Disclaimer: The Legend of Zelda Ocarina of Time es propiedad de Nintendo.
THE LEGEND OF ZELDA
OCARINA OF TIME
Por LinkAnd06
Capítulo 8: Inquietudes
La luna junto a las estrellas iluminaban aquella oscura noche, dando luz a los alrededores de la pradera de Hyrule. La ciudadela mantenía su puerta cerrada por lo que nadie podía entrar a esas horas, a pesar de que recién había anochecido.
Impa había acabado de llegar, gracias a su magia era capaz de adelantar sus viajes entre Kakariko y la ciudadela, haciendo aquellos largos trayectos más cortos. Ya que la entrada al pueblo estaba cerrada debía tomar una ruta secreta que solo ella y la princesa conocían. Estaba a punto de entrar, pero una enorme sombra se reflejó en su campo de visión, curiosa se dio la vuelta encontrándose con una figura que descendía lentamente del cielo, se veía totalmente oscura al haber atravesado la luna.
-¡Hola Impa!- Saludó el joven del bosque sostenido a las patas del enorme búho. Vaya que la guerrera de las sombras jamás se esperó algo como eso, su cara de sorpresa lo decía todo.
-Llegamos joven Link- Le dijo el ave al posicionarse a una altura segura del suelo, que fue cuando el joven finalmente se soltó. Tras eso el sabio volador se fue sin decir nada más.
Link le despidió con el brazo -¡Gracias por todo!
-Veo que te divertiste mucho- Insinuó la Sheikah al ver al joven tan contento, suponía que había cumplido su misión y por eso regresó.
-¡Ni lo creerías!- Se adelantó Navi contenta, el vuelo le había gustado -¡Que suerte que aquel extraño búho estaba frente a la salida de la fuente de la Gran Hada. Sin él habríamos llegado mañana.
La guerrera de las sombras negó con la cabeza cruzando los brazos -Tienen suerte de llegar justo ahora- Insinuó -Solo yo conozco la forma de entrar a estas horas, ni siquiera el Rey lo sabe.
-¿En serio? Vaya...- Murmuró el joven, no sabría qué hacer si se quedara atrapado afuera, por más extraño que sonara.
-Mejor entremos ya, seguramente la princesa se alegrará de verlos- Comentó la guerrera de la sombras caminando hasta una esquina de la entrada, seguida de los recién llegados, pero tras unos pasos paró en seco con una expresión de alerta en su rostro alarmando al joven.
-¡¿Qué sucede?!- Preguntó Link ansioso, preocupado de verla tan alarmada. Pero la Sheikah solo miró a los lados y cambió su expresión a la de siempre mientras continuaba caminando hacia la entrada. Sin más opción el espadachín le siguió pero más confundido que tranquilo.
Desde una distancia prudente oculto en unos arbustos se encontraba Sombrita, atento a los movimientos de la guerrera, no debía perderla de vista pero ahora que él joven estaba con ella quizás tendría una ventaja para buscar a la princesa... Si tan solo lo hubiera pensado cuando la tenía tan cerca aquel día que buscó el libro...
Rygan por su parte estaba dormida como un tronco en la cabeza del sombrío, a veces murmurando cosas sin sentidos que llegaban a incomodarlo, pero no debía distraerse, tenía un nuevo objetivo... Quizás uno de los más importantes para él.
Era una mañana muy tranquila ese día, una donde cualquiera al levantarse expresaría felicidad de despertar en un nuevo día. Sin embargo, aquí en el palacio las cosas eran muy distintas, me encontraba en los aposentos de mis padres, sentada en una silla al lado de la cama, sobre esta se encontraba mi madre, yo tenía seis años en ese momento.
Recuerdo que se veía totalmente pálida, sus hermosos ojos azules no mostraban su habitual firmeza y su cabellera rubia de igual forma no se veía muy bien, apenas podía articular palabra, todo por culpa de su enfermedad, una que actualmente ya le encontramos cura pero que lamentablemente para esos momentos no existía.
-Hija...- Me habló muy suavemente al no poder hablar bien -No creo... que lo consiga...
-¡No digas eso!- Le respondí tristemente, era una imagen desgarradora para mí, haber visto a la mujer más fuerte que había conocido, a mi propia madre totalmente vulnerable y sin cura para su malestar, me entristece recordarlo... -¡Estoy segura que estarás bien! Nada te pasará...- Dije sin poder contener las lágrimas, podía sentir como su vitalidad bajaba cada segundo.
-Prométeme... que siempre seguirás a tu corazón... no importa si eso implique... contradecir las mismísimas leyes...- Me miró seriamente -Sé que elegirás el camino correcto... que serás la reina que Hyrule necesita, así tu padre esté en contra de tus decisiones...
Me sorprendí de escuchar su propuesta, era como si dijera sus últimas palabras -¿Crees que pueda serlo?- Pregunté cabizbaja – Sin ti no creo que pueda...
-No lo creo... Lo sé- Dijo con firmeza -Por favor... solo así podré irme en paz...
-Lo prometo...- Respondí tratando de no caer en llanto.
Me sonrió, a pesar de sentirse fatal se sentía satisfecha de aceptar su propuesta, ella confiaba totalmente en mí, como si supiera de lo que sería capaz de hacer en el futuro -Gra…gracias, mi niña- Cerró los ojos cayendo en un sueño profundo pero sin borrar su sonrisa, una que jamás fue capaz de borrar así como mostrar su mirada.
Su energía se extinguió...
No lo soporté más, abrasé su cuerpo con todas mis fuerzas y lloré como nunca antes lo había hecho, la había perdido...
Minutos después mi padre entró a la habitación y se unió a mi abrazo, sabía que también estaba llorando, ya había hablado con ella antes que yo... Me estrechó más contra él, demostrándome que siempre estaría a mi lado sin importar que...
Querido padre... ¿Qué pasó contigo?
Ya no eres ni la sombra de aquel que estuvo conmigo en ese momento, compartiendo mi dolor...
*°*°*°*°*°*°*°*°*0*°*°*°*°*°*°*°*°**°*°*
-Madre...
La princesa se encontraba en sus aposentos con una mirada de profunda tristeza, sentada al costado de su cama, con los pies en el suelo, miraba el retrato de su madre, era del día que había sido coronada como reina, unos años antes de que ella misma naciera. Zelda había decidido verlo al no soportar aquel dolor que la acompañaba, el de no poder hacer nada contra el destino que le esperaba, desde el día que su progenitora falleció cumplió con su palabra de seguir a su corazón, eso la llevó hasta su actual problema, uno donde su padre no creía en sus palabras y tuvo que recurrir a la ayuda de un joven que apenas había conocido ese día, pero que ahora era especial para ella. Por más que quisiera evitar el destino de su amigo, no podía hacer nada.
-Zelda...
La susodicha miró hacía el balcón, era Impa que la miraba con suma preocupación, supuso que ya sabía el por qué, su protectora la conocía tan bien -Impa...- Susurró antes de correr hacía la Sheikah y abrazarla, esta le correspondió poniéndose a su altura.
-Tranquila, sé que aún no lo superas- Comenzó -Pero te aseguro que todo saldrá bien, después de todo estas cumpliendo con tu promesa ¿No es así?
-Tienes razón- Sonrió tristemente, encarándola -Es solo que me duele recordarlo, pero quería hacerlo.
La guerrera de las sombras la miró, la regente usaba la misma ropa que había usado en su pequeña escapada del castillo, la misma de cuando se encontró con Link solo que ya no llevaba nada sobre su cabeza, si no fuera porque conocía tan bien a la pequeña fácilmente no la reconocería como la princesa. Ya sabía lo que estaba a punto de hacer y eso le recordó algo más -No deberías estar tan triste- Le sonrió –Sobre todo cuando afuera te espera alguien especial.
La regente iluminó su mirada al escuchar eso ya sabía con certeza a quién se refería -¿De verdad?- Preguntó ansiosa -Será mejor no dejarlo esperar.
Tras decir eso la princesa se fue por su pasadizo secreto, uno que solo ella e Impa conocían después de despedirse de ella. Esta le había dicho que vaya con cuidado pues estaría muy ocupada esa noche.
Sin embargo eso no era verdad, desde que llegó a la ciudadela empezó a sentir una extraña energía cerca, una que jamás había sentido y le asustaba detectarla, prefirió no contarle nada de eso a su protegida, pues prefería que pasara un rato con el joven tras pasar todo el día tan preocupada. Descubriría por sí sola de quién se trataba, de alguna forma la alertaba...
Link se encontraba sentado junto al árbol que estaba al frente de la salida del castillo, emocionado de volver a pasar un rato junto a su amiga no podía esperar a ver que podrían hacer ahora. Navi volaba sobre su cabeza, emocionada de pasar tiempo con ambos de forma pacífica, al menos eso esperaba.
-¿Crees que venga?- Preguntó el joven sin poder ocultar su ansiedad, haciendo reír a su compañera.
-Por supuesto- Confirmó la sílfide, asintiendo con su cuerpo -¿Por qué no vendría? Sabes que ella te aprecia mucho.
-Es una princesa- Bajó la mirada -Puede que este ocupada, ya sabes, con sus deberes...
Navi giró levemente hacia el castillo, podía sentir la energía de la regente acercándose, se lo diría a su compañero, pero prefería que él mismo se diera cuenta -No creas eso, apenas es una niña puede que tenga algunas pocas libertades de momento.
Link la miró alzando una ceja -¿Lo crees?- Insinuó -Zelda nos dijo que su padre era muy duro con ella...
-Y no te equivocas- Dijo una tercera voz atrás de ellos, una que ya conocían. El joven sonrió al escucharla.
-¡Zelda!- Saludó alegremente acercándose a ella.
-Que gusto volver a verte- Dijo la regente sonriendo -La espera me pareció eterna... muchas cosas han pasado en tan poco tiempo...
-Lo mismo digo, en Kakariko y la montaña de la muerte ha sido casi igual- Se rascó la mejilla -Como aquel desorden en la casa de Impa y la misteriosa voz que escuché...
-¿Sigues con eso?- Interrumpió la hadita -Ya te dije que no fue nada, si no, lo hubiera sentido.
-Por lo que veo tienen mucho que contar- Dijo la princesa con los brazos cruzados -Entonces vamos, la noche no será eterna.
-¡De acuerdo!- Dijo Link animado, tomó a su amiga de la mano y se adentraron a la ciudadela, que a pesar de haber anochecido aún se encontraba llena de pocas personas, esperaban disfrutar de algún nuevo juego.
Desde el techo de una de las casas los observaba Sombrita con una expresión de confusión, no porque le extrañara la enorme confianza entre los niños, ya los había visto la otra noche, sino por algo que no comprendía de ellos y esperaba poder resolver esa enorme duda. Rygan seguía dormida sobre su cabeza ya casi se recuperaba, quizás le pudiera ayudar en esto al despertar. Al verlos adentrarse al pueblo los siguió desde las alturas no se arriesgaría a que el espadachín lo viera.
Lo que él no sabía es que oculta entre las sombras le observaba la Sheikah totalmente incrédula de lo que veía, aquella extraña energía que sintió resulto ser una figura grisácea, desde esa distancia no lo podría distinguir por lo que tendría que acercarse más a él, pero sin ser descubierta aunque eso no sería un problema para ella, ya sabía ocultar hasta su esencia...
Los jóvenes recorrieron toda la ciudadela jugando a atraparse entre ellos, muchos de las personas que habían alrededor se extrañaron de ver a dos niños jugando a esas horas pero les dejaron hacer lo suyo, por suerte no reconocían a Zelda al no llevar nada de la realeza puesto. Compraron un postre en uno de los puestos de comida, el mismo del encargado que se peleó con Link antes, su cara de sorpresa no tenía comparación al volver al ver de nuevo al niño con una compañera que poseía mucho dinero, a pesar de lo simple que era su ropa, pero no les refutó, nada por suerte.
Tras unos minuto se dirigieron al Templo del Tiempo, o al menos a la parte exterior de este, el edificio tenía una apariencia algo antigua, seguramente ya habían pasado varios siglos de haberse construido. Ambos fueron hasta un árbol cercano a este, al ser un lugar muy tranquilo era perfecto para seguir conversando. Llevaban sobre su rostro unas máscaras, ella la keaton y él la capucha conejo, la única que le quedaba.
-Entonces, ¿allí es donde se deberán juntar las piedras espirituales?- Preguntó el joven mirando la estructura detalladamente.
-Si, tras eso el portal del tiempo se abrirá – Le confirmó -Después de eso ya podremos tomar la Trifuerza y pedir un deseo antes que él.
-¿Qué desearás?
-Pues nada en específico para mí, tal vez algo que ayude a todo el reino- Lo miró extrañada -¿Tú no prefieres desear algo?
El joven lo pensó, seguramente hace días le hubiese respondido directamente que pediría que sus compañeros del bosque dejaran de ser tan duros con él, pero ya no veía necesario hacerlo, no cuando sentía que la amistad de Navi, Saria, Darunia y sobre todo la de Zelda eran más que suficiente para él -No, la verdad no- Confesó sonriendo -Sé que tu desearás lo mejor para tu reino.
Zelda no se esperaba dicha respuesta, él al igual que ella prefería usar la única oportunidad de pedir un deseo en algo que beneficiara a todos por igual, y de la misma forma apoyaba su decisión dejándole a ella esa decisión. Al igual que antes lo hacía su madre, él confiaba que podría llevar a Hyrule por buen camino si solo seguía su corazón -De acuerdo, está decidido- Le afirmó sonriendo.
Link se rascó la nuca riendo, le gustaba verla sonreír de esa manera y no que estuviera tan cabizbaja como seguramente estuvo en los últimos días, como le había dicho Impa.
-Y bueno, ¿cómo fue tu aventura?-
Tras esa pregunta Link le contó todo lo que pasó en Kakariko, la montaña de la muerte, el bosque perdido y la caverna de los dodongo, aquel difícil combate contra el Rey Dodongo y el cómo los goron querían recompensarlo con un abrazo
-... Y huí antes de morir aplastado entre sus brazos, pero sé que siguen agradecidos- Finalizó de contar su aventura el joven, un poco incómodo por esa última parte. La Princesa rió por la forma en que su amigo le contó ese momento.
-Vaya, a pesar de cómo se sentían ellos no han cambiado su alegre forma de ser- Dijo la regente recordando cuando visitó a los goron hace algunos meses.
-¿Y qué hay de ti? ¿Sucedió algo en estos días?- Preguntó Link curioso.
La regente se quedó pensativa, no sabía si contarle lo que leyó en aquel libro o que opinaría al respecto, ¿seguiría confiando en ella si se lo decía? -Pues nada tan importante, pero por suerte logré mantener a salvo la ocarina- Comentó -Ganondorf jamás la encontrará.
-Que bueno, ahora que solo falta una piedra, ¿significa que pronto todo acabará?-
-Eso espero...
-¿Y qué pasara después de qué todo acabe? ¿Nos seguiremos viendo?- Preguntó con una mezcla de seriedad y angustia, la verdad no quería alejarse de ella repentinamente.
Zelda se sorprendió con esa pregunta, estaba a punto de contestarle pero no dijo nada al ver entrar a la zona un sujeto que corría como si entrenara para algo. Link lo reconoció, era el primer hylian que había visto, se veía muy cansado pero eso no evitó que se acercara hacia ellos.
-¡Oh! ¡Esas orejas lucen fantásticas!- Exclamó sorpresivamente señalando al joven -¿Cuánto pides por ellas?- Buscó apresuradamente en sus bolsillos.
Pero antes de que Link pudiera contestar el corredor le dio una rupia purpura y tomó la capucha.
-¡Con esto seguramente correré más rápido!- Gritó a los cuatro vientos.
-¿No es demasiado lo que nos diste?- Preguntó Zelda incrédula de la emoción del recién aparecido.
En un espacio de la zona apartado, los observaba el sombrío prestando atención a cada detalle de lo que pasaba entre los niños. Su compañera volaba sobre su cabeza, aburrida de tanto esperar.
-¿Qué es lo qué esperas ver en ellos?- Preguntó Rygan mirando de reojo la escena, harta de esperar tanto.
-Silencio...- Murmuró Sombrita escuchando la conversación. La hadita bufó mirando alrededor tratando de entretenerse.
Aunque sentía curiosidad por el repentino interés de su apodado respecto a ellos, quizás tenía que ver en parte con su objetivo.
-¡Bueno gracias por la capucha!- Agradeció felizmente el corredor -¿Cómo se llaman? Me parece extraño encontrar a niños por aquí a estas horas.
-Yo soy Link- Se presentó luego señaló a su amiga -Ella es Yuy, mi compañera.
-Un gusto darle la máscara- Dijo sonriendo, aunque aún le parecía extraño esta forma de vender.
-Bueno, me debo ir- Se giró y comenzó a correr -¡Debo romper mi marca!- Y se fue de la zona.
-Eso fue un poco extraño- Insinuó Navi, que se mantuvo en silencio a todo momento.
-Al menos con esta ya logré entregar las cuatro máscaras- Dijo el joven con devoción -Ahora debo darle a vendedor el dinero.
-Podríamos ir ahora- Pidió Zelda -Me gustaría conocer la tienda.
Link le asintió sonriendo, aceptando su propuesta, le encantaría seguir explorando con ella. Y sin decir nada más ambos se dirigieron a la dichosa tienda que se encontraba a una poca distancia de allí.
-¿Ya se van? ¡Que pérdida de tiempo fue esto- Insinuó Rygan negando con su cuerpo -¿No lo crees?- Le preguntó a su acompañante, pero este estaba pensativo con una expresión de confusión. Esto la intrigó -¡Ey! ¡Te estoy hablando!
Pero el descolorado no le prestaba atención, una sola palabra que escuchó por parte del joven lo impactó por completo, una que ya había escuchado antes y sabía con certeza a que se refería -Yuy...- Murmuró, sorprendiendo a la rojiza.
*°*°*°*°*°*°*0*°*°*°*°*°*°*°*
-Eres demasiado patético- Rió mordazmente -Ni cuenta te das del daño que te causas en esta absurda búsqueda tuya- Negó con la cabeza -Es divertido ver cuánto daño te haces a ti mismo.
-¡Cállate!- Vociferó frustrado -No lo entenderías...
-¿Qué conseguiría con eso?- Respondió burlonamente -Ya me entretiene ver como haces sufrir a los que quieren ayudarte.
-No creo que eso me ayude... Ya les dije que Yuy no es...
*°*°*°*°*°*°*0*°*°*°*°*°*°*°*
-Sigo sin comprender a que se refería...- Susurró Sombrita para sí mismo, con una mano en su mentón aquel nombre que se relacionaba con ese recuerdo le intrigaba mucho.
-¡Sombrita!- Volvió a gritarle por quinta vez Rygan.
-¿Eh?- Este la miró extrañado, pero segundos después reaccionó -Lo siento me perdí en un recuerdo- Se disculpó mirando hacia donde se fueron los jóvenes.
-¿En qué tanto pensabas? ¿Acaso descubriste lo que querías?- Preguntó curiosa, esperaba ansiosamente alguna respuesta esta vez.
Él sonrió con los ojos cerrados, riendo mordazmente -Creo que sí, pero necesito pensarlo un poco- Dijo poniendo sus brazos en jarra.
-¿Qué tanto espiaban ustedes?- Preguntó una tercera voz, impactando totalmente al sombrío, la sílfide se paralizó al ver quién habló.
Sombrita giró levemente su cabeza para ver quién le descubrió, no podía creer lo que sus ojos veían.
Era Impa, los observaba con una expresión de molestia y los brazos cruzados. Sombrita se maldijo a sí mismo por descuidarse.
-¿Y bien? ¿Qué es lo que buscan de la princesa?- Volvió a preguntar la guerrera de las sombras, enojada pero a la vez confundida no solo porque la persona quién tenía al frente era completamente de color gris, como si no tuviera color, era por su esencia se le hacía de alguna forma familiar, a pesar de ser la primera vez que veía a este sujeto.
-No... es asunto tuyo- Respondió secamente el sombrío sin saber cómo salir de esa situación.
-¡Todo lo que tenga que ver con su majestad es asunto mío!- Aseguró la sheikah con firmeza -¡Habla de una vez o me obligarás a tomar medidas drásticas!- Le advirtió con seriedad. Este se giró completamente mirándola sin expresión alguna como si le diera igual todo lo que acababa de decir.
La guerrera lo miró detalladamente, él vestía un traje de combate sheikah con un protector en la parte delantera de su torso que tenía el símbolo de su raza en el centro de este y unas rayas en la parte inferior. Se sostenía con unas cuatro correas conectadas que llegaban hasta su espalda, sobre estas guardaba tres de sus armas, dos de ellas eran cuchillos de combate. En su cintura portaba un cinturón con un extraño artefacto que brillaba en un tono azulado en el lado izquierdo y un palo negro en el derecho. En sus brazos usaba unas hombreras con las mismas rayas y unas vendas en los antebrazos. Las facciones de su rostro se le hacían un poco conocidas a pesar de ser la primera vez que las veía. Su cabello era un poco alborotado con algunos mechones sobresaliendo al frente. Sus ojos eran rojos como la sangre y lo único que tenía color. Pero lo que más le intrigaba era su esencia, como si la conociera.
Sombrita solo rió mordazmente como respuesta, sonriendo mientras miraba hacia abajo -No me importan tus medidas- Cruzó los brazos -Es obvio que tu traje aplana un poco tu busto pero puedo comprobar que tienen las medidas que llamaría ¨Ideal¨.
Rygan lo miró boquiabierta, conocía a Impa lo suficiente para saber cómo se pondría tras ese comentario -¡Estás loco!
-Demasiado...
La sheikah se enfureció al escuchar aquello, ¿cómo se atrevía a hablarle de esa manera? -¿Cómo dices?- Dijo con firmeza mirándolo endurecidamente, tenía muchas ganas de golpearlo por faltarle el respeto de esa manera.
-No frunzas tanto el ceño- Comentó negando con la cabeza -o tendrás más arrugas de las que ya tienes- La sílfide retrocedió a una distancia segura, esto iba a acabar mal.
-¡Ya basta!- Sacó el arma que tenía guardada en la parte de atrás de su cintura y saltó hacía él, el sombrío lo esquivo saltando para atrás cayendo de píe. Rápidamente tomó sus dos cuchillos de combate, uno en cada mano, y esperó a que la guerrera atacara primero.
-Adelante, si es que tienes tantas ganas- Le provocó mordazmente, ya sabía lo mucho que ella se había molestado con él. Impa intentó atacarlo con una serie de movimientos continuos pero él los detuvo varias veces con sus cuchillos, protegiéndose de los rápidos ataques.
El Sheikah aprovechó una breve distracción de ella para empujarla hacía atrás con una embestida, pero Impa lo detectó de repente por lo que saltó sobre el descolorado para esquivarle.
Al caer detrás de él la guerrera al tenerlo tan cerca intentó darle una patada, pero él detuvo su pierna firmemente con el protector de su brazo derecho. El joven sin pensarlo tomó la pierna de la sheikah con su otra mano y la jaló hacía él, atrapándola entre sus brazos con su espalda pegada a su torso, inmovilizándola.
Impa intentó liberarse del repentino agarre, pero el sombrío era más fuerte que ella a pesar de no parecer tan musculoso, no iba a dejarse vencer tan fácilmente, debía pensar en algo.
Sombrita no podía creer que la guerrera de las sombras lo hubiera descubierto, todo pasó tan rápido que no tuvo más opción que enfrentarse a ella directamente, era de las cosas que más quería evitar y no porque no quisiera.
-Deberías dejar de esforzarte tanto- Le susurró al oído -Contra mí no tienes oportunidad.
Ella le miró de reojo, con el ceño fruncido -¿Quién eres?- Le preguntó tratando de escapar de su agarre.
-Una sombra que no descansará hasta completar su objetivo- Respondió seriamente -Y estoy cerca de lograrlo, gracias a ti.
La Sheikah le miró incrédula, para nada iba a permitir que aquello pasara, pero le intrigaba saber que era -¿De qué objetivo hablas?
Sombrita tomó con una de sus manos el pecho derecho de la guerrera, impactándola -¡Pues descubrir cómo se siente esto al tacto con ese protector- Dijo mientras apretaba dicha parte, enfureciendo más a la Sheikah. Hacía todo lo posible para molestarla y evitar responderle alguna pregunta.
Impa no podía creer la forma tan descarada como él la trataba, era la más respetada entre todos los Sheikah y aparecía este joven de la nada a burlarse de ella, no iba a dejarlo vivir si seguía así. Con un rápido movimiento con su pierna logró zafarse del agarre y le dio un fuerte golpe en el torso con su codo, que pareció dañarlo gravemente. Pero él aprovechó la posición para embestirla con su cabeza tumbándola al suelo, ella con un giro rápido logró ponerse de píe.
-¡Adelante, estoy esperando!- Le gritó el sombrío preparando sus armas, esperando el siguiente movimiento de la sheikah, si fuera por él la mataría sin piedad pero no podía hacerlo, debía cumplir su misión sin matar a nadie, o sufriría las consecuencias.
-No importa cuánto me deba esforzar- Aclaró preparando su daga -Voy hacerte hablar- Corrió hacía él esperando acertar su movimiento. El joven sonrió mordazmente esperando a que se acercara.
Desde cierta distancia los observaba la rojiza sílfide, no podía creer que su apodado tratara con tanto recelo a la sheikah, sin duda sospechaba que había algo entre ellos, pero le confundía que ella pareciera no conocer al joven, esto se le hacía cada vez más raro. Lo mejor sería parar la batalla de alguna forma ¿Pero cómo?
-Debo pensar en algo antes de que se maten entre ellos...- Murmuró para sí misma -Si él quiere evitar matarla debe ser por algo...
Link y Zelda al salir de la misteriosa tienda de máscaras continuaron su pequeño paseo, fueron a jugar con los bombchu, unas especies de bombas móviles que se debían dirigir al blanco, donde la regente volvió a vencer al joven. Al terminar notaron que había menos gente que antes, quizás el tiempo se les pasó muy rápido sin darse cuenta, pero la Princesa quería un poco más de tiempo por lo que decidió que volvieran a conversar -Ven- Lo tomó de la mano, acción que lo sorprendió a pesar de estar acostumbrado a eso, ella lo llevó al mismo árbol donde se habían despedido la otra noche, se sentaron abajo de este.
-Zelda, ¿Algo te inquieta?- Preguntó Link de repente al verla un poco cabizbaja, no le gustaba verla así, aunque no sabía cómo ayudarla.
Ella pensó un momento antes de responderle quizás no habría problema en contarle aquello, después de todo ambos eran amigos -Pues... Antes de venir, me acorde de mi madre- Confesó cabizbaja -Es solo que, quisiera que todo esto se pudiera resolver de forma más fácil.
-Entiendo, ¿Pero no la hay?- Preguntó, si existía alguna otra forma estaría dispuesto a aceptarla.
Ella solo suspiró como respuesta, negando con su cabeza, supuso que solo quería evitar que él se arriesgara, comprendió lo mucho que se preocupaba, entonces si esta era la única manera por nada iba a fallarle, sí solo estaban a un paso de terminar con el gerudo.
-Sobre tu pregunta de hace rato, que qué haríamos al terminar con esto...- Dijo mirando hacía el firmamento, observando las estrellas -No lo he pensado todavía, desde que esto comenzó casi ni tuve tiempo para mí misma, además de estos- Confesó apenada de no tener respuesta.
-Deberías darte un poco de tiempo- Recomendó Navi, volando sobre ellos.
-Sí, debes relajarte no angustiarte tanto con esto- Le apoyó Link mirando a la regente.
-En estos momentos lo estoy- Dijo sonriendo -Y espero sea así cuando todo acabe.
Tras decir aquello ambos quedaron en silencio, uno muy relajante, habían pasado por mucho ese día, además de no saber cuándo podrían compartir un momento juntos de esa manera, querían disfrutar lo máximo posible...
Impa se encontraba jadeando, tras una larga batalla contra su rival a quién miraba atentamente, este parecía igual de cansado pero con una sonrisa en su rostro. Quizás solo trataba de molestarla pero no se dejaría engañar, él mismo admitió buscar algo de la princesa y no permitiría que se acercara a ella por nada del mundo.
El joven sheikah a pesar de mostrarse cínico y demente por fuera, en realidad estaba muy pensativo, no sabía qué hacer para salir de esa situación y evitar que ella siquiera dijera que él estuvo ahí. Apretó sus puños que aún empuñaban los cuchillos, ansiaba con todas sus fuerzas acabar con la vida de la tutora de la princesa, pero sabía con certeza que si lo hacía traería fatales consecuencias. Su compañera pareció notar el conflicto mental que sufría y disimulaba no tener, por lo que decidió actuar de una vez.
-Sombrita, tengo una idea pero necesito que la noquees- Le habló mentalmente al sombrío, esperando que aceptara su propuesta.
-No será fácil, es una guerrera demasiado fuerte- Respondió -¿no podrías hacer lo que sea qué harás con ella aun estando consciente?
-Sí, pero debes volverla a retener como lo habías hecho.
El descolorado asintió con la cabeza -Pues adelante.
Tras decir eso Sombrita corrió hacía la guerrera, esta al verlo esperó que se acercara pero antes de que pudiera atacarle un misterioso humo azulado apareció donde él se encontraba cegándola momentáneamente.
-¿Pero qué?- Se preguntó Impa tratando de deshacer el humo, no se esperaba aquél truco, uno que se consideraba muy sucio en un combate entre dos de su raza, ¿qué estupidez planeaba hacer este sujeto?
Inesperadamente Sombrita volvió a atrapar entre sus brazos a la Sheikah, pegando la espalda de esta sobre su torso, todo pasó tan rápido que Impa apenas pudo reaccionar.
-¡Rygan, ahora!- Gritó el joven descolorado a su compañera lo más fuerte que pudo mientras retenía a la tutora de la Princesa.
-¿¡Pero qué hacen!?- Vociferó Impa tratando de zafarse lo más que podía, pero inesperadamente la rojiza sílfide se pegó a su frente, paralizándola y dejando su mente en blanco, deteniendo sus movimientos.
Rygan probaba uno de los poderes que consiguió tras ser experimentada por los Sheikah. Estaba mirando los recuerdos de la guerrera, buscando alguna pista de lo que su compañero tanto buscaba, visualizó una cabaña en lo alto de una cascada que se encontraba arriba de un enorme lago con una inmensa criatura, sobre la cabeza de esta estaba una extraña figura azulada que no pudo identificar por la distancia, pero pudo deducir que era un zora, ya supuso donde se encontraba la localización.
La sílfide se separó rápidamente de la guerrera al encontrar lo que buscaba, esta se desmayó al no poder soportar tanta presión tras haberse agotado antes en una batalla, cayendo rendida en los brazos del sombrío.
-¿Qué fue lo que le hiciste?- Preguntó Sombrita sorprendido, jamás se imaginó que un hada fuera capaz de hacer algo así.
-Tranquilo, solo se desmayó- Le aclaró la sílfide -Visualicé sus recuerdos, tal vez drené lo que quedaba de sus fuerzas y por eso cayó rendida.
El sombrío cargó a la guerrera entre sus brazos mientras se levantaba -¿Puedes leer la mente?- Rió negando con la cabeza -Tú sin duda no dejas de sorprenderme, loquilla.
La rojiza aumentó su tonalidad y brillo, demostrando su felicidad –Je, je, no fue nada- miró por unos momentos a la inconsciente Impa, luego encaró de nuevo a su apodado -Encontré lo que buscabas, por lo visto tienen un tipo de casita secreta en los dominios zora.
-Vaya, debí haberlo pensado- Se regañó a sí mismo por no pensar dicha posibilidad -Lo mejor será ir hacia allá, pero debemos dejar a Impa en el castillo primero...
-¿Por qué?
-Espero que cuando despierte piense que solo se quedó dormida...- Miró a la susodicha seriamente -Y con suerte ni intente buscarnos, o decir algo al respecto.
Rygan asintió levemente con su cuerpo, su compañero tenía razón, sería arriesgado dejarla aquí como si nada -Entonces vayamos a la alcoba de la princesa- Recomendó -Estoy segura que si despierta allí funcionará tu idea.
-Cierto, después de todo desde allí nos siguió- Se dió la vuelta -¡Vamos!
Tras eso ambos se dirigieron al castillo, con cuidado de no toparse con nadie, pues debido al estado "invisible" de Sombrita no se podría explicar cómo el cuerpo de Impa estaba flotando, y lo que menos querían era empezar un alboroto.
La ciudadela se veía muy vacía en esos momentos, demostrando las altas horas que eran en ese momento, Zelda sabía que ya debía regresar al castillo así no quisiera.
-Lo siento, pero ya debo regresar- Dijo la princesa mirando a su amigo.
Link suspiró ya sabía que en algún momento pasaría, por más que no lo quisiera.
-La última piedra espiritual se encuentra en el dominio de los zora- Le aseguró -Fue divertido pasar tiempo contigo, al igual que la otra vez- hizo una reverencia -Gracias.
-Fue un gusto, espero podamos repetirlo cuando todo acabe- Dijo rascándose la nuca, sonriendo levemente, sin más opción que despedirse.
-Te deseo suerte en esta última búsqueda- Dijo ocultando su pesar, pues sabía que pasaría con él después, por más que esperaba que no fuera así. Se acercó hasta el joven y besó su mejilla -Ten cuidado...-Susurró retrocediendo lentamente ante su sorprendida mirada.
-Lo tendré...- Susurró viendo cómo se alejaba para dirigirse al castillo, no sabía con certeza cuando la volvería a ver, tenía un mal presentimiento.
-¿Qué pasa, Link?- Le preguntó Navi, preocupada. Se había quedado callada durante casi todo el reencuentro con la princesa, pero la expresión que ahora mostraba su amigo la ponía nerviosa, se veía asustado.
-Nada, tranquila- Respondió sonriendo mientras volvía a recostarse bajo el árbol, disimulaba estar bien pero en realidad ni sabía lo que sentía.
-De acuerdo, lo mejor será que descanses- Dijo la hadita -ha sido un largo día.
Él solo asintió mientras observaba el firmamento, viendo la luna que en ese momento se encontraba llena, a su alrededor habían pocas estrellas como si representaran su vida al tener pocas pero verdaderas amistades. Sonrió, quizás no tendría por qué preocuparse si ya casi estaban por salvar al reino de lo que sea que quiera hacerle Ganondorf...
En la habitación de la princesa se encontraba la guerrera de las sombras acostada sobre el sofá que se encontraba allí. Aún no recuperaba el conocimiento, pero parecía que estuviera profundamente dormida. Frente al mueble, observándola se encontraban el joven Sheikah y la rojiza sílfide, el primero observándola inexpresivo, no se podría saber con certeza que pasaba por su mente, esto intrigaba mucho al hadita, que no le gustaba que su apodado le ocultara demasiadas cosas.
-¿Ya me vas a decir que hay entre ustedes?- Preguntó con firmeza, pero su compañero no pareció inmutarse seguía observando a la mujer de forma inexpresiva.
-Es complicado...- Confesó el sombrío -Y no creo que sea conveniente decírtelo... es lo mejor- Cerró los ojos apretando sus propias manos en forma de puños, tratando de aguantar sus enormes ganas de hacer sufrir a la Sheikah.
-Puedo notar que quieres hacerle algo malo...- Le advirtió -Pero a la vez te resistes de hacérselo- Sonrió maliciosamente sospechando lo que podría ser -¿Ella te gusta?
Él bajó la mirada, cerrando sus ojos -No...al menos no de ese modo que piensas.
Rygan suspiró, si no podía hacerlo hablar prefirió cambiar de tema -A pesar de que ella fue quien me mantuvo retenida, puedo ver que es una gran persona, pero sigo pensando que su título como niñera de la princesa es absurdo para alguien como ella- Rió para sí misma.
-Vámonos- Se giró en dirección hacia el balcón -Ya no tenemos nada más que hacer aquí- Caminó hasta la estructura, seguida de la rojiza.
-¿Ya tienes todo lo que buscabas?
-Sí, solo queda averiguar si en ese refugio se encuentra lo que busco- Le aseguró, se detuvo en el balcón observando el firmamento -Pero primero- Sonrió maliciosamente -Una pequeña parada...
-¿Cómo son los zoras?- Preguntó Link con su vista hacía el firmamento, seguía recostado en el mismo lugar.
-Son criaturas acuáticas humanoides que viven en las aguas dulces del reino- Le explicó Navi, recostada sobre la cabeza del rubio -Son más serenos y calmados que los Goron, solo espero su situación no esté tan complicada.
El joven rió al saber a qué se refería, en el bosque tuvo que tratar de curar a su guardián para salvar aquél frondoso lugar y recibir la esmeralda, en la montaña de la muerte tuvo que liberar una cueva de varios monstruos para que los Goron pudieran comer rocas y obtener el rubí, ¿qué cosa tendría que hacer para los zora?
-Lo sabremos cuando lleguemos- Dijo el espadachín cerrando los ojos, esperando dormir -Hasta mañana Navi.
-Descansa- Respondió antes de hacer lo mismo, pero se detuvo al sentir una extraña y conocida esencia, miró a su alrededor tratando de averiguar de dónde provenía -Tal vez sea solo mi imaginación- Pensó antes de caer rendida al sueño.
Desde el techo de una de las casas, los observaba el sombrío con una sonrisa mordaz en su rostro, a su lado volaba la rojiza sílfide que se extrañó por la rara actitud de la azulada antes de dormir, pero le causaba gracia.
-Ya tengo lo que buscaba de él, no pensé que haya sido tan fácil- Dijo Sombrita negando con la cabeza.
-¿Qué cosa? Yo no vi que hayas conseguido nada- Le refutó Rygan confusa.
-Digamos... que ahora comprendo más a un quebrado amigo...- Susurró riendo mordazmente, confundiendo más a la sílfide.
-No entiendo a qué te refieres...
-Ni hace falta que lo entiendas- Le aclaró mientras se giraba -Este fue un asunto un poco personal, pero ya lo tengo resuelto- Empezó a caminar -Ahora descansemos, mañana iremos al refugio.
Rygan suspiró, cada vez se le hacía más difícil entender a su compañero -Si no puedo hacerte hablar... Tendré que leer tu mente a la fuerza- Sonrió maliciosamente -No puedo esperar a que ya sea mañana...
Y sin decir nada más se fue hacía donde se encontraba su apodado, ya mañana se preocuparía por eso.
...
Continuará...
Comentarios Finales: Bueno, este capítulo fue el mas fácil de hacer para mí XD lo terminé en tres días pues desde el 5 ya tenía las ideas para este planeadas.
Al fin detalle lo que viste Sombrita, pero aún sigue sin explicar porqué es gris el muy reservado, pero ahora que ya vieron esa nueva habilidad de Rygan supongo que ya saben que podría pasar ewe
Este fue el último encuentro entre Link y Zelda en este acto, no volverán a verse de ese modo hasta quien sabe cuando del siguiente, hasta a mí me duele pero así es la historia. Rayos aún tengo mucho que pensar de ese acto :,v
Agradezco enormemente a Egrett Williams por ser mi Beta y revisar este Cap en un tiempo récord XD, a Sakura XD, Fox McCloude, Devil-In-My-Shoes, Kaioshin135 y a Goddess Artemiss por sus comentarios, gracias por seguir apoyando esta atrocidad de fic, en serio :,v
Y también a los lectores fantasmas que espero alguno se atreva a comentar, ojala :v
¡Hasta el proximo!
