La siguiente parte
Capítulo 4 obsesión parte 2
"desear algo que trascienda al cuerpo"
- Hinata saluda… – dijo Hiashi interrumpiendo el silencio incomodo - discúlpela es algo tímida – agrego algo fastidiado sin perder su porte de calma
- No hay por qué – sentencio el Uchiha notando cierta incomodidad en la mayor de las hermanas – me gustaría preguntarle acerca de las hierbas que encontraron en mi bolso – ambas jóvenes se miraron y la mayor de las Hyugas pareció serenarse
- Es una medicina que nos enseñó una vieja indígena que antes frecuentaba esta zona, ella siempre cuidaba de nosotras y durante nuestros recorridos nos enseñó mucho acerca del bosque – dijo la menor de las hermanas, Hanabi, quien se mostraba totalmente abierta – por cierto tu recuperación es fantástica parece como si nunca te hubieras caído, ese día tenía mucho miedo pensé que vería un muerto cuando te encontramos.
- Me gustaría encontrarme con esa mujer, si es que conocen su ubicación – interrumpió serenamente Sasuke mientras la menor lo miraba con admiración.
- Lamentablemente la vieja chiyoba falleció hace poco – dio sus primeras palabras la hermana mayor, el Uchiha lo miro atónico, su voz era muy particular era muy melódica casi parecía que estuviese interpretando una canción
- Es una pena, pero saben de alguien que tenga conocimiento de las yerbas medicinales de esta área – interrogo
- Espera un momento – dijo la menor de las hermanas corriendo en dirección a la cabaña mientras revolvía algunas cosas dentro de un baúl, la mayor de las hermanas percibió algo y fue tras ella
- Detente Hanabi eso es mío – replico pero la menor ya venía corriendo con una libreta en mano
- Hinata siempre anotaba las cosas de la que Chiyoba hablaba y no solo eso también dibujaba plantas y animales – mostraba la niña con orgullo el trabajo de su hermana Sasuke la escucho asombrado y toma la libreta para ojearlo
- está muy bien detallado, me prestarías para trascribirlo? – Hinata dudo, esa libreta era muy preciado para ella, regalarla o siquiera prestarla no era algo que pudiese hacer fácilmente ya que en esas hojas están guardadas las palabras de aquella anciana que tanto añora.
- Puede tomarlo, solo es una vieja libreta– Hiashi se adelantó sin perder tiempo, deteniendo cualquier accionar de su hija con una mirada reprobatoria. – solo es una vieja libreta – argumento ante la mirada cabizbaja de la mayor de las hermanas
- Se lo devolveré lo antes posible- aclaro notando tristeza en la joven
- Por favor – susurro Hinata sin despegar la mirada del piso
- saben dónde puedo encontrar más de ese arbusto – pregunto, quería terminar rápido con esa expedición, se notaba así mismo extraño y lo único que deseaba era alejarse de ese lugar.
- Hay un pequeño claro debajo del acantilado donde crece varias de esas plantas – como siempre Hanabi fue la primera en reaccionar– si quiere puedo llevarlo
- Hanabi – le regaño Hinata por su falta de criterio, era peligroso para una jovencita ir con un hombre que prácticamente es un desconocido
- Hinata tiene razón hija, no puedes ir sola con un hombre, Hinata acompáñalos – agrego el hombre.
Durante todo el trayecto Hinata permaneció en silencio, totalmente diferente de Hanabi quien se mostraba feliz incluso tarareando canciones e intentando de vez en cuando iniciar conversación con el Uchiha quien también permanecía distante a todo.
- Es allí – dijo apuntando con sus dedos a un grupo de arbusto que se encontraba a las orillas de un arroyo
- umm – resoplo el Uchiha no perdiendo tiempo y empezó a remangar su pantalón para ir a buscar esa bendita planta
- No es necesario que entre puedo ir por ella – dijo Hinata, su padre había pedido, mejor dicho ordenado explícitamente que lo trataran muy bien, que era un persona muy importante
- Yo también puedo ayudar – grito Hanabi no acostumbrada a ser ignorada durante tanto tiempo
- Descuiden ya hicieron mucho en acompañarme – hablo Sasuke notando que ambas hermanas estaban cansadas. – pueden relajarse, y tomarse el día si lo desean, estaré un tiempo recolectando.
Hinata no replico, es más se alegró y agradeció el ofrecimiento, mas no agrego palabra y se alejó lentamente para sentarse a la sombra de un árbol, estaba exhausta, desde la mañana que estaban trabajando en el campo y su cuerpo estaba molido, Hanabi se le acerco, ella debía estar en la misma condición pero su actitud enérgica no lo denotaba y sobre todo ese extraño brillo en sus ojos al mirar a ese hombre.
- No crees que es muy guapo – dijo Hanabi mirando perdidamente al hombre
- Es alguien muy importante, no te hagas ilusiones – dijo divertida la mayor – aparte es mucho mayor que tu – Hanabi solo tiene 15 años, está en esa edad donde un hombre guapo es su hombre ideal – y no se fijaría en alguien tan fea – dijo fastidiándola un poco
- Es más guapo que Kiba – la mayor se sonrojo al escuchar ese nombre, Hanabi era experta en hacer callar a su hermana– te sonrojaste picarona
- Cállate- replico echando una ojeada al hombre que lentamente entraba al agua, completamente perdido en ese mundo suyo que ella desconocía, pero debía admitirlo era muy guapo, demasiado guapo mucho más que su novio
Ambas hermanas siguieron su divertida conversación, riendo y peleando de vez en cuando, pero un presentimiento siempre estaba presente en el interior de la hermana mayor, su corazón siempre le advertía de los peligros o por lo menos dé las malas intenciones, y desde que cruzo mirada con ese hombre no ha estado tranquila pero solo debía ser su imaginación, pues el hombre en cuestión ni siquiera miraba donde estaban ellas, pero esa sensación de cuando lo vio por primera vez, de esos ojos negros que parecía observar su alma seguía allí, como si el la estuviera observando constantemente.
Al final del día regresaron a casa, y para su mala suerte su padre les había dicho que debían preparar la cena y el baño para su invitado
- Enserio eres el lord de konoha – grito Hanabi sorprendida, durante todo el trayecto intento sacar información pero el Uchiha no era muy conversador – entonces que haces aquí – cuestiono sin importarle la mirada reprobatoria de su padre
- No me siento cómodo en la ciudad así que suelo escaparme muy seguido para hacer estudios en esta área – respondió el Uchiha – por cierto Hinata tienes una bonita caligrafía y tus dibujos son bastante buenos
- Gracias – respondió tímidamente la mayor de las Hyugas, era la primera vez que alguien la alagaba por saber escribir, la mayoría de las personas no consideraban eso como algo importante.
- Sasuke es casado – pregunto la menor con entusiasmo
- Viudo – respondió – pero no me gustaría hablar de eso – Hinata parecía ajena a la conversación, en su interior lo único que quería es que ese hombre se fuera lo antes posible, se sentía cada vez más insegura con él cerca, por más agradable e interesante que pareciese.
La noche paso rápido y a la mañana siguiente un hombre con un título tan importante como ese partió hacia konoha a pie como si se tratara de otro campesino más de la zona, aparentemente regresaba sano, su cuerpo aún estaba dolido pero es en otro lado donde una enfermedad extraña lo atormentaba.
- Esos ojos – soltó ya alejado del lugar en un camino solitario mientras una sonrisa extraña cubría su rostro y con las manos se tomaba la cabeza con demencia - no puedo dejar de pensar en esos ojos – se reprochó al recostarse por un árbol sintiendo sus piernas flaquear cayendo lentamente hasta tocar suelo. Su mente le jugaba malas bromas con la silueta de esa mujer, la dibujaba una y otra vez sentada debajo de ese árbol, sonriendo con esa mirada tan pura, la reproducía una y otra vez junto con su dulce vos que resonaba sin querer en sus tímpanos aun sin escucharla. Respiraba atónico, poseído por una fiera hambrienta, paralizado por el sudor frio que lo recorría mientras abrazaba sus piernas como un niño pequeño, como un loco intentando parecer cuerdo, desde que Sakura se fue no había vuelto a sentir algo así, ha pasado incontables noches intentando apaciguar esos deseos que lo atormentaba, esa hambre lujuriosa, esa sed pecaminosa donde su cuerpo buscaba al de su amada esposa, la intento suplir con muchas mujeres pero ninguna lo hiso sentir lo que el buscaba y ahora esa joven, se metía en su mente y su cuerpo la buscaba.
