7. Encanto.
Kanda no entendía, frunció el entrecejo al escuchar las molestas risitas de sus compañeras de trabajo, aprovechando el hecho de que les estaba dando la espalda estrujó con fuerza el paño que tenía en las manos, controlando con todo lo que tenía su volátil temperamento — la última vez que había dejado que su irascible conducta guiara sus acciones se había quedado un mes sin trabajo — porque a pesar de compañeros de trabajo insoportables y clientes aún más molestos, a él le agradaba trabajar ahí — las propinas y el sueldo que recibía eran más que suficientes para cubrir sus gastos sin necesidad de buscar un trabajo más — así que, sin más remedio, rechinó los dientes y se tragó su coraje y continúo limpiando una mesa de su área asignada.
"Es tan guapo" dijo una de las meseras junto a la barra.
"¿A quién crees que espera?" respondió la cajera.
'Che', aun así sí pudiera cambiar algo de su trabajo sería a esas ruidosas chicas que tenía por compañeras, realmente lo sacaban de sus casillas — y su primera impresión de ellas no fue la más favorable, ¿a quién en su sano juicio podrían agradarle esas arpías que se te avientan nada más verte?, a él no — además, '¿qué le veían a ese frijol?'. Kanda lanzó una mirada sucia a una de las mesas que — por des fortuna — atendía; el cliente ahí sentado captó su mirada y le respondió con su mejor sonrisa — aquella sonrisa que el par de harpías decían 'de ensueño y radiante como el sol'. El nipón se puso a murmurar cuanta palabrota le viniese en mente.
"Siempre viene este día, ¿no?" preguntó uno de los meseros al pasar por la caja, apenas llevaba un mes trabajando.
"A la misma hora" contestó una voz chillona tras la ventanilla que da a la cocina, asomando la cabeza para ver al susodicho y lanzar un largo suspiro, "es tan lindo, mi mejor cliente… ¿más comida?" preguntó Jerry al ver a Kanda acercarse con platos sucios.
Kanda asintió, si tenía que reconocer algo era el hecho de que aquel molesto brote de habas era un excelente cliente, ¿quién iba a pensar que en semejante cuerpo enclenque iba a caber la cantidad de comida que el Moyashi se atiborraba en una sentada? Tronó la lengua, al menos la propina que dejaba el inútil también era generosa.
"Pero ¿por qué tendrá aquel huevo?" preguntó la mesera a su amiga, a lo que la otra chica alzó los hombros sin entender también.
El pelilargo se acercó a la mesa del Moyashi con su nueva orden y los puso de mala gana frente a él.
"Gracias Kanda" dijo Allen sonriendo, "Tim tenía hambre" señalando el sensor del huevo que parpadeaba con menos intensidad que cuando llego.
"Da igual" refunfuñó, "Pero ¿por qué carajos tenías que venir precisamente aquí?"
"Me gusta la atmosfera, además la comida es deliciosa"
"Moyashi glotón" le dijo Kanda lo que Allen contesto sacando la lengua, "niño"
Se marchó antes de que el otro joven pudiera decir algo más y continuo atendiendo mesas y escuchando a sus compañeras repetir unas cuantas veces más lo lindo y educado era el brote de habas, incluso cuando este desde hace un rato ya se había marchado con Mugen en brazos.
"¿Crees que le guste alguien del café?" preguntó una.
"¡OH, espero que sea yo!" más risitas e insistencias del porque obviamente sería ella la dueña de los afectos de Allen.
"También podría ser yo" dijo el mesero en tono de broma, pero pronto palideció al ver la mirada depredadora que le lanzaron las otras dos.
"¡Sería maravilloso!" chillaron ambas al mismo tiempo, con tal sincronización que Kanda no tuvo más que admirar por un momento.
Pero eso no quitaba que odiará a sus compañeros de trabajo — ahora incluso el más tolerable había caído en las garras de lo absurdo —, ni entendía que le veían al peliblanco. ¡Ni siquiera lo conocían bien!
Además aquella haba no estaba libre, era el padre de su hijo y no dejaría que le diera ejemplo de hombre libertino a Mugen.
"Tch, te llaman" le dijo cortante a la mesera interrumpiendo así la discusión.
"¿No van en la misma escuela Kanda?" preguntó el chico.
Kanda no dijo nada, ya no confiaba en el otro y no quería más moscas rondándole al Moyashi. Ya era suficiente con tener a Lavi y el bastardo de Neah pegados a él.
Aun así, trabajar en el Café de Jerry no era tan malo que digamos.
Las moscas no son moscas si no quisieran hundirse en la sopa.
La semana después del campamento fue un tanto anticlimática, ya que nada más regresar se enfrentaron a la cruda realidad que era la semana de evaluaciones, por lo que los estudiantes de tercer año tenían que dividir su escaso tiempo entre estudiar, realizar proyectos y participar en actividades extracurriculares — era obligatorio — por lo que decidir quién se quedaba a cargo de 'su hijo' cada día resultaba en batallas feroces, todo mundo tenía que hacer y la clase de la profesora Nine desafortunadamente era curricular.
Los pasillos de la escuela se llenaron de competencias absurdas y uno que otro grito, lo que sacaba fuera de sus casillas a Kanda y le había obligado a cargar su shinai y amenazar a cualquiera que se acercará a él. Los profesores hacían la vista gorda ante tal hecho, Kanda era uno de sus mejores alumnos y competidor a nivel nacional en Kendo.
"¿Puedes cuidar a Tim hoy?" le preguntó Allen a la hora del receso, "Tengo visita hoy y realmente prefiero mantenerlos alejados de Tim"
"Hmp" a Kanda le daba igual, al final hoy era su día libre en el trabajo, "¿Te avergüenzas de tu hijo?"
"Me avergüenzo de la parentela que le toco" Allen rectifico con una sonrisa tétrica, "De verdad no querrías que Tim estuviera cerca de Tyki, créeme"
"Da igual"
Kanda observo escéptico la sonrisa brillante que Allen le dio tras eso, últimamente el Moyashi le sonreía más que lo de costumbre y la mayoría de esas sonrisas eran genuinas. Sintió un calor recorrerle por la cara e instalarse tenuemente en sus pómulos, bajó la cara tratando que su flequillo le cubriera lo más que fuera posible. Maldijo para sus adentros, seguía sin entender porque cosas tan banales causaban tantos estragos en él.
"Creo que estoy enfermo" fue lo primero que le dijo a Kanda a Alma tras entrar en los vestidores del club.
"¿Eh?"
Kanda le contó a su mejor amigo los raros síntomas que venía sufriendo desde las últimas semanas, concretamente desde que el estúpido trabajo de la profesora Nine comenzó, estaba firmemente convencido de que había contraído un extraño virus.
"Yuu sí fuese un virus — cosa que no lo es, te lo aseguro — no es algo de unas semanas, diría que llevas años con el" dijo Alma divertido y con un deje de tristeza en sus ojos, "No estás enfermo, más bien creo que has encontrado lo que le faltaba a tu espada"
El pelilargo lo miro con el entrecejo fruncido, '¿había encontrado aquello que deseaba proteger?', no se sentía muy seguro con aquella explicación pero por lo pronto bastaría, después de la práctica pasaría con el doctor.
"¿Hoy te toca cuidar a Mugen?" preguntó Alma cambiando de tema, para alivio del otro.
"El Moyashi tiene visitas" murmuró luchando un poco para ponerse el tare, hoy estaba demasiado extraño y debía estar enfermo sin duda alguna.
"Oh, hoy viene su amante" dijo Alma con malicia, viendo divertido como Kanda alzaba la cabeza rápidamente, "No debe querer que Tim vea a Neah como otra figura paterna, debe ser confuso a tan tierna edad"
Kanda nunca le volvería contar nada a Alma, a veces era peor que el conejo idiota o el imbécil de Daisya.
"Al menos Tiedoll-san estará feliz de ver a su nieto"
Definitivamente nunca dejaría solo a Mugen con él, nunca más.
"Neah dijo que tenías un hijo Allen~" fue lo primero que le dijo Road después de un abrazo tan apretado que temía que le hubiese roto una costilla.
"Se quedó con su madre ¿verdad?" dijo Tyki mientras tomaba por los costados a Road y lo salvaba de morir asfixiado, "Y yo que le quería enseñar a jugar póker"
"No" Allen se negaba rotundamente que el inocente Tim aprendiera aquel juego, no él. "Además siempre te gano"
"Nunca te vuelvo a salvar de la enana" reprochó el más alto, "eso es lo que me gano por ser amable"
"Ah, al menos tiene una madre linda y no a ese odioso por parentela"
Road y Neah tenían una relación complicada, desde pequeños siempre habían luchado por la atención de Allen y ambos eran malos perdedores, nunca perdían la oportunidad de insultarse o tratar de vencer al otro.
Una vez Jasdero bromeó diciendo que realmente se amaban, cosa que le costó más que un ojo negro por parte de Neah y un feo moretón en la espinilla cortesía de la chica; Sheril-san no estaba para nada divertido con aquella insinuación, su niñita merecía mucho más.
"Kanda no es mujer"
"Pero tiene un cabello hermoso~"
Qué bueno que dejo a Tim en su cuidado y esperaba que Kanda nunca conociera en persona a su desequilibrada familia adoptiva. Los asesinaría a todos, o al menos trataría.
"Pero yo sería mejor esposa" declaró Road después de unos minutos.
Tyki sólo se encogió de hombros al ver la mirada que le lanzaba Walker, no se iba a meter con Road, daba miedo cuando se enojaba.
No sólo eran sus compañeras de trabajo, al parecer el carisma del brote de habas había hecho mella en los demás estudiantes — mujeres y hombres — por lo que todos los cuchicheos y risitas apuntaban. Estúpida haba.
"Allen-senpai se ve tan lindo cargando a su hijo"
"Sería un excelente padre"
Entró con un humor de perros al salón, escuchar todas esas tonterías en todo el día le había puesto insoportable.
"Buen día jóvenes" saludó la profesora Nine, la mayoría respondió con cansancio, Kanda sólo gruñó, "Sé que están en semanas de exámenes por lo que les dará gusto saber que no aplicaré examen para ésta evaluación" vítores se dejaron escuchar por toda el aula, "Sin embargo quiero que preparen el reporte final del proyecto, ya han pasado semanas a lado de sus hijos y establecido lazos tanto con el huevo como sus parejas de proyecto, así que aparte de los datos registrados por el robot quiero un reporte acerca de sus experiencias personales como familiares, por lo menos de cinco cuartillas" y así los vítores se convirtieron en una mezcla de quejidos por hacer un reporte, llanto de algunas chicas por separarse tan pronto de su hijo, y alegría de algunos de por fin dejar al maldito robot, "Ya saben que contará como la mitad de su calificación así que les aconsejo que se esfuercen.
Después de eso la clase continúo normalmente.
Kanda no estaba feliz per se, estaba aliviado de no tener que cargar y preocuparse por el huevo todo el tiempo, pero ya se había acostumbrado y hasta había hecho una rutina en torno a eso. Quizá al principio habría estado más que dispuesto a terminar con aquella farsa, el prospecto de no tener que interactuar más con esa cosa chillona y el molesto brote de habas era favorecedor.
Pero ahora después de pasar tanto tiempo con Mugen y Allen, aunque no lo quisiera admitir del todo, sería extraño no pasar tiempo con ellos; la presencia del Moyashi ya no le molestaba como antes y había llegado a conocer más del peliblanco.
"Será triste no tenerlo cerca, ¿verdad?" le dijo Allen esa misma tarde cuando salían de clase.
"Tch"
'Sí', pero no sabía si se refería a Mugen o Allen. De cualquier forma todo terminaría en una semana más.
Allen sonrió tristemente mientras veía a Kanda practicar.
"Tu madre es algo despistada Tim" murmuró.
El pelilargo era observador para muchas cosas, pero Allen se preguntaba cuanto más tenía que exponer su corazón y arriesgarlo a ser roto antes de Kanda se diera cuenta de sus sentimientos.
"Sabes Yuu ha encontrado su razón" le dijo Karma crípticamente cuando se acercó a tomar agua, "Buena suerte, Razón-san"
Alma había cumplido su rol de amigo, ahora sólo esperaba que Yuu hiciera su elección.
N/a: ¿Pasa el tiempo muy rápido, no?, siento la tardanza…entre terminar la carrera, los trámites de titulación y aplicar para una maestría han consumido gran parte de mi tiempo, además de que el mes pasado ha sido difícil encontrar ánimos para escribir.
Gracias por su paciencia, ya estamos en la recta final de este fic y Hoshino-sensei ha salido del hiatus ¡Banzai!
Me encantaría saber sus opiniones.
