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THE LEGEND OF ZELDA

OCARINA OF TIME

Por Linkand06

Capítulo 3: La Princesa del Destino

Saria regresó al pueblo, ya habían pasado varios minutos desde que se despidió de su querido amigo. Realmente lo iba a extrañar, sabía que pasaría mucho tiempo antes de volverle a ver, y eso la entristecía mucho.

Apenas cruzó la entrada, el líder de los kokiri apareció frente a ella.

-¿Saria, dónde estabas? Te estuve buscando- Le Preguntó Mido, extrañado de verla en ese estado de ánimo.

-Me despedía de Link, acaba de dejar el bosque- respondió cabizbaja.

-¿Qué? ¿Se ha ido?

-Si... Por más que haya querido que se quede, no podía hacer nada.

-¿El muy cobarde prefirió huir a hacerse responsable de lo que hizo? ¡Sabía que él era poca cosa!- Insinuó negando con la cabeza.

-¿Hacer qué?- preguntó seria.

-¡Pues él dejo que mataran al Gran Árbol Deku, Nos dejó sin guardián!

La kokiri lo miró molesta, enojada por su suposición.

-¡¿Cómo puedes decir eso?! ¿Acaso viste lo que pasó allá?

-Pues...-se quedó pensativo, no esperaba dicha pregunta.

-¡No digas las cosas sin saber! ¿Qué clase de líder hace eso? Ah, cierto, uno engreído. Admítelo solo le tenías celos - Le aseguró señalándolo con el dedo índice.

Ante eso Mido bajó la mirada -Lo siento...

-¡Con quién te debes disculpar es con él! Cuando lo vuelvas a ver... Discúlpate con Link- Bajó tono de voz al decir lo último, ni ella estaba segura de cuando su amigo volvería. Tras decir esto empezó a caminar, adentrándose al pueblo.

-¿Adonde vas?

-Les diré a todos de la partida de Link, y también sobre la muerte del Árbol Deku. Y que a pesar de todo, sigamos con nuestras vidas normalmente, de todas formas no hay nada que podamos hacer- Aseguró mientras seguía su camino.

Mido solo asintió, mientras la seguía por detrás, pensativo por lo que antes su amiga le dijo, de verdad había actuado como un líder estúpido y envidioso, queriendo la atención de todos, pero especialmente la de Saria y su fallecido guardián. A tal punto de menospreciar al chico que no tenía hada, aun cuando este siempre se le dirigía de forma amable y cortés, quizás hubiese sido un gran amigo. Arrepentido decidió esperar su regreso, tendría una disculpa pendiente...


Link y su compañera recorrieron el casi estrecho camino hacia el campo de Hyrule, ya llevaban minutos caminando por el paso, el cual estaba rodeado de árboles y algunas rocas.

Mientras avanzaban, el joven seguía pensando en todo lo que pasó en una sola mañana. A pesar de que explorar el interior del Árbol Deku le resultó en parte divertido, y su batalla contra la Reina Gohma, a pesar de las dificultades le había gustado sentir esa adrenalina. Seguía sintiéndose culpable por no lograr salvar a su guardián. Pero debía mantenerse firme, tenía una misión que superar, además de sentir curiosidad sobre como sería la princesa.

Siempre que Saria le contaba sobre antiguas regentes, se refería a algunas como mandonas o hasta insoportables, pero también existían algunas que eran especiales, que siempre deseaban lo mejor para su pueblo, y arriesgaban su vida cuando este estaba en peligro.

Aunque recordando su extraña pesadilla, esa niña que huía en el caballo que siempre le causaba un extraño sentir al verla o recordarla. Le parecía de la realeza, tomando en cuenta como las describía su amiga en vestimenta. Y si su guardián le dijo que en ese sueño vio el futuro, acaso...

-¡Buu, eh aquí arriba Link, buu!- Le gritó una fuerte voz sacándolo de sus pensamientos, haciendo que buscara su origen.

La sílfide buscó por todas las direcciones, hasta encontrar una enorme figura en uno de los árboles de al frente.

-¡Link, allá está!- Le indicó mientras señalaba al recién aparecido con su cuerpo.

El susodicho observó a donde le apuntaba su amiga, en la cima del último árbol del camino, se encontraba un enorme búho marrón, con una mirada que reflejaba sabiduría.

-¿Cómo sabes mi nombre?- Le preguntó sorprendido

-Te he estado observando, desde que el Árbol Deku falleció. Tienes muchas agallas para tu edad pequeño Link.

El joven se confundió ante esa revelación, pero le dejó proseguir.

-¡Creo que llegó el momento de que comience tu verdadera aventura! En el camino te enfrentarás a muchísimas dificultades... Demasiadas para algún chico ordinario... Es tu destino. ¡No te rindas a pesar de las dificultades!

El joven bajó la mirada -Lo dices como si fuese sencillo...

-Link, te enfrentaste a la reina Gohma y sin importar como te sentías le diste su merecido. Eres un chico con mucho valor y potencial, no te deberías menospreciar- Aseguró la Sílfide con determinación a su amigo.

Ante esas palabras el chico sonrió- Tienes razón...-Levantó la mirada, observando a la enorme ave.

Al ver su determinación siguió con sus palabras -Sigue por este enorme campo hacia el Este, hasta llegar al Castillo de Hyrule, allí te encontrarás con una Princesa. Necesitarás un mapa, sabes que este reino es enorme, puede que te den alguno en la ciudadela. Cuando lo tengas recuerda consultarlo.

-¡De acuerdo, lo tendré en cuenta!-Le aseguró, asintiendo.

El búho miró a la acompañante del chico -Naví siempre recuerda los puntos a donde se deba dirigir el chico, memoriza el nombre de las zonas que especifiquen las personas.

-¡Entendido! Es mi especialidad recordar siempre lo importante, no te preocupes – Afirmó segura de sus palabras la susodicha.

-Bien, vayan con cuidado. ¡Nos vemos! ¡Buuu, buuu!- Se despidió mientras comenzaba su vuelo, hasta finalmente volar hacia el horizonte.

Cuando la enorme ave finalmente desapareció de sus vistas siguieron con su camino.

-¡Que criatura más sabia! Con solo verte sabe el enorme destino que aguardas.

-Lo sé, me sentí extraño, pero tuvo razón con lo del mapa, el que tengo se me quedó en casa... -Se rascó la nuca apenado.

La sílfide suspiró-¡Bueno, tu eres el que quería irse ya! Te diría que volviéramos por uno, pero se haría de noche rápido, tenemos que dirigirnos al castillo de una vez. Tras decir esto aceleró su paso.

-¡Navi, espérame!- Le gritó mientras comenzaba a correr siguiendo el ritmo de su apresurada compañera.

Lograron salir del sendero, entrando a la enorme Pradera de Hyrule. Era un campo gigantesco de color verde, con algunos árboles y arbustos alrededor. El joven decidió recorrer el camino de tierra, para no perderse.

Al pasar los minutos notaron una extraña cueva con un lago al fondo, quizás hubiera algo interesante más allá, pero no era el Este y debían seguir hasta el castillo. Momentos después una figura se dirigía a toda prisa en su dirección, era un extraño sujeto que estaba corriendo, vestido de blanco. A Link le sorprendió su tamaño por lo que miró detalladamente al corredor.

-¡A un lado, que debo romper mi récord! ¡Debo ser tan rápido como los conejos!

El chico se apartó de su camino cuando se acercó mientras lo miraba fijamente, la sílfide lo notó por lo que decidió explicarle.

-Es un Hylian, son fáciles de reconocer por sus orejas. ¿Te sorprendió su tamaño verdad? Bueno eso es porque ya es un adulto, y como no es un kokiri creció, y sí, cuando son pequeños tienen casi la misma apariencia a los chicos del bosque.

Link la miró sorprendido -Vaya... No sabía que existían seres parecidos a los míos ¿Son peligrosos?

-Bueno... Eso depende de la persona, algunos son buenos y otros pueden ser malos, más no nacen ya siendo malvados, si no que algo debe afectar al sujeto para convertirlo en un ser despiadado -Le respondió segura de sus palabras.

Link se quedó un momento pensativo -¿El hombre del desierto es uno de esos? ¿Qué pudo volverlo malvado?

Navi bajó la mirada, era una pregunta difícil, pero prometió ayudar en lo que sea a su amigo -No lo sé... Supuestamente él ya nació así de malvado, pero tampoco podría confirmarlo. El desierto se encuentra muy lejos del bosque, no podría detectar la vida de allí. Pero el Árbol Deku nos aseguró que la oscura presencia que los seres del bosque sentimos, proviene de allá...- Le respondió insegura, tampoco sabía mucho del tema.

El joven comenzó a continuar el camino -Si tan malo es... No hay tiempo que perder- Aseguró firmemente. La sílfide solo asintió y siguió a su amigo, aún faltaba mucho para llegar a su destino.

Minutos después, tras un largo recorrido, vieron un puente que conducía a una zona a la derecha hacia unas escaleras. Pero lo que de verdad les llamó la atención fue una enorme estructura que se encontraba varios pasos más hacia adelante.

-¡Link, allá esta! ¡Es la entrada a la ciudadela del castillo!- Exclamó contenta de que al fin llegaron a su destino.

El rubio se sorprendió al notar el parecido de la estructura con la de su sueño por lo que paró en seco un momento, preocupando a su compañera.

-¿Link? ¿Qué pasa?

-Ese... Lugar...

Cómo no conocerlo, no se parecía, era exactamente el mismo. Había tenido aquel sueño por muchos meses, le era imposible no recordarlo. Por lo tanto, efectivamente algo iba a pasar en esa zona, y ahora tenía que ayudar a la princesa, ojala aún no fuera demasiado tarde.

-¡Link, reacciona!-Le gritó a su amigo sacándolo de sus pensamientos.

-¿Eh...? Lo siento, me quedé pensativo- Se rascó la nuca mientras reía un poco, prefirió no preocuparla.

La sílfide suspiró ya por tercera vez ese día, a pesar de su destino el chico seguía siendo solo un niño -Bueno, no hay tiempo que perder, entremos- El joven asintió y se dirigió a la entrada, seguido de su amiga.

La puerta era enorme y de madera, seguramente se abría y cerraba como una rampa, los muros que habían alrededor eran de color blanco, y la parte de arriba era negra con un símbolo que poseía tres triángulos dorados... Seguramente se trataba de la Trifuerza.

-Llegamos...- Dijo finalmente el joven, mientras miraba hacia dentro de la entrada, era un pueblo el triple de grande que el del bosque kokiri. Al fondo se veía el enorme castillo de Hyrule, aún quedaba camino por recorrer.

-¡Pero solo mira el tamaño de esas casas, esto parece un laberinto! Seguramente allá habrá mucha gente recorriendo los alrededores a estas horas -Le insinúo a su compañero, realmente no le gustaba perderse en multitudes.

-¡No hay que rendirse amiga, eso nos dijo aquel extraño búho!- Le aseguró con determinación, sonriendo. Luego fijó su vista en la entrada -¡En marcha!- corrió.

La sílfide lo siguió con prisa, no queriendo quedarse atrás -¡Espérame, no vayas tan rápido, no te quiero perder de vista!

Al entrar, un guardia los siguió con la mirada.

-¿Un Hada? ¿Por qué una criatura como esa vendría para acá?

Si Navi insinuaba que habría mucha gente alrededor, en parte no se equivocó...

¡Pero qué era este gentío!

Las calles de la ciudadela estaban llenas por doquier de Hylians, muchos hombres trabajaban, otros solo paseaban, algunos se escondían quién sabe para qué. Lo mismo con las mujeres, habían docenas intentando comprar en un solo puesto, otras hablaban atravesándose en el camino, y podía observar a una que estaba bailando... O bueno, parecía, además una niña perseguía a una extraña ave blanca que solo huía de ella.

-¡Cucco, vuelve aquí!- Le escucharon decir

Para Link era complicado abrirse paso entre la gente, debido que era un niño, casi nadie notaba que estaba allí. Su compañera se ocultó en su gorro para evitar perderlo de vista.

Estaba tan concentrado fijándose donde pasar que inesperadamente chocó contra una niña, retrocediendo un poco mientras se sobaba la cabeza.

-Lo siento, no me fije que estorbaba. ¿Estás bien?- Le preguntó la chica, preocupada.

-Si... No es nada, tranquila- Le contestó encarándola, mirándola fijamente.

La niña vestía un vestido blanco con bordes azules al final de la falda, usaba un pañuelo amarillo alrededor de sus hombros con un broche en el centro. Era pelirroja y de ojos azules. Miraba las ropas del chico extrañada.

-Esas ropas... ¿No eres de por aquí, verdad? ¿De dónde vienes?- Preguntó curiosa.

-Pues...- Se quedó pensativo

-No importa, soy Malon por cierto, vengo del rancho Lon-Lon- Le interrumpió.

-¿Rancho?

-Sí, se encuentra al norte de la salida de la ciudadela, podrías ir algún día.

-Claro, lo tendré en cuenta, pero ahora me dirijo al castillo-Aseguró apresurado.

-¡Oh, mi padre se encuentra allá, y no ha regresado en un rato... ¿Lo buscarías por mí, por favor?- Le preguntó juntando las dos manos.

El rubio lo pensó un momento, pero después de todo iba al mismo lugar, además nunca rechazaba ayudar a los demás -De acuerdo, lo haré. ¿Pero me dices donde queda el castillo?- Le preguntó sonriendo un poco, rascándose la nuca.

La ranchera le señala con el dedo hacia la izquierda -Se encuentra hacia allá, espero te dejen pasar.

-Gracias- Le sonrió -Bueno, debo ir para allá, veré si encuentro a tu padre, nos vemos- Se despidió mientras se dirigía a la ruta hacia el castillo.

-¡Nos vemos!- Le despidió sonriendo.

Tras dejar atrás a la recién conocida, Link se dirigió hacia la entrada de la ruta, ella era la primera Hylian con la que tuvo una conversación, era agradable, esperaba que la princesa fuese así. Aún en sus pensamientos, caminando hacia la ruta una voz lo llamó...

-¡Ey, chico, por aquí!- Le susurró una figura que estaba junto a una tienda colorida.

-¿Qué?

-¡Que vengas a mi tienda un momento, dije!- Le gritó aparentemente furioso, sorprendiendo al joven haciendo que girara.

-¡De acuerdo, pero no te pongas así!- Movió sus manos, asegurando que iría, mientras la figura entraba en su tienda.

El espadachín se quedó mirando la entrada de dicho lugar, de verdad no se esperaba aquello.

-¿Qué esperas? Ve, cuanto más te apresures, más rápido estaremos yendo al castillo- Le aseguró su amiga dentro de su gorro, ya casi empezaba el anochecer, debían apresurarse.

Link solo asintió, mientras se dirigía a la extraña y colorida tienda, tenía un extraño presentimiento...

Al entrar en la tienda, Navi dejó su escondite al verla vacía. Habían muchas mascaras alrededor de todo tipo. Link miro cada una dándole curiosidad, en su hogar todas eran de madera, ni siquiera tenían como pintarlas.

-Un fan de las caretas, vaya que si hay hylians de todo tipo- Dijo el ojiazul, curioso del lugar.

-¿Pero dónde se encontrara aquel señor?- Dijo la sílfide mientras miraba por todos lados.

El joven miró extrañado al puesto vació de la tienda, notando una máscara peculiar...

-¿Y esa?- Se acercó a dicho objeto, curioso de como se ve. Mientras su amiga seguía buscando al extraño sujeto.

Al acercarse a la susodicha careta, notó que tenía una peculiar forma de corazón con cuatro picos en sus esquinas y dos en su parte superior, era morada con unos grandes y amarillentos ojos. No sabía por qué pero esa mascara le dio un mal presentimiento.

-¿Te interesan las máscaras, verdad?

El espadachín se sobresaltó por la sorpresa. Giró para encarar a quien le habló encontrando al extraño sujeto que le había llamado, tenía un peculiar peinado castaño, una sonrisa que parecía no querer borrar, su traje era morado y un pantalón del mismo color.

-Sí, un poco...

-¡Pues, bienvenido a mi tienda, joven del bosque!- Exclamó abriendo sus brazos.

El joven se sorprendió, el sujeto ni siquiera lo conocía y adivinó su lugar de origen-¿Cómo es que…?

-Me encantaría seguir charlando, pero... ¡Veo que contestaste mi llamada! Tengo un favor que pedirte- Juntó sus manos en señal de decir por favor.

El joven lo miró confuso -¿Cuál?

El vendedor rió un poco, mientras colocaba su mano derecha en su mentón, como si analizara algo-Veras en mi negocio no vendo las máscaras , en cambio las presto y ellos se encargan de venderlas, quiero que vendas cuatro de mis máscaras. Joven que busca llegar al castillo - Carcajeó tras decir esto último.

Link lo pensó un momento, pero antes de contestar vio que el sujeto desapareció. Sorprendido miró a sus lados buscándolo...

-¡Quiero que te lleves estas!- El chico giró su cabeza hasta el mostrador, allí se encontraba el origen de la voz, por lo que se dirigió allí.

-¿Que máscaras son?- preguntó curioso mirándolas fijamente.

-Keaton, Stallchid, ReDead y Conejo. Cada una representa un anhelo, la persona que quiera divertirse en su vida con algo parecido a lo que estas criaturas puedan hacer, o simplemente ser felices con tenerlas- Le contestó señalando las caretas, una por una ante la mirada expectante del joven.

El joven las tomó, si hacía feliz a quienes se las diera valdría la pena intentar -Bueno, lo haré- Respondió su anterior pregunta pero aún confundido porque le hayan pedido esa clase de favor.

-No se diga más- Abrió sus brazos, mientras miraba hacia arriba -Chico del hada haz feliz a quienes quieran estas máscaras. Y por supuesto salva a tu reino del Hombre del Desierto- Rió tras decir lo último, sorprendiendo al joven, que se encontraba mirando las caretas.

Iba a responderle, pero cuando miró a su dirección, tanto el vendedor como aquella máscara que llamó su atención desaparecieron. Dejando confundido al rubio.

¿Acaso era una especie de fantasma aquel señor?

Tras unos minutos, Navi apareció, colocándose frente a su amigo.

-Link no hay nadie aquí... Creo que nos imaginamos aquel llamado- Insinuó extrañada, buscó por toda la tienda, sin ningún resultado.

El joven miró a todos lados confundido ¿lo habría imaginado todo? ¿Pero entonces por qué aún tenía las caretas?

-¿Qué haces con esas máscaras?

Se quedó pensativo unos momentos mirando dichos objetos, luego la encaró -Las venderé por supuesto, prometí que lo haría- Contestó sonriendo.

-Como quieras, pero ya debemos irnos. ¡Ya perdimos mucho tiempo!- Le aseguró a su protegido mientras volaba hacia la salida.

-De acuerdo...- Miró por última vez la tienda antes de marcharse, cuando toco la puerta con intenciones de abrirla. Pero lo detuvo una extraña risa.

-Vuelve cuando las vendas todas. ¿De acuerdo?- Escuchó el chico, no necesitaba girarse para saber de quien se trató.

-Lo juro...- Dijo mientras cruzaba la puerta, hoy sí que fue un día extraño...

Al salir de la extraña tienda, el espadachín guardó las cuatro mascaras en su alforja, se preguntaba quienes la compraría pero aun así cumpliría su promesa.

-¡Bien, aún no es el atardecer, debemos apresurarnos!- Ordenó la sílfide a su amigo. Este le asintió sonriendo, luego corrió hacia la ruta que dirigía al castillo.


Cuando llegaron al sendero, que era un camino estrecho que separaba a la ciudadela del castillo con una reja, notaron que había un guardia en la entrada de esta. Estaban por llegar a dicho lugar pasando por un árbol...

-¡Eh Link, aquí Buu!- Le indicó una conocida voz, llamando su atención, volteó hacia su origen, efectivamente se trató de aquel extraño búho, pero tenía la cabeza al revés.

-Hola de nuevo- Le saludó sonriente. Su amiga solo lo miró fijamente, esperando sus palabras.

-La princesa está en el castillo. ¡Buu, buu!- Giró su cabeza a su posición habitual -Ya casi es de noche. ¿Qué tanto hiciste en la ciudadela?- El rubio se rascó la nuca, mientras su amiga lo miraba negando con su cuerpo -Buu. No importa, debo decirte algo importante. Hace horas llegó un extraño hombre vestido de negro al castillo... Tenía un aura más allá de lo maligno...

El joven ahogó un grito de sorpresa al escucharle ¿Aquel hombre del desierto ya había llegado? ¿Había llegado demasiado tarde?

-Sí , es cierto, puedo sentir su energía maligna. No la había notado, por centrarme mucho en Link- Confirmó la sílfide, temerosa de lo que podría pasar. El susodicho la miró sorprendido abriendo la boca.

-¡Deben apresurarse!- Les dijo firmemente sacándolos de sus pensamientos, luego encaró al chico -La princesa te espera, Link... Pero nadie más que ella te deben ver, cuidado con los guardias- Le aseguró con lo último.

El espadachín le asintió, el sigilo nuca fue su mejor habilidad pero si no quedaba de otra tendría que intentarlo.

-Muy bien, eres un muchacho muy listo. Que tengas suerte. ¡Buu, buu!- Se despidió mientras emprendía su vuelo, luego se alejó hacia el horizonte.

Tras la partida del búho, el joven se dirigió a la entrada, estaba apresurado, si ese malvado ya se encontraba en el castillo podría desatar el caos. Debía ver a toda costa a la princesa.

El chico casi llegaba a la entrada, pero el guardia evitó que se acercara deteniendo sus pasos.

-¿Quién eres, y qué haces aquí?- Preguntó seriamente el soldado, al ver al niño muy apresurado.

-Tengo que ver a la princesa, es urgente- Le respondió tratando de no sonar ansioso, errando su intento.

El guardia rió un poco -¡Vaya! Así que quieres ver a la Princesa Zelda. ¿Verdad? ¡Qué interesante!- Bajó la mirada mientras seguía burlándose, el chico frunció el ceño, no tenía tiempo para esto -Seguramente oíste sobre ella en tu pueblo y quieres saludarla... ¿Cómo te lo puedo decir?- Endureció su mirada, pero Link no se inmutó -¡Largo de aquí! ¡Fuera! !La princesa nunca daría audiencia a gentuza como tú!- Le gritó enojado, mientras hacía señas con su mano como diciendo esfúmate.

-Pero esto es...

-¡Que te largues! O tendré que tomar medidas más drásticas, el Rey jamás querría ver a su hija cerca de gente como tú!- Tomó su lanza con ambas manos, como tratando de intimidar al chico.

El joven solo suspiró, mientras se giraba y regresó por donde vino. Debía buscar otra forma de entrar, tendría que hacerle caso al extraño búho después de todo. No se rendiría tan fácilmente.

Si no lo hizo contra un gran parásito ¿Por qué lo haría contra un guardia? Que de pasó sostenía su lanza al revés...

Link estaba a punto de llegar a la entrada del pueblo, pero una conocida niña se encontraba cerca de unas enredaderas. Curioso se acercó a ella, esta al reconocerle le sonrió.

-¿Malon?

-Hola, ¿No te dejaron pasar? Bueno no es tan fácil si no te conocen...

-Nos hubieses advertido- Dijo la sílfide, sorprendiendo a la ranchera.

-¡Wow un hada!- Exclamó maravillada, pero luego pensó por un momento -Eso quiere decir... ¡Que vienes del bosque! ¿No?

-Sí, de allí vengo, me gustaría seguir hablando pero debo entrar ya al castillo- Respondió inquieto, con la vista hacia dicho lugar.

-Puedes intentar ir a escondidas, solo pasa por aquí- Le señaló las enredaderas -Por cierto... Creo que mi papá se quedó dormido cerca del castillo, ¡un adulto no debe hacer esas cosas! ¡Je, je!- Se rió un poco, el rubio inclino la cabeza, sin entenderle mucho -Bueno, por si lo ves dormido, lleva a este cucco con él, cuando lo vea lo despertara -Le muestra al chico el susodicho animal.

No sabía por qué pero al verlo tuvo un extraño sentimiento de nerviosismo, pero aun así con todo su valor tomó al animal, que extrañamente cupo en su alforja

-Bueno, espero no haga un escándalo a medio camino- Insinuó riendo un poco.

-Descuida, no lo hará – Suspiró -Mi papá da muchos problemas aunque sea un adulto- Negó con la cabeza -¿Bueno, que esperas? Si vas a ver la princesa ve de una vez- Le indicó sonriendo.

-¡Gracias Malon, nos vemos! -Se despidió mientras subía las enredaderas, ahora debía ser sigiloso si quería llegar hasta el castillo, no iba a fallar esta vez.

Al llegar arriba, el joven logró pasar la reja por encima sin problemas, pero al llegar a la mitad del camino, el guardia de al frente lo notó por lo que se acercó a donde él se encontraba.

-¡Link, aquel guardia nos vio! Debe... uuumm- Pero no pudo terminar sus palabras, el susodicho la tomó con ambas manos y saltó de la estructura, cayendo sobre unos arbustos, evitó ser descubierto. Mientras el guardia llegó a donde se dirigía.

-Ummm... Me pareció ver algo -Aseguró el guardia para sí mismo, miró a todos lados buscando a alguien, sin tener éxito, luego se encogió de hombros -Debió ser mi imaginación.

El soldado regresó a su puesto habitual tras eso. Link salió de su escondite al verlo irse.

-Uf, ¡Estuvo cerca! ¿Verdad Navi?- Pero no tuvo respuesta, preocupado miró a los arbustos, encontrando a su amiga en el suelo.

-Fí... Fíjate por donde aterrizas... ¿Sí?- Dijo tratando de volar, el joven le ayudó.

-Lo siento...- Respondió nervioso -¡Fue porque actué sin pensar, solo quería evitar que me viera ese señor!- Se disculpó juntando sus manos.

-No te culpo, pero trata de ser más cuidadoso, amigo -Aseguró asintiendo con su cuerpo, el joven suspiró de alivio en respuesta -¡Bueno, tenemos una misión que terminar!

Link sonrío -¡De acuerdo!- empezó a recorrer el camino, buscando como subir la colina.

Al encontrar una subida, el espadachín la subió con cuidado para evitar a tres guardias

Logró su cometido llegando a medio camino.

-¡Casi llegamos, solo un poco más!

Él le asintió en respuesta, vio la entrada protegida por dos guardias, por alguna razón uno no tenía casco y el otro no tenía siquiera su protector del pecho. O son descuidados o tenían calor.

Sea lo que sea, necesitaban mejores guardias...

El chico subió unas enredaderas que habían a la izquierda, al fin logró llegar frente castillo, que estaba rodeado por un río. ahora solo debía buscar la manera de entrar.

-¿Cómo encontraremos a la princesa en un castillo tan grande?- Preguntó curiosa la sílfide.

-Lo sabremos cuando lo intentemos- Le aseguró. Miró a su derecha notando a dos guardias cerca del camino, aunque uno se le veía aburrido, el otro luchaba por mantenerse despierto, no podía arriesgarse a pasar por allí

Se lanzó al río al no ver como pasar sin que le descubran y nadó hasta el final del camino, llegando al otro lado.

Al subir siguió hasta el final del camino, encontrando a un hombre gordo con bigote vestido de rojo y azul.

-¿Será el padre de Malon?- Preguntó la sílfide, mirándolo de lado a lado.

El rubio solo saco al cucco de su alforja, este soltó un fuerte cacareo, despertando al dormilón.

-¡¿Qué diantres...?!- Se sobresaltó por la sorpresa -¿Por qué lo hiciste? ¡Ya ni se puede dormir!- Se restregó los ojos.

Link lo miró fijamente, lo único que le vio de parecido a Malon eran los ojos y el broche del cuello. Pero aun así le preguntó:

-¿Eres el papá de Malon?

-¿Eh? Sí... Soy Talon, el dueño del rancho Lon-Lon ¿Quién eres?

-Link, ¿Que hacías allí tirado?- Preguntó curioso.

-Vine al castillo a hacer una entrega de leche, pero me senté a descansar...- Explicó el ranchero -Y parece que me dormí, creo que ayer no descanse bien- Se rascó la barbilla.

El joven decidió ir directo al grano -Malon te está buscando, deberías...

Al mencionar a la niña, el señor abrió los ojos como platos y se sobresaltó.

-¡¿Qué?! ¿Mi hija me estaba buscando? ¡Ahora sí que estoy en apuros!- Puso sus manos en su rostro -¡Metí la pata, la deje esperando! ¡Diosas!- Empezó a correr hacia la salida -¡Me dirá de todo menos algo bonito!- Gritó mientras desaparecía de su vista. Pero vio como chocó contra el guardia somnoliento, cayendo ambos por las escaleras.

-¡Bien, un problema menos!- Felicitó su amiga, luego logró mirar un extraño agujero en la alcantarilla del castillo, justo al frente -¡Link, mira!- El susodicho observó- ¡Por allí puedes pasar!

El espadachín sonrió -¡Vamos entonces, debemos ver a la princesa!- Afirmó con determinación.

El joven retrocedió unos pasos, corrió y saltó hacia la entrada, logrando alcanzarla con éxito.

-Seguramente habrán más guardias dentro, estemos pendientes- Advirtió a su amigo, este le asintió mientras entraba por el agujero. La etapa final de su misión comenzó.


Al entrar llegó a los jardines, miró si no había ningún guardia. Al confirmarlo salió y caminó con cuidado hacia al frente, entrando a un pequeño laberinto de arbustos, notó que habían dos guardias allí por lo que decidió pasar directamente cuando no estén mirando.

Notó su oportunidad y pasó a la siguiente sección, de la zona donde habían dos fuentes, los guardias estaban hablando sobre un visitante de cabello rojo, no le tomó importancia aunque le intrigó un poco, igualmente pasó a la siguiente zona.

Al notar que había un camino alto, no lo dudó un instante y pasó por allí gateando, abajo vio que el guardia leía un libro, sentado en medio del camino de abajo... ¿Les pagan por holgazanear en el trabajo? Bueno lo insinuaría después.

Cruzó todo el camino, hasta bajar y pasar la zona.

La siguiente tenía una estatua con tres mujeres, se veían muy majestuosas, los guardias la rodeaban en círculos.

Al no ver una oportunidad para pasar, sacó sus tirachinas y disparó una semilla deku a la ventana, destrozándola y advirtiendo a los soldados de esa zona, estos se acercaron a dicho lugar por el extraño ruido, al estar ocupados no notaron al joven pasar.

Llegó hasta un largo pasillo recto, pero este era bonito, habían flores al rededor alrededor de distintos tipos, además el sonido de la fuente era ambiental. Finalmente el rubio llegó hasta una enorme entrada, al verla le dio un escalofrió como si lo que hubiese al otro lado fuese a cambiar su destino.

Aun sintiéndose así, entró, recorrió un largo pasillo gris y finalmente llegó a su destino...

Al entrar el joven miró a su alrededor, la zona era circular, había pasto en todo el centro, flores amarillas en el centro, y lo que más llamo su atención...

Al fondo en una pequeña subida, mirando por una ventana, que al verle quedó enmudecido, estaba una niña, vestía un pequeño vestido rosado oscuro con una falda de color blanca, los hombros también eran blancos y sus mangas azules. Llevaba puesto un gorro blanco.

-Ella...-Recordó el chico.

Era la primera vez que la miraba en persona, aquella niña que siempre vio fugazmente en sus pesadillas, pero siempre causándole una extraña sensación, trató de ignorarlo esta vez por su misión pero le fue imposible.

Navi lo notó pero prefirió quedarse callada, era hora de que Link se encargara solo. Se quedó volando sobre su cabeza, tal vez así la princesa le reconozca al notarla sobre él.

El joven se acercó a ella hasta quedar justo detrás de la chica, que era unos centímetros más alta.

La susodicha estaba tan concentrada en lo suyo, que ni se dio cuenta cuando había llegado alguien a sus espaldas. Al sentirlo, se giró con una expresión de sorpresa.

-¡¿Qué?! ¡¿Quién?!- Exclamó sorprendida, no se esperaba encontrar a alguien más en su jardín. El chico la miró fijamente era rubia con ojos azules solo que los de ella eran un poco más claros que los de él, no sabía que responder, quedó enmudecido con solo verle a los ojos.

-¿Quién eres? ¿Cómo burlaste a los guardias?- Le preguntó temerosa, aunque se arrepintió sabia lo fácil que estos eran de evitar. Pero luego se fijó en la acompañante del recién aparecido -¡Oh! ¿Eso es…? ¡Un hada!

Link solo le asintió asegurando su descubrimiento, aún no sabía que decir, ella tenía algo que le impedía razonar.

-Entonces vienes... ¿Vienes del bosque?- Preguntó ansiosa, el joven le asintió. Luego juntó sus manos antes de proseguir -Por casualidad, ¿No tendrás la Piedra espiritual del bosque? Es una gema verde y brillante... ¿La tienes?- Lo miro fijamente, él le causaba un poco de curiosidad.

-S... Si- Le respondió simplemente, no podía quedarse mudo ante esa pregunta y por como le miraba.

La chica rió un poco -¡Justo lo que pensaba!- Exclamó sonriendo, dejando estupefacto al espadachín -Tuve un sueño...- Comenzó -En él, nubes oscuras se aglomeraban sobre Hyrule. De repente, salía un rayo de luz del bosque, atravesaba las nubes e iluminaba el suelo, la luz se transformó en una silueta con una Piedra Verde y Brillante, e iba seguida por un hada- Explicó con devoción.

El rubio escuchó atentamente su relato, se parecía a su travesía por el Árbol Deku para al final de esta conseguir la Esmeralda Kokiri, y el hada sería su compañera, quien en este momento seguía volando sobre él sin decir una palabra. Efectivamente ella también vio el futuro, solo que de una forma más... ¿Distinta?

-Sé que fue una profecía sobre alguien que vendría del bosque...- Continuó la rubia sonriendo -Y al verte, supe que eras tú... Solo me tomaste por sorpresa -Rió un poco, esa risa le hacía sentir paz al joven, que sonrío ante sus palabras, ir hasta allí sin duda valió la pena.

-No fue tan sencillo...-Dijo él simplemente, sin borrar su sonrisa.

La chica ahogó un grito -¡Ay, lo siento!- El joven alzó una ceja -¡Me he entusiasmado con mi historia y ni siquiera me he presentado como es debido!- adoptó una posición más refinada -Soy Zelda, la Princesa de Hyrule -Hizo una reverencia, que dejo un poco confundido al chico.

-¿Zelda? Lo escuché del guardia de afuera... Pero oírlo de ella, se me hace tan familiar ¿Pero cómo?- Se preguntó el venido del bosque para sí mismo.

La princesa volvió a sonreír y le extendió la mano -¿Cómo te llamas?

-Link, soy Link- Le respondió sonriente.

Zelda se quedó un momento pensativa -Link...- Bajó la mirada -Que raro... Me suena mucho.

-Wow, pensé que era el único- Dijo mientras se rascaba la nuca. La regente le miró sorprendida, pensó exactamente lo mismo.

El chico le causaba confianza, si él era esa luz de esperanza, tenía que decirle aquel secreto que guardaba su linaje.

-Bueno, Link...- Le sonrió mientras juntaba sus manos, este le miró fijamente nervioso por como le miraba aunque le gustaba -Voy a contarte el secreto del Reino Sagrado, se transmitió por generaciones a través de la Familia Real de Hyrule- Aseguró con devoción. El joven le asintió esperando sus palabras, le gustaba su voz, otro relato no le sonaba mal -Prométeme que no se lo contarás a nadie, por favor...

-Lo prometo- Asintió con firmeza.

Zelda sonrió y empezó con su relato -La leyenda dice así...


Las Tres Diosas ocultaron la Trifuerza

que encerraba el poder de los dioses

en algún lugar de Hyrule.

Es un poder capaz de conceder un deseo

a quien tenga la Trifuerza en sus manos.

Si una persona de corazón puro pide

un deseo, llevara a Hyrule a una

próspera edad de oro.

Si a alguien malvado se le concede su

deseo, el mundo se sumirá en el caos...

Eso es lo que cuenta la leyenda.

Por esos, los antiguos sabios edificaron

el Templo del Tiempo para proteger

la Trifuerza frente a la oscuridad.


-...El Templo del Tiempo es la puerta de entrada al Reino Sagrado desde nuestro mundo- Prosiguió la Princesa -Pero esa entrada está sellada por una piedra que llaman el Portal del Tiempo- Explicó atentamente -Según dicen, hay que reunir las tres Piedras Espirituales para abrirlo, y necesitas otra cosa, el tesoro de la Familia Real... ¡La Ocarina del Tiempo!

-Entiendo...- Respondió mientras bajaba la mirada, escuchó atentamente todo su relato, era como una continuación de aquel que le había contado el Árbol Deku en sus ultimas palabras.

-¡Muy bien!- Felicitó sonriente -¡Oh! He olvidado decirte algo... - Se movió un poco a la derecha, el espadachín le siguió con la mirada -Estaba espiando por la ventana, el otro elemento de mi sueño, las nubes negras...- Se calló por un momento, dudando si continuar- Creo que simbolizan... ¡A ese hombre que está allí! ¿Quieres mirar?

El joven se sorprendió por la forma en que se lo dijo, tenía un mal presentimiento. Por lo que asintió con la cabeza mientras se acercaba a la ventana, y empezó a mirar dentro de ella

Un hombre alto, pelirrojo con la piel verde y traje negro caminó hasta cierta posición e hizo una reverencia. Tenía una sonrisa maliciosa.

Lo reconocía, ¿Cómo olvidar a ese ser que vio en sus pesadillas y que de paso mató a su guardián?

-¿Ves a ese hombre de la mirada malvada?- Dijo Zelda sacándolo de sus pensamientos -Es Ganondorf, el jefe de las Gerudos. El pueblo gerudo procede del Oeste, del desierto- Link se sobresaltó un poco, eso quería decir que él es el hombre del desierto, del cual aquel búho le dijo que había llegado antes -Aunque le ha jurado lealtad a mi padre, estoy segura de que no es sincero- Prosiguió la regente -Las nubes negras que cubrían a Hyrule en mi sueño... ¡Estoy segura que simbolizan a ese hombre!- El susodicho volteó a verlo, se sobresaltó nervioso al no esperar aquello.

-Zelda...-Dijo casi en susurro.

La ojiazul le miró -¿Qué ha ocurrido? ¿Te ha visto? No te inquietes. No sospecha nuestros planes... Por ahora- Le aseguró, aunque si aquel hombre era malvado tal vez ya sospechaba.

El joven se tranquilizó un poco -¿Le contaste a tu padre?

Bajó la mirada, entristecida –Sí... Lo hice...- Suspiró -Él no cree que se trate de una profecía... No ha creído muchas cosas de mí desde... Que murió mamá ...- Desvió la mirada, intentando no quebrarse.

Link se extrañó ante su reacción, algo le pasaba, y quería saber que era. Al no saber como ayudarle, la tomó por el mentón con su mano izquierda y le obligó a mirarle, tal vez viendo sus ojos pueda entender a la regente. Reflejaban tristeza y no quería verla así -¿Que pasa con él?

Se sorprendió por su atrevimiento, pero en realidad no le molestaba, él solo se preocupaba por ella... Hace tiempo que nadie lo hacía -Digamos... que antes de aquél acontecimiento, mi padre era diferente a como es ahora, pero hoy demostró que ya no volvería a ser el de antes...

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Las doncellas terminaron de acomodarme mi vestimenta, que de momento era muy sencilla y accesible, me preguntaba como seria cuando ya sea mayor.

-¡Ya estas lista!- Me dijo sonriente una doncella -Tu padre te espera abajo, quiere presentarte a una persona.

-De acuerdo, iré de inmediato- Le aseguré un poco seria, la verdad estaba exhausta de los mismos tratados todos los días, pero así era el protocolo.

Me levanté de mi asiento, les hice una reverencia y salí de la habitación, ya sabia donde estaba mi padre a esa hora, y más con una visita, tuve un poco de curiosidad sobre dicha persona. Pero aun así estuve preocupada...

Aquél sueño... No... Visión, si de eso se trató estaba segura, me decía que Hyrule acabaría en caos por un hombre malvado, no estuve segura de quien se trataba pero con solo verlo lo reconocería... Además dijo unas palabras que me dejaron congelada.

-¡Portadora de la sangre de la diosa... El momento... Ha regresado... El ciclo continua... ¡Jajajajaja! - Eso Escuché en medio de aquel horrible sueño.

Debía decírselo a mi padre, era nuestro deber proteger nuestro amado reino ante cualquier mal, a cualquier costo.

Tras mi larga caminata logré llegar a la sala de juntas, aquí mi padre atendía a las visitas. Se encontraba solo, supongo que el visitante habrá salido un momento.

-¡Zelda, querida te estaba esperando!- Me dijo, no se si estaba contento o serio.

-¿Quien nos visita?- Le pregunte simplemente, él estaba leyendo un papel, me imagino que seria algo importante.

-Un hombre que vino del desierto, tiene planes de formar una alianza con nosotros, sera perfecta para mejorar la seguridad de nuestro reino.

Me quede pensativa ante sus palabras, no era mala idea, después de todo. ¿cuantos guardias, de verdad hacían su trabajo? Quería decirle algo pero el sonido de la puerta abriéndose me interrumpió.

-Disculpe mi demora majestad- Giré para ver de quien se trataba, pero quede petrificada ante la presencia de ese hombre.

-Descuida- Me miró -Hija, el es Ganondorf Dragmire, El Rey de las Gerudos, el que vino del desierto a aliarse con nosotros.

No tenia duda alguna, este hombre me dio un mal presentimiento con solo verle a los ojos. Este sujeto tenia malas intenciones, quiere apoderarse de Hyrule, mi pueblo. No podía permitirlo, pero debía evitar que descubra mis sospechas -Un placer conocerle, señor Dragmire -Hice una reverencia.

Tras un largo rato de platica entre mi padre y el gerudo, este se fue de la sala, dejándome a solas con mi progenitor. Decidí contarle mi presentimiento.

-¡Padre, no confíes en él, se que esta tramando algo!

-¿Hija, de que me estas hablando?- Me respondió seriamente, era costumbre que no creyera mis según él "niñerías".

-¡Tuve un sueño! En él, Ganondorf aparecía y atacaba sin piedad a todo el reino- Le dije segura de mis palabras -¿No lo ves? ¡Quiere obtener la Trifuerza!

-¡Basta!- Me gritó, dejándome petrificada -¡Ya tienes diez años, debes dejar tus tonterías de lado, en algunos años ya crecerás y debes mostrar una actitud más adecuada!- Me aseguró con firmeza, endureciendo su mirada.

-Pero...

-¡Sin peros, la alianza se hará, veras que es lo mejor para el reino!- Me dijo enojado mientras veía como caminó hasta la puerta, con intenciones de abrirla.

-¡Mama me creería!- Grité al borde de las lágrimas, solo quería defender mi reino, pero el orgullo de mi padre lo cegaba.

-¡Mama... Ya no esta aquí...!- Me respondió con frialdad mientras se iba por la puerta.

No podía creer lo distante que él se había puesto conmigo...

...

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Ambos estaban sentados en el césped, mientras ella contaba su relato.

La rubia suspiró -Creo que... Jamás volverá a ser el mismo -Le dijo con un tono triste.

-Lo lamento...- Bajó la mirada, realmente no era muy bueno en esos temas, y más si nunca supo quiénes fueron sus padres, o como era eso entre los Kokiris.

-Descuida... Gracias por escuchar- Le sonrió, él le devolvió el gesto -Aunque mi padre no crea en mis palabras, ¡Yo percibo las maléficas intenciones de ese hombre!

El rubio la seguía escuchando, si Ganondorf era así de malvado tenía que prestar atención.

-Lo que Ganondorf busca no puede ser menos que la Trifuerza del Reino Sagrado-Le dijo cabizbaja, cruzando sus manos -¡Seguro vino a Hyrule por eso! Quiere conquistar el reino... ¡No, al mundo entero!- Encaró al Joven mientras juntaba sus manos y lo miraba con suplica, Se extrañó ante esa mirada, pero sabía que no podía decir que no... Ni quería.

-Zelda...-

-¡Somos los únicos que podemos proteger a Hyrule, Link! ¡Por favor...!

El susodicho bajó la mirada unos segundos, luego le encaró empuñando sus manos y sonrió -¡De acuerdo!- Ella se alegró ante sus palabras.

-¡Gracias!- Bajó la mirada -Te... Tengo miedo... Tengo el presentimiento de que ese hombre destruirá a Hyrule ¡Su poder es inconmensurable! -Le miró a los ojos y sonrió- Es una suerte que hayas venido- movió a un lado su cabeza aún sonriendo -¡No podemos permitir que Ganondorf se apodere de la Trifuerza!- Le aseguró con determinación.

-¿Qué debemos hacer?- Le preguntó, no iba a dejarle sola en esto, debía apoyarla.

-¡Yo protegeré la Ocarina del Tiempo! ¡Él nunca la tendrá! Tú busca las otras dos piedras espirituales restantes, las necesitamos- Dijo con firmeza -Tenemos que obtener la Trifuerza antes que Ganondorf, ¡Y luego derrotarlo!

-Lo haremos, no pienso rendirme ante esta misión- Le aseguró con firmeza, ante eso ella le sonrió, esa sonrisa que era especial para él, para nada iba a fallarle a su princesa. Luego la joven se le acercó y lo abrazó, dejándolo impactado.

-Gracias por estar aquí para mí, Link...- Apretó más su abrazo, esas palabras hicieron eco dentro de la cabeza del espadachín, nadie en toda su vida le había dicho esas palabras, ni siquiera Saria. Antes se sentía desmotivado por tener un fatídico destino, ahora se sentía con más fuerzas que nunca... Por que tenia un motivo para el cual aventurarse por su reino y salvarlo de Ganondorf, el hombre del desierto... Ese motivo era Zelda, su nueva amiga.

La princesa se sentía igual de sorprendida ante su acción, pero sintió que debía hacerlo, él tenia algo que le hacia sentir segura, que le daba esperanzas, que todo saldría bien.

El rubio le correspondió el abrazo, antes solo correspondía los de Saria, pero este se sintió diferente, casi con deseos de no querer soltarla, no lo comprendía, pero lo sentía.

Duraron así varios minutos hasta que finalmente anocheció, cuando finalmente terminaron su abrazo. Luego la ojiazul sacó un papel de su bolsillo.

-Link, una cosa más... Toma esta carta- Le dijo la regente a su amigo, tras escribir en dicho papel unas cortas palabras -Estoy segura de que te será útil- Le entregó el papel al chico -Supongo que ya debes partir- bajó la mirada, él ya sabia que sentía ella, Saria había hecho el mismo gesto.

-Vendré a visitarte cuando tenga la siguiente piedra- Le sonrió, ella le devolvió el gesto -Nos vemos... Zelda- Retrocedió unos pasos.

-Adiós...

El joven giró y empezó a caminar hasta la salida...

-Link...- Se detuvo al escucharle y la miró, viendo como se acercaba a él

-¿Qué pasa?

Ella se colocó a su lado, acercó su rostro al de él y beso su mejilla -Ten cuidado...-Le dijo mientras regresaba a la ventana, sonrojada. Sabia lo peligroso que era el destino del chico, y este lo acepto sin pensárselo dos veces, un beso de buena suerte era lo único que podía darle de momento, además le nació hacerlo, confiaba en él...

Link se quedó paralizado unos minutos tratando de comprender lo que acabó de pasar. Luego toco su mejilla y la sobó, le gustó aquel gestó y deseaba volver a sentirlo, no comprendía por qué. Pero no podía saberlo ahora, tenía que completar su misión primero.

-¿En qué piensas, amigo?- Se burló la sílfide, sabia que él no entendió el gesto de la princesa.

El espadachín no contestó solo siguió su camino sonriendo. Seguido de su compañera que reía para sí misma sabía que él estaba en su mundo, procesando todo.

-No te preocupes Zelda, juntos salvaremos a Hyrule, lo prometo...

...

Continuará...


Comentarios Finales: Tras un largo día de preguntarme si me quedó bien, al fin subo este capítulo, espero les haya gustado :)

Es la primera vez que escribo el principio de un romance.

En el siguiente saldrá la parte de Impa por si se lo preguntaban :v

Agradezco enormemente a mi amiga EgrettWilliams por ser de nuevo mi Beta, y también a Goddess Artemiss por su comentario y consejos para la ultima parte de este cap ¡Gracias amiga! A Fox por su comentario, y un abrazo a Kaioshin135 por sus comentarios y alago, ¡que genial que te guste mi Fic, amigo!

Bueno hasta el proximo Cap, espero no cometer tantos fails como con este XD.

Comenten y diganme su opinión, quiero saber si el fic les esta gustando.