Hola a todos!

Me ha costado la vida poder escribir esto xD Por suerte mi padre no está en casa y he podido dedicarle algo más de tiempo a escribir este capítulo

Espero que os guste mucho!

{Red}


Capítulo 14 – Varias citas, un regalo y el principio de algo

Inmediatamente al día siguiente, Osomatsu ya me estaba llamando en cuanto se levantó. Tuve suerte de que la llamada me pillara en una habitación diferente, o hubiera sido algo incómodo explicarle cómo era que mi teléfono había empezado a sonar justo cuando él estaba llamando a su novia –Buenos días Osomatsu –le saludé amablemente, esperando a que me dijera lo que le había llevado a llamarme –¡Muy buenos días, querida Choromi! ¿Qué tal la mañana? Espero que no estés muy cansada. Llamaba para proponerte ir esta tarde a algún sitio, tú eliges donde –podía escuchar la sonrisa del mayor en su voz –Hmmm… ¿Qué tal si vamos al cine? Estoy algo cansada por todo el trabajo que he estado teniendo, pero me gustaría quedar contigo –sonreí al oír la emoción en su voz cuando me proponía una hora y lugar para quedar. Después de un rato decidiendo, acabamos acordando a las cinco en la puerta de los cines.

Casi al momento después de terminar de comer, Osomatsu desapareció en nuestra habitación. Desde abajo podíamos oírle abrir todos los armarios, seguramente buscando entre toda nuestra ropa lo más adecuado para nuestra cita. Sobre las cuatro o así el mayor ya estaba saliendo por la puerta, vestido con un jersey en color rojo y unos vaqueros rotos a la altura de la rodilla. Al verle salir tan apresurado, llegué a pensar que era demasiado tarde, pero aún tenía tiempo de sobra para vestirme y llegar al cine antes de la hora.

Me puse un vestido de manga larga en color azul marino realmente oscuro casi negro con cuello de camisa redondo en color blanco, combinado con unas botas altas negras y un boina roja con un bolso en el mismo color, artículos que me fueron cedidos por el menor de mis hermanos y que por algún motivo tenía. Antes de salir de casa me puse las gafas y la chaqueta que Osomatsu me había prestado el día anterior, ya que olvidé devolvérsela. Saliendo con cuidado de que no me viera nadie, empecé a caminar hacia las salas de cine.

Tardé más de lo que esperaba en llegar, saludando desde lejos a Osomatsu en cuanto le vi frente a las puertas del edificio. Emocionado, corrió hacia mí para saludarme, rodeándome con sus brazos para abrazarme mientras me levantaba un poco del suelo, dando una pequeña vuelta por la emoción. Cuando me dejó en el suelo de nuevo, se inclinó un poco hacia mí hasta que nuestro labios se juntaron mientras mantenía sus manos en mis caderas, acercándome un poco hacia él. Yo correspondí el beso encantado, rodeando su cuello con mis brazos.

Unos idiotas que pasaron por al lado comenzaron a silbarnos, lo que provocó que rompiéramos el beso, algo avergonzados por estar dando un espectáculo ahí en medio. Osomatsu me sonrío de forma encantadora mientras me tomaba de la mano -¿Qué tal si vamos entrando? La película debe estar a punto de empezar –asentí, dejándome llevar por el mayor hasta la taquilla. Dejé que él eligiera la película ya que se empeñó en pagar las entradas, invitándome además a palomitas cuando pasamos por el bar antes de entrar a la sala.

Nos sentamos atrás del todo en la sala, aprovechando que apenas había gente para ver esta película. Durante los anuncios comenzamos a comernos las palomitas, coincidiendo nuestras manos más de una vez en la caja. Parecía la típica cita de un shojo.

Resultó que el cabrón de Osomatsu había escogido una película de miedo, con lo que odio este tipo de películas… Pero el idiota tenía buenas tácticas para acercarse. No habían pasado ni quince minutos desde que la película había comenzado y yo la estaba prácticamente encima del mayor, lo cual aprovechó él para rodearme con sus brazos, riendo muy suavemente al ver lo asustado que estaba.

Como a mitad de la película, cuando parecía que la cosa iba a estar tranquila por un rato, la música escalofriante comenzó a sonar de nuevo –¿Por qué la gente en las películas de miedo es siempre tan imbécil? Joder, si sois cinco encerrados en una casa con un asesino, ¡lo mínimo es no separarse! ¿Quién es ese gilipollas al que le ha parecido buena idea bajar solo al sótano porque oía un ruido? Dios mío, que retraso, de verdad –mientras Osomatsu se quejaba de la poca inteligencia de los protagonistas, con lo que yo estaba totalmente de acuerdo, yo no podía evitar cogerme más fuertemente a mi novio, preparándome para el susto que estaba seguro iba a ocurrir en breves. Y así fue, de pronto apareció el asesino tras el chico y lo apuñaló con un destornillador, saltando sangre por todos lados -¿Ves? Le está bien empleado, por gilipollas –yo no pude evitar el grito que se me escapó, escondiendo la cara en el pecho de Osomatsu, quien me abrazó con más fuerza mientras continuaba quejándose.

En un descuido, tiré parte de las palomitas que quedaban sobre el mayor, provocando que este se riera y me lanzara unas pocas. Yo me separé de él y le lancé algunas a la cara, uniéndome a sus risas. En unos segundos habíamos comenzado una lucha de palomitas mientras ambos continuábamos riendo, interrumpidos cuando volví a asustarme tras otra escena de la película, después de la cual continuamos riendo.

No tardó mucho en venir un acomodador a echarnos la bronca, advirtiéndonos de que si no nos callábamos, nos tirarían de la sala. Sentí como Osomatsu pretendía responderle, pero le tapé la boca y me disculpé con el acomodador de parte de los dos. Él me miró algo extrañado, lo cual arreglé dándole un beso rápido en los labios –Si te dejaba decir algo estúpido, nos hubieran tirado de la sala –contento con el beso, decidió no decir nada más y volver a abrazarme mientras continuábamos viendo la película.

Al salir yo aún seguía agarrado a su brazo, todavía asustado por el final que le habían dado la película –¿Te apetece que vayamos a tomar algo a algún lugar? Yo invito. Como… disculpa por haberte traído a esta película –asentí ante la propuesta. La verdad es que no me apetecía NADA irme yo solo hasta casa después de haber visto semejante película, y una cena gratis con el chico del que estaba enamorado no era algo que me apeteciera rechazar, precisamente.

De camino al lugar donde íbamos a cenar Osomatsu empezó a contarme cosas sobre sus hermanos, algunas que ni siquiera yo sabía sobre algunos de ellos. Poco antes de llegar noté como se me había ensuciado las gafas, seguramente durante el tiempo que estuve abrazado a Osomatsu durante la película, por lo que me las quité para limpiarlas, con tan mala suerte que tropecé en ese momento y cayeron al suelo. Yo no acabé besando el suelo gracias a que aún continuaba cogido a mi hermano. En seguida ambos nos agachamos a recoger las gafas, suspirando de alivio al ver que solo se había torcido un poco una patilla y apenas se notaba.

Después de aquel pequeño incidente llegamos al puesto de Chibita. Cuando nos sentamos, Chibita nos saludó diciéndole a Osomatsu que pagaran todo lo que le debíamos, que a estas alturas no era precisamente poco. Tras decir aquello, Chibita se me quedó mirando con una cara algo extraña… seguramente él también se había dado cuenta de que era yo, pero antes de que pudiera decir nada, Osomatsu ya estaba interrumpiendo –Ei Chibita, deja de mirar a mi novia, que la vas a incomodar. Es muy guapa, ¿verdad? –Osomatsu se veía realmente orgulloso, rascando como de costumbre su nariz con su dedo índice.

Chibita pareció optar por no decir nada sobre mí, prefiriendo aprovechar que al menos la cena de hoy le iba a ser pagada. Durante la cena, Osomatsu no dudó en acercarse a mí en exceso y tratar de colocar sus manos en sitos inapropiados. Ya estaba tardando en dejar libre su lado pervertido, pero yo ya estaba preparado para ello, golpeándole la mano cada vez que se acercaba demasiado a algún lugar que no me pareciera adecuado que tocara en aquel momento. Pero el pesado no se rendía, por lo que acabé dejándole que colocara la mano un poco más abajo de mi cadera.

Volvimos a casa realmente tarde, y me resultó casi imposible poder convencerle de que estaría bien volviendo solo a casa, aunque si hubiera sabido que un par de besos y dejar que me manoseara un poco el trasero iba a ser tan efectivo, lo hubiera utilizado antes. Después vino la parte más complicada de todo, entrar sin ser visto a casa para cambiarme antes de aparecer en el salón dónde todos estaban.

Durante todas mis vacaciones continuamos quedando casi todos los días, generalmente dedicándonos a ir al parque o pasear un poco por la ciudad, pero hiciéramos lo que hiciéramos, me encantaba poder pasar todo aquel tiempo con el mayor de mis hermanos, ya fuera tumbados en el césped besándonos o haciéndonos fotos estúpidas en algún lugar de la ciudad.

Pasar tiempo con Osomatsu se estaba convirtiendo en mi única actividad, y sus besos cada vez me resultaban más adictivos. Cuándo nos veíamos, apenas podíamos separarnos el uno del otro. Estaba más que claro lo que los dos queríamos, pero para desgracia de ambos, no podía concedérselo. Tener sexo con Osomatsu significaba dejar que descubriera que no era una mujer, y eso le llevaría a descubrir que en realidad era su hermano, y no estaba dispuesto a arruinar esta relación por satisfacer mis deseos carnales.

Cuando volví a comenzar el trabajo en el club, pedí un pequeño cambio de horario para poder pasar más tiempo con Osomatsu, permitiéndole ahora además que pudiera venir a mi camerino entre actuación y actuación, lo que le provocó al pobre Todomatsu más de un trauma y el coger la costumbre de llamar a la puerta antes de entrar a mi camerino. Me supo realmente mal por Todomatsu, ya que una de las muchas veces que entró sin saber que estaba con Osomatsu, me pilló, em… cómo decirlo sin que suene demasiado obsceno… hmm… nos interrumpió mientras estaba ha-aciéndole una felación a nuestro hermano mayor. ¡Dios qué vergüenza! ¡Cada vez que lo recuerdo…! Creo no había pasado tantísima vergüenza en toda mi vida, ni siquiera aquella vez que Osomatsu me pilló masturbándome en la habitación.

Casi sin darme cuenta ya volvíamos a estar en invierno, casi en navidades, lo que significaba que tendría más tiempo para pasar con Osomatsu. Aunque estaba ligeramente equivocado, pues no tuve ni un segundo libre en el trabajo hasta el mismo día de Navidad. Como era de esperar, Osomatsu estaba esperándome en la puerta del club cuando cerramos a media tarde. Yo sonreí encantado al verle, despidiéndome de unas compañeras antes de salir corriendo hacia él y lanzarme a sus brazos. Él me recibió con un apasionado beso que me dejó sin aliento y totalmente rojo. Entrelazamos nuestros dedos y comenzamos a caminar hacia la zona comercial.

Esta era la primera Navidad que alguno de nosotros pasaba en pareja, la verdad es que se sentía bien no pasar todas las fiestas envidiando a las otras personas que podían disfrutar de estar con su pareja en esta época –Y… ¿Qué tiene planeado hacer mi hermosa megami para esta noche? –la pregunta me pilló un poco de improvisto, la verdad es que esta noche tendríamos nuestro clásico "intercambio de regalos de los hermanos Matsuno", pero no había pensado en hacer nada más después de cenar con Osomatsu –Pues… la verdad es que no tengo pensado hacer nada en especial. ¿Darme un baño y dormir, quizás? Estoy hecha polvo después de haber trabajado tanto esta semana –me acerqué un poco más a mi hermano, apoyando la cabeza en su hombro.

El mayor había preparado algo especial para esta noche. Como no teníamos mucho tiempo antes de que tuviéramos que volver a casa para el intercambio de regalos, me llevó directamente al restaurante donde había reservado mesa. No era el lugar más elegante del planeta, pero era mucho mejor que los sitios donde comíamos normalmente. Al entrar me quité el abrigo largo que traía puesto, revelando ante mi enamorado un precioso vestido en color rojo que llegaba hasta bastante por encima de las rodillas, con los hombros al descubierto –Estás especialmente preciosa esta noche, amor –podía sentir como la temperatura de Osomatsu había aumentado en un sesenta por ciento solo con mirarme en este vestido.

Una vez sentados en nuestra mesa, una camarera se acercó a tomar nota de lo que queríamos pedir, tras lo cual volvimos a quedarnos solos –dime Choro-chan, ¿crees que podríamos pasar la noche de fin de año juntos? En mi casa no hay mucho espacio, pero es muy acogedor cuando estamos todos juntos, o si prefieres algo más tranquilo, podemos quedarnos en tu piso. Que por cierto, aún no sé dónde vives –rió suavemente tras decir aquello, esperando una respuesta por mi parte –Bueno… la verdad es que no había pensado en lo que iba a hacer ese día, y lo más posible es que se haga algún tipo de fiesta en el club por lo que tampoco quería hacer planes por si acaso tengo que ir a trabajar –Osomatsu me miró algo apenado, por lo que añadí –pero si hay una fiesta en el club, eso quiere decir que podremos pasar la noche juntos –le sonreí dulcemente, contagiándole mi sonrisa al poco –Hehe, tienes razón, no había pensado en eso –sabía que Osomatsu quería quedarse a solas conmigo esa noche con la esperanza de que por fin accediera a tener sexo con él. No es que yo no lo deseara también, sino más bien que no podía si quería que no me descubriera. Hasta ahora solo habíamos estado besándonos y manoseándonos un poco, e incluso yo le había hecho algún… trabajito, pero no le había dejado que me tocara ni le había permitido llegar a más, aunque ambos estuviéramos deseándolo.

En seguida llegó la camarera con nuestra comida, por lo que nos quedamos un rato en silencio mientras disfrutábamos del delicioso sabor de los platos que habíamos pedido. Osomatsu estiró el brazo por encima de la mesa, tenedor en mano, con la intención de robarme algo de comida –De eso nada. Haberte pedido tú este plato –le detuve poniendo mi tenedor en la trayectoria del suyo, mirándole de forma desafiante. Él pareció aceptar el reto, ya que comenzó una pequeña batalla por conseguir probar mi comida. Como casi todas las veces que salíamos, acabamos riéndonos por la situación –Anda, toma. Mereces un premio por lo bien que has luchado en esta batalla –le acerqué mi tenedor con un poco de comida a los labios, dándole yo mismo a probar de mi plato.

Cuando terminamos de comer nos quedamos hablando en la mesa, intentando aprovechar el poco tiempo que nos quedaba juntos aquel día. Bueno, más bien el poco tiempo que nos quedaba como Osomatsu y Choromi, porque el resto de la noche también lo pasaría conmigo, pero cambiando a su preciosa novia por su aburrido hermano pequeño.

Levanté la vista para mirar al mayor, que estaba más nervioso de lo normal. Parecía como si volviera a ser nuestra primera cita –Oso, ¿te ocurre algo? Pareces nervioso –el mayor se limitó a negar con la cabeza, rebuscando en el bolsillo de su pantalón mientras me sonreía –Llevamos ya casi siete meses juntos y, bueno… había pensado… -sacó una pequeña cajita envuelta en papel verde con un lazo rojo –Feliz Navidad –cogí el regalo que me había comprado, algo nervioso mientras lo abría con cuidado –O-osomatsu… e-es precioso… -me quedé asombrado mirando el precioso collar con nuestro símbolo característico en él –¡e-esto debe haberte costado una fortuna! No puedo aceptarlo –traté de devolverle el collar, pero solo conseguí que se levantara, collar en mano, y me lo colocara alrededor del cuello –Te queda perfecto. Decir que estás preciosa no te haría justicia –no pude evitarlo y ahora fui yo quien se levantó, abrazándole fuertemente –no tenías por qué comprarme nada… idiota… -me separé un poco para poder besarle. No podía creerme que Osomatsu me hubiera regalado algo así.

Como era de esperar, se nos hizo tarde para volver casa. El mayor me acompañó al club porque le dije que había quedado con unas compañeras allí y así aprovecharía para cambiarme de ropa. Después de un último beso de despedida conseguí que se fuera, entrando rápidamente al club para ponerme mi ropa normal y salir corriendo hacia casa.

Salí con cuidado por la puerta trasera, echando a correr en cuanto tuve vía libre –¡Choromatsu! ¿Qué haces por aquí? –mierda, Osomatsu me había visto –¡A-ah! O-osomatsu nii-san… yo… e-esto… tenía un evento de esta idol… ¿Vamos a casa? Los demás deben estar esperando para hacer el intercambio de regalos. ¿Cómo fue la cita con Choromi-chan? –el mayor me miró algo desanimado –La cita fue genial, hasta le regalé un collar precioso… Pero creo que trata de ocultarme algo… -sentí como se me paraba el corazón en aquel momento –creo que... en realidad no siente nada por mí. Cuando empezamos a enrollarnos está muy por la labor, pero en cuanto intento tocarla, en seguida se tensa y se aleja, como si no quisiera nada conmigo. No sé… -Osomatsu suspiró después de decir aquello. Me hacía sentir realmente mal saber que estaba deprimido pensando que era culpa suya que no quisiera tener sexo con él –No deberías darle vueltas a esto, nii-san. Estoy seguro de que Choromi-chan simplemente no se siente preparada para llegar tan lejos. Simplemente, no la presiones y disfruta con ella. Seguro que te agradecerá que no la presiones –Oso asintió ante mis palabras –¡Eso haré! Aunque no sé cuánto tiempo más podré contenerme… Pero por ella, ¡resistiré la tentación! –se le veía tan decidido… Choromi era muy afortunada de poder disfrutar de este lado tan maravilloso de Osomatsu… Ojalá pudiera darle lo que quiere…

Al llegar a casa todos estaban esperándonos en el habitual círculo de regalos, con sus paquetes preparados. El mayor y yo fuimos a coger nuestros correspondientes regalos, uniéndonos al círculo y comenzando la rotación de regalos. Yo acabé recibiendo el regalo del mayor de todos, Ichimatsu tenía el de Karamatsu, Jyushimatsu el mío, Todomatsu el de Ichimatsu, Osomatsu el de Jyushimats y a Karamatsu le había tocado el de Totty. A la cuenta de tres, todos abrimos los regalos.

Todos nos sorprendimos al ver mi regalo, el segundo que me hacía Osomatsu esta noche –O-osomatsu nii-san… ¿c-cómo…? –el mayor sonrió orgulloso, frotando su dedo índice por debajo de su nariz –Bueno, te prometí que te la encontraría, ¿no? Y… bueno, tenía la esperanza de que mi regalo te tocara a ti –miré impresionado de nuevo al regalo que había entre mis manos. Aún no podía creérmelo, ¡Osomatsu me había conseguido la figura exclusiva que no pude comprar hace tiempo! Sin pensarlo dos veces me lancé a abrazarle, tirándole al suelo en el proceso. Mientras continuaba abrazándole le agradecí el regalo más de mil veces.

No me di cuenta en aquel momento, pero cuando me volví a sentar, mi camisa se había descolocado y se podía entrever el collar que Osomatsu me había regalado aquella tarde. Con las prisas por no llegar demasiado tarde a casa, había olvidado que lo llevaba puesto.


Bueno bueno, aquí va a empezar a liarse! ¿Que tal ha estado? (aviso que no he podido revisarlo, por lo que puede que haya algo mal escrito. Si es así, decídmelo para que pueda cambiarlo, porfa)

No voy a comentar mucho, porque sino acabaré haciendo spoiler, pero quería disculparme por el gran salto temporal que di ahí en medio, pero necesitaba que avanzara la cosa para poder desarrollar mis planes y no quería que se hiciera muy tedioso describir todo el verano y demás.

Muchas gracias por leer! Nos leemos en el próximo!