Cita con el HORRIBLE Destino
(Parte tres)
En el trayecto me siento ansioso, pero no por el baile, sino por regresar a la torre y olvidar este día con horas excesivas trabajo de investigación sobre Slade u otro villano que venga primero. Usar el traje durante mi viaje en moto es incómodo, quiero decir, cuando me pongo el smoking me siento muy Bruce Wayne, o mejor dicho Dick Grayson: "El playboy de ciudad Gótica". Sigo sin entender por qué me catalogaron de esa forma, mi única relación verdadera fue con Bárbara Gordon-sí, Batgirl-, y luego solo salía con algunas modelos de mi edad. No digo ser un santo, me gustan las chicas y mucho, pero sé controlarme.
Polilla Asesina me había dado las coordenadas de dónde iba a ser el baile de graduación de su hija: un barco alquilado en el puerto de Jump City. Nada mal. Lo malo es que no es mi graduación y estoy siendo obligado a cambio del bien de la ciudad, un chantaje. Pero ya no podía hacer nada.
Llego al baile de graduación, el título era "Cita con el destino". Más bien, Cita con el Horrible Destino. Bajo de mi moto, acomodo mi saco para no lucir tan desaliñado y volteo para ver si llegó, pero aún no se presentaba. Genial, más tiempo para estar solo.
-Ah-suspiro angustiado-. Espero que ella no se presente-murmuro estirando mi cuello. Una persona me toca el hombro desde atrás. Oh diablos ya llegó…
¿Starfire?
-¿Starfire?-pregunto sorprendido. Realmente está hermosa. Llevaba un vestido lila con unos tacones del mismo color y unos guantes blancos que le llegaban hasta casi los hombros, donde en sus manos llevaba una rosa blanca. Está muy hermosa.
Nunca le alagué, solo por el miedo a que los demás comenzaran con sus estúpidas burlas, pero hoy estaba estupenda. No salían las palabras adecuadas de mi boca. Tal vez era por el alivio de que alguien estuviera conmigo en este momento. Starfire es una buena amiga.
-En ocasiones como esta yo creo que es costumbre usar una planta muerta-contesta. No puedo evitar sonreír al verla mientras ella acomoda la flor en mi pecho.
-Star-comienzo. Me alivió mucho verla-, se supone que estarías ayudando a rastrear a polilla asesina-me pongo serio. Le había ordenado algo como líder y la desobedeció.
-Tus órdenes fueron investigar a la chica-corrige-. Pretendo investigarla minuciosamente-hace poses divertidas de chica delicada-. Además puedes necesitar que te salve-Necesitaba verte mejor dicho-. Esta "Minina" puede ser alguna clase de monstruo baboso-No puedo concentrarme, está radiante y no esperaba que me contradijera para ayudarme en esto. Pero aun así me molestaba que no siguiera mis órdenes-, porque ciertamente es fea como un monstruo ¿No?-Star, puedo cuidarme solo. Será mejor que vayas a ver cómo van los demás.
"BEEP BEEP"
Una bocina nos desconcierta a ambos, haciendo que volteáramos a ver que era: Una limusina rosa se estaciona en la entrada del baile. La última puerta se abre para que descendiera una chica rubia con un vestido rosa aún más opaco que el de Starfire.
Oh no.
-¡YUUJUU! ¡Robin-Lindo!-llama-. Tu gatita ya llego. Miaaau.
Eso fue lo menos sexy que me dijeron en mi vida. Ni me elevó lo que debería.
-Pensándolo mejor, tal vez necesito que me salves-digo antes de comenzar mi duro trayecto hacia los brazos de Minina.
Camino hacia Minina como si fuera el trayecto al infierno, con pasos cortos y trato de ser lento, con cadenas imaginarias en mis tobillos y la tristeza en mi espalda. Sí, exagero, pero así me siento. Siento las miradas de los demás cayendo en mí, preguntándose qué demonios hacia yo ahí y con esa chica. Trato de ignorar miradas, finalmente llego a Minina.
-¡Ohh, Robin!-grita eufórica. Me siento muy tensionado-¡Mi pareja!-alardea, se cuelga de mi brazo-¡Robin!-Aléjate o llamaré a Batman.-Eres tan guapo-hago pucheros. Fue inevitable, odio que me toquen así. Me dirige a hacia los demás. Es bochornoso-Di que te gusta mi vestido-me suelta.
¿Disculpa?
-No-niego a regañadientes. Nadie me dice que hacer.
-Hazlo o ya verás-¡P#%&$!
-Bonito vestido-digo entre dientes.
-¡Ohh, Robin!-comienza. Bajo mi cabeza avergonzado, nunca una chica me había generado ganas de esconderme bajo una bolsa de papel. Las personas miran hacia mí, ya es demasiado. Halagos innecesarios… ya basta-Toma mi brazo-ordena-, llévame adentro y… ¿Te molestaría sonreír?
Oh claro, lo haré. Hago la mejor sonrisa fingida que puedo, aquella que podría ganar un Oscar. ¡Wow! Hasta mis dientes rechinan del gran esfuerzo que trato al sonreír.
-Quizás-suelto llevándola al barco rastras. Es el peor día de mi vida.
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Me reclino en la silla, ansioso y de malhumor. Prácticamente diría que el malhumor me acompañará toda la noche, o tal vez para siempre. La decoración con globos con formas de estrella y lunas, el tono pastel que había me ponían más ansioso. Minina no dejaba de mirarme como si fuera un trofeo que ganó, haciéndome coqueteos tontos con sus ojos. No he visto a Starfire desde que Minina me obligó a sonreír y a entrar en el salón principal de la fiesta. Me pregunto qué estará haciendo.
-Sácame a bailar-me interrumpe Minina en un susurro. Oh no, jamás.
-Yo no bailo-No me gusta, me traen malos recuerdos. Eso y que no soy buen bailarín.
-¡Vamos, Robin-Lindo!-insiste. Comienza a estirar mis brazos para que salga de la silla-¿Es que nunca antes has bailado?-ya estaba molesta.
-Lo intenté una vez. No me gustó-No iba a bailar. No podrás sacarme de esta silla.
-De acuerdo-sonríe, no debe ser nada bueno. Saca su celular y acerca un dedo al botón de llamadas-. Entonces voy a destruir toda la ciudad. O… podríamos pasar directo a los besos.
Mierda.
-¿Quieres bailar?-mátenme ahora. Ella sonríe feliz y me arrastra a la pista de baile.
-¡Ohh, Robin!-empieza a alardear para llamar la atención de todo el mundo-¡Por supuesto!-le hago señas para que bajara la voz, que todo el mundo nos mire me resulta incómodo. Ya me incomodaba ser hijo adoptivo de Bruce Wayne, imaginen esto-¡Me encantaría bailar contigo!-trato de calmarla, pero es inútil. Ama ser la atención de todos. Tomó mis manos y comenzamos a girar sin control.
Slade ¿Dónde estás cuando más te necesito?
Logro domarla, y bailar como la gente normal lo hace. Minina no para de sonreír y sentirse la reina del mundo. Yo, por mi parte, no puedo evitar sentirme un prisionero. Esperen… la canción finalizó.
-Bueno…-me zafo de sus brazos-ya terminó-me voy en camino a la silla solitaria.
-¡Ohh!-la oigo hablar-¡Qué bueno! Otra canción lenta-me toma a la fuerza y me dirige a su cuerpo. Me mira como si fuera algo comestible, como un gato a un ratón.
Comienza a coquetearme con sus miradas, ninguna me hace efecto. No quiero que lastime a ningún civil. No sé qué es de Polilla Asesina, ni por qué tiene control de las polillas gigantes, pero si debo aguantar estar aquí para salvar a la ciudad lo haré. Soy un héroe después de todo. Giramos sin tener dirección, no dejaba de sonreír y mostrarme sus dientes blancos-con aliento a frutilla-.
-De aquí en adelante, Robin-Lindo, esta será siempre nuestra canción-se recuesta en mi pecho.
¡Ok! ¡Retiro lo dicho! Saco mi comunicador para llamar a Cyborg.
-Por favor-susurro-, díganme que ya encontraron a Polilla Asesina.
-Aún no-contesta Cyborg, parecía divertirle mi situación-, pero averigüé la dirección de la casa de tu novia-soltó una risita.
¡Vete al diablo!
-¡Ella no es mí…!-grité bajo, sintiéndome como si atravesara el comunicador para golpear a Cyborg. Él se echa hacia atrás del impacto. Me interrumpe el grito de Chico Bestia seguido de un corte de la transmisión.
El perfume de Minina llega a mis fosas nasales. ¡Puaj! ¿Qué clases de perfumes usan las chicas de hoy en día? Necesito oír una buena noticia… ¿Star? ¡Starfire está sirviendo ponche? No pensé que verla me haría feliz, aunque sea de lejos. Me dedica una sonrisa de "todo estará bien", llevándose un mechón hacia atrás. Si tuviera que elegir entre Minina y Starfire para bailar, sin duda hubiera sido pareja de Starfire. Mi comunicador suena.
-Lo encontramos-la pantalla se divide en tres.
¡Si! ¡Al fin! No puedo no sonreír. Quito a Minina de mi pecho, ella parece querer otra cosa.
-Bésame…-dice coqueta frunciendo sus labios.
-Lo siento-soy irónico, no lo siento en absoluto-, no me gustas de ese modo-Enarco mis cejas y ojos de la emoción-. De hecho, no me gustas.
He esperado tanto tiempo para decir esto. Nunca pensé que rechazar a una chica se sentiría bien, y no cualquier chica, hablo de Minina. No creo que nadie la quiera como su novia. Tenía en claro el por qué su reciente ex novio la dejó.
-¡¿Qué?!-grita ofendida, despeinándome.
-Polilla Asesina está siendo derribado en este instante-digo con una sonrisa victoriosa-. Esto se acabó.
¿Pensaste que me llegarías a gustar? Ilusa. Me voy triunfante, tal vez beba algo de ponche.
-No, no se acabó-me interrumpe Minina, sacó su flor de su pecho. Todo este tiempo fue un artefacto-. Esta noche no es papito quien toma las decisiones, Robin-Lindo. ¡Soy yo!
-¿"Papito"?-¿Es hija de ese tipo?
-Si no deseas que suelte a esos desagradables insectos para que coman un "bocadillo nocturno"…-me toma de la camisa, atrayéndome hacia ella-Más vale que prepares tus labios.
Algo se rompió.
