DISCLAIMER: Los personajes de D. gray-man no me pertenecen, son propiedad de su creadora Katsura Hoshino.

DEPARTAMENTO CUATROCIENTOS SEIS

"CAPITULO II"

– Padre, me da gusto verlo… – Habló el mayor de los Lee.

Ambos hermanos entraron en una elegante y amplia oficina, donde los esperaba un hombre de traje. Su cabello era del mismo color que el del hermano mayor, con la diferencia de que este lo lucia más corto y canoso.

El hombre sentado frente a ellos firmaba varios papeles sobre su escritorio de caoba, alzó levemente la cabeza y miró sobre sus lentes a sus dos hijos.

– Bienvenidos… – Saludó sin interés, regresando a sus papeles. – Sthella se encargara de llevarlos a sus habitaciones… los veo a las ocho en punto para cenar… – Indicó. Ambos hermanos se quedaron perplejos ante la actitud indiferente de su padre, en especial la Joven Lee, quien no dejaba de mirar consternada a su padre.

La sirvienta se acercó a ellos haciendo una reverencia y tomando sus maletas.

– Es por aquí, síganme por favor… – Habló con voz respetuosa y monótona.

Komui acomodó sus lentes con el dedo índice y sin decir más, hizo una reverencia a su padre, y volteó a ver a su hermana. Con una mirada severa le indicó a la chica que hiciera lo mismo y lo siguiera. Lenalee hizo una reverencia y camino detrás de su hermano, antes de salir de la oficina dio un último vistazo a su padre, quien seguía firmando papeles sin voltearlos a ver.

– Cuatro años… No nos ve desde hace cuatro años… – La joven caminaba cabizbaja detrás de su hermano mayor, quien volteó a verla de reojo. – ¿Y es así como nos recibe…? – Empuñó sus manos sintiéndose impotente.

– Lenalee… Sabes que a nuestro padre le cuesta trabajo expresar sus emociones… – Se dirigió a ella con voz fraternal. – Pero eso no significa que no nos quiera, o no nos haya extrañado… – Sonrió dulcemente a su hermana. Ella lo volteó a ver y luego volvió a agachar la cabeza.

– Eso creo… – Contestó con voz casi inaudible, su hermano sonrió y miró hacia al frente.

"Si tan sólo mamá estuviera aquí… las cosas serían muy diferentes… "

-o-o-o-o-

– Entonces… ¿Cuándo puedo pasar a ver a Yamada-san? – Allen sonreía con la cabeza apoyada sobre su mano en el mostrador de la recepción. Miraba travieso a la sonrojada recepcionista que hacia un gran esfuerzo por ignorar las insistencias del chico, tratando de concentrarse en su trabajo.

– Ya te lo dije Allen-kun… El señor Yamada está en una conferencia importante, cuando termine podrás pasar… – Tecleaba nerviosamente en el ordenador sin voltearlo a ver.

Allen sonrió de lado y escuchó un cuchicheo proveniente de los escritorios de atrás.

– Neee Hikari-san ¿Quién es el joven que esta en el mostrador con Mika-chan? – Preguntaba una joven pelinegra en voz baja a su compañera de a lado, se cubría la boca con la mano para no ser escuchada.

– ¡Sii Hikari-san ya dinos quien es ese! – Habló otra desde su lugar, acercando su silla hacia las otras dos chicas.

– ¡Shhh! – La joven del escritorio de en medio silenció al par de chicas curiosas a su lado. – Bajen la voz, o las escuchara… – Las dos chicas rieron por lo bajo, su amiga suspiró resignada. – Se llama Allen Walker... Walker-san es un fotógrafo independiente que trabaja para la revista. Viene una vez por semana a ver al señor Yamada… –.

– Es tan guapo… – Suspiró la pelinegra llevándose las manos al rostro.

– ¡Es un bombón! – Gritó la otra emocionada.

– ¡Shhh! Se va a dar cuenta… – Las regañó su amiga un poco avergonzada.

Allen las miró de reojo, haciéndolas estremecer, las tres chicas se quedaron petrificadas al verse descubiertas por el apuesto joven. Él soltó una risita y les sonrió dulcemente, dejándolas embelesadas.

– ¡Kyaaaaaaa! – Dijeron al unisolo con la cara completamente sonrojada.

La secretaria que hasta ahora había permanecido evitando el contacto visual con el chico, alzó la vista, lanzándoles a sus compañeras una mirada desaprobatoria por el escándalo que estaban armando. Cuando Allen la volteó a ver sonriente, haciéndola sonrojar, inmediatamente desvió de nuevo la mirada.

– ¿Quiénes son? ¿Son nuevas, no las había visto? – Preguntó refriéndose al par de chicas que estaban junto a Hikari.

– Ehh si… Son las nuevas asistentes…. Son estudiantes que están haciendo sus prácticas profesionales aquí… – Contestó la secretaria tecleando en su ordenador.

– Ya veo… – Exclamó observando a una de las chicas que retorcía coquetamente un mechón de cabello negro con su dedo. Gestó que no paso por alto la secretaria, quien alzó una ceja al ver que el peliblanco le respondía sonriéndole juguetonamente a la pelinegra que le coqueteaba descaradamente.

– ¿Hmm? ¿Ahora resulta que te gustan las menores? – Le habló en tono acusador y la mirada entrecerrada. A lo que el joven sólo se echo a reír.

– Jajajajaja no te pongas celosa Mika-chan – Le sonrió. La joven desvió la mirada molesta.

El teléfono sonó repentinamente, y la secretaria levantó inmediatamente la bocina para atender la llamada.

– Puedes pasar a la oficina del Señor Yamada, Allen kun –Le indicó la joven.

Allen le sonrió y tomó sus cosas. Se dirigió hacia la oficina del Señor Yamada, se detuvo, y echó un último vistazo a las tres chicas que lo miraban expectantes. Les guiñó el ojo haciéndolas suspirar encantadas.

El joven caminó hasta detenerse frente a una puerta de madera donde se podía leer con letras doraras "Dir. Yamada H." Tocó un par de veces antes de entrar.

– Adelante – Escuchó decir desde el otro lado de la puerta.

– Walker, buenos días – Lo recibió un hombre gordinflón que tenía un rostro amable. Le sonreía de oreja a oreja sentado en su escritorio con las manos entrelazadas sobre la mesa.

– Buenos días Yamada-san… – El chico tomó haciendo frente a él, sacando de su mochila y colocando sobre el escritorio una cámara fotográfica y un dispositivo USB. – Veo que tiene nuevas asistentes… – Le sonrió acomodándose relajadamente en la silla.

– Jajajaja a ti no se te puede escapar ninguna mujer de las manos ¿Verdad Allen? – El peliblanco dibujo una sonrisa socarrona.– ¿Y bien? ¿Que tenemos hoy? – Preguntó mirando ansiosamente la cámara fotográfica que estaba sobre su escritorio.

– Tengo las tomas originales que se hicieron de la sesión pasada – Le paso el cable de la cámara para conectarla en el ordenador – Y también las editas… – Le acercó también el dispositivo USB.

– ¡Fantástico! – El señor Yamada miraba las fotografías en su monitor – Son perfectas, excelente trabajo Walker… –.

– Ya están ajustadas a la medida que me solicitaron, cualquier cambio o edición que necesiten háganmelo saber – Allen sonrió.

– ¡Estupendo! Así están bien, cualquier cosa yo te aviso. Le diré a la señorita Mikasa que tenga listo tu pago – El señor Yamada le entregó el USB y el cable al joven.

– ¡Eso sería muy generoso de su parte Yamada-san! Ya que hoy es viernes social – El peliblanco sonrió haciendo reír a carcajadas al Director.

– Ahh… la juventud… – Dijo con un suspiro. – Para el próximo número, necesitaremos fotografías de los jardines botánicos que están dentro del parque central ¿Cuento con usted Walker? – El hombre se cruzó de brazos sonriendo.

– Cuente con ellas – Allen guardó sus cosas en su mochila y se despidió del señor Yamada con un apretón de manos.

– Que disfrute su Viernes social Walker – Lo despidió sonriendo divertido.

Allen salió de la oficina del director y se dirigió a la recepción, donde la secretaria ya lo esperaba con un sobre blanco sobre el mostrador.

– ¿Supongo que esto es para mí, verdad Mika-san? – Canturreó risueño el peliblanco.

– Supones bien… – Le contestó con indiferencia.

– ¿Sigues enojada? – Preguntó con una sonrisa torcida en sus labios. La chica desvió la mirada molesta. – pero si tu siempre serás mi favorita… – Tomó el sobre del mostrador y le giñó un ojo haciéndola sonrojar.

– Hasta luego señoritas… – Allen se despidió del grupo de chicas que lo siguieron con la mirada embelesadas.

– ¡Ha-hasta luego! – Contestaron al unisolo.

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– Es increíble que ni si quiera haya querido platicar un rato con nosotros… – Lenalee estaba sentada en un cómodo sillón con la vista en el enorme ventanal de la habitación.

Komui colocó con delicadeza la taza de té sobre la mesita y la miró comprensivo.

– Nuestro padre está ocupado ahora… pero en la cena podrá platicar con nosotros… – Lenalee suspiró no muy convencida de ello.

– Iré a dar un paseo… – Dio un sorbo a su te. – Me enferma quedarme encerrada en casa… –

– ¿Quieres que te acompañe? – preguntó el pelimorado.

– No es necesario, iré por mi cuenta – Dejó su taza a un lado y se levantó.

– No llegues tarde a la cena… – Lenalee lo miró y sonrió forzadamente.

"Alguien a quien no le interesa darle ni siquiera la bienvenida a sus hijos después de no verlos por más de cuatro años… no tenía derecho a pedir que fuese puntual…"

Lenalee caminó hasta el vehículo negro que la esperaba, el chofer le abrió la puerta invitándola a tomar asiento.

- ¿A dónde nos dirigimos señorita Lee? – Preguntó el chofer mirándola por el espejo retrovisor.

- Llévame al parque central por favor… – La joven le indicó con desgano apoyando el mentón en su mano mientras miraba por la ventana.

- Como usted diga – El vehículo se puso en marcha.

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El "Black Cat" era un bar bastante conocido, ubicado en una de las avenidas con mayor actividad nocturna en el centro de la ciudad. Aquel bar se distinguía por su extensa variedad en bebidas y cocteles, además de que cada viernes, sábado y domingo sin falta, varias bandas de rock se presentaban para tocar en vivo a partir de las once de la noche.

Allen se encontraba sentado en la barra del Black Cat. Leía un libro mientras tomaba su vaso con Whisky sin despejar la vista del texto, dando pequeños sorbos. El barman que limpiaba las copas con un trapo blanco lo observando curioso, aquel peliblanco estaba tan concentrado en su lectura que parecía estar abstraído de sí mismo, le sorprendía que su rostro pudiera expresar tanta tranquilidad y calma, estaba extasiado con cada palabra que sus ojos leían. El ruido de la música y el bullicio de la gente a su alrededor no lo molestaban en absoluto, era nulo ante sus odios.

Una despampanante mesera se había acercado al joven. El uniforme de mesera resaltaba sus atributos, llevaba una blusa blanca de prominente escote y una minifalda negra acompañada por unas medias trasnparentosas del mismo color. Sus largos rizos rubios caían sobre sus hombros y sus labios color rojos cereza brillaban aun mas con la luz del lugar.

La mujer dejó sobre la barra la charola con la que llevaba las bebidas y se paró a escasos centímetros del joven, que para su sorpresa, éste no despegó ni por un momento su vista del libro.

– ¿Debe estar tan interesante como para que ni siquiera mires a la hermosa mujer a tu lado? – Se llevó las manos a la cintura.

Allen la miró de reojo haciendo caso omiso de sus palabras.

– ¿Por qué mejor no dejas ese libro y te relajas un poco? – insistió. La chica recargo sus brazos sobre la barra y se inclinó lo suficiente para que su escote quedara cerca del campo de visón del chico.

Allen arqueó una ceja mirándola por encima del libro.

– En realidad, leer me relaja…– Dio un trago a su bebida, e hizo señales al barman para que le sirviera otra.

Regresó su vista al libro cambiando lentamente de página para continuar con su lectura. La insistente mesera introdujo con delicadeza sus dedos en los blancos cabellos del joven. Jugaba con ellos enredándolos en sus dedos y acercó sus labios a la oreja de Allen y mordisqueó suavemente la parte superior de ella.

– Yo conozco una forma mejor para relajarse… – Le susurró al oído. Una sonrisa se dibujó en sus labios al sentirse victoriosa cuando vio que el Joven cerraba su libro y lo dejaba sobre la barra.

Captando sus insinuaciones Allen decide seguirle el juego a la mesera mirándola a los ojos.

– ¿Y qué forma es esa? – Le preguntó con sorna fingiendo inocencia.

– Si me acompañas allá atrás… lo sabrás – Señaló la puerta hacia la bodega que estaba al final del pacillo por donde se encontraban los baños.

Allen miró interesado y luego rio.

– En otro momento será… tengo cosas que hacer – Guardó el libro en su mochila.

– ¿Ahh? – Se cruzó de brazos – Pero si Allen Walker nunca me rechaza una invitación… – Entrecerró los ojos. El joven sonrió.

– Siempre hay una primera vez para todo – Le dio el último trago a su bebida y se levantó.

Colocó su mano en la nuca de la mesera acercándola a su rostro y sorprendiéndola con un beso. La mujer sentía el amargo sabor del alcohol en sus labios y lengua. Completamente inmóvil, dejo caer sus brazos a los costados, sintiendo el placer y cosquilleo que la lengua juguetona del joven le provocaba en su boca.

– Es la propina… – Le susurró al oído. Ella se quedó boquiabierta, mirándolo. Le sonrió y saco un par de billetes de su cartera y los dejó sobre la barra haciéndole señas al barman.

– Hoy tocaremos en la noche, nos vemos al rato – Se despidió y salió del bar.

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– Hemos llegado señorita – Le indicó el chofer abriéndole la puerta a la joven peliverde.

– Muchas gracias – Bajó del automóvil echando un vistazo a su alrededor.

– La estaré esperando por aquí, cualquier cosa no dude en llamarme – Hizo una reverencia y se subió de nuevo al auto.

Lenalee respiró el aire fresco del parque, cerró los ojos y dejó que el sonido de las hojas moviéndose al compás de la corriente de aire entrar por sus oídos provocándole una sensación tranquilizante. Abrió los ojos lentamente y suspiró.

Se dirigió hacia el jardín botánico que estaba justo en el centro del parque. Caminó por los alrededores hasta detenerse frente al lago artificial, donde algunas personas daban un paseo en lancha, recargó sus brazos en el barandal, viendo desde su lugar a una familia de cuatro personas, que paseaba en una de las lanchas. El padre abrazaba y hacia cosquillas al hijo más pequeño, mientras que la madre reía alegremente y el hermano mayor ayudaba a su padre haciendole cosquillas a su hermanito desde la espalda. Miraba con anhelo y melancolía aquella familia… sus labios formaron una tierna sonrisa…

Allen también había llegado al mismo parque, se paseaba por los jardines tomando fotografías de las hermosas flores silvestres que había, también tomaba fotografías de las personas que paseaban por el lugar.

Se encontró frente al lago. El aire agitaba el agua formando pequeñas olas que chocaban contra las rocas de la orilla. Inclinó un poco su cuerpo para recargar los codos sobre el barandal y fotografiar a una parvada de patos que nadaban tranquilamente, dejándose mecer por el agua. Hizo "zoom" a la lente de la cámara para capturar el momento exacto en el que unos de los patos se había alzado y agitaba vigorosamente sus alas, emitiendo un graznido, a lo que varios de sus compañeros patos secundaron.

Allen dio un par de pasos rodeando el lago, para poder enfocar una familia que pasaba en su lancha junto a los patos. Tomó varias fotografías del niño estirando sus bracitos intentando alcanzar alguno de los patos que nadaban junto a ellos.

Giró un poco para hacer otra fotografía de la misma lancha pero desde otro ángulo. Antes de oprimir el botón se percató mirando desde la lente de la cámara a una hermosa mujer recargada sobre el barandal contemplando a la familia. Bajo la cámara y enderezándose. Sus ojos plateados habían quedado encantados con su belleza…

Una mujer de inigualable belleza, estaba parada a unos cinco metros de distancia de él. Dio unos pasos hacia ella y alzó la cámara para enfocarla e inmortalizar aquella imagen. Su mirada melancólica contrastaba con la sutil sonrisa de sus labios, su cabello suelto danzaba con el vaivén del viento y su pálida barbilla descansaba sobre la palma de su mano. Allen sentía un palpitar en su pecho, que llenaba de calidez su sangre recorriendo todo su cuerpo, sentía un ligero cosquilleo en el estómago, una sensación que no sentía en años…

Un… ¿Sentimiento? No… Más bien era algo así como una droga…

Bajó de nuevo la cámara para contemplarla a detalle con sus propios ojos… fue entonces cuando ella se percató de su mirada y volteó hacia él.

Las pupilas plateadas y lila y encontraron por primera vez… se entrelazaban y observaban con detenimiento... Sus hermosos orbes purpura lo habían dejado completamente hipnotizado.

Se sentía como una droga… un cosquilleo que daba pequeños toques electrizantes en el corazón… era algo a lo que varias personas se habían atrevido a llamar…

-Amor a primera vista-

CONTINUARA…

Y hasta aquí llegamos :) espero que les haya gustado, perdón por la demora, espero poder actualizar pronto el tercer capítulo n.n

No olviden dejar su lindo rw :D nos estamos leyendo! Bye byee