V

"Cabeza arriba, eres mejor que todos ellos no temas" parado desde lo alto de las escaleras intenta ahuyentar el temor y nerviosismo que le da ser el centro de atención de todas esas miradas "evaluadoras", porque él lo veía, lo estaban midiendo, calificando hasta se podría decir que deciden si es digno o no del prestigio de tener tal apellido y por ende de todos sus beneficios y preferencias que con lleva. "Pero eso no interesa soy digno. Ellos no saben nada y nunca llegaran siquiera a sospecharlo".

Cada escalón era estar aún más cerca de su destino, alguien en esa habitación seria su próximo esposo o esposa. Si ambos, porque él no era un ser cualquiera no se podría esperar menos, él era un Malfoy, la más pura y antigua familia de magos, posiblemente desde la época de Circe ostentaban de tal título.

Su familia se componía de uno de los más largos y prestigiosos arboles familiares con nombres que aparecen en la historia como grandes luchadores, caballeros, mercenarios, médicos*, guías, reyes, sabios comerciantes y miles más que trabajaron toda su vida en aumentar los números de la familia como lo hizo su abuelo, lo hace su padre, lo hará el y espera que siga su hijo. "Hijo que puede crecer dentro de mí".

Todos lo miraban expectantes, ¿en quién posara sus ojos, su fortuna y su poder tal persona? Cada uno de los espectadores intentaba parecer digno y hacer llamar la atención de aquel bello, porque no se puede negar ¡Él es hermoso!, y además un rico partido.

Todos menos uno, se pudo dar cuenta, había un revoltijo de cabellos negros aprovechando la distracción y haciendo algo en su mesa de alimentos. Pero aunque debería avisar a todos y evitar una catástrofe se quedó perdido en la mirada plata de aquel extraño sujeto y sonreírle coqueto, haciendo que las miradas pasaran de uno a otro como en uno de esos partidos de "Tenis" muggle que descubrió en su último viaje a ese mundo. Pero lo único que no se espero es que el otro le respondiera con una sonrisa aún más coqueta que derritió a muchos y con la cual a él le costó tanto evitar sonrojarse.

Pero lo que no pudo evitar fue distraerse, si no fuera por eso no pasaría por alto la cara de alarma de más de la mitad de invitados y la consternación en la de su padre, pero es que como no hacerlo si era el mismísimo Sirius Black, aunque eso el aún no lo sabía.