Summary completo:
―Es ella― señaló un punto rosado apenas visible en la multitud de la cafetería―. Si logras tirártela en lo que queda del año, dejaremos de hackear la computadora de la escuela y haremos servicio comunitario hasta la graduación; si no lo logras, nos tendrás que pagar a cada uno de nosotros veinte mil yenes, ¿trato hecho? / ―Bien./ Como presidente de la clase 3-A, Sasuke Uchiha tenía que enfrentarse día a día con problemas de hormonas revueltas como estos, pero nadie le dijo que su pequeña apuesta venía con manual de instrucciones. Ni menos que la otra persona involucrada venía con ciertos cambios de actitud.
Disclaimer: Naruto le pertenece a papá Kishimoto.
Advertencia: Esta historia puede contener palabras malas que los niños buenos no deben repetir y situaciones sexuales para los pillines. Universo alternativo.
Entre rosas y presidentes
VI
Sakura se quedó estática.
"¿Qué está pasando?"
Trató de procesar lo ocurrido.
Eso debía ser un sueño. "Le gusto a Sasuke..." Definitivamente era un sueño, aquello no podía ser real, solo era una de sus estúpidas fantasías. Seguro la fiebre la estaba haciendo delirar.
Sin embargo, sus pensamientos se detuvieron cuando sintió un agarre en su cintura y los labios de Sasuke apegándose más a los de ella, si era posible.
Sakura abrió los ojos, esto era real. Con todas sus fuerzas lo empujó, alejándose de él. Sin pensarlo, su mano llegó a parar en la mejilla del pelinegro y un sonoro plaf se escuchó en toda la habitación haciendo eco.
Sasuke se llevó la mano a la mejilla herida. No se esperaba aquella reacción.
―Q-Que... ¡¿Qué tienes?!― exclamó. Toda ella temblaba, Sakura se llevó el brazo a los labios y se limpió― ¡¿Quién te crees que eres?! ¡Esto no es una maldita película! ¡No tienes ningún derecho-!
De nuevo sintió como su corazón palpitaba frenéticamente y su sangre subía hasta asentarse en sus mejillas. Sasuke le tomaba el rostro y la volvía a besar. Esta vez, Sakura solo tuvo la fuerza suficiente para alejarlo estirando sus brazos, pero lo abofeteó de nuevo.
―¡No eres más que un idiota!― exclamó desde el fondo de su alma y por un momento se sintió liberada, ligera. Pudo sentir el silencio de su cuarto, sus aceleradas respiraciones, incluso podía jurar escuchar el pulso de alguien más― ¡No quiero que vuelvas a- mmph!
Sakura había sido interrumpida nuevamente por otro beso de Sasuke, golpeó su pecho lo más que pudo e intentó separarse pero esta vez no lo logró. Poco a poco fue perdiendo fuerzas, sus golpes se hacían más suaves y dejó de empujarlo, Sasuke había logrado distraerla moviendo sus labios con los de ella.
Sakura cerró los ojos rendida y nerviosamente intento seguir el ritmo del pelinegro. Él la sujetó por la cintura, pegándola más a su cuerpo, y con su otra mano acariciaba su mejilla. Con un suspiro, Sakura movió sus brazos en el pecho de Sasuke, no sabía dónde colocarlas exactamente, hasta afirmar su agarre en el cuello de la camisa escolar.
Sasuke se apartó lentamente de ella, saboreando hasta el último momento, cuando sus labios dejaron de rozarse, ella abrió los ojos, totalmente sonrojada y aunque lo quisiera, no tuvo las fuerzas suficientes como para volver a golpearlo.
―¿P-Por qué haces esto?― preguntó, aún temerosa.
―Porque me gustas.
Sakura pudo sentir la mirada del pelinegro y trató de evadirla mirando a otra lado.
―Eso no es-
Nuevamente, Sasuke la cortó con un beso, esta vez más corto que los anteriores.
―No importa cuantas veces lo tenga que hacer, te besaré hasta que logres creerme, Sakura― sentenció.
Ella por fin le devolvió la mirada. "¿Qué dijo?" Lo miró con asombro y no pudo evitar morderse el labio. No podía arriesgarse.
―Sasuke―dijo, llamando su atención―, por favor, la apuesta. Nada de esto es cierto.
Él acercó su rostro al de ella y Sakura se alejó hasta que su cabeza dio con las almohadas debajo de ella. Tragó duro al ver a Sasuke posicionarse encima de ella, sus rodillas aprisionaron sus piernas y colocó sus brazos a cada lado de su cabeza.
―Escúchame― pronunció muy cerca de ella, sus labios a unos escasos centímetros de tocarse―, al diablo la apuesta― antes de que Sakura pudiera protestar, él se adelantó―, tú me gustas y eso es todo lo que importa.
Sakura sintió un alivio en su pecho, su corazón al fin pudo latir con tranquilidad cuando escuchó aquellas palabras en boca de Sasuke.
―N-No me estarás mintiendo, ¿verdad?― quiso suspirar cuando la miró a los ojos y susurró un "No, Sakura" antes de volver a besarla.
Se le llenaron los ojos de lágrimas pero eso no le pudo importar menos, Sasuke Uchiha le estaba diciendo la verdad. Ella lo podía sentir a través de sus caricias, la tomaba como si fuera una muñeca, frágil y delicada, pero también podía sentir fuerza en su agarre o en la manera de mover sus labios contra los de ella.
"Y no, Sakura, no pienses en lo suaves y cálidos que son... Oh, Dios"
Sus ojos se abrieron y soltó un gritito ahogado al sentir la lengua de Sasuke sobre su labio y se separó de él abruptamente. Tenía la respiración agitada, el rostro sonrojado y su corazón latía como loco. "Creo que me voy a morir".
―Los amigos no se besan...― Sakura se quería morir de la vergüenza, no sabía como reaccionar ante esa situación y todavía tenía la sensación de la lengua de Sasuke en sus labios. "Mi primer beso..." Desvió la mirada a un lado tratando de ignorarlo, pero él se acomodó a su lado y los cubrió completamente con las sábanas.
―Pero tú no eres mi amiga, Sa-ku-ra― ella se sonrojó al escuchar la manera en que pronunció su nombre, la hacía recordar el día que vino a su casa por primera vez―, tú eres mi novia.
La cogió de la cintura, atrayéndola más hacia él para besarla. Sasuke ignoró el comentario de Sakura, "mi fiebre", ya lo había hecho antes y eso no lo iba a parar. Además resultaba más efectivo que el trapo que antes estaba en la frente de la chica.
―Es un honor, estúpido presidente― dijo entre suspiros―. Tendré que cancelar la cita con Itachi.
―Sabía que lo harías bien muchacho― el director sonrió complacido cuando le otorgó la lista de las sanciones de los hackers―. Sabía que no me fallarías, Uchiha.
―Hn.
Siempre era lo mismo cuando iba ahí. Con sake en mano, Tsunade Senju, la directora ― el director― del Instituto Konoha, le indicó que se retirara de la oficina con un gesto y que ya se encargaría del otro problema.
Lo que más le incomodaba al Uchiha de aquellas visitas a la dirección, era que quedaba al fondo del pasillo, cuando el salón exclusivo para el consejo estudiantil quedaba en el pabellón del frente.
Arrugo el ceño al recodar aquello, tenía trabajo que Naruto no había hecho el día que se ausentó para ir a la casa de Sakura y otros pendientes más que Ino quería discutir con él. Caminó rendido en aquella dirección sabiendo que el aula sería un desastre cuando llegue.
La escuela estaba casi vacía, las clases habían terminado oficialmente la semana anterior, pero el consejo estudiantil se encargaba de algunos asuntos días antes de la graduación con el fin de dejar todo en orden para el verano y el próximo grupo del consejo.
―¡Todo esto es tu maldita culpa! ¿De dónde crees que voy a sacar el jodido dinero? ¡Pues no será el mío!
Sasuke suspiró y aceleró el paso, ya tenía suficientes problemas, sobre todo si se trataba de ese trío, pues reconocerías esos chillidos en donde sea.
Debido al cierre del año escolar, Sasuke no había tenido más remedio que plantear sanciones de verano al grupo que había ocasionado problemas los últimos meses, obteniendo la aprobación del director.
―¿Sabes por qué me darás el dinero? Porque eres una puta, por eso. No hiciste más que insinuarte a Sasuke-kun para que después te pague con nuestra plata. ¿Por qué tan callada, cabello de chicle? ¿Acaso te herí? Ups.
Se paralizó un instante al oír cabello de chicle, solo había una sola persona a la que molestaban así.
Sakura.
Cuando dobló la esquina, se encontró con que sus sospechas no habían sido del todo incorrectas. Ahí estaban Juugo y Suigetsu, sin el menor esfuerzo de tratar de detener a la pelirroja que estaba arrinconando a Sakura en una esquina de la cafetería.
Sasuke vio como, con toda la serenidad del mundo, Sakura abofeteaba a Karin con aquel sonido que se le hizo familiar haciendo eco en el alumnos presentes se quedaron observando la escena.
Tuvo miedo de que la chica le contestara, Sakura había salido del hospital el día anterior después de una revisión que él mismo le había insistido que realice. Debido a sus faltas las últimas semanas, Sakura tenía que asistir al instituto para rendir sus exámenes finales y por mucho que lo intentó, no pudo persuadirla de volver a casa y que no lo esperara a que termine su trabajo.
Estuvo a punto de intervenir cuando Sakura habló.
―Escúchame bien, zanahoria― pronunció lentamente y un aura oscura la rodeó, creando la ilusión que sus cabellos rosas ondeaban como serpientes. Se podía escuchar toda la ira contenida mientras Karin hizo su monólogo―, yo no soy ninguna cualquiera, a quien deberías estar puteando es a una perra llamada Karin, ¿me oíste? Y ustedes― señaló a los dos restantes y se tronó los dedos logrando que un escalofrío les recorriera la espalda―, más les vale echarle un ojo a su amiga, no puede estar acusando a cualquiera que pase por los pasillos. ¡¿Me oyeron, shannaro?!
Sasuke sonrió ante la última exclamación, hace unos días la había escuchado por primera vez y solo la utilizaba cuando estaba muy emocionada, inspirada o enojada.
―No debimos emparejar a esa loca con el presidente...
―Hozuki― Sasuke llamó al escucharlo murmurar.
El mencionado chasqueó la lengua claramente molesto.
―Entendido, presidente― dijo en un suspiro―. Oye, Karin, ya terminamos en la cafetería, nos toca el patio.
Sasuke alzó una ceja. "¿El patio?" ¿Qué estaban tramando? Sakura no era la única que rendía pruebas esos días, algunos sustitutorios de exámenes estaban programados para esa semana y seguramente habría unos cuantos grupos de estudiantes esparcidos por las instalaciones de los cuales aquel trío problemático se aprovecharía.
―Sasuke-kun.
Desechó sus preocupaciones, que Naruto se encargara de ellos, tenía mejores cosas que hacer.
Acarició con delicadeza su vientre. Sus dedos viajaban lentamente, de un lado a otro, mandando pequeñas descargas eléctricas a sus yemas. La piel suave de Sakura siempre lo tenía hechizado, no podía dejar de tocarla.
Cada vez que veía una zona descubierta no podía controlar el hormigueo en sus manos, siempre iniciaban como un inocente juego pero terminaba removiendo un poco la ropas para que pudiese ver más, tocar más. Fue así como, mientras su novia se arreglaba un poco la blusa de su uniforme en su habitación, no pudo evitar recorrer el pequeño espacio abierto en la espalda de Sakura y terminó quitándole la prenda.
Sakura soltó una risita.
―Sasuke-kun, me haces cosquillas.
Sasuke le mandó una sonrisa pícara y continuó con su trabajo de recorrer su estómago con sus dedos. Se detuvo en una zona marcada de color rojo y violeta y trazó círculos en ella.
―¿Aún te duele?
Sakura se mordió el labio. No le gustaba mucho hablar sobre el tema, pero al ver la mirada incesante de Sasuke suspiró rendida.
―Sí, un poco.
Él dirigió sus caricias a otro hematoma vecino. Se mandaban miradas de vez en cuando, Sakura permanecía en silencio observando sus dedos. Sasuke decidió que era suficiente, no quería hacerla sentir más incómoda, dejó unos cuantos besos húmedos en su vientre y continuó su camino. Sus manos pasaron por su ombligo y empezaron a subir un poco más.
Sakura sintió escalofríos.
Sasuke paseó sus dedos debajo de los pechos de Sakura, justo donde iniciaba el límite del sujetador. Acarició la tela suave, se detuvo en medio de la copa izquierda y movió su dedo índice en círculos.
Sakura soltó un suspiro.
―Sasuke...
Cómo le encantaba escucharla decir su nombre de aquella manera.
Su boca se fue acercando peligrosamente a la tela que cubría el pecho de la chica y sopló, causando que los vellos se erizaran. Rápidamente, él llevó su mano en medio de sus pechos, ahí jugueteó con el lacito rosa que traía el sujetador de Sakura.
―¿Ya te he dicho que me gusta cuando usas encaje?
Ella rodó los ojos y bufó.
―Eres un pervertido.
―Ah, pero a ti te gusta― Sasuke sonrió torcidamente cuando ella desvió la mirada en un intento de cubrir su sonrojo. La tomó suavemente por su cintura y le plantó un beso en los labios que ella correspondió al instante.
Deslizó sus manos por sus brazos y acarició sus hombros en movimientos circulares. Dios, como le encantaba su piel. No podía esperar el día de tenerla completamente para él. De hacerla suya, solamente de él. Tenía que ser paciente, lo sabía muy bien, primero era ella, debía estar estable.
Aún recordaba el día en que habló con ella sobre su enfermedad. Anemia aplásica. Al principio, pensaba que su enfermedad era por el problema del embarazo de su madre, si bien tenía algo que ver, no se relacionaba directamente con su condición.
La enfermedad de Sakura era rara y no se sabía cómo es que la había obtenido. Las fiebres y los desmayos solo eran un plus en todo ello. Tenía que chequear sus glóbulos y sus plaquetas cada mes y tenía que tener cuidado con las hemorragias espontáneas o internas y los moretones. Oh, los moretones.
La primera vez que los había visto creyó que eran por los golpes que le habían dado, pero se asombró al descubrir que solo pocos de ellos eran debido al problema de los abusos en la escuela. Generalmente, Sakura llevaba medias largas y su abrigo escolar siempre con ella, así que nunca mostraba mucha piel y por eso no se había dado cuenta de que detrás de aquella ropa, la piel de Sakura era adornada por moretones.
Si bien su enfermedad era poco común, el porcentaje de un riesgo mortal subía si no cumplía el tratamiento. Apretó los puños con fuerza. Él jamás iba a permitir que aquello sucediera.
―Hey, Sasuke.
La voz de Sakura lo volvió a la realidad. Ella acariciaba su mejilla y lo observaba detenidamente. Cuando la miró, ella sonrió con dulzura.
―Sé lo que estás pensando― pegó su frente con la de él y en ningún instante dejó de verlo a los ojos―. Estoy bien, no me voy a ir a ningún lado.
La rodeó con sus brazos y ella, encantada, descansó en el pecho amplio de él. Respiró profundo, llenándose de ese aroma varonil que le era tan familiar.
Estos eran los momentos que más anhelaba Sasuke, estar en su cama o en la de ella, sentir la respiración calmada de Sakura y admirarla en silencio mientras ella se relajaba a su lado. Era una chica muy fuerte, no había duda de ello; ya no era tan tímida como antes, se había hecho amiga de Ino y de Hinata en el poco tiempo que llevaba acompañándolo y había perdido su inseguridad poco a poco. También conocía al resto del consejo estudiantil y a veces disfrutaba molestarlo con las bromas de Naruto o Kiba.
Podía disfrutar de situaciones que eran normales para chicas de su edad y ya no tenía que estar preocupada por los acosos en los pasillos o en los baños. Por fin pudo tener parte de un año escolar calmado. Y aunque haya sido poco tiempo, sentía a Sakura verdaderamente feliz por aquel cambio.
No pudo evitar que una sonrisa se formara en sus labios al recordar que en unos días ella iría de compras con Yamanaka para conseguir su vestido de graduación.
―¿Sakura?
―¿Hmm...?― contestó medio adormilada. Su blusa estaba en el suelo, al igual que su camisa y corbata del uniforme. Sasuke los arropó un poco más con las sábanas.
―Te quiero.
―Yo también te quiero, Sasuke-kun.
Fin.
¡Oh Dios, se acabó! Hasta aquí llega esta historia, si bien es un short fic, nunca lo dejé claro, así que pido perdón si esperaban más capítulos, lo siento. A continuación haré unas pequeñas, ínfimas, aclaraciones.
Este proyecto siempre estuvo como una historia corta.
Algunas preguntillas de algunos fue, ¿cuál es la enfermedad de Saku?,bueno, verán, como les respondí a algunos, al principio era inventada y ni yo misma tenía idea del nombre o qué lo causaba, luego me acordé de una compañera, que sufría de algunos síntomas, investigué y pues la enfermedad cabía como anillo al dedo, o más o menos, así que la tomé.
Eso sería todo, comienzo la academia esta semana así que no habrá mucho de mí hasta aprox mediados de diciembre.
¡Muchísimas gracias a todos los que comentaron, dieron follow y favoritos! ¡Su apoyo lo es todo!
Espero volver a leernos pronto en próximos proyecto que, claro, no dudaré en traer.
¿Alguien se imagina que Suigetsu estudie ingeniería de sistemas en un futuro y todo esto de hackear solo haya sido mera práctica? Porque yo sí XD
Besos y abrazos,
Chris.
