Más tarde esa noche, Teela y Adam estaban sentados junto a la fogata, abrazados bajo la misma manta, comiendo algo finalmente. Era un momento de tranquilidad y los únicos sonidos eran el crepitar del fuego y el distante ulular de un búho.
Adam sonrió y Teela quiso saber lo que estaba en su mente. Él dijo:
-Estaba pensando que si hubiéramos estado aquí sin supervisión antes, ya sabes, cuando éramos adolescentes... sé que no habríamos llegado tan lejos, pero con toda seguridad habría intentado besarte.
-En cierto modo, me alegra que no lo hicieras. -dijo ella, mirando al suelo.
-¿De veras? ¿Por qué?
Ella levantó su cabeza para contestar.
-Adam, en ese entonces yo estaba en total negación. Habría estado tan confundida y asustada por la situación, que te habría rechazado. De forma muy dura, me temo. Y no estaríamos aquí esta noche... y no puedo soportar esa idea.
Ella exhaló y sus hombros se desplomaron al tomar conciencia de cuan cerca habían estado de pasar por alto su oportunidad de estar juntos. Por un instante, otro pensamiento cruzó su mente, que estar involucrada románticamente con Adam podría de alguna manera dañarla, como le habían dicho. Ella se negaba a creerlo, pero ahí estaba aquella otra cosa que había resultado ser verdadera. Eran pensamientos sombríos y luchó por sacarlos de su mente. Ella entonces giró su cara para besar a Adam en la mejilla. Fue entonces cuando se dio cuenta...
-¡Lunas de Eternia! ¡Adam, te dejé una marca en el cuello! -ella presionó su palma contra su mejilla, con aspecto realmente mortificado-. Está muy enrojecida, ¡y estoy segura de que se va a convertir en un moretón!
-¿Dónde? –preguntó él, tratando de encontrar la zona sensible al tocar ligeramente con los dedos.
Ella comenzó a peinarle el cabello con sus dedos.
-Si mantienes tu cabello hacia abajo, cubriendo la oreja, creo que estaremos bien. ¡Oh, estoy tan, tan apenada!
-No te preocupes, Teela –dijo él, riendo-, será un lindo recordatorio de esta hermosa noche -de repente, la cara de Adam se volvió seria-. Creo que es tiempo de dejar de escondernos. Yo... he estado considerando cortejarte, oficialmente, quiero decir. Claro, si estás de acuerdo.
Teela no respondió. No estaba segura exactamente de lo que significaría para ella, para ambos. Tal vez era justo lo contrario: ella sabía que su relación estaría bajo un escrutinio constante.
-¿No pensaste que llegaría a esto en algún momento? -Estaba un poco molesto de que ella ni siquiera hubiera considerado la posibilidad.
-Para ser honesta, no he estado pensando mucho últimamente...
Decía la verdad. No se había permitido pensar mucho sobre lo que estaba sucediendo entre ellos, de lo contrario, probablemente habría salido huyendo.
Adam pensó que Teela era la mujer más fuerte que él conocía, sin embargo, en cuestiones del corazón, era tan valiente como Cringer.
-Me gustaría que hablaras conmigo -dijo Adam. Teela lo miró, así que él continuó-, sabes lo que quiero decir, sobre las cosas importantes.
Ocultar sus preocupaciones era algo que ella había aprendido desde una edad muy temprana. Cada vez que lloraba o se lastimaba, su padre se volvía loco de preocupación, y sólo se calmaba cuando ella le aseguraba que todo estaba bien.
Pero ahora, ella no quería dejar a Adam en la oscuridad. Reunió coraje y le dijo:
-Sé que cortejar al príncipe heredero es un gran honor, pero no sé si puedo soportar tanta presión.
-No sabía que la idea era tan... impensable para ti.
Adam se veía un poco pálido y Teela supo que había fallado en explicarse, así que tomó en su mano la mejilla de él y le dijo:
-Hasta ahora te he tenido sólo para mí. No he tenido que preocuparme por lo que otros piensen de que estamos juntos, y hacer nuestro lazo de conocimiento público cambiaría eso para siempre.
-Yo no cambiaría. Ten un poco de fe en nosotros.
Teela tenía dificultad para poner en palabras lo que la inquietaba. Miró hacia las estrellas como esperando una respuesta, luego devolvió su vista hacia él.
-Adam, si se espera perfección de princesas y damas, ¿te imaginas lo que la gente esperará de mí? -acarició una de las flores blancas que crecían junto a ella-, No soy nada parecido a una delicada flor. Oh, no. Tengo un largo historial de narices rotas a mi nombre. Soy obstinada, impulsiva, ¡y hasta tengo cicatrices de batalla!
-Y esas son algunas de las razones por las que te amo.
Teela no estaba preparada para escuchar aquellas palabras, como lo revelaban sus ojos muy abiertos. Adam giró su cuerpo para quedar justo frente a ella y decirle:
-Tal vez debí empezar por ahí. Supuse que lo sabías. Es la primera vez que lo digo abiertamente, pero es verdad, es verdad desde hace mucho tiempo. Te amo, Teela.
Ella lo sabía, por supuesto que sí. Era imposible ignorar lo afectuoso que era con ella, siempre. Pero escucharlo por primera vez tuvo un efecto poderoso sobre ella que no podía anticipar. Abrió su corazón por completo, y todas las lindas cosas que sentía por Adam se hicieron presentes a la vez. Era abrumador. Ella no podía contener sus emociones, se mordió el labio mientras las lágrimas resbalaban profusamente por sus mejillas.
Esto era lo último que Adam esperaba y lo hizo sentir inquieto. ¿Qué se suponía que hiciera?
Entonces ella lanzó sus brazos alrededor del torso de Adam y escondió el rostro en su pecho.
-Oh, Adam, te amo, ¡te amo tanto!
Adam la sostuvo en sus brazos y besó su coronilla. Teela se calmó en la calidez de su abrazo. Ella se dio cuenta de que tenía que prestar mayor atención a sus sentimientos y expresarlos, antes de que se convirtieran en bombas de tiempo.
Secándose las lágrimas con el dorso de la mano, dijo a Adam:
-Ya sé que me guardo las cosas con demasiada frecuencia, que es difícil comunicarse conmigo y tal vez eso te ha hecho daño en el pasado, pero por favor, debes saber que te amo más allá de lo que las palabras pueden expresar.
Adam apretó el abrazo, con el corazón rebosante de amor. Sabía que el camino que tenían delante no sería fácil, pero saber que ella lo amaba también, lo hizo sentir más fuerte. Tan fuerte como...
-Teela, no sé por dónde empezar –nunca sería el momento perfecto para contarle, pero ya no quería ocultárselo por más tiempo-. Hay algo muy importante que debes saber sobre el Castillo Grayskull...
Entonces sucedió.
El transmisor del Windrider empezó a emitir un pitido estridente, convocando de emergencia a todas las unidades.
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Disfruté mucho escribir este capítulo. ¿Pueden creer que les tomó tanto tiempo sincerarse? ¡Realmente me gustaría saber su opinión!
