Gracias por sus maravillosos comentarios, ¡realmente me entienden! Créanme, sus palabras me animan a encontrar tiempo para seguir escribiendo. Este capítulo es también uno de mis favoritos...

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La tarde refrescaba cuando el rey Randor, la reina Marlena y Adam disfrutaban su infusión de hierba solar en los Jardines Privados, justo después de su pequeña cena familiar. La reina Marlena insistía en que los tres compartieran comidas sencillas de vez en cuando para hablar en privado. Con los años, Randor tuvo que admitir que estos encuentros le daban cierto sentido de normalidad entre la locura de gobernar Eternia.

El rey Randor quería leer un rato, así que besó a su esposa y fue a su biblioteca.

Adam se reclinó hacia atrás en su silla y miró las estrellas tempranas. Su mente rápidamente voló hacia Teela y las noches que habían estado compartiendo durante varias semanas. Su devoción por ella seguía creciendo, lo que no era una sorpresa para él. No estaba seguro si ella tenía sentimientos tan fuertes por él, aunque era muy dulce y realmente disfrutaba de su tiempo juntos – tanto así podía decir.

Era agradable estar con ella lejos de miradas inquisitivas, de rígidos protocolos. Aún así, mantenerlo clandestino no le hacía justicia a lo que compartían.

Teela no estaba buscando el estatus o el poder que venía con ser pareja de un príncipe, algo que él había aprendido a recelar. Él sabía que ella estaría con él si hubiera sido un oficial o el hijo de un comerciante. Lo que quería de él, era lo que solo él, como hombre, podría dar. Ningún título o dote podía compararse con eso.

-¿Hay algún problema, Adam? -la reina Marlena interrumpió sus pensamientos-, has estado de muy buen humor últimamente, pero también, ¿cómo puedo decirlo? Pareces atribulado.

Al principio, Adam estuvo renuente a decirle lo que tenía en mente, pero en algún momento que tendría que consultarlo con sus padres, así que este podría ser un buen momento para saber si iban a apoyar su elección o no.

-He desarrollado un fuerte interés hacia una mujer en particular. Creo que podría convertirse en algo importante. Y, en mi caso, mis preferencias más íntimas se vuelven una cuestión de estado.

-¿Estás considerando cortejarla formalmente?

Cuando Adam dijo que sí, la reina Marlena quiso conocer la identidad de la chica.

-La capitana Teela -dijo Adam, nervioso y expectante de lo que pensaría su madre.

La reina Marlena sonrió a su hijo.

-No pareces sorprendida -dijo él.

-No lo estoy.

-¿Soy así de transparente? -estaba realmente preocupado, puesto que había tratado de ocultar todo el asunto.

-Querido hijo, tu predilección fue de mi conocimiento desde que eras muy joven. Luego ustedes crecieron y se distanciaron y aquello pareció desvanecerse, pero nunca por completo.

Adam miró a su madre, ningún detalle se le escapaba, lo había sabido todo el tiempo.

-¿Crees que mi padre lo apruebe?

-Al final, no creo que nos dejarías dictar con quién compartes tu vida, pero me alegra que te importe nuestra opinión. Y sí, creo que él lo aprobará. Por supuesto, no soy objetiva. Tengo una afinidad especial con las mujeres al mando.

-¡Apuesto que sí, Teniente! –contestó él, en referencia al título con el que su madre había sido conocida en la Tierra.

-Sé que tú y tu padre no te siempre se llevan bien, pero se parecen mucho más de lo que quisieran admitir -dijo ella, riendo.

Era evidente que algo seguía incomodando a Adam, por lo que la reina Marlena lo miró atentamente, hasta que estuvo listo para compartir.

Adam respiró profundamente.

-Sé que no la cautiva la vida en la corte, muy al contrario. Ella solo dirá sí si realmente se interesa por mí. Pero no quiero que ella sienta que está renunciando a todo lo que le importa. Eso mataría a su espíritu.

-Estoy orgullosa de ti, hijo, por pensar de esta forma. Convertirse en consorte real es una enorme responsabilidad. Es un gran cambio que será duro para ella. Pero su cambio de posición se puede preparar con antelación, así que cuando llegue el momento, las personas estarán encantadas de descubrir que la has elegido.

Adam se sorprendió por el pensamiento estratégico de su madre. Ella dijo que estaba complacida de que Adam fuera más cuidadoso de lo que Randor y ella había sido como jóvenes enamorados.

-Cuando tu padre anunció nuestro compromiso, antes de siquiera consultar con los mayores, fue todo un escándalo. Yo era una forastera, ¡y el rey me eligió sobre cualquier otra mujer de Eternia! ¿Te imaginas? -por un breve momento, su aspecto se volvió sombrío. Adam sabía muy poco sobre aquellos tiempos, pero ahora podía entender completamente su madre-. Fue tu tía quien fraguó un plan para reparar la situación. Fue la primera en ofrecer su simpatía y ayuda. Nunca olvidaré.

Como Marlena era muy competente en la exploración planetaria y tenía un vasto conocimiento de vehículos voladores, se desarrolló un nuevo programa científico, donde compartió información que condujo a mejoras en las tecnologías de vuelo. Esto ayudó a que la gente confiara en ella con el paso de los años.

En cuanto a Teela, podría ser designada como miembro del Consejo de Preservación y Defensa. Este título le garantizaría un lugar por mérito propio en la corte, donde ella podría ganar experiencia en los usos de la casa real antes de que se diera el gran anuncio.

-¿Es esta es una comisión que podría conservar cuando... si es que se convierte en princesa? -Adam quiso saber.

-Es posible, sí, creo que protocolo lo permite.

Adam se sintió feliz, porque había una manera de que Teela fuera su consorte y que le permitiría seguir utilizando sus habilidades para proteger Eternia.

-Pero antes de proceder –dijo su madre-, ¿estás seguro que ella te corresponde?

-Tengo fuertes razones para creer que es así.

La sonrisa tonta que apareció en la cara de su hijo, reveló a la reina Marlena que la relación entre Adam y Teela era de carácter íntimo, pero no estaba interesada en saber en qué medida. También, supo qué tan profundo era el sentir de Adam, y sólo podía esperar que Teela lo amara tanto así, o de lo contrario podría romper su corazón sin remedio. Ella se excusó y le advirtió antes de salir:

-Aún tienes que consultar esto con ella.