Había olvidado actualizar DD': Bueno, le agradezco muchísimo a Neko Baba's ¡eres un amor! Agradezco mucho tu comentario uvu en serio!.
Bueno, sin más, aquí está el segundo cap:
Capítulo 2:
Supongo que estar en el Shibusen me agrada.
Tengo que contar todo desde la primera semana: Las clases empiezan a las 7 de la mañana, a mediodía es la hora del almuerzo y en la tarde los martes y jueves son clases de educación física, los horarios no están nada mal, me agradan.
La primer semana no íbamos a la cafetería a comer, Ateratzu y yo preferíamos salir y subirnos al tejado a comer, desde ahí la ciudad se ve maravillosa, el aire fresco te pega en la cara y te enmaraña el cabello, me gustaba estar más ahí que en la cafetería. Las clases son normales, los profesores manejan más la parte teórica que la práctica.
El segundo día de clases tuvimos que demostrar en el salón lo que sabíamos hacer, obviamente Ateratzu aún no podía convertirse en arma, por lo que él y yo peleamos mano a mano con el Profesor, le demostramos lo ágiles y fuertes que éramos, además de nuestra habilidad de convertirnos en lobos, pareció satisfecho con ello y nos prometió que tomaríamos misiones muy pronto.
Aprovechamos toda esa semana en la tarde para explorar Death City; me gustó mucho más la ciudad de lo que esperaba, no nos miraban raro o nos cuestionaban, era un lugar tranquilo con lugares a donde ir.
El sábado fuimos a comprar algo de comer ―Ya que no sabemos cocinar muy bien― y nos encontramos a un cachorro de San Bernardo sucio y de pelo andrajoso que se restregaba por el vidrio del el establecimiento. Me agaché y le di un poco de agua de la botella. Cuando nos íbamos el cachorro nos seguía, cuando nos preguntamos si nos lo llevábamos la respuesta de ambos fue si. Lo bañamos y le llevamos a la veterinaria, ahora es nuestro cachorro y se llama Cujo*, es el perro más tierno del mundo.
A pesar de lo bien que nos iba, no le hablábamos a nadie en el Shibusen, solamente éramos Ateratzu y yo. Tenía a Death The Kid, el hijo de Shinigami-Sama a mi lado en las clases, pero ni siquiera sabía si le agradaba, no intercambiábamos más que simples palabras, y cuando me proponía a hablar con él sólo se encogía de hombros, por lo cual simplemente decidí dejarlo en paz.
Un día en la tarde de educación física Ateratzu y yo decidimos jugar basquetbol, me recargué en la pared esperando a que mi hermano llegara con la pelota, por lo que me extrañé al verlo con una pelota de voleibol en las manos.
―Ateratzu, vamos a jugar básquet, ¿lo sabes? ― Pregunté, él ladeó la cabeza.
―Lo sé, pero ya no había pelotas de básquet ―
―¿Y crees que una pelota de Voley nos va a servir? No son iguales, ¿o qué crees tú? ― Ateratzu miró la pelota como si su vida dependiera de ello.
― Pues ambas son redondas ― Me dijo, entorné los ojos, eso no era lo que esperaba. Iba a contestarle cuando una voz atrás de nosotros nos llamó la atención.
―¡Hey chicos! ¿Quieren jugar con nosotros? ―
Ambos volteamos y miramos a una chica, tenía un cabello castaño o rubio cenizo agarrado en dos coletas, unos bonitos ojos verdes y el uniforme de deporte. Atrás de ella un chico de cabello azul, una chica alta de cabello negro agarrado en una coleta larga, dos chicas rubias muy diferentes entre si, un chico de pelo blanco y ojos rojos, el shinigami y…¿una chica? ¿un chico? De cabello rosa.
―¿Nos hablas a nosotros? ― Preguntó Ateratzu dejando la pelota de voleibol a un lado. La joven chica asintió con una sonrisa. Mi hermano me miró extrañado, preguntando con la mirada si nos uníamos a ellos, me encogí de hombros en un "que más da" y nos unimos a jugar con ellos.
Era extraño que nos hablaran.
Y así fue nuestras primeras semanas en el Shibusen.
Poco a poco nos hicimos amigos de ese extraño grupo, cada uno era muy diferente, lo cual me hacía preguntar como se llevaban tan bien. Fuimos dejando el hecho de ir a el tejado a comer y preferíamos ir a la cafetería con ellos, salíamos con ellos a el DeathBucks y en clases libres se juntaban con nosotros para hablar.
Black Star y Patty se llevaban muy bien con Ateratzu, eran personas distraídas y algo escandalosas como él. Estar con Tsubaki, Chrona y Liz me gustaba, tenían algo interesante para hablar siempre. Maka, la chica de coletas, me agradaba; era una persona tranquila y que le encantaba leer al igual que a mi, supongo que por eso nos llevábamos tan bien. Una vez le comenté que me gustaba escribir algunas historias, se interesó y cuando le presté una no pudo dejar de pedirme que la continuara, lo que me extrañó de sobremanera, no me gustaba como escribía, pero a Maka si, al igual que al Shinigami.
El Shinigami.
Se llamaba Death The Kid, le decíamos Kid. Tenía una extraña obsesión por la simetría, lo cual asustó a Ateratzu en un principio, pero resultó ser alguien tranquilo, incluso algo tímido, pero era la persona que más me agradaba, y poco a poco nos fuimos haciendo mejores amigos, o por lo menos, él era mi mejor amigo.
Unos meses después, cuando vivir en Death City se volvió parte de nuestras vidas cotidianas Ateratzu y yo estudiábamos al aire libre, o por lo menos yo estudiaba, Ateratzu solo estaba a mi lado mientras esperaba el mensaje de Soul y Black Star, hablaba de todo y de nada al mismo tiempo. Yo esperaba a Kid, que iba a entregarme el cuaderno que le había prestado.
― ¡Moooosh! Ya me tengo que ir, ¿te quedas aquí a esperar a Kid? ―Preguntó mientras se acomodaba la chaqueta, asentí con una sonrisa de medio lado, Ateratzu levantó la mano en forma de despedida y se fue. Tal vez llegaba a ser molesto, pero no sé que haría sin mi hermano, supongo que todo sería muy aburrido.
En menos de 10 minutos el shinigami llegó, no me sorprendió en absoluto, era alguien puntual y cumplido. Me sonrió ligeramente y se sentó a mi lado. Curiosamente no llevaba su típico traje, si no una camisa polo blanca y unos pants negros con unos desgastados tenis azules, podía llegar a pasar como una persona normal, no como el hijo de Shinigami-Sama. Dejé de escribir y le saludé mientras me entregaba el cuaderno, entonces empezamos a hablar, como siempre. Era extraño, él parecía ser tan serio la mayoría del tiempo, y a mi no me gustaba hablar mucho, supongo que porque no se expresarme bien, pero con el shinigami no ocurría, me gustaba hablar con él y escucharle reír o suspirar cansado, tal vez porque podía ser yo mismo con él, así como el lo era conmigo.
―Es una historia realmente buena G., ¿nunca has pensado ser escritor? ― Preguntó, ladeé la cabeza de un lado a otro pensativo.
― No sé, no lo había pensado. Simplemente me gusta escribir acerca de las cosas que me llaman la atención y agregar lo que pienso, nunca había pensado en publicarlo.
―¿El amor es algo que te llama la atención, G.? ― Dijo divertido.
―Supongo ― Le respondí encogiéndome de hombros ―El amor es simplemente complicado, tal vez por eso me llama la atención.
Kid se quedó en silencio un tiempo pensativo mientras jugueteaba con sus anillos, no parecía tener muchas ganas de hablar de un momento a otro, así que recargué mis codos en la mesa y suspiré, observando al shinigami.
― ¿Pasa algo? Me estás observando.
― Simplemente te veía, estaba concentrado en tus ojos.
―¿Mis ojos?.
―Si, tienen un color tan inusual, dorado-amarillo, pero son bonitos ― En ese momento dejó de mirar al frente y dirigió su mirada hacia mi, entonces me sentí un poco incómodo, decidí ya no decir nada acerca de sus ojos, como el hecho de que eran mi color favorito, o que hacían que su rostro se viera más vivo entre su piel pálida y su cabello oscuro, o que al reír sus ojos se ponían cristalinos y se cerraban ligeramente.
¿Qué?
―Además, yo debería preguntarte ¿Pasa algo? Te quedaste tan callado.
―Solo pensaba en eso, en el amor y como es que yo lo veo ― Murmuró, tal vez para si mismo, pero con las orejas de cánido que tengo era obvio que le iba a escuchar. ―¿Puedo contarte algo G.? Pero no te rías, es algo vergonzoso ―
― No te preocupes, ¿Qué pasa?.
―No he dado mi primer beso, ni he tenido novia…
―Oye, pero eso no es vergonzoso, el amor va a llegar un día, no te preocupes por ello ― Le revolví los cabellos amistosamente y él sonrió. Volvimos a hablar tranquilamente y no me percaté de lo tarde que era hasta que el shinigami se recargó en mi hombro mientras bostezaba.
― Kid, tal vez deberías volver a tu casa ya, si quieres te… ― Cuando miré a Kid había caído dormido en mi hombro, entorné los ojos, en realidad parecía un niño pequeño. Le llamé a Liz para que viniera por él, pero me contestó que no podía y si no era mucha molestia que yo me lo llevara a mi casa. Era mucho más fácil despertarlo y acompañarlo hasta su hogar-mansión, pero no lo hice; guardé mis cuadernos en la mochila y me la puse cruzada, intentando no despertar al chico.
Lo tomé con cuidado en mis brazos, era ligero y pequeño, por lo que no me costaba cargarlo, su cabeza estaba recargada en mi cuello y su cabello me hacía ligeras cosquillas en el mentón, pero no me importaba, no me molestaba cargar al shinigami en brazos, en realidad era agradable.
Llegué en poco tiempo a la casa, tuve un poco de conflicto en abrir la puerta, pero lo hice. Dejé al shinigami en mi cama y le quité los zapatos y los anillos para que durmiera mejor. Fui de nuevo a cerrar la puerta y dejar la mochila en la sala, al regresar me encontré al shinigami dormido cómodamente con las sábanas revueltas. No lo había pensado, pero ¿dónde iba a dormir yo? Mi hermano llegaría después, por lo que no podía dormir ahí, ni en el sofá, donde Cujo dormía. Suspiré cansado, me cambié de ropa y dejé los lentes en la mesita de noche.
No hace falta decir que fue una mierda dormir.
Estaba en un pequeño pedazo de la cama, y Kid se movía mucho, hasta que terminó con sus rodillas en mi espalda y sus dedos entre mi cabello, pensé que se movería de nuevo, pero no lo hizo, me empezaba a entumir por no moverme de ahí, pensé en sacudirle para que se quitara o irme al otro lado de la cama, pero al ver por encima del hombro me percaté de lo cómodo que estaba ahí, suspiré de nuevo y me di la vuelta con sumo cuidado; sus rodillas ahora rozaban ligeramente mi pecho y le miré detenidamente. Tenía los cabellos revueltos y estaba babeando la almohada, intenté no reírme. Tal vez por curiosidad ―No lo sé ― Lo abracé con cuidado, era extraño compartir la cama con alguien, pero me gustaba, al final caí dormido.
Tachan! El segundo cap está aquí, agradezco si llegaste hasta aquí. deja un review si te gustó! Eso me ayudaría mucho. Te ha hablado Lucy y te deseo buenas noches (¿?)
*Cujo: Es el nombre de un perro personaje de Stephen King, el libro lleva el mismo nombre, de igual manera, también es un San Bernardo.
