Capítulo 4: Sorpresa no deseada.

Megami se relajó, concentrándose para que su llamado llegara al Pokémon con el que quería hablar. «Hoopa, preséntate», ella abrió sus ojos para ver el anillo que se presentó ante su persona. Este abrió un portal para revelar a un pequeño Pokémon, con sus extremidades rodeadas de añillos, este sonrió juguetonamente al cerrar el portal, y el anillo se encogió para volver a su cuerpo. Ese Pokémon era Hoopa, que podía viajar a cualquier dimensión y época a su antojo. Megami le recibió con una sonrisa, inclinándose en forma de respeto.

—¡Mi-Mi! Ha pasado mucho tiempo desde que me llamaste.

—Lo sé, aunque la razón de mi llamado no es para ponerse al día con algunas conversaciones. Yo en realidad necesito tu ayuda.

—¿Qué pasa? ¿Acaso Mewtwo y tú pelearon? —preguntó.

—No... Lo que pasa es que necesito que lleves a Amber con Genesect. Veras, últimamente me he sentido mal, con vómitos, mareos, y también siento que estoy aumentando de peso.

—Vaya... así que iras con la humana a confirmar tus sospechas.

Ella solo asintió, casi abrazándose a sí misma. Hoopa solo soltó un suspiro, flotando a su alrededor.

—Arceus mío, parece que los humanos no son los únicos que no aprenden, les advertimos que en cualquier momento sus encuentros en secreto les traería consecuencias. Me sigo preguntando por qué rechazaste la petición de la humana en investigarlos para crear un anticonceptivo eficaz para ustedes.

—Hoopa, esa humana tiene nombre, y, además, ¿no crees que ya sufrí mucho experimento ya? Yo no quiero revivir antiguas heridas, por eso rechace el hecho de investigarnos.

—Pero tampoco es la idea llenar este monte de crías, Mewtwo no se perdonaría si te pasa algo. Además, ustedes ya no están en sus primaveras. —Megami no evito darle una mirada tajante, asustándolo.

—¿Estás diciendo indirectamente que estamos viejos? —preguntó apretando su puño—. Y mira quien habla, eres incluso más viejo que mi abuelo si lo tuviera.

Él no evito sonreír nervioso al recordarle su verdadera edad, aunque recupero la compostura, tomando un anillo para volver a abrir un portal. Megami llamo a su hija, acariciando su cabeza antes de explicarle la situación; ella fue encantada con Hoopa, después de todo hace tiempo que no veía a sus amigos de Unova; cuando Hoopa volvió, no lo hizo solo, el Genesect rojo necesitaba hablar con su amiga. Ella solo miro al pequeño Pokémon «¿qué no puedo decirte nada sin que corras el chisme?», él sonrió al saber su pensamiento, rascándose un poco la cabeza.

—¿Es cierto lo que Hoopa me ha contado? —preguntó preocupado.

—Sí, pero, solo quiero confirmar, podría ser solo un malestar...

—Y si de verdad llegas a estarlo, ¿le dirás a Mewtwo? —interrogó.

—Yo... no lo sé.

—Megami, escucha: ocultarlo solo podría causar problemas, no solo a ti, sino también a Mewtwo y a sus hijos; tal vez puedas ocultar un embarazo, pero a un bebé no lo puedes ocultar. No sería justo para ellos ni para la criatura que podría estar creciendo en tu vientre. Además, estamos hablando de Pokémon psíquicos, posiblemente Mewtwo ya sintió que algo te preocupa. Recuerda lo que Arceus dijo: "una pareja de tipo psíquico puede ser una bendición, pero también una maldición".

«Mierda, olvide los pinchazos, posiblemente ahora se dirige hacia acá, espero que Deimos lo haya encontrado», caviló tomando su entrecejo, de verdad ella no pensó bien las cosas.

—Megami, si planeas ocultarlo para tratar de evitar lo que paso hace un año, no te voy a detener, pero debes entender que no fue tu culpa, estabas defendiendo a quienes amabas. Era una vida por los cuatro, puedo sonar cruel, pero así hay que ver el asunto. Nos vemos luego.

Megami no contesto, ignorando el momento en el que atravesó el anillo. Por inercia apoyo su mano en el vientre, respiro hondo, sintiendo la mano del Pokémon travesura sobre su hombro. Intento sonreír, pero no pudo.

—Estoy lista, ¿aún recuerdas dónde está? —preguntó.

Hoopa asintió. Tomando otro anillo para abrir el portal hacia allá. Megami atravesó el portal, y en segundos ya estaba en la guarida de su vieja amiga. En esta ocasión estaba más desordenada de lo normal, entonces, empezó a caminar por el pasillo, sin evitar sentirse algo temerosa por el ambiente lúgubre. Su pata chocó con una caja, notando que eran algunas cosas que se irían a la basura; no creía que le moleste que los viera, por eso, se agacho para ver mejor. «Son solo fotos viejas», pensó al tomar unas cuantas. Aunque se dio cuenta de una en especial, sus pupilas llegaron a dilatarse de la sorpresa. «Ellos... se conocían desde antes», una mano quitándole la foto la asustó, levantando con lentitud su mirada, encontrándose con la de cabello azabache.

Ella resoplo cuando vio la foto, teniendo ganas de arrugarlo ahí mismo. Pero controlo su ira.

—Nunca creí que lo vieras —musitó arrugando el ceño—. No quería que supieras que la persona que te hizo daño alguna vez fue... mi...

—No te preocupes, él alguna vez fue una buena persona, posiblemente.

Natsumi volvió a dejar la foto donde estaba, acomodándose el flequillo.

—Bueno, mi vida personal no es algo de lo que me guste hablar, ¿qué necesitas? —preguntó.

—Ah, cierto. —Su semblante cambio a una de seriedad—. Natsumi, yo necesito que me hagas un examen de sangre urgente.

Natsumi solo se cruzó de brazos.

—Ven, tengo las cosas por aquí. Siéntete cómoda.

Megami la siguió, notando que el único lugar que estaba ordenado era el cuarto donde tenía su equipo de trabajo. Natsumi le invito a sentarse, buscando una aguja y un frasco delgado para extraer su sangre. Ella se relajó cuando lo encontró, extendiendo su brazo para dejarlo a su merced. La mujer amarro una toalla para obtener sangre más fácilmente; ella sintió un punzante dolor cuando la aguja penetro su piel, extrayendo parte de su sangre. Natsumi frunció el ceño cuando termino, dirigiéndose a la máquina para que realizara el examen.

—Estará dentro de un rato —habló sentándose en su silla—. ¿Puedo saber por qué tanta prisa?

—B-Bueno... Hace unas semanas Mewtwo vino a casa y... —Ella no evito sentirse enrojecer, dejando su frase inconclusa—. Yo necesito el resultado, quiero confirmar mi sospecha.

—Pero... ¿qué hay de Mewtwo? —inquirió—. Él, como el padre, tiene derecho a saberlo.

—Posiblemente sintió mi preocupación, él ya no debe estar muy lejos.

—Cuando llegue lo primero que debes hacer es decirle, ¿de acuerdo?

Después de una larga espera, los resultados estuvieron listos antes de la noche, Megami quiso leerlo por sí sola; sin evitar que un nudo en su garganta se lo impidiese de vez en cuando. «Negativo... Negativo... Negativo... Aquí está», cerró sus ojos, preparándose mentalmente antes de ver su resultado, tragó antes de estar completamente lista. Natsumi, que estaba en su escritorio con los dedos entrelazados, espero pacientemente su reacción. La Mewtwo abrió los ojos lentamente, reprimió un gemido sin sentir el momento en el que el papel cayó de sus manos.

"Embarazo, positivo".

Megami se sentó de nuevo, tocando su vientre con delicadeza.

—Bueno, creo que es hora de darte tu dieta, vas a cumplir dos semanas. Y dentro de no mucho comenzara a notarse. ¿Necesitas ecografía o quieres que sea sorpresa? —Ella no respondió—. ¿Megami?

Apretó los puños, sintiendo como las lágrimas bajaban por su rostro.

—No sé si pueda hacerlo.

—¿Disculpa? —preguntó al creer que su oído la engañaba.

—Lo que escuchaste, no sé si pueda hacerlo. Esos clones saben dónde vivo, pueden venir en cualquier momento, ya no estamos hablando de uno, sino de varios; no sé cómo Mewtwo va a reaccionar, mucho problema le cause al verme cada mes, y ahora...

El sonido de una bofetada se escuchó en el cuarto, que incluso obligo a Megami a guardar silencio, tocándose la mejilla algo enrojecida.

—¡No puedo creer lo que estoy escuchando! ¿Qué paso con la Mewtwo que quiso pasar siempre el límite? ¿Olvidaste todo lo que tuviste que pasar para llegar hasta donde estas ahora? Te has vuelto una cobarde. —Le extendió un papel de su libreta—. Aquí tienes, debes cuidarte a partir de ahora, y espero que para cuando nazca hayas madurado.

Ella no contestó, sobresaltándose al escuchar la puerta cerrarse con firmeza. Bufó algo enfadada antes de llamar a Hoopa, regresando a su hogar; ya había anochecido cuando vio a su alrededor, avisándole al pequeño que trajera a su hija. Amber salió por los anillos unos minutos después, saludando a su madre. Las dos se sentaron junto a la mesa, degustando algunas bayas que Amber encontró en Unova, bayas que solo crecían en esa región.

Aunque por algún motivo Megami sentía que no eran las únicas en el monte. Se levantó de la silla de madera para comenzar a observar por los alrededores, escuchando algo caerse en la caverna continua, su hija no evito la curiosidad, asomándose en la entrada con ella. Y las dos lograron ver a una entidad, gracias a la oscuridad no logro percibirla con claridad, pero su madre no lo pensó al escuchar sus pasos para escapar; uso sus poderes para detenerlo y arrastrarlo hacia ellas, mostrándoles a un Mewtwo casi de la edad de su hija. Las dos abrieron sus ojos como platos ante la revelación.

—Vengo en son de paz, ¡lo juro! —vociferó juntando sus manos.

Aunque Amber logro reconocerlo, Megami se lo termino llevando a la celda que había en el monte, encerrándolo ahí.

—Mamá, ¿no crees que te pasaste un poco? —preguntó ofreciéndole al preso unas bayas.

—Solo lo hice para asegurarme de que no hará nada.

—Podríamos juntar nuestros nombres por lo menos —se quejó agarrado de los barrotes—. Mi nombre es Envy, yo soy uno de esos Mewtwo que vinieron ayer.

Ella solo lo miro con el ceño fruncido.

—Yo conozco a su hijo.

—¡¿Qué?! —Ahora sí llamo su atención.

—Sí, yo lo conocí mientras entrenaba hace casi dos semanas; tal vez no me crea, pero yo no tengo las mismas intenciones que mis compañeros, sé que él es un buen chico.

—Mamá, yo no siento maldad en él —habló esta vez Amber, quien le sonrió al intruso—, ¿podrías liberarlo?

A ella le costó ceder, pero abrió la celda, dejándolo salir.

—Gracias... creo.

—Solo porque mi hija, Amber, me lo pidió. Por mí te dejo ahí hasta que llegue Mewtwo.

—¿Papá? —se emocionó—. ¡¿Va a venir?! ¿Mi hermano lo encontró?

—En realidad, no lo sé, además, cuando llegue tengo que hablar con todos ustedes, así que espero que tu hermano se haya encontrado con él.

El joven vio como la chica empezó a celebrar «parece que hace mucho que no ve a su padre», pensó formando una sonrisa, aunque fue borrada cuando ella comenzó a derramar unas cuantas lágrimas «¡e-está llorando!», se sorprendió e intento acercarse, mas la fulminante mirada de su madre lo obligo a detenerse. «Es natural que no confié del todo en mí, después de todo mis compañeros buscan a su pareja para quien sabe qué». Escucho a Amber aclararse la garganta, recuperando la compostura. Ella miró al otro Mewtwo formando de nuevo una sonrisa.

—Envy, ¿desde cuándo estas aquí? —interrogó Megami con la mirada fija.

—Hace unas horas, espere a que ellos se durmieran para poder salir, lo que pasa es que... quiero decirles una cosa. Bueno, en realidad es algo que quiero decirle a su hija.

—¿A mí? —preguntó sintiendo como su sangre se iba a las mejillas. Observando como asentía. Megami soltó una pequeña risa, agradeciendo en el fondo que Mewtwo no estuviera presente.

—Cuando vinimos ayer tú te asomaste por la entrada, tal vez mis "hermanos" no te vieron, pero yo sí, y pensé algo que... —tragó mirando de reojo a la madre, sintiéndose temeroso por su posible reacción—. Pensé que lo más apropiado sería decírtelo a la cara (o al menos eso piensa Greed) —sintió su rostro enrojecer—. Tú... eres una chica bastante linda. —Soltó por fin. Notando la expresión de sorpresa de Megami.

—Yo... Gracias —respondió.

El joven sintió las manos de la madre en su hombro, asustándolo.

—Creo que debes irte, a tus hermanos no les gustara que estés aquí. Además... —se agacho para susurrarle al oído—. A Mewtwo no le hará mucha gracia que le hayas dicho eso a mi hija. Yo que tú tengo cuidado.

Envy sintió su cuerpo entero temblar, sabia de lo que él era capaz. Por primera vez temió por su vida.

Después de unos minutos, él tuvo que irse, no sin antes agradecer que no lo hayan mantenido encerrado. Megami se fue a su cueva, dejando a su hija en la suya. Se quedó en la cama, leyendo el papel que su creadora le había dejado «pero si solo estoy embarazada, no estoy enferma», se paralizo de solo recordarlo, resoplando antes de sentir que los vómitos volvían; logro contenerse por un momento, pero un recuerdo llego a su mente, y se arrepentía de ello.

Megami se acurruco contra su hombro, sintiendo los brazos de su amante abrazándola en un intento en vano de consolarla; apretó sus puños, sintiendo las lágrimas mojarlo. Mewtwo la mantuvo en sus brazos, acariciando su espalda suavemente.

—Tranquila, Megami, todo estará bien.

—¿Cómo quieres que este todo bien? —preguntó molesta—. ¿Acaso no te das cuenta que...?

—Sí, mas no fue tu culpa. Nosotros... podemos intentarlo de nuevo...

—Ya no... —Ocultó su rostro, pero sabía que de igual forma él noto su llanto—. Ya no quiero tener más hijos, con dos es suficiente. Ya no quiero pasar por esto de nuevo.

Mewtwo despertó en medio de la noche. Dejando a sus protegidos durmiendo tranquilamente mientras salía de la cueva, por un segundo, sintió nuevamente una estocada en el pecho «el dolor está siendo cada vez más fuerte, Megami, ¿qué te ocurre?», él escuchó a alguien caminar, encontrándose con su hijo algo adormilado.

—Papá... ¿no crees qué es muy tarde para andar filosofando? —inquirió.

—Lo sé, aunque es bueno que despiertes, porque yo quiero hablar contigo.

—¿Sobre qué?

—Sobre nosotros.

—Bueno. —Se acercó a él, quedándose a su lado notando la diferencia de tamaño.

—Háblame sobre... esos abusivos, ¿qué te hacían?

—Bueno, todo empezó después de que te fuiste, ellos empezaron a molestarme, me decían cosas horribles. Es algo de lo que no quiero acordarme. Después empezamos a pelear, yo solo sabía lo mínimo, pero igualmente podía lidiar con ellos, pero las cosas salieron de mi control, simplemente le di una paliza a uno hace unos días. Yo no aceptaría que hablen mal de mi familia.

—Ya veo... Creo que yo les tendré que hacer una visita, si tienen algo que decir de mí, que sean hombres y den la cara.

Él rio con el comentario.

—Eso me gustaría verlo, aunque mamá siempre dice que no es bueno usar la violencia.

—Entonces aún no la vez enojada de verdad. Cuando pasa eso, hay tormenta, literalmente. —No evito sentir un escalofrió—. Me arrepiento un poco de haberle enseñado a manipular el clima.

Mewtwo vio hacia el cielo, estirándose al sentir algo de sueño. Su hijo se sintió igual, haciendo el mismo gesto. Amber despertó mirando a padre e hijo. Él apoyó su mano en el hombro del joven.

—Te digo algo —musitó—. El vínculo que me une con ustedes es muy fuerte, pero... según Arceus, también es una maldición.

—¿Maldición?

—Sí, me explico, nosotros al ser psíquicos sentimos los sentimientos, y al tener un lazo que nos une, si ustedes sienten un dolor emocional, yo también lo sentiré. Por eso sé que a tu madre le pasa algo, ha pasado tanto tiempo que aprendí a reconocer que se trata de ella.

Deimos no evito preocuparse por lo que podría estar pasándole a su madre. Apretando su puño y mandíbula al sentirse impotente al no hacer nada por la distancia. Mewtwo lo miro sobre el hombro, sintiendo su preocupación, se acercó a él, mirándolo, solo mirándolo. Deimos suspiro, regresando a la cueva para poder dormir. Mewtwo se quedó un rato más, pero el sueño lo termino venciendo, dirigiéndose a dormir. «Espero que lleguemos mañana». La Talonflame se acurruco con Deimos, activando su habilidad para mantenerlo caliente.

El sol salió en el horizonte, Mewtwo tomo a su hijo, llevándoselo en su espalda al ver que tenía un sueño pesado. El ave se le adelantó, volando hacia el horizonte; Mewtwo vio que ella se dirigía claramente al monte. Noto que su hijo empezó a despertar, encontrándose con la sorpresa de que su padre lo estaba cargando. Reaccionando de forma no muy amistosa.

—O-Oye, ¡bájame, no necesito que nadie me cargue! —exclamó.

Mewtwo no tuvo más opción, bajándolo de su espalda. Observando como él empezó a caminar, jurando que le salía humo desde sus oídos a causa de su vergüenza.

—Y pensar que antes te gustaba que te cargara.

—¡No es cierto! —Se cruzó de brazos, sabiendo que era verdad por lo que recordaba. Refunfuñó.

Deimos sintió la palma de Mewtwo sobre su cabeza. Alborotando su pelaje. Gruño ante ese gesto, pero su padre solo le vasto ver su cola para saber lo que realmente sentía. «¡Quédate quieta!», ordenó en sus adentros al darse cuenta de que lo delataba.

—M-Mi cola no se mueve porque lo esté disfrutando, es que, siempre hace eso cuando no debe hacerlo —Empezó a caminar más rápido que él. Mewtwo lo vio alejarse, aguantando la risa.

«Este niño...», sonrió antes de ir detrás de él. Mewtwo alzo la vista hacia el cielo, notando que la Talonflame regresaba; aterrizo en su brazo, ella se agito, saltando hacia el suelo.

—¿Pudiste verlas?

Sí, pero...

—Pero... ¿qué? —preguntó agachándose, mostrándose preocupado.

Megami no está bien, parece que está enferma.

Sus ojos se abrieron hasta quedar como platos. Levantándose rápidamente, mirando hacia donde estaba su hijo, empezó a correr, tomándolo de sorpresa para acortar el recorrido. Él, naturalmente, grito debido a lo sorpresivo que fue eso.

—¡¿Qué estás haciendo?! —gritó agachando la cabeza para no golpearla contra alguna rama. Entonces una luz azul le hizo cerrar los ojos, mientras mantuvo su sentido inactivo, noto un cambio de tamaño en su padre, extrañándolo.

Abrió los ojos, notando que, efectivamente, su padre había cambiado de forma.

—¡¿Eh?! —gritó a todo pulmón, causando que algunas aves volaran de sus nidos—. ¡¿Qué acabas de hacer?!

Mewtwo se dio cuenta de lo que hizo, deteniéndose. Bajo al chico que parecía que, en cualquier momento, iba a tener un ataque de histeria. Él y el ave lo miraron con sorpresa, descolocados con la escena que estaba armando.

—¡¿Qué acabas de hacer?! Por la madre del dios Arceus no puedo creerlo, mi padre ahora es mucho más alto que yo. Ya ni se parece a mí, incluso se ha vuelto más musculoso de la nada. —Empezó a hablar solo.

—Deimos... —intentó hablar, pero su hijo interrumpió.

—¿Acaso evolucionaste? ¿Cambio de forma? ¡¿Qué?! —interrogó.

—¡Deimos! —exclamó, tomándolo de los hombros—. Relájate y respira. Te contare que es esto, pero, primero relájate.

Él joven obedeció, tomando y botando aire. Hasta que se relajó.

—Lo siento, me precipite. Lo que es que siempre vi a mamá cambiar de forma, no esperaba que también pudieras hacerlo.

—Lo sé, pero tampoco debes reaccionar así, que los demás pueden tener una impresión equivocada.

Asintió de acuerdo. Pero Mewtwo le vio preocupado, logro tranquilizarlo. Por suerte. Él no podía dejar que Deimos sintiera emociones fuertes, no después de casi haberlo perdido años atrás.

Mewtwo no dejaba de caminar de un lado a otro. Mientras que varios clones, un grupo de Genesect y un Mew solo se limitaban a verlo, jurando que, al paso que iba, dejaría un agujero de tantas veces pasar por el mismo lugar. ¿Por qué Mewtwo se encontraba en tal estado de ansiedad? Su pareja, en ese mismo momento, estaba dando a luz. El psíquico estaba listo para muchas cosas, pero nunca se imaginó en una situación como esta. Por mucho que algunos de sus compañeros clones tuvieron crías en ese mismo monte, el hecho de que se trataba de su propia especie cambiaba completamente la historia; además de eso, iniciaba oficialmente su vida como padre.

«Intenta relajarte, no es novedad que el padre se sienta nervioso en el parto; pero ese bebé no solo es fruto de nuestra relación, es también el primer Mewtwo en nacer naturalmente. ¿Qué pasa si algo sale mal? ¿Qué pasa si...?»

Pobre Mewtwo —comentó el clon de Pikachu, mirando como su creador movía un dedo de su mano derecha con impaciencia—. Parece que está bajo presión.

¿Parece? —replicó su compañero—. Yo diría que SÍ está bajo presión.

Mew, ya arto de las vueltas infinitas de su clon, se acercó a él hasta quedar frente a frente. Utilizando lo que ellos creyeron que era doble bofetón. Notaron que el golpe fue algo fuerte cuando las mejillas de su creador se tornaron algo rosas. Mewtwo solo le miró, tocándose el rostro para evaluar el golpe, esperando que no se le hinchara la cara.

—¿Qué? No me mires así, había que despabilarte de alguna forma.

—Reconozco que lo necesitaba.

Se quedó mudo cuando, de la cueva, salió la Gardevoir de Natsumi, mostrándose preocupada por algo. Solo busco algo en el vehículo, que no pasó desapercibido por Mewtwo al notar que era más equipo médico. Ignoro al Mew, dirigiendo su palabra al hada.

—Oye, ¿cómo están? ¿Acaso...? —preguntó apretando sus puños.

Para él, había dos tipos de Gardevoir: las que recordaban su lugar y se comportaban como lo que eran, un Pokémon con grandes capacidades mentales; y la otra cara de la moneda, las que cuya fidelidad llegaba a tal punto de querer tener algo más que la relación Pokémon-entrenador. Para suerte de Mewtwo, la Gardevoir de Natsumi se encontraba en el primer grupo. Mas siempre le fue difícil llevarse bien con ella, aparte del "incidente" donde casi golpea a su entrenadora, el problema entre los dos es que... se comportaba como él. Era como decía cierto refrán: "Los opuestos se atraen, pero los iguales se repelen".

Sé que no debo perder mi tiempo, pero también sé que no me dejaras ir hasta que te diga alguna novedad. —Habló mirando a la cueva, formando una semi-sonrisa—. Felicidades, fueron dos.

«Dos... Un segundo... ¡¿Dos?!».

Y si no fuera por Venusaur, el cuerpo rígido de Mewtwo habría caído, su látigo cepa freno su caída y lo acomodo donde estaba.

—Deja que por lo menos termine de hablar —le dijo Mew.

Pero, si no me apresuro solo podría quedar uno.

Esto activo la alarma de sus compañeros, Mewtwo salió de esa burbuja apenas escucho esas palabras. ¿Qué acababa de decir? ¿Qué uno de los pequeños estaba grave? No lo pensó dos veces y entro a la cueva, la Gardevoir también entró, dejando a los demás esperando, nerviosos por lo que podría pasar.

Mewtwo se asomó por la entrada, logrando ver a Megami con un pequeño bulto envuelto en tela blanca. Se le revolcó el corazón cuando escucho unos sonidos que venían del bulto, empezando a caminar lentamente hasta llegar hacia ella. Megami escucho sus pasos, mirándole hasta que llego a su lado. Sonrió con algo de cansancio. Mewtwo se sentó junto a ella, notando su preocupación.

—El pequeño aún está siendo revisado por Natsumi. Espero que este bien. No he podido verlo.

—Estará bien. ¿Y qué hay del que estas cargando?

—Es una niña, nació sin ningún problema. —Los dos se quedaron en silencio un rato, pero ella volvió a hablar—. Mewtwo, ¿cómo la llamaremos?

—No lo sé. Yo...

—Mewtwo, no te molestaría si... le llamamos Amber.

—¿Amber? —inquirió.

—Sí, después de todo, ella fue la primera amiga en tu vida. Quiero que esta pequeña sepa quién le enseño a su padre lo que era la vida.

Mewtwo miro a la bebé, ella se separó del pecho de su madre, moviéndose como si estuviera de acuerdo. Megami se apoyó en su hombro, todavía cansada por el parto. Él abrazo su espalda, besando su frente. Megami rio fijando la mirada en su hija recién nacida.

—Entonces, la llamaremos Amber.

En ese momento, Natsumi los interrumpió, mostrando una sonrisa triunfadora con un pequeño envuelto en sus brazos. Mewtwo se levantó, esperando ver a la criatura. Su sorpresa fue grande al ver que este era macho, Mewtwo lo recibió, notando que la mirada de la mujer se desvanecía.

—Fue un milagro que siguiera con vida. Creí que su corazón no lo resistiría. Su corazón es algo débil, no lo suficiente para limitar su día a día, pero debe evitar las emociones fuertes si no quieres que tenga problemas cardiacos.

—Entiendo... —Entonces, el pequeño empezó a moverse—. Parece que quiere a su madre.

Ella rio con el comentario, ayudándola a cargar a los dos. Mewtwo vio a la madre cargar al pequeño, haciendo que tomara leche de su pecho; ella empezó a acariciarlo, sonriendo de forma cálida, más de la que normalmente era. Mewtwo mantuvo a la niña, que se había quedado dormida.

—Mewtwo, ¿recuerdas cuando... dijiste que, si tuviéramos un niño, lo llamaríamos Deimos?

—Si lo recuerdo, fue cuando te mostré los planetas y sus lunas.

—Sí... bueno, aquí tenemos a nuestro niño. —Rio.

Mewtwo suspiró, después de explicarle todo sobre su forma mega. Recordando sin querer su nacimiento. Deimos se quedó de brazos cruzados, entendiendo la situación, aunque sea un poco. Apretó ligeramente el puño, creyendo por un segundo que le costaba respirar. Él noto esto, tocando su hombro en un intento de decirle que continuaran. El joven capto el mensaje, empezando a caminar. «Si yo no le hubiese tranquilizado, la cosa habría ido peor. Debo evitar que algo le pase». La Talonflame los vio irse, sintiendo preocupación por ellos.

Paso una hora hasta ver el monte a la vista, Mewtwo se quedó paralizado, sin saber que hacer; Deimos se le adelantó, empezando a correr hasta llegar a la orilla del lago. Mewtwo empezó a seguirlo, llegando hasta él y volaron hacia allá. El Mewtwo adulto se sintió nervioso por la reacción de su hija, según Deimos, fue la más dolida por su partida; también, temía por la salud de su mujer, necesitaba saber que le estaba pasando.

Amber al salir de la cueva pudo ver a tres entidades dirigirse al monte, no era la primera vez que algo así ocurría, y terminaba siendo una bandada de aves; así que la joven decidió ignorarlo. Pero cuando el Talonflame aterrizó llamo su atención, más cuando vio a las entidades aterrizar con él. Abriendo desmesuradamente sus ojos al reconocer a uno de ellos.

—H-Hermano... —musitó.

—Amber... ya llegamos —respondió acercándose a ella.

—¿Llegamos? —interrogó confusa—. Entonces... él es...

—"El bebé necesita de su madre para desarrollarse..." —Empezó a hablar.

—"Y también necesita de la protección de su padre" —concluyó—. Eso fue lo que...

Sin decir nada, se abalanzo contra Mewtwo, tirándolo al suelo cuando lo abrazó.

—¿De verdad eres tú? Papá... —Asintió, causando que lo abrazara más fuerte.

—¿Amber? —Escucharon. Haciendo que se levantaran, Mewtwo tomo los hombros de su hija, tragando—. ¿Qué es todo ese ruido?

Ella se detuvo en seco cuando vio a los tres reunidos, en especial al ver a Mewtwo de regreso. Lo único que hizo fue acercarse a él, acurrucándose en su pecho; Mewtwo temió por ella cuando la sintió temblar. La abrazó, viendo como Amber se llevaba a su hermano, muy a su pesar, para dejarlos a solas.

Algo iba mal. Y en ese momento lo iba a saber.