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DEPARTAMENTO CUATROCIENTOS SEIS
"CAPITULO V"
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Lenalee entró a la casa y cerró la puerta con mucho cuidado para no hacer ruido, suspiró aliviada de que no hubiese nadie en el corredor, sonrió para sí misma recordando lo bien que se lo había pasado esa noche. Se dirigió a cuarto, las luces ya estaban apagadas y un silencio sepulcral reinaba en los pasillos. Se detuvo frente a su habitación y giró la manija con delicadeza para que no rechinara pero antes de que pudiera dar un paso dentro, una voz la detuvo.
– Lenalee…– La llamó Komui.
Un escalofrió recorrió el cuerpo de Lenalee, con temor giró el rostro para encontrarse con la severa mirada de su hermano. El mayor paseaba por el pasillo con una taza de Té recién hecha.
– ¡He-Hermano! – Se exaltó – ¿Estabas despierto? Este… Yo sólo… – Trató de buscar alguna excusa.
Komui suspiró resignado y se acercó a su hermana para darle un tierno beso en la frente.
– Ten cuidado Lenalee… no le diré nada a papá, pero si llega a enterar que has estado saliendo sin permiso se va aponer furioso… – Komui sonrió dándole un pequeño sorbo a su Té.
– Gracias hermano… – Lenalee sonrió más tranquila.
– Espero que te hayas divertido – Le guiñó un ojo y se dirigió a su cuarto.
Lenalee sonrió y entró a su habitación dejándose caer sobre la cama. Suspiró aliviada y cerró sus ojos con una dulce sonrisa en su rostro antes de quedarse profundamente dormida.
A la mañana siguiente Lenalee se despertó con el zumbido causado por la vibración de su móvil que estaba sobre la mesita junto a su cama. Con movimientos torpes tomó el celular y miró la pantalla, había una alerta de mensaje perteneciente a un número desconocido.
"¡Buenos días Cinderella-chan! ¿Te gustaría salir conmigo hoy? A.W."
Fue hasta ese entonces que Lenalee recordó que anoche había intercambiado su número con Allen cuando se despidieron, habían acordado verse de nuevo, pero no quedaron en nada en ese momento. Decidió tomarse su tiempo para contestarle mensaje, no quería parecer una desesperada y mucho menos hacer que el joven Walker se sienta tan importante.
"Buenos días. ¿Hoy? Déjame ver, creo que tengo la tarde libre…"
"¿Agenda ocupada ehh? Por la tarde está perfecto ya sé a dónde iremos."
"¿Ah sí? ¿Y se puede saber a dónde iremos?
"Es SOR-PRE-SA~ Te veo en el parque central a las 4:30 ¿Te parece bien?"
"Ahí te veo"
Estaba hecho, esa tarde saldría en una cita con Allen Walker. La idea la llenaba de emoción así como de dudas y nervios, pero sobre todo le entusiasmaba la idea de volverlo a ver, porque bueno… no era fácil admitirlo, pero él realmente le gustaba...
Sentirse libre, perseguir aquello que deseas, detenerte un momento para contemplar lo que te rodea, dejar de fingir algo que no eres frente a alguien más... Todo eso y más era lo que Allen despertaba en ella, sentimientos que le recordaban que estaba viva.
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Tal y como habían acordado, Allen la esperaba cerca de la fuente recargado sobre uno de los barandales. Traía su cámara y miraba a una familia que jugaba a lanzar la pelota a su perro. Giró el rostro al escuchar que alguien se acercaba y mostró una dulce sonrisa al ver que se trataba de Lenalee. Ella lucia realmente encantadora que no pudo evitar sentir acaloradas las mejillas.
– Cinderella-chan – Allen la recibió con una gran sonrisa.
Lenalee sonrió entre risas ¿Cuándo dejaría de llamarla de ese modo?
– ¿Y bien? ¿A dónde vamos a ir? – Preguntó emocionada.
– Te llevare a las profundidades del inmenso mar… – Respondió sin dejar de sonreír.
– ¿Eh? – Lenalee lo miró confundida.
– Jajajaja estoy jugando, iremos al acuario – Le guiñó un ojo – Tiene poco que lo abrieron y como me comentaste que estuviste viendo fuera durante un tiempo, imaginé que no habías ido antes.
– No tenía idea de que habían abierto un acuario en la ciudad…
– ¡Entonces te encantara, ya lo veras!
Ambos caminaron unas cuadras más adelante, durante el camino, Allen le contaba a Lenalee algunas de sus anécdotas trabajando como fotógrafo. Al llegar Lenalee quedó maravillada con el lugar. Era un edifico inmenso que tenía varias esculturas de animales marinos en la entrada, había personas de todas las edades, entrando y saliendo del lugar.
Allen sonrió conmovido por la reacción de la chica al ver el lugar, se veía tan emocionada como una niña de ocho años.
– Es impresionante ¿No es así? Espera a verlo por dentro.
Y justo como Allen se imaginó, Lenalee no pudo reprimir un gritito de emoción al entrar. El acuario era realmente hermoso, las paredes eran completamente de vidrio, por donde podías ver a los peces nadando, era una sensación increíble, era como si pudieses sumergirte al fondo del océano.
El lugar era tan grande que Lenalee no sabía hacia qué lado mirar o hacia dónde ir. Allen le sugirió empezar por la sección de los peces tropicales y ella aceptó.
Había una gran variedad de peces de todos colores y tamaños. Mientras Lenalee miraba emocionada a través de los vidrios, Allen tomaba fotografías de todo del lugar y de Lenalee, quien volteaba y sonría para él.
Dos horas después ya habían recorrido la mayor parte del acuario y se encontraban viendo el estanque de los pingüinos, ambos tenían los brazos recargados sobre el barandal. Uno de los entrenadores alimentaba el grupo de aves que apenas lo vieron entrar y corrieron hacia él.
– Los pingüinos son animales extraordinarios… – Comentó Allen sin apartar la vista de ellos.
– ¿Te gustan mucho? – Preguntó Lenalee con curiosidad, Allen le sonrió.
– Me gustan muchas cosas en realidad… Pero si, me gustan mucho los pingüinos – Se giró para recargar su espalda contra el barandal – Recuerdo que hace bastante tiempo vi un documental sobre pingüinos en la televisión…
– ¿Qué clase de documental era? – Lenalee se giró para mirar a Allen.
– Pues… era sobre la vida de los pingüinos en general. Sobre su alimentación, los lugares donde viven, la travesía que tienen que hacer los pingüinos hembra para conseguir alimento para ella, su pareja y su cría cuando saliera del cascaron… – Hizo una breve pausa – Pero hubo algo que llamó mi atención… – Allen alzó la vista y contempló como las nubes pasar.
– ¿Qué fue? – Preguntó la chica interesada. Allen sólo sonrió ante la curiosidad de aquella chica.
– Cinderella-chan haces muchas preguntas ¿Sabes? – Allen la miró divertido, Lenlaee se sonrojó y bajó la mirada apenada –… A diferencia de otros animales – Continuó – los pingüinos, tienen una particularidad de la cual Incluso los seres humanos carecemos… Ellos sólo tienen una pareja en toda su vida… – Se giró de nuevo hacia el estanque, para señalar a una pareja de pingüinos que se acicalaban el uno al otro, Lenalee los miró sin comprender del todo.
– Los pingüinos escogen a una pareja para el resto de su vida – Prosiguió – Viven en manada, pero son como pequeñas familias cuidándose los unos a los otros.
– ¿Y qué pasa… qué pasa si uno de ellos muere? – Allen se sorprendió por la pregunta, agachó la mirada y sonrió con un poco de melancolía.
–Pues… se quedan solos… algunos de ellos logran sobrevivir así de alguna forma, mientras que otros… puede que lleguen a morir de tristeza. Pero aun así, no buscaran una nueva pareja… – A Lenalee le dio la impresión de que sus palabras trataban de decir algo más…
–Al principio pensé que era algo asombroso, vivir el resto de tu vida amando a una misma persona… así como los pingüinos– Allen suspiró – Sin embargo aprendí que la vida no es así, no era así para todos y no lo era para mí…
Lenalee bajó la mirada con tristeza, se preguntaba si Allen había pasado por una mala experiencia, que lo haya herido tanto como para que cambiara su forma de ver las cosas. Allen se percató de la tristeza de Lenalee y sonrió tratando de animarla.
– No pongas esa cara Cinderella-chan – Le dijo con una gran sonrisa.
– Pero… – Lenalee se encogió de hombros.
– No todo es malo ¿Sabes? – Dio un par de pasos hacia ella – Es normal creer que el primer amor será para siempre y aun que tarde o temprano terminamos decepcionándonos… siempre encontramos la manera de salir adelante, porque nos damos cuenta de que la vida no se va a tener y lo superas, aprendes de los errores y te das la oportunidad de conocer gente nueva, vivir nuevas experiencias y también… – Allen acarició con ternura la sonrojada mejilla de Lenalee, para después colocar uno de sus mechoncitos de cabello detrás de su oreja – … Cuando menos te lo esperas te enamoras de nuevo…
Lenalee sonrió apenada. El suave tacto de los dedos del peliblanco en su piel subió poco a poco la temperatura en sus mejillas y aceleró el ritmo de sus latidos. Ese chico realmente le gustaba… Y entre más cosas conocía de él, mas rápido terminaba siendo presa de sus encantos.
Allen le devolvió el gesto con una sonrisa dulce y echó un último vistazo al estanque.
– ¿Sabes? Ver a esos pingüinos disfrutando de su almuerzo, me ha abierto el apetito… ¿Te parece si te invito a comer? – Lenalee asintió entusiasmada y ambos salieron del acuario.
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Llegaron a una cafetería que se encontraba a tan solo un par de cuadras más de donde estaba. Sostenían una charla bastante animada, mientras disfrutaban de sus alimentos.
– Bueno, ya hablamos mucho sobre mi – Dijo Allen – Tu sigues siendo todo un misterio para mi Cinderella-chan. – Sonrió con picardía – Háblame de ti ¿A qué te dedicas? – Le preguntó interesado, dándole un trago a su naranjada.
– Pues veras… – Lenalee hizo a un lado sus cubiertos y entrelazó sus dedos sobre la mesa – Estuve estudiando Comercio en el extranjero por cinco años y actualmente estoy en trámites para entrar a una especialización en el área de Mercadotecnia y seguir con el negocio familia…
Allen parpadeó confundido al ver a Lenalee un poco desanimada.
– No pareces muy feliz con la idea Lena ¿A caso es que no quieres seguir con el legado familiar? – Lenalee lo miró sorprendida y después agachó la mirada.
– No es que no quiera… es sólo que… yo tengo otros sueños…
– ¿Y cuáles son tus verdaderos sueños, Lenalee? – Preguntó Allen.
– Bu-Bueno… – Lenalee se sintió algo nerviosa, ya que no le había contado a nadie sobre sus sueños, Allen sería la primer persona en saberlo – En realidad me gustaría ser bailarina profesional…
– ¿Bailarina? ¡Eso suena excelente, Lena! – Comentó emocionado.
– Si lo es… – Sonrió – Mi madre fue una bailarina y una actriz muy talentosa...
– ¿En serio?
– Si… desafortunadamente, cuando estaba en el punto máximo de su carrera, ella enfermó de cáncer, yo era aun una niña pequeña cuando eso ocurrió. Como tuvo que someterse a muchos estudios y tratamientos, dejó las presentaciones. Al final el cáncer no se logro controlar y falleció.
– Lo siento mucho… – Se disculpó Allen.
– Esta bien – Sonrió – Hace mucho que fue eso, yo siempre la admiré y desde niña soñaba con llegar tan alto como ella, pero mi padre quedo muy afectado por su perdida y se negó rotundamente a que yo me metiera a clases de ballet. Sin embargo mi hermano mayor me ha apoyado mucho y se encargó de que yo asistiera a las clases en secreto, he estado practicando por mi cuenta desde entonces.
– Ya veo… – Dijo sorprendido – Es un sueño muy ambicioso, pero creo que serias capaz de alcanzarlo – Sonrió.
Lenalee se sonrojó y le devolvió la sonrisa.
– ¡Si! Seguiré esforzándome – Allen se sonrojó al ver la devoción con la que Lenalee sonreía, ella era realmente hermosa y lo era aun mas cuando sonreía de esa manera. No podía dejar de verla, lo volvía loco.
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– A Lavi y a Kanda los conocí durante el primer semestre que entre a la universidad– Comentó Allen.
Ambos platicaban mientras paseaban por uno de los parques que estaban fuera de la cafetería.
– ¿Entonces tú estabas estudiando fotografía en la universidad, cuando formaron la banda? – Preguntó Lenalee.
– Así es, aun que tuve que dejar la universidad en quinto semestre, sin embargo continué con el proyecto de la banda junto con ellos y al poco tiempo conseguí mi trabajo como fotógrafo para la revista en la que aun sigo.
– Ya veo…
Allen la miró y le sonrió cuando una gota cayó sobre su mejilla, alzó la vista y extendió su mano, un par de gotas mas cayeron sobre su palma.
– Está empezando a llover… creo deberíamos movernos a un lugar techado – Dicho esto, ambos se pusieron en marcha, pero las gotas de lluvia empezaron a caer mas y mas abundantes y rápido que al poco tiempo la tormenta se desato sin darles mucha oportunidad a refugiarse.
– Eso fue rápido… – Dijo Allen con ironía, cuando finalmente se refugiaron dentro de una de las estaciones del tren subterráneo.
Sus ropas estaban mojadas, y sus cabellos empapados, Allen trataba de sacudirse la ropa cuando la risa de Lenalee llamó su atención.
– Eso… ¡Eso fue muy divertido! – Dijo entre risas.
Allen la miró extrañado, jamás imaginó que Lenalee llegara a reírse de esa forma y decir que era divertido salir corriendo de la lluvia para no mojarse y fracasar vergonzosamente…
– Creo que han sido demasiadas emociones fuertes para ti en un solo día, ya te empezó a afectar… – Comentó Allen con una sonrisa, contagiado por la risa de Lenalee – Vamos… te acompañare a casa.
Ambos se acercaron hasta el andén donde esperaron al tren parada para abordar. Una voz en el monitor anunció que la llegada del próximo tren seria en diez minutos. Lenalee y Allen no habían intercambiado palabra alguna mientras esperaban, pero Allen miró de reojo a Lenalee y se sonrojó al ver la radiante sonrisa de la chica.
Se veía tan feliz y llena de vida… era realmente hermosa. A lo lejos se alcanzaron a ver las luces del tren acercarse, la gente comenzó a acercarse a la orilla para poder abordar. Lenalee dio un par de pasos hacia el frente y giró sobre sus propios pies para quedar de frente a Allen. Él la miró extrañado, estaba a punto de dar un paso para acercarse a la línea cuando vio que tren había llegado, pero Lenalee se le adelantó bloqueándole el paso y acercándose a él lo suficiente como para sujetar con ambas manos de su camisa y tirar de ella para acercar su rostro al de Allen y permitirle a sus pupilas contemplarse la una a la otra tan de cerca por primera vez.
Lenalee cerró los ojos y de dejó que sus labios se adelantaran hasta los de él para besarlo. Las puertas se abrieron y las personas comenzaron a descender tren.
En ese momento el mundo se detuvo para Allen, miraba con incredulidad el rostro de Lenalee mientras sus labios eran besados con tanta dulzura por los de ella.
Todos los pasajeros abordaron el tren y Lenalee rompió el beso para mirarlo directamente a los ojos, Allen pudo percibir un destello de deseo en las hermosas pupilas lila de la chica. Ella sonrió en el momento en que el timbre anunció la partida del tren.
Lenalee corrió y entró a uno de los vagones poco antes de que las puertas se cerraran.
El tren se marchó y Allen no pudo hacer más que mirarlo partir junto con la chica que hace unos momentos le había robado un beso.
Se llevó la mano al rostro, sujetando entre sus dedos varios mechones de cabello que caían sobre su frente. Sus mejillas tenían un hermoso rubor rosa y sus labios temblaron ligeramente formando una enorme sonrisa.
La gente que pasaba junto a él podría pensar que estaba loco al verlo sonreír de esa manera tan idiota. Pero lo cierto era que él sí estaba loco…
Estaba loco por ella.
Continuara…
Hola! Qué tal! Espero que les haya gustado el capi de hoy, a mí en particular me gusto mucho, especialmente por el final uwu el tan esperado besito entre Allen y Lenalee! Quien hubiera imaginado que ella sería capaz de robarle un beso *o*
Lo bueno es que a partir de ahora se vienen muchos más besitos y cosas cursis! Yay!
Jajajaja pues espero que les haya gustado y que la espera haya valido la pena, de ante mano gracias por leer este fic! Y nos vemos en la próxima actualización! :D
Bye byee
