Disclaimer: Esta historia no es toda mía, gran parte de la obra es del gran maestro J.R.R. Tolkien. Solo algunos de los personajes y sucesos han sido modificados por mi y en algunos casos inventados por completo


Prólogo

La guerra parecía no tener fin. Debía de ser media tarde pero, ¿cómo saberlo?, el sol se encontraba totalmente cubierto por un manto negro que salía del Monte del Destino; nada se podía hacer: ahora la derrota era inminente. Ernetor se hallaba en medio de esta gran batalla, sus bellos ojos grises se encontraban enrojecidos, su cabellera de hilos de plata estaba manchada por sangre negra, la armadura estaba desecha, en el brazo derecho tenía una herida que sangraba lentamente. Ahora ya no parecía un gran príncipe, el peso de los años se le veía en el bello rostro.

En estos momentos parecía que lo ignoraban ya que nadie lo atacaba. Se quitó lentamente el yelmo y observó su alrededor, la tierra se encontraba cubierta de cuerpos y para su mala suerte eran los de su gente. Observó los hermosos rostros deformados por el terror y el dolor, de valientes guerreros que lo habían seguido atravesando el mar tan sólo con la esperanza de poner fin a esta pesadilla, dejando atrás la preciosa Valinor, dejando atrás las comodidades y la vida eterna.

Le costó tan solo unos segundos en volver a tomar fuerza, no podía dejar que esto se quedara así, él no se rendiría. Sólo tenía dos opciones: regresar victorioso o perecer en el campo de batalla. Optó por la segunda opción y, pidiendo a Eru que cuidara de su amada, agarró su espada con ambas manos corrió y degolló a el primer trasgo que se encontró enfrente; pronto otros diez remplazaron a su compañero, pero Ernetor no se acobardó al estar impulsado por el odio que sentía hacia esta especie, y con movimientos rápidos y certeros, le clavó la espada en el pecho a otro de ellos, onduló la espada y antes de terminar con él giro degolló a uno más. Sus movimientos eran elegantes, casi parecía ensayado, pues al mover su espada uno o dos trasgos caían al suelo.

Sus soldados, al ver el valor de su príncipe, se incorporaron y regresaron a la batalla. Ernetor agarro fuerzas y gritó en alto.

─¡Alzados contra el señor obscuro!¡Luchemos por los nuestros, luchemos por el mañana! ¡Porque si aún queda aire en nuestros pulmones y fuerza en nuestros corazones no hay nada que nos detenga! ¡Atacad al enemigo y no tened compasión!, ¡Por la Tierra Media! ─al decir esta última frase alzó su espada en alto y ésta destelló reconfortando a los corazones no sólo de los elfos, sino también de los hombres que se encontraban cerca.

Lograron que el enemigo retrocediera un poco, la fe había vuelto a sus corazones y eso era todo lo que necesitaban. Ernetor parecía danzar en el aire, su espada silbaba y mostraba su filo al enemigo. A pesar de la fuerza recobrada necesitarían un milagro para poder salir victoriosos en aquella batalla; el ejército enemigo los superaba considerablemente. Ernetor luchaba con elegancia y no titubeaba al atacar, parecía un gran rey. Poco a poco los atacantes fueron pereciendo.

Todo se tornó más obscuro y las esperanzas fueron decayendo, más hombres caían si vida a la tierra, los elfos estaban presos del terror. No había más que hacer: la derrota se acercaba; pero fue justo en ese momento en el que todo parecía acabar, que Isildur se enfrentó a Sauron, cortándole el dedo donde llevaba el anillo único, derrotando de esta forma al gran señor de Mordor. Sus sirvientes se llenaron de terror ante tal suceso, temiendo la ira de los hombres y de los elfos, así que trataron de huir, pero era tarde. Un fuego ardiente llenaba el corazón de elfos y hombres, terminando de una forma casi inexplicable con lo que quedaba de orcos y trasgos.

Las pérdidas fueron grandes, muchos elfos y hombres habían perecido, pero no en vano pues al final la batalla fue ganada. Ernetor terminó quedándose con la mitad de su ejército, pero fue el menos afectado a comparación de los demás, gracias a que les habían sido de gran ayuda los conocimientos que tenían de Valinor. Él quería regresar a su hermosa Valinor, pero antes tenía que despedirse de los grandes señores.

Después de asearse un poco se dispuso a buscar a los grandes reyes, pero sus consejeros le rogaron que descansara el resto del día. Al ver la preocupación de éstos se dejó convencer, posponiendo su proposito. Ya eran pasadas de diez de la mañana cuando salió de su tienda y se dirigió a la de Elrond para comunicarle su partida; al llegar el heraldo lo anunció. En ella se encontraba junto a él el príncipe Thranduil con un aspecto demacrado, se acercó y Elrond le hizo una seña para que tomara asiento.

─Buenos días Ernetor ─le saludo con una sonrisa un poco forzada─; ¿qué te trae tan temprano por aquí?

─Buenos días tengan ustedes ─contestó Ernetor guardando silencio por unos segundos, pensando cómo iba a comunicar su partida─. He venido a despedirme ─continuó─ sé que mi estancia en Tierra Media ha sido muy corta, pues tan sólo hace poco más de once años que llegamos aquí, y a pesar de que mi gente y yo vinimos con deseos de quedarnos aquí, nuestros corazones nos han traicionado y deseamos con toda el alma regresar a nuestro hogar ─suspiró─. Deseo regresar a Valinor.

─¿No puedes reconsiderar tu decisión? ─preguntó Elrond un poco sorprendido.

─Lo he pensado mucho. Al inicio creí que mis ansias de irme eran por el temor de perder la guerra; pero ayer que por fin acabó todo, me di cuenta de que mi destino no es quedarme aquí, mi lugar está junto a mi padre y mi abuelo en Valinor ─hubo uno segundos de silencio.

─Llegaste de la nada sin previo aviso ─dijo Elrond rompiendo el silencio─ justo cuando más lo necesitábamos. En cuanto llegaste ofreciste inmediatamente tu ayuda y jamás nos traicionaste, te mantuviste fiel e inquebrantable, mostrando no solo ser un guerrero valeroso, sino también un gran líder. No sabemos de qué linaje provienes, y no es necesario que nos lo digas, pues te has ganado nuestra amistad y gratitud por méritos propios ─guardó silencio unos segundos y después continuó– y si tu decisión ya está tomada eres libre hacer lo que consideres mejor para ti y para tu pueblo. Aunque la despedida será triste no es más que un hasta luego pues nos volveremos a encontrar algún día. Que Elbereth ilumine siempre tu camino.

─Agradezco en serio de todo corazón tus palabras. Y también te agradezco por haberme dejado ser parte de esta gran campaña; no pude haber luchado a lado de mejores personas, de tan valerosos hombres y elfos. Fue un honor haber luchado por tan noble causa, me llevo gratos recuerdos de ustedes, en especial ─se levantó he hizo una profunda reverencia– fue un honor haber luchado a lado de ustedes.

─El honor fue mío –dijo Thranduil levantándose y haciendo una reverencia–. mellon in*

─Antes de irme me gustaría poder despedirme de tu padre si es que se encuentra dispuesto ─ante esto el príncipe elfo bajo suavemente el rostro.

─Me temo que eso no será posible, durante la batalla perdimos al rey del gran Bosque Verde ─respondió Elrond al darse cuenta de que Thranduil no sería capaz de responder.

─Lo siento en verdad –puso su mano en su hombro mostrando un gesto de amistad y consuelo─. Sé lo mucho que lo amabas.

Al día siguiente Ernetor marchó hacia los puertos con lo que quedaba de su gente. No alargaron más la despedida ya que les resultaba dolorosa y triste. Pasados algunos días llegaron a los puertos y se subieron a los barcos que habían traído consigo. Sus corazones estaban llenos de alegría pues volverían a sus hogares pero en ellos también moraba la tristeza, ya que muchos regresaban solos.

Pasada semana y media del triunfo de "La Ultima Alianza", en una tarde, Ernetor se internó al mar con rumbo a Valinor. Lamentablemente nadie había profetizado lo que vendría después; antes de terminar la guerra Sauron analizó a su enemigo creyendo que ganaría la guerra, supuso que los pocos sobrevivientes elfos que quedaran partirían a Valinor, así que conjuró un hechizo para que nadie pudiera llegar a Valinor, todo aquel que se internara al mar se perdería y no dejaría rastro alguno. Así fue como un huracán llegó sin previo aviso, arrastrando a todos los barcos llevándolos a su fin, no se supo nada del pueblo de Ernetor. A las orillas no llegó ni la madera de los barcos; no dejaron rastro alguno.


Traducciones:

* Mellon in: amigo mío


Notas de Autor

Endoriel:

Este es mi primer fic espero y les esté agradando. Subiré un capitulo por semana o por muy tardado cada dos semanas. A pesar de que la historia la estoy inventando yo, debo de agradecer a mi amiga Mell-chu, ella es mi correctora de estilo.

Para este fanfic he decidido que mezclare partes de las películas y partes de los libros; como saben hay unas cosas que Peter Jackson agrego y otras que omitió. Al igual agregara algunas cosas que serán totalmente inventadas por mí.

Tal vez algunos piensen que un ejército venido de Valinor es una idea un tanto alocada y poco creíble. Pero anteriormente con la obscuridad del primer señor obscuro un ejército liderado por Eönwë (el heraldo de Manwë rey de Valinor) llego a Tierra Media y ayudo a vencer a Morgoth, después regresaron a Valinor. Y el porque Ernetor duro 11 años en Tierra Media la respuesta es fácil, ya que en el año 3430 S.E. (Segunda Edad) se empezaron a reunir las tropas de hombres y elfos; unos años se detuvieron en Rivendel y después Sauron duro poco más de 7 años en sitio.

Espero reviews para saber qué es lo que opinan.