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THE LEGEND OF ZELDA

OCARINA OF TIME

Por LinkAnd06

Capítulo 2: La Esmeralda Kokiri

-Gran Árbol Deku-

Al entrar por el camino que les abrió su guardián, el joven y su compañera llegaron a una gran sala, había unas enredaderas al frente, así como un enorme hoyo con una gran telaraña. El chico curioso observó que bajo la pegajosa tela, atravesándola había otra sala, y por lo visto era el único camino hacia esta, tal vez tendría que ir hasta allí ¿pero cómo?

-Necesitas más peso, así la atravesarás- Le aconsejó la pequeña hada al leer su mirada.

El chico miró a su alrededor, no había nada que sirviese para atravesar la telaraña. Miró hacia arriba, había una gran subida, tal vez debería explorar un poco y seguro encontraría algo.

-¿Y si subimos?- Preguntó a su compañera.

-¿Ves algún otro camino?- Le dijo sarcásticamente, literalmente no había otro camino.

El rubio se quiso golpear por preguntar lo obvio, pero tenía que continuar.

-No... Bueno, subamos, tal vez haya algo- Caminó hacia las enredaderas, la sílfide suspiro, aún tenía mucho que recorrer como para tener esa actitud, pero era su protegido y debía aceptarlo así.

-Cuidado con las Skulltulas- Se acercó a donde él estaba.

Link subió las enredaderas, eran muy resistentes, no debía preocuparse por caer, al llegar arriba notó que había una gran rama a la derecha, al verla tuvo una idea. Saltó hasta el dichoso objeto, era muy resistente.

-¿Link, qué haces?- preguntó al verlo pensar.

Inmediatamente él corrió hasta el final del brote, saltando al llegar al límite, cayendo justo en la gran telaraña hundiéndola en el proceso, pero volvió a subir como si nada.

-¿Pero qué?- Se preguntó, pensó que podría funcionar.

-¿Y si lo intentas desde el último piso?- Le señaló al brote que se encontraba más arriba, su amigo asintió sonriente y caminó de nuevo hacia las enredaderas. Pero una Baba Deku le bloqueó el paso de sorpresa.

-¡Cuidado!- Advirtió preocupada al ver salir al enemigo.

El joven desenvainó su espada he intentó atacar a la planta con un tajo vertical, pero el enemigo impulsó su cabeza hacia el rubio más rápido, empujándolo hacia atrás.

-¡Ay, eso dolió!- Se levantó sobando su espalda.

-¡Ten más cuidado! Te embisten apenas te les acercas, piensa un poco antes de atacar- Le aconsejó mientras analizaba al susodicho enemigo.

Él solo le asintío mientras se acercaba a la planta para intentar atacarle, no era la primera vez que lo hacia. Al notarlo cerca de su rango de alcance, el enemigo intentó volverlo a embestir, pero él ya lo esperaba y se defendió con su escudo dejándola aturdida. Rápidamente atacó con un tajo horizontal cortando el tallo del rival enviando su cabeza hacia atrás, esta al tocar el suelo se convirtió en un simple palo.

-¡Bien hecho, compañero!- Lo felicitó alegremente, el chico le sonrío mientras guardaba sus armas.

-Son muy sencillos de vencer, solo que antes me tomó de sorpresa- Le aseguró. Antes de continuar decidió tomar el palo-Puede que sirviera de algo- guardó el objeto en la alforja, dejando al hada confundida.

-¿Cómo es que cabe allí esa cosa?

-¡Ah! Esta alforja fue un regalo de Saria, dijo que puedo guardar lo que sea, ya que es mágica. Desde entonces siempre la traigo conmigo.

La sílfide se sorprendió, no sabía eso fuera posible. Pero después de todo era un objeto útil para esta aventura. Vio a su amigo subir de nuevo las enredaderas, por lo que optó seguirle el paso. Esta vez tomaron el camino de la derecha que era una subida en un camino de madera, al llegar más arriba, vio dos enredaderas con skulltulas estorbando, así no podría subirlas.

Pero notó que más a la derecha había un camino que llevaba a una puerta, por lo que decidió tomar dicha ruta. Saltó el hueco que separaba el camino y llegó hasta la puerta.

-No te preocupes, el Árbol Deku abrirá las puertas por ti apenas te sienta cerca de ellas.

-¿De verdad? Asombroso, mejor no lo hago esperar y continuemos- Efectivamente la puerta se abrió apenas se acercó, le dio gracias a su guardián en silencio mientras la cruzaba.


Al atravesarla llegaron a un extraño salón cuadrado que solo tenía un camino a una puerta, aún extrañados caminaron hacia esta, pero del suelo apareció una extraña criatura.

-¡Un matorral Deku, cuidado!

El susodicho empezó a dispararle nueces al rubio. Este golpeó cada una con su espada, cortándolas en el acto, hasta que se le ocurrió usar su escudo. Al usarlo la nuez rebotó hacia el enemigo sacándolo de su refugio, teniendo su oportunidad.

-¡Maldición!- Gritó y empezó a correr por la sala.

El joven le siguió por varios minutos hasta que estaba a punto de atacarle con su arma, pero el rival detuvo su acción cuando le empezó a hablar.

-¡Espera! Si no me matas te puedo decir algo...-El chico le miró seriamente esperando sus palabras -Algunos Deku que protegen algunas salas, te pueden decir cosas de gran importancia, creo que uno sabe quiénes enfermaron al Árbol Deku, así como la ubicación del susodicho... ¡Bien, es todo lo que sé, adiós!- y huyó del lugar.

-Eso fue... Extraño- Dijo confundido, guardando sus armas. Normalmente los matorrales no eran así.

-Pero lo que dijo será de gran ayuda. Bueno, debemos continuar- voló hasta la puerta, seguido del chico.

Al cruzarla llegaron a una sala más pequeña que la anterior, había un extraño hueco al frente con una plataforma para cruzar al otro lado, donde había un curioso objeto encima de un tocón.

-¡Mira Link! Eso se ve de mucha utilidad- Insinuó curiosa del objeto.

El chico cruzó las plataformas hasta llegar al tocón y agarró la cosa, que resultó ser un tirachinas junto a una bolsa de semillas.

-¡Esto me ayudará con las Skulltulas de aquella habitación, asombroso, podremos continuar!- Aseguró mientras prueba la resortera -¿Pero por qué ese Deku protegía algo como esto? Digo, fácilmente podríamos comprar una...- Preguntó extrañado de algo como eso.

-Es porque está resortera es de las hadas, toda semilla que lance hará más daño que una común. Bueno, debemos volver a aquel lugar.

Apenas dieron la vuelta, la plataforma cayó al suelo rompiéndose en miles de pedazos.

-¡Oh, no! ¿Ahora como saldremos de aquí?- Miró alarmada por todos lados.

-Navi, creo que hay algo colgando encima de ese camino- señaló al techo encima del lugar de la salida. La sílfide se acercó al lugar.

-Parece una escalera vieja, se ve de mucha ayuda ¿Cómo la bajarás?

El rubio se quedó pensativo un momento, hasta que se le ocurrió probar su nuevo objeto. Preparó la semilla mientras apuntaba a la escalera -¡A un lado, amiga!- La sílfide volvió con el chico, mientras este disparó a la escalera, haciéndola caer, abriendo un paso hacia la salida.

-¡Listo, vámonos!


Tras pasar la anterior sala, regresaron a la estancia principal, específicamente al lugar de las dos enredaderas con skulltulas. El chico las derrotó fácilmente con la resortera abriendo el paso, tras esto subió las enredaderas hasta llegar al último piso, luego corrió hacia el gran tocón.

-¡Bien desde esta altura se debería romper!- Dijo entusiasmado a su amiga.

-¡Ten cuidado, es muy alto!

El chico corrió hasta el límite, se preparó para saltar, pero de la nada apareció una extraña figura que detuvo sus acciones empujándolo hacia atrás golpeándose contra la pared, preocupando a su compañera.

-¡Ay!- trató de levantarse -Esta vez sí que fue peor- rió un poco.

La sílfide suspiró de alivio al verlo bien, luego encaró al aparecido enemigo, que resultó ser una Skulltula mucho más grande que las anteriores

-¡Es una SuperSkulltula! A diferencia de las pequeñas su parte superior es dura como el acero, pero la inferior es su punto débil.

Al escuchar a su amiga el rubio ideó un plan, desenvainó su espada y se acercó lentamente al arácnido, este preparó su ataque dando un medio giro exponiendo su panza, rápidamente el joven le hizo una estocada, dañando al rival severamente, pero aprovechando su impulso intentó atacarle dando un giro rápido, más el chico lo esquivó dando un salto hacia atrás. No quería volver a golpearse como antes.

La araña preparó otro ataque aún más potente dando otro medio giro, volviendo a dejar a la vista su punto débil. Link rápidamente saltó hacia el enemigo haciendo un tajo vertical, que empujó al rival hacia atrás eliminándolo, Vengándose.

-¡Bien hecho, le diste una lección!- Le felicitó al ver que su amigo literalmente le devolvió su golpe sorpresa.

El rubio suspiró de alivio, feliz de que su idea funcionó -¿Por qué les gusta tanto aparecer cuando menos te lo esperas?- Reprochó, pues ya con esta fueron tres veces.

-Creo que les parece divertido, habrá que tener más cuidado. Sino, tendrás que usar una almohada en tu espalda- rió para sí misma, el chico solo rodó los ojos.

-Bueno, es hora de saltar- Volvió a preparar su carrera y segundos después corrió hasta el límite del tocón saltando al vacío, esperando que al fin se rompiera la enorme telaraña


-¿Y cómo quito eso de ahí?- Preguntó un matorral Deku a una criatura que tenía una extraña forma de ojo con dos patas y una puya en la cabeza, su cuerpo era color verde.

-No lo sé, pero debes hacerlo, son órdenes de la reina. Cuando la logres quitar ya podremos salir y dominar el bosque- rió tras decir esto.

El brote viviente se quedó pensativo, planeando la forma en la que podría quitar la telaraña, pero notó que una cosa verde caía directo hacia la tela pegajosa.

-Emmm... Señor.

-¿Que? ¿Ideaste algo?

-Algo se dirige hacia nosotros.

-¿Eh? A que te refie...- pero no pudo terminar sus palabras, al ver que la tela se hundía hacia ellos rompiéndose en el acto, dejando pasar al joven de ropajes verde -¡Pero qué, le tengo que avisar a la reina!- Gritó huyendo del lugar.

-¡Espe… Ahhhhhh!- El matorral no pudo continuar debido a que algo o alguien cayó sobre él, dejándolo inconsciente

-Ups, lo siento... No me fijé donde caería- se disculpó avergonzado, rascándose la nuca.

-¡Link, mira este lugar! Parece un estanque secreto- Aseguró el hada mirando a su alrededor

La recién descubierta habitación tenía un pequeño lago en el centro, así como una extraña estructura donde de momento no podría subir, miró a su izquierda notando una puerta cubierta por otra telaraña.

-¿Otra? ¿Qué tan antiguo es este lugar?- reprochó pensando como quitar la tela del camino.

-El Árbol Deku lleva siglos protegiendo el bosque, supongo que esta zona nació con él- La sílfide miro a su alrededor, pensando cómo ayudar a su amigo y vio que había una antorcha detrás de ellos -Podrías quemarla...

-¿Pero cómo?

-Quizás te ayude alguno de tus objetos- Aconsejó a su protegido, dejándolo pensativo un rato.

-Quizás...- Buscó en su alforja, hasta que sacó un palo deku, el mismo que obtuvo al llegar y sonrió -Podría funcionar...

Colocó la punta de la vara en la antorcha, encendiéndolo. Al hacerlo corrió hasta la telaraña, saltando el extremo del lago, continuó el poco camino hasta el lugar y la quemó.

-¡Sabía que sería útil!- Sonrió mientras veía la tela quemarse.

-El otro monstruo se fue en esta dirección. ¿Qué podría haber del otro lado?- Preguntó dudosa de a donde se fue el muy cobarde.

-Solo hay una forma de averiguarlo- Respondió decidido, mientras cruzaban la puerta hacia la siguiente habitación.

Al entrar notaron que era una zona circular con muchos huevos alrededor.

La sílfide no le dio tiempo para pensar...

-¡Link, destruye todos rápido, lo que sea que contengan podría contaminar todo el bosque!- Ordenó preocupada.

El susodicho se asusto al pensar en esa posibilidad, así que rápidamente rompió todos con su resortera. Tras romperlos completamente, miró como de un arbusto apareció otro matorral deku.

-¡Estúpido, hiciste enojar a la reina! ¡La pagarás!- empezó a dispararle varias nueces.

El joven ya lo esperaba, por lo que usó su escudo desde el inicio, devolviendo sus proyectiles, el brote trató de escapar pero fue detenido por un ataque de la espada del chico que rozó su mejilla, de la herida goteó sangre verde. Link se quedo pensativo un segundo al notarlo.

-¡Espera, si me dejas vivir te diré algo importante!- Rogó asustado, sacando al chico de sus pensamientos.

Él solo le asintió, dejándolo hablar

-En la última sala, antes de llegar a la reina, mis compañeros no podrán ser derrotados hasta que los venzas en el orden correcto- Pensó un momento – El orden es dos, tres, uno ¡Veintitrés es mejor que uno! ¿Acaso me crees un traidor?-Dijo lo último mientras huía del lugar. El Espadachín miró por un segundo la pequeña mancha de su espada.

-Bueno, esa información si nos será útil- Aseguró la pequeña hada.

-¡Espero no falte mucho para esa sala!- Guardó sus armas y caminó hacia la puerta.

Luego de cruzarla llegaron a una sala cubierta de mucho pasto y con tres antorchas en los extremos, no era un misterio lo que debía hacer. Se dirigió a la antorcha que estaba encendida, pero a medio camino tres babas Deku le rodearon, sorprendiéndolo, al ver que no podía atacarlas una por una hizo un ataque giratorio rápido, cortando el tallo de las tres plantas a la vez.

-Uf, estuvo cerca- Dijo con alivio.

-Esta vez no te mandaron a volar, ¿será que ya no les parece gracioso?

El joven rió un poco –Ojalá fuese cierto- Repitió el proceso de las antorchas y logró abrir la puerta, ambos la cruzaron.

Al llegar a la siguiente área, notaron que era una zona más grande de lo habitual. El rubio caminó hasta el centro, pero del techo cayeron tres huevos que al tocar el suelo salieron tres monstruos.

-¡Larvas Gohma, cuidado, son muy agresivos!- Le advirtió a su compañero revoloteando desesperada.

-¡Woah!- gritó sorprendido esquivando la embestida de una larva al último momento, al levantarse, preparó su espada.

Otra de las larvas se abalanzó contra él, al notarlo rápidamente se defendió con su escudo empujándolo hacia atrás. Aprovechando su posición hizo un ataque salto hacia él destruyéndolo en el acto.

Puso atención en la siguiente criatura que se preparaba para atacarle, al hacerlo, el rubio lo esquivó para contraatacar con un corte vertical de forma rápida acabando con él.

Finalmente se centró en el último, que cambio su color al rojo, inmediatamente este se lanzó contra él, por acto reflejo el joven hizo un ataque horizontal empujando a su rival hacia la derecha, quien terminó chocando contra el muro, quedando acabado.

El joven jadeó un poco-Espero que su madre no sea tan complicada de derrotar- Insinuó mientras corría hacia el agujero que había como salida.

-No falta mucho para llegar a la última sala- Le aseguró a su amigo.

-¡Entonces continuemos ya!- insistió firmemente mientras gateaba por el pasillo del agujero.

La sílfide asintió, pero desde hace rato empezó a sentir un extraño presentimiento sobre su guardián. Esperaba que aún no fuese demasiado tarde...

Al salir del hueco, volvieron a la primera sala, exactamente sobre la estructura que era inaccesible.

El joven miró que en el centro había otro agujero en el suelo, con otra gran telaraña cubriéndolo. Al ver que no podría usar el peso, decidió quemarlo. Cortó rápidamente a una baba deku cercana y consiguió usar su tallo como palo. Lo encendió en una antorcha cercana y finalmente quemó la pegajosa tela.

-Es la penúltima sala, abajo hay tres matorrales deku vigilando, creo que están hablando sobre algo importante...- Insinuó con lo último la hada azulada.

El joven le asintió, y bajó con cuidado por las enredaderas del agujero, para evitar hacer ruido.

La zona era también circular, pero la mitad era lago, mientras que en la de tierra efectivamente protegiendo la puerta habían tres matorrales deku, en los que debía usar el código.

Al terminar de bajar y meterse al agua nadó con cuidado hasta un extremo del suelo, para escuchar de qué hablaban los guardianes. La sílfide se colocó en el techo sobre ellos para escucharlos mejor.

-¿Crees que ya lograron abrir el paso?

-No lo sé, lo que me pregunto es... ¿Por qué no abrieron el de acá primero?

-Es que la reina quería tener todo despejado al salir, pero no debería preocuparle, tenemos un código.

-¿Me pregunto quién maldijo al árbol, ósea quien trajo a la reina hasta acá?

-El gohma que nos dirige me dijo que fue un sujeto de ropas extrañas, lo hizo ayer cerca del objetivo, con órdenes de un hombre muy alto... Aquel sujeto parecía de una raza extinta ¿Cómo se llamaban? ¿Shikas?

Naví se quedó pensativa con lo último, si de verdad alguien maldijo al árbol así de cerca ¿No lo habrían detectado?

Link decidió ya salir del escondite, pensó que ya no tendrían más que decir, y los encaró.

-¡Intruso, ataquen!- Ordenó firmemente el del centro.

El joven miró sus posiciones pensando el orden en el que debería atacar. Al ya conocer los patrones, sacó solamente su escudo.

Los tres dispararon al mismo tiempo, pero él golpeó solo el del centro antes de esquivar los demás. Cuando la semilla regresaron a su lanzador y lo golpeó, este quedo inmóvil.

Repitió el proceso con el de la derecha, teniendo el mismo resultado.

Finalmente lo hizo con el que quedaba, sacándolo de su posición de ataque.

-¡No puede ser, maldición!- Corrió por toda la sala.

-¡No, no te irás!- Le persiguió durante unos momentos, harto del mismo truco, hasta que pudo detenerle amenazándolo con la espada, casi cortándolo en dos.

El matorral entró en pánico -¡¿Cómo has sabido nuestro secreto?! ¡Qué rabia!- Insistió enojado -¡La reina me despedirá de todos modos, así que te diré su secreto! ¡Su punto débil será intocable hasta que le aturdas, pero si está en el techo los proyectiles le lastimaran un poco!- Miró hacia el suelo -Oh, querida reina... ¡Lo siento mucho!- Gritó mientras huía del lugar.

-¡Traidor!- Amenazaron los otros dos matorrales mientras lo perseguían, dejando atrás al joven. Este los miro subir a la salida, jadeando.

La puerta inmediatamente se desbloqueó, mientras el hada volvía con su protegido.

-¡Siento una maligna presencia tras esta puerta! Debe ser la reina de la que ellos hablaban, y la causante del malestar de nuestro guardián- Le advirtió preocupada al joven.

El chico miró por unos momentos la entrada pensativo. Esta es la prueba final para demostrar su valor y salvar a su guardián , ¿qué clase de criatura será? No lo sabía, pero aun así la enfrentaría.

-Ya es hora- Aseguró, totalmente dispuesto a salvar su hogar.

-¡Pues vamos, recuerda que pase lo que pase siempre te apoyaré!

El joven miró por un momento a su compañera -¿Siempre?

-¡Así es, hasta el final!

Le sonrió, ya nunca más volvería a estar solo...


Al cruzar la puerta caminó por un largo pasillo seguido de su compañera que miraba a todos lados. Continuaron por un rato, hasta llegar a una enorme y cavernosa zona, el suelo estaba totalmente lleno de polvo, así como las paredes estaban repletas de telarañas.

Cuando el rubio cruzó completamente, la entrada se cerró, sorprendiendo a ambos.

-¿Pero qué...?

-Calma Link, tal vez fue idea del árbol, ese monstruo no debe salir- Le aseguró su compañera.

Le iba a responder, pero un extraño ruido captó su atención, miró atentamente a todas las direcciones -Está cerca...

Caminó lentamente por la zona hasta llegar al centro, no había nada.

-Aún se oye ¿dónde está?

-No lo sé Naví, creo que...- le cayó un poco de tierra en su hombro derecho, luego miró hacia arriba, ahogó un grito de sorpresa al ver el origen del ruido -Lo encontré...

Una enorme criatura lo miró fijamente desde el techo, al notarlo se soltó de su agarre. El joven dio un salto hacia atrás esquivando a la enorme criatura, que se puso en posición de combate.

Era un gohma el doble de grande que lo común, tenía la piel verdosa, con partes rojizas, cuatro pequeños brazos para agarrar cosas y sus patas un poco más grandes. Su cola era un poco larga y rosada. Su torso era su cabeza, con un gran ojo naranja en el centro, que lo miraba furiosamente, seguramente era su punto débil.

El chico se puso nervioso un momento, jamas habia enfrentado un monstruo de tal tamaño. No sabia que clase de ataques sera capas de hacerle, por lo que decidió estar atento.

-¡Es La Reina Gohma, El parásito que infectó al Árbol Deku!- Exclamó la sílfide, detrás de su amigo -¡El ojo es su punto débil, pero solo cuando esta rojo! Ten cuidado.

El parásito se acercó lentamente, en lo que el joven desenvainó su espada, esperando su movimiento. La gohma clavó sus dos brazos, preparándose para embestirlo con su cuerpo, su ojo cambio al color rojo, el chico se defendió con su escudo, pero la criatura aun así lo empujó hacia atrás. Rápidamente evitó caer de espaldas, sorprendido por su fuerza, a pesar de defenderse su brazo le dolía. Ideó un plan.

Volvió a acercarse al enemigo, este intentó volverle a embestir. Pero el chico rápidamente guardo su espada y sacó el tirachinas disparándole a su rojizo ojo, aturdiéndolo.

No desaprovechó la oportunidad, y comenzó a atacarle con varios tajos horizontales en el ojo, hasta que este volvió a levantarse, retrocediendo antes de ser atacado. El espadachín empezó a sentirse cansado, pero no debía darse por vencido.

El parásito se volteó y caminó hacia una columna, por la cual comenzó a trepar hasta el techo, El ojiazul lo siguió con la mirada, pensando que estaría planeando su rival. Este se preparó (preparó) para atacar cambiando de color su ojo, el joven no desaprovecho (desaprovechó) la oportunidad y disparó con su resortera volviendo a aturdir a su enemigo, que cayó al centro de la habitación.

-¡Eso es, casi lo derrotas, ánimo!- Apoyó a su amigo la sílfide.

Él corrió hacia su rival sonriendo, a pesar de ser la primera vez que se enfrentaba a un enemigo de esta altura, sentía como si ya lo hubiese hecho antes. Al llegar a unos metros de distancia, dio un ataque salto, pero una extraña y pequeña figura se interpuso en su ataque, sorprendiéndolo.

-¡No derrotarás a la reina!- Le gritó un gohma más pequeño pero con la piel resistente, que fue quien bloqueó el movimiento. Luego empujó al joven hacia atrás -¡Ataquen!

Diez larvas gohmas corrieron a atacar al rubio, esté se levantó rápidamente, miro a sus atacantes, empezó a jadear más, a este paso seria derrotado. Preparó su ataque poniéndose en posición y cuando las larvas se acercaron más, atacó girando sobre si mismo a los parásitos venciéndolos uno por uno, hasta que solo quedaban la reina y el recién aparecido. Tenia que aprovechar sus ultimas fuerzas.

-¡No te rindas sé que tú puedes, es un gohma fortalecido, solamente es un poco más resistente!- Apoyó a su amigo al verlo casi exhausto.

El fortalecido se enfureció, por lo que saltó para embestir al chico, pero el ojiazul se defendió con el escudo aturdiendo a su atacante unos instantes, sin perder el tiempo le atacó con una estocada en su ojo. Al recibir el severo ataque se preparó para contraatacar con sus brazos. Intentó darle un arañazo con la derecha a el joven, pero este lo interceptó con su espada, luego saltó hacia la izquierda para evitar el ataque, y contraatacó con un tajo horizontal derecho en su ojo, empujándolo al suelo.

-¡NOOO...! ¡Como... pude... perder...!- Dijo en su último aliento.

El joven suspiró, ya solo quedaba acabar con su líder. La encaró notando que se había levantado y empezó a caminar hacia él. Miró hacia el suelo, tenia que darlo todo ahora.

-¡Terminemos esto ya!- Corrió hacia el gran parásito, ya estaba harto de ellos.

Esta intentó darle un arañazo con dos brazos a la vez, el joven lo esquivó rodando por debajo del enemigo, al estar detrás del parásito subió por su espalda para cruzar de nuevo frente a ella. Al encararle le dio una estocada en su ojo al verlo de color rojo, manchando su espada de sangre verde.

Finalmente dio dos pasos hacia atrás y le atacó con el ataque salto, dañando severamente a su enemigo, que ya estaba en sus últimas.

El parásito gritó de forma desgarradora, mientras empezaba a desintegrarse en pedazos azules, hasta desaparecer totalmente de la existencia. Acabando con la maldición del ancestral árbol.

El joven suspiró de alivio mientras limpiaba el sudor de su frente y caía de rodillas, su prueba había terminado...

-¡Link, lo hiciste, salvaste al Árbol Deku y al bosque!- Felicitó alegremente a su amigo, mientras revoloteaba sobre su cabeza.

Este sonrío -No fue nada...- Se rascó la nuca -Pero sí que fue duro, sobre todo cuando ni esperaba que aparecieran ellos ¿De donde aparecieron?

La sílfide se quedó pensativa -No lo sé, pero ya no deberías preocuparte, sin su reina, los gohmas ya no aparecerán.

-Una plaga menos- Le miró sonriente, había rescatado a su guardián, por lo tanto ya nada malo pasaría ¿verdad?

De repente la sala se oscureció mientras que en el centro empezó a aparecer un circulo de luz azulada, que iluminaba la zona.

-Es del Árbol Deku, con eso saldremos de aquí- Le indicó a su compañero, y empezó a volar al haz de luz.

El joven le siguió, al ponerse en el centro del haz empezó a levitar con su amiga volando sobre él. Aún confundido ambos desaparecieron de la habitación, quedando totalmente vacía.


Aparecieron frente al ancestral guardián, que a pesar de haberse curado de su maldición se veía peor que antes. Naví se preocupó de que ya fuese muy tarde...

-Bien hecho, Link...- Dijo el Guardián del bosque -Has demostrado ser muy valiente, sabía que serías capaz de cumplir esta misión que te encomendé... Gracias.

El susodicho tuvo un mal presentimiento, logró su objetivo, pero aun así el guardián se esforzaba para poder hablar... incluso más que antes.

-Aún tengo más que contarte, es muy importante ¿quieres escuchar?

Le asintió mientras se sentaba en el suelo, dispuesto a escuchar su relato. La sílfide se posó sobre su cabeza, esperando las palabras de su líder.

-Ahora... Presta atención... Un extraño hombre de las sombras me lanzó esta maldición, lo oíste de unos matorrales... Pero a él lo había enviado un malvado hombre del desierto, quien esel mayor responsable de esta atrocidad...


Este malvado usa sin piedad sus poderes malévolos contra cualquiera

para buscar el Reino Sagrado conectado con Hyrule, porque en dicho lugar

se encuentra la sagrada reliquia de las diosas, La Trifuerza,

que contiene la esencia de estas seres omnipotentes...

Antes de que existiera él tiempo, los espíritus y la vida misma, tres diosas doradas descendieron a Hyrule, donde antes reinaba el caos...

Dín, la diosa del poder...

Nayru, la diosa de la sabiduría...

Farore, la diosa del valor

Dín, con sus poderosos brazos cultivó el suelo y creó la tierra roja.

Nayru, derramó su sabiduría en la tierra y brindó al mundo el espíritu de la orden.

Farore, con su alma infinita creó todos los seres que defienden la justicia.

Una vez concluida su labor, las tres diosas ascendieron a los cielos,

y dejaron tres triángulos sagrados en el punto desde donde abandonaron el mundo.

Desde entonces, los triángulos sagrados simbolizan la providencia de nuestro mundo.

El lugar donde descansan los triángulos se convirtió en el reino sagrado.


-...No debes permitir que ese hombre del desierto, de oscura armadura ponga su mano sobre la sagrada Trifuerza. Debes evitar que ese sujeto de corazón oscuro invada el Reino Sagrado...

El joven escuchó atentamente su relato. Jamás se imaginó que existiese tal reliquia, ni tampoco un hombre así de malvado... Aunque de cierta forma le parecía haber escuchado todo eso antes...

-Ese hombre malvado fue el que me echó esta maldición y está acabando con mi salud...- Continuó el ancestral árbol -Me queda poco tiempo... A pesar de tus esfuerzos por salvarme de la maldición, yo ya estaba condenado desde antes de que aceptaras esta misión...

La sílfide bajó la mirada, claramente triste por la cruda verdad. El joven empezó a sentirse tenso, con una mirada de nervios...

-Los abandonaré dentro de poco...- Cada vez le costaba más hablar -Pero no se apenen por mí, he sido capaz de hablarles de estos graves asuntos... Son la última esperanza para el reino...

El ojiazul se levantó, esperando las últimas palabras del guardián. El hada empezó a volar sobre su cabeza. Ambos sin saber que decir.

-Link... Debes dirigirte al castillo de Hyrule...- Su voz empezó a sonar menos fuerte -Allí encontrarás a la Princesa del Destino...

El rubio sintió algo con eso último, pero su guardián aún no había terminado de hablar.

-Llévate está piedra. Es la misma que tanto codiciaba el hombre malvado del desierto...

Un resplandor de luz verde, apareció sobre el chico. Al disiparse se materializó en un orbe verde brillante con un sujetador de oro, asemejando al símbolo de los kokiri. Lentamente descendió hasta la altura del joven, esté la tomó con ambas manos... Era La Esmeralda Kokiri, la piedra espiritual del bosque, El Gran Árbol Deku se la encomendó ahora él debía protegerla. La guardó en su alforja.

-¡Nuestro futuro está en tus manos, Link! Eres valiente... Naví, mi querida hada... Ayúdalo...Te lo ruego, Naví... Adiós...- Finalizó, mientras perdía por completo su color, y terminaban de caer sus últimas hojas...

Link bajó la mirada, ocultando su expresión con la sombra de su cabello. ¿Que debía pensar? Primero se sintió feliz por tener un hada, luego nervioso por ser el escogido para salvar ha su guardián, luego emocionado por lograr acabar con la maldición... Y ahora dolido por fracasar en salvar su vida. Y ahora tenia que cumplir con una ultima misión... Dejar el bosque, ir al castillo y conocer a la Princesa del Destino. ¡De ninguna forma la pensaba fallar!

Naví lo miró, sabía que escondía su dolor, por lo que prefirió no hablar sobre eso -Debemos ir al castillo, Link- Miró por última vez a su ya fallecido líder -Adiós... Gran Árbol Deku...

El joven se giró y se fue corriendo del lugar, totalmente dolido, dejando atrás a la sílfide. Esta se quedó mirando al árbol por unos segundos, luego asintió para si misma con su cuerpo, y se fue juntó a su protegido.

De ninguna forma pensaban echarse atrás en esta misión...


Ambos terminaban de llegar a la entrada del pueblo, pero Mido se interpuso en el camino del rubio.

-¡Link! ¡¿Qué has hecho?!- Le reclamó enojado -El Árbol Deku... ¿Ha?... ¿Ha muerto? ¡¿Cómo has podido permitir qué ocurriera?!- Le señaló con el índice -¡Es culpa tuya!

El espadachín solo bajó la mirada sin saber que decir... No quería hablar en estos momentos. Su compañera iba ha defenderlo, pero no quiso comenzar una discusión ahora. ¡Y menos con el mismo engreído!

Este solo se fue aún furioso hasta su casa, sin saber cómo dar la noticia.

-Vámonos...

Su amiga lo miró extrañada -¿No te despedirás de Saria? Puede que no volvamos en un tiempo...

-No... Vámonos ya... No quiero preocuparla más- Aseguró mientras comenzaba a recorrer su camino. La sílfide aún preocupada le siguió.

Tenían un largo camino por recorrer...

Ninguno de los dos notó que desde un árbol, una enorme figura los observaba...


Tras salir del pueblo, estaban cruzando el puente que atravesaba el bosque perdido, el rubio seguía pensativo pero aceptó su destino. Estaban a punto de llegar a la salida del bosque...

-Link...

El joven paró en seco, petrificado por escuchar esa voz...

-¿Te marchas...?

Él giró para verle, sorprendido de que ella estuviera allí.

-Saria...

El joven se acercó más a ella.

-Siempre supe que algún día abandonarías el bosque... Porque no eres como mis amigos y yo...

Link desvía la mirada, sin saber que decir.

-No importa...- Continuó la peliverde -Porque siempre seremos amigos...- Le encaró mientras buscaba algo en su bolsillo -¿Verdad?

Le asintió, pero su mirada era de preocupación.

La kokiri le mostró un objeto en sus manos -Toma esta ocarina... Cuídala bien.

El chico tomó el dichoso objeto y lo observó detalladamente, era una Ocarina de las Hadas, un instrumento que Saria había hecho solo para ella, al parecer le dio una parecida. Era de color crema, con una raya verde en el soplador. Tenía cuatro agujeros en la esquina inferior izquierda y tres en la esquina superior derecha, era simple pero bonita. La guardó en su alforja.

El rubio bajó la mirada

-Cuando la toques, espero que pienses en mí y vengas al bosque a visitarme...- Miró con una sonrisa triste a su amigo. Siempre había sido como una madre para él, verlo partir le causaba nostalgia.

Link abrió la boca para decir algo, pero ningún sonido salió de ella. Sin saber que hacer o decir, se giró rápidamente y huyó a la salida, sin mirar atrás...

La sílfide se despidió asintiendo con su cuerpo, y siguió rápidamente a su protegido. Si antes se sentía mal por lo que paso, ahora se sentiría destrozado...

La peliverde lo vio alejarse, hasta desaparecer de su vista -Adiós... Link...

...

Continuará...


Comentarios Finales: Bueno, espero les haya gustado. Se que quedo más largo, pero así quise que quedara este episodio. Es la primera vez que relato combates, espero me haya quedado medio decente.

Agradezco a EgrettWilliams por ser de nuevo mi Beta, y a Fox McCloude por sus consejos, tanto del comentario como los que mandó por interno.

Por favor dejen reviews, quiero saber como me está quedando y si les entretiene almenos. ¡No sean todos lectores fantasmas! XD.

En fin, hasta el siguiente, donde al fin aparecerá mi personaje femenino favorito...