Capítulo 2: ¡Ten cuidado con los Beedrill!
Deimos salió corriendo de donde estaba sentado, ¿cuál era el motivo de huir de esa manera? Un Beedrill de gran tamaño lo estaba persiguiendo, él odiaba a esos Pokémon, debido a un incidente de su niñez.
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—¿Hola? ¿Hay alguien aquí? —preguntó observando a su alrededor; él escucho un zumbido, haciendo que se girara.
El pequeño vio varios Kakuna, esto lo hizo retroceder; pero Deimos choco contra un tronco, causando que algunos Kakuna cayeran al suelo; para horror suyo, estos evolucionaron a varios Beedrill, enfadados, comenzaron a seguir al niño. Él corría, corría y corría, hasta que tropezó y cayó al suelo; intento levantarse, pero le era imposible debido a una herida en la rodilla. Lo último que recuerda... fue a Mewtwo enfrentarse a los insectos.
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El encapuchado y su Talonflame vieron desde lejos todo lo que pasaba, el ave de fuego iba a emprender vuelo, pero Mewtwo lo detuvo, él quería comprobar algo.
Deimos siguió corriendo, necesitaba alejar de su camino a la gran avispa. Él vio un arroyo a lo lejos, haciéndole imaginar una idea; Deimos vio hacia arriba encontrando una rama que soportaría su peso. Para sorpresa del insecto, él salto sujetándose con su mano para subir a la rama; Mewtwo se sorprendió cuando su hijo hizo Doble Equipo para despistar al Beedrill.
El insecto ya no sabía dónde ir, haciendo que la estrategia improvisada tuviera un resultado. Deimos sonrió al ver la confusión del Beedrill, pero no se dio cuenta cuando ya no había nada donde aterrizar, cayendo al arroyo.
—Esta fría —masculló.
Comenzó a nadar hasta la orilla. Estornudando cuando salió del agua.
—¡Lo que me faltaba! —gritó—. El mundo exterior no es como lo imagine, además, ¡odio a los Beedrill!
Su grito llego a los oídos de su padre, haciéndole mirar el camino por donde iba, «parece que aún no supera su odio a estos Pokémon», pensó mientras una brisa de viento movía su capa. Mewtwo vio de reojo como el Beedrill se dirigía hacia él, Talonflame ataco a la avispa con Lanzallamas, quemándolo parcialmente. Entonces ella escapo, dejando de atacar.
Entonces, Mewtwo sintió algo extraño, eran seis auras jóvenes y una más adulta, y esta última la conocía muy bien; el ave vio como él apretaba sus puños y mandíbula. Ella sabía que el asunto con uno de ellos se había vuelto personal, por eso no dijo nada.
Mewtwo comenzó a seguir a su hijo, esperando que no se encontrara con ellos. Deimos llego hasta un área del bosque que estaba despejado, sintiendo el silencio incomodo del ambiente, hasta que escucho las ramas moverse.
Su padre frunció el ceño, sabiendo de dónde provenía el ruido. Para sorpresa del chico, fue rodeado por rocas psíquicas; Deimos salto para que ninguna impactara con él, pero sintió un leve rasguño en su mejilla, causando que un hilo de sangre recorriera su rostro. Cuando aterrizo pudo ver como un Pokémon igual a él se acercaba, aunque se sorprendió cuando vio que aquel Mewtwo solo era unos centímetros más bajo que él.
—¿Estas bien? —preguntó él, dejando ver sus rasgos apagados.
—Solo fue un rasguño, no te preocupes —contestó Deimos.
—Perdón, solo quería perfeccionar mi psicocarga; por cierto, me llamo Envy, ¿cómo te llamas?
—Deimos.
—¿Deimos? Es un nombre raro.
—¡Oye! —alzó la voz, como si hubiera dicho algo ofensivo—. Para tu información, mi nombre significa terror en griego, y es el nombre de una de las lunas de marte, así que más respeto con mi nombre ¿de acuerdo?
—Lo siento. —Agacho la cabeza, algo que sorprendió a Deimos.
—Tampoco es para que te pongas así.
Ninguno de los dos se dio cuenta cuando Wrath lanzo una Bola Sombra hacia ellos, Envy al percatarse empujo a su compañero, saliendo ilesos.
—¡¿Qué diablos?! —exclamó.
—Con que descansando fuera del horario, Envy, a tus compañeros no les gustara esto.
—¿Quién eres? —preguntó Deimos.
—Vaya, paso tan solo un año y ya me olvidaste, mocoso. Pero creo que no debo meterme en asuntos familiares, ¿no es así, Mewtwo?
Deimos abrió sus ojos más de lo normal; entonces giro su mirada hacia su derecha, pudo ver como su padre hacia acto de presencia; pero él no se veía como lo recordaba, en especial por la venda en su ojo.
—Por primera vez encuentro que tienes razón, Wrath.
—Envy, vuelve a la base, hablaremos allá —ordenó él, Envy no tuvo más opción que obedecer a su orden.
—Papá... ¿por qué...?
—Esta es mi única advertencia, este asunto es entre nosotros, mantengan sus garras lejos de mi hijo. Yo los hare conocer el infierno si se atreven a...
—Tomaremos en cuenta tu advertencia —sonrió confiado—. Pero no prometo nada.
El Mewtwo más grande se fue, dejando a padre e hijo solos.
Deimos no daba crédito a lo que sus ojos mostraban, su padre estaba frente a él, pero ahora se veía tan distinto; él se volteó, observando a su hijo.
—Sé que me veo muy diferente, pero sigo siendo yo. —Dijo rompiendo el silencio. Deimos permaneció callado, acercándose lentamente cabizbajo.
Cuando tomo una distancia prudente lo primero que paso por la mente del joven fue abrazar a su progenitor; sin embargo los recuerdos de un día que no "recordaba con claridad" invadió su pensamiento, haciéndole apretar los puños y parpados.
Mewtwo no se imaginaba lo que hizo su hijo. Sintiendo su puño en el estómago, él solo lo miro.
—¡¿Por qué?! —preguntó casi gritando—. ¡¿Acaso no sabes todo lo que tuvimos que pasar?! Amber preguntaba todos los días por qué no volvías, mamá siempre se mostraba preocupada por ti, y yo... tenía que soportar las burlas de todos esos idiotas; creí que... llegaría un momento en el que les terminaría creyendo. Solo quiero que me digas el motivo, ¿por qué te fuiste?
El padre cerro sus ojos, sabiendo que en parte se merecía lo que le pasaba, pero no quería que su hijo creyera una verdad equivocada. Mewtwo puso su mano sobre la cabeza del joven, haciéndole recordar las veces que lo hacía años atrás. Todo eso había cambiado en solo horas, a él le habría gustado retroceder el tiempo. Pero eso estaba fuera de sus manos.
—Sé que posiblemente no tenga perdón lo que hice. Pero ahora las cosas serán diferentes.
»Ustedes no fueron el motivo de que me fuera, ustedes son lo que más quiero en la vida, y si para protegerlos debo desaparecer de sus vidas, lo voy a hacer. Explicarte todo lo que pasó sería complicado, pero sé que algún día podrás entenderlo cuando llegue el momento.
»No creas que he estado ausente del todo, he visitado a tu madre una vez al mes, de hecho, ayer nos vimos, y me dijo que tu ibas a viajar; me pidió que te cuidara. Y eso voy a hacer.
—Un segundo, ayer fuiste a ver a mamá, ¿por qué solo a ella?
—No me atrevía a verlos a la cara, no después de haber fracasado en protegerlos... a los tres.
Mewtwo frunció el ceño, recordando aquella ocasión; esa imagen lo torturaría por el resto de su vida. Deimos aún no se daba cuenta de lo que quiso decir con "los tres", pero eso no parecía importar en el momento. «Pero eso no contesta mi pregunta, ¿acaso hay algo que no quiere que sepa?», caviló al mirar fijamente al adulto.
Mas sabía que él no iba a decir la verdad de golpe, tal vez porque lo impactaría demasiado, y sabía que él era muy ansioso con las noticias impactantes. Mewtwo tomo su hombro, haciéndole reaccionar.
—Mejor vámonos de aquí, él puede volver.
—Claro.
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Minutos después de hablar con su hijo, sintió que un aura poderosa se acercaba a su hogar, frunció sus cejas y cambio de forma, preparada si se daba el caso. Pero ahora no sintió nada, era como si el aura hubiera desaparecido; entonces, sintió dos brazos rodeándola, estrechándola contra él. Fue ahí cuando se dio cuenta de quién era.
—Parece que camuflar mi energía tuvo resultado, Megami.
Ella abrió sus ojos, sonriendo al reconocer la voz de su pareja.
—Llegas un poco tarde.
—Tuve que ocuparme de algo en el camino, pero lo que importa es que estoy aquí.
—Tienes razón, Mewtwo. Ven, los niños pueden despertar —le habla mientras tomaba su mano.
Los dos llegaron a la cueva donde dormía Megami, Mewtwo se sentó en una silla, recibiendo el vaso de agua de su mujer.
—¿Puedo cambiarte la venda? —preguntó.
Él asintió, sintiendo sus manos quitar su vendaje, Mewtwo se había acostumbrado a él, sintiéndose incomodo cuando no sintió la tela sobre su ojo. Cuando abrió su ojo dejo ver que el tono de su iris ya no era violeta, sino que era azul zafiro, como su mega-evolución. Mewtwo vio que ella no sonreía, preocupándolo al no saber si pasaba algo.
—¿Ocurrió algo, Megami? —inquirió.
—Es Deimos, él quiere encontrarte, eso me preocupa mucho; sé que dijiste que no los dejara salir, pero no evite recordarte al verlo; por eso me gustaría que lo protegieras mientras este fuera. Por favor.
Mewtwo frunció el ceño, pero al ver la mirada de preocupación de Megami, suspiro, levantándose de la silla para abrazarla; Megami ya había cambiado de forma en ese entonces, correspondiendo su abrazo.
—Hare todo lo que pueda, pero Amber se queda aquí.
Ella asintió, apoyando su cabeza en su hombro; Mewtwo tomo su cintura, haciéndole ver los ojos de su pareja, soltó una risita cuando unió sus narices; observando como quitaba su capa, tomo el mentón de su amante, conectando sus miradas encendidas; sonrieron, unieron sus labios, y después... todo se volvió blanco.
Mewtwo despertó, mirando hacia la salida de la cueva, al ver que el sol recién asomándose pudo calcular que eran las seis cuarenta de la mañana, o casi las siete. El clon se apoyó de sus codos, sintiendo un ligero peso sobre él; su pareja dormía plácidamente, haciéndole recordar que pasaron la noche juntos; Megami despertó al sentir a Mewtwo moverse, mirándose a la cara, ella se ruborizó al ver como terminaron la noche. Mewtwo tomo su mejilla, dándole un pequeño beso en los labios.
—¿Te ayudo con tu vendaje? —preguntó mientras se levantaba. Mewtwo asintió, levantándose para después sentarse en la silla.
—Nadie se atreverá a tocar a nuestro hijo, te lo prometo —dijo mientras ella cubría su ojo derecho con su vendaje.
Ella sonrió, besando su mejilla.
—Lo sé.
—Por cierto, Megami, lo que paso hace un rato...
—Tranquilo, sé que nos dejamos llevar, además, me hiciste recordar lo que se siente estar contigo. —Termino el vendaje, dejando que se levantara de la silla.
—Si algo te pasa no dudes en llamarme. —Megami asintió, viendo como él se ponía su capa; se despidieron, Mewtwo le dio una última mirada al monte, y se fue volando a unos árboles.
Su compañero alado voló alrededor del monte, esperando que el hijo del clon finalmente saliera. Mewtwo no dejo de pensar en lo que había pasado en la noche, teniendo el presentimiento de que todo lo que hicieron tendría una consecuencia. Mas dejo de pensar en ello cuando su ave se acercó. Ya era hora de ir tras su hijo.
†
Mewtwo despertó, ya había pasado un día desde que se encontró con su hijo; él se levantó de la improvisada cama, viendo como Deimos seguía durmiendo, abrazando al ave de fuego, ya que su habilidad, Cuerpo Llama, hacía que no perdiera calor durante la noche (en resumen, no sentía frio). Mewtwo suspiro, despertando primero al Talonflame, pero despertar a Deimos sería otro cuento.
—Deimos... —Lo movió un poco, pero él solo emitió un gruñido, cubriéndose más con la sábana.
Mewtwo suspiro, sin decir nada tomo la manta y el la tiro, dejando al descubierto todo el cuerpo de su hijo.
—Es hora de que despiertes, ya no estamos en casa para que despiertes a la hora que se te da la gana. —Regaño. Deimos solo lo vio con el ceño fruncido, emitió de nuevo un gruñido, levantándose.
«No recordaba que papá tuviera mal genio». Pensó, sin darse cuenta de que él escucho su pensamiento. Mewtwo se dio cuenta que le costara volver a ganarse el cariño del joven.
—¿Tienes hambre? —preguntó él.
—Un poco, pero no te esfuerces, yo puedo buscar mi comida. —Respondió cortante, adentrándose en el bosque.
Mewtwo sabía que pasaría algo, por eso se dirigió hacia la misma dirección.
Deimos siguió caminando, intentando ignorar a quien lo seguía. Su padre no se alejó de él ni un segundo, hasta que los dos recolectaron suficientes bayas para comer, pero lo que estaba claro era que Deimos no emitió palabra alguna.
Los tres estaban bajo un sauce, disfrutando de los frutos. Talonflame recibió una baya por parte de Mewtwo, el ave empezó a volar, posándose en una rama. Después de unos minutos, sintieron el viento de otoño, este era suficiente para apaciguar el calor, haciéndolos disfrutarlo mientras duro.
Y por algún motivo, Deimos tenía un mal presentimiento.
†
Envy había sido derrotado por tercera vez, Greed estaba delante de él, mirándolo con burla.
—Ese debilucho, me pregunto por qué Padre insiste con mantenerlo vivo —comentó Pride.
—Eres algo cruel, Pride, él es el menor de todos, no hay que ser duro con él —contestó Lust, tomando su hombro.
Hans observaba todo lo que pasaba, chasqueo la lengua al ver la tercera derrota del Mewtwo. Él vio de reojo el cristal anaranjado, este arrugo el entrecejo, mostrándose indeciso en quien merecía obtener aquella piedra, y parecía que Envy no estaría entre ellos. Wrath estaba también en la sala, mirando la pelea entre Pride y Lust, y debía admitir que ellas habían mejorado.
—Oye, enano —habló Greed tomando al chico por su cabeza— ¿Acaso no has entrenado? Pues claro, si descansas fuera del horario.
Sloth no dijo nada, pero eso era común en él, era bastante callado y pasaba desapercibido; en cambio, Gluttony estaba inmovilizado por una camisa de fuerza y un bozal.
—Wrath, es hora de alimentar a Gluttony —dijo el hombre.
El momento de la alimentación, por muy normal que sonaba, era uno de los momentos más peligrosos de la guarida. El comportamiento de Gluttony era impredecible, él era muy violento a la hora de comer, razón por la cual se le amordazo.
Se llevó al clon a su habitación, donde todo estaba desordenado y destruido. Wrath le quito el bozal, y como esperaba, Gluttony quiso abalanzarse contra él, pero el Mewtwo más grande lo tomo del cuello, lanzándolo hacia adentro; el Pokémon salvaje gruño, observando como él lanzaba un tozo de carne cruda. Sin decir nada empezó a comer. Wrath al ver su tarea hecha, cerró la puerta.
En los pasillos, Greed estaba por salir de la guarida a través de una ventana, pero Pide lo vio y lo detuvo.
—Así que... saldrás de nuevo a vivir tu vida de "ladrón nocturno", sabiendo que tenemos prohibido salir de este lugar si no es con Wrath estando de compañía —comentó irritándolo.
—Mientras menos me hables, la cosa es mejor, "señorita orgullo", o mejor dicho, "rarita" —respondió sentándose en el marco de la ventana.
—No sé de qué hablas —contesto sin mirarlo.
—No subestimes nuestra inteligencia, Pride, nos damos cuenta de todo. Digo, habiendo tres machos con algo de raciocinio, te fijas en una hembra que tiene de todo menos cerebro.
—No me provoques, Greed.
—Lo siento, compañera, nuestra discusión puede esperar, hay unas joyas de alta calidad esperándome, au revoir. —Se fue, dejándola sola.
Pride solo regreso a su cuarto, irritada de tener a alguien tan idiota como él de compañero.
