Esta actualización tomó más de lo habitual, pero escribir este capítulo era bastante desafiante para mí y quería presentarles mi mejor esfuerzo. Espero que les guste el resultado. Y otra vez, ¡gracias por sus comentarios y mensajes privados!
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Teela apareció en la entrada secreta del salón de entrenamiento, pero en vez de su chaleco-armadura, llevaba una capucha de lana que la cubría desde los hombros hasta la cintura. Estaba tejida en hilo verde oscuro que resaltaba el color de su pelo trenzado de forma algo suelta. Adam le dijo que gustaba mucho verla en un atuendo más civil, puesto que la oportunidad era tan rara. Ella lanzó una prenda similar en sus manos, pidiéndole que la usara.
-La necesitarás donde vamos –dijo ella, pero se negó a revelar su destino. Adam la siguió enseguida hasta el wind rider y volaron hacia la noche.
Adam descubrió que se dirigían al bosque Evergreen. Teela quería estar con él fuera del Palacio, porque sabía que con cada encuentro que tenían en el salón de entrenamiento, las posibilidades de ser atrapados eran mayores. También sentía que el Palacio era un recordatorio constante de sus obligaciones para con Eternia, el rol que él tenía como príncipe y sus responsabilidad como capitana de la guardia. Aquí, en el bosque, podrían simplemente ser ellos mismos.
Aterrizaron en un claro y solamente entonces Teela habló de sus planes. Pidió a Adam ayudarla a levantar una tienda de campaña y encender una fogata, algo que no habían hecho durante muchos años. Estuvieron ocupados levantando el campamento durante media hora.
-Va a ser como en los viejos tiempos –dijo Teela.
-Estoy contando con que esto no sea como en los viejos tiempos -dijo Adam, implicando las actividades adultas que nunca antes habían sido parte de su campamento.
Teela se sonrojó un poco ante la insinuación de Adam y le preguntó juguetonamente
-¿Por qué tendría que ser diferente?
-Tu padre no está aquí para cuidar de nosotros, ni la Capitana Ariella -se refería a su anterior guardaespaldas, que había cuidado de él durante muchos años hasta su retiro, antes de que Teela tomara su lugar.
-Ella fue una verdadera inspiración para mí -dijo Teela-, y contaba las historias más sorprendentes, ¿recuerdas?
Adam estuvo de acuerdo y agregó:
-Hace ya varios meses de la última vez que la invitamos a cenar con nosotros. Debería visitarla.
Algo vino a la mente de Teela, ella estaba vacilante, pero tenía que preguntar y lo hizo, apenas audiblemente.
-¿También acostumbrabas desaparecer de su vista?
Él sabía que se refería a la manera que se volvía imposible de encontrar cuando el peligro aparecía. Hubo un silencio incómodo entre ellos. Sabía que este tema saldría a la luz en algún momento, sin embargo, con toda honestidad, él había tratado de evitarlo tanto como fuera posible.
Adam miraba las llamas danzantes, con un aspecto inexpresivo en su cara.
-No, no lo hacía -él frunció el ceño y dijo-. No tengo una buena explicación para eso.
-Así que no ofreces ninguna -Teela mantuvo su compostura, pero su voz reveló un dejo de tristeza, sólo aparente para quienes la conocían bien.
-No. No por el momento –dijo él, su cara todavía ilegible.
Teela sintió una opresión en el pecho. Era cierto que estaba constantemente molestando Adam por una explicación a su extraño comportamiento, pero ella generalmente encontraba sus evasivas respuestas algo despreocupadas y desdeñosas cuando mucho. Nunca antes había sentido que esto era tan grave y la tomó por sorpresa el descubrimiento de que Adam realmente le ocultaba algo importante. No había esperado que eso fuera verdad.
Adam no estaba preparado para sincerarse sobre el Poder de Grayskull, pero también sabía que su silencio estaba lastimando a Teela y no quería dejar las cosas así.
-Teela, ¿confías en mí?
-Por supuesto.
-Estoy seguro de que una vez que lo sepas, comprenderás muchas cosas, incluso por qué soy tan renuente a hablar de ello. No es nada malo, sólo... complicado. Te lo contaré todo, solo que no me siento preparado para compartirlo ahora mismo -Adam tomó de la mano de Teela y la colocó sobre su propio corazón-. Quiero hacerlo, lo haré, lo prometo –la besó en la frente y la escuchó suspirar. Luego la miró y dijo-. Sé que estoy pidiendo mucho, pero, ¿podemos no hablar de ello en este momento y simplemente disfrutar de la fantástica noche que has preparado para nosotros?
Teela no quería cambiar de tema, pero Adam parecía realmente incómodo con eso y le había prometido explicarlo. Sabía que él mantendría su palabra, así que suavizó su expresión y dijo:
-Está bien.
Pasaron largo rato en silencio. Adam reacomodó algunas de las piedras alrededor del fuego y Teela fue hacia el wind rider por algo para comer. Cuando regresó dio a Adam un envoltorio. Él retiró el papel encerado con entusiasmo.
-¿Pan relleno? Teela, ¡¿dónde lo conseguiste?!
Hacía muchísimo desde la última vez que había comido pan relleno, del tipo que generalmente traían a sus paseos de campamento. Ella lo había comprado en la misma antigua panadería cerca del mercado. La pieza de pan de Teela estaba rellena de verduras y la de Adam rebosaba de queso con especias, su favorita. Él tenía una expresión de pura felicidad mientras mordía su bocadillo. Adam hizo una pausa y preguntó a Teela.
-¿Quieres un bocado?
-Sí, eso se ve delicioso -ella respondió, pero en lugar de tomar un trozo de pan, ella llevó sus dientes al bíceps de Adam.
-¡Me mordiste! ¡De verdad! –exclamó Adam, sin poder creer las acciones de Teela.
Teela fingió una cara completamente inocente y dijo:
-Si quieres presentar una queja, tendrás que ir con mi superior. Ese sería, déjame ver... Man-At-Arms -ella oyó a Adam exaltarse y continuó embromándolo aún más-. O puedes ir con su superior, el rey.
Adam parpadeó rápidamente, enmudecido ante las alternativas que Teela ofrecía. Su evidente incapacidad para protestar divertía a Teela, que dijo con un tono triunfal –Yo creo que no.
Él balbuceó – Tú… tú…
-Yo... yo... ¿Qué? -desafió Teela, sonriendo.
-¡Eres increíble! -finalmente dijo él, acercándola con sus fuertes brazos. Ambos comenzaron a reír.
-Yo digo que vayamos a la tienda ahora mismo -dijo Adam, y sonó como un ruego más que cualquier otra cosa.
-¿No quieres terminar tu pan relleno?
-Oh, créeme, eso puede esperar.
Él dijo esto con una voz seductora y Teela sintió su cuerpo instantáneamente anhelar el de Adam. No hubo que decir otra palabra.
Él se quitó sus botas y ayudó a Teela con las suyas antes de entrar en la tienda.
Allí, se desnudaron mutuamente con entusiasmo. Despojados de títulos y rangos, así como de la ropa, podrían permitirse ser nada más que amantes.
La oscuridad dentro de la tienda les impedía verse, así que tuvieron que depender de sus otros sentidos.
Teela sentía sus cálidas manos recorrerle todo el cuerpo y correspondió sus acciones. Ella adoraba el sabor de su piel, algo que se notaba cuando ella besaba su cuello. Esta vez, sin duda, eso dejaría una marca.
La primera vez que habían hecho el amor, era difícil imaginar algo mejor. Pero ahora que habían estado aprendiendo cómo complacerse uno al otro y las acciones sutiles que hacían la diferencia, sus encuentros eran aún más gratificantes e intensos.
Adam estaba tendido de espaldas y Teela le aprisionaba las caderas con las piernas. El bosque era tan vasto, que no necesitaban preocuparse de que alguien notara su presencia, y eso resultó liberador. Él estaba cautivado por su gemir sin restricciones, ahora que ella no sentía la necesidad de ocultar su fervor.
Sintió las piernas de ella apretarse alrededor de él, sus estremecimientos eran contagiosos y tuvo que rendirse ante el momento porque ningún control era posible más allá de ese punto.
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Bueno, bueno, no podemos dejar solo a este par ni cinco minutos… :o :o :o
