Hola!
El esperado siguiente capítulo por fin está aquí! (los que leéis lo dos fics, os habréis dado cuenta de que voy alternando Choromi-chan y Sinful Dawn)
Bueno, sé que muchos me vais a odiar en cuanto leáis el capítulo 3 pero sabed que hago esto con mucho amor 3
Y ya está, os dejo leer. Qué disfrutéis!
{Red}
Capítulo 15 – Oh, no…
Estaba en mi camerino cambiándome para la siguiente actuación. Llevaba de nuevo mi clásico vestido azul de tirantes y los tacones rojos, esta vez complementado con el precioso collar que Osomatsu me había regalado. Mientras retocaba mi maquillaje, oí como alguien abría la puerta y, asumiendo que era Todomatsu, me giré para pedirle consejo sobre mi maquillaje. Sin embargo, no pude decir nada antes de quedar atrapado entre el tocador y el cuerpo de Osomatsu.
El mayor estaba entretenido atacando mi cuello con besos y suaves mordiscos, cuidadoso de no dejar ninguna marca visible. No pude evitar un gemido que escapó de mis labios cuando Osomatsu mordió en la parte superior de mi cuello, colorándome al ser consciente del vergonzoso sonido que acababa de salir de mí.
Las manos de Osomatsu acariciaban toda mi espalda, bajando poco a poco hasta llegar a mis muslos. Mientras me distraía con sus besos, comenzó a subir el vestido, tomándose su tiempo para palpar mi trasero, me tiendo una de sus manos por el lado de las braguitas que llevaba puestas –E-espera… O-osomatsu… No estoy preparada para esto… -estaba excitándome demasiado, y era cuestión de tiempo que el mayor se diera cuenta de ello.
De pronto, sentí como Osomatsu se separaba un poco de mí, sonriéndome de esa clásica forma suya mientras bajaba los tirantes de mi vestido y quitaba los pechos falsos, lanzándolos al otro lado de la habitación –Vamos, Choromatsu… No hace falta que sigas fingiendo –Empezó a besar mi pecho, deteniéndose para mordisquear uno de mis pezones –supe que eras tú desde el principio –mientras una de sus manos volvía a introducirse en mi ropa interior, la otra estimulaba mi otro pezón, provocando que más gemidos escaparan de mis labios. No tuve tiempo de analizar lo que me estaba diciendo antes de sentir como su mano invadía la parte delantera de las bragas, comenzando a masturbar mi miembro lentamente. No pude contenerme y gemí el nombre del mayor de mis hermanos, agarrando su cabello con mis manos.
Me sorprendió por un momento que alejara sus manos de las tareas que ambas estaban llevando a cabo, quitándome las bragas para luego tomarme de las nalgas para sentarme sobre el tocador, colocándose él entre mis piernas. Todo estaba sucediendo demasiado rápido para que mi cerebro pudiera procesarlo, y realmente ya estaba demasiado metido en la tarea como para querer detenerme ahora.
Rodeé con mis piernas la cintura de Osomatsu, acercándolo hasta que nuestros miembros quedaron juntos, el suyo aún confinado en sus pantalones. El único sonido que podía escucharse en la habitación en aquel momento eran nuestras agitadas respiraciones, ocasionalmente interrumpido por mis gemidos y algunas palabras de Osomatsu. Aproveché para besar sus labios mientras trataba de desabrochar sus pantalones, sin mucho éxito debido a mis nervios. Sin romper el beso, Osomatsu me ayudó a deshacerme de sus pantalones.
En cuanto tuve acceso, saqué su pene, empezando a masajearlo con mi mano hasta que colocó tres dedos sobre mis labios. Le miré algo confundido, no sabía que significaba eso –te dolerá menos si antes te preparo –me sonrió, y en seguida entendí lo que quería que hiciera, sonrojándome aún más antes de abrir la boca y dejarle introducir sus dedos en mi boca, comenzando a lamerlos y empaparlos de saliva. Cuando creyó que sus dedos estaban lo suficientemente mojados los sacó rápidamente de mi boca, sustituyéndolos por su lengua mientras llevaba su mano hasta mi culo. Sentí como acariciaba mi entrada con uno de sus dedos antes de introducirlo. Al no notar ningún tipo de incomodidad o queja por mi parte, comenzó a moverlo lentamente, obteniendo únicamente suaves gemidos, lo que le llevó a introducir un segundo dedo.
Resultaba un poco más incómodo, pero no era nada a lo que no estuviera acostumbrado… ¡N-no es que yo haya estado haciendo esto en el baño de casa ni nada parecido!
Me pilló por sorpresa que en seguida comenzara a abrir y cerrar los dedos, al tiempo que los movía hacia dentro y fuera. Sin previo aviso, Osomatsu metió un tercer dedo al tiempo que se arrodillaba ante mí y comenzaba a lamer mi pene. Apenas me di cuenta del nuevo dedo que se encontraba en mi interior, demasiado centrado en no gemir demasiado fuerte por el placer que las acciones del mayor estaban provocando. Casi sin pensarlo hablé, tirando del pelo de Osomatsu para que me prestara atención –O-osomatsu… por favor… No quiero esperar más, hazlo ya –el mayor abandonó su tarea mientras se incorporaba, dedicándome una sonrisa que resultaba pervertida incluso en esta situación mientras sacaba sus dedos de mi interior –¿Para qué no puedes esperar más? Si no me dices lo que quieres, no puedo dártelo –gruñí ante aquello. Por supuesto que Osomatsu querría oírmelo decir. Pero mi cerebro estaba tan enterrado en deseos de sentirle dentro de mí, que no dudé en agarrarle por los hombros mientras hablaba mirándole a los ojos –Quiero que me folles, que me hagas tuyo. Quiero sentir tu polla en mi interior –estoy seguro de que si hubiera podido sonrojarme más, tras decir aquello me hubiera puesto aún más rojo.
Inmediatamente Osomatsu dijo algo del estilo de "eso era lo que quería oír" y me cogió en brazos, tumbándome sobre el pequeño sofá que había en el otro extremo del camerino. Él se colocó sobre mí, apoyando una de mis piernas sobre su hombro, depositando sobre mi muslo un suave beso sobre el que después hizo un chupetón. Estoy seguro de que no pudo resistir la tentación de dejarme alguna marca. Acercó su miembro a mi entrada, empezando a empujar suavemente, sin entrar todavía –Esto te va a doler, bastante seguramente. Si quieres que pare en algún momento, solo dilo, ¿vale? –asentí, aceptando el beso en los labios que me ofrecía como disculpa adelantada antes de comenzar. Usando todo su autocontrol, Osomatsu empezó a penetrarme, introduciendo su pene en mi interior muy lentamente, esperando a que me acostumbrara a la sensación. Estaba comenzando a doler mucho, pero aguanté mordiéndome el labio. No quería que Osomatsu se detuviera, por lo que le hice una pequeña señal para indicarle que comenzara a moverse.
Sin dudar ni por un segundo, el mayor comenzó por dar suaves embestidas, estimulando mi pene con su mano mientras se movía y volviendo a morder mi cuello como al principio. Antes de que pudiera darme cuenta, ya estaba sintiendo aquella sensación que me advertía que estaba a punto de llegar al clímax. Me pareció que Osomatsu también estaba a punto de llegar, porque comenzó a embestir con mucha más fuerza y rapidez, acertando de lleno en mi próstata, haciéndome gritar su nombre. En esas condiciones, no duré mucho más y terminé sobre la mano del mayor…
Me desperté de golpe, sentándome en la cama con una sensación de calidez y humedad en mi pantalón. Oh, no… Miré a ambos lados para asegurarme de que todos mis hermanos seguían durmiendo antes de coger un pantalón limpio y salir corriendo al baño para cambiarme.
No podía creerlo… de nuevo había estado teniendo sueños húmedos con mi hermano… Cualquier día iban a descubrirme si seguía así…
Cuando me desperté aquella mañana, Choromatsu no estaba en el futon con el resto de mis hermanos mayores. Miré la hora en mi móvil antes de comenzar a vestirme, pues había quedado en una hora con Sacchi y Aida en el Sutaaba para ir de compras, y no quería llegar tarde.
Cuando estuve listo, me dirigí a la entrada para ponerme mis zapatillas rosas sin desayunar, ya que tenía intención de tomar un café ya que íbamos a pasar por la cafetería antes de irnos. Abrí la puerta, y me encontré cara a cara con Atsushi. ¿Qué hacía él aquí?
Cerré la puerta tras de mí y le esquivé, comenzando a andar -¿Qué hacías en la puerta de mi casa? –Atsushi me seguía de cerca, intentando igualar mi paso –No has estado cogiendo mis llamadas ni respondiendo a mis mensajes. Estaba preocupado por si te había ocurrido algo, Todomatsu –me paré y me giré para mirarle, fingiendo mi habitual sonrisa adorable –Agradezco mucho tu preocupación, Atsushi-kun, pero no tenías por qué, estoy perfectamente. Ahora si me disculpas, he quedado con unas amigas y no quiero llegar tarde. ¿Por qué no vas con tu novia? Seguro que estará encantada de que pases tiempo con ella –fui a girarme para continuar mi camino, pero el de ojos grisáceos me detuvo –El otro día no terminamos de hablar… Y siento que ambos le debemos una explicación al otro. ¿Por qué te estás comportando de este modo conmigo? –Le miré dejando de fingir que me agradaba ver su cara, dando un paso hacia él –¿Por qué? Am… Pues no sé.. Hmmm… ¿Por qué puede ser? Oh sí. ¿Qué tal porque me utilizaste para tener sexo y después te fuiste con otra mujer? ¿Eh? ¿Es eso suficiente motivo? ¿O también necesitas saber que estaba enamorado de ti e iba a confesártelo cuando esa tipa me atacó por estar cerca de su hombre? –sorprendentemente, solté todo aquello totalmente tranquilo –Todomatsu… Yo… No sabía que sentías eso. Si me lo hubieras dicho podríamos –no le dejé acabar la frase –Si no te hubieras ido con otra mujer, quizá podríamos haber tenido algo –trató de darme explicaciones, pero me negué a escucharle, comenzando a caminar hacia la cafetería donde me esperaban mis amigas.
De pronto, Atsushi me tomó de la muñeca, haciendo que me girara y besándome de forma apasionada pero dulce al mismo tiempo. Por un momento no pude evitarlo y me rendí ante el beso, correspondiendo gustoso a los movimientos de los labios del castaño. Pero cuando mi sentido común regresó, le aparté de un empujón, dándole una bofetada antes de salir corriendo.
¿Cuántos me odiáis ya por hacer que eso haya sido solo un sueño? Me gusta hacer sufrir al pobre Choro, gomen
Espero vuestros reviews! 3
Nos leemos pronto!
