Holahola!

El esperado capítulo por fin está aquí! (?)

Qué creéis que ocurrirá?

Os dejo que leáis tranquilamente!

{Red}


Capítulo 16 – Dolor

Después del sueño de la otra noche empecé a tener especial cuidado cuando estaba cerca de Osomatsu. No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido en aquel sueño. ¿Sabría Osomatsu toda la verdad?

Tenía el presentimiento de que la situación en la que me encontraba en aquel momento no duraría mucho, ya fuera porque él supiera la verdad o fura muy arriesgado seguir con esto, así que decidí que lo mejor sería acabar con nuestra relación antes de que esto se me fuera de las manos y el mayor me odiara de por vida. Si hay algo que no podría soportar, sería que Osomatsu me odiara…

Le envié un mensaje, citándole a última hora de aquella noche en mi camerino. No quería que todo esto acabara tan pronto, pero no tenía otra opción. Él me respondió con una sonrisita hecha con símbolos y un simple "ok", y ahí dejamos la conversación. Hice mis turnos de la mañana y la mayoría de los de la tarde antes de volver a mi camerino para la primera de mis actuaciones de aquel día. Había intentado aprovechar el poco tiempo que Osomatsu y yo seguiríamos siendo pareja sonriéndole cada vez que pasaba por delante de su mesa, e incluso llevándomelo un momento para poder disfrutar de un último beso suyo. Cuando me retiré a mi camerino para cambiarme, me encontré con Todomatsu por el pasillo –Choromatsu nii-san, estaré contigo en un momento, ¿vale? Tengo que ayudar a Alice, pero en terminar con ella voy a tu camerino –y tras decir aquello continuó su camino, dejando que yo siguiera el mío.

En cuanto cerré la puerta del camerino comencé a vestirme, cogiendo mi querido vestido azul. Después de ponérmelo y calzarme los zapatos rojos me senté frente al tocador, colocando correctamente los pechos falsos y comenzando con el maquillaje ya que Todomatsu estaba retrasándose demasiado. Mirándome en el espejo, me di cuenta de que un par de mechones de mi pelo real se podían ver ente el flequillo verde de la peluca de Choromi, por lo que me la quité, cogiendo un par de horquillas para recoger bien esos mechones y asegurarme de que no volvieran a salirse.

Sonaron un par de golpecitos en la puerta, típicos de Todomatsu, por lo que le dije que pasara sin pensarlo. Me giré para pedirle ayuda con el pelo, pero no llegué a terminar mi frase cuando me encontré cara a cara con un cabreado Osomatsu. Tendría que haberlo visto venir… Era prácticamente la misma situación que en mi sueño y, aunque mantenía una pequeña esperanza de que se cumpliera aquello, en el fondo sabía que eso jamás ocurriría.

Me levanté rápidamente, tratando de acercarme al mayor –Osomatsu nii-san… yo… -Pero él no me dejó hablar y se apartó de mí. Estaba realmente enfadado, algo muy poco común en el mayor de nuestros hermanos –Así que… sí que eras tú después de todo. Quería creer que aquello que vi la otra noche no había sido este collar… No puedo creer que hayas jugado conmigo de esta forma. Jamás hubiera imaginado que precisamente tú fueras capaz de esto… –Sin dejarme decir nada se marchó, dando un portazo al salir. Por un momento me quedé bloqueado, sin saber qué hacer o cómo reaccionar. Me puse rápido la peluca y salí corriendo tras de él, tropezando más de una vez con los tacones.

Le seguí hasta fuera del club, cayendo tras haberme tropezado un par de manzanas alejado del club –Osomatsu… Por favor… -Él me miró por un mometo. Pude ver el dolor que reflejaban sus ojos antes de que se girara para seguir su camino, apretando el paso y desapareciendo al girar una esquina. Allí, tirado sentado en el suelo, vestido de mujer y con el corazón roto, comencé a llorar. Cascadas de lágrimas corrían por mis mejillas. Desde el principio supe que esto sería una mala idea, Todomatsu también me lo había advertido, pero tuve que querer más, que disfrutar de lo que sería poder tener una relación con el mayor, que probar aquellos besos que no podría olvidar, esa sonrisa tan dulce que solo me dedicaba a mí… ¿Por qué tuve que arriesgar el que Osomatsu me odiara de por vida por conseguir estar con él unos meses?

Oí unos pasos que se acercaban a mí. Levanté la vista y pude apreciar la silueta de un hombre acercándose al lugar donde me encontraba. Intenté levantarme, limpiando mis lágrimas ¡Osomatsu había vuelto a por mí! Pero cuál fue mi sorpresa al ver que aquel hombre no era mi hermano, de hecho, no le había visto en mi vida. Suspiré, bajando la vista mientras me giraba hacia el otro lado, comenzando a caminar de vuelta al club. Pero no pude dar ni un paso antes de chocar contra otro hombre –Disculpe… -Me moví hacia el lado para tratar de esquivarle, pero el hombre me agarró fuertemente por la muñeca, deteniéndome -¿Dónde te crees que vas, preciosa? Quédate un rato conmigo, nos divertiremos –Me cogió del otro brazo, impidiendo que pudiera moverme. Sabía que no podría escaparme en una confrontación física, por lo que traté de pedir ayuda al otro hombre que antes había confundido con mi hermano, pero no pude ni articular una palabra antes de que aquel otro hombre llegara dónde estábamos, tapándome la boca con una mordaza improvisada con un trozo de tela.

Dado que no tenía otra opción, intenté resistirme físicamente, pero los dos hombres eran mucho más fuertes que yo, por lo que solo conseguí que me agarraran con más fuerza y me dieran un par de golpes para que me quedara quieto. Entre los dos me llevaron al callejón que había en esa misma calle, soltándome uno de ellos para empezar a tocar mi cuerpo. Le di una patada en la pierna, ganándome una bofetada en la cara.

Yo estaba completamente en pánico, sin saber qué hacer, comenzando a llorar de nuevo mientras seguía tratando de liberarme. Pero solo conseguí cabrearles más y que rompieran uno de los tirantes del vestido tratando de controlarme, provocando que uno de los pechos falsos cayera al suelo. Ambos se quedaron quietos por un momento, alternándose entre mirar la prótesis y al otro. Uno de ellos, el que no me estaba sujetando, comenzó a reírse, metiendo su mano por el escote de mi vestido para sacar el otro pecho falso –Hoy nos ha tocado el premio gordo –continuó riendo, acercándose a mi oído para susurrar –ahora vas a aprender lo que le hacemos a los tipos como tú, que se hacen pasar por mujeres hermosas –de pronto sentí un fuerte dolor en el cuello, ese tipo me había mordido, tan fuerte como para que comenzara a sangrar la herida.

No recuerdo muy bien lo que ocurrió a partir de ahí, solo sé que perdí la consciencia tras un par de golpes. Cuando volví a despertar, sentía fuertes dolores por todo mi cuerpo, y estaba seguro que había más de una herida sangrando, pero aquellos hombres no se habían marchado –Mira, la princesita se ha despertado –uno de los hombres habló, pateándome en el estómago, provocando que comenzara a toser –Mejor, así podrá disfrutar de la parte más divertida –después de eso, oí como rasgaban la tela de mi vestido, abriéndolo hasta un poco más arriba de mi cintura mientras arañaban mis piernas.

-Oh, no… No, por favor… -Traté de hablar, pero con la boca tapada no se me entendía, aunque ellos seguramente sabían lo que estaba pidiendo. Yo sabía lo que me iban a hacer. No podía creer que esto estuviera ocurriendo. Recé porque todo fuera solo una pesadilla, porque en unos segundos me despertara agitado bajo la manta del futon, con mis hermanos durmiendo pacíficamente a mi lado… Pero no ocurrió nada. Intenté gritar a pesar de la mordaza, pero solo conseguí ganarme más golpes en distintas partes de mi cuerpo y unas siniestras carcajadas por parte de ellos. No tardé mucho en sentir como, literalmente, arrancaban mi ropa interior, dejándome totalmente expuesto antes aquellos hombres, mientras de fondo se podía oír el sonido de una cremallera siendo bajada.

Mientras uno me sujetaba para que estuviera quieto, lo cual no era demasiado trabajo dado lo débil que me encontraba en aquel momento, el otro tomaba mis piernas, separándolas para ganar mejor acceso a mi cuerpo. Lo siguiente que sentí fue un profundo dolor allí abajo, como si me estuvieran partiendo en dos. No pude evitar gritar de dolor y asco al mismo tiempo, volviendo a dejar lágrimas escapar de mis ojos, no pude evitar sentirme sucio y utilizado. No pude aguantar todo el dolor mucho más y creo que volví a desmayarme, porque cuando volví a despertar, estaba cubierto con algo, creo que era una sudadera, y alguien con unas manchas de sangre sobre su camiseta me llevaba en brazos mientras corría.

Traté de alzar la vista, consiguiendo entrever de forma algo borrosa la cara del hombre que me estaba llevando –O-osmoatsu… nii-san… -pude articular aquellas palabras justo antes de desmayarme de nuevo, agarrando débilmente la camiseta de aquel hombre.


Bueno, qué opináis? He sido un poquito cruel con Choro, no?

Huiré antes de que alguien quiera matarme por lo que acabo de hacer(?)

Nos leemos!