente complacida.
Teela lo arañó ligeramente desde los pectorales hasta la parte inferior de su abdomen. El cuerpo de Adam dio la señal de 'listo' y Teela le lanzó una mirada divertida, levantando ambas cejas.
-Tienes ese poder sobre mí -dijo Adam, con una sonrisa torcida-. Lo sabes. No niegues que disfrutas de ese poder.
-¿Quién dice que lo estaba negando?
Se miraron a los ojos, sonriendo, con avidez y euforia de que esto estaba sucediendo otra vez. Su estado de ánimo era juguetón y derivaron mucho placer de ello.
Más tarde, mientras descansaban en brazos del otro, Adam le dijo que le complacía haber encontrado una manera de encontrarse con ella lejos de la vista del público.
-Así que nadie se dará cuenta...
Teela sintió una lanzada de rechazo en su estómago. Su rostro se volvió piedra fría cuando solemnemente declaró:
-Oh, sí, nunca podremos ser demasiado discretos.
Adam se entristeció porque ella había malinterpretado sus palabras.
-No es nada como eso, Teela. También me cansa tanto secreto. Pero tienes que admitir que si esto se sabe nos afectaría de maneras muy diferentes. Lo aprendí de la forma difícil.
Teela se sintió a la vez tranquila y un poco avergonzada por sus palabras. Inmediatamente supo lo que quería decir. Ella suavizó su voz.
-Te refieres a Ileena...
Él asintió con la cabeza. Él tenía solo dieciséis cuando su primer apasionamiento lo golpeó con toda su fuerza. La belleza de dieciocho años, hija de un diplomático, llamó enseguida su atención. Ambos eran audaces e imprudentes como cualquiera de su edad, con la pequeña diferencia de que todos los ojos de Eternos estaban sobre ellos.
-Yo solo tuve una reprimenda privada, en incluso alabanzas dentro de ciertos círculos. Pero para ella, hubo mucho revuelo y murmuraciones. Eso aún me persigue.
Aquello había sucedido hacía casi diez hace años y era una dolorosa lección que Adam nunca olvidaría.
-Ella está ahora felizmente casada -le dijo Teela, tratando de aliviar su apesadumbrado corazón.
-Sí... con un hombre mayor. Alguien que entiende que los amantes del pasado son solo historia. Pero aún quisiera haberle ahorrado tanto dolor, sólo con ser más reservado acerca de lo que sucedía detrás de puertas cerradas.
-Y pensar que estaba celosa de ella...
-¿Lo estabas? -Esto era algo que él nunca había sospechado.
Teela se detuvo por un momento, antes de contestar.
-Por supuesto ahora veo las cosas diferentes, pero entonces parecía de la mayor importancia. Tú sólo tenías ojos para ella, ella fue tu primera vez y... y parecías perdido para mí...
Adam no podía creer sus palabras.
-Pensaba que me odiabas, ¡que no soportabas ver mi cara!
-Era mi forma de lidiar con mis confusos sentimientos, Adam. Yo estaba destrozada, y no lo vi venir.
Adam sintió una oleada de alegría, al enterarse por primera vez que no había sido el único sosteniendo aquella flama.
-No creo que hubiera estado tan arrebatado por ella, si hubiera sabido que tenía la más mínima posibilidad contigo...
-Espera, ¿qué?
-Ella era hermosa, desde luego, pero me conquistó porque, finalmente, alguien que me gustaba me encontraba atractivo también. Era algo nuevo y emocionante.
-¿Yo te gustaba, antes de eso?
-Teela, desde siempre preferí tu compañía a la cualquier otra chica. No entendía lo que significaba eso hasta que cumplí... los doce, creo. Pero en algún momento me convencí de que solo me veías como tu compañero de entrenamiento favorito.
Teela se sorprendió al escuchar que él había sido consciente de esos sentimientos tan temprano. Había sido un camino diferente para ella. Desde la infancia, a ella le gustaba mucho estar cerca de Adam, pero no pensaba mucho en ello, tal vez porque él siempre estaba allí cuando ella quería reunirse con él.
-Por lo que vale... no conocía mi propio corazón, hasta que estabas demasiado ocupado para nuestras excursiones y todas las cosas que solíamos hacer juntos. Fue doloroso ver que te había dado por sentado. Sólo entonces lo supe... después, mantuve una distancia segura.
-Hasta ahora.
-Hasta ahora.
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Por fin se revelan muchas cosas! Ahora ya saben por qué Adam es tan obsesivo con la privacidad, por qué Teela lo había mantenido alejado todos estos años, y qué los hizo intentar relaciones con otras personas...
