4. Cinco segundos de caos: 'De cómo él aprendió a amar a los garbanzos'.
Tomó a prisa el resto del contenido de su botella de agua, se pasó la muñequera negra de la mano izquierda para limpiarse el sudor de la sien, en un intento de recuperar la visibilidad obstruida por las gotas de sudor ardiéndoles en los ojos. Tenía que estar siempre atento si quería ganarle; aunque estuviesen en descanso.
—Has mejorado pequeño Allen —dijo su oponente a un par de metros frente a él, apoyado cómodamente en una columna y usando la espada de esgrima como bastón. — ¿Seguimos?
Allen observo la sonrisa ladeada y la perfecta hilera de dientes blancos brillando dentro de ella, la piel morena brillando por el sudor, él sonrío al darse cuenta que al menos también lo estaba haciendo trabajar, sin embargo los ojos dorados del otro seguían brillando con malicia . Su oponente se peinó el pelo ondulado de color negro y con un gesto de mano llamo al peliplateado incitándolo a pelear.
—No me ganarás —trató de decir con convicción Allen.
—Eso es lo que espero, mi amado Allen.
Rodó los ojos ignorando el último comentario retomando su postura, apuntándole.
—Prepárate Neah.
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El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir1.
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Epifanía, por etimología del griego επιφάνεια que significa: "manifestación; un fenómeno milagroso", contempló la posibilidad de usar la palabra como parte de una definición más amorfa hacía otra cosa, como un sentimiento por decir algo. Su vocabulario mermaba al pensar todas las posibles palabras que podía utilizar al tratar de explicar algo tan ambiguo, tan perenne e innato dentro de la naturaleza humana ¿redundante?, aunque se niega siempre estará ahí. El amor.
Suspiró, sintiendo el dolor depositarse en su tensa nuca recorriendo su cuello causando que incluso voltear resulte una maniobra delicada. La época de exámenes y su inminente desorden emocional causaban estrés, el cual ya comenzaba a dar signos en su cuerpo. Pero no podía evitarlo, desde hace un tiempo que venía dándole vueltas a aquella hoja casi en blanco, de los preceptos y morales respecto al afecto humano que aún le quedaban. Él podía ser el caballero, un príncipe, modales correctos, postura correcta, rasgos agradables a la vista y voz tranquilizadora. Pero no era ni más ni menos que un ser humano, con más errores que virtudes.
Cerró con decisión la tapa del grueso volumen del diccionario proporcionado por la biblioteca, agradeció mentalmente que hoy Kanda tuviese club de Kendo, y que Lou Fa haya obligado a Lavi a ser una madre responsable. Se quedó quieto, escuchando su respiración entre el ruido de un libro al cambiar de hoja, abstrayéndose a pensar en el bonito vitral neogótico que tenía la estancia, o el cálido aroma a incienso que la señorita Lotto había decidido quemar.
—Nee Tim, ¿crees que exista el amor?
Conocía el amor filial que Mana le había dado, el amor entre amigos que Lenalee siempre se había empeñado en demostrar en su relación.
—Lenalee.
No pudo evitar pensar un poco resentido en que ella tenía parte de culpa en su inoportuna confusión, si ella no hubiese insistido en buscar una definición para todo, quizás él ahora mismo podría estar concentrado en su tarea, quizás componiendo alguna canción para el recital que se avecinaba o hasta la opción de maldecir un rato a Kanda sonaba tentadora.
—¿Qué piensas de Kanda, Allen?
—Es un bastardo —dijo entredientes.
¿Qué quería su amiga al formular aquella pregunta?, era una respuesta automática en la que ella insistía debía poner un mayor esfuerzo y replantearse la respuesta.
No podía cambiar su percepción de la noche a la mañana, además su no tan sutil manera de tratar de relacionarlo con aquella persona, le había dolido. Porque esa persona, era irremisible pensar en removerla, pese a todo siempre estaría ahí.
En algún lugar de su corazón.
—Allen eres un idiota.
Cogió sus cosas asegurando a su pequeño hijo entre sus brazos y salió de la biblioteca, de repente tanta quietud le sacaba de quicio. Ir a observar el entrenamiento de Kanda sonaba más tentador, con todo aquel ruido, quizás podía olvidar un poco algo de todo.
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Kanda Yuu era una persona de pocas palabras, pero no por eso significaba que no tuviera nada que decir, o que no pensará más allá; que no expresará todos sus pensamientos era un hecho más tangible, que una hipótesis errónea.
—Sensei dijo que aún no podías ganarle.
El joven japonés tomo un par de sorbos más a su botella de agua, vio con una ceja alzada a su compañero sentado a un lado de él en la shimoza2 del dōjō. Si había alguien a quien podría catalogar como 'amigo' quizás era aquel joven, Alma Karma, después de todo se conocían del preescolar y a pesar de la actitud tan infantil de éste, Kanda había logrado aguantarlo aceptando su existencia.
— ¿Por qué sostienes tu katana, Yuu? —preguntó buscando algo en la mirada distante de su mejor amigo.
—Porque soy fuerte.
Alma sonrió con tristeza al escuchar la respuesta de Kanda.
— En el Kendo la mayor parte se fundamenta en katas, lo que utilizamos aquí mí shinai3 no se puede comparar a la sensación de tener una katana, tanto como poder entrenar Kenjutsu4, aunque se interpreta del mismo modo, uno es origen del otro…pero mientras pueda hacerlo, no por querer ser un samurái o bushi, si no por seguir en lo que creo. No necesito más que la fuerza y soy fuerte Alma.
Kanda se levantó ante la llamada de su sensei, tomando posición de combate. Alma simplemente se dedicó a observar los elegantes movimientos del cuerpo de su amigo, la concentración en su pelea.
—Bastante obstinado, ¿no?
Alma habría pegado un brinco si pudiera, pero su sensei les había dicho que mantuviesen la guardia en alto, así que se obligó a quedarse en su lugar, preguntándose silenciosamente cuando Allen Walker había llegado.
—Buenas tardes Alma.
El aludido hizo un gesto con su cabeza, Allen tomo el lugar que Kanda había dejado con desfachatez, Alma abrió un poco más los ojos.
— ¿Necesitas algo, Allen-san?
—Nada, sólo vine a observar —respondió el joven de cabellera blanca con una sonrisa antes de regresar la vista a la pelea. —BaKanda es bueno.
A veces Alma se preguntaba si era cierto todo lo que decían sus compañeras del joven Walker, a su parecer ahora mismo el inglés no estaba siendo de lo más cortés. Aunque bien se podía culpar a que su origen occidental le hacía descartar sin tantos miramientos el estricto código de su propia cultura. Por el otro lado, era bien sabido que Yuu y Allen no se llevaban bien, quizás iba por ahí.
—Yuu es el mejor de todo el club —agregó orgulloso. —Dudo que haya alguien mejor que él.
Se mordió la lengua, quizás si había alguien mejor que él, pero por lo menos no en esa escuela.
—Ah, es así.
Se quedaron callados por varios minutos, Allen absorto en los combates, Alma tratando de adivinar las verdaderas intenciones de la estancia del joven Walker ahí, nunca antes había entrado. Por lo regular siempre esperaba fuera, ya sea con Lavi o Lenalee, por la salida de Kanda.
— ¿Allen-kun?
—Buenas tardes Tokusa-sensei —saludó con una reverencia, Alma se preguntó de dónde conocía su sensei a Allen. —Lamento la interrupción.
—No hay problema, ¿por fin te unirás?, a Madarao le dará gusto saberlo.
—Lamento decepcionarlo —sonrió con pena—, pero sigo firme en mi decisión, sólo he venido a observar el entrenamiento, además de esperar a Kanda.
—¿Kanda-kun?, ah cierto Nine-san os dejó un proyecto.
Allen asintió, Alma cada vez se sentía más confundido, normalmente Tokusa-sensei era bastante serio en cuanto las visitas de personas ajenas al club, pero el tono de voz hacía Allen era amistoso, definido en la estricta personalidad de su sensei, y casi podía jurar con respeto. El albino debió haber hecho algo muy bueno para ganarse tal honor.
—¿Qué haces aquí Moyashi? —. Otra vez Alma tuvo que hacer uso de todo su auto-control para no saltar asustado, Kanda apenas había terminado, se había retirado el men5 y procedía a limpiarse el sudor con una toalla limpia que él le había pasado—, ¿le ha pasado algo a Mugen?
—No soy como tú, de hecho Tim está muy feliz —reprochó Allen, alzando el huevo para enseñarle a Kanda que en efecto, el sensor no mostraba ninguna señal de anomalía, sino una tenue luz rosa demostrando tranquilidad.
—Che.
—Kanda-kun si gustas ya puedes retirarte, hoy hiciste un buen trabajo.
Kanda simplemente asintió con la cabeza antes de irse a las duchas, Tokusa-sensei le sonrió por última vez a Allen antes de despedirse, aún tenía que seguir supervisando el entrenamiento; de esa forma Alma y Allen habían quedado de nuevo solos.
—Alma, ¿crees que Kanda es fuerte?
—Por supuesto —gritó de inmediato, ya se lo había dicho al otro, Kanda era el mejor.
Allen lo miro directo a los ojos con una sonrisa triste, cosa que confundió al de cabellos negros.
—Ya veo.
Alma tenía ganas de preguntarle a que se refería, pero ya era su turno de salir a combate, se despidió con cortesía, esperando ver pronto a Allen-san para que respondiese a su pregunta.
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Allen esperó diez minutos más en los que tardo en salir Kanda, se despidió nuevamente con un gesto de mano del profesor, y emprendió camino al lado del japonés. Ya estaba más calmado y su dolor de cabeza se había ido, quien diría que al ver aquél idiota entrenar le ayudase a calmarse. Aunque también aquella sesión le había dejado un sensación de ansiedad, como aquella que le da cada vez que deja de tocar el piano por un período largo de tiempo, y en términos de Allen eso era aproximadamente entre tres y cuatro días, pero aquel instrumento era su vida, el kendo o mejor dicho esgrima siempre habían estado ahí, pero en un grado más bajo.
—Buen trabajo —dijo Allen, reconociendo el buen entrenamiento de Kanda.
—Tch, ¿por qué estabas ahí?
Ni muerto le diría la razón, pero aquella había sido la primera vez que había hecho su estancia en aquel lugar explicita, siempre que iba se aseguraba que sólo el sensei o el yoseki estuviesen ahí.
—Estaba aburrido, además habíamos quedado en que íbamos hacer el reporte hoy.
Kanda tronó la lengua recordando el reporte de actividades que se les había dejado hacer acerca de Mugen, casi había olvidado que hoy tenía que ir a la casa del Moyashi. Nunca le había gustado estar demasiado tiempo cerca de él, siempre lo confundía y hacía que su entorno se perturbara.
Caminaron hasta la parada del autobús, Kanda escuchando a medias la conversación que Allen trataba de entablar, compartiendo alguno que otro insulto. Lo normal, el joven más alto bufó ante el pensamiento, aunque en realidad era mejor cuando aquel castroso Conejo no pintaba en la escena; aún recordaba con algo de furia la última vez que los tres habían estado juntos, aquella estúpida sociedad de madres de la cuál algo reacio había aceptado ser presidente —por el simple hecho de que era la posición más alta y esperaba recuperar algo de su honor despotricando junto a los demás la injusticia que se había cometido—, además claro del beso que Lavi le había propinado al estúpido garbanzo, aquel idiota no había hecho nada para evitarlo ni detenerlo.
Siempre se había dicho que intervino porque aquella era una falta de etiqueta dentro de los recintos de la escuela, además estaba prohibida la muestra pública de afecto en las instalaciones. Sólo por ello.
Kanda miró de reojo a Allen, que por fin se había callado, mirando ausente a través de la ventanilla a los transeúntes, se volvió a preguntar que era exactamente lo que los demás veían de atractivo en aquel joven. Era cierto que el Moyashi era peculiar, un fenómeno, el cabello blanco se veía saludable y en buen estado, igual la piel del rostro, podía decir que Allen Walker era cuidadoso con su aspecto, el uniforme en perfecto estado y las manos bien cuidadas. Como una señorita.
Sonrió de lado ante el pensamiento, quizás Allen era gay, aquello iba a ser un golpe mortal para todas sus fans.
Había conocido al garbanzo desde la secundaría, aún seguía sin comprender como existía una persona tan falsa como él, como las demás personas de dejaban engañar por aquella actitud tan infame y artificial. Aunque Kanda podía admitir que el joven tenía agallas, pero siempre quedaban fuera gracias a su complejo de mártir; pocas habían sido las veces que había podido ver realmente a Allen Walker, generalmente era cuando peleaban, cuando él decía cosas bastante hirientes como para romper su coraza. Pero después de ello, a él siempre le dejaba un sabor amargo en la boca, y un poco de culpabilidad al ver el tormento en los ojos grises del Moyashi. Nunca lo admitiría por supuesto.
—Sensei dijo que aún no podías ganarle.
—Kanda-kun, eres fuerte sin embargo no creo que puedas ganar.
—Segundo lugar: Kanda Yuu.
— ¿Qué crees que te falta, Kanda-san?
Había regresado por la botella que había dejado cuando lo escuchó.
—Alma, ¿crees que Kanda es fuerte?
—Por supuesto —gritó de inmediato su amigo.
—Ya veo.
Kanda miró hacía al frente frunciendo el ceño al recordar la sesión de aquella tarde, desde la declaración de Alma, las inquisiciones pasadas de su sensei junto al resultado del torneo del año pasado, y por último la inusual pregunta entre Allen y Alma.
Odiaba no conocer la razón de su tumulto, aborrecía sentirse confundido. Siempre por culpa de él.
Escuchó el molesto timbre de un celular al sonar, aparato que había resultado dueño el frijol, 'por supuesto', ¿quién más podría traer Verano de Vivaldi6 por tono?
—Allen Walker —contestó el Moyashi.
—Soy yo, ¿estás libre?
—Neah…—susurró Allen, lo suficientemente alto como para que Kanda pudiese escuchar parte de la conversación, el hecho de que estaba sentados uno al lado de otro también ayudado—, lo lamento estoy…
—Por favor, Allen.
—Más tarde, lo prometo.
—Gracias.
Kanda apretó los labios, ¿de dónde…?
—¿Cómo diablos es que conoces a ese bastardo, Moyashi?
Allen se volteó a verlo sorprendido, nunca creyó que alguien como Kanda pudiese intervenir en algo que claramente no tenía que ver.
—Mi nombre es Allen, tú idiota, además Neah no es un bastardo.
—Que se joda, por supuesto que lo es estúpido.
Neah era parte de la familia Noah, quienes eran dueños de la escuela el Arca, dicha escuela era antagonista de la Orden Oscura a la que pertenecían, el mismo bastardo que le había robado el título el año pasado. Con aquella sonrisa petulante y ningún respeto para su amado deporte. El mismo canalla que se atrevía a hablarle a su Moyashi con tanta familiaridad, ¿de dónde mierda se conocían?, ¿cómo es que no lo sabían?, no el estúpido frijol había insistido en que eran una especie de amigos…como podía traicionar a su escuela siendo amigo de los enemigos.
Kanda miro rojo, su furia era palpable. Se levantó del asiento y toco el timbre anunciado su bajo, y una mierda con el estúpido reporte, con aquel jodido huevo que no había hecho más que complicarle la vida, que se vaya al diablo Walker y sus estúpidos llamados.
Ya en la acera, caminando a zancadas buscando alejarse del otro, pudo tranquilizarse. Aún furioso consigo mismo por aquel ataque de rabia, ¿no había dicho él que le importaba un pepino lo que concernía al Moyashi?, entonces por qué rayos se había enojado al enterarse de que el joven se frecuentaba con una de las personas que consideraba detestables.
Paso una mano por su larga cabellera, bufando indignado, sólo soportaba la presencia del garbanzo por su estúpido proyecto, por eso él había estado ahí cuando aquel imbécil había llamado. Pero todo se había ido a la basura en cuanto él se bajó de autobús.
Ni proyecto, ni nada, dejándole el camino libre a Allen para reunirse con Neah.
Cerró los ojos por un momento, deteniéndose mientras esperaba a que el semáforo cambiará, había llegado al centro de la ciudad, Kanda suponía que el Moyashi al contrario de él viviría por ahí, en aquel caos de bocinas y gente, lo contrario a su tranquilo suburbio. Pero aquello no importaba.
— ¿Por qué sostienes tu katana, Yuu?
Porque quería ser fuerte y derrotar a ese bastardo, siempre había querido ser más fuerte para así proteger sus ideales.
—Ara, Kanda-san creí que iba ser más divertido derrotarte, después de todo eras el campeón invicto, que decepción, alguien tan débil sosteniendo ese título.
Apretó los puños, él no tenía ningún respeto por aquel arte, ni siquiera se lo tomaba enserio. Aun así, alguien que no estaba realmente interesado había podido ganarle, aquello había dañado su orgullo.
—Alma, ¿crees que Kanda es fuerte?
Allen también había ido a aquel torneo como espectador, el Moyashi también había visto su lucha.
—Buen trabajo.
Quizás él también pensaba que era débil.
—BaKanda, ¡felicidades!
—Perdí, imbécil.
—No seas tonto, ¿hiciste tu mejor esfuerzo, no?, el próximo año ganarás.
—Por supuesto Moyashi.
¿Aquello había sido una mentira?, de nuevo aquella fachada de caballero tan repugnante que Allen solía mostrar.
—A sí que eres el amigo de Kanda, Allen —dijo Marie, tomando un bocado de su pollo, sonriéndole al muchacho frente a él.
—Es una forma de decirlo…
El Moyashi no era su amigo, nunca iba a serlo.
—Por favor, Allen.
El garbanzo era suyo, no iba dejar que alguien tan patético como esa persona dispusiera de sus posesiones así, primero el Kendo, luego su estúpido frijol.
— ¿Por qué sostienes tu katana, Yuu?
Porque deseaba ser fuerte, lo suficiente para proteger sus ideales…y para protegerle a él. Porque cuando Allen había volteado a verlo, detrás de la sorpresa en sus ojos, también había aquel dolor y resentimiento, aquellos matices que había aprendido a reconocer sin querer, después de tantos años de peleas, en el otro. Él le hacía daño.
—Che.
Todo se había vuelto aún más confuso, Kanda odiaba no saber.
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Allen se quedó sólo, sin poder evitar que Kanda se fuera, seguía sin entender la reacción del otro ante la llamada. Claro que sabía que el japonés le tenía resentimiento a Neah después de lo ocurrido en el torneo, después de todo Neah no era de los que se tomaban las cosas tan enserio y que el haya ganado a Kanda en algo que el respetaba, había sido una herida en su orgullo.
Aun así, no era el mismo Kanda que había dicho que no eran amigos.
—No creo que siquiera pueda llegar a tocarme Allen.
—Yo creo que Kanda se ha vuelto bastante fuerte —objetó el peliblanco observando atentamente a la persona frente a él—, pero también creo que tú lo eres.
—Entonces no habrá ningún problema, si te tengo a mi lado nada podría salir mal.
Allen quisiera creer eso, suspiró mientras tomaba sus cosas y partía a la casa de Kanda, tenía que recoger a Tim, antes de que su madre olvidará que era su hijo.
Que tonto, aún después de haberle defendido unos días atrás…
—¿Qué piensas de Kanda, Allen?
—Es un bastardo.
—Oye Allen, sí es un bastardo ¿por qué sigues a su lado?
Porque Tim estaba de por medio, no quería reprobar, mentiras. Cuando había ido a ver a Kanda, todo parecía reducirse a algo más fácil, se sentía seguro, pero Neah era…
Soltó una carcajada sin alegría, burlándose de sí mismo.
—Dime entonces Lenalee, ¿qué crees que sea Kanda para mí?
En verdad deseaba saberlo.
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N/a: Un huevo…digo, perdón, ; n ;, ¿saben cuánto me costó escribir esté capítulo? (actualmente unas dos horas, después de que me diera por vencida con la realización del código fuente de un programa). No tengo excusas, todos tenemos escuela, trabajo, proyectos y aun así se da el tiempo de ponerse a escribir.
No, no me siento orgullosa de admitir que éste fue un escape a la frustración que se había apoderado de mí, tengo que entregar trabajos está semana además del hecho que en esta misma tengo que rendir exámenes del primer parcial. Como Allen tengo el cuello jodido, y la cereza del pastel, mis musas rebeldes van como quieren.
Pero debo darle las gracias, por aguantar y leer este bicho, seguir aquí, aunque esta autora lazyass, se tome su tiempo para publicar.
Debo mencionar a lirionegro-san, gracias, recuerdo cada uno de los que tengo y mi ilusión es terminarlos, quería decirte esto en un PM (;o; pero no tienes la opción habilitada sniff), hacer más grande mi discurso y hacerte saber que no me molesta que me lo dijeses, en realidad me sorprendió e hiciste que mi egoCross se inflara un poco, además de hacer que de una vez dejase de hacer el vagoy me pusiera a trabajar.
Gracias, gracias, a todos los que aún siguen la historia, sus reviews no hacen más que darme ánimos para continuarlas. En este punto no sé si sea bueno 'prometer' una actualización más rápida, porque en realidad tengo muchos pendientes, además de un chingo de ideas para nuevos Yullen. Pero una cosa sí, actualizaré, lo haré por ustedes.
¿Está mal que pida reviews?, háganme saber si les gusto el chap, si sintieron que esto fue demasiado rápido, nunca lo había mencionado pero mi intención es acabar el fic en 7 capítulos. En realidad siempre he tenido curiosidad de hacer algo de esté tipo: más reviews = una actualización más rápida. Pero LoL, no me queda, pero es bonito verles comentar.
Otra cosa más, en mi perfil tengo un link a una comunidad Yullen en la que estamos planeando hacer una Yullen Week en español, por si les interesa participar, por mi parte estoy empezando a pensar temas y hacer cositas luv para ellas.
1 Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.
2 Shimoza (下座) es la pared enfrentada al Yoseki donde se encuentra la puerta de entrada y se ubican los alumnos de manera que los de mayor grado estén más próximos al Yoseki (auxiliar del sensei).
3 Shinai(竹刀) es una espada de bambú, implemento que nos sirve para entrenar de una forma más segura las técnicas de katana.
4 Kenjutsu es un arte marcial japonés tradicional del koryu budo (kobudo). Existen varias escuelas (ryu) cuyo objetivo es enseñar a combatir de manera eficiente con el sable japonés. La práctica puede desarrollarse de muchas formas dependiendo del ryu (escuela) practicado.
5 Men: Protector de la cabeza y el cuello, forrado y con una rejilla en la parte delantera llamada men-gane para proteger la cara.
6 Me gusta en especial con David Garrett, aunque yo traigo Brahms Hungarian Dance No.5 de su disco Encore como tono de mensajes, ¿qué?, nadie más lo trae y es especial. Yo te entiendo Allen.
