Disculpen la demora, estoy con ciertos inconvenientes que limitan mi tiempo a casi nada, intentare subir los capítulos apenas pueda e ir avanzando con la historia lo más regular posible, nuevamente disculpen por haber demorado T_T

Capítulo 6: Hinata

"el inquebrantable destino"

Estaba acostada en el lugar de siempre, su lugar favorito para el descanso, sus músculos dolían, la labor diaria no era fácil, pero es de esa manera que había aprendido a ganarse la vida, vio a lo lejos a su hermana hablando con unos chicos de su edad, en ella el cansancio parecía no hacer mella, ellas eran tan diferente, definitivamente Hanabi era el reflejo de su padre, lo notaba por su expresión, desde que Lord Uchiha se fue estaba triste, aunque no se note evidentemente, ella puede darse cuenta que tanto Hanabi como su padre no toleran ese estilo de vida y que ambos a pesar de que en diferentes maneras pensaron que podían escapar de ella mediante ese hombre. Pero no podía culparla Hanabi creció con las historias de un mundo de riqueza y abundancia que los Hyugas poseían en un lugar que ella nunca vio – teníamos campos enteros y miles de sirvientes a nuestra disposición, solo vestíamos con los trajes más elegantes confeccionados por los mejores modistas quienes peleaban por confeccionarlo – recordaba una de esas historias que cualquiera viéndolo ahora parecían delirios de un hombre viejo, pero ella sabe que son verdaderas, lo sabe por la exaltación y el orgullo que despide su padre en cada palabra, recordando quizás una vida a la que ya no volvería.

– Eres torpe, no puedes hacer nada bien –las palabras que su padre le había dicho esa mañana aun dolían, más ya debería estar acostumbrada a diferencia de Hanabi ella nunca recibió ningún tipo de cariño por parte de su progenitor, siempre se sintió excluida y rechazada por él y cuando su madre falleció se sintió aún más desamparada, su madre había sido la única persona que lo cuido y amo de verdad durante su infancia, de niña siempre tuvo un miedo muy latente hacia su padre y era su madre quien la protegía de sus maltratos físicos y verbales, pero cuando ella se marchó todo se volvió tan difícil, lágrimas escapaban de ella intentando desahogar las penurias de su alma, el miedo, la incertidumbre que siempre la acechaban, las lágrimas caían más fuertes y el llanto poco a poco se fue volviendo sonoro en ese lugar desolado.

– que haces llorando aquí niña – susurro el viento emulando palabras que diría esa vieja mujer y por instinto la busco como si esa anciana aun vagara por esta tierras de vivos – Chiyoba – susurro con ojos llorosos – necesito de tus palabras – dijo al viento esperando una respuesta que por lógica nunca llegaría mientras aferraba su fe en una vieja libreta.

Cuando estaba creciendo Chiyoba me explico lo que significa ser mujer, que muchos hombres solo desean el cuerpo de una mujer y por eso debía tener cuidado con quien andaba, pero eso era algo de lo que me di cuenta sola, desde que cumplí doce años, muchos chicos de mi edad y hombres mayores me miraba de manera libidinosa, había alguno incluso quienes intentaron tocarme u otros quieres aprovechándose de que eran mayores quería que los acompañara a lugares solitarios, siempre me había aterrado esa mirada por eso siempre huía de ellos. Pero un día cuando tenía quince años no tuve tanta suerte, un hombre me arrastro a la fuerza a unos matorrales, intente luchar pero era mucho más fuerte me obligo a besarlo y a tocarlo, desgarro mi ropa pero gracias a dios alguien escucho mis gritos y no pudo lograr su cometido. Si ese día Kiba no hubiese llegado, ella habría sido violada y quizás nunca sospecharía de nada.

- lárgate niño, ya pague por ella, su padre me vendió su lindo trasero por un muy alto precio – grito el hombre después de que Kiba lo golpease y lo obligara a huir

Ese día no pude parar de llorar y Kiba quedo a mi lado consolándome hasta que me calmara, le pedí que no dijera nada de lo ocurrido y él me prometió que no diría nada a nadie, después de ese incidente nos hicimos más cercano y lentamente empecé a tener sentimientos por él. Regrese a casa ya pasado la noche sin saber cómo encarar a mi padre, dudando en todo momento de la veracidad de las palabras de aquel hombre, entre a casa con la ropa desgarrada y los ojos aun llorosos – Hinata que te paso, tuviste un accidente – me pregunto mi padre sorprendido pero actuando normal como siempre, sin emociones en sus palabras hacia mí – si me caí en un poso – conteste sin saber mentir y jamás mencione nada, guarde todas las dudas y el dolor para mí, intentando fingir que nada paso, después de todo ese hombre estaba mintiendo o por lo menos eso es lo que quería creer y las cosas con Hiashi continuaron como siempre, el regañándome y yo callándome.

Paso el tiempo y aunque las palabras de ese hombre siempre me persiguieron mi vida trascurrió rutinario, como siempre y hubiese seguido así o hubiese empeorado si no fuera por una casualidad del destino, quizás una señal para huir de mi querida Chiyoba quien desde el cielo aún sigue cuidándome.

- … pagare mucho más por las dos, mi jefe es alguien a quien le gusta tener mujeres hermosas en su harén y el precio no es problema – hablaba un hombre con acento extraño posiblemente un extranjero, de Suna tal vez, lo escucho por accidente, en ese momento se supone que no debería estar nadie en casa. Había regresado porque una de sus compañeras empezó a padecer cólicos muy fuertes repentinamente y quería ver si alguna yerba anotada en su libreta podría ayudarla.

- Ya dije que solo les dejare a la mayor, Hanabi no es parte del trato – su corazón se helo, y aunque siempre supo la verdad, nunca espero sentir tanto dolor, intento mantener la calma y que su respiración se tranquilizara y que su llanto no sonara más le era imposible contener las lágrimas.

- reconsidere mi ofrecimiento, mi amo es un hombre generoso que sabe recompensar el buen servicio, recibirá una comisión especial si una de sus hijas se convierte en su consentida

- Hanabi no tiene precio, Hinata es otra historia hagan con ella lo que quieran siempre que me den lo acordado con eso estoy satisfecho – hablaba con serenidad como si estuviese negociando por un animal

- Pasaremos por ella dentro de un mes –dijo el hombre rindiéndose al darse cuenta que ese hombre no cambiaría de parecer

Solo falta cinco días para ese hombre regrese y mi decisión de huir estaba tomada desde el mismo momento en que termino de oír esa conversación, pero hay algo que me detiene, Hanabi, no puedo dejar de preocuparme, y si esos hombres toman represaría por ella – no …no… no… eso no sucederá – definitivamente mi padre la protegerá pero tengo miedo de todo y de todos – Chiyoba que debería hacer.

- Escúchame bien mi niña en este mundo todos los hombres son bestias, solo que algunos saben ocultarlo mejor que otros así que no te dejes engañar… - suspiro agotada por la edad- pero por mas bestias que sean, un día te toparas con uno, con el que incluso tu querrás estar, tu cuerpo lo llamara y tu corazón clamara por él aunque quieras negarlo, podrá no ser el mejor hombre, ni la mejor bestia pero será tuyo, tú lo domaras pero tu vida también quedara entrelazada con la de él.

- Chiyoba ya basta – decía avergonzada, mientras la anciana seguía viendo su futuro mirando fijamente a la fogata que se encontraba frente a ellas. Su padre las regañaría si supieran que estaban escuchando de nuevo las predicciones de la anciana, según el solo son palabrería de un mundo primitivo y de una vieja loca.

- Chiyo Chiyo a ti te ha gustado una bestia antes – pregunto entusiasta Hanabi, las palabras de la anciana despertaron el lado soñador y romántico de esa niña inocente que ansia por conocer el mundo

-Incluso una vieja como yo podría decir que su corazón ya no le pertenece – se notó una sonrisa en el rostro que la edad a decorado con arrugas – algún día nos volveremos a encontrar

Noto unas lágrimas por sus manos que cubrían sus ojos, si solo ella estuviese aquí, quizás pudiese ayudarla con Hanabi, tiene a Kiba pero no podrán llevarla por un trayecto que ni ellos mismo conocen, miro su mano y un dolor se apodero de ella, se sentía como fuego – ese sujeto tiene un rostro de piedra – sonrió sin saber por qué pero en un momento así, donde su cabeza está en líos con tantos problemas, esos ojos negros siguen estando en su mente, desde que se fue no pudo sacarlo de allí y algo en su interior estaba cambiando.

- te referías a esto… Chiyoba- susurro tocando sus labios - nunca antes había deseado a un hombre.

Kiba era su novio y estaba segura que lo amaba pero desde que vio a ese hombre caer de ese acantilado su corazón no puede dejar de palpitar sin pensar en el – Sasuke – susurro recordando la angustia que sintió cuando lo encontró tirado al borde del barranco y de las lágrimas que derramo sin saber quién era. Los días que estuvo dentro de la casa y la forma que enfrento a su padre para que dejara que se quedara, en todo ese tiempo la angustia por perderlo no desapareció y aunque los días de trabajo fueran difíciles las noches parecían eterna mientras lo contemplaba en agonía. Cuando su padre le dijo que había despertado la alegría en su interior no tuvo sentido, pero cuando especifico que era alguien importante el temor de que sea a quien se supone habían vendido la hiso ser cautelosa, pero todo cambio cuando vio esa mirada oscura, esos orbes llenos de soledad que la lleno de ansiedad y nerviosismo, en ese entonces solo quería que se fuera no soportaba lo que le hacía sentir, pero desde entonces la ansiedad se volvió en necesidad y las ganas de volver a verlo aunque sea por última vez antes de marcharse la consumían. Era algo totalmente distinto de lo que Kiba despierta en ella, era pasión y deseo que amenazaba con desembocar en cualquier momento a tal punto de poder ver a alguien de ojos negros en el que se supone es su novio. El dolor en su mano continuo y los recuerdos de la noche anterior regresaban a su cabeza indagándose entre los mares de problemas que la agobian

- Se mía – sus labios se unieron y el mundo dejo de girar, su estómago sentía cosquillas y un hormigueo recorría todo su cuerpo, algo que Kiba nunca la hiso sentir, correspondió su beso sintiendo la misma necesidad que ese hombre demostraba, sintió unos brazos rodearla y cubrirla de caricias su piel se erizaba a cada contacto que el Uchiha le brindaba y entre besos empezó a acariciarlo también, queriendo explotarlo de la misma manera que él lo hacía, la atrajo hacia su cuerpo y sintió la prominente excitación del hombre debajo de su abdomen y un ardor en su parte baja se fue haciendo cada vez más insoportable

- detente… por favor detente – dijo alejándose ante la mirada acechante del Uchiha – yo no puedo hacer es… - la volvió a besar antes de que pudiese reaccionar introduciendo su lengua en su interior, las manos de Sasuke bajaron directamente a ese lugar tan sensible entre sus piernas, su mente se nublaba ante las caricias de esa magistral mano, empezó a gemir entre la lengua y el beso de su amante perdiendo totalmente la cabeza – Kiba – pensó, no podía hacerle eso a Kiba – detente – grito lanzando una fuerte bofetada que paralizo al Uchiha

Estaba dispuesta a irse aprovechándose de la confusión con la que había quedado el Uchiha

- detente – hablo el hombre con desesperacion y nerviosismo – si vienes conmigo no tendrás que trabajar nunca más, tendrás joyas y ropas costosas, podrás comer lo que quieras y cuando quieras – dijo intentando convencerla

Ella solo lo miro y se dio cuenta, ese hombre no la amaba solo quería su cuerpo y sin decir nada se alejo

No puedo traicionar a Kiba, no después de todo lo que ha hecho por mí, además ella lo ama y está segura que él también la ama, pero quizás Sasuke pueda ayudarla con Hanabi, a pesar de todo el no parece una mala persona y sin más entre lágrimas y un montón de sentimientos entremezclados soltó una pequeña risa – de que estoy hablando, si ese hombre es, sin duda una de las peores bestias con la que me he topado.