AMARGO PASADO Y DULCE FUTURO
VII. LA MAGIA DEL CHOCOLATE
Templo de Géminis
Saga había regresado a su templo a toda prisa para ver como seguía Kanon, quien estaba totalmente agotado y febril cuando lo dejó. El menor de los gemelos había obedecido y había tomado su medicamento para la fiebre. Ésta se había ido por un rato, pero había regresado con mayor intensidad.
-Kanon, ya llegué- dijo Saga, entrando a su cuarto con un vaso de agua en la mano y la bolsa con los medicamentos en otra, y echándole un ojo a su hermano- te ves fatal, Kanon-
-Saga, no me siento bien- se quejó el gemelo.
-Ya lo sé, tonto- dijo Saga, poniendo los ojos en blanco. ¡Cómo odiaba preocuparse por su hermano!- te traje un remedio para tu resfriado. Vamos, levántate un poco para que te lo tomes-
Saga lo ayudó a levantarse un poco, y le puso en su mano un par de tabletas. Kanon se las puso en la boca obedientemente, y se las tragó con ayuda del vaso de agua que Saga le proporcionó. El menor de los gemelos se volvió a acostar, y Saga tomó un paño húmedo y lo puso en la frente de su hermano.
-Gracias, Saga- dijo Kanon sin abrir los ojos. Vaya que se ponía más amable que de costumbre cuando estaba enfermo.
-Ni lo menciones, cara de tonto- dijo el santo de Géminis, sentándose en el sillón que estaba al lado de la cama.
Kanon se volvió a dormir casi de inmediato, sumiéndose en un sueño febril e intranquilo. Saga suspiró. No le gustaba ni un poco ver a su hermano así, por más que le costara admitirlo. Mientras pensaba en que otra cosa podía hacer para ayudar a Kanon, Saga escuchó una voz femenina que provenía del pasillo principal de su casa. Al mismo tiempo, sintió que la temperatura del tercer templo descendía rápidamente.
-Camus…- dijo Saga, frunciendo el entrecejo y levantándose de lado de su hermano para ir a decirle que dejara de alterar la temperatura, pues iba a hacer empeorar a Kanon.
Saga salió del cuarto de Kanon y se asomó sin ser visto. Vio a dos personas que iban cruzando su templo. Camus y otra chica, a la que Saga reconoció de inmediato, por su aspecto y por su tono de voz. Era fraulëin Greta Neuer. Iba hablando y despotricando, retando la paciencia de Camus.
-…esa estúpida Saori siempre ha sido bien ingenua. Se va a arrepentir de esto- iba diciendo Greta- de todos modos, a nadie le cae bien. Y además, ella es adoptada, igual que Lydia, seguramente por eso las dos son tan aburridas…-
Saga frunció el entrecejo y se cruzó de brazos al ver y escuchar lo que estaba pasando.
"Mujer idiótica", pensó Saga "con razón Camus estaba tan molesto"
Pero a diferencia de Saga, Camus solo iba acompañándola sin decir palabra. El santo de Géminis pensó que, si él estuviera en los zapatos de Camus, esa mujer ya estaría varias dimensiones lejos de ahí. Pero mientras pensaba en ello, Saga los miró salir de su templo, rumbo a Tauro, y suspiró aliviado. Después de unos instantes, volvió al lado de Kanon.
x-x-x
Café Sokolata, Atenas
Aioros y Sofía reían de buena gana. Ambos habían pedido chocolates calientes, los cuales eran de lo más delicioso. Aioros aprendió que la bomba de Sofía le proveía de insulina todo el tiempo, y ella podía administrarse un poco más si iba a comer, tan solo apretando unos botones en el aparato. También le decía como tenía sus niveles de azúcar. Media hora después del chocolate, el aparato comenzó a sonar: tenía más de 200.
-Oh, disculpa- dijo Sofía, sonriendo y oprimiendo algunos botones para pasarse un poco más de insulina y corregir sus niveles altos.
Aioros la miró, sus ojos le brillaban. Estaba impresionado de la alegría y el optimismo que tenía esa chica, a pesar de tener una enfermedad tan molesta. Pasaron la tarde charlando de la vida en en Santuario, y las misiones que hacían los santos de Athena en todo el mundo. Se sorprendió saber que había varios santos italianos, como Shaina, Dante y Death Mask.
-¿Y qué haces en Grecia?- le preguntó Aioros- ¿tu familia vive en Italia?-
Al mencionar a su familia, Sofía esbozó una sonrisa triste.
-Sí, ellos se quedaron en Torino- dijo Sofía- desde que tengo doce años me he hecho cargo de mi diabetes yo sola, porque mis padres nunca aprendieron nada de esto- señaló su catéter- después, cuando entré a la universidad, se desconectaron por completo. Me ofrecieron un buen trabajo aquí en Grecia, así que decidí mudarme-
-¿Hace cuanto tiempo que estás aquí en Atenas?- preguntó Aioros.
-Hace tres años, cuando me gradué de la universidad de Torino- dijo Sofía, tomando su taza de chocolate con las dos manos- vivo en un departamento con Casandra, mi compañera, y su hijo Kostas. La conocí antes de que el bambino naciera…- e hizo una pausa. Aioros notó algo parecido a una sombra en sus ojos. Al parecer no era una buena memora- después nos hicimos amigas-
-Me da gusto- sonrió Aioros, tocando el dorso de las manos de ella, las cuales aún estaban rodeando la taza de chocolate, con la punta de sus dedos, y sonrió- espero un día conocer a tu amiga Casandra. La próxima vez, podrías traerla y yo traería a otro de los santos-
Sofía sonrió, y sus ojos se iluminaron. Ahí estaba la sonrisa que le había gustado tanto a Aioros.
-¿En serio quisieras volver a salir conmigo?- preguntó Sofía.
-Por supuesto que sí- dijo Aioros, aún pasando sus dedos sobre la mano de ella- me gusta estar contigo. Me divertí mucho hoy-
-Y yo- dijo Sofía, sonriente y miró la hora en su celular, y su sonrisa se borró casi inmediatamente- oh, no, ya es tarde-
Aioros no dejó de sonreír.
-No te preocupes, nos veremos pronto, ¿sí?- dijo el caballero de Sagitario- ¿puedo acompañarte a tu departamento?-
Sofía volvió a sonreír y asintió. Pidieron la cuenta y, después de pagar, Aioros la tomó de la mano y la acompañó por las calles de Atenas, mientras en el horizonte el sol se estaba poniendo.
x-x-x
Templo de Aries
Mu y Lydia regresaron al templo de Aries. Los caballeros de plata les habían dicho que Aioros aún no regresaba de la ciudad, pero que Aioria estaba en el templo de Leo. Mejor aún, Kiki les dijo que Greta Neuer se había ido hacía un rato, despotricando y diciendo improperios contra Saori y Lydia, y que tomó todo el frío autocontrol del santo de Acuario para no convertirla en una paleta de hielo.
-Pobre Saori- dijo Lydia, mirándolos cruzar el templo y salir de las Doce Casas- conociendo a Greta, debió haberla hecho sentirse muy mal- miró a Mu- creo que sería buena idea ir con ella, ¿no crees?-
-Estoy de acuerdo, Lydi- dijo Mu, asintiendo un poco preocupado- vamos, yo te puedo acompañar. No me gustaría que la señorita Athena se pusiera triste-
-¡Mu! ¡Lydia!- escucharon una voz. Los dos se volvieron. Se trataba de Marín, quien llevaba en las manos un recipiente cubierto- ¿a dónde van ustedes dos?-
-Voy a acompañar a Lydia a ver a Saori- explicó Mu, una vez que la amazona los alcanzó- sospechamos que tuvo un mal día, y necesita compañía. ¿Tú que haces aquí tan tarde?-
-Shaina escuchó que Kanon está enfermo- dijo Marín, mostrándoles el recipiente- Saga ya le compró medicinas, pero como June preparó sopa caliente hoy, decidí traerle un poco- miró el recipiente- espero que le ayude a sentirse mejor-
-Sí, creo que le hará bien tomar algo caliente- dijo Lydia, sonriendo- vamos-
Y los tres comenzaron a subir rumbo al templo de Tauro.
x-x-x
Templo de Géminis
Al subir los tres al templo de Géminis, se encontraron a un muy preocupado Saga, cuidando de su hermano gemelo que estaba positivamente febril. Marín se apresuró a pasar a la habitación del enfermo y comenzó a ayudarlo a tomar la sopa, fiel a las instrucciones de las otras amazonas. Mu y Lydia esperaban a que Marín se desocupara, ya que sabía que no tardaría mas de 10 minutos. Saga se puso tenso. Ahí estaba la chica con la que tenía que hablar. Tenía que decirle la verdad. Eso le había dicho Aioros. Si lo hacía, sabía que decirle a Aioria no iba a ser tan terrible.
Saga suspiró.
-¿Estás bien, Saga?- preguntó Lydia- te ves un poco preocupado-
El santo de Géminis la miró. Estaba genuinamente preocupada por él, sin soltar la mano de Mu. Saga tomó valor.
-Lydia, necesito hablar contigo- dijo Saga de pronto. Tanto ella como Mu se alertaron.
-¿Conmigo?- dijo Lydia- está bien, te escucho. ¿Mu?-
-Mu se puede quedar- dijo Saga- no importa si escucha también. Hay algo que tengo que confesarte, Lydia. Con ustedes tres. Tus hermanos y tú. Ya hablé con Aioros, y ahora es tu turno-
-¿De qué hablas?- preguntó ella. Mu escuchó atento, de pie detrás de Lydia, tomándola por los hombros.
-Primero que nada- dijo Saga- ¿encontraron a la mamá de ese enano?¿el del centro comercial?-
-Sí, por supuesto- dijo Mu- de hecho, te mandó su agradecimiento…-
Saga se encogió de hombros. Inhaló una gran bocanada de aire, y se dirigió a Lydia.
-Hace muchos años, cuando eras una pequeña bebé, Aioros y yo éramos los elegidos para ser los sucesores del Patriarca- dijo Saga- pero hubo un problema: un dios maligno, Ares, me utilizó para hacer muchas cosas malvadas, como intentar matar a Athena, y…-
-Eso ya lo sé, Saga- interrumpió Lydia- Mu y Aioros me explicaron todo eso. Lo lamento mucho-
Saga gruñó. Vaya que era difícil.
-Hay una cosa malvada que hice en ese tiempo… que Ares hizo usándome- continuó Saga tras tomar aire otra vez- y que te afectó directamente. No sabes como me arrepiento de no haberlo podido detener a tiempo-
-¿Qué hiciste?- dijo Mu, verbalizando la pregunta que estaba en la mente de la chica.
-Yo… Ares…ordenó a los guardas del Santuario incendiar la parte principal de Athenas- dijo Saga, y vio que tanto Lydia como Mu lo miraban sorprendidos, conteniendo la respiración- el incendio que mató a tu familia, que hizo que fueras adoptada por un extranjero… yo lo provoqué. Lo lamento muchísimo, Lydia, yo no…-
Antes de que Saga pudiera reaccionar, Lydia, quien se había sacudido las manos de Mu de sus hombros, caminó hacia él a paso decidido y le plantó una bofetada que, tomado por sorpresa, por poco hace que Saga caiga al suelo. Ambos santos se quedaron atónitos por lo sucedido. Lydia apretó las manos de coraje, y Mu se apresuró a acercarse a ella, abrazarla para calmarla, o hacer algo, pero no pudo. En su enojo, la chica había logrado encender su cosmo, y se formaron dos enormes rosales llenos de rosas rojas, tan grandes como las de Afrodita, que rodeaban a la chica y no dejaban que ninguno de los dos santos se acercara, aunque las espinas apuntaban a Saga peligrosamente.
-¿Lydi?¡Lydia!- exclamó Mu, quien estaba molesto por la confesión de Saga, pero a la vez asustado de la reacción de Lydia- Lydi, ¿qué estás haciendo? Apaga tu cosmo, ¿no ves que no fue él?-
Lydia no lo escuchó inmediatamente. Las espinas de los rosales ya habían hecho que Saga diera un par de pasos atrás, quedando con la espalda contra la pared, siendo tomado por sorpresa.
-Lydi, trata de calmarte- dijo Mu, quitando los rosales de su camino con psicokinesia, y tomándola por ambos brazos- Saga estaba siendo controlado. No tuvo elección. No lo hizo a propósito-
La chica parpadeó un par de veces, y miró alternadamente a Mu y a Saga, quien se frotaba seriamente la mejilla adolorida. Se llevó las manos a la boca, preocupada de lo que había hecho al ver la mejilla enrojecida de Saga.
-¡Saga! Lo siento mucho- exclamó ella- no debí reaccionar así. Lo lamento, por supuesto que no fue tu culpa-
Lydia se soltó de Mu, y se acercó a Saga. Lo abrazó.
-Lo lamento, Saga, no debí haber reaccionado así- dijo Lydia, sintiendo que algunas lágrimas se le escapaban- debió ser horrible para ti. Lo lamento-
-Yo lo lamento- dijo Saga, un poco nervioso, dándole unas torpes palmadas en la cabeza para tranquilizarla- debí ser más fuerte… no debí…-
-No fue tu culpa, Saga. No hay nada que hayas podido hacer en ese momento, y Lydia lo sabe, ¿verdad, Lydi?- dijo Mu, mientras Lydia soltaba a Saga, para abrazarla, mientras se limpiaba las lágrimas. Ella asintió.
-Gracias por decirme la verdad, Saga, lo aprecio mucho- dijo Lydia, una vez que se hubo calmado- y no guardo ningún rencor en tu contra-
Saga sonrió. No se esperaba esa reacción explosiva de parte de ella. Había esperado que fuera más como Aioros, pero resultó haber hecho lo que esperara de Aioria. ¡Aioria! Quizá será buena idea seguir el consejo que Kanon le había dado hace tiempo, y esperaría a que Aioria se fracturara ambos brazos para decirle la verdad.
x-x-x
Edificio de Departamentos. Atenas
Aioros acompañó a Sofía a su departamento. Los dos se fueron caminando por las calles de Atenas tomados de la mano y charlando animadamente, riendo de algunas cosas. Cuando llegaron al departamento, Sofía se mostró un poco triste por haber terminado con la cita de esa tarde.
-No te pongas tan triste- dijo Aioros, parándose frente a ella y tomándola de las manos- nos veremos pronto. ¿Te gustaría que te viera mañana en tu hospital?-
Sofía sonrió de nuevo.
-Me encantaría- dijo ella.
-Entonces iré, aunque sea solo para saludarte- dijo Aioros, apretando cariñosamente la mano de la chica, quien rió en voz baja. Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla- si eso te hace feliz-
Sofía asintió. Aioros la soltó por un segundo, para después tomar el rostro de Sofía con sus manos. Ella puso sus brazos alrededor de su cuello. Y entonces se besaron. Aioros, quien en su muy breve vida anterior nunca había besado a una chica, sintió como si todo su cuerpo se electrificara ante el contacto con los labios de ella, y sintió a Sofía pasando sus dedos por sus cabellos mientras se besaban. Después de unos segundos, se separaron, ambos sonrientes y un poco sonrojados.
-Buona notte, Aioros- dijo ella.
-Buona notte, Sofía- dijo el caballero, besando su mano y dando un paso atrás.
Aioros esperó a que Sofía entrara al departamento y, una vez que la puerta se cerró tras de ella, el caballero de Sagitario se fue corriendo con dirección al Santuario, con su corazón latiendo a mil por hora. No dejó de sonreír en todo el camino.
x-x-x
Villa de Athena
Mu dejó a Lydia en el templo del Patriarca, y se quedó a conversar con Shion sobre lo que había pasado. Marín la acompañó hacia la villa de Athena: aunque también fuera una guerrera, le preocupaba que su diosa estuviera triste. La pelirroja supo que a Lydia algo la había alterado en el templo de Géminis, pues sintió la fluctuación de su cosmo, cosa que no había pasado antes, pero ni ella ni Mu quisieron hablar al respecto, así que mejor decidió acompañarla hasta donde se encontraba la diosa, en su habitación.
Saori estaba tirada en su cama, llorando amargamente. Lydia nunca la había visto así, llorando de verdad. Saori siempre "lloraba" por hacer berrinche, pero esta vez era diferente. Gruesas lagrimas surgían de sus ojos, llenas de sentimiento. Al ver a las recién llegadas, Saori se cubrió con una almohada.
-Oh, Saori- le dijo Lydia con un tono triste, sentándose en la cama junto a ella- ¿que pasó? No llores-
-¿Qué sucedió, señorita Athena?- le dijo Marín, también preocupada.
-Greta me dijo…- dijo Saori entre sollozos- que era patética… que no era su amiga-
Marín parpadeó. No entendía porqué Saori se pondría así por una chica nada más. Lydia lo entendía muy bien, ya que por muchos años había sido el blanco de las burlas y agresividad de Greta.
-No la escuches, Saori- dijo Lydia, intentando consolar a la diosa- no escuches una sola palabra de lo que ella diga-
Le puso una mano en su hombro, pero Saori se echó a su cuello y la abrazó, para seguir llorando. Marín, que se sentía un poco torpe, solo revolvió los cabellos de la diosa.
-Quería que le "prestara" a Aioros, Lydia- continuó Saori, llorando a moco tendido- le tengo mucho cariño a Aioros… ella quería hacer con él…no podía permitirle hacer eso…-
Ni Lydia como Marín entendieron a lo que se refería, pero supusieron que no era nada bueno, por lo que se alarmaron.
-¿Cómo es eso?- dijo Marín.
-¿Qué quería con Aioros?- preguntó Lydia, frunciendo el entrecejo.
Saori volvió a sollozar, y las dos chicas esperaron pacientemente a que se calmara. Una vez que lo hizo, Saori les explicó lo que quería Greta. Marín se escandalizó, pero Lydia estaba realmente furiosa.
-La voy a hacer pedazos si me la encuentro enfrente- dijo Lydia, apretando los dientes enfurecida- ¡porque sí he estado practicando! Mi hermano no es un… arrrgg…-
Marín observó la reacción de Lydia, y sonrió. A pesar de que tenía muy poco tiempo de conocerlos, Lydia había congeniado muy bien con sus dos hermanos, y les tenía mucho cariño.
-Lo siento, Lydia, todo fue mi culpa- dijo Saori aún llorando- no debí dejarla venir…-
-No diga eso, señorita Athena- dijo Marín- usted siempre nos ha tratado con todo respeto-
-Marín tiene razón, Saori, así que no pienses más en ello- dijo Lydia, y abrió la bolsa que llevaba- mira lo que te traje, ¡chocolate!-
-¡Chocolate!- exclamó Saori, limpiándose las lágrimas momentáneamente y tomando uno- ¡gracias, Lydia!
Lydia sonrió, y Marín se rascó la parte posterior de su cabeza, algo incómoda por lo que estaba pasando. Saori le dio una gran mordida a una barra de chocolate, y sonrió. Lydia también sonrió. Sabía que no había nada que un poco de chocolate no pudiera solucionar.
x-x-x
Flashback
Año 10 del nacimiento de Athena
Saga salió del Santuario esa tarde, y fue a visitar la villa de Rodorio, aunque estaba vez se puso su armadura de Géminis. Claro, tenía que guardar las apariencias: si no lo veían muy seguido, iban a comenzar a sospechar que él había usurpado el sitio del Patriarca.
Mientras caminaba por las calles de la villa fue que la vio: la mujer más hermosa que había visto en toda su vida. Una mujer alta, de largos cabellos negros. Tenía un rostro alargado, y una sonrisa enigmática y misteriosa.
El caballero la siguió, casi hipnotizado, por las calles. Esos cabellos negros eran inconfundibles. Cuando la chica se volvió hacia él, vio los más hermosos ojos grises que había visto en su vida. La joven le sonrió.
-¿Qué te trae a Rodorio, caballero de Athena?-
-¿Cuál es tu nombre, mujer?- dijo el caballero, sin responder la pregunta de la mujer.
-Casandra- sonrió ella- ¿cuál es tu nombre, caballero?-
-Saga-
-Saga…- repitió ella, sonriendo la sonrisa más dulce que había visto en su vida.
Fin del Flashback
Templo de Géminis
-¿Saga?- el caballero de Géminis escuchó una voz conocida-¡Saga!-
Saga abrió los ojos. Se había quedado dormido, apoyando la cabeza en la cama de Kanon, mientras vigilaba a su hermano ¿Otra vez ese sueño? El caballero de Géminis frunció el entrecejo. Recordaba lo que le había hecho a esa chica. A Casy, la única mujer que había amado en su vida. ¿Porqué su conciencia no lo podía dejar en paz?
-¿Saga?- volvió a escuchar la voz.
-¿Aioros?¿eres tú?- dijo el santo de Géminis. Como respuesta, Aioros se asomó a la habitación de Kanon, y vio a su amigo medio dormido.
-¿Te desperté?- preguntó Aioros con una enorme sonrisa. Saga gruñó- creo que sí. Solo venía a preguntarte si tu hermano mejoró algo durante el día de hoy-
Saga relajó su mirada.
-Kanon está un poco mejor- dijo Saga- entre las medicinas que traje y la sopa que mandó June, por fin su fiebre por fin cedió y pudo descansar. Pudimos descansar los dos- añadió, y lo que parecía ser una sonrisa se dibujó en su boca.
-Menos mal- dijo Aioros- me alegra escuchar eso-
-¿Y se puede saber que estuviste haciendo todo el día?- preguntó Saga sospechosamente, y Aioros sacudió la cabeza- ayer estuviste todo el día como en las nubes, y hoy te fuiste todo el día. Usualmente te quedas en el Santuario.
-Solo salí con una chica, Saga, no es para tanto- dijo Aioros simplemente.
Saga se quedó helado ante tal afirmación. ¿Aioros, con una chica?¿El mundo se estaba volviendo loco?¿El serio caballero de Sagitario había tenido una cita?
-¿De qué hablas?- dijo Saga, de pronto más interesado en el caballero de Sagitario que en su hermano por ese momento solamente- ¿con quien?¿qué pasó?-
Aioros sacudió la cabeza, y señaló el reloj del Santuario.
-Después te cuento, Saga, ya es muy tarde, y los dos tenemos que descansar- dijo el santo de Sagitario- mañana sin falta te contaré lo que quieras saber-
Con una ultima mirada al caballero de Sagitario, Saga asintió y se desperezó, para volver a su propia habitación a seguir durmiendo, y esperando a que su hermano estuviera mejor en la mañana. Esperaría al otro día para satisfacer su curiosidad.
x-x-x
Edificio de Departamentos, Athenas.
Sofía, por su parte, se había metido en su habitación desde que regresó, tras pasar una gran parte del día con Aioros. Se quitó los zapatos y se dejó caer sobre la cama, con los brazos extendidos. Miró el techo con una sonrisa. Pasó así unos minutos, sonriendo a la nada y pasando sus dedos distraídamente sobre sus labios.
Se levantó para cambiarse. No pasó mucho tiempo cuando su amiga fue directo a atacarla con preguntas. Se estaba desabrochando el cinto cuando Casandra se asomó a su habitación.
-Tranquila, Cass- dijo Sofía, sonriendo ampliamente, y tocando nuevamente sus labios- solo tomamos un cioccolato y charlamos un rato-
Casandra sonrió y asintió, mientras que Sofía le contaba algunos detalles de su cita. Estaba feliz por su amiga. Sabía que Sofía era una buena chica, pero su enfermedad hacía que cualquier persona que la conociera saliera huyendo. Pero lo sucedido ese día con Kostas la tenía algo preocupada.
-¿Pasó algo malo, Cass?- preguntó Sofía, al ver a su compañera tan seria- ¿Kostas sigue enfermo?-
Casandra sacudió la cabeza
-Cuando fui a comprar el antibiótico, me distraje y Kostas salió corriendo- dijo ella- tardé media hora en buscarlo, y al final lo encontró un caballero de Athena-
-¿Eso es malo?- preguntó Sofía, confundida. ¡Si ella estaba saliendo con un caballero de Athena!
Casandra, por su parte, se mordió el labio. Nunca le había dicho a Sofía la razón por la que había tenido que salir de su pueblo y mudarse a Atenas. La versión oficial, la que Sofía conocía, es que había salido de Rodorio para huir de un exnovio violento. Y en ese momento no estaba de humor para contarle toda la verdad.
-No, para nada- dijo Casandra, sacudiendo la cabeza- solo… me asusté un poco-
-Bueno, menos mal que Kostas esta bien- dijo Sofía, bostezando- si me disculpas, voy a dormir. Mañana me espera un largo día-
Casandra asintió, y la dejó descansar. Cuando salió de la habitación, se sentó en la sala. Hacía mucho que no estaba sola, con Kostas y Sofía durmiendo. Suspiró. Justo ahora que no quería tener que pensar en lo que pasó.
Flashback
Año 10 del nacimiento de Athena
Rodorio
Casandra había vuelto cabizbaja del Santuario de Athena. Gigars la había escoltado hasta el pueblo y había leído las órdenes del Patriarca: si la joven no salía del pueblo para esa hora el día siguiente, los caballeros irían a destruir la villa. Como era de esperarse, los aldeanos reaccionaron.
-Fuera, maldita bruja- gritó furioso uno de los habitantes de la villa. Algunos incluso tomaron piedras y se las lanzaron.
-Por favor- dijo un hombre alto- mi hija no tiene la culpa de nada. El Patriarca del Santuario de Athena debió…-
-Seguramente esa bruja hizo algo- dijo una mujer, lanzando una piedra.
-Que se vaya del pueblo- dijo otro hombre, imitándola- no la queremos aquí…-
Casandra estaba ovillada, de rodillas junto al gran arco que era la entrada al pueblo de Rodorio, con sus ojos llenos de lágrimas. Primero él la expulsó para siempre de su vida, y ahora esto. ¿Porqué esas cosas tenían que pasarle a ella?
Su padre se acercó.
-Lo siento, hija, tienes que irte a Atenas- dijo su padre, y puso varias monedas en sus manos- ve a la casa de huéspedes de la calle Orion. Consíguete una vida. No vuelvas al pueblo, o causarás su destrucción-
Cabizbaja, Casandra tomó sus cosas y salió del pueblo, con dirección a Atenas.
Fin del Flashback
Casandra sacudió la cabeza. Quizá estaba exagerando. Había tomado muy en serio su objetivo de alejarse de cualquier asociación con un santo de Athena. Aunque le preocupaba que el santo que encontró en el centro comercial fuera a reportar algo al malvado Patriarca, Saga. Sacudió la cabeza.
-Probablemente ni siquiera recordarán mi nombre- dijo Casandra, intentando tranquilizarse. Se levantó y fue a la cocina a prepararse un té.
x-x-x
Templo de Leo
Una vez que Saori se quedó dormida en su habitación, Marín se quedó un rato charlando con Lydia. La joven amazona contestaba sinceramente a las preguntas que le hacía la otra chica, quien parecía tener un sincero interés en ella. Una vez que Lydia anunció que se iba a dormir, le ofreció un sitio para que no tuviera que regresar al recinto de las amazonas, pero Marín declinó el ofrecimiento.
-Entonces, te pediré un favor, ya que vas a tener que bajar por los Doce Templos- dijo Lydia, sonriente, pero en un tono que no admitía un "no" como respuesta- sabes que no sería bueno dejar sola a Saori en este momento. Le traje esta barra de chocolate a Aioria. ¿Podrías llevársela? Por favor, es su favorito. Toma, este chocolate es para ti- añadió, entregando dos grandes barras de chocolate envueltas con papel aluminio y una etiqueta roja.
-Pero… pero yo…el templo de Leo no… ya sabes…- comenzó Marín, tartamudeando y palideciendo bajo su máscara ante la perspectiva de entrar al templo de Leo. En la noche. Con Aioria solo.
-Muchas gracias, Marín, eres muy amable- dijo Lydia, empujándola fuera de la habitación con una amplia sonrisa- que lo disfrutes mucho- añadió, sin especificar exactamente qué deseaba que le disfrutara, y cerró la puerta casi en sus narices.
Marín se quedó unos segundos, confundida, mirando la puerta cerrada. Una vez que reaccionó, se encogió de hombros y bajó hacia el recinto de las amazonas. Cuando iba pasando por el templo de Leo, un poco nerviosa, la amazona se encontró a Aioria en la entrada.
-Buenas noches, Marín- dijo Aioria, sonriendo levemente.
-Buenas noches, Aioria- dijo Marín, agradeciendo que tenía puesta su máscara, pues sentía que sus mejillas se estaban enrojeciendo.
-¿Qué te trae por aquí tan tarde, tan lejos del recinto de las amazonas?- preguntó el santo de Leo.
-Vine a acompañar a Lydia, para ayudarla con un problema que tenía la señorita Athena- explicó Marín- ahora voy de regreso al recinto, como puedes ver. Por cierto- añadió Marín, entregándole la barra de chocolate que se le había confiado- Lydia te lo manda-
Aioria lo tomó, y sonrió como si fuera un niño pequeño. Marín no pudo evitar sonreír ante la expresión del santo de Leo.
-¡Vaya! Es mi favorito, muchas gracias- dijo Aioria, abriendo el paquete, e inmediatamente tomando un trozo del chocolate y metiéndoselo a la boca para saborearlo- ¿gustas, Marín?-
-No… gracias- dijo Marín en tono nervioso, y le mostró la otra barra de chocolate, aún cerrada, que Lydia le había regalado- tu hermana también me dio uno a mí-
-Oh- dijo Aioria, y le sonrió, con una expresión un poco decepcionada- ya veo…-
Los dos se quedaron en silencio un rato, mirando lo interesante que se veía el techo del templo de Leo. Finalmente, Aioria suspiró, y Marín fue quien tomó la palabra.
-Bueno…- dijo Marín nerviosamente- me tengo que ir. Nos vemos mañana-
Aioria asintió, y la amazona siguió bajando, hacia la casa de Cáncer. El santo de Leo la miró desaparecer, con una leve sonrisa, y después sacudió la cabeza, para volver a entrar a su templo.
x-x-x
Notas de Autor:
Fräulein: señorita (alemán)
Torino: ciudad de Turín (italiano)
bambino: niño (italiano)
cioccolato: chocolate (italiano)
Buona notte: buenas noches (italiano)
¡Hola chicos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
