Summary completo:
―Es ella― señaló un punto rosado apenas visible en la multitud de la cafetería―. Si logras tirártela en lo que queda del año, dejaremos de hackear la computadora de la escuela y haremos servicio comunitario hasta la graduación; si no lo logras, nos tendrás que pagar a cada uno de nosotros veinte mil yenes, ¿trato hecho? / ―Bien./ Como presidente de la clase 3-A, Sasuke Uchiha tenía que enfrentarse día a día con problemas de hormonas revueltas como estos, pero nadie le dijo que su pequeña apuesta venía con manual de instrucciones. Ni menos que la otra persona involucrada venía con ciertos cambios de actitud.
Disclaimer: Naruto le pertenece a papá Kishimoto.
Advertencia: Esta historia puede contener palabras malas que los niños buenos no deben repetir y situaciones sexuales para los pillines. Universo alternativo.
Entre rosas y presidentes
III
Miró la fachada de la casa. Era grande. ¡No, qué va! ¡Era enorme! Eso no era una casa, era una mansión.
Respiró hondo.
Exhala.
Inhala.
Exhala.
Ella era Sakura Haruno y estaba en la casa del Uchiha. Sasuke Uchiha la había llevado a su hogar. ¿Para qué? La verdad no lo sabía. Sasuke recibió una llamada y dijo que debían ir a su domicilio por un tema que él no quiso explicar. Sakura creyó que estaba cerca, ya que Sasuke siempre la acompañaba a casa y no vio problema en llevar su bicicleta. Pero no, creyó mal.
Sakura tuvo que dejar encargada su bicicleta al dueño del bazar que frecuentaba para poder tomar el tren e irse a la morada Uchiha. Pero, ¿por qué no continuó ella su camino como lo hacía antes de que él llegara? No lo sabía, ni siquiera Sasuke había insistido. Ella sola, por voluntad propia, quiso acompañarlo y ahora se encontraba en una apremiante situación. ¡Quién creería que su casa iba a ser una mansión, por el amor de Kami! Bueno, podría estar exagerando, pero era enorme a fin de cuentas.
Se alisó la falda y se arregló el cabello en un intento de quedar más presentable. Sasuke dibujó una sonrisa torcida al notar aquel gesto por parte de la chica.
―Estoy en casa― anunció Sasuke quitándose los zapatos en la entrada. Sakura lo miró dudosa pero decidió imitarlo.
―¡Sasu-chan, ya estás aquí!
Sakura hizo un sonido un tanto extraño, parecido al de un elefante (¿o tal vez era una ballena?) y se cubrió la boca para que su carcajada no quedara libre. Sasuke realizó una mueca al escuchar la burla de la chica a su costado, tal vez era él, y no al revés, el que no iba a tener tanta suerte.
―Mamá...
―¡Y trajiste a una amiga!― Sasuke se parecía mucho a su madre, la mujer era poseedora de una larga cabellera y ojos negros como los de Sasuke. Pero hubo algo en el tono de voz de la mayor que no le agradó a Sakura y la sonrisa que tenía en la cara le mandó escalofríos por la espalda― Sasuke, ¿por qué no me dijiste que traías a una invitada?― le dijo a modo de regaño.
Sakura casi podía sentir un aura densa que provenía de la mujer.
―Uhm... Buenas tardes Uchiha-san, mi nombre es Sakura Haruno.
Las facciones de la madre se relajaron un poco y la analizó con la mirada. Sakura tragó grueso, algo nerviosa. "Vaya, no pensé que los Uchihas fueran tan sobreprotectores". De repente, la mujer sonrió abiertamente y la tensión que se podía sentir se disipó. Sakura relajó su cuerpo al sentir esto.
―¡Es tan linda! No es necesario que seas tan formal, querida, llámame Mikoto― le dijo con una sonrisa―. ¿Es tu novia Sasuke?― esa chica le agradaba mucho más, y todo eso multiplicado por mil, que las otras muchachitas que a veces Sasuke traía a casa. Ahora que la veía mejor, no era de las que su hijo "prefería", por mucho que le desagradaba la idea de referirse así. Esta chica era menuda y guardaba la compostura cuando lo ameritaba, no llamaba mucho la atención, excepto por su extraño color de cabello, pero eso no le molestaba."Definitivamente Sasu-chan ha sentado cabeza".
―No, no estamos saliendo Uch... digo, Mikoto-san, no tiene por qué preocuparse, solo somos amigos.
―¡Pero qué estás diciendo! Eres muy bonita y además educada, es una pena que no seas novia de mi Sasu-chan.
―Seguro― Sakura esbozó una sonrisa burlona al escuchar nuevamente el apodo que su madre tenía para él.
―¡Hermanito, ya llegaste!― un pelinegro, bastante parecido a Sasuke solo dos líneas por debajo de sus ojos como si fueran ojeras y el cabello largo amarrado en una coleta los diferenciaban, además de que era un poco más alto que Sasuke― ¡Y trajiste a tu novia!
―Itachi― masculló el menor.
―Gusto en conocerte, Novia-chan, mi nombre es Itachi Uchiha y soy el hermano mayor― se acercó un poco más a ella y en un susurro agregó:―,el más guapo, por cierto―le mandó una sonrisa coqueta y levantó las cejas sugestivamente, posteriormente se enderezó―, de Sasu-chan. Ahora dime, ¿por qué una chica tan hermosa como tú está saliendo con alguien como él?
Sakura se sonrojó notoriamente al escuchar el halago por parte de Itachi.
―A-ah, bueno. No soy muy bonita, pero Sasuke y yo no estamos saliendo― comentó nerviosa, arreglando algunos mechones rosa detrás de su oreja.
―¿Ah no? Entonces, ¿te gustaría tener una cita conmigo?
Su corazón le dio un vuelco. La pelirosa tomó el color de un tomate y clavó la vista al suelo mientras veía su pie derecho moverse nerviosamente.
Sasuke estaba familiarizado ya con los repentinos cambios de actitud de Sakura, y poco a poco aprendió a diferenciar los falsos, pero este parecía ser de verdad. Un mes y unos cuantos días habían pasado desde la primera vez que visitó la casa de Haruno y había sido esa vez cuando conoció a la verdadera Sakura. La Sakura violenta y callada de la escuela era solo una máscara que usaba para pasar desapercibida, aunque no le ayudaba mucho pues su cabellera resaltaba bastante. Nunca la había visto sonrojarse por vergüenza y esta era la primera vez, y sabía que era la verdadera Sakura porque su actitud era completamente diferente a la de siempre.
Tan inocente que parecía una niña. Tan sonriente que hacía resaltar más sus ojos. Y de una extraña belleza que podía captar la mirada de todos a su alrededor.
―Itachi― pronunció mientras tomaba el brazo de su hermano y lo doblaba lenta y dolorosamene.
―¡Solo era una broma Sasuke!― se quejó Itachi al sentir la presión en su brazo. El sonrojo de Sakura y ver su cara avergonzada le hizo sentir un vuelco en el estómago, y Sasuke no estaba seguro por qué había sido eso, pero no le pareció justo que aquello se lo dedicará precisamente a Itachi y no a él. Nunca la había visto así, jamás le dedicó una sonrisa nerviosa, ni siquiera en sus intentos fallidos de conquistarla― ¡No quise robarte a tu novia, te lo juro!
―Y-Yo no...
―¡Niños, dejen de pelear y siéntense! La comida estará lista en unos minutos― Mikoto exclamó desde la cocina.
La cena transcurrió tranquila y amena. Sakura tuvo que contestar algunas preguntas que Mikoto le hacía y escuchó algunas anécdotas de Itachi y Sasuke cuando eran niños, cosa que molestaba a ambos hermanos, pero que divertía a las dos mujeres en la estancia. Sasuke trataba de no asesinar a Itachi cuando intentaba acercarse o coquetear con Sakura. Y le enojaba aún más que las palabras de su hermano surgieran efecto en la pelirosa, haciéndola sonrojar o reír nerviosamente.
―¿Te encuentras bien, Sakura-chan?― Mikoto ya le había tomado cariño y se preocupó al ver el plato de Sakura, no había comido mucho pero no llegaba al punto de ser irrespetuoso.
―No, estoy bien― Sakura sonrió para tratar de convencer a Mikoto.
―¿Para qué llamaste, mamá?
―Oh, tu padre dijo que estaría para la cena y quise cenar a tiempo con toda la familia pero... ¡Sakura-chan estás sangrando!
La chica se llevó una mano a la nariz y notó un líquido caliente deslizarse por entre sus dedos. Con torpeza se levantó de su asiento.
―¿D-dónde está el baño?
―Segunda puerta a la derecha, ¿segura que estás bien? ¿No estarás enferma?― preguntó Mikoto levantándose dispuesta a acompañarla, pero Sakura lo rechazó con un gesto de cabeza.
―No es necesario Mikoto-san, estoy bien― volvió a pronunciar, pero se pudo notar el esfuerzo que hizo para sonar convincente, y se dirigió al baño no sin antes decir un "permiso". Mikoto, con un gesto de cabeza, indicó a su hijo menor que la acompañara.
Sasuke tocó la puerta del baño dos o tres veces.
―¿Sakura?― pero no hubo respuesta. Tocó otra vez― ¿Sakura?― al no escuchar respuesta decidió entrar, el picaporte se encontraba sin seguro― ¿Sa...? ¡Sakura!
Se encontró a la chica apoyada en el lavamanos tratando de detener la hemorragia con un poco de papel higiénico y apretándose el puente de la nariz, se podía notar que su respiración era irregular. Rápidamente, se acercó a ella y la obligó a mirarlo.
―¿Estás bien?― se insultó internamente. ¿Qué clase de pregunta era esa? ¡Por supuesto que no estaba bien! Sakura asintió débilmente.
―S-sí... ya estoy mucho mejor...― se limpió un poco más la nariz― ¿V-ves? Ya dejó de s-sangrar...
Sasuke colocó ambas manos en su rostro. La cara de Sakura encajaba perfectamente.
―¿Tienes fiebre?― palpó sus mejillas y su frente. Su temperatura se encontraba normal.
―Claro que no, idiota― retiró las manos de Sasuke de manera torpe y desechó el papel ensangrentado―. ¿Ves? Fresca como una lechuga― trató de sonreír, pero un dolor punzante en su cabeza la hizo tambalear. Sasuke la sostuvo a tiempo.
―Estás pálida.
―Siempre estoy pálida.
―¡Con un demonio! ¡Sakura, no estás bien! Iremos a un hospital, ¿has estado comiendo bien? ¿Tomaste tus pastillas? ¿Te has desvelado estudiando? ¿Cuándo fue la última vez que te desmayaste?
―¡No!―Sakura se separó de él de forma brusca y repitió― No. Nadie necesita un hospital, ¿acaso me estoy muriendo? ¡Solo fue un sangrado nasal, suele ocurrir!
―Sakura.
Pudo sentir la sangre hervir por sus venas. ¿Y a él qué le importaba? ¡No tenía ningún derecho sobre ella!
―Estoy bien, ya te lo dije. Podría correr un maratón si quisiera. Ahora vámonos, Mikoto-san e Itachi-kun deben estar esperando.
No supo por qué, pero la manera en que pronunció el nombre de su hermano lo hizo enfadar aún más.
―Sakura.
―¡Ya te dije que estoy bien!
Ambos permanecieron callados mirándose fijamente, Sasuke de una manera severa, regañándola como si fuera una hermana menor, y Sakura le contestaba con una mirada desafiante. Poco a poco pudo notar que las lágrimas empezaban a brotar de los ojos de la chica, lo cual lo preocupó aún más.
―Mierda, sabía que no debí haber venido― pasó rápidamente por su lado, chocando su hombro con el de él y continuó así hasta llegar a la cocina. Atropellando las palabras, agradeció a Mikoto por la comida y mencionó que era tarde y su madre la estaría esperando, después desapareció ágilmente por la entrada.
―¿Qué pasó? ¿Pelearon?
―Nada...― Sasuke se mantuvo en silencio por unos segundos― Eso es lo que pasó, ¡nada!
―¡Sasuke!― Mikoto regañó a su hijo, quien ya se encontraba en el piso superior lanzando improperios en voz baja y azotando la puerta de su habitación.
Al día siguiente Sakura no asistió al instituto. Ni el siguiente. Ni el siguiente a ese.
―¿Pero qué mierda...?―No estaba de humor para situaciones como aquellas e internamente pidió que Kami lo ayudara a no perder los estribos. Sasuke lanzó el insulto al entrar en el gimnasio y ver a la pareja a punto de tener sexo en una de las colchonetas. En una de las colchonetas del gimnasio. Por Kami. El consejo estudiantil había puesto con el sudor de su frente, centavo por centavo para lograr conseguir nuevo material para el gimnasio. ¿Y su dinero era malgastado de esa forma? Soltó un suspiro irritado.
Rápidamente el chico se subió los pantalones y la chica se ocultó detrás de él para cubrirse.
―Pero qué mierda...―volvió a repetir. Se masajeó las sienes. Este sin duda era uno de los peores casos que pudo haber tenido― Suigetsu, Karin, ¿qué carajos están haciendo?
―Pues estábamos por coger en pdfkasda...―el de ojos violetas fue interrumpido por un certero golpe en las costillas. Una furibunda Karin, quien había dejado la tarea de abotonarse la blusa, lo amenazó con la mirada.
―¿Saben que esto sí saldrá a la luz, verdad?
―Uhm, tenemos problemas más importantes y urgentes que atender― contestó despreocupadamente Suigetsu―. Pero dime, ¿cómo va tu conquista? Debo admitir que me sorprendió mucho cuando en un par de días la rosadita ya no te recibía con golpes.
Sasuke dibujó una línea recta en sus labios. No había tenido contacto con Sakura desde el día de la cena en su casa, y prácticamente se le había olvidado que tenía un tiempo limitado para terminar con su acuerdo con ellos. Aunque, claramente, estaba lejos de aquello.
―¿Aún no hay avance?― dibujó una sonrisa mientras se cruzaba de piernas y se arreglaba un poco sus cabellos blancos― Recuerda que solo tienes menos de dos semanas Uchiha, ¿cómo planeas follártela en ese tiempo sin ningún tipo de avance?
―¡Cállate, Suigetsu! Esa niña debe estar loca si trata de esa forma a Sasuke-kun, incluso sufre de bipolaridad. Está descerebrada― masculló Karin con veneno mientras se alisaba la falda.
―Tendrán que lavar esa colchoneta― la voz fría de Sasuke hizo estremecer a los estudiantes de segundo año e inmediatamente palidecieron.
―¿L-lavar? Pero Sasuke-kun, no hemos hecho nada...
―¡Sasuke, tenemos problemas!― un acalorado Naruto apareció por la puerta del gimnasio y su expresión cambió rápidamente al ver a aquella pareja algo desordenada― ¿Q-qué estaban haciendo? ¡¿Un trío?!
―¡Deja de decir pendejadas y habla dobe!― a Sasuke le nació un tic en el ojo.
―¡Oh claro! Hay una pelea en la cafetería y es una grande.
―¿Por qué no te ocupas de eso? ¿O Ino? No tengo que encargarme siempre de la disciplina.
―¡Es una grande, teme! Parece que están la mayoría de estudiantes masculinos ahí y están atacando a una chica. Estaba en la cafetería con Ino y luego unos tipos se acercaron a una chica de cabello rosa y...
―¿Qué dijiste?
―Que estaba en la cafetería...
―¡No, no! La chica, ¿tiene cabello rosa?
―Sí, sí, la de cambios de personalidad.
―¡Mierda! Naruto encárgate de ellos, y llama a Sai y a Kiba, que los demás vayan a la cafetería.
Y antes que Naruto pudiera responder Sasuke ya había atravesado la salida y se dirigía velozmente hacia el lugar indicado por Naruto. Al llegar, se encontró con una gran cantidad de estudiantes que rodeaban en un círculo e intentaban mirar por encima de los hombros de sus compañeros la pelea.
―¡VUÉLVETE A ACERCAR, MALDITO PERVERTIDO!
La voz de Yamanaka lo alertó indicándole que aún se encontraba ahí. Rápidamente, y empujando de una manera no tan suave a los estudiantes, se abrió paso hasta llegar al centro de la pelea.
Ino se encontraba rodeada por un grupo de chicos que la miraban de manera lasciva, ella golpeó a uno que había intentado propasarse. Había estado allí cuando el alboroto comenzó e intentó detenerlos pero le fue imposible controlar a tantos chicos juntos, a pesar de pertenecer al consejo. Yamanaka quiso seguir golpeando, pero se retuvo y trató de comportarse como la autoridad que representaba. ¡Debía resolver esto pronto!
Sakura, por otro lado, se encontraba en una situación grave, la cantidad de chicos por la cual era rodeada era aún mayor, tenía el uniforme desarreglado y el pelo enmarañado y pudo ver que tenía un corte en la mejilla y sus nudillos estaban sangrando, así como sus forcejeos eran cada vez más débiles.
―¡¿Qué te pasa, ya no te vas a defender?!― uno de los tipos le asestó una patada en el estómago, lo cual la dejó sin aire y cayó de rodillas tratando de respirar.
Sasuke colocó su mano en el hombro del chico que había realizado el golpe y ni bien hubo volteado, presidente o no, le propinó un puñetazo limpio en la cara.
―Golpear a una mujer es de cobardes.
―Así que el presidente tam-― antes de que otro pudiera continuar Sasuke ya lo había dejado sangrando en el piso.
―¡Sasuke!― Ino acudió a su lado. Quiso decirle que lo dejara, que tenían que resolver eso de manera civilizada, pero él no le haría caso, estaba ocupado en dejarles un marca en el rostro a esos tipos. Ino suspiró rendida y lo ayudó con los que sobraban, fue mucho más rápido pues su golpes fueron dirigidos a una zona en especial― Recuerda que la violencia no está permitida y eres el presidente, Uchiha. Y antes de que reclames algo te voy a decir que este plan me gusta más, allá ellos. Chouji, fue a avisar al director, Shikamaru y Hinata vendrán en un rato... ¿Sasuke?
El pelinegro no prestaba atención a las palabras de Ino, pues estaba centrado en otra cosa mucho más importante que saber el estado de los estudiantes masculinos. Y es que el único estado que importaba ahora era el de Sakura, y no se veía para nada bien.
―¡Sakura, Sakura!― habían pasado días desde que la había visto y no sabía si se encontraba físicamente estable para que su cuerpo soportara todos los golpes que había recibido. No es que alguien debiera estarlo, sino que aquello podría repercutir en ella de manera más grave. Al notar que respiraba pero que no se encontraba consciente, la cargó en sus brazos con sumo cuidado y delicadeza― La llevaré a enfermería. Que ninguno de los que estén involucrados se salve, ¿oíste?
Ino asintió con la cabeza, viéndolo alejarse con la chica en brazos.
Se encontraba bien. Perfecta y jodidamente bien. Estaba a punto de realizar cien flexiones seguidas y correr una maratón de cuarenta y cinco kilómetros y regresar con el premio gordo en un santiamén.
A quién engañaba, se sentía como si un camión de mudanzas bien lleno hubiese pasado por encima de ella y que luego de eso, lo hubiese hecho un avión. Y prefería mil veces eso, pues estaba casi cien por ciento segura que la sensación era mucho, mucho mejor de lo que estaba sintiendo ahora.
―Despertaste.
No jura, acabo de ir al baño.
Estaba a punto de decir eso pero al voltear se encontró con la persona que menos quería ver en ese momento, ni nunca si fuera eso posible.
―¿Q-qué haces aquí?― le costó un poco pronunciar las palabras pero logró formular una pregunta coherente.
―Le pregunté a la enfermera si podía quedarme y me dio permiso.
―Hn, abusas de tu autoridad.
―Podría ser, ¿cómo te encuentras?
―Bien, ya lo dije, preferiría que un avión me pase por encima― Sakura murmuró bajito con sarcasmo, pero su acompañante sí logró escucharla.
Sasuke se llevó la mano a su bolsillo y sacó su celular, tranquilamente y siendo observado por Sakura, marcó un número y se llevó el aparato al oído.
―¿A quién llamas?
―Al hospital.
De inmediato, Sakura alejó las mantas que la cubrían e intentó arrebatarle el celular a Sasuke, mas a este solo le bastó con alzar la mano para que Sakura no pudiera alcanzarlo. Era una de las muchas veces que él se elogiaba por su altura y ella maldecía la suya.
―¡No llames!
―Sakura, mírate― al pronunciar esas palabras la chica dejó de saltar en un intento de quitarle el celular―. No te encuentras bien, no estas físicamente estable, tu cuerpo ha recibido muchos golpes y para rematar, no estas alimentándote como se debe.
―¡Ni siquiera lo sabes!
―No hace falta saberlo, ¡lo dice tu propio rostro! ¡Hasta la enfermera cree que es necesario llevarte al hospital!
―¡Yo me conozco mejor que nadie, tú no puedes decirme si estoy bien o no!
―¡¿Quieres empeorar?!
―¡¿Por qué te preocupas por mí?! ¡Tú no eres nadie, ¿oíste?, nadie! ¡Ni siquiera te intereso! ¡Nadie se ha preocupado por mí aparte de mi madre y eso nunca va a cambiar, nunca!― la voz de Sakura se quebró al decir la última palabra, lágrimas empezaron a brotar de sus ojos verdes.
―Sakura...
―¡Cállate! ¡Cállate, cállate, cállate!― se tapó los oídos con las manos y empezó a negar frenéticamente con la cabeza― ¡T-tú no me conoces! N-no tienes ningún derecho a decirme qué debo hacer o qué no...― los sollozos de Sakura eran cada vez más fuertes y fueron opacados al sentir que su cuerpo era rodeado por fuertes brazos y su cabeza descansaba en un pecho amplio.
Sasuke la abrazó con fuerza, sintiendo esa sensación de deber proteger algo, mientras que ella mojaba su camisa con sus lágrimas. Pudo sentir los brazos de Sakura alrededor de su espalda y como esta se apegaba más a él para continuar llorando. La dejó desahogarse, hasta que el cansancio la venció y cayó profundamente dormida nuevamente en sus brazos. Sasuke la colocó en la camilla y la dejó descansar.
No supo cómo ni por qué, pero permaneció un largo rato a su lado, observando su plácido rostro al dormir mientras su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración. Sus ojos se notaban hinchados a causa del reciente llanto y Sasuke pudo notar como su tranquilo rostro se descomponía y arrugaba el ceño, en señal de alguna molestia. Los dedos de la mano se curvaron hasta formar un puño que acercó más a ella.
Sakura llevó sus rodillas cerca a su pecho, asumiendo una posición fetal. Sasuke alzó las cejas comprendiendo ese gesto, intentaba protegerse. "Pero... ¿protegerse de qué?". Sin pensarlo dos veces colocó su mano sobre la de la chica y de inmediato, su expresión se relajó pero permaneció en esa posición.
En ese momento, entendió que la chica pelirosa había ocupado un lugar especial en él. Todo en ella lo atraía, sus ojos, su sonrisa, su cabello, su actitud, sus cambios de humor, su personalidad... Y tenía esa sensación que lo instaba a protegerla, pero, sobre todo, cuando estaba con ella se sentía completo.
Y llegó a la conclusión de que, probablemente, estaría enamorado de Sakura. Oh, sí. Sasuke Uchiha estaba enamorado de la chica de cabellos rosas con aroma a cerezas y ojos verdes jade que hipnotizan. Él, el gran Sasuke Uchiha, estaba enamorado de Sakura Haruno.
Y estaba jodido.
Con su permiso, pero quisiera citar:
―¡Es una grande, teme!
¿Cómo dijiste, Naruto? Pillín... 7w7
Jajaja, tal vez la pillina soy yo. En fin, les traigo el siguiente capítulo, Sasu-chan está jodido, pero eso hace el amor, amigos míos.
Agradezco inmensamente a todos aquellos que comentaron y le dieron favoritos y follow. ¡Leer sus reviews me emociona demasiado! Me encanta saber lo que opinan sobre la historia, es un premio para cualquier escritor.
No se olviden de dejar un review en este capítulo para próximas actualizaciones ;)
Besitos, Chris.
