Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto
Autora: NebelKattyto
.
LA BAILARINA
.
.
Género: Romance/ Drama
Personajes principales: Hinata H. / Itachi U. /Sasuke U.
Advertencias:Hurt/Comfort / Algo de (OoC
.
.
CAPÍTULO V
.
Sesenta y cinco cartas, treinta y cuatro tarjetas, quince poemas, tres pinturas al óleo, veintidós regalos (diversos objetos, entre ellos: lapicitos de colores, un anillo), y una rosa seca. Sus ojos brillaban de manera especial.
Itachi, un hombre muy especial para ella.
Los había guardado sin esperanzas de saber quién escribía con tanto sentimiento, siempre al final con la firma «U.I.»
Hubo días fríos y solitarios donde esas cartas, tarjetas, poemas, regalos y cuadros calentaron su soledad. Cuando ella prefería el silencio, las letras plasmadas en papel gritaban ante sus ojos diciéndole lo hermosa que era, lo hermosa que se veía y que ella solía olvidar. Cuando cada cuadro llegó a sus manos se pasó madrugadas enteras tratando de entender cómo alguien podía verla así, tan natural, tan ella aunque le costara admitir que se veía bien.
Los poemas arrullaban sus pensamientos y todo dolor que sintiera era suavizado al pasar por la frondosidad de cada verso aterciopelado.
Tomó con cuidado la rosa que ahora tenía ese color seco. Aún conservaba su tenue fragancia a primavera mezclada con otoño. Al cerrar los ojos vio a una Hinata más joven e ingenua.
Había tenido días donde rogaba por conocer al misterioso galán de palabras poderosas y de pinceladas únicas. Por ratos sentía que todo era un engaño y aunque pensaba que podía ser todo una cruel ilusión no tenía el valor suficiente para lanzarlas a la basura, así que con pena y recelo las guardaba en la recamara de obsequios pero nunca junto a los otros de sus demás admiradores.
En una tienda de antigüedades consiguió un baúl de esos de madera y metal con un gran candado, ahí guardaba todo lo que llegaba a sus manos de ese misterioso hombre.
Nadie había visto las cartas y ella se ponía muy celosa cuando alguno de sus amigos entraba a esa habitación de curioso y posaba sus ojos en el viejo baúl.
Recordó que se ponía a pensar en cómo era su reservado admirador. Todas las preguntas que formulaba su cabeza queriendo hallar la identidad de ese hombre. Se preguntaba si era bueno, si estudiaba o trabajaba, o ambas cosas, se preguntaba qué le gustaba, quizás al igual que a ella los rollos de canela. Moría de curiosidad por saber qué le gustaba hacer en sus ratos libres, si le gustaba leer libros como a ella, si era bueno en matemáticas o en historia.
Pero en ninguna de sus conjugaciones había vislumbrado a Itachi. Ellos que quizás debieron conocerse mucho antes. Ella perteneció al mejor colegio exclusivo para señoritas y frente a su unidad escolar estaba el prestigioso colegio de varones más afamado de la ciudad. El nombre Uchiha Itachi no era ajeno a su persona pues casi noventa por ciento de estudiantes de su escuela solo hablaban de él, de su inteligencia, de su belleza y de su caballerosidad.
Ella lo había visto un par de veces a lo lejos, siempre a lo lejos. Con ese porte gallardo y mirada serena dejaba estela de su presencia a donde iba. Se sabía que era becado en su colegio pero a las chicas adineradas no les podía importar menos, todo él valía así no tuviera ni un duro en el bolsillo.
Sonrió al darse cuenta que se había ido muy lejos en el pasado, en aquel entonces ser bailarina era solo una ilusión de primavera que moría ante el quemante verano.
Dejó la rosa en su regazo y sacó del baúl el primer cuadro que resultó ser el primer cuadro que recibió. Se podía apreciar que era ella sentada en un parque que reconoció muy bien. El Parque de Las Flores. Iba toda vez que discutía con su padre, caminaba pausadamente viendo las diversas variedades de flores hasta llegar a su sitio favorito donde una banquita blanca se convertía en su trono imaginario. Ahí pensaba en su futuro, en cuánto extrañaba a su madre y cuánto deseaba que la relación con su padre mejorase. Se pasaba horas mirando el cielo en su inmensidad y las nubes traviesas, sonreía como tonta admirando la tonalidad del cielo celeste que cambiaba con la despedida del atardecer y se concentraba escuchando el sonido de las ramitas de los árboles chocar unos contra otros.
Suponía que en alguna de esas solitarias salidas al parque, él la pudo retratar.
Metió el cuadro y la rosa dentro del baúl. Con algo de esfuerzo llegó a desplazar el baúl de aquella recamara a la suya. Itachi y ella habían tenido un par de semanas difíciles. Sasuke había ido a todas las funciones restantes de la obra y había tenido que calmar a Itachi cada que Sasuke intentaba provocarlo hablándole del pasado.
Lo entendía perfectamente y por eso jamás se sintió ofendida cuando Itachi le pedía un poco de espacio. Ella solo asentía y con un beso en los labios dejaba que él se calmara.
Hoy le demostraría que lo amaba. Hoy lo haría.
Miró la hora en el reloj de pared y decidió tomar una ducha para así pedir el pequeño bufet para dos a domicilio.
Se preguntaba por la reacción de él. Esperaba que le gustara.
Luego de una ducha tibia se colocó el vestido de encaje rosa que traslucía su sensual lencería. Tacones altos y el cabello recogido en una colita alta que la hacía lucir más dulce.
Se maquillo suave en los ojos y un rojo sensual en los labios, un par de pendientes y se pudo el saco blanco con el que cubría las bondades del sugestivo vestido.
Cuando llegó el pedido del bufet se sintió más tranquila y pudo al fin desconectar el teléfono y apagar su celular.
La hora restante a la llegada de Itachi la pasó llena de nervios y ansias. No veía la hora por que llegue y la viera bonita para él.
.Itachi que había tenido un día cansado iba planeando de camino al ascensor pedir una pequeña cena para limar los malos momentos que tuvieron por culpa de Sasuke, él sabía que ella no lo buscaba pero a veces se sentía inseguro. No pudo llamarla pues había olvidado cargar su celular pero no le preocupaba porque no faltaba mucho para verla al fin.
Al abrir la puerta el perfume de lilas que Hinata usaba inundó sus fosas nasales, cerró los ojos soltando el maletín a sus pies. Sintió los delgados brazos de su mujer y el beso que deseó todo ese arduo día al fin se veía realizado, piel con piel.
Sus ojos capturaron la mirada blanquecina de Hinata, la forma de sus labios pintados dibujaban una perfecta sonrisa, las mejillas rojas y el cabello atado; tuvo que aguardar en silencio unos pares de segundos para no sentirse tan abrumado por su belleza. Inclinando más su rostro se percató del saco blanco que se ceñía a su cuerpo y a ese escote mortal, exclusivo para él.
Hinata no decía nada, solo sonreía por tenerlo ahí con ella, dos segundos después jaló un brazo de Itachi en clara dirección a la cocina y él por inercia estiró el brazo libre y dio un portazo dejando así todos los problemas fuera del departamento.
Su mirada había pasado de soslayo sobre la mesita del teléfono y vio que lo tenía descolgado y a su lado su celular. Por lo que deducía que Hinata quería una noche fuera del mundo y él sería parte de ello, porque esa noche era solo de los dos.
.
.
.
Reeditado el 16 de mayo de 2016.
Nebel dice así:
Sí, lo sé. Me desaparecí mal. Yo extrañé escribir pero créanme, no lo hice porque estaba pensando en las musarañas, quiero compartir mi alegría y decirles que en este primer bimestres (de mi 4to y 5to año universitario) en todos mis cursos me ha ido bien, no me han dado mis notas de mis parciales (que he dado esta semana que ha pasado) pero seamos realistas, uno sabe cuándo hace las cosas bien y con conciencia. Les diré que esta fue la semana más atareada (hasta ahora) que he tenido pero como digo, estoy satisfecha de mi rendimiento académico.
Ahora pasemos a lo nuestro. No sé si se dieron cuenta pero corregí los anteriores capítulos y en uno de ellos lo modifiqué o mejor dicho le agregué alguito. Hoy en la madrugada leí como los publiqué y me sentí tan avergonzada de ver mis fallas de redacción y en algunos casos de digitación. Espero me disculpen por haber tenido que leer de esa manera este fic.
No sé cuándo actualizaré, tengo un capítulo escrito a mano del fic Dos pero de éste y de Obsesión aún nada. La universidad es una de las actividades más absorbentes y sé que algunos de Uds. lo entienden. Mas quiero que sepan que yo intentaré buscar espacios vacíos para actualizar, estoy muy cerca de acabar mi carrera y estoy que le doy con todo. Tengan paciencia por favor.
Quiero agradecer por los 22 reviews y el hecho de tomarse el tiempo de leer y comentar. Me hacen muy feliz. Mil gracias por darle a esta escritora novata tanta felicidad. Todas esas críticas constructivas que llegan de tanto en tanto también me hacen feliz pues siento que eso me ayuda a mejorar. Gracias en especial a las personitas que no tienen cuenta como Abril, Invader Sam, Itahina, Bea y Naiu.
Ojalá y hayan disfrutado de este capítulo todos Uds. como yo disfruté de escribirlo.
Comentarios, si lo desean.
