Summary completo:
―Es ella― señaló un punto rosado apenas visible en la multitud de la cafetería―. Si logras tirártela en lo que queda del año, dejaremos de hackear la computadora de la escuela y haremos servicio comunitario hasta la graduación; si no lo logras, nos tendrás que pagar a cada uno de nosotros veinte mil yenes, ¿trato hecho? / ―Bien./ Como presidente de la clase 3-A, Sasuke Uchiha tenía que enfrentarse día a día con problemas de hormonas revueltas como estos, pero nadie le dijo que su pequeña apuesta venía con manual de instrucciones. Ni menos que la otra persona involucrada venía con ciertos cambios de actitud.
Disclaimer: Naruto le pertenece a papá Kishimoto.
Advertencia: Esta historia puede contener palabras malas que los niños buenos no deben repetir y situaciones sexuales para los pillines. Universo alternativo.
Nota: Agradezco a Lady Heaven por la corrección del capítulo anterior. ¡Me olvidé un cero! Los errores matemáticos me persiguen...
Entre rosas y presidentes
II
"¿Rojas o verdes?"
Sus ojos pasearon desde un extremo al otro de esa ola de dos colores.
"Me gustan las verdes, pero a mamá le gustan las rojas. Y si quiero hacer un pie de manzana para mamá será mejor llevarme las rojas. Además están más baratas. Sí, rojas serán."
―Hmm...― entrecerró los ojos, escudriñando con la mirada cuáles serían las perfectas voluntarias para que su delicioso pie quedara aún más delicioso. Tomó una en su mano y le dio la vuelta lentamente― ¿No estarás envenenada, verdad? Yo lo único que quiero es hacer un delicioso pastel y tu lo arruinarías por completo― La dejó en la misma posición que la había encontrado y agarró otra―. No luces muy jugosa― y otra―. Eres muy pequeña― y otra―. Muy gorda― y otra―. No medas buena espina...― y o-...
―¿Hasta cuando te quedarás parada ahí?
La chica volteó fulminando a su compañero con sus poderosos orbes verdes y se imaginó llenando su cara de agujeros. Oh sí. Ella algún día lanzaría rayos láser por ellos.
―Deja de ser tan impaciente, ¿quieres? Apenas estamos comenzando― ahora de manera más calmada empezó a llenar una a una las manzanas, no sin antes dedicarles una mirada de desprecio a aquellas que le parecían sospechosas.
―Tsk. Sakura, no tenemos todo el tiempo.
―Tendremos todo el tiempo hasta que yo lo decida, Uchiha― infló el pecho orgullosa por lo determinada que sonaba su voz. Sasuke dejó escapar un sonoro suspiro de resignación.
Tres semanas.
Tres jodidas semanas era el tiempo que llevaba a su lado. Tres semanas que se le habían escapado de sus manos como el agua que se escurría entre sus dedos. Tres semanas. Y no había hecho un avance. Ningún avance. Ni uno. Su primera táctica fue actuar como siempre, como el sexy presidente de la clase esperando a que ella reaccionara de alguna u otra forma. Pero ella no había movido un dedo. Ni siquiera soltado un suspiro por él.
La segunda fue cambiar su modo al de un tipo caballeroso. Tenía experiencia en ese ámbito, además que había visto los fallidos intentos de conquista del Inuzuka. Sería pan comido. Pero ello solo logró aumentar más la desconfianza de la pelirosa cuando notaba que él, Sasuke Uchiha, se le acercaba más seguido y terminó recibiendo unos cuantos golpes y moretones en su pecho.
Y, joder, esa chica tenía fuerza. Era algo que él no admitiría en voz alta, pero aún podía sentir el dolor de su primer moretón recibido por ella hace unas semanas.
Lo único que no se pudo explicar era esos cambios tan repentinos de personalidad y las fiebres que llegaban y se iban tan rápido como aparecían. Algunas veces Sakura solía desmayarse en la cafetería, aunque no era muy seguido, pero una vez casi lo hace en una exposición de la clase. Obviamente ella no le mencionó palabra alguna, simplemente lo ignoraba como si fuera algo de todos los días (y parecía serlo para ella).
Durante esas tres semanas lograron establecer algo parecido a la amistad. No eran amigos ni llegaban al extremo de ser extraños, pero tampoco se consideraban como tan solo conocidos. Podría decirse el intermedio del intermedio.
―Oh. Por. Dios― Sakura pronunció cada una de las palabras maravillada. El señor que atendía la caja la miró con expresión interrogante―. ¿E-eso de ahí e-es...? ¡Oh por Dios, sí es!― señaló con emoción contenida una cajita de colores a la izquierda del cajero― ¿Esos son pop-ups?
―Am... Sí, sí son― dijo algo confundido― ¿Desea llevar?
Los ojos de Sakura se dilataron.
―¿E-en serio puedo?
El sujeto asintió nuevamente confundido.
Sakura casi deja escapar un gritito de emoción. Y no paraba de mover sus pies de forma nerviosa mientras elegía el sabor de su pop-up. Sasuke vio la escena con extrañeza. ¿Qué tenía de especial un dulce? Estaba a punto de retirarse y dejar a la pelirosa ser cuando algo lo retuvo. Fue algo en los ojos de su compañera que lo hizo quedarse y observarla. Y ese algo era un brillo. Un brillo de inocencia que bailaba en los orbes verdes de Sakura y que él por primera vez había notado en todo este tiempo que estaba con ella. Su cara en forma de corazón, su nariz pequeña, sus mejillas teñidas de un ligero color rosado y esos ojos que tenía la hacían ver como una niña pequeña.
Sasuke se quedó embobado contemplando aquel brillo hasta que vio como se esfumó, como si alguien hubiese soplado una vela para apagarla.
―Lo siento― la voz de Sakura lo hizo reaccionar. No había rastro alguno de aquella niña pequeña que estaba viendo hace algunos instantes, la chica había borrado cualquier indicio de emociones en su rostro―. Solo me alcanza para la fruta, ya no deseo el dulce― su tono de voz tan monótono y frío, carente de sentimientos hizo estremecer al cajero quien solo pudo asentir como respuesta.
Ella había notado como el Uchiha la estaba viendo. "Seguramente parezco una tonta actuando así". Pero lo que más le molestó fue que esa parte de ella haya salido a flote sin que se diera cuenta dónde estaba o cuál era la situación.
―Yo puedo pagarlo-
―Así esta bien, Sasuke― lo cortó, ni siquiera se molestó en dirigirle la mirada―. Vámonos ya que se nos hace tarde― y una vez cancelados los productos Sakura desapareció por la puerta del bazar.
Caminaban en un sepulcral silencio que solo se podía escuchar el sonido de los autos pasar y las pocas voces de los peatones que transitaban las calles. Sasuke caminaba con las manos en los bolsillos y Sakura iba a su lado llevando a su bicicleta consigo.
―¿Por qué querías tanto el dulce?― Sasuke decidió romper el silencio que se le estaba haciendo algo molesto.
―No lo sé... yo solo lo quería― contestó un tanto insegura―. ¿Sasuke...?― preguntó al darse cuenta de que el pelinegro ya no caminaba a su lado.
―Toma― de un movimiento rápido pero delicado, Sasuke tomó la muñeca de Sakura y en su palma abierta colocó una pequeña envoltura. Antes de que Sakura logrará pronunciar palabra él se le adelantó―. No sé por qué no me dejaste comprártelo, pero de igual forma decidí hacerlo. Espero que ese sea el sabor que elegiste.
―Y-yo... sí― Sakura miró con sorpresa el dulce en su mano―. Sí, este es― sus labios se curvaron en una sonrisa y se la dirigió a él. Sasuke la miró por una fracción de segundos. Era la primera vez que la veía sonreír desde que la conoció y por su mirada supo distinguir que era una sonrisa sincera―. Gracias, Sasuke.
Él solo asintió y le devolvió el gesto en una sonrisa torcida.
Continuaron con la caminata en un silencio nuevamente, pero mucho más cómodo que el anterior. Sakura sacó de la envoltura al pop-up y se lo llevó a su boca mientras realizaba una mueca de placer al sentir el sabor del dulce.
―¿Sabes?― Sakura decidió romper esta vez el silencio― Es la primera vez que pruebo una de estas cosas― Sasuke la miró desencajado. ¿Hablaba en serio?―. Verás, cuando mi mamá quedó embarazada de mí, papá sufrió un accidente. Mamá quedó tan devastada con su muerte que prácticamente se pasó todo su embarazo sumida en una depresión, cuando recién cumplió los ocho meses de embarazo empezó a sobrellevarlo. Pero ya no era lo mismo, ¿entiendes? Ella no se había alimentado bien e incluso ambas estuvimos en peligro cuando iba a dar a luz. No sé cómo sobrevivimos pero lo hicimos. El doctor dijo que había sido un milagro, en fin a veces me parece que esa es la razón por la cual tengo el cabello rosa.
Hizo una pausa para saborear el dulce nuevamente. Sasuke permaneció callado a la espera que Sakura continuara.
―Cuando era niña tampoco me alimentaba bien y eso trajo como consecuencia frecuentes desmayos, menos mal que ya no ocurren tan seguido― el pelinegro alzó una ceja. Si los, para él, frecuentes desmayos que Sakura sufría en esos momentos ya no eran tan frecuentes para ella, no podía imaginarse una situación más grave―. En uno de ellos casi quedo en coma. Tenía el registro de defensas más bajas que el hospital tenía, pude haber roto el Record Guidness― dijo a modo de broma pero Sasuke no le vio la gracia a aquello―. Mi inmunidad era tan baja que solo me dieron doce años de vida como máximo, pero que aun así resultaba muy difícil que lo lograra. ¡Doce años! Y hace ya cinco que pasó eso. Tal vez fue cuando escuché la noticia a escondidas y vi a mi mamá llorar cuando empecé a cuidarme, y si me encontraba mal, trataba de aparentar para que mamá no se preocupara. Es por eso que tengo fiebres tan seguidas, no son muy graves, y es por eso que no necesito ir al hospital.
Hubo unos segundos de silencio en los que ninguno de los dos sabía que decir.
―¿Quieres un poco?― Sakura movió el pop-up hacia su compañero.
Sasuke negó con la cabeza.
―No me gustan los dulces.
―¿No te gustan los dulces o no te gusta la cereza?
―No me gustan los dulces.
―¿Estás seguro?― Sakura entrecerró los ojos, escaneando el rostro de Sasuke― ¿O es porque ya lo probé?
Sasuke volvió a negar.
―No me gustan los dulces― repitió.
―No sé por qué te complicas, no creo que sea la primera vez que compartas saliva, ¿no? Sé que la saliva ajena se queda en tu boca por seis meses, pero no creo que eso te importe. Vamos, prueba un poco.
―No me gustan los dulces, Sakura.
La chica hizo un puchero demasiado infantil que a Sasuke le pareció un tanto adorable.
―Bien, como quieras, amargado― guardó el pop-up en uno de los pliegues de su mochila y después le propinó un no-tan-fuerte golpe en el brazo.
―¿Y eso por qué fue?― Sasuke preguntó sin mostrar ninguna mueca de dolor. Pero sí que había dolido, ya lo había dicho antes. Esa chica tenía fuerza.
―No te atrevas a contarle a alguien lo que he dicho o te moleré a golpes y serás convertido en polvo, ¿oíste?
―Hmp, ¿y qué si lo hago, Sa-ku-ra?
―Te lo acabo de decir, retardado, ¿es que acaso el presidente de la clase es lento también?
―Esta bien, ya entendí.
Sasuke había acompañado a Sakura muchas veces a su casa desde que iniciaron esa extraña relación de amistad, pero nunca había entrado y la invitación de Sakura lo tomó por sorpresa. Él se dedicó a estar sentado en el sillón y observar a Sakura realizar el pie de manzana del que tanto había estado hablando desde la mañana. La pelirosa parecía estar en su propio mundo pues no le dirigió la mirada en ningún momento, fue cuando colocó el postre en el horno cuando recién se acordó de su presencia.
―¿Tus padres no se molestan si regresas tarde?
―Ya les avisé que estaba en casa de un amigo.
Antes de que Sakura pudiera continuar con la conversación, se escuchó el sonido de alguien llegar en la entrada.
―¡Mamá!― Sakura se levantó de un brinco― ¡Ya estás aquí, llegaste temprano hoy!
―Así es ca-
―¡Oh por Dios! ¡Feliz ascenso! Te hice tu pie favorito, no debe tardar en hornear― la voz de Sakura estaba llena de emoción y de alegría. Sasuke pensó que esa no era la chica que siempre actuaba de manera violenta o tímida en los pasillos de la escuela. No era la chica amenazante de antes. Esa Sakura, no era la Sakura que llegó a conocer, y esta parecía ser la verdadera―. Entonces mamá, ya no tendrás que quedarte hasta tarde trabajando.
―Me temo que sí― el rostro reluciente de Sakura pareció quebrarse, pero mantuvo la sonrisa ahí, sin embargo, la tristeza se podía leer en sus ojos―. No será tanto como antes, pero de igual manera estaré regresando tarde algunos días. Y... este, ¿Sakura? ¿Quién es él?― la Haruno señaló hasta ese entonces a un quieto Uchiha. Sasuke se dio cuenta de que había permanecido sentado todo ese tiempo y se puso de pie rápidamente.
―Ah... Él es Sasuke Uchiha, un... un amigo
―¿Un amigo?
―Buenas noches, Haruno-san― Sasuke saludó cordialmente, aunque ya no vio necesario presentarse, ya que Sakura lo había hecho.
―Mucho gusto Sa... Sasuke-kun, ¿puedo decirte Sasuke-kun, verdad? Es agradable ver que Sakura tiene amigos, si soy sincera es la primera vez que trae a casa a uno... ¿O será que están saliendo?
―Mamá, Sasuke es solo un amigo― aclaró Sakura con el ceño fruncido desde la cocina, vigilando a su postre por la ventanilla del horno.
―Así es Haruno-san, no tiene por qué preocuparse.
―Ah ya veo, es una lástima. Y no tendría que preocuparme si así fuera el caso― La mirada fulminante de Sakura no pasó desapercibida para ambos―. De todos modos no importa, me alegra que mi hija tenga amigos, cuídala bien, ¿de acuerdo?
―¡Está listo! Mamá, mamá ven a probar luego le serviré algo al Uchiha.
―No me gustan los dul-― Sasuke fue interrumpido cuando un pedazo de pie humeante se instaló en su boca.
―No hables y come que está delicioso.
Sasuke tragó como pudo el trozo de pie, podía sentir lágrimas en sus ojos. ¡Diablos! ¡Esa niña le había dado pastel recién salido del horno, quemaba como el infierno! Casi ni podía sentir su lengua.
―¡Sakura, trata bien a Sasuke-kun!― la chica solo se limitó a rodar sus ojos al escuchar el regaño de su madre.
―Ten― le tendió un poco de agua fría. Luego con la misma cuchara con la que le había dado el pedazo de pie, cortó otro pero en menos cantidad, sopló para que se enfriara y se lo llevó a la boca―. Delicioso― dijo con las mejillas sonrosadas, luego miró a Sasuke quien ya se había terminado el agua sin perderse ningún movimiento de la pelirosa―. Más vale que termines de comer tu porción, Uchiha, o lo lamentarás y caro.
Ok, ok, me prometí a mí misma que si conseguía algún review actualizaría al día siguiente. La historia está casi completa, así que no habrá tanta demora en subir los capítulos, de todos modos, falta poco para volver a entrar a la academia y mi tiempo libre se está acabando.
No sé si les parezca conocido el dulce que nombré, pop-up, ni sé si así se llama en mi país xD. Es un dulce en forma cilíndrica que viene en un envase de la misma forma de modo que si lo empujas de la parte de abajo sube, algo así como un lápiz labial o una goma en barra.
Gracias a las personas que comentaron y a todas ellas que le dieron favoritos y follow :D
No se olviden de dejar un review en este capítulo para las próximas actualizaciones ;)
¿Alguien notó las referencias del capítulo anterior?
Besitos, Chris.
