Teela y Adam llegaron al Salón de Audiencias tan rápido como pudieron. Adam apenas recordó quitarse la capucha que Teela le había dado y que era muy parecida a la que ella llevaba, justo antes de entrar en el salón. Sólo la reina pareció notar que ambos estaban completamente vestidos en mitad de la noche, mientras que el resto de la nobleza todavía estaba en sus prendas para dormir y Man-At-Arms evidentemente se había puesto su uniforme a toda prisa. Sin embargo, ella no dijo una palabra al respecto.

Man-At-Arms explicaba la situación el rey y al consejo de mayores. Skeletor había atacado la Presa Roja. Hasta ahora la estructura resistía, pero la guardia pedía ayuda, y algunos pueblos habían tenido que ser evacuados. Si la Presa Roja era destruida, también lo sería la planta de energía que suministraba a la ciudad de Eternos, dejándola débil en caso de ataque.

-Creo que ese es su principal objetivo -señaló el rey Randor-, si tienen éxito en cortar la energía de Eternos, nuestros ciudadanos enfrentarán un gran peligro.

Man-At-Arms urgió a establecer un sistema de respaldo de energía en la ciudad, mientras que él conducía la defensa de la Presa Roja

-Iré contigo, padre -insistió Teela.

Duncan aceptó su ayuda y entonces agregó:

-Mi rey, permítame recomendar encarecidamente que usted, su familia y las cabezas de estado permanezcan en Eternos. El príncipe Adam y Ram-Man podrían ayudar a instalar los generadores de energía alterna. Veré que He-Man se una a nosotros en el Puesto del Ave Plateada.

-¿Hay algo más que la familia real pueda hacer para ayudar, Duncan? -preguntó el rey Randor dando un rápido vistazo a Adam, como a la espera de que su hijo diera un paso adelante, cosa que no ocurrió.

Teela volvió su cara hacia Adam, esperando que revelara ser el hombre que ella sabía que era.

Adam miraba hacia el frente, inexpresivo, en silencio. Dentro, estaba terriblemente angustiado porque no podía ofrecerse para asistir en la batalla. Otra vez sería el héroe de Grayskull quien se llevaría el crédito.

La reina Marlena tomó la mano de Adam en señal de apoyo cuando Teela y los demás oficiales salieron del salón. Esto alivió su corazón hasta cierto punto. Al menos su madre tenía una idea de lo miserable que se sentía.

Mientras Teela empacaba para el viaje, reflexionó sobre lo diferente que era su vida de la de Adam. Aquí estaba ella, preparándose para la batalla. Nadie se sorprendía de su partida; nadie hacía un alboroto o temía que no fuera capaz de defender Eternia. En cuanto a Adam, todos lo trataban como una estatuilla de cristal y él no hacía mucho para cambiar eso.

Como amigos, esas diferencias eran irrelevantes, pero siendo amantes, eran como un muro hasta el cielo entre ellos.

Adam fue a ver Man-At-Arms y Teela partir junto con las tropas. Las palabras le fallaban a Adam cuando se despidió de Teela.

-Me aseguraré de que He-Man esté ahí para recibirte y ayudarte.

Adam pudo leer la decepción en la cara de Teela y eso lo hirió como como una daga en el costado.

Duncan levantó una ceja cuando vio a Adam besar la mano de Teela, algo el príncipe generalmente reservaba para las ocasiones formales. Lo que realmente le sorprendió fue la respuesta de Teela. Ella no bromeó sobre aquello, sino que cerró los ojos por un instante y luego brevemente inclinó la cabeza en aceptación al gesto.

Man-At-Arms notó lo callada que estaba Teela de camino al puesto del Ave Plateada. No era usualmente parlanchina, pero todo lo que había sido capaz de obtener de ella eran respuestas monosilábicas. Así que preguntó directamente qué la preocupaba tanto.

Ella tenía que aliviar su corazón y su padre era la persona en la que más confiaba.

-Pienso en algunos de los amigos que dejamos atrás en Eternos. Espero que no estén demasiado expuestos al peligro.

Duncan supo enseguida que realmente hablaba acerca de Adam, ya que generalmente se preocupaba mucho por él, pero decidió no hacerlo notar.

-¿Quieres decir la familia real?

Ella asintió con la cabeza.

-Querida -dijo Duncan-, te aseguro que no son indefensos en absoluto. No dejes que te engañen sus elegantes modales, son todos guerreros bien entrenados.

-Lo encuentro difícil de creer -respondió ella en un tono pesimista.

-Son figuras públicas, Teela. Tienen que alejarse del peligro por el bien de la gente, no es falta de valor. ¿No lo entiendes?

Teela se veía confundida. Duncan intentó explicarse lo mejor que pudo.

-Representan algo más grande que ellos mismos, representan la fortaleza de Eternia. Es por eso que la gente los reverencia. Sin el rey, su familia y el Consejo de Mayores, el Palacio Real es sólo un edificio vacío.

-Nunca lo vi así...

-Sabes de primera mano que la reina Marlena es una piloto excepcional. Yo he luchado hombro a hombro con el rey Randor, hay pocas personas tan hábiles como él -esto no pareció comfortarla, así que continuó-. Y, sí, incluso Adam, le confiaría mi vida.

Sonaba un tanto exagerado, pero su padre parecía totalmente serio, y eso la hizo sentir mejor.

+ o + o +

Ya empezamos a ver qué tan difícil es para Adam mantener dos identidades. Y no olvidemos que alguien sembró la duda en la mente de Teela