Hace mucho tiempo existió un caballero.
Aquel caballero debió haber muerto incapaz de proteger al príncipe. Pero vivió.
Él caballero conoció una pequeña pata que le mostró él camino que debía seguir. Ese camino no era él de un caballero. Sino de escritor.
Él se convirtió en quien escribiría la historia que en aquel reino se daba. Junto a aquella pata.
Él caballero fue él primero en conocer en secreto que guardaba la pata. Este era que ella podía convertirse en humana y recuperar los trozos del corazón perdidos del príncipe.
Mientras él caballero escritor conocía más a aquella pata, más se enamoraba de ella, no porque fuera linda de humana o porque era una heroína, sino que por su bondad, lo dispuesta que estaba a sacrificarse por su amado además de lo simpática y peculiar que era su personalidad.
Pero la pata estaba enamorada del príncipe, consiente de su destino comenzó a olvidar sus sentimientos por él.
Tiempo más tarde, cada vez que hablaba con él caballero escritor iba creciendo un sentimiento.
Algo más grande que lo que alguna vez sintió por él príncipe.
Pero ¿que podría hacer aquella pata ahora que ya no podía convertirse en humana?
En su interior un deseo comenzó a formarse. Mismo deseo que fue transmitido al caballero escritor por medio de lo que escribía.
