Capitulo 22 Lo mas tenebroso de la magia

Capitulo 22 Secretos oscuros 2.

Gracias a las múltiples deferencias que los profesores tenían con el no le había resultado difícil obtener acceso a los libros de la sección prohibida, había sido una búsqueda relativamente sencilla, había libros que solo con leer sus títulos sabia uno que clase de contenido encontraría, y el había encontrado dos de ellos, sabia que por los medios mágicos mas usuales no podría lograr su objetivo, y si bien su condición de mago hacia que su existencia fuera mucho mas longeva que lo que seria la vida de cualquier muggle había formas para prolongar mas esa existencia.

No tardo mucho en encontrar que con la creación de objetos tales como la famosa piedra filosofal podía prolongarse la existencia, pero esa prolongación ligaba al mago a beber el elixir producido por esta, idea que no le atraía en lo mas mínimo, además la creación de esas piedras no eran procesos tan sencillos y si bien estaba seguro de tener el potencial necesario para lograrlo la idea de estar ligado para siempre a la necesidad de beber una pócima no le atrajo, así que la descarto, fue hasta después de convencerse que debía de buscar en el lado inexplorado de la magia si es que quería encontrar una solución mas de su agrado para poder derrotar al enemigo hasta ahora invencible, la muerte.

Ahí estaba Lord Voldemort, bajo esa sutil y agradable personalidad que tantos beneficios le había otorgado, incluso la desagradable bibliotecaria le trataba con amabilidad y nunca lo interrumpía, fue fácil encontrar a un profesor que le diera acceso a la sección prohibida, el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras no dudo una instante en concederle esa autorización, pues sabia que Tom Ryddle no buscaba mas que la perfección en sus trabajos.

Una sola palabra inundaba la mente del joven Tom, "Horcrux", hasta ahora solo un libro hacia referencia a el y no había encontrado nada mas, sin embargo revisando otro de los libros encontró por fin lo que necesitaba.

Horcrux.

Los anales de la magia tiemblan solo con la pronunciación de esta palabra, el horcrux es un artefacto creado usando la magia mas tenebrosa, sus orígenes se remontan a los tiempos arcanos de Egipto, ahí un mago que profundizo en los estudios que buscaban la inmortalidad hizo uno de los descubrimientos que marcaron para siempre la magia, pues Imotep descubrió lo mas cerca que hay de la inmortalidad, sin embargo el nombre de Horcrux proviene de dos vocablos de origen griego.

Horror – Cruxis

Horcrux significa horrible sufrimiento y el nombre va ligado a dos vertientes de sufrimiento, el sufrimiento del mago que lo crea, y el de la victima.

Imotep fue un mago egipcio que busco la inmortalidad y la encontró, el era un sacerdote del culto a Anubis el señor de los muertos, y se reía de los faraones que pensaban que serian inmortales en el otra vida, el sabia que eso no era suficiente, solo era una promesa, una vana esperanza, el buscaba algo tangible, algo cierto, y no pensaba esperar a otra vida si es que la había para encontrar esa inmortalidad, buscando en antiguos papiros encontró los estudios de uno de los sabios del faraón, no era un mago, solo un anciano que se interponía con sus intereses y tuvo que ser echado a un lado, ahí encontró los estudios del sabio sobre el alma, según estos estudios el alma era la parte mas delicada que tenia cualquier ser, y era esa alma a la vez la parte mas duradera, el alma es inmortal.

Imotep se había preocupado mas por preservar el cuerpo que por preservar el alma, el alma permanece en este mundo mientras exista un cuerpo físico que la albergue, eso era lo que el buscaba, algo que lo ligara a este mundo para siempre y así fue que comenzó con sus experimentos, estudio el alma, algo puro y etéreo que habita en cada uno de nosotros, practico con el alma de muchas personas, y cada vez que fue capaz de extraer el alma esta persona moría.

Durante mas de una década hizo experimento tras experimento y cada vez que extraía el alma sin importar la forma en la que lo hacia la persona moría, además comenzó a tener problemas, pues era común la desaparición de algunas personas cada que hacia experimentos, así que decidió que tomaría personas a las que nadie extrañaría, después de todo las prisiones están llenas de olvidados.

Imotep no era un ser maligno propiamente, aunque si era un ser obsesionado con vencer a la muerte, por eso no le importo las vidas tomadas de las personas que uso para su experimento, sin embargo con los presos no había ningún remordimiento, pues eran criminales, y fue con uno de ellos con quien tuvo éxito.

Hasheem era un asesino que tenia muchas vidas por pagar, era la clase de hombre que no temía nada, sin embargo cuando vio a Imotep sintió miedo por primera vez en su vida, Imotep había hecho una variante del hechizo para extraer el alma, las victimas nunca sufrían dolores simplemente dejaban de existir, sin embargo Hasheem grito y lloro como si su cuerpo fuera desgarrado.

Ahí estaba lo que tanto había buscado el alma de Hasheem encerrada en una caja de oro, y frente a el estaba Hasheem respirando con dificultad, con la cara perlada de sudor viéndolo con terror.

Esa caja de oro era el primer horcrux de la historia.

Imotep hizo muchos mas estudios hasta que encontró el por que de esas fallas, cada que hacia el experimento con una persona si esta era buena moría sin remedio, sin embargo si este era un criminal sobrevivía, entre mas horribles eran sus crímenes mas sufría al extraerle el alma, pero mas fácil y rápido era hacerlo, finalmente llego a la conclusión de que el alma era algo tan puro que al momento en que cometías el acto máximo de vileza como el asesinato el alma se desgarraba y es así que podías sacar parte del alma para guardarla y que parte de esa alma quedara ligada a este mundo protegida por algo ajeno a la persona que la portaba.

Sin embargo el jamás pudo crear su propio horcrux, ya que no había perfeccionado los hechizos de extracción y murió en el intento, fue siglos mas tarde un mago griego llamado Herpo el loco quien logro perfeccionar los hechizos para extraer el alma y que fueran seguros para el mago que los usa, el es el primer mago en la historia en crear su propio horcrux.

Voldemort sonrió cuando recordaba aquel pasaje leído en ese libro, y lo entusiasmado que se sintió al saber que su búsqueda parecía haber llegado a su fin.

-Nunca me diste nada, pero al final me diste dos cosas vitales para mi, un horcrux y lo que necesitaba para recuperar mi cuerpo- dijo Voldemort mientras pensaba en su padre.

Había sentido dolor, mucho dolor, intenso e indescriptible pero al final ahí estaba, un pedazo de su alma guardado para siempre mientras el seguía vivo, la cámara secreta le había servido para la creación de aquel primer horcrux, pero eso aun no estaba terminado, el no era cualquier mago, y había planeado ir mas lejos de lo que cualquier mago vivo antes hubiera llegado.

-Siete- murmuro voldemort.

El señor tenebroso estaba seguro que tenia la victoria en sus manos, solo se habían perdido tres de los fragmentos, el primero cuando la maldición asesina reboto contra el destruyendo el fragmento de su alma que habitaba su cuerpo, el segundo lo había destruido su odiado rival y había sido culpa de uno de sus mortifagos, que ignorante de que el aun estaba en este mundo e ignorante del valor de aquel diario se lo dio a una pequeña bruja solo para causarle daño a su padre, y el tercero se había gastado una vez que recupero su cuerpo colagusano no lo sabia pues había borrado de su mente el recuerdo pero había algo que se había usado, una varita una que el había encontrado hacia muchos años y que pertenecía a una de las fundadoras de Hogwarts, la varita de Ravenclaw tardo en encontrarla pero al final y tras años de búsqueda la encontró e hizo con ella uno de sus últimos horcruxes.

Sin embargo no estaba preocupado, por que aun le quedaban cuatro horcruxes más para proteger su alma mortal, el relicario y el anillo de su antepasado, y el caldero que uso para reconstruir su cuerpo y nagini su fiel serpiente.

Había pensado en crear mas, pero después de haber creado los últimos dos sabia que su existencia podría ponerse en peligro si creaba mas horcruxes, pero ahora no había peligro ya, el único mago que podía significar un peligro para el estaba muerto y ya nada podía hacer, los demás que quedaban solo eran una molestia, pero nada que le quitara el sueño.

Voldemort sonrió al recordar el momento en que creo el primero.

Ya había asesinado a cuatro personas, sus abuelos, su padre y esa molesta chica, si bien el no había cometido el asesinato, si lo había ordenado, había usado el hechizo de duplicación para copiar el libro "Secretos de las Artes Oscuras" en donde había una detallada guía para preparar el horcrux., ya tenia el objeto que usaría, un diario que comenzó a escribir cuando llego al colegio y donde constaba su mas preciado secreto su parentesco con Slytherin, sin embargo el diario no podía ser usado de forma normal, primero lo había encantado de varias formas, primero para que nadie que el no decidiera pudiera leerlo, después un potente y antiguo hechizo de indestructibilidad, después un hechizo mas para evitar que el diario llamara la atención, el receptáculo de su alma estaba listo, ahora solo faltaban los complicados hechizos para dividir su alma.

-Expelium anima- dijo Voldemort apuntándose con su varita al pecho.

sintió como era desgarrado y quemado vivo, como su piel era torturada al máximo, y su pecho se sentía hirviendo, ni siquiera pudo gritar, la agonía que duro solo unos segundos pareciera que había durado siglos, dolor inenarrable que de solo recordarlo le hacia desear la muerte, y sin embargo ahí estaba, vivo y ante el el premio tan anhelado, una porción muy pequeñas de su alma, una porción que iba a ser protegida hasta la eternidad.

No era como esperaba que fuera, cuando comenzó a estudiar los hechizos se imagino que la porción de su alma que vería seria una luz, y sin embargo lo que se hallaba frente a si, era una pequeña voluta de humo negro y sin embargo el sabia que todo había salido bien y que lo que tenia en frente era la porción de su alma que iba a guardar, lentamente tomo el diario y lo abrió justo por la mitad, todos los encantamientos habían sido puestos en el, ese diario resistiría el paso de siglos sin sufrir el menor daño, con el su inmortalidad estaba garantizada y no habría nadie que supiera su secreto.

-Anima incorpore-

Lentamente la voluta de humo fue condensándose en la punta de su varita.

-Réquiem in corpore-

Dijo mientras tocaba la parte central del libro con su varita y veía como la voluta de humo penetraba en el libro y al terminar el libro se cerro por si solo.

Estaba listo, lo sabia no había barreras que pudieran limitarlo, su mas preciado tesoro estaba listo, debería de haberse sentido feliz, pero no fue así, aun no estaba satisfecho desde que estuvo seguro de poder crear el horcrux una idea se apodero de su mente y no había forma de que descansara hasta verla convertida en realidad, sin embargo tenia que planearlo bien, no quería correr ningún riesgo y mucho menos ser el mismo la causa de su perdición.

En el colegio tenia ya una numero de seguidores, alumnos que presumían de su origen y que seguían sus órdenes al pie de la letra sin oponer la menor resistencia.

Para conseguir su meta final sabia que tenia que investigar mas a fondo y hasta ahora solo dos personas podían darle la información de uno de ellos seria imposible obtener la información, sin embargo del segundo no, y con un poco de planeación pronto muy pronto podría llegar mucho mas lejos de lo que ningún otro mago había siquiera imaginado llegar.

Las semanas pasaron nadie noto algún cambio en el, el fin de cursos estaba por llegar y como siempre el estaba despreocupado pues sabia que sin duda tendría las mejores notas, no necesitaba estudiar para pasar los aburridos exámenes, seguía siendo el favorito de casi todos los profesores del colegio, sin embargo había uno que le daba trato especial, el viejo profesor de pociones Horace Slugghorn, esta tarde el y unos pocos de sus seguidores estaban en la oficina del profesor, como siempre este los consentía, pues los consideraba como alumnos con futuro prometedor, sobre todo a Tom, si…Slugghorn pensaba que tenia el potencial suficiente para en unos años poder aspirar al cargo de ministro.

El plan había sido meditado con mucha calma y paciencia, no podía cometer un movimiento en falso, el profesor no debía ni imaginarse siquiera cuales eran sus planes la secrecia era la parte fundamental del éxito.

Un solo comentario desato un inusitado temor en el viejo profesor, pero no le costo trabajo acallar ese temor, después de todo el era un alumno modelo, era estudioso ¿y no los estudiosos quieres siempre saber mas?, el viejo profesor aun que temeroso le dio la información que necesitaba.

Ahora sabia que era posible, dividir su alma en siete fragmentos, seis horcruxes que lo protegerían de la muerte, la posibilidad de la vida eterna, que insignificante sonaba la idea de ser ministro de magia cuando la verdadera grandeza se encontraba al alcance de sus manos, sin embargo aun no era tiempo para poner en practica su plan, después de todo la idea de Imotep de usar a otros para sus pruebas era buena, para que arriesgarse el si podía practicar con otros.

Nagini se deslizo por sus hombros fría y pesada siseaba a su amo, Voldemort acariciaba la cabeza del animal casi con ternura, después de todo, nagini era parte de su poder, de su inmortalidad.