Capítulo 3: La Synergy Stone.
Cuando Natsumi se enteró de la existencia de una piedra especial, la cual no se consideraba mega-piedra aún, quiso buscarla y verla con sus propios ojos. Mas no sabía que eso podría costarle caro.
Después de lo ocurrido en aquel incidente, ella ordeno llevar la piedra lo más lejos que se podía. Aunque, no conto con que algunos robots de su ex-compañero la vigilaban. Y gracias a ello, la piedra de la corrupción estaba en mano enemiga. ¿Cuál era el efecto de usar ese mineral? Era algo que no quería recordar.
†
Mewtwo vio al Talonflame sobrevolar sobre ellos, observando como su hijo estaba sentado en una rama. El joven vio a su progenitor de soslayo, bajando del árbol para verlo mejor. Mostrándose curioso por lo que ocultaba bajo esa venda. Mewtwo levanto una ceja, dándose cuenta de lo que intentaba hacer, al sentir una fuerza intentando quitar su vendaje.
Deimos sintió una fuerza que lo empujo varios metros, haciéndolo caer sobre su cola.
—¡¿Pero qué diablos?! —vaciló antes de ser ayudado a levantarse.
—Lo siento, es un poder que aún no puedo controlar. Por eso no puedo mantener mi ojo expuesto por mucho tiempo; a menos que este dormido.
—Si tú lo dices. —Deimos dio media vuelta, queriendo volver al árbol. Al subir vio como el Talonflame aterrizaba a su lado, sin dejar de mirarlo—. ¿Y ahora qué?
—¿No crees que estas siendo duro con tu padre? —preguntó ¿ella? Eso lo dejo sorprendido.
—No sabía que eras hembra —respondió.
—Aunque mi aspecto te engañe, sí, soy hembra; pero no cambies el tema, Deimos, contesta mi pregunta.
—Sé que posiblemente estoy siendo duro con él. Pero es que... no sé cómo decirlo, creo que un año sin verlo me termino pasando la cuenta. Incluso saber que venía a casa pero no se atrevía a vernos, como esperas que no sea tajante con él.
—¿Y no has intentado tener una conversación con él durante estos días? Recuerda que ya casi paso una semana desde que se encontraron.
—No lo he intentado, ahora que lo mencionas.
—Entonces, ¿qué esperas? Ve y hablen. Lo que espera cualquier padre es que su hijo hable con él.
A él no le quedo opción más que ir, sintiendo un ligero nudo en el estómago cuando Mewtwo le dirigió la mirada; él no evito mantener su mirada baja, tragando para mantener su calma, hasta que vio a su padre sentarse, él lo invito a sentarse, y su invitación fue contestada. Deimos finalmente habló, suspirando.
—¿Podemos hablar? —preguntó.
—Claro.
—Yo... sé que he sido algo duro contigo, pero es que yo no puedo evitarlo, digo, estuviste ausente por una parte importante de mi vida, ¿cómo esperas que después de tanto tiempo te reciba con afecto? Sé que no planeaste todo esto, pero nada quita el hecho de que sigues siendo mi padre.
Mewtwo solo cerró sus ojos, sonriendo.
—¿Recuerdas... cuando te salve de los Beedrill?
—No me nombres a esos insectos despreciables —dijo casi poniéndose azul.
—Perdón, pero hablando en serio, ¿lo recuerdas? —preguntó.
—Sí... fue ahí cuando... prometiste siempre estar con nosotros. Esa fue la primera promesa que hiciste, y también... fue la primera que rompiste.
Mewtwo solo lo miro, debía admitir que escuchar esas palabras de su hijo le dolió bastante, a él le habría gustado cumplir su promesa, pero... todo había pasado tan rápido, tan inesperado, todo eso nunca fue planeado; para Mewtwo, su vida hasta ese momento era más que perfecta, y esperaba que todo volviera a la normalidad, o al menos eso veía él al cerrar los ojos durante las noches.
—Y también... recuerdo que casi rodaron cabezas al llegar a casa. Nunca vi a mamá tan enojada.
—Me dejo durmiendo en la caverna donde acostumbraba ver los autos pasar casi una semana.
—Aunque recuerdo que iba a ser un mes, ¿qué hiciste para que te perdonara tan rápido? —preguntó de forma inocente, Mewtwo solo se sintió enrojecer, desviando un poco su mirada.
—Te lo explicare cuando crezcas un poco más.
—Okey...
Los dos se levantaron para buscar algo de comer, observando al ave aún apoyada en el árbol. Mewtwo tomo unas cuantas bayas del arbusto, él no vio venir que su hijo fuera tan... bueno para comer como él, incluso el Talonflame se le quedo mirando cuando ya había comido más de diez bayas. Él se dio cuenta de las miradas de sorpresa por parte de ambos, pero decidió no tomarlo en cuenta para seguir comiendo. La Talonflame bajo del árbol, tomando una baya que le dio Mewtwo, partiéndolo por la mitad con su pico.
Deimos siguió viendo a la ave comer, preguntándose porqué su voz y su forma de actuar le recordaba a algo... o a alguien; nunca se lo comento a sus padres cuando era pequeño, pero él y su hermana podían ver a alguien en el monte; una niña que no superaba los ocho años, con un vestido blanco y una cabellera de color verde azulado, como aguamarina, y ojos color zafiro. Siempre los invitaba a jugar, pero nunca les dijo su nombre.
—¿Te ocurre algo, hijo?
—Solo recordé algo, nada importante. —Se levantó para estirarse, dándose cuenta que el ave de fuego estaba a su lado.
—Por cierto, Deimos. —Él alzo la mirada hacia ella—. Me llamo Amber.
—¿Amber? ¿Ese nombre está de moda o qué? —La ave de fuego no evito reír ante su comentario.
—Tu hermana recibió ese nombre por algo más especial que una simple "moda" —le replicó su padre.
La Talonflame voló hasta el hombro de Mewtwo, asintiendo ante su afirmación. El joven frunció el ceño, entornando los ojos, mirando fijamente a su padre.
—¿Acaso es el nombre de alguna ex-amante tuya? —preguntó desconfiado.
Mewtwo y el ave quedaron descolocados, Deimos no dejo de mirarlos, arqueando una ceja.
—¡Por supuesto que no! Antes que tu madre no hubo ninguna. Además, si ese fuera el caso ella me asesina.
El Mewtwo joven le miro, notando cierta conexión en el ave y su padre. Sentía que ellos se conocían desde mucho antes, ¿por qué el nombre de su hermana era tan especial para Mewtwo? Todos sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando, repentinamente, su padre le empujo, logrando ver el lanzallamas que paso entre los dos. El joven cayó sobre su cola, casi sin pensarlo, se levantó y se quedó atrás de su padre. Mewtwo y Deimos vieron que frente a ellos había unos diez androides, que en apariencia se parecían a ellos, pero solo eran de metal.
Él suspiro.
—¡Otra vez! Por favor, ya es la cuarta vez esta semana —se quejó Mewtwo.
La Talonflame bajo de su hombro. Emprendiendo el vuelo para embestirlos con envite ígneo, mas al volver se tambaleo un poco, Deimos la tomo en sus brazos, retrocediendo hasta que un árbol cercano lo detuvo. Mewtwo uso psicocorte para repelerlos, pero parecía que, mientras más derribaba, más emergían. Los tres se quedaron ahí, ignorando a las aves pasar sobre ellos.
—Papá... Debemos salir de aquí —habló con la ave de fuego en sus manos.
—Mientras quede uno en pie, no podemos irnos. Ellos ya saben nuestra ubicación, esos robots envían sus coordenadas a Hans.
—¿Hans? ¿No es el mismo humano que intento matar a mamá años atrás?
—El mismo. Pero hablar del pasado ya no importa, es hora de terminar con esto. Retrocede, puede ser peligroso.
Deimos asintió, subiendo en el árbol para ver lo que pasaba y mantenerse a salvo.
Mewtwo solo miro a los androides, recorriendo con la mirada de esquina a esquina. Solo cerro los ojos, comenzando a quitarse la venda que cubría su ojo derecho «nunca pensé usar este poder de nuevo, mas no debo exponer la vida de mi hijo, este es mi último recurso». Respiro hondo al quitar el último pliegue de la tela, dejándola en el suelo; su hijo solo trago y apretó al Talonflame en su regazo.
—Mil Brazos —habló abriendo los ojos, exponiendo el derecho que comenzó a resplandecer, dando a notar el color azul del iris.
Deimos se quedó perplejo cuando, de la espalda del Mewtwo adulto, apareció un arco dorado de le era muy familiar, recordando así, que aquel arco lo hacía visto en el dios Arceus. Entonces, él se fijó en las tablas que salían de su padre, girando alrededor.
Mewtwo parpadeo, empezando a caminar hacia ellos.
—Acero.
La tabla con dicho nombre empezó a brillar, posicionándose frente a él; el mineral comenzó a tener una forma diferente a la inicial, empezando con una barra, después empezó a forjar la hoja, formando una curva en la punta del fierro, Mewtwo lo tomo una vez terminado la mutación, formando una guadaña, era pesada, Deimos lo supo cuando su padre necesito de dos manos para sostenerla. Las tablas que no se utilizaron volvieron al interior de Mewtwo, dejándolo con una extraña sensación.
—Papá...
—Recibirás explicaciones después, pero ahora... hay que deshacerse de estas cosas.
Un androide no se hizo esperar, disparando lanzallamas, él se dio cuenta, esquivándolo.
—Tierra.
Una tabla salió de su interior, uniéndose con la guadaña. Mewtwo levanto su arma, estrellando la hoja contra el suelo, un temblor se provocó con el impacto, haciendo salir un montículo de tierra que encerró a algunos androides. Mewtwo al ya no sentir nada cerca desactivo su arma, volviendo a su cuerpo.
Deimos bajo del árbol rápidamente, dirigiéndose a su progenitor. Empero, se paralizo cuando, de repente, empezó a toser sangre. Mewtwo cayó de rodillas, intentando controlar su ritmo cardiaco.
—Padre, ¿qué te pasa?
—Este poder sigue siendo mucho para mí —dijo mientras se levantaba con su ayuda—. Arceus me dio estos poderes no hace mucho.
—¡Es muy peligroso que lo uses! Puedes morir. ¿O acaso...?
—No, hijo, no me volví un dios, al menos no completamente, después de todo sigo siendo mortal.
—¿Mamá lo sabe? —preguntó.
—Estuvo ahí cuando recibí este poder.
—Entonces, debes cuidarte, que te mato en el más allá si la dejas viuda. —Advirtió mirándolo fijamente.
La Talonflame rio un poco al escucharlos. Posándose en el hombro del joven.
—Habían más formas de lucirte frente a tu hijo, no era necesario perjudicar tu salud.
—Yo no necesito lucirme, con ser el Pokémon más poderoso me vasta. Tenía todo bajo control.
—Y por eso mismo arruinaste tu primera cita con Megami, por querer siempre tener "todo bajo control".
—Casi mate a Deoxys en esa ocasión, pero debía enseñarle que con Megami nadie se mete, y menos usando mi cuerpo. Que por su culpa casi termina conmigo.
Los dos escucharon al joven reír ante la conversación, debía admitir que le hubiese gustado ver ese espectáculo. Aunque la idea de ver a sus padres discutir siempre le hacía un nudo en el estómago; ellos eran muy orgullosos, eso lo sabía (y reconocía haber heredado ese orgullo), mas ese siempre iba a ser el motivo del choque de las personalidades de ambos. Si habían llegado a discutir, no se notaba en el ambiente del hogar, tal vez porque el problema se solucionaba rápido, o quizá lo olvidaban al ser algo sin importancia.
Al menos no eran como los humanos que tiran cinco años de relación a la basura por una tontería. Deimos seguía sin entenderlo, pero, para que sus padres duraran tanto, el vínculo que los única era bastante fuerte. Entonces, recordó las palabras de su madre:
"Cuando ese sentimiento es real es muy difícil que cambie".
«Tal vez sea por eso...» pensó.
—Sabes —empezó a hablar—, mamá me contó cómo se conocieron, pero me gustaría saber tu versión también.
Él no vio el rostro sorprendido de su padre, pero sintió que se estremeció ante la pregunta.
Llegaron hasta un riachuelo que encontraron en el bosque, contándose en la orilla para relajarse después de la caminata para llegar hasta ahí. Amber tomo un poco de agua, limpiándose las plumas cuando vio que estaba algo sucia. Ignorando esto, Mewtwo comenzó a contarle su historia, empezando con revelar que "esa casualidad" se llamaba Ash; Deimos por algún motivo le venía ese nombre, mas los recuerdos eran muy borrosos (y según su padre, él lo conoció cuando era casi un bebé, y no lo volvió a ver desde que se mudó a Kalos), también, dijo que Hans trabajaba para Giovanni (o como Deimos le llamaba, "el anciano cejudo") cuando conoció a su madre.
—Y dime, ¿por qué estuviste con el anciano cejudo tanto tiempo?
—Porque fui muy crédulo.
—Pero, nunca te preguntaste... "si soy tan poderoso, ¿por qué obedezco a un humano?".
—Si lo hice. Pero ya era muy tarde. Al final ese hombre siempre me utilizo, hasta el final.
—Oye, papá, ¿sabes que fue de ese tipo? —preguntó levantándose.
—En realidad, después de lo que pasó, no supe nada de él, quizá sea mejor así.
Él tomo una piedra cercana, arrojándola al agua haciendo que diera tres saltos antes de caer en lo profundo. Reconocía que recordar a Giovanni no le causaba ni el más mínimo regocijo, el picoteo del Talonflame lo hizo reaccionar, fijándose más en el ambiente; mucha agua lo interrumpió, dándose cuenta de que su hijo se lanzó en el agua, el viento en cuestión de minutos seco su pelaje, relajándose al escuchar la melodía de las hojas. El ave se fue a un árbol para sacudirse el agua que quedo en sus plumas.
El joven se quedó ahí casi dos horas. Hasta que salió casi obligado por su padre.
Un estornudo interrumpió a los pájaros que descansaban en el bosque, el joven Mewtwo estaba cubierto por su capa, abrazando a Amber para mantenerse caliente.
—Te dije que te ibas a resfriar. —Le recordó Mewtwo a unos pasos más adelante.
—Al menos valió la pena, ¡el agua estaba buenísima! —respondió.
Mewtwo se detuvo, haciendo que él lo imitara; su nariz le picaba, causándole molestia, incluso Mewtwo vio que sus mejillas ardían, le estaba dando fiebre. Él suspiro, haciendo que su hijo se sentara, Mewtwo fue a buscar algunas bayas para ver si se curaba, encontrando varias Bayas Aranja. Ahora quedaba dárselas para ver si se sanaba.
†
En el Monte Quena se notaba la ausencia de Deimos, su hermana, Amber, sentada en una silla cerca de una mesa de madera, no dejaba de ver la hamaca donde dormía. Esperando que su hermano volviera en cualquier momento junto a su padre. Sintió la mano de su madre en su hombro, sobresaltándola con lo repentino que fue. Megami acompaño a su hija sentándose con ella, acariciando de forma maternal su mejilla.
—¿Cuándo va a volver mi hermano? —preguntó súbitamente.
—No lo sé. Pero...
Las dos sintieron unas auras acercarse al monte, y no eran de Mewtwo y su hijo precisamente. Megami apretó los dientes, tomando a su hija del brazo para llevársela del lugar.
—¡Mamá! ¡¿Qué pasa?! —preguntó asustada.
—Ocúltate aquí, y descuida, mamá arreglara esto.
Amber sintió la mano de su madre mientras cambiaba de forma, sintiendo una pequeña ráfaga cuando se fue rápidamente. Ella sintió curiosidad, saliendo de su escondite de forma sigilosa para que no la vieran los intrusos.
Megami llego hasta el exterior del monte, logrando ver a tres de su especie aterrizar. Dos machos y una hembra. Y sin siquiera saber sus nombres ya sabía de donde provenían, mirándolos con desdén. Mirada que fue reciproca por la hembra frente a sí.
—Así que... tú eres Megami —la hembra que se hizo llamar Pride hablo primero—. Wrath nos habló sobre ti. Esa batalla que tuvieron hace un año.
Ella apretó los puños, no teniendo un buen recuerdo de aquel acontecimiento. Mientras que su hija entornaba los ojos, recordando que coincidía con el momento en el que dejo de ver a su padre ¿acaso dicho combate tenía algo que ver?
—Tengo entendido que, después de eso él se fue —continuó—. ¡Pero espera! Según uno de nuestros "vigilantes", muestra que él volvía de vez en cuando a este lugar... ¿acaso él volvía por una ración de...?
Ella sintió una bola sombra que la arrastro unos centímetros de donde estaba. Pride vio a la responsable de su golpe, observando a la Mewtwo que tenía el ceño fruncido. Megami cerró los ojos para relajarse, no debía perder el tiempo en ello; ella volvió a estar frente suyo, intentando intimidarla.
—Testaruda. ¿Sabes dónde están Mewtwo y tu hijo? —Ella reacciono como esperaba.
—Es algo que no es de su incumbencia. —Sus compañeros no evitaron sentir un escalofrió al ver como las pupilas de Megami se dilataron—. Pero... si les hacen algo a mi marido y a mi hijo, me estaría preparando para una gran tormenta, si fuera tú.
Ella sonrió al ver la reacción de Pride, tal vez ellos no lo sabían, pero ella se había vuelto más fuerte desde entonces, aprendiendo muy bien de su maestro y pareja. La que era más alta chasqueo la lengua, ordenando la retirada. El más pequeño de ellos se quedó sorprendido con la intimidante mirada que les dio. Aunque su atención cambio de dirección al notar que una Mewtwo estaba mirándolos asomada por la entrada de la cueva, era casi de su misma edad, sorprendiéndose al ver que le sonrió; él aparto su mirada, pero no evito volver a mirar de reojo, controlando su sangre para que no fuera a su rostro. «Es... linda».
Megami suspiro, entrando en la cueva y volviendo a su forma original, por un segundo se sintió mareada, casi cayendo al suelo si no fuera por su hija que logro sujetarla.
—Mamá, ¿estás bien?
—Llévame a mi cueva, necesito descansar.
—Claro.
Las dos fueron al lugar donde ella acostumbraba dormir, quedándose sola en ese lugar. Trago sintiendo su respiración agitada, buscando una cubeta y cayendo de rodillas frente a ella, Megami no lo aguanto más cuando comenzó a vomitar, una sensación desagradable para su garganta. Después de unos minutos respiro hondo, saliendo del monte para deshacerse de la cubeta antes de que su hija se diera cuenta de lo que le paso. Megami al regresar vio el agua cristalina del manantial, juntando sus manos para tomar un poco, y mojarse la cara, volvió a su caverna, recostándose en su cama. Ella no sabía que le pasaba, o a lo mejor si lo sabía, pero no quería reconocerlo.
«Espero que no sea lo que creo que es», pensó mientras una de sus manos se apoyó en su vientre. Pero no pudo seguir vacilando al quedarse dormida.
†
Mewtwo se detuvo súbitamente, sorprendiendo a su hijo y al ave. Este miro hacia donde se ubicaba el monte, frunciendo el ceño «este dolor que siento... Megami... ¿qué te ocurre?», apoyó su mano cerca de su pecho, sintiendo un leve pinchazo.
—Hijo —habló sin mirarlos—. Debemos volver a casa. Tu madre...
Deimos escupió parte de la baya que estaba comiendo.
—¿Le pasó algo? —preguntó.
—No lo sé, cuando lleguemos lo sabremos.
Finalmente pude subir este capítulo después de que ese hijo de... cortara el cable del Internet, en serio, cuando llegamos de las vacaciones encontramos el cable en el suelo, y como Movistar nunca vino a reparar, nos cambiamos a Claro, y agradezco porque es más rápido ahora.
Bueno, regresando a la historia, tengo avanzado el capítulo 4, y creo que quedara más extenso. Creo que a este punto la mayoría dedujo lo que le pasa a Megami/Newtwo, pero los que no... quédense para la próxima actualización.
Nos vemos.
