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THE LEGEND OF ZELDA

OCARINA OF TIME

Por LinkAnd06

Capítulo 7: El Rubí Goron

En lo más recóndito del pozo de Kakariko, en una sala muy apartada de las demás, se encontraban el guerrero de las sombras junto a la rojiza sílfide. Tras varias horas de recorrer aquel penumbroso lugar, encontraron una extraña entrada que poseía el símbolo Sheikah en el centro de color morado, sin muchos problemas Sombrita logró abrir el pasadizo y entró seguido del hada.

Por dentro parecía una especie de habitación dividida en dos, por un lado habían varios estantes con decenas de libros y objetos de experimentación junto a ellos, por el otro era una sala de torturas, con varios cadáveres desgatados en ellas, resaltaba uno que no poseía sus brazos junto a él, ese le causó curiosidad a Rygan. El suelo estaba inundado, lo que significaba que nadie había entrado allí en años.

-Una sala antigua... El libro no se equivocaba- Dijo Sombrita acercándose a los estantes, ya podía buscar con tranquilidad su objetivo -Mmmm, si yo fuera uno de los trabajadores de aquí...- Colocó una mano en su mentón, pensando -¿Dónde guardaría un libro de documentos importantes?- Se preguntó a sí mismo mirando todos los ejemplares.

Rygan suspiró -Obviamente allí no, idiota- Le confesó firmemente, su compañero parecía un novato en las búsquedas. Este le miró endurecidamente, enojado por lo último, pero ella no se inmutó -Lo guardarían en algún lugar junto a los prototipos.

El joven rió -¿Y cómo lo sabes?- Preguntó elevando sus brazos a los lados -Oh bellísima Gran Hada de los secretos.

La sílfide se enfureció por su comentario final, le costaba entender el repentino cambio de su apodado -¡¿Cómo dices?! ¡Solo trato de ayudarte, ya estuve en un sitio como este, estúpido!- Su brillo se enrojeció más.

Chasqueó la lengua -¿No era que querías ser una Gran Hada?- Dijo fingiendo seriedad, cruzando los brazos -Pensé qué te halagaría mi comentario, en vez de eso actúas como si estuvieras en tus días- Se burló sabiendo las consecuencias de molestarla, más no le importaba.

-¡Eres un maldito bocón!- Vociferó agachando su mirada, conteniendo su furia.

-Lo dice quién fantasea con un niño- Le dijo mordazmente.

La hadita bufó dándole la espalda, se haría la difícil si él seguía con sus bromas -Entonces suerte con tu búsqueda, te esperaré aquí.

El sombrío rodó los ojos -Vaya pérdida- Dijo caminando hacia los objetos extraños -Yo ni siquiera te invité a acompañarme- Le recordó seriamente, viendo los artefactos.

Rygan suspiró, aún se sentía enojada con él, pero tenía razón -Me sentía sola...- Confesó -No sé cuánto tiempo llevaba allí encerrada, y como me liberaste... Solo te quería acompañar- Susurró, pero sabía que él la estaba escuchando.

El descolorado la miró de reojo -Lo suponía- Admitió -¿Por qué motivo estabas en esa botella?

-Era la elegida para ser la nueva guardiana de los bosques perdidos- Comenzó -Pero unos Sheikahs me secuestraron. Me llevaron a un extraño lugar parecido a este, y experimentaron conmigo, algo acerca de la energía que sentimos, y así conectarse con las diosas- Se acercó más a su apodado. Este se giró para encararle, pero su semblante era serio -Por así decirlo, lograron encontrar algo acerca de un odio, uno que las divinidades encerraron, pero no sé más.

El descolorado alzó una ceja- ¿Se referirá al estado de odio máximo qué tenían cuando ellas eran titanes? ¿Acaso aquél experimento tendrá que ver... con eso?- Pensó confundido al no comprender como ella sabía de aquél tema.

Al no escuchar una respuesta, la sílfide decidió continuar -Al terminar conmigo no sabían si los efectos de lo que me hicieron traería consecuencias, por lo que me encerraron. La elegida para cuidarme... Fue Impa, la más confiable de la tribu.

Sombrita se tensó al escuchar aquél nombre -Impa...- Susurró boquiabierto -No puede ser...- Apretó sus manos en forma de puños, mirando hacia abajo, confundiendo al hada.

-¿La conoces?- Inclinó un poco su cuerpo a la derecha, dudosa.

Él no le respondió, se quedó como estaba, perdido en sus pensamientos, unos que ella deseaba escuchar, ya estaba cansada de sus misterios, pero quizás era algo personal.

-Aquella casa...- Murmuró él -¿Era la de ella?

-Sí, ella es la niñera de la princesa, como te había dicho.

-Ya veo...- Dijo seriamente. Se giró y volvió a lo que hacía, dejando intrigada a Rygan.

La hadita gruñó -Sí que eres malo querido Sombrita... Pero sabré quién eres en realidad.

Un extraño temblor que duró unos segundos interrumpió las acciones de ambos. Sorprendentemente nada se cayó al suelo.

-¡¿Qué fue eso?!- Dijeron al unísono, exaltados por el repentino sismo.

Rygan notó algo extraño en uno de los cadáveres, el mismo que le causó curiosidad cuando llegaron a la sala -Sombrita- Le llamó, captando su atención -Ese cuerpo sin brazos, pudo ser el causante...

-¿Lo dices en serio?- Preguntó dudoso, pero al ver que ella le asintió no dudó ni un instante y se acercó al deformado cuerpo, emanaba una extraña energía.

-¿Quién será?- Preguntó sin poder creerse la cantidad de vitalidad que desprendía el cuerpo.

-Es Bongo Bongo- Dijo el sombrío sorprendiendo a su compañera -Lo sé por los brazos, el murió y se convirtió en demonio al ser amputado con magia- Sonrió riendo mordazmente -Pero se lo merecía.

-¿Qué hizo para merecer esto?- Se movió de lado a lado tratando de comprender.

-¡El muy estúpido practicaba con sus bongos a altas horas de la noche!- Explicó negando con la cabeza, riendo un poco -¡No dejaba a nadie dormir! ¡Lo merecía el muy sinvergüenza!

Rygan quedó estupefacta ante esas palabras -¿De verdad? ¡Tu raza está loca de remate!- Exclamó aterrada de lo que pudieron hacerle a ella misma.

-No, claro que no- Aseguró riéndose de la sílfide -Eso lo inventé, no tengo idea de lo que hizo realmente, jajaja.

Eso ya fue el colmo para la hadita -¡Eres un..!

Pero otro temblor la terminó callando, y sorprendiendo a su compañero que volvió a ponerse serio, e instintivamente en posición de batalla.

El muerto comenzó a emanar más y más energía negativa, como si algo tratara de salir...


-Cueva de los Dodongos-

El joven caminó por un largo pasillo al entrar a la recién abierta cueva, estaba totalmente vació por allí, supuso que los invasores estarían en lo más recóndito de aquel rocoso lugar. Pero lo que sí comenzó a sentir fue el aumento en la temperatura, empezaba a sentir un poco de calor, que aumentaba con cada paso.

Navi notó que su amigo comenzó a jadear un poco -Que lastima que no trajimos algo que te proteja del calor, tendrás que soportarlo.

-No es para tanto- Le aseguró sonriendo -Espero que no sea un sitio tan largo.

Al terminar de recorrer el pasillo llegaron a una enorme sala, esta poseía un río de lava en el centro, pero tenía unas plataformas para poder cruzar. A los lados habían cuatro puertas, dos en cada uno, arriba colgaban dos puentes, por lo que supuso que debía llegar allá de alguna forma. Al frente de la plataforma que rodeaba la lava, pegado en la pared, se encontraba una enorme cabeza de esqueleto, que escondía una puerta en sus fauces. Algo le decía al chico que sus deseos de que su recorrido fuera rápido no se harían realidad, tendría que soportar el calor.

-¿Por dónde comenzamos?- Preguntó Navi, al ver a su compañero tan dudoso del lugar.

-Vayamos por la izquierda- Dijo Link antes de continuar hacia adelante, saltó para llegar a la plataforma, evitando quemarse y repitió el proceso para ir a la izquierda, encontrándose con una extraña criatura que movía su cabeza hacía la derecha en círculos.

-¡Es un Beamos!- Le dijo la hada -A penas te vea te disparará un rayo, su ojo solo puede ser daño por algo que le eché humo...

El susodicho detectó al joven por lo que intentó dispararle con su láser, sin embargo este logró esquivarlo rápidamente rodando hacía atrás. Link divisó una flor bombas a unos pasos hacia adelante por lo que fue por ella y regresó con el enemigo, rápidamente le lanzó la planta, dándole justamente en el ojo, explotándolo en mil pedazos, dos veces.

-¿Cómo existen criaturas así?- Preguntó rascándose la nuca.

-No lo sé, supongo que Ganondorf tuvo que ver hasta con la mayoría de los monstruos- Respondió dudosa, sin saber cómo responderle del todo. Últimamente habían empezado a salir de la nada, criaturas de todo tipo, unas más extrañas que otras.

Sin más que decir, continuaron su camino, pasando por un agujero que se encontraba al final de esa baldosa. Llegaron a una sala llena de metal por las paredes, que seguía en línea recta, intentaron seguir, pero del suelo salieron tres figuras del tamaño del joven, arrastrándose por el piso.

-¡Mini-dodongos! Te atacan saltando, y explotan cuando los derrotas. Intenta tener cuidado.

El joven tuvo una idea con esa información, por lo que se fijó detalladamente en el movimiento de los reptiles, intentó ponerse en el centro de ellos y finalmente hizo un sorpresivo ataque giratorio, golpeando a los tres al mismo tiempo. El trio exploto tras ser derrotado.

-No fue tan difícil- Dijo guardando sus armas. Continuó recorriendo el pasillo, derrotando a cualquier mini-dondongo que se le aparecía. Llegaron a una puerta que se encontraba cerrada bajo un interruptor, el cual requería de algún peso. Observó a los lados del botón, habían unas estatuas pequeñas que parecían fáciles de mover, gracias a su brazalete sería aún más sencillo.

-Que ingenioso- Dijo la sílfide al ver a su compañero empujar la figura de piedra extraña hasta el interruptor, al pisar este la puerta se abrió.

Al cruzarla pasaron por un largo pasillo, que terminaba en una extraña sala circular de plataformas sobre lava, al terminar de llegar inesperadamente el camino de regreso se cerró, sorprendiéndolos.

-¡Estamos atrapados!- Dijo Link tratando de buscar alguna salida, pero un fuerte y extraño grito lo alertó. Provenía de una extraña criatura que se le apareció al frente.

Era un reptil con una especie de ropa en el torso, caminaba en dos patas, y llevaba una espada pequeña en su mano derecha.

-¡Es un Lizalfos! Son muy astutos al atacar y al defenderse tendrás que idear alguna estrategia- Le aconsejó Navi rápidamente.

El ojiazul desenvainó su espada pero no pudo sacar su escudo, pues al ser el Hylian no podría llevarlo en su brazo debido al tamaño. El enemigo saltó hacía él tratando de darle con su arma, el joven le esquivó rodando hacía delante, aprovechando que este era un poco más alto. Le atacó con un tajo horizontal en la espalda, del corte salpicó sangre azul. El reptil al sentir el golpe brincó hacía al frente para encarar a su objetivo. Link se acercó lentamente a donde se encontraba él, el monstruo trató de dañarlo con un corte vertical, el rubio se agachó instintivamente aprovechando el tamaño de su escudo el cual resonó al detener el ataque.

Rápidamente el joven atacó con una estocada, empujando al enemigo hacía atrás, casi se caía por el borde en la lava -¡Es muy rápido, pero deja sus puntos débiles al descubierto!- Dijo Link, ya sabía cómo derrotarlo. Sin pensarlo usó su ataque salto el cual lastimó severamente al reptil que terminó por caer en el lago de fuego, ardiendo.

-¡Asombroso, lo derrotaste!- Le felicitó Navi -Era uno de los pequeños, si fuese uno de tamaño normal estarías perdido.

-¿Hay más grandes?- Le preguntó alzando la ceja.

-Sí, y también otros que son aún más peligrosos, los Dinolfos.

-Espero no encontrarme con uno tan pronto- Rogó guardando su espada, sobándose la cabeza. De repente la salida se abrió y la cruzaron, pasando por otro pasillo el cual terminaba en una sala cavernosa un poco oscura.

-Link... Creo que aquí se encuentra los Dodongos- Dijo Navi detectando la presencia, mirando al rededor. Entraron sigilosamente por la sala, tratando de no llamar la atención de los monstruos. Encontraron una esquina con tres antorchas las cuales parecían activar la puerta, que se encontraba cerrada.

-Me quedé sin palos...- Dijo el rubio rascándose la nuca, se le había olvidado buscar más.

-Tendrás que pensar algo, el camino de regreso está bloqueado- Le sugirió Navi pensando que hacer.

Un repentino rugido alertó a ambos, observaron de dónde provenía encontrándose con una criatura cuadrúpeda con una enorme cabeza, sin patas traseras, sustituidas por su cola, era de color verde y portaba un casco sobre el rostro.

-¡Es un dodongo común! Cuidado con su aliento de fuego- Le aconsejó la sílfide.

El joven al escuchar el fuego tuvo una idea, aunque requería la ayuda del reptil. Corrió hacía él alertando a su compañera.

-¡Link, qué haces!

-¡Tengo una idea!- Le aclaró mientras captaba la atención del enemigo, el cual comenzó a perseguirle. Lo guío hasta al frente de las antorchas colocándose frente a estas. El dondongo se detuvo y empezó a inhalar, preparando su aliento de fuego, el cual expulsó rápidamente, sin embargo el ojiazul logró esquivarlo saltando hacía la derecha, dejando que el fuego tocara las antorchas, encendiéndolas y abriendo la salida -¡Lo conseguí!

-¡Excelente!- Le felicitó Navi -¡Sigamos, rápido!- Le dijo volando hacía la puerta, seguida de su compañero, decidieron no enfrentarse al dodongo al verlo demasiado fortalecido.

Cruzaron la puerta llegando a una zona con una estructura que era rodeada por muchas flores bombas. Supuso que debía explotarlas todas a la vez, ¿pero con qué? Él joven se quedó pensando, pero de la tierra aparecieron dos mini-dodongos.

-¿Otra vez?- Sacó su espada y retrocedió. Esperó a que uno se acercara y lo atacó, empujándolo hacía atrás, tras tocar el suelo explotó, dándole una idea al rubio.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?- Dijo Navi al verlo decidido, él le asintió y corrió hasta las bombas, el enemigo que quedaba lo siguió.

Link esperó a que se acercara, al verlo lo bastante cerca saltó sobre él y lo atacó por detrás, mandándolo a volar hacía las flores bombas explotando en reacción.

El impacto, hizo que el joven cayera al suelo, mientras las flores explotaban en cadena hasta el final del gran objeto.

-¡Funcionó!- Dijo el ojiazul levantándose, contento de que su plan funcionara. La estructura al recibir las explosiones se transformó en una escalera. Ambos la subieron llegando a otra puerta, la cruzaron llegando a otro largo pasillo.

-¿Qué tan largo es este lugar?- Le preguntó el rubio a su compañera.

-No creo que quede mucho-Le respondió esta siguiéndolo. Con tantos pasillos largos esperaban no retrasarse mucho...


En el extraño lugar del pozo de Kakariko las cosas no estaban lejos de complicarse.

El extraño cuerpo del prisionero comenzó a agrietarse alarmando a la sílfide y al sombrío, que retrocedieron unos pasos.

-¿Que rayos está pasando?- Preguntó temerosa la hadita, escondiéndose detrás del guerrero de las sombras.

-Trata de escapar...- Indicó -No sé cómo, pero eso es lo que trata de hacer- Siguió retrocediendo, mirando atentamente al agrietado cuerpo.

De repente el cadáver explotó, rompiéndose en mil pedazos. Sombrita evitó llenarse con los pedazos saltando hacía atrás, cayendo sobre una mesa. Miró donde antes se encontraba el cuerpo, no había nada.

-¿Y entonces?- Le preguntó a Rygan, sin embargo esta no le respondió. La miró notándola paralizada por algo que veía en el techo, dudoso observó a la misma dirección impactándose.

Sobre ellos se encontraba una enorme figura en forma de sombra que poseía el cuerpo pegado en el techo y dos manos flotantes grandes, su ojo era visible siendo de color rojo.

-Bongo Bongo...- Susurró el Sheikah, mirando al monstruo fijamente.

-No puede ser, está molesto por tu comentario, antes de salir desea acabar contigo- Le explicó temerosa por el enemigo.

Él sonrió -Entonces también él puede verme...- Negó con la cabeza -Supongo que por ser un demonio puede. Tomó un pequeño palo negro de la parte derecha de su cinturón -Rygan debo volverlo a sellar.

-¿Cómo lo harás? Aquél sello era más fuerte y poderoso que toda tu vitalidad- Le dijo preocupada.

-Al menos por algunos años- Sonrió extendiendo el palo hacía la derecha -No me queda de otra- De repente el dichoso objeto se iluminó con una extraña luz morada y comenzó a extenderse, convirtiéndose en un Arco de color negro, con el símbolo Sheikah en los extremos de metal. La sílfide se quedó sin palabras.

-¿Cómo es qué todos tus objetos menos tu ropa tienen color?- Le preguntó sin salir del trance.

-Luego te digo, debo volverlo a sellar- Saltó hacía el enemigo, preparando su disparo. Este al notarlo se movió rápidamente hacía otra esquina, pero se sorprendió al ver que el sombrío le siguió sin problemas. Le disparó acertando en su debilidad, su ojo, que al hacer contacto con la flecha esta explotó a bocajarro.

-Vaya, ¿dónde aprendiste a disparar así de bien?- Preguntó maravillada, su apodado estaba lleno de sorpresas.

Corrió hasta el demonio -Digamos que algún ancestro mío era experto en esta arma- Le explicó sin decir más. Guardó rápidamente su arco y sacó dos cuchillos de combate, uno en cada mano y atacó con varios cortes en la debilidad del ser maldito. Este chilló de dolor, en un último impulso aplastó al Sheikah con sus manos, de una forma parecida a un aplauso.

-¡Sombrita!- Gritó alarmada la rojiza hada, lo que más le preocupaba pasó ante sus ojos... O eso parecía.

El demonio separó sus manos, encontrándose con un extraño humo. Dejándolo confundido. De repente comenzó a congelarse con una extraña capa de hielo, que lo inmovilizó por completo, al estar completamente cubierto en la capa se iluminaron unos extraños símbolos. Rygan miró incrédula lo que pasó, pero se quedó sin palabras al ver quién congeló al enemigo.

Detrás del ser congelado se encontraba el descolorado sosteniendo su misterioso objeto con la mano derecha, con una sonrisa mordaz en su rostro -Eres demasiado lento...- Se burló. Después con su artefacto le lanzó una especie de conjuró que mostraba unas cadenas -Literalmente, jeje.

-¡¿Pero cómo lo hiciste?! ¡Pensé que habías muerto!- Le gritó acercando se a él, no sabía si sentir felicidad o furia.

El descolorado sacó sus cuchillos y volvió a atacar varias veces al congelado enemigo -Es tan fácil esquivar usando las sombras, no sé cómo a este tonto se le pasó de las manos- Explicó -Si tan solo tuviera a Makoto conmigo...- Susurró terminando de golpear al demonio, dejando dudosa al hada por su repentino comentario. Rápidamente desactivó la parálisis mandando al monstruo hacía donde antes se encontraba el cuerpo -¡Rygan, necesito que lo mantengas allí con tu magia! No puedo usar otro hielo en dos minutos- Le ordenó rápidamente.

-¡Entendido!- Se acercó hasta el enemigo y voló sobre él en círculos paralizándolo antes de que se descongelara por completo, al terminar se alejó hasta su compañero.

Sombrita usó una magia de magnetismo con su objeto y levantó varias piezas de metal alrededor del demonio y pegó todos contra él. Se acercó hasta el monstruo y con su magia lo selló rápidamente, quedando exhausto. Cayó de rodillas al suelo, sonrió y levantó un brazo -¡Completado!

Rygan se acercó a él-¡Lo lograste!- Voló sobre la cabeza de su compañero alegremente, devolviéndole la vitalidad.

-Durará unos años...- Explicó él levantándose, miró a su alrededor -Aquí al final no se encontraba lo que buscaba...- Reprochó cruzando los brazos.

La sílfide se posó sobre su cabeza -Entonces... ¿Nos vamos?- Le preguntó jadeando, usar tanta magia la debilito -Ya me cansé de estar aquí.

Él se encogió de hombros -De acuerdo, de todas formas no hay más nada que hacer aquí- Indicó caminando hacía la salida, literalmente el lugar quedó hecho un desastre tras la pelea.

-Sombrita- Lo llamó Rygan captando su atención -¿Quién o qué es Makoto?- Le preguntó ansiosa, dejando tenso a su apodado.

-Pues...- El descolorado pensó que decir unos momentos -Un movimiento...- Mintió pero logró convencer a la sílfide. Por lo que decidió permanecer callado el resto del camino, por suerte su compañera se durmió durante el trayecto. Solo esperaba que su encuentro con Bongo Bongo no trajera consecuencias en el futuro...


El ocaso cubría los alrededores del castillo, faltaba poco para que cayera la noche. Varios de los soldados y doncellas andaban por los alrededores del enorme lugar, preparando el sitio para el anuncio que haría el rey en pocos días, uno que tenía que ver con el misterioso hombre del desierto.

En el jardín secreto se encontraba la princesa hablando con la que fue como una madre para ella, a la regente parecía no gustarle lo que ella le contaba.

-Necesito ir a Kakariko, si tu premonición resulta ser cierta debo buscar unas cosas en mi casa solo por si pasa algo- Le explicó Impa a la princesa, ya sabía que ella estaba muy preocupada por todo lo que pasaba que hasta no quería separarse de su lado.

-¿Pero y sí Ganondorf inicia su plan mientras no estás?- Le preguntó bajando la mirada, ella sola no podría cuidarse del villano, pero comprendía por qué su guardiana necesitaba irse por unos momentos.

La Sheikah se agachó a su altura tomándola por los hombros, sonriendo -No tardaré, puedo llegar rápido y regresar como si nada, me tomará unas dos horas- Le aseguró delicadamente, tratando de calmarla.

Zelda le encaró -¿Lo prometes?

-¿Algunas vez te fallé?

La joven sonrió, Impa siempre cumplía con su palabra, no la dejaría sola por mucho tiempo, y esta no sería la excepción.

Su guardiana se levantó -Ya regreso- Y como siempre desapareció entre las sombras, ahora ella debía esperarla.

Zelda se sentó en la escalera que subía hasta la ventana, apoyando su mentón en sus manos. Suspiró, se sentía nerviosa con todo lo que estaba pasando y más tras leer aquel libro sobre el destino, deseaba con toda su alma que todo tuviera solución, necesitaba hablar de eso con Link, deseaba que él ya estuviera allí.

-Si tan solo mi padre me creyera, no sería tan complicado...-Susurró tapando su rostro con sus manos. Era un destino peligroso, pero no podía hacer nada, se sentía un poco inútil por eso, mientras que Link arriesgaba su vida ella solo lo esperaba...¿No podía hacer algo más para ayudarlo?

Desde una de las torres con vista hacía el jardín, se encontraba el venido del desierto, observando a la princesa. Desde que llegó al castillo sintió una extraña esencia en ella, que le causaba mucha curiosidad, tanta que hasta le preguntó al rey sobre el tema, pero él negó que ella tuviera algún poder divino, y que le parecía una tontería. No sabía si creerle o no, puesto que su poder era lo suficientemente grande para sentir esa especie de vitalidad, lo mismo pasó con aquél niño que vio junto a la regente, solo bastó verlo una vez para sentir aquel poder.

-¿Qué ocultan estos chicos?- Murmuró para sí mismo, sin saber que pensar, solo había ido hasta allí para aliarse con el rey para que su pueblo tuviera un mejor lugar donde vivir, pero cuando apenas pisó el castillo sintió aquella extraña energía, una muy poderosa que empezaba a desear tener -Quizás deba investigar más a fondo sobre esto- Sonrió maliciosamente -Un poder así me sería de mucha utilidad.


Tras cruzar el largo pasillo, Link regresó a la primera sala de la mazmorra, solo que ahora se encontraba en la parte de arriba. Habían mini-dodongos en el puentes como vigilando que nadie pasara, al otro lado había una extraña bolsa en el suelo, llamando la atención de los recién llegados.

-No hay más camino por allá- Dijo Navi señalando al otro lado -¿Qué deberíamos hacer ahora?

-El enorme cráneo tendrá algo que ver?- Dijo observando la enorme calavera que se encontraba incrustada en la pared de abajo. Parecía tener algo en los ojos.

-Seguramente- Insinuó la sílfide -Vayamos al otro lado para ver que hay.

Trataron de pasar por el puente, pero los enemigos no querían dejarlos pasar por lo que Link decidió enfrentarlos. Usó la misma técnica teniendo cuidado de no caer, el golpe que recibió el reptil lo sacó fuera del puente cayendo en uno de los ojos de la calavera, este al explotar iluminó dicha parte del cráneo.

Navi se sorprendió al ver dicho efecto -¡Link, has lo mismo con el otro!

El rubio le asintió y saltó al otro lado del puente, repitiendo el mismo proceso con el mini-dodongo restante, iluminando el ojo izquierdo de la enorme calavera. Tras tener ambos ojos iluminados, la boca del cráneo se abrió, usando su mandíbula como escalera, hacía una puerta que se encontraba allí. Sin embargo solo se podía acceder desde abajo, sin más opción Link se dirigió al otro lado del puente, hasta donde se encontraba el saco.

-¡Es un saco de bombas!- Exclamó Navi sorprendida, ¿Qué hacía dicho objeto allí?

El joven lo miró detalladamente, tenía diez unidades del objeto, le sería de gran utilidad transportar dichos explosivos y así no tener que depender de las flores bombas, que de paso solo crecían en la montaña de la muerte. Lo guardó en su alforja esperando poder llenarlo después.

-Debemos ir hacía la entrada de abajo, ¿Pero cómo?- Le dijo Link a su compañera, al no saber cómo llegar más rápido. O siquiera tener la posibilidad, puesto que una ruta de atrás se había derrumbado.

Pero antes de que ella le contestara un extraño sonido captó la atención de ambos, miraron curiosos de dónde provenía, una plataforma de abajo estaba subiendo, no sabían como pero lo hacía.

-Pues por allí, hay que aprovecharla ¿no?- Dijo la sílfide tras salir de su sorpresa.

Sin más opción subieron al pilar que subió, al subir este volvió a bajar. Al terminar de descender se dirigieron hasta la escalera, teniendo cuidado de no caer al río de lava.

Al cruzar la puerta se encontraron en una habitación con cuatro estatuas, un interruptor y una puerta bloqueada, entonces supuso que hacer. Tomó una de las estatuas pero cuando estuvo a punto de halarla esta se sacudió, instintivamente Link la soltó y salto hacia atrás, el objeto había cobrado vida.

-¡Es un Armos, se disfrazan como las estatuas para engañar a sus víctimas! Explicó Navi -Son demasiado resistentes, pero no soportan explosiones- Le aconsejó, diciéndolo directamente que debía usar.

Link retrocedió varios pasos, al ritmo del que se acercaba el enemigo, tomó una de las bombas y la lanzó contra este, de repente el ser rocoso empezó a dar vueltas como loco por el impacto, acercándose a las demás esculturas, explotando sobre ellas. Por la explosión dos de las estatuas reaccionaron, repitiendo el proceso. ¡Bien, se ahorró dos problemas!

-Vaya, sea quién sea el que hizo este acertijo no quería que llegaran hasta el final con vida- Comentó Navi al verlos estallar.

-Cierto...- Le apoyó su compañero, caminando hasta la última estatua, la empujó hasta el interruptor sin muchos problemas. Al colocarla allí la puerta se abrió.

-Link, tras esta puerta se encuentra una energía parecida a la de la Reina Gohma, debe ser el Rey Dodongo...- Explicó el hadita mirando la puerta seriamente, era imposible no detectar esa oscura energía al menos para ella.

Link tragó en seco, sería su segundo gran desafío, no tenía idea de cómo sería este enemigo, no le aterraba, ya estaba listo para enfrentarse a cualquier cosa, siempre y cuando no fuera un monstruo demasiado colosal o miles de veces más fuerte que él. En caso de ser así sería un enorme problema.

-Tranquilo, si Darunia te confió esto significa que no es tan difícil ¿No?- Le dijo Navi delicadamente.

El rubio sonrió, ella tenía razón, por muy intimidante que fuera ese goron no dejaba de ser un líder, si este confiaba en él debía cumplir con su promesa de liberar la cueva de los monstruos. Miró seriamente la puerta -¡Andando!- Dijo firmemente atravesando dicho objeto seguido de la sílfide que estaba bastante segura de que su amigo no iba a fracasar. No por nada la mismísima Princesa confiaba ciegamente en él...


Al pasar la puerta entraron en una pequeña zona que solo contenía un agujero en el centro, al no tener más opción saltaron dentro de este. La caída no fue tan larga, el joven cayó sin problemas.

-Link, este debe ser el centro de la cueva- Dijo Navi mirando alrededor, su compañero hizo lo mismo al levantarse y sacudir su vestimenta.

El lugar era una enorme sala circular, las paredes rocosas eran un poco rojas, que combinaban con el calor que hacía, en las esquinas habían unas pocas flores bombas. En el centro de la habitación estaba un río de lava, de allí provenía la alta temperatura.

-¿No hay nadie?- Preguntó el joven al no ver a ningún enemigo cerca, se supone que estaban en la sala donde se encontraba el monstruo principal, él que impedía que los gorons entraran a la cueva.

Unos enormes pasos resonaron en toda la sala, como si alguien se acercara detrás de ellos. Ambos voltearon quedando en shock al ver al enorme monstruo que tenían al frente.

Era un enorme reptil de color gris, con la pansa verdosa, tenía sus cuatro patas, las cuales eran grandes, pero no tanto como la cabeza, sus ojos eran verdes, un cuerno sobresalía por su frente y varios picos de rocas salían por su enorme espalda, además de los fractales que salían por su hombro derecho. Era como cuatro veces más grande que Link, pero al estar en cuatro patas solo era el doble. Navi ya sabía quién era esta bestia.

-¡Es el Rey Dodongo, un dinosaurio infernal!- Explicó la sílfide -Su piel es demasiado dura, no creo que un ataque de tu espada sea suficiente...

El susodicho lanzó un enorme rugido, que resonó y agitó toda la sala.

Link lo miró detalladamente, retrocediendo con cuidado, ¿Cómo se suponía que derrotaría algo como eso? Quizás tendría que ver sus habilidades rimero y usarlas en su contra, como hizo a lo largo de la mazmorra. Este ser no era como el anterior monstruo, quizás sus ojos no fueran su punto débil, pero aunque quisiera probarlo no podría, ya que se quedó sin semillas deku desde el cementerio. Sin más opción corrió de su alcance.

El enemigo al verlo alejarse lo persiguió por la sala, trató de embestirlo con su cuerpo hasta la pared, pero el rubio lo esquivo al último momento, saltando hacía la derecha.

-Es rápido para su tamaño, ¿no crees?- Dijo el ojiazul, pensando que debería hacer.

El dodongo se giró hasta la dirección del joven, abrió su boca y se preparó para lanzar fuego. Sin más opción Link rodó hasta la izquierda, esquivando las llamas. Al terminar de rodar sacó una bomba de su alforja y la lanzó contra el enemigo, estallando en su brazo derecho, pero no tuvo efecto.

-¡Es demasiado duro por fuera!- Le aclaró Navi, cerca de su amigo.

El dodongo rugió y comenzó a correr hacía donde se encontraba Link, tratando de morderlo. El joven jadeando por el calor, frustrado al no saber qué hacer, instintivamente lanzó una bomba hacía la boca del enemigo. Este la tragó en el acto, parando en seco. Sorprendiendo al espadachín.

El explosivo explotó dentro del reptil aturdiéndolo y cayendo al suelo. Al ver su oportunidad el rubio corrió hacia él y lo atacó con la espada varias veces, hasta que notó que trataba de levantarse, por lo que retrocedió antes de recibir algún golpe mortal.

El dodongo al levantarse, enojado impactó su cuerpo contra la pared, haciendo que cayeran rocas del techo de la zona, pero Link al portar el escudo Hyliano en su espalda solo se agachó. Las piedras que cayeron sobre el escudo se rompieron sin problemas, salvándolo de un mal golpe.

El monstruo rugió frustrado, se convirtió en bola y rodó en la dirección donde Link se encontraba. El ojiazul se levantó, vio lo que su rival trataba de hacer y corrió para evitar ser aplastado, hacia las flores bombas. Al llegar a ellas tomó una y se apartó rápidamente, haciendo que el dodongo chocara y explotara contra las plantas, volviendo a su forma cuadrúpeda tras el impacto. El espadachín no lo dudó y le lanzó la bomba, esta chocó en su espalda llamando su atención por lo que se giró. Al ver a su objetivo se preparó para lanzarle fuego, pero este ya lo esperaba por lo que sin dudarlo le arrojó otro de sus explosivos en la boca, explotando en su interior.

-¡Ya casi lo tienes!- Le apoyó Navi al ver como su compañero controlaba la situación. Era increíble lo muy perceptivo que él se volvía en las batallas.

El joven se acercó hasta su enemigo cuando este cayó al suelo de nuevo, volvió a atacarle varias veces en la frente y ojos con una serie de movimientos, lastimándolo severamente. Pero el dodongo no iba a darse por vencido tan fácilmente, por lo que en un acto arriesgado hizo un giro rápido, mandando a volar al chico al otro lado del río de lava.

-¡Ahhhhhh!- Gritó Link de dolor al chocar contra el suelo, su compañera se acercó rápidamente hasta él, preocupada.

-¡Link! ¿Estás bien?- Le preguntó mirándolo detalladamente, sus ropajes estaban un poco sucios y algo rotos, además de que el calor estaba agotando más rápido a su amigo -¡Te ves demasiado agotado! ¡Usaré mi habilidad de curación contigo!

-¡No!- Le respondió levantándose -Ya casi acabo con él, solo gastarías energía sin razón- Le explicó mirando al dodongo que recién terminaba de levantarse. Navi no reprochó nada, él tenía razón después de todo su habilidad de curación era de un solo uso.

El reptil se volvió a convertir en bola y rodó hacía el joven, rodeando el lago de fuego. Link repitió su estrategia corriendo hacia otras flores bombas, estaba cansado pero no podía darse por vencido si ya casi lo derrota. Al llegar a las plantas, arrojó una de sus bombas a estas mientras se apartaba a la izquierda, dándole el paso al rodante enemigo que chocó contra los explosivos.

Al verlo gritar durante el cambio de forma, el espadachín lanzó otra bomba hasta la pared, que al rebotar se dirigió a la boca del enemigo que se encontraba rugiendo, esta detonó en su interior, causándole el mismo daño por tercera vez, ya no podía soportar más esa cantidad de daño. Sin perder el tiempo el ojiazul usó su ataque salto contra él dándole un golpe mortal en la frente, derrotándolo.

El enemigo se levantó apresuradamente rugiendo por el dolor, caminó unos pasos hasta convertirse en bola y rodar hasta la lava, que solo le cubrió un poco la parte inferior, al llegar al centro del río desapareció junto a las cenizas del ya fallecido enemigo, y con ello a cualquier criatura que quedara en la caverna.

Link suspiró sonriendo mientras caía al suelo por el agotamiento, lo había logrado, y eso que lo había visto complicado desde el principio. Su compañera se puso frente a él.

-¡Lo hiciste! ¡Sabía que lo lograrías!- Exclamó Navi contenta revoloteándose alrededor de su amigo haciéndolo reír -¡Darunia al fin estará contento...! O al menos eso espero...

El joven le afirmó con su cabeza -Ojalá- Le apoyó, levantándose -Nos prometió que si lográbamos librar esta cueva tendríamos la piedra espiritual.

-El cumple con sus palabras- Le aseguró -No por nada es el líder de esta tribu ¿no?

Pero antes de que el joven pudiera contestar, un haz de luz apareció en el centro de la sala, donde ante se encontraba el río de lava. Al ya no ver alguna otra salida ambos se adentraron en dicha iluminación, empezaron a levitar y girar lentamente hasta desaparecer.

La zona quedó completamente vacía, junto al resto de la cueva...

La luna y las estrellas recién aparecían en el cielo, la noche estaba empezando en el pueblo de Kakariko. El Sheikah y su acompañante ya habían salido del pozo hace unos minutos, no les fue tan difícil evitar a las personas debido a que el joven de por sí ya era invisible de alguna manera para ellos. Se encontraban en el techo de la casa que se encontraba al frente del molino, ambos descansaban de aquella larga búsqueda y energía gastadas en la batalla contra el demonio.

-¿Ya estás bien?- Preguntó el descolorado a la hadita que descansaba sobre su cabeza. Estaba sentado sobre el borde del techo, esperando pacientemente a su compañera, al menos le divertía el mini escándalo que empezaron en el pozo.

-Un poco...-Respondió exhausta, había usado casi toda su energía y recuperarse le tomaría mucho tiempo, agradecía que su apodado no la dejara echada por allí, sabía que él sería capaz de eso.

Sombrita suspiró, de nada le sirvió explorar el pozo, no había nada de utilidad allí, lo mismo con la casa de la Sheikah, tuvo que mentir para que la sílfide no la desordenara más de lo que ya estaba. Pero aún se preguntaba si su batalla con Bongo Bongo traería consecuencias...

Rygan saltó repentinamente al sentir como una conocida energía se acercaba al pueblo, la de aquella que la estaba antes vigilando -Es ella...- Susurró, aún no tenía muchas fuerzas.

Él la miró dudoso -¿Quién?

-Impa... Está en su casa...

El sombrío se impactó ante eso, ¿qué hacía ella allí? Pero lo peor... ¿Qué hará respecto al desorden?

-No te preocupes por el desastre...- Le respondió Rygan como si leyera su mente -Ya lo recogió todo, al parecer no es la primera vez que pasa, je, je- Rió maliciosamente, aunque sin muchas fuerzas.

-Impa...- Susurró el sombrío pensativo.

-¿Qué pasa con ella?- Le interrumpió la hada rojiza, quería saber más sobre ese tema -Desde que buscaste en el pozo me dejaste esa duda, vamos he estado con ella mucho tiempo... Cautiva. No es nada que no puedas contar, ¿cierto?

Ahora sí ella lo dejó sin palabras, no sabía cómo responderle sobre ese tema. Pero tras pensarlo unos momentos se le ocurrió una idea, si en la casa de la Sheikah no había nada, tal vez ella lo llevara hasta lo que buscaba... Además de que necesitaba resolver una duda sobre la Princesa -Sabes, quizás debamos seguirla...

Y ahí estaba otra vez, cambiando el tema, le protestaría pero no tenía las fuerzas para hacerlo, tal vez lo mejor era hacerle caso de momento -Si lo ves prudente pues vamos, es tu misión, ¿no?

El guerrero de las sombras asintió, sonriendo-De acuerdo, ojalá sirva de algo seguirla- Insinuó seriamente. Se levantó y se ocultó entre las sombras, debía tener cuidado con ella, si lo veía... No sabría cómo salir del problema.

Impa salió de la puerta de su casa con un bolso en sus brazos, exhausta de todo el desorden que supuestamente apareció de la nada pero que ya había ordenado completamente. Estaba preocupada por Zelda, se tardó más de lo que esperaba por culpa de aquél problema pero ahora ya podría ir con ella -Descuida Princesa- Sonrió -ya estoy de regreso.

Desde una esquina el sombrío se ocultaba de la guerrera, esperando estar a una distancia prudente, ella era muy astuta y quizás mejor que él en esto de detectar la esencia, si es que ella llegara a detectarlo. La vio bajar las escaleras y caminar hasta la salida, por lo que comenzó a seguirla.

-¿Ya vas tras ella?- Susurró Rygan aún recostada en la cabeza del sombrío, podía sentir a Impa cerca, estaba segura de que él lo seguía pero no tenía ganas de quedarse callada.

-Si- Le respondió Sombrita secamente -Mejor descansa, quizás en unas pocas horas te recuperes. La rojiza le asintió con su cuerpo.

Y sin decir nada más, el descolorado siguió sigilosamente a la guardiana de la Princesa, esperando esta vez conseguir lo que buscaba...


El haz de luz llevó al espadachín y a su compañera justo en la entrada de la cueva, ya era de noche lo que significaba que habían durado algunas horas allí. Link miró a los lados al escuchar un extraño ruido, pero inesperadamente alguien cayó justo al frente de él, cayendo al suelo por el impacto. Era el jefe de los goron.

El goron sonrió mientras veía al joven levantarse y encararle -¡Soy yo Darunia!- Palmeó la cabeza del rubio sin medir su fuerza, volviéndolo a tumbar al suelo -¡Muy bien hecho! Gracias a ti, podemos volver a comer las deliciosas rocas de la cueva de los dodongos hasta que explote nuestra panza.

Link se volvió a levantar sobándose su cabeza -De nada, no fue nada fácil- Rió al recordar el enfrentamiento con el enorme dodongo.

El jefe puso una expresión seria -¡Ha sido una aventura fantástica! Se contaran historias increíbles sobre esto... ¡Pero no puedo creer que aparecieran de repente tantos monstruos!- Cruzó los brazos -Y aquella enorme roca que bloqueó la entrada... ¡Seguro fue cosa del bandido ese, Ganondorf!- Negó con la cabeza -Él quería la piedra espiritual y seguro usó la roca como excusa. Pero tú... has arriesgado tu vida por nosotros- Sonrió -¡Me caes bien, niño!

-¡De verdad!- El joven se emocionó al escuchar eso, nadie se lo había dicho antes.

-¿Qué te parece si tú y yo hacemos un pacto de hermanos?- Continuó -No, no hay ninguna ceremonia. Solo tienes que aceptar esto como símbolo de nuestra amistad...

-¿Qué cosa?- Preguntó alzando una ceja.

Darunia levantó ambos brazos invocando una extraña luz rojiza, poco a poco esta se materializo en una pequeña piedra de color rojo con un sostenedor dorado en la parte inferior, esta lentamente descendió hasta el joven recibiéndolo. ¡Era El Rubí Goron, la piedra espiritual del fuego! Link no sabía a qué se refirió con pacto de hermanos, pero ya tenía la piedra espiritual. ¡Ahora ya podía regresar con la Princesa!

-¡Hermano!- Le llamó el jefe -Seguirás aprendiendo nuevas habilidades durante tus viajes, ¿verdad? Tal vez deberías ir a ver a la Gran Hada que vive en la cima de la montaña de la muerte, estoy seguro que ella te ayudará- Se dio la vuelta y miró hacia arriba -¡Vamos a decirle adiós a nuestro hermano!- Gritó a los cuatro vientos.

De repente cuatro goron cayeron a los lados de Darunia, ante la mirada estupefacta de Link, estos se acercaron lentamente hacía él.

-¡Buen trabajo! ¡Ven aquí para que te debemos un abrazote goron!- Dijeron al unísono.

El espadachín se asustó al imaginarse ser aplastado por ellos por lo que intentó correr a la dirección de Kakariko, pero otro goron cayó justo por ese camino. Sin más opción siguió corriendo hasta la cima esperando encontrar a la Gran Hada.

Tras perder de vistas a los seres rocosos Link logró llegar a la cima de la montaña después de varios minutos subiéndola. Navi solo reía por la reacción que él tuvo hace unos momentos.

-¿Tanto no te gustan los abrazos?- Preguntó la sílfide sin parar de reír.

-¿Estás loca?- Insinuó -¡Pude haber muerto siendo aplastado por ellos!- Comentó incomodo al recordar el momento.

-¿Y si Zelda fuese un Goron recibirías sus abrazos de la misma manera?

Esa pregunta fue inesperada para el joven -Pues...- Tartamudeó sin saber cómo responderle.

Navi quería seguir molestándolo por eso, pero al sentir una energía familiar se centró en ella -¡Link la Gran Hada está tras esta cueva!- Señaló una roca que parecía bloquear el paso.

-¿Segura?- Preguntó aliviado de que ella cambiara el tema, la sílfide le asintió por lo que lanzó una bomba al obstáculo, estallando en pedazos y entró a la cueva secreta.

Por dentro recorrieron un pasillo que pasó de ser rocoso a tener estructuras como de un templo, al llegar al final se encontraron con una zona de apariencia mágica, había un camino singular en el centro, con agua a los lados, de las paredes caían más gotas del líquido, y al frente estaban unas antorchas iluminando el lugar, entre estas había una enorme fuente con un símbolo de la Trifuerza en la entrada.

El joven se puso sobre dicho emblema, al verlo detalladamente ya supo que hacer, por lo que sacó su Ocarina y entonó la Nana de Zelda.

Una risa resonó por toda la sala mientras que en la fuente apareció una enorme figura femenina. Pelirroja, con los ojos rojos, su cabello estaba atado a unas plantas separándolo en cuatro largas colas, tenía un exagerado maquillaje sobre el rostro, aunque a Navi le pareció normal. Traía puesto un traje extraño de hojas y plantas que apenas cubrían lo necesario todo su torso hasta toda la cintura, y sus piernas estaban totalmente desnudas.

-¡Bienvenido Link!- Saludó sorprendiendo al susodicho, aunque este ya estaba enmudecido ante su repentina aparición -Soy la Gran Hada del Poder- Se presentó -Voy a despertar el poder mágico de tu interior, y así podrás usar una nueva técnica de ataque para uno de tus movimientos... ¡Recibe mi regalo!

La enorme hada extendió sus brazos, haciendo aparecer un haz de luz sobre el rubio que empezaba a sentirse un poco extraño, al terminar su conjuro Link se sintió más aliviado, toda sus heridas habían desaparecido, solo quedaba las pocas partes destrozadas de su vestimenta. Pero también se sentía un poco diferente aunque no sabría cómo explicarlo.

-Recuerda que el poder mágico necesita una fuente de energía- Explicó -El tuyo proviene de tu vitalidad, mientras más lo uses más rápido te cansarás- Miró al joven detalladamente -¡Oye, niño! ¿Tienes alguna conexión con la Familia Real? Pues deberías visitar a mis amigas que se encuentran por todo el reino. ¡Ellas te concederán nuevos poderes! Una se encuentra en el camino hacía el castillo...- Rió. ¡Cuando estés cansado por la batalla, ven a verme!- Y lentamente desapareció entre las aguas de su fuente mientras reía.

Link seguía sin creer lo que acabó de ver, ¿eso era un hada? En toda su vida solo había visto las del bosque, como Navi. Hyrule sin duda estaba lleno de sorpresas.

-¿Y bien?- Preguntó la sílfide, volando sobre la cabeza de su compañero -¿Sientes algo diferente?

El rubio miró sus manos tratando de identificar su nueva habilidad -Creo que sí, siento una extraña energía en mi interior...

-Es poder mágico- Explicó -Ahora si tu vitalidad se siente distinta, solo procura no gastarla a lo loco.

-Bueno, ahora sí debemos regresar al castillo, Zelda nos debe decir dónde queda la siguiente piedra- Caminó hacía la salida.

-A mí no me engañas, quieres ver a la Princesa- Rió al ver la reacción de su protegido.

-Sí, lo admito- Confesó rascándose la nuca.

-Pues no la hagamos esperar- Dijo la hadita adelantándose, seguida del joven.

Link suspiró sonriendo, ya tenía la segunda piedra, faltaba poco para cumplir la misión que Zelda le encomendó, y así detener a Ganondorf, después de todo nada podría salir mal ¿No?

...

Continuará...


Comentarios Finales: Bueno, Link finalmente consiguió la segunda piedra espiritual, el recorrido por el pozo no sirvió para nada, Impa no estalló por el desorden y afín puse un pensamiento de Ganondorf XD

Quiero agradecer a Egrett Williams por ser mi Beta y por su tiempo récord en revisar este Cap XD, a Fox McCloude, Sakura XD, Devil-in-my-shoes, y a Kaioshin135 por sus comentarios, gracias en serio.

También a los lectores fantasmas, aunque quisiera que al menos comentaran, no pierden nada en hacerlo.

Y supongo que eso es todo, el siguiente capítulo sera otro que se desviara de la secuencia del juego como el cuatro, Impa vera lo inesperado, y por supuesto el tercer encuentro entre Link y Zelda.

¡Hasta el siguiente!