Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto

Autora: NebelKattyto

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LA BAILARINA

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Género: Romance/ Drama

Personajes principales: Hinata H. / Itachi U. /Sasuke U.

Advertencias:Hurt/Comfort / Algo de (OoC)/ Contenido adulto. Lemon.

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CAPÍTULO VII

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Tsunade miraba tras bambalinas el movimiento caótico de todo el elenco y es que no era para menos. Era la última función de la temporada.

En una esquina veía a Hinata haciendo pequeños movimientos en remembranza de su acto.

―Hinata.

La bailarina le devolvió la sonrisa.

―Sí, Tsunade-sensei.

―¿Estás listas?

―Sí.

Se miraron con calma y se arrojaron mutuamente contra la otra estrellándose en un abrazo que no querían romper pero el tiempo apremiaba.

―Todo saldrá bien ―le susurró la mayor.

El coreógrafo dio la señal de agrupamiento para dar las últimas instrucciones.

―¡Bien, chicos! Esta es la última función de la temporada pero nos guardaremos las felicitaciones para el final.

Se estrecharon las manos unos a otros y se pusieron en sus lugares a la señal de Tsunade.

Itachi estaba atento desde su butaca, las luces se apagaron por unos segundos y al instante los reflectores hicieron formas armónicas, el telón se abrió.

Un joven grácil de ropas volátiles dio volteretas hasta llegar al centro, cuando se inclinó en forma de saludo la sinfónica que acompañaba al elenco que empezaba a urgir comenzó a tocar, de cada lado ocho bailarinas de blanco que parecían perseguir al joven en una danza sincronizada.

Según el narrador del musical, ubicado en un palco sobre el desplegado elenco, contaba con voz profunda la historia de la obra:

La Diosa Soledad, una diosa que nació en un extremo olvidado del mundo.

Al empezar el solo de los violines, Hinata surgió elegante y erguida de una neblina espesa, vestida de tul y gasas negras y un antifaz cubriendo su rostro, representaba a la Diosa Soledad que se había fijado en el grácil jovenzuelo.

La oscura Diosa que vagaba sin rumbo se cruzó con Ruiseñor de la Tierra Felicidad.

El encuentro de diosa y humano despertó el sonido de un arpa aumentando así la sedosa sensación al encuentro.

Viendo con más calma la función ya no sentía celos, Hinata con toda paciencia le contó sobre el papel de cada personaje en escena; en cada ensayo que asistió se fue convenciendo que todo era una actuación y ahora más que nunca la apoyaba. No podía evitar sentirse así de feliz, estaba admirando el arte de la mujer que amaba, exudaba amor y admiración por ella, su pecho se hinchaba vanidoso de saberla suya y de nadie más. Itachi salió de su propiamente tras la voz del narrador:

Ruiseñor, el primer poeta del mundo buscó conquistar con poemas a la diosa solo por ser un casanova de fluida palabra.

El joven poeta arrodillado ante la diosa recitó:

«¿Qué hace una estrella tan lejos del firmamento?

¿Es que acaso he ido a dar directo en el paraíso?

Si un día yo tuviera que marchar muy lejos

Únicamente lo haría si tú fueras conmigo.»

La diosa respondió tenebrosa:

«Es acaso un mortal que osa dirigir sus palabras a mis oídos.»

Hinata elevó los brazos como un águila muestra sus alas para el despegue.

Movimientos y piruetas alrededor del joven poeta. En segundos la diosa se ubicó delante de él, lanzando lejos la máscara color bronce y mirándolo directo a los ojos.

El narrador retomó el relato:

Ruiseñor terminó perdidamente enamorado tras ver en los ojos de la diosa la razón de la poesía en ellos.

Itachi perdido en el movimiento elegante y etéreo de Hinata siendo elevada con gracia y precisión por el joven. Una ola de exclamaciones llenaron el lugar, todos en vilo viendo cómo sorteaban la gravedad en movimientos que parecían espaciales. La voz del narrador silenció al público:

Pero hombre y deidad no podían juntarse y Diosa Soledad lo sabía. Por lo que empleó sus poderes para irse donde el joven poeta no la pudiera alcanzar.

El final estaba llegando y unas extensas cintas aéreas se desplegaron, Hinata escaló en una de ellas y enrolló sus piernas en la otra cinta.

Ya cuando había llegado a una altura considerable haciendo alusión a la separación de su amado poeta recitó un poema demostrándole su amor a pesar del desenlace:

«Es por este amor que me distancio,

Allá donde no hay sombras ni miedos.

Es por este amor prohibido que me elevo,

Allá donde tus pasos no son permitidos.»

El poeta caía de rodillas resignado por su suerte pero rendida de amor la diosa desiste de irse y desciende para entrelazar sus manos y estar a su lado por siempre.

Las cortinas cayeron y el público gritó extasiado, una algarabía se sentía en el ambiente. Itachi de pie (al igual que todo el público) aplaudía con una sonrisa de oreja a oreja. Un abrazo lo descolocó, sus padres, Fukagu y Mikoto lo acompañaban, por primera vez vio aprobación en los ojos de su padre. Su pecho dolía de tanta felicidad. Se dejó abrazar por ellos.

El telón se abrió nuevamente y la fila todo el elenco (incluyendo directora y productor) se inclinó en una reverencia ante el público que se descosía en ovaciones. Hinata parecía brillar tras el vestido negro, soltándose elegantemente dio un paso adelante y el ramo de rosas rojas que tenía entre brazos lo fue entregando uno a uno al público. Un nuevo rugido de emoción se dejó oír.

―Ve, hijo ―Su madre lo alentó.

Chocando con las personas que entusiasmadas salían yendo por un pasillo largo llegó la zona de camerinos. Todos ahí le conocían así que no fue difícil ingresar. Con sumo respeto saludó a la maestra y directora del musical, la afamada Tsunade Senju. Intercambiaron cordiales saludos y ella amablemente le señaló el camarín de Hinata.

Tocó la puerta.

―¿Sí? ―Hinata no tuvo tiempo de cuestionar algo más. Itachi entró con ella capturándola en un abrazo. Sus labios exigentes encontraron los tiernos de ella y su beso pasó de exigente a pasional en menos de cinco segundos.

Hinata logró calmar la exigencia de su hombre y terminó el beso con una sonrisita.

―¿Me ayudas? ―se giró, mostrando la debilidad de Itachi, el cierre del vestido.

La tomó de la cintura y pegó sus labios a su cuello.

―¿Quién lo subió?

Hinata sintió una corriente traspasar su columna vertebral.

T-tsunade-sensei

―Uhmm…

La separó solo un poco para así ir abriendo el cierre, cuando completó la tarea sus manos recorrieron los suaves hombros desnudos hasta tornear sus cálidos senos haciendo que el vestido cayera inerte.

Con todo su cuerpo la obligó a dar pasos torpes chocando con el tocador, con su pecho la hizo tumbarse un poco empujando montones de labiales y polvos faciales. Hinata estaba perdida tras la sensación de dominación que Itachi ejercía con su cuerpo… Y su hombría se sentía tan grande… Y ella tan pequeña.

Itachi rompió las finísima bragas, acarició profundo su centro posesivamente, su excitación crecía al verla tan vulnerable y entregada.

«Mi mujer», pensaba posesivo.

Liberó su miembro rápidamente y lo colocó en su entrada. La sintió moverse contra él en una súplica física. Su sonrisa se entendió en su rostro enviciado de ella.

―Dime lo que quieres…Hime ―le susurró, besando su espalda, luchando contra él mismo para no entrar de una vez en ella.

―P-por…por favor…

―Por favor, ¿qué? ―Su lengua barrió su cuello de manera calienta. Tanto que él sufría también.

―Por… favor… hazme tuya…

―Tú eres mía, Hinata ―entró en una estocada firme y directa―. Mía y de nadie más.

La haló de sus hombros pegándola a su pecho mientras sus sexos chocaban agresivamente. Segundo distanciados, segundo contraídos.

Sus movimientos se volvieron más lentos y cuando Hinata creía sentir el placer estremecedor de la suavidad entre los dos, Itachi aceleraba su vaivén haciendo que respondiera involuntariamente contra él, en una necesidad de ir contra la Impenetrabilidad, en búsqueda de una fusión de sus seres. Itachi sentía como Hinata estaba por llegar, salió de ella y la puso al filo del tocador entrando en ella nuevamente sin miramientos. Hinata reprimió el grito mordiendo el hombro de Itachi, su vista se turbó pero no importaba porque él la sostenía. El calor como de un volcán se diluyó igual que la lava en el centro de los dos. Las respiraciones era agitadas y Hinata solo podía sostenerse de él que la penetró un par de veces más.

Itachi tomó un par de pañitos húmedos del paquete que había arrojado al piso y limpió la intimidad de ambos, Hinata con más calma por fin pudo vestirse.

La puerta sonó en dos toques y una avergonzada Hinata abrió la puerta. Tsunade no pudo evitar soltar una carcajada en tanto le decía que todos estaban listos para celebrar.

Tsunade se fue guiñándole un ojo y pidiéndole que deje en orden el camarín.

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Reeditado el 16 de mayo de 2016.


Nebel dice así:

Impenetrabilidad: En física, la impenetrabilidad (de impenetrable) es la resistencia que opone un cuerpo a que otro ocupe su lugar en el espacio; ningún cuerpo puede ocupar al mismo tiempo el lugar de otro. Asimismo, la es la resistencia que opone un cuerpo a ser traspasado. Se encuentra en la categoría de propiedad general. Se denomina así a la propiedad que tienen los cuerpos de no poder ser ocupado su espacio, simultáneamente, por otro cuerpo conseguido, la impenetrabilidad se debe a la sustancia que llena su volumen, llamada masa.(Del wikipedia)

Quiero antes de todo, que todos los lectores (sobre todo del capítulo 6) me disculpen. Varios me dijeron que ha tenido cacografía y tengo una mala justificación para eso (digo mala porque es injustificado escribir mal), sucede que tengo una terrible costumbre, aunque tenga un capítulo en la cabeza no lo escribo hasta que mi mente delatora me exige hacerlo, así que armada de valor escribo y por lo general es a eso de la de la madrugada. Pues ya se imaginarán, el factor hora (yo cansada) y la misma emoción de publicar me embargan; reviso antes de publicar pero siempre se me pasa algo por lo que edito los capítulos constantemente pero si mi memoria no me falla este último capítulo no lo he tocado para nada, así que lo leeré con paciencia y corregiré lo que se tenga que corregir. Mil disculpas nuevamente.

Bueno, después de una eternidad volví. Sí, la verdad ya hace tiempo me sentía muy culpable por esta extensa ausencia. Discúlpenme e intentaré no ausentarme tanto.

Quiero agradecer los comentarios de: Invader Zam (disculpa la terrible demora, en serio), Rose101226 (Dijiste pronto, ¿verdad? No me odies mucho por la tardanza), kds (Lo digo en mi perfil. No dejaré nada a medias, demoraré pero llevaré a un fin a cada una de mis historias), hinatacris, karla-eli-chan, Kisha-Hyuga, yanisaku9, AntoniaCifer, fega (Me alagas demasiado, gracias, en serio. Gracias), Luna Negra (si estás por ahí, perdón la terrible espera), Blacklady Hyuuga, LOURDESITA100, Jibril Suriel, Diamante no Mai, Hina Uchiha Granfoy, Sasuhinaforever (pronto Sasuke volverá a escena, solo queda esperar).

Comentarios, si lo desean.