Hola a todos!

Siento muchísimo la demora, pero ya estoy de vuelta con la continuación de este intento de fic sobre nuestra adorada Choromi... digo... sobre nuestro amado Choromatsu (?)

Bueno, aquí tenéis, el cuarto capítulo. Espero que os guste!

{Red}


Capítulo 4 – ¿Sentimientos encontrados?

En toda la semana no fui capaz de quitarme de la cabeza las palabras de Osomatsu. Cada vez que le veía entre el público o le miraba desde la mesa que estaba atendiendo, mi corazón daba un vuelco. No podía concentrarme correctamente en el trabajo y me tropecé más de lo habitual mientras llevaba bebidas por las mesas, además de un par de tropezones en el escenario que por suerte no acabaron conmigo cayendo al suelo.

Tanto mis compañeras como la mismísima jefa notaron mis excesivos nervios, por lo que al final de mi primer turno de aquel día fui llamado al despacho de la jefa. Según me acercaba a la puerta del despacho, mis nervios aumentaban incluso más. No quería que me despidieran por esta tontería. Tratando de tragarme mis nervios, toqué un par de veces a la puerta antes de entrar, cerrando tras de mí y sentándome en una de las sillas frente a la mesa de la jefa. –Choromatsu-kun, ¿qué te ha pasado hoy? Es como si volviera a ser tu primer día. ¿Hay algo que te incomode? –Miré sorprendido a la jefa. ¿No iba a despedirme? E-estaba preocupada por mí… Sonreí ligeramente negué con la cabeza. A pesar de su preocupación, no podía decir que la presencia de uno de los clientes me ponía nervioso. Tampoco quería perjudicar a Osomatsu –E-está todo bien. Solo estoy teniendo un mal día… -continuamos hablando unos minutos más y al final mi jefa acabó por mandarme a descansar un poco.

Al salir del despacho tuve que cruzar la zona de las mesas para poder llegar a los camerinos. Miré de reojo a Osomatsu, tropezando al haberme distraído y desencadenando una pequeña sonrisa en su rostro. Obviamente me estaba mirando. No sé por qué lo había dudado.

Atravesé la sala lo más rápido que mis tacones me lo permitían y entré a mi camerino cerrando la puerta al segundo de estar dentro. Me senté frente al tocador, suspirando mientras apoyaba la cabeza sobre la mesa. ¿Qué me estaba pasando? Desde que me había acostumbrado a trabajar aquí no me había puesto tan nervioso, ni siquiera cuando descubrí a mi hermano entre el público.

Suspiré pesadamente, levantando la vista para verme en el espejo. A ver, Choromatsu, céntrate. Todo sigue igual que siempre, ¿verdad? ¿Ha habido algún cambio que pueda haber provocado esto? Piensa. Hmm…. En el club todo sigue igual, tengo el mismo horario, mis compañeras siguen siendo muy simpáticas conmigo y me dan ánimos casi cada vez que me ven, los clientes son muy amables conmigo, no he tenido grandes incidentes recientemente desde aquel tropiezo cuando me distraje por Osomatsu…

Espera.

Desde que hablé ayer por la tarde con él… m-me siento algo raro… por algún motiv-

Unos golpecitos en mi puerta interrumpieron mi hilo de pensamiento. Ajusté todo mi look correctamente y me acerqué a la puerta para abrirla. Para mi sorpresa y desgracia, al otro lado de la puerta no estaba otro mas que mi hermano mayor. Incapaz de retomar correctamente mi papel de camarera alegre y simpática le miré directamente a los ojos -¿Qué quieres? Estoy en mi descanso –Traté de no ser demasiado desagradable, pero los nervios estaban volviendo a apoderarse de mí y ahora no quería lidiar con las tonterías que seguramente Osomatsu iba a soltar. Él simplemente me sonrió de forma tierna, provocando que mi corazón diera un brinco –Solo quería saber si todo estaba bien. Te vi un poco preocupada cuando cruzaste la sala hace un momento y quería asegurarme de que no te hubiera ocurrido nada –Eso… fue realmente tierno de su parte… -S-sí, tranquilo. Todo está bien –desvié momentáneamente la mirada, algo sonrojado –Te agradezco mucho la preocupación y que te hayas acercado hasta aquí, después de lo de la última vez, para asegurarte de que estaba bien… -le dediqué una pequeña sonrisa, tratando de demostrar que realmente me pareció un gesto muy tierno.

Osomatsu hizo un amago de marcharse, dándome pie a comenzar a cerrar la puerta, pero en el último segundo, pareció reunir una cantidad increíble de valor y color rojo en sus mejillas y me detuvo, mirándome con decisión antes de hablar –Choromi-chan, quiero pedirte un favor. Quiero conocerte mejor, pero cuando estás en el club estás trabajando y no quiero molestar más de lo necesario… ¿P-podríamos… E-est… A-a-aceptarías tener u-una cita conmigo? Por favor –tras acabar su petición se agachó en una reverencia que mantuvo hasta que yo respondí. Había sido extremadamente tierno al preocuparse por mí, bueno, por mi alter-ego, de aquella manera a pesar de casi no conocerme, y se podía ver claramente lo mucho que se había esforzado para reunir todo el valor necesario para pedirme una cita…

En aquel momento prácticamente podía oír mi corazón latir con tanta intensidad que estaba seguro de que Osomatsu podría oírlo también. Jamás hubiera imaginado que el vago e irresponsable de mi hermano mayor pudiera comportarse tan tiernamente con alguien cuando tenía sentimientos tan fuertes hacia esa persona. Por un momento, que estoy seguro se le hizo eterno, me quedé mirándole con un gran afecto reflejado en mis ojos. Cegado por estos extraños y confusos sentimientos, respondí que aceptaba ir en una única cita con él, convencido de que no tendría otra posibilidad de conocer mejor este lado tan dulce que desconocía de mi hermano mayor, me tenía realmente embelesado por esa forma de ser que me estaba mostrando.

Inmediatamente, Osomatsu se levantó con la mayor sonrisa que pudo plasmar en su rostro y los ojos totalmente iluminados de esperanza y felicidad. Al verle así no pude evitar reír ligeramente antes de pedirle que se retirara para que pudiera prepararme para mi siguiente turno. Él, aún emocionado, asintió y me despidió con un suave beso en el dorso de la mano, como la última vez que vino a mi camerino, antes de irse rápidamente.

Tardé unos minutos en arreglarme correctamente antes de salir de nuevo a atender las mesas, esta vez con una sincera sonrisa plasmada en mi cara. Pasé más de lo necesario por delante de la mesa de Osomatsu, sonriéndole a él en especial cada vez que lograba que nuestras miradas se cruzaran. El mayor no tardó mucho en marcharse del local, poniéndome como excusa que era un hombre ocupado y debía marcharse para cumplir con sus recados. Ante aquello, reí suavemente, sabiendo la poca verdad que escondían las palabras de mi hermano. Me dio su número de teléfono antes de marcharse para que pudiéramos estar en contacto y acto seguido se marchó, dejándome totalmente sumido en mi nube, como si fuera una colegiala enamorada.

Lamentablemente, mi burbuja no tardó mucho en estallar. Apenas me giré para continuar con mi trabajo, caí en la cuenta de lo que acababa de hacer. ¡Acababa de aceptar una cita con mi hermano mayor!

Conseguí aguantar con una expresión neutra hasta que llegó el fin de mi turno. Volví aparentando tranquilidad hasta llegar a mi camerino y allí por fin desaté mi ataque de pánico.

Inmediatamente me quité la peluca y empecé a tirarme de los pelos, corriendo de un lado a otro de la habitación y repitiéndome lo estúpido que era por haberme dejado llevar por lo que me había estado diciendo el mayor de mis hermanos, definitivamente no podía sentir nada por él. Era imposible que sintiera nada por ese idiota, vago, inmaduro, egoísta, cara dura, maleducado, despreocupado, alegre, apasionado, cariñoso, dulce, tierno….

Solté un pequeño suspiro.

¿A quién pretendía engañar? Estaba totalmente pillado de mi hermano mayor.


Qué tal estuvo? Espero no haberme dejado ninguna falta de ortografía por ahí en medio!

Espero poder subir el próximo capi en poquito tiempo!

Nos leemos!