AMARGO PASADO Y DULCE FUTURO
XVII: REVELACIÓN
Sala de Espera, Hospital de Atenas
Casandra había estado ovillada en el sillón, como si tuviera frío, a pesar de estar cubierta con la chamarra de Kanon. Saga la había atraído hacia sí mismo, abrazándola para cubrirla del frío. El joven santo también había enviado la armadura de Géminis de regreso al Santuario, ahora que ya no la necesitaba. Saga se miró los brazos e hizo una mueca. Las quemaduras, aunque pequeñas, ahí seguían, y ya habían comenzado a molestarle. Pero no quería dejar sola a la chica. No podía. Se limitó a pasar los dedos por los cabellos de ella mientras esperaba noticias de Aioros.
Después de un rato de estar durmiendo en los brazos de Saga, Casandra despertó, y se sorprendió de encontrarse en los brazos de Saga.
-¿Saga?- dijo Casandra, desperezándose y mirándolo, sorprendida de verlo a él y no a Kanon- ¿ya regresaste?-
Saga asintió tranquilamente. La chica se levantó de entre sus brazos, para decepción del Santo de Géminis. Que más quisiera él seguir abrazándola. La chica se quitó de encima la chamarra de Kanon, y se la puso en el regazo.
-¿Qué pasó con…?- comenzó Casandra.
-Aioros aún está ahí dentro con ella, Casy- dijo Saga en voz baja- uno de los médicos salió, y me dijo que sigue muy grave, pero que al parecer está respondiendo bien al tratamiento-
Casandra bajó la mirada, preocupada. Esperaba con toda el alma que su amiga estuviera bien. Se volvió a mirar al santo de Géminis. Éste la miraba fijamente. Ella le devolvió la mirada. Recordaba muy bien lo que Kanon le había dicho. Y sabía que tenía que decirle la verdad a Saga. Lo más pronto posible.
Saga, por su parte, sabía que tenía que hablar con ella y decirle la verdad de lo que pasó. Toda la verdad. Sin lastimarse mutuamente, sin enojarse, sin más insultos o golpes bajos. De hecho, Saga pensaba que no había ninguna manera de que pudiera superar otro golpe verbal como los que le lanzaba Casandra cuando estaba molesta.
-Saga, hay algo… de lo que tenemos que hablar- dijo Casandra.
Saga asintió, y bajó la cabeza tristemente. Esos "tenemos que hablar" nunca son buenos.
-Está bien, voy a escuchar lo que tienes para decirme, Casy- dijo Saga- pero primero necesito que escuches lo que yo tengo para decir-
-Sabes que no me gusta…- comenzó a decir Casandra, pero Saga la hizo callar, poniéndole un dedo índice sobre sus labios.
-Shh, te digo así porque antes te gustaba como te decía, y a mí me gusta, así que aguántame un poco, por favor- dijo Saga, bajando la mirada, sin separar su dedo de los labios de ella. Ella abrió los ojos desmesuradamente, pero no dijo nada- lamento mucho lo que sucedió entre nosotros, hace todos esos años. Te pido perdón. Fue completamente mi culpa, aunque tuve una buena razón para hacer lo que hice-
Saga cerró los ojos, preparándose mentalmente para el nuevo ataque verbal que estaba a punto de recibir, pero éste no llegó.
-Lo sé- dijo Casandra, y al ver la expresión confundida de Saga, la chica le explicó- Kanon me lo contó, mientras no estabas. Que no lo hiciste porque me odiaras. Que lo hiciste porque estabas poseído por Ares, y porque querías protegerme. ¿Es cierto eso?- preguntó, y Saga asintió lentamente- ¿porqué no me lo dijiste? Lo hubiera entendido-
El joven santo sonrió tristemente.
-No tenía como decírtelo, Casy- dijo Saga con paciencia- si te lo hubiera dicho, él hubiera vuelto a tomar el control, y te habría matado. No, él habría hecho que yo te matara. Él me lo dijo: que si no me deshacía de ti inmediatamente, te iba a eliminar- Casandra pudo ver que los ojos de Saga temblaron levemente- ¿sabes… sabes el miedo que me dio cuando me amenazó con hacerte daño? ¿Sabes que es tener miedo de lastimarte, de encontrar tu cuello entre mis propias manos, en contra de mi voluntad?-
Saga bajó la mirada, y Casandra lo miró, con los ojos ya humedecidos por las lágrimas.
-Por eso tuve que dejarte, Casy, porque él podía tener el control de mi cuerpo y de mi mente cuando quería- dijo Saga tristemente, tomando las dos manos de la chica entre las suyas- tuve que hacerlo, y tuve que romperte el corazón para que me dejaras. Y te desterré incluso de Rodorio, para que Ares no se viera tentado a destruirte si te volvía a ver, cuando me hacía salir del Santuario y pasear por la villa-
Casandra iba a decir algo, pero Saga volvió a poner su dedo índice en los labios de ella, haciéndola callar. El santo de Géminis le acarició suavemente la mejilla, y volvió a tomar sus manos.
-Me mató tener que hacer eso- dijo Saga- me rompí el corazón yo mismo. Y desde ese día, no me lo he podido perdonar-
-Saga, yo no…- comenzó a decir Casandra.
-No digas nada, Casy- dijo Saga, apretando las manos de ella, y sintiendo que sus ojos se humedecían también- perdóname por lastimarte. Nunca fue mi intención. Espero que, algún día, puedas perdonarme en tu corazón- después de ello, sonrió tristemente- lo único bueno de lo que sucedió es que hayas encontrado a alguien más que te ame después de mí-
Saga soltó las manos de la chica. El santo tenía un aspecto desolado. Casandra se limpió las lágrimas con el dorso de su mano, y sacudió la cabeza enérgicamente.
-No, Saga, eso no sucedió nunca- dijo Casandra. Ni siquiera se acordó de repetir que no le gustaba como la llamaba Saga. ¿A quien engañaba? ¡Le encantaba! No quería escucharlo, porque eso le traía malos recuerdos- la verdad es que yo no conocí a nadie después de ti. Hasta este momento no he amado a nadie más que a ti-
Saga tardó en reaccionar después de que Casandra dijo eso. No entendió nada de lo que había dicho Casandra.
-Pero… pero…- comenzó a decir Saga- dijiste que el padre de Kostas…-
Casandra tomó las manos de Saga de nuevo, y éste dio un respingo de sorpresa. Eso no se lo esperaba.
-Estaba enojada, Saga- dijo Casandra- estaba enojada e hice una tontería. Te mentí…-
-¿De qué…?- comenzó Saga. Ahora fue el turno de Casandra de poner sus dedos índice y medio sobre los labios de Saga, quien abrió los ojos sorprendido, pero guardó silencio.
-Cuando me fui de Rodorio, ya estaba embarazada- dijo Casandra en voz baja- Saga, la verdad es que Kostas es tu hijo-
Saga sintió como si le hubieran echado encima un balde de agua helada. ¿Qué había dicho Casandra?¿Él era padre de un niño? ¿De Kostas? Pero ella había dicho que no, ¿no es así? Si bien al principio lo había sospechado, había inmediatamente desechado la idea cuando Casandra le dijo que no era su hijo. ¿Era mentira? Pero no podía ser. Kostas tenía… ¿que? ¿poco más de tres años? Y ellos dos habían estado juntos hace… cuatro años. Pero no, no podía ser. ¿Cómo era eso posible?
-Casy…- dijo Saga, mirándola atónito- ¿es… es verdad eso?-
-Es verdad- dijo Casandra en un susurro, asintiendo apenada por haberle mentido.
Saga se levantó de su asiento, y caminó en círculos por la pequeña sala de espera, tenía los ojos abiertos desmesuradamente, y se revolvía el cabello constantemente. ¡Tenía un hijo! Ese pequeño al que le había agarrado cariño, ese enano que lo hacía pensar que Casy se había olvidado de él… ¡ese era su hijo!
-Casy, ¿porqué… porqué no me lo dijiste antes?- dijo Saga, y ella se encogió de hombros- no puedo creerlo. Soy… soy padre…-
Casandra rió un poco nerviosa ante la situación, sobre todo porque Saga estaba tan nervioso y confundido que daba vueltas por la sala de espera. La verdad es que ella misma nunca se imaginó que le diría la verdad a Saga en algún momento.
Saga siempre se ha caracterizado por ser de pocas palabras. Después de la sorpresa inicial de la noticia que Casandra le había dado, Saga estaba que no podía de felicidad. Tomó una vez más las manos de la chica, y tiró de ellas para hacerla ponerse de pie. La chamarra de Kanon cayó al suelo, pero ambos la ignoraron. Saga la miraba con una intensidad que Casandra llevaba cuatro años sin volver a ver. El santo de Géminis la atrajo hacia sí mismo y la besó.
Saga la besó como nunca la había besado. Estaba besando al amor de su vida. A la mujer que siempre había amado. A la madre de su hijo. Todas esas emociones lo hicieron explotar de felicidad. Por fin, después de besarse, Saga la abrazó y la besó en la frente.
-Casy, nunca, en todos estos años, te dejé de amar un solo segundo- dijo Saga.
-Yo tampoco, Saga- dijo ella, sonriendo y sintiendo que iba a llorar. Iba a decir algo más, pero Saga la silenció besándola de nuevo.
-Vamos a casa- dijo Saga en voz baja, cuando se separaron- tu amiga estará bien acompañada con Aioros-
Sin esperar su respuesta, Saga la levantó en sus brazos y abrió un portal hacia el templo de Géminis.
x-x-x
Templo de Leo
Aioria y Marín habían llegado al quinto templo. El santo de Leo estaba muy fatigado por lo que acababa de pasar, pero estaba muy contento, sobre todo por la compañía de Marín. Ésta le ayudó a meterse a su cama a dormir, y le llevó algo de comer de la cocina.
-Gracias, Marín- dijo Aioria, muy agotado.
-No es nada, no te preocupes- dijo la amazona- eres mi… gran amigo, no podía dejarte ahí, sin ayudarte-
-Gracias- dijo Aioria otra vez, e inesperadamente le tomó la mano a la amazona. Ella se sonrojó bajo su máscara.
-No… no es nada- dijo Marín, soltando su mano y alejándose uno o dos pasos de él- nos vemos luego, supongo. Que te mejores-
-Gracias nuevamente- dijo Aioria, en un tono un poco decepcionado.
Marín salió del tempo de Leo, dejando solo a Aioria. No se dio cuenta que no estaban solos: un par de ojos los observaban atentamente. Una vez que Marín se fue, cerrando la puerta de la habitación de Aioria, Milo salió de su escondite y la vio salir del templo de Leo.
-Mmmf…- dijo Milo, cruzándose de brazos, decepcionado- éstos dos necesitan un empujón menos sutil. Estoy seriamente considerando encerrarlos juntos en un armario-
Y, decepcionado, regresó al templo de Escorpión.
x-x-x
Primera Prisión, Inframundo
Minos estaba mortalmente aburrido. Eso de juzgar a las almas de los muertos durante los periodos de paz se había vuelto muy monótono. Tenía ganas de dar una buena paliza, para variar. Sentía que, si seguía igual, se iba a terminar oxidando. Es tarde estaba en una junta con Hades y los otros dos jueces. El Inframundo había sido atacado de nuevo por desconocidos, como los que había mencionado Athena que la habían atacado a ella. De hecho, incluso habían escuchado que Poseidón había sido atacado también, aunque no había sufrido ninguna casualidad. Hades y los tres jueces se estaban poniendo de acuerdo sobre como protegerse mejor.
Unos gritos lo sacaron de su ensimismamiento. Minos puso los ojos en blanco. A saber que era lo que quería Lune esta vez. No sabía porqué el espectro de Balrog quería siempre consultar todo con él. Bah.
-¡Señor Minos!- venía gritando Lune, cargando un enorme volumen. Minos lo miró con indiferencia. Era la lista de los que acababan de morir. Hades y los otros dos jueces miraron a Lune con curiosidad.
-Lune, estamos en medio de una junta…- dijo Minos en tono de reproche.
-Señor Minos, esto me pareció importante- dijo Lune, dejando caer el enorme volumen frente a él- mire nada más como está escrito este nombre-
Minos miró con indiferencia un nombre. Sofía Lombardi. Y en el apartado de causa de la muerte: coma diabético. Pero después de observarlo un rato, abrió los ojos desmesuradamente. El nombre parecía parpadear el la hoja de papel, algunas veces escrito de un color negro intenso, y después se iba desvaneciendo hasta desaparecer por completo de la página.
-¿Pero qué…?- comenzó Minos- ¡el nombre está parpadeando!-
Hades miró la hoja, interesado.
-Algo la está intentando detener en el mundo humano. Alguien la está deteniendo, no hay duda- dijo Hades con una sonrisa melancólica. No podía negar que sintió curiosidad por el extraño suceso.
El dios del Inframundo pasó sus dedos sobre el nombre parpadeante, y una leve niebla cubrió la habitación. Y entonces, fue cuando los tres jueces y Hades lo vieron: podían observar, como mirando desde arriba, a una chica tumbada en una cama de la terapia intensiva. Conocían muy bien ese lugar, era un sitio frecuente de arribos al Inframundo. Pero también era un campo de batalla, en los que la vida podía ganar. Junto a ella, tomando su mano, estaba una persona muy conocida para los espectros.
-Miren, es uno de los santos de Athena- dijo Aiacos.
-Sí, es ese chico que vivió aquí varios años- dijo Radamanthys.
-No puede ser- dijo Minos- él solo no tiene el poder para contradecir los libros de la muerte…-
Hades miró la escena, genuinamente curioso de lo que estaba pasando. Podía ser el dios de la muerte, pero esas historias le parecían muy interesantes.
-Miren, tiene en su brazo una pulsera de oraciones de Athena- observó Hades- eso es lo que la está anclando a la vida-
-No, no es solo eso, señor- dijo Aiacos, señalando a Aioros- escuche-
Hades y sus espectros pudieron escuchar la voz de Aioros, hablándole a Sofía. Hades sonrió y lo comprendió.
-No te preocupes más por ella, Lune- dijo Hades, volviéndose al espectro de Balrog- deja las cosas como están. Ya se solucionará de una manera o la otra. Ahora vete, seguramente estás tan ocupado como nosotros…-
Lune se disculpó, y salió de la sala. Hades siguió sonriendo tranquilamente. El nombre de Sofía estaba casi borrado por completo.
x-x-x
Templo de Géminis
Saga llegó al tercer templo a través de un portal a otra dimensión. El templo bajo su protección se encontraba impecable, como si no hubiera pasado nada. En sus brazos llevaba a Casandra, quien se había dormido durante el traslado.
Tras dejar a Casandra dormida en su habitación, y una rápida visita al Patriarca y a Athena para curar sus quemaduras, Saga regresó al templo de Géminis. Había dejado a la chica en su propia habitación, cubierta con un par de sábanas, ya que su piel seguía fría por el tiempo pasado en el aire acondicionado en el hospital.
Sonrió y la dejó sola un momento, y se dirigió a la habitación de Kanon. Ahí encontró al resto de su familia: Kanon estaba en un sillón junto a la cama, durmiendo a pierna tendida, con una pequeña manta apenas cubriéndole los hombros. Saga creyó que se lo había imaginado, pero su hermano gemelo estaba sonriendo en sus sueños.
La atención de Saga pasó de su hermano hacia el pequeño Kostas, durmiendo también a pierna suelta sobre la cama de Kanon. ¿Cómo había sido tan tonto? ¿Porqué no se había dado cuenta antes? Ese niño era su pequeño clon. Incluso dormido, Saga se dio cuenta de que dormía igual que Kanon… y que él. Saga suavizó la mirada al observarlo.
"Mi hijo", pensó Saga, mientras contemplaba la respiración del pequeño gracias a la luz de la luna que se filtraba por la ventana, "Kostas… es mi hijo"
Saga se sentó en la orilla de la cama de su hermano. Se acercó al niño, y le retiró el cabello de la cara. Se inclinó para besarlo en la mejilla. Kostas apenas reaccionó y sonrió en sus sueños. Saga también sonrió ampliamente. Tenían muchas cosas de que hablar en la mañana. El joven santo estiró la mano y movió suavemente a Kostas.
-Kostas, ven conmigo, enano- le dijo Saga en voz baja- vamos con tu mamá-
Kostas, somnoliento, estiró los bracitos hacia él, y Saga lo sacó de la cama. El niño se apoyó en su pecho, y se aferró a su camisa, para volver a quedarse dormido. A Saga le calentó el corazón sentir a su pequeño en sus brazos, por primera vez tenerlo así. Aún no podía creerlo. Ese niño en sus brazos era su hijo.
Saga comenzó a caminar de regreso a su cuarto. Kanon despertó de pronto al escuchar ruidos, pero sonrió al ver que se trataba de su hermano, con Kostas en los brazos. Cuando vio la manera en la que Saga cargaba al pequeño, se dio cuenta de que ya lo sabía.
-Saga…- comenzó a decir Kanon.
-Lo sé…- dijo Saga a su vez, sonriendo.
Kanon sonrió también, y vio como Saga volvió a su habitación, junto con la mujer a la que amaba y su hijo. El gemelo menor reclamó su cama, y se tiró de espaldas en ella. ¡Tenía un sobrino! El día siguiente habría muchas cosas de que charlar.
x-x-x
Terapia Intensiva, Hospital de Atenas
Ya casi amanecía, pero Aioros seguía en el cubículo donde estaba Sofía, negándose a dejarla sola ni un minuto. Veía pasar el desfile de enfermeras y médicos, cambiando soluciones y moviendo los botones de los monitores y del ventilador, ante la mirada expectante del joven. Como le había dicho Oskar, ninguna de las personas que entró le molestó.
Oskar se acercó a Aioros y le puso una mano en el hombro. Cuando se volvió a él, vio que llevaba en la mano un vaso desechable con café. Se lo ofreció a Aioros.
-Toma esto, lo vas a necesitar- dijo el joven rubio, y Aioros lo tomó, intentando en vano sonreír en forma de agradecimiento.
-Gracias- dijo Aioros en voz baja, regresando su vista a su chica.
-No lo menciones- dijo Oskar. Se acercó con una pequeña tira de papel, con algunos números impresos en ella, y oprimió algunos botones de uno de los aparatos. Al ver el aspecto triste del santo, se volvió a él de nuevo- no pierdas la esperanza. Está mejorando. Sofía no querría que te rindieras. Confía en ella-
Aioros miró sorprendido a Oskar. No sabía porqué le decía esto, o que responderle. Se limitó a asentir torpemente, y el médico se retiró a continuar con su pase de visita, a unos pasos del cubículo, mientras llenaba algunas formas. Aioros se volvió de nuevo hacia la chica.
-Sofía, quédate conmigo- dijo Aioros nuevamente- ya te dije que te amo, ¿qué otra cosa necesitas para quedarte?-
Silencio. El coma en el que estaba su chica era tan profundo que ni siquiera se movía o reaccionaba de alguna manera.
-Por favor, niña dulce- insistió el santo de Sagitario. Sacó su banda roja, y la ató a la muñeca de su chica, justo junto a la pulsera de flores de Athena- no me dejes solo-
Aioros bajó la mirada y cerró los ojos, cuando sintió algo tomando su mano de pronto. No, a alguien. Abrió los ojos, y vio que Sofía había puesto su mano sobre la de él, y la apretaba con fuerza.
-Sofi…- dijo Aioros, abriendo los ojos desmesuradamente.
Las alarmas del monitor se volvieron locas por un momento. Aioros se alarmó, y el doctor Oskar, que apenas se había alejado unos pasos de ellos, se acercó a revisar que era lo que había pasado.
-Creo que Sofía está luchando con el ventilador- dijo Oskar, tras analizar la gráfica que mostraba el ventilador, y sonrió levemente- sí, quiere respirar por sí misma- abrió un cajón, y sacó un par de guantes- dame un segundo. ¡Señoritas!-
Un par de enfermeras se acercó a ayudarlo. Aioros se levantó y retrocedió unos pasos, dándole espacio para trabajar. Miró sorprendido, y un poco aprensivamente, cuando el joven médico desconectó el ventilador y le quitó el tubo de la boca. Una vez libre de ese objeto, Sofía comenzó a toser.
-Sofi- insistió Aioros, acercándose a ella de nuevo y tomando su mano otra vez. Sofía le apretó su mano de regreso, y comenzó a respirar normalmente, como si acabara de salir a la superficie después de estar sumergida tanto tiempo.
Aioros la miró fijamente: sus labios estaban moviéndose. Sus párpados estaban temblando. Mientras tosía, se llevó las manos al pecho. Aioros no la detuvo.
-Aioros…- escuchó decir a la chica, y vio su mano buscando a tientas sobre la cama.
-Aquí estoy, αγάπη μου- dijo el santo, tomándole la mano nuevamente.
Para su sorpresa, Sofía abrió los ojos. Parpadeó varias veces, como si la luz le molestara, y volvió la cabeza a donde estaba Aioros. Oskar, al ver lo que pasaba y asegurarse de que todo estuviera bien, salió del cubículo para darles privacidad.
-Aioros- dijo Sofía, mirándolo y sonriendo. Extendió una mano para tocar con ella la mejilla del santo, y asegurarse de que sí estaba ahí y no lo estaba imaginando. Sonrió al sentir la cálida piel del joven con sus manos frías -sí eres tú. Estás bien…-
Aioros sonrió ampliamente. No cabía en sí de felicidad. Puso su mano sobre la de ella, que estaba en su mejilla, sintiendo como el calor volvía a su cuerpo. Su niña dulce estaba consciente, fuera del coma.
-Cumplí mi promesa, Sofía- dijo Aioros, besando su mano repetidamente, sin querer soltarla ni un segundo- ahora tú tienes que prometerme que te pondrás mejor-
Sofía hizo un gesto de dolor al respirar hondo, pero sonrió.
-Lo prometo, Aioros- dijo Sofía- solo… no te separes de mi lado-
-No planeo hacer eso, niña dulce- dijo Aioros, acercándose a ella y besándola en la frente- te amo Sofi-
-Yo te amo a ti, Aioros- dijo ella.
x-x-x
Templo de Géminis, Atenas, Grecia
Al amanecer
*Clash*
Saga y Casandra, quienes se habían quedado dormidos juntos en la habitación del primero, con Kostas entre los dos, despertaron de golpe, al escuchar algo quebrándose. Death Mask había ido a preguntar a Saga sobre su misión del día anterior, y se encontró con una bella (e inesperada escena) frente a él. Al darse cuenta de que no debió haber entrado y al salir de la habitación de Saga, había roto una lámpara que estaba cerca de la puerta. Kanon había despertado también, y había salido a reprimir los gritos de Death Mask, sin éxito.
-Shhhh, cálla, Death Mask- se escuchó la voz de Kanon fuera de la habitación- ¿qué no ves que están dormidos?-
-¡Dormidos!- bramó Death Mask, muy enfurecido- por su puesto que vi MUCHO MÁS que eso. Per favore! ¿Qué no habíamos acordado poner un calcetín en la puerta de la habitación cuando se presenten ESTAS CIRCUNSTANCIAS?
-Shhhh… por todos los dioses, baja la voz- dijo Kanon.
-¡No bajo nada!- dijo Death Mask- figlio di p$%&, Kanon, voy a…-
*Platz*
Saga y Casandra se echaron a reír en voz baja al escuchar el golpe. Al parecer, Death Mask había colmado la escasa paciencia matutina de Kanon, y éste le había dado un zape.
-¡Maldito seas, Kanon!- gritó Death Mask.
-Fuera de aquí, cangrejo- gruñó Kanon, alzando la voz un poco.
Escucharon pasos alejándose del templo, y supusieron que Death Mask se había ido. En silencio, Saga agradeció a los dioses tener un hermano como Kanon. Se volvió a Casandra, quien reía en voz baja, divertida por el intercambio que ocurrió previamente. Saga la besó, y al acercarse a ella despertó accidentalmente a Kostas, que había estado durmiendo entre ellos.
-¿Mami?- dijo el pequeño, confundido de donde se encontraba.
-No pasa nada, Kostas- dijo Casandra, incorporándose en la cama, al igual que Saga- tengo algo importante que decirte-
Kostas se talló los ojos, pero sonrió y se sentó en la cama, y miró con atención a su mamá.
-¿Te acuerdas que te dije que tu papá no podía estar con nosotros?- dijo Casandra, y Kostas asintió, mirando alternadamente a los dos adultos con ojos enormes- hay algo que no te dije esa vez. Saga es tu papá-
Kostas abrió los ojos grandemente, y se volvió hacia el santo. El niño se paró en la cama y se acercó caminando a Saga. Le tomó la cara entre sus manitas y lo miró fijamente.
-¿Tú eres mi papá?- preguntó Kostas, y Saga asintió con una sonrisa- ¿ya puedes estar con mami y conmigo?-
Saga, enternecido, abrazó a Kostas y lo atrajo hacia sí mismo. Luchó seriamente para no llorar. Besó a su hijo en el cabello, y sonrió.
-Nunca los voy a separar de mi lado, Kostas- dijo Saga.
x-x-x
Templo de Athena
Mu y Lydia subieron al templo de Athena, a explicarle a Saori y a Shion todo lo que había ocurrido y lo que habían descubierto. Saori no podía creer que Greta hubiera llegado tan lejos en sus planes, tampoco que se hubiera aliado con Henry y Bellini.
-No puedo creerlo, Lydia- dijo Saori, cruzándose de brazos- jamás hubiera creído eso de Greta. ¿Pude usar cosmo? Creí que solo era extra mimada-
-Y esos dos nos están dando muchos problemas- observó Shion- quizá sería buena idea ir en su busca y detenerlos. Me sorprende que los hayan dejado con vida, después de lo que hicieron-
-Maestro, no podíamos rebajarnos a su nivel- dijo Mu tras unos minutos en silencio.
Shion sonrió, y asintió. Había entrenado muy bien a su joven aprendiz.
-¿Y qué noticias hay de Aioros?- preguntó Shion tras aclararse la garganta- estoy muy preocupado por lo que dijeron, sobre el estado de salud de esa chica-
Mu y Lydia se miraron, y asintieron. Aioros estaba realmente enamorado de ella. Y lo peor de todo, es que ellos no tenían idea de lo que el santo de Sagitario estaba enamorado hasta que Casandra había llegado al Santuario a pedir ayuda. Al parecer, solo Saga conocía esa historia.
-Aioria salió temprano esta mañana, iba a ir al hospital a visitarla- dijo Mu- y creo que Lydi querrá ir también en un rato-
Lydia asintió cuando Mu dijo eso. Había estado muy preocupada por Aioria, y ahora le preocupaba su otro hermano y la chica de éste. Sobre todo tenía miedo de que las cosas no salieran bien. Eso destrozaría a Aioros otra vez.
-¿Puedo ir, Shion?- dijo Saori de pronto, y Shion sacudió la cabeza- oh, por favor. Ya descubrieron a los culpables. Estamos a salvo. Por favor, quiero conocer a la chica de Aioros, por favor…-
-No se preocupe, señorita Athena- dijo Mu, para intentar tranquilizar los ánimos- iremos inmediatamente, y traeremos noticias-
Saori, vencida, se dejó caer en su silla. Con una sonrisa simpatética a Saori, Lydia se volvió a Mu, y ambos desaparecieron, teletransportándose hacia el hospital.
x-x-x
Hospital de Atenas
Aioria había llegado al hospital muy temprano. Había escuchado que habían movido a Sofía de la terapia intensiva a una habitación. No se atrevió a entrar, y se mantuvo en la puerta de pie por espacio de una media hora, encontrándose con Aioros cuando éste salió por un café.
-¿Aioria?- dijo Aioros, al ver a su hermano- ¿qué haces aquí?-
-Vine a ver como… ¡oye!- exclamó el santo de Leo, sorprendido al ver que su hermano lo abrazó con fuerza. Pero también Aioria abrazó de vuelta a su hermano. Ambos acababan de pasar por una situación difícil.
-Me da mucho gusto ver que estás bien, Aioria- dijo el santo de Sagitario, mientras lo abrazaba- me preocupé mucho por ti. Pero estoy muy orgulloso de ti, hermanito-
Aioria sonrió levemente antes de que su hermano lo soltara. Una vez que lo hizo, los dos hermanos caminaron juntos hacia la máquina de café. Aioros tomó un vaso y accionó la máquina para servirse.
-Aioros, a ti no te gusta el café- dijo Aioria, mirándolo con curiosidad- te gusta el chocolate caliente, pero jamás tomas café-
-No, no me gusta, pero no quiero quedarme dormido- dijo el joven santo de Sagitario- estuve despierto toda la noche, y estoy empezando a sentir los estragos-
Aioria miró a su hermano con preocupación. Se veía cansado, y como él, había pasado por un día bastante horrible.
-¿Cómo estás, Aioros?- preguntó el santo de Leo- ¿cómo está Sofía?-
-Ya está mejor- dijo Aioros, sonriendo levemente- debo confesar que en la noche tuve miedo de que no lograran ayudarla, pero ya esta lo suficientemente estable para pasarla aquí-
-Me… me alegro- dijo Aioria, un poco aliviado de escuchar eso- agradécele de mi parte… su amabilidad… ya sabes, allá-
Aioros asintió, y sonrió sospechosamente.
-Sí, pero creo que es mejor que tú se lo digas en persona- dijo Aioros, tomando a su hermano del brazo antes de que éste pudiera protestar, y abriendo la puerta- vamos-
Y sin que Aioria pudiera decir o hacer algo, entraron a la habitación.
x-x-x
Edificio de Departamentos, Atenas
Poco después del amanecer, Saga había abierto un portal hacia el departamento de Casandra y Sofía, para que la primera tomara ropa para ella y para Kostas, y preparara algo de ropa para llevar a Sofía al hospital. Kostas, quien estaba estrenando papá, solo se separó de Saga cuando su mamá le ordenó ir con ella para vestirlo. Apenas se hubo puesto los zapatos, se apresuró a regresar junto a Saga.
Casandra estaba llenando una maleta con cosas que Sofía pudiera necesitar: ropa, sus catéteres y artículos de higiene personal. Dejó tranquilos los chocolates sin azúcar en su sitio: no quería tentar la suerte de Sofía, al menos no por este momento.
-¿Casy?- preguntó Saga- ¿ya estás lista?-
-Voy- dijo Casandra, cerrando la maleta y entregándosela a Saga- listo, vamos-
-¿Papá?- dijo Kostas, tirando de la camisa de Saga- ¿ya podemos ir a ver a mi tía?-
Saga sonrió. No se estaba acostumbrado a responder a ese nombre, pero muy en el fondo sabía que no le desagradaba en lo más mínimo.
x-x-x
Hospital de Atenas
Después de pasar el susto inicial, Aioria y Sofía se habían agradado mutuamente, y charlaban animadamente. Aioros, quien estaba rendido por el sueño, se había quedado dormido en un sillón dentro de la habitación de Sofía casi tan pronto como se sentó.
-Gracias por todo allá…- dijo Aioria. Sofía se encogió de hombros.
-No fue nada- dijo Sofía a su vez, sonriendo- solo lamento no haber sido más útil-
-Seguramente le diste un buen susto a mi hermano, mujer. Se nota, en sus ojos, que está muy enamorado de ti- dijo Aioria, mirando de reojo al agotado Aioros que estaba profundamente dormido en el sillón. Sofía también lo miró, y sonrió. El santo de Leo lo notó- lo amas, ¿verdad?-
Sofía asintió con una sonrisa. Fueron interrumpidos por un llamado a la puerta, y por ella entraron Mu y Lydia. Aioros ni siquiera se inmutó, y continuó durmiendo en silencio en una esquila de la habitación. Lydia solo se separó de Mu para besar a su hermano mayor en la frente y regresó junto al santo de Aries y lo tomó de la mano. Aioros despertó y sonrió al ver a su hermana y a Mu. Se levantó por fin y se sentó en la cama, junto a Sofía, tomándola de la mano también.
-Mira, Sofi- dijo Aioros, apretando su mano- ella es mi hermana Lydia, y su novio Mu, el santo del Aries. Chicos, ella es Sofi-
-Gusto en conocerte, Sofía- dijo Mu. Lydia miró sospechosamente a Sofía, pero sonrió también. Esa chica le caía bien, y podía ver que hacían bonita pareja esos dos. Lydia pudo ver perfectamente en brillo en los ojos de uno de ellos cuando miraba al otro.
Pronto fueron interrumpidos nuevamente. Saga y Casandra, junto con Kostas, entraron precipitadamente al cuarto. Casandra soltó a Saga y se lanzó a abrazar a Sofía. Vaya que estaba aliviada de ver a su amiga bien de nuevo.
-Niña tonta, no vuelvas a asustarme así- dijo Casandra a modo de regaño, abrazando a Sofía aliviada.
-Lo lamento muchísimo, Cass- dijo Sofía, apenada- pero ya pasó-
Kostas quiso correr a abrazar a su "tía", pero Saga se lo impidió, cuando comenzó a correr hacia ella, el santo de Géminis lo detuvo y sacudió la cabeza.
-¡Pero papá, quiero abrazar a tía Sofi yo también!- dijo Kostas.
Los otros tres santos presentes, Lydia y Sofía se le quedaron viendo a Saga, perplejos, al escuchar lo que Kostas había dicho, y el hecho de que ni Saga ni Casandra lo negaran o corrigieran.
-¿Saga?- dijo Aioros, abriendo los ojos desmesuradamente. Hasta el cansancio se le había espantado de la sorpresa- ¿que fue lo que dijo Kostas?-
Saga suspiró, y Casandra se echó a reír. Esa iba a ser la primera de muchas explicaciones que tendría que dar. Pero aún así sonrió.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola chicos! Este es el penúltimo capítulo de este fic, el siguiente es el epílogo. En este momento estoy trabajando en otra historia que será la secuela de éste. Muchas gracias a todos sus reviews. El hecho de que Sofi siga viva se lo deben a Misao-CG, quien efectivamente me extorsionó para que no la matara. Ella es una de mis autoras favoritas desde siempre, les recomiendo mucho leer el universo que ella creó. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
