Summary completo:
―Es ella― señaló un punto rosado apenas visible en la multitud de la cafetería―. Si logras tirártela en lo que queda del año, dejaremos de hackear la computadora de la escuela y haremos servicio comunitario hasta la graduación; si no lo logras, nos tendrás que pagar a cada uno de nosotros veinte mil yenes, ¿trato hecho? / ―Bien./ Como presidente de la clase 3-A, Sasuke Uchiha tenía que enfrentarse día a día con problemas de hormonas revueltas como estos, pero nadie le dijo que su pequeña apuesta venía con manual de instrucciones. Ni menos que la otra persona involucrada venía con ciertos cambios de actitud.
Disclaimer: Naruto le pertenece a papá Kishimoto.
Advertencia: Esta historia puede contener palabras malas que los niños buenos no deben repetir y situaciones sexuales para los pillines. Universo alternativo.
Entre rosas y presidentes
IV
¿Era su imaginación o el techo daba vueltas?
Soltó un gruñido y se giró, cerró los ojos para tratar de calmar el dolor en su cabeza, mas no obtuvo resultado alguno. Se giró nuevamente, quedando boca abajo y sobre su almohada, respiró hondo hasta sentir sus pulmones estallar y exhaló en un profundo y ahogado grito. Se cubrió con las sábanas hasta la cabeza.
¿Por qué estaba actuando de esa forma? Maldijo por lo bajo al constante dolor de cabeza, sabía perfectamente que no era la fiebre que estaba sufriendo ahora la que lo producía. ¿Cuántas veces lo había hecho ya en el transcurso del día? Había perdido la cuenta, pero para ella aún no era suficiente.
Estúpido, estúpido, estúpido Uchiha. Idiota, maldito, bastardo, arrogante, cretino, degenerado, atrevido, ególatra... y siguió con la ronda de insultos en su cabeza. ¿Por qué la hacía sentir tan confundida?
Primero detestaba su compañía, lo aborrecía. Sabía que no era sincero y la única opción que le quedó fue resignarse a su presencia. Pero luego, ya no se le hacía tan molesto, descubrió que era divertido cabrearlo. Sin embargo, ese sentimiento agradable cambió cuando su corazón palpitó más rápido de lo que palpitaba cuando estaba cerca de un hospital, en el momento en el que él le compró ese pop-up.
Lo trataba como siempre, pero empezó a sentirse incómoda con su presencia y su cercanía la ponía nerviosa. Creyó que era tal vez porque era la primera persona que se le acercaba en el instituto, aunque sabía que sus fines no eran tan agradables, y que ,con el paso del tiempo, podía surgir una amistad. Y surgió más rápido de lo que creyó.
No estaba segura si su preocupación era sincera o solo era un mero acto― si acaso era lo último, pues debería elegirse la carrera de actor, porque era demasiado bueno en ello―, pero rememorar los sucesos del día anterior la dejaba casi en igual estado cuando le aplicaban los medicamentos en el hospital.
Se sonrojó furiosamente al recordar el abrazo que Sasuke le había dado. Pudo darse cuenta que tenía musculatura y su pecho era amplio y fuerte, al igual que su espalda, pudo sentir su aroma varonil inundándole las fosas nasales, y eso olía mil veces mejor que las transfusiones que recibía. Deseó poder sentir aquello una vez más, y sería mejor aún si no tuviese la camisa puesta...
Se abofeteó mentalmente al darse cuenta del rumbo que tomaron sus pensamientos y empezó a rodar desesperadamente por la cama. "Shannaro... no seas tonta Sakura". Dio un grito ahogado al recordar algo. "¿Cómo le voy a dar la cara después de lo de ayer?". Sintió otra vez un dolor en la cabeza, pero esta vez era por el golpe que había recibido al caer al suelo, una vez callados sus pensamientos pudo sentir el silencio al fin... y el sonido insistente del timbre.
Se levantó rápidamente y trató de zafarse de la trampa letal que habían hecho sus mantas atrapando sus piernas en el momento de enredarse con ellas. Casi se cae rodando por las escaleras, pero logró mantener su equilibrio hasta llegar a la puerta. Fue ahí cuando recién se cuestionó quién rayos podría ser. Dio un fugaz vistazo al reloj de la cocina, eran más de las tres, su madre no llegaría hasta en dos o tres horas más y tampoco estaría tocando el timbre, pues ella tenía las llaves. Descartó la idea de que fuese un posible ladrón o violador pues ninguno tocaría el timbre para atacar a su víctima... ¿O sí?
Agarró un paraguas que estaba cerca de la entrada y con suma cautela abrió la puerta, y la persona que se encontraba al otro lado no era precisamente la que esperaba.
―¿Sa-sasuke?― Sakura abrió totalmente la puerta al ver la figura del pelinegro en la entrada de su hogar― ¿Qué estás haciendo aquí?
―¿No me invitarás a entrar?― Sakura resopló y se hizo a un lado para que Sasuke pudiera pasar. Una vez él adentro, cerró la puerta― ¿Me ibas a golpear con eso?
―Creí que eras un posible violador-ladrón― Sasuke alzó la ceja al escuchar la defensa de la pelirosa. Sakura puso los ojos en blanco―. ¿Y bien?
―¿Y bien qué?
Tal vez darle la cara no iba a ser tan difícil después de todo.
―¿Por qué estás aquí?
Sasuke levantó los hombros.
―Pensé que estarías con fiebre, además te quedarás sola hasta que tu madre regrese del trabajo― rebuscó algo en su mochila una cajita marrón amarrada con una cinta rosa pastel―. Ten, mamá los hizo y me pidió que te los entregara.
Sakura tomó con delicadeza el pequeño paquete, desató de la misma forma el lazo y vio su contenido.
―Ch-chocolates... ¡son chocolates! ¡Gracias!
Sasuke sonrió complacido al ver la expresión adorable en la cara de Sakura.
―No los hice yo, los hizo mamá.
―No te lo decía a ti, idiota. Agradece a Mikoto-san de mi parte― Sakura cogió uno de los chocolates y lo desenvolvió para llevarse a la boca―. ¿Hm?― miró confundida el agarre que Sasuke tenía en su brazo, rápidamente se deshizo de él y lo fulminó con la mirada.
―¿Qué te hiciste en la muñeca?
―¿Ah?― "Diablos Sakura, es cierto que tienes fiebre y estés en tus días... y también te guste el desgraciado, pero, por favor, no te sonrojes como quinceañera".
―Qué te hiciste en la muñeca, Sakura.
Ella se miró rápidamente lo mencionado y se encontró con un poco de gasa y una venda cubriéndola.
―Ah― Esta vez, Sakura pudo llevarse la bolita de chocolate con total tranquilidad. A Sasuke le irritó la forma tan lenta y calmada con la que comía la pelirosa―. El día después de la cena en tu casa fui al hospital, me hicieron una transfusión de plaquetas y me colocaron los medicamentos vía intravenosa.
Él no supo si alegrarse o preocuparse aún más.
―¿Fuiste al hospital?
Sakura rodó los ojos.
―Claro, tengo revisiones mensuales― tapó la cajita nuevamente y la dejó en la mesa de la cocina―. Esos días permanecí en el hospital y fui dada de alta hace dos días en la noche― soltó una risita carente de emoción―, pero lo que me hicieron los bastardos ayer... Me las pagarán, tuve que ir al hospital de nuevo.
―¿Qué?
―No fue nada grave, solo me tuvieron que inyectar unas cuantas vitaminas, querían que me quedara pero debido a mi insistencia me dejaron libre con la condición de guardar reposo en cama, y heme aquí.
―¿No le dijiste a tu madre sobre lo de ayer?
―¿Qué, acaso estoy loca? No la preocuparía más de lo que debo... ¡Ow!― Sakura se llevó las manos a la cabeza, sintiendo nuevamente ese dolor agudo que no había estado en un buen rato. Sasuke la sujetó de nuevo antes de que se estrellara contra el piso.
―Tienes fiebre― dijo al tocar la frente de la pelirosa―. ¿Dónde está tu habitación?
Sakura señaló con dificultad el piso de arriba.
―Deja― dijo separándose al ver las intenciones de Sasuke queriéndola sostenerla todo el camino hacia arriba―. Yo puedo sola― se agarró fuerte de la barandilla y empezó a subir escalón por escalón, mas la vista no le ayudaba en lo absoluto.
―Sí, claro― Sasuke se colocó a su lado nuevamente e intentó sujetarla por la cintura. Cuando su mano tocó una zona de su abdomen, Sakura lanzó un chillido.
―¡Hijo de la...!― "Perdóneme, Mikoto-san"― ¡No toques ahí!
Sasuke murmuró un "lo siento" y se detuvieron en medio de la escalera. Mientras la pelirosa recuperaba el aliento, él alzó rápidamente el camisón, dejando descubierta la zona que había tocado.
Pudo ver una mancha morada con tonos verdes y rojos que adornaba el costado de Sakura, casi finalizando en las costillas. No era el único, tenía más moretones esparciéndose por todo su abdomen y llegaban más o menos hasta la altura del diafragma.
―Fueron ellos― dijo ella, no se atrevió a mirarlo, tenía miedo de que viera los más graves y aún no estaba lista para decírselo.
Sasuke apretó los puños hasta que sus nudillos se volvieron blancos, los iba a matar. Soltó un bufido, ya se encargaría más tarde de ello, miró a Sakura y la rodeó con un brazo por los hombros, y, a pesar de sus quejas en un principio, terminó ayudándola a subir todo el camino.
Ni bien llegaron, Sakura se tumbó en su cama olvidando que las mantas aún se encontraban en el suelo.
―¿No tienes frío?― Sasuke preguntó recogiendo lo del suelo al observar el pijama que Sakura traía puesto, era una camisa abotonada por delante y un pantalón a juego, algo muy ligero para la estación. Estaban a inicios de noviembre y el clima empezaba a cambiar. No necesitó respuesta al notar que la chica estaba temblando como una hoja, aunque intentaba disimularlo.
"¿Por qué está actuando de esta manera?" Se preguntó mientras sentía como Sasuke le colocaba las sábanas para abrigarla. A veces odiaba cuando se ponía paranoica.
―¿Necesitas algo más?
"¿Por qué se preocupa por mí? ¿De verdad lo hace o solo está fingiendo?" Cerró los ojos adolorida, ya no temía salir lastimada, pero esta vez dolía y mucho.
―¿P-por qué?
―¿Ah?― pronunció Sasuke al no comprender.
Sakura se enderezó y lo miró a la cara, tenía una expresión que indicaba preocupación pero no sabía si creerle o no.
―¿Por qué te preocupas por mí?
Al solo obtener el silencio por parte del pelinegro Sakura supo que todo lo que temía se estaba cumpliendo. Sintió una punzada en el pecho. Bajó la mirada y se quedó observando sus manos por unos segundos, luego volvió a levantar el rostro.
―Seamos realistas Sasuke; no creo interesarle a nadie. No, no lo creo, estoy segura.
―¿Qué?
―Por favor Sasuke, no me digas que de verdad estás preocupado por mí, ¿o sí?
―Y si es así, ¿qué?
―¡Sé sincero!― Sakura se quedó observando la expresión sorprendida en la cara del pelinegro. Era un buen actor, en un futuro merecería un Oscar― Está bien― suspiró. Sasuke la miró confundido―. Está bien, de acuerdo. Yo empezaré― Sakura se llevó las manos al cuello de su camisa y empezó a desabotonarla.
―¿Pero qué...?
Pero ella no respondió y continuó con su tarea hasta llegar al último botón, cuando estaba apunto de quitarse la prenda sintió una presión en la cabeza. Al rato pudo sentir su corazón acelerado al encontrarse que Sasuke estaba al frente suyo, apoyándose en sus brazos. Le había colocado su suéter.
―¿Qué... qué estás haciendo?
―¡¿Qué estás haciendo tú?!― Sasuke levantó su rostro para encontrarse con unos ojos jades muy cerca suyo. Confusión se hallaba en ellos.
―¿P-por qué me detuviste? ¿No es eso lo que quieres? ¡¿No es esa la razón por la que te acercaste a mí?!
Sasuke palideció notablemente.
―Sakura...
―¿Qué?― espetó― ¿Me vas a decir que no es verdad? ¡Por favor, solo acepta que me usaste como parte de un estúpido acuerdo!
―Yo... tú, ¿tú lo sabías?
Sakura lanzó otra carcajada sin emoción alguna.
―Siempre lo supe. Incluso mucho antes. Siempre lo hacen, siempre. Cuando te empezaste a acercar a mí pensé que mi lado tímido te iba a irritar o que después de tantos golpes terminarías cansándote de mí y te irías, pero cuando aún después de todo eso permaneciste pensé... P-por un momento pensé, que tal vez... tal vez podíamos ser amigos― Sakura tomó aire para que su voz no sonara tan quebradiza, pero no funcionó―. P-pero pensé mal, s-siempre termino creyendo en falsas esperanzas.
―Yo... Sakura...
―¡C-cállate! Lo que te dije ayer era cierto, n-nadie se ha preocupado por mí y eso no tiene por qué cambiar. C-cuando me compraste ese pop-up m-me sentí muy feliz, era la primera vez que sonreía con alguien que no fuese mi mamá... Y-y al rato, no solo me pareciste agradable, sino que también, me empezaste a gustar Sasuke― a este punto las lágrimas se deslizaban por sus mejillas rojas sin parar―. ¡M-me g-gustas, y m-mucho! P-pero ya veo que a nadie le puede gustar alguien... alguien c-como yo.
―Sakura yo no...
―¡¿Q-qué, tú qué?! ¡D-dime! No me m-mientas más Sasuke, deja de fingir... ¡Deja de hacerlo!― Sakura trató de opacar el sollozo que salió desde su garganta. Hubo unos segundos de silencio a los que Sasuke le parecieron endemoniadamente eternos y solo se dedicó a mirar un punto indefinido en el pequeño rostro de Sakura. Cuando esta por fin se hubo calmado, logró sostenerle nuevamente la mirada― Vete... Vete, Sasuke. No sé a qué viniste, será mejor que te vayas.
Él solo pudo tragar saliva al escuchar aquella petición. Durante todo el tiempo que había estado con ella había aprendido que el verdadero sentir de Sakura se hallaba en sus enigmáticos ojos verde jade y, aunque en al principio le resultó un poco difícil descifrarlos, podía leerlos casi con facilidad. Con un sonido silencioso se levantó de la cama y se dirigió a la puerta de la habitación, donde se detuvo y lanzó una última mirada a la pelirosa quien ahora se encontraba mirando nuevamente sus manos y a pesar de su distancia pudo notar una fina lágrima resbalarse por su barbilla hasta caer en sus dedos. Se dio vuelta y salió del lugar.
Sabía que lo haría. Estaba más que segura. Pero en lo profundo de su ser, albergaba las débiles esperanzas de que Sasuke no hiciera caso a sus palabras y se quedara junto a ella. Pero eso, como todas las cosas que esperaba, no sucedió.
Era un hecho. Sasuke Uchiha jamás volvería estar a su lado. Se había ido y nunca, nunca más regresaría.
Y Dios, cómo dolía.
Ups. Aquí les traigo el próximo capítulo, Troya ya comenzó a arder como les dije òwó
Agradezco de todo corazón a todos los que comentaron, dieron favoritos y follow, su apoyo me hace muy feliz.
No se olviden de dejar un review en este capítulo para las próximas actualizaciones, el final se va acercando poco a poco ;)
Besitos, Chris
