Hola de nuevo!

Mi portátil sigue sin colaborar, pero pude escribir esto desde el móvil y pasarlo al ordenador de mi padre para subirlo aquí! (podría haberlo subido desde el móvil directamente, pero quería asegurarme de que estaba todo bien antes de publicarlo)

Bueno, qué puedo decir de este capítulo? Nada que no sea spoiler, así que mejor cierro la boca(?).

Dejo que lo leáis tranquilamente, disfrutad!

{Red}


Capítulo 8 - Nuevos cambios, nuevos problemas

Al día siguiente, la jefa nos anunció que comenzábamos la nueva temporada, y con el cambio de temporada, se produjo un cambio en los horarios y turnos de todas las trabajadoras. Mis turnos como camarera se habían reducido considerablemente, pero a cambio tenía muchas más actuaciones. La mayoría de días trabajaba sirviendo las mesas durante dos o tres horas por la mañana, y luego actuaba varias veces por la tarde y noche. Mis tiempos libres eran principalmente por las mañanas, pero con turnos tan largos actuando, quedar por las mañanas me era imposible por lo que solo podía ver a Osomatsu (siendo Choromi) en el club.

A cambio, empecé a pasar mucho más tiempo con Todomastu, decidiendo el vestuario y charlando en mi camerino durante mis descansos. Siempre me preguntaba por el misterioso hombre que, según él, había conseguido robarme el corazón. Era una forma un poco cursi de decirlo, pero tampoco se lo negué. A cada pregunta que me hacía sobre el chico, yo trataba de responderle de la forma menos precisa posible, pero siempre acababa diciendo cosas que básicamente describían al mayor de nuestros hermanos claramente. Por fortuna, Todomatsu no pareció percatarse de ello.

Por su parte, Osomatsu me hablaba todos los días por mensaje, incluso atreviéndose a llamarme más de una vez. Cuando estaba en el club, solo podía verme mientras estaba en el escenario, ya que solo podía venir por las tardes y noches. Más de una vez trató de acercarse a mi camerino para tratar de verme, pero generalmente no llegaba ni a acercarse a la puerta, pues los de seguridad le detenían antes de llegar a su objetivo.

-Choromatsu nii-san, la actuación de hoy te quedó un poco floja –nada más abrir la puerta de mi camerino, ya estaba mi hermanito criticando mi trabajo -Tienes que recordar que hay que elevar un poco más la última nota y dar más fuerza al comienzo de la tercera estrofa –suspiré sentándome en la silla. Desde hacía unos días, Totty estaba ligeramente más insoportable de lo que era habitual (no quiero decir que normalmente lo sea, solo que ahora lo estaba bastante). Llevaba un tiempo quejándose de absolutamente todo lo que yo hacía y decía, no salía a hablar con mis compañeras como había estado haciendo, ni me preguntaba por mi chico misterioso.

Estaba claro que algo le ocurría, pero no creía que fuera a contármelo fácilmente –Todomatsu, ¿Qué te ocurre últimamente? Pareces molesto por algo –El menor me miró con el ceño ligeramente fruncido, haciendo un pequeño puchero con los labios, obviamente no iba a decir nada -¡Ahh! Estoy cansado de todos vosotros. A mi alrededor todo son parejitas felices. Tú tienes a ese cliente que tanto te admira, Jyushimatsu tiene a la chica esa… Homura creo que se llama, que le envía cartas todas las semanas… ¡Hasta el inútil de Osomatsu ha encontrado una chica! Se cree que no nos hemos dado cuenta, pero lo hace TAN evidente que hasta me duele que se crea que no sabemos nada… Y mientras tanto yo, estoy jodido porque no sé qué hacer respecto al estúpido de Atsushi… -le dediqué una pequeña sonrisa triste a mi hermano pequeño, acercándome a él para tratar de consolarle. Odiaba que se me dieran tan mal estas cosas, pero en ese momento tampoco podía hacer mucho más por él. Ya llegaba tarde a mi siguiente actuación, y todavía tenía que cambiarme de ropa y llegar al escenario. Me disculpé por tener que abandonarle de aquel modo, ofreciéndole de nuevo que se tomara una copa a cuenta mía y tratara de relajarse un poco.

Tras ponerme el vestido verde apagado con escote palabra de honor y falda interior en el mismo tono negro que el lazo que rodeaba mi cintura y se anudaba en la espalda, y ponerme los tacones negros, salí corriendo hacia el escenario, llegando con tiempo suficiente para recolocarme todo correctamente antes de subir.


Por una vez, decidí hacer caso del ofrecimiento de Choromatsu nii-san, saliendo en cuanto él desapareció de la habitación. Me acerqué a la barra y pedí un Cosmopolitan mientras me sentaba en uno de los taburetes a ver la actuación de mi hermano. Hasta ahora, solo le había estado oyendo desde el camerino o detrás del escenario con las otras chicas, por lo que esta sería la primera vez que vería una de sus actuaciones completa en directo.

Tomé un trago de la copa en cuanto me fue entregada, concentrándome en el color rosado del líquido mientras pensaba. De nuevo, en mi cabeza solo podía encontrar pensamientos e imágenes de lo que ocurrió aquel día…

Ambos estábamos completamente borrachos, teniendo que caminar uno apoyado en el otro para no perder el poco equilibrio que nos quedaba y caer al suelo en mitad de la calle. Atsushi-kun olía realmente bien a pesar del fuerte olor a alcohol que prevalecía sobre su aroma narural. Como su apartamento quedaba cerca, decidí pasar allá la noche con él, al menos hasta que pudiera volver a caminar por mi cuenta para llegar a casa sin necesidad de arrastrarme por el suelo.

Sin saber muy bien cómo, acabamos tirados en el sofá de su salón, discutiendo sobre quién estaba más borracho de los dos. No recuerdo mucho más de todo aquello hasta el momento en que me encontraba desnudo a excepción de mi ropa interior entre Atsushi y su cama. Recuerdo la suavidad de sus sábanas al contacto con mi espalda y el calor que despendía su cuerpo mientras se acercaba todavía más a mí, colocándose encima mientras me besaba apasionadamente. Yo correspondí a sus besos, colocando mis brazos alrededor de su cuello para acercarle más todavía.

Después de eso, lo siguiente que recuerdo es despertar con un fuerte dolor en el trasero y las caderas. Traté de levantarme, pero todo me daba vueltas y tenía un fortísimo dolor de cabeza, como si me estuvieran golpeando constantemente el cerebro. Cuando conseguí despejarme un poco, decidí abrir los ojos y levantarme a por un poco de agua.

Apenas recordaba nada de la noche anterior, por lo que ver aquella habitación que no era la mía me desconcertó enormemente. Ya sentado, pude apreciar la gran intensidad de los dolores en mi trasero y caderas, aunque no conseguía darle explicación a ninguno de ellos.

Miré a mi derecha, tapándome la boca al momento para evitar gritar. A mi lado se encontraba Atsushi, dormido y aparentemente desnudo. Me quedé mirándole en shock por un momento, hasta que los engranajes de mi cabeza volvieron a ponerse en funcionamiento y uní todos los puntos. Levanté la sábana rápidamente, descubriendo que ambos estábamos desnudos y sobre mis caderas habían unos recién formados moretones. Miré al suelo, tratando de localizar mi ropa, pero solo encontré mis calzoncillos, algunas prendas de ropa de Atsushi, una botella de lubricante y el paquete abierto de un preservativo.

Mierda.

Ignorando el dolor, me levanté lo más rápido que pude, cogiendo la ropa que iba encontrando de camino a la entrada y huyendo del lugar lo más deprisa que pude.

Todavía era de noche cuando salí a la calle. En un principio no miré hacia dónde iba, más concentrado en alejarme de aquel lugar lo antes que pudiera.

Esa fue la noche que me encontré con Choromatsu mientras salía del club. Pensé que aquello era una suerte, ya que la compañía de uno de mis hermanos me distraería lo suficiente de lo que me acababa de ocurrir.

Durante los días siguientes traté de evitar a Atsushi siempre que me era posible, quedando con distintos amigos todos los días para beber hasta tarde. Evitando así que el castaño pudiera quedar conmigo y, ya de paso, evitando preguntas innecesarias de mis hermanos, ya que llegaba a casa cuando todos se habían acostado.

Casi todas las noches, cuando llegaba, me sentaba en el kotatsu del salón a llorar en silencio, pensando de nuevo en lo que estaba haciendo. Sabía que tenía que hablarlo con mi amigo, pero era incapaz de hacerlo…

El inicio de la música me sacó de mis pensamientos, haciéndome levantar la vista hacia el escenario, donde mi hermano estaba empezando a cantar, sonriendo inmediatamente tras echar una mirada al público. Seguro que su admirador se encontraba entre los espectadores y por eso estaba sonriendo -ame furi demo kasa wa sasanai no –en seguida reconocí la canción ya que le había estado ayudando con los coros unos días atrás -(hajimemashite to neko wa naku), oki ni iri no hiiru wo nurasu no –hubo una pequeña pausa antes de que Choromatsu continuara con la letra –nanigenai you na nichijou ga ima, hora, kawaritai to aiiro ni somaridasu, mizutamari ni utsuru ichibyoukan, tada ichido kono me de mitemitai dake na no –No me había dado cuenta, pero parecía como si él y la chica que le hacía los coros estuvieran siguiendo unos pasos de baile, lo cual confirmé al ver como variaban sus pasos según se iban alternando las frases que cantaba cada uno en la siguiente estrofa –odoru yo, sekai ga yuraide mawaru no! todoku yo, sokudo wo agete –tras esto, volvieron a usar los mismos pasos, comenzado el estribillo -kakedashitai no, ashita made hitottobi, kinou no kare mo asayake mo inai kedo, sore de, sore de ii no, zutto tsudzuiteku, kitto susunderu –Por algún motivo, me dio la impresión de que la canción iba parcialmente dirigida a mí, más por el mensaje general que transmitía (sobre todo en las siguientes líneas), que en la letra en sí de la canción –motto aishiteru, hibi wo, kimi wo, isso nana koronde, nankai okiagatte, sou yatte mata kyou wo omoi aeteru –no aguanté más y me levanté del taburete haciendo algo de ruido y llamando la atención de algunos clientes, ente ellos el amante de Choromatsu, aunque yo no era consciente de ello, demasiado ocupado acabándome mi copa antes de volver al camerino de mi hermano.

Aunque seguía atento a la canción de su adorada Choromi, el admirador de mi hermano me vio dirigirme a los camerinos, devolviendo la vista al escenario una vez me perdió.

Mientras esperaba a que Choromatsu acabara para poder decirle que me iba y evitar una preocupación innecesaria, me quedé pensando en la canción, odiándome a mí mismo por ello. Quizá… debería hacer caso y no estancarme en el pasado, levantarme y seguir caminando, hablar con Atsushi y aclarar todo esto…

Aún no estaba seguro en absoluto de lo que sentía por él, pero al menos podríamos volver a intentar entrar en la categoría de amigos. Estaba comportándome como un cobarde, nunca me había arrepentido de mis decisiones y había afrontado las consecuencias, y ahora no debía ser diferente.

Después de despedirme de mi hermano salí rápidamente de la zona de camerinos, pasando por delante del chico misterioso de mi hermano sin darme cuenta y saliendo del local lo antes que pude. Necesitaba dar un paseo para despejarme, aclarar mi mente y decidir qué hacer.


Ai Totty, Totty...

Qué tal el capi? Os gustó? A estas alturas ya habréis observado que adoro meter canciones así porque sí con la excusa de que Choromi está cantando xD Esta canción es "Drop Pop Candy" de Vocaloid (la original la cantan Rin y Luka). Realmente tiene un significado romántico, pero he querido usar los pequeños hints que tiene de no rendirse (por así decirlo) para ayudar un poquito a Totty. Espero no haber metido la pata xD

Muchas gracias por leer! Nos leemos en el próximo capi!