Capitulo 20 Lo superare

Capitulo 20 Lo superare.

Hermione tenia mejor aspecto cada día, ya bajaba a comer, sin embargo aun permanecía muy callada, los chicos aunque deseaban regresar al refugio se quedaron en la madriguera por que sabían que era lo mejor para la castaña, los gemelos ocuparon su habitación, mientras que luna y Ginny se quedaban en la de la pelirroja, y Draco, Neville y Harry en la de Percy.

-¿Pensé que la señora Weasley maldeciría a Ron antes que dejarlo que se quedara con Hermione?- dijo Draco.

-Ella sabe que ellos ya dormían juntos, y sabe que lo mejor para Hermione en estos momentos es la compañía de Ron- dijo Harry.

-Hermione se ve mucho mejor- dijo Neville.

Todos durante el día trataban de animarla, se molestaban unos a otros con la esperanza de causarle una sonrisa y a veces lo conseguían, incluso Draco y los señores Weasley entraban en el juego, Hermione estaba mas que agradecida por lo que hacían, sin embargo, en las noches era cuando por mas esfuerzo que hiciera no podía evitar llorar al recordar a sus padres.

Ya no se sentía sola, sin embargo los extrañaba, era conciente de que no los volvería a ver y eso le dolía, Ron era el único que sabia de que antes de dormir lloraba silenciosamente.

Al principio ella trato de que el no se diera cuenta, pero fue inútil, el no le decía nada, la dejaba llorara hasta que se quedaba dormida, pero nunca dejaba de abrazarla ni de acariciarle el cabello, ella no necesitaba mas para saber que el estaba a su lado y que no la abandonaría. Una de esas noches comenzó a recordar lo que había pasado y recordó que había mortifagos que habían muerto, el trauma por la muerte de sus padres le había hecho que no preguntara que era lo que había pasado, quien había sido la persona que mato al mortifago que estaba a punto de matarla a ella y sobre todo no recordaba que Ron había matado a uno de sus oponentes.

-Ron- dijo ella en voz baja para despertarlo.

-Ehh- dijo el mientras abría los ojos.

-Ron…yo….quería preguntarte ¿que paso esa noche?-

El pelirrojo la miro mientras pensaba que era lo que le diría, sabía que era aun muy doloroso para ella recordar la muerte de sus padres y lo que menos quería era que ella reviviera esos momentos.

-¿De verdad quieres escucharlo?-

-Si-

-Cuando nos atacaron tu no reaccionabas, ellos eran cinco y nosotros solo dos, te grite y comenzaste a pelear, me moví alejándole un poco y tres de ellos se fueron contra mi, apenas podía repelerlos, Dolohov estaba atacándote y tu no estabas peleando a todo tu nivel, y te desarmaron, cuando el estaba apunto de matarte, yo ya había dejado fuera de combate a uno trate de hacer algo, pero antes de que yo pudiera lanzarle una maldición alguien lo mato, pero no había nadie mas ahí, los mortifagos se quedaron sorprendidos, tu lanzaste una maldición sobre tu segundo oponente, a mi segundo oponente le lanzaron la maldición de expulsión de entrañas, solo quedaba uno de los mortifagos, escuche ruido, alguien quería aparecerse, así que mate al ultimo, tu estabas mal, la 'persona que nos ayudo era Draco, cuando en el refugio vieron que no habíamos enviado el patronus decidieron que alguien debería de venir a ver, Draco se ofreció pero como vio que peleábamos en lugar de enviar el patronus se quedo a ayudarnos, después llegaron Fred y George, ellos llamaron a la Orden, llegaron Bill y Charlie, Kingsley y Ojo loco, y te trajimos a la madriguera-

Hermione se dio cuenta que en ningún momento había mencionado a sus padres, sabia que Ron no quería entristecerla de nuevo, la castaña le abrazo.

-Siento que Tú y Draco tuvieran que matar-

-No importa, era lo único que podíamos hacer para salvarnos- dijo Ron.

Hermione lo miro a los ojos y vio que en su mirada no había ni arrepentimiento ni culpa y no podía culparlo, estaban en guerra y sabían que tarde que temprano terminarían teniendo que eliminar a alguien.

-Te amo Ron- dijo ella.

El pelirrojo lo sabía y no dudaría nunca más de ello, así que le sonrió y la abrazo para que ambos durmieran un poco.

Durante las semanas que pasaron en la madriguera Molly y Arthur procuraban pasar tiempo con Hermione, Ron no podía estar más orgulloso de sus padres ni Hermione mas agradecida, mientras que Arthur le platicaba cosas del ministerio, Molly trataba de enseñarle a cocinar.

Finalmente y después de poco mas de un mes de estar en la madriguera los chicos volvieron al refugio, Hermione ya estaba un poco mejor, pero aun continuaba mas callada de lo habitual, aunque por las noches Ron había notado que lloraba menos y que había días que ya no lo hacia, la calma parecía regresar a paso lento al corazón de la castaña.

Apenas llegaron al refugio todos se pusieron a hacer algo de limpieza, todos menos Hermione por que Ron no se lo permitió, así que la castaña estaba ahí sentada en el sofá viéndolos a todos, lo mucho que habían cambiado desde que los conoció.

Ahí estaban los gemelos, Fred y George, revoltosos por naturaleza, con una empatia casi aterradora, parecía que podían coordinarse y leer sus pensamientos, siempre pensando en una broma o en el dinero, eran mas inteligentes de lo que nadie sospechaba, pero su mismo deseo de travesura los había hecho obtener malas notas en el colegio, habían sido un dolor de cabeza para la pobre Molly que tenia siempre que estar preparada para solucionar las bromas que hacían, la profesora McGonagall los tenia bien vigilados, pero si que habían cambiado, jamás dejarían de hacer bromas, ni de molestar a Ron y a quien se les pusiera enfrente, pero cuando la ocasión lo ameritaba se portaban como adultos, especialmente protectores con sus hermanos pequeños.

Ginny con un carácter indomable, siempre dispuesta a ayudar a los demás sin importar lo que hubiera que hacer, malhumorada y con magia poderosa, la clase de chica a la que es mejor no hacer enojar, solo los gemelos se metían con ella, y por lo regular ella se los cobraba, su pasatiempo favorito era hacer enojar a Ron y aunque parezca ilógico es a Ron al hermano que mas quiere, Ginny no había cambiado tanto, de hecho ella siempre fue muy madura para ser la mas pequeña de la familia.

Neville, el si que había cambiado, cuando lo conoció en el expreso era un chico tímido y miedoso, su cambio se fue gestando poco a poco, la compañía de Harry y Ron parecía animarlo a comportarse de forma distinta incluso, se había atrevido a plantarles cara a Crabbe y Goyle el solo, aunque eso le costo pasar una noche en la enfermería después de la paliza que recibió, sin embargo el Neville actual era mucho mas valiente de lo que ella jamás imagino, siempre dispuesto a enfrentarse al peligro para ayudar a sus amigos, había mejorado mucho, cuando lo conoció era un desastre con la varita y ahora no dudaba en combatir por mucho miedo que tuviera jamás corría, al igual que Harry el había perdido a sus padres por causa de Voldemort y sus mortifagos y aunque aun vivian, eran incapaces de reconocerle, sabia que eso era una pena constante para su amigo, no podía estar mas en deuda con el, que fue capaz de ir y compartir un poco su pena para que ella mitigara su dolor.

Luna, la eterna chiflada, la chica que desde la primera vez que la vio le había parecido una lunática, y nada mas alejado de la verdad, si bien era de comportamientos excéntricos al final siempre tenia palabras que aunque de primera intención sonaran extrañas, cuando las analizabas a fondo te dabas cuenta de la gran filosofía que había en ellas, era la única que decía lo que pensaba sin tener que adornarlo, era sincera y nunca se tomaba nada a mal, en el colegio todos la molestaban y ella nunca se había sentido menos siempre tomaba todo con esa extraña filosofía suya, desde que los conoció los había ayudado sin medir las consecuencias de lo que eso significaba, Luna no había cambiado nada, seguía siendo la misma chica de siempre, y Hermione daba gracias por ello.

Harry un chico que desde que nació había cargado con un problema mucho mayor al que era capaz de afrontar, a la edad de un año ya era huérfano, Voldemort había asesinado a sus padres y trato de asesinarlo a el, sin embargo gracias al amor de su madre no logro su objetivo, pero si hacer miserable su vida, pues desde ese momento paso a vivir con sus tíos que lo maltrataban, Harry era alegre e impulsivo, mucho mas impulsivo de lo recomendable para la salud, parecía un imán para los problemas, y aunque Harry nunca los buscaba, los problemas siempre lo encontraban a el y a ella y a Ron de rebote, Harry confiaba sin ninguna duda en sus amigos, el si que había cambiado, ahora se lo veía mas callado, mas adulto, la perdida de Dumbledore le había dejado toda la misión contra Voldemort en sus hombros, a veces parecía desesperado, pero jamás se daba por vencido, jamás había pensado en renunciar, era leal como pocos, durante estos meses había mejorado, era el mejor en duelo y el y Ron se apoyaban siempre, desde que se enamoro de Ginny la vida le había cambiado y ahora que estaban juntos de nuevo luchaba con mas fuerza, pues sabia que la única forma de que el y la pelirroja disfrutaran de una vida era cumpliendo la misión que le encomendó el viejo director, sin embargo, la castaña sonrió al recordar que al contrario de Ron Harry continuaba tan despistado como siempre para desfortuna de Ginny.

Draco, el rubio era uno de los que mas había cambiado desde que lo conocieron, desde el principio fue su enemigo, mas de Harry y de Ron, de ella mas por rebote que por otra cosa, nunca había perdido la oportunidad para meterse con ellos, siempre estaba acompañado de Crabbe y Goyle, era rico y sus padres le daban todo lo que pedía, y aunque trataba de aparentar que era un niño feliz no lo era, estas semanas en su compañía se lo habían demostrado, la vida no es solo dinero, su enemistad con Harry le había hecho unirse a los mortifagos, estos lo habían reclutado como un castigo para su padre por haber fallado en la recuperación de la profecía, después del asesinato de Dumbledore escapo junto con Severus Snape y se unió a Voldemort en su cuartel, pero parece que el ver las atrocidades que cometían lo hico recapacitar y decidir que era lo que en verdad quería hacer y ser, y ella estaba mas que agradecida de ello, pues le debía la vida de Ron y ahora la de ella, era bueno en combate y parecía comenzar a forjar lazos amistosos con los demás, el era el mejor ejemplo de que uno mismo es el único responsable de quien quiere ser en la vida y Draco ya había tomado su decisión. Su adición al grupo era de gran ayuda, pues era bastante frío y no dejaba que sus impulsos le ganaran, eso había sido la mejor arma cuando fue a ayudarles en casa de sus padres.

Ron, la castaña suspiro, si alguien había cambiado en todos los sentidos ese era el pelirrojo, desde que se conocieron no habían dejado de pelear, no importaba por que pero cualquier cosa era un buen pretexto para comenzar una pelea, si ella decía negro el decía blanco, aunque algunas veces resultaba que en realidad era gris, la castaña sonrió, pues sabia que esas peleas solo las usaban como una forma de llamar la atención de la otra persona, nunca supo como fue, pero se enamoro de el, y el de ella y con ello las peleas crecieron, ella siempre pretextaba que el era inmaduro, con poco, muy poco tacto, grosero, impulsivo, peleonero, rencoroso y flojo, el era el principal animador para que Harry rompiera las reglas, pero eso si, nunca lo dejaba solo, siempre y por mas miedo que tuviera se quedaba al lado de su amigo, no importaba si eso le hiciera acreedor a un castigo en el colegio, a una reprimenda de su madre o a enfrentarse a Voldemort y sus mortifagos, sus escenas de celos cada que el tópico Krum salía en alguna platica eran colosales, pero eso si tenia que reconocer que ella ponía un mucho de su parte en esas peleas y sobre todo para que el tema Krum saliera en la platica, y sobre todo lo hacia después de que el la hacia enojar, no había mejor forma de reventarle el hígado a Ron que ponerse a escribir una carta para el búlgaro, aunque a veces nunca fuera enviada, eso si, siempre eran rollos y rollos de pergamino, pero también era divertido ver las caras de sufrimiento que ponía Ron y esconder la escritura para que no leyera lo que ella escribía, pero caro muy caro lo pago cuando Ron le pago con la misma moneda y entonces se dio cuenta de lo mucho que Ron significaba en su vida, pues los celos que sintió de Lavender eran monumentales, con ella no era como con la rubia, no buscaba la menor oportunidad para meter mano ni besuquearla frente a todo mundo, había cambiado por y para ella, y aunque en el fondo seguía siendo el mismo niño gruñón y comelón del que se enamoro ahora lo veía como todo un hombre uno que le demostraba día a día lo inteligente que era, aunque los demás dijeran lo contrario, uno que le demostraba lo mucho que la quería, y no solo con palabras sino con hechos, uno que le demostraba que no solo estaba dispuesto a tomar otras vidas por defender la de ellos, sino que también estaba dispuesto a dar la propia a cambio de la de ella.

-¿En que piensas?- dijo Ron mientras se sentaba a su lado.

-En lo mucho que te amo- dijo ella antes de besarle.

Mientras tanto Remus y Tonks los miraban y sonreían, ambos habían estado muy preocupados no solo por la castaña, sino también por Draco y Ron, los chicos se habían visto obligados a matar, pero ahora sabían que estaban bien.

-Es una suerte que Draco se uniera a nosotros- dijo Tonks.

-Una verdadera suerte- dijo Remus. Mirando a Hermione y a Ron.

-¿Crees que se recuperara totalmente?- pregunto la auror.

-No me cabe duda, solo míralos, mientras se tengan el uno a la otra estarán bien- dijo el licántropo.

Hermione estaba recargada en Ron, el pelirrojo la abrazaba, la castaña comenzó a pensar en su nueva vida, una en la que ya no estaban sus padres, pero no estaba sola, pues en esta nueva vida tenia también una familia que aunque no fuera una familia por sangre o genes si lo era por amistad y por amor y esos lazos eran tan sólidos y vinculantes como la sangre y los genes, tenia una familia que la quería y que no la iba a dejar sola, tenia a Ron a su lado y eso es lo que mas le importaba, tenia suficientes motivos para no dejarse caer.