Buenos días/tardes/noches dependiendo de cuando leáis esto! (Aquí serán como las 5 de la mañana o así. Digamos que tuve una noche productiva)

Hoy no me enrollo porque, sinceramente, creo que va siendo hora de irme a dormir y estoy demasiado zombie para poder pensar.

Espero que os guste!

{Red}


Capítulo 17 – El collar

Me desperté mirando un techo blanco muy básico. Me sentía un poco mareado, pero por lo demás estaba bastante bien. De fondo podía oír un murmullo y los pitiditos de una máquina. Pasé unos minutos así, distraído con los pitidos de la máquina y mirando al techo.

De pronto escuché un ruido algo diferente y ladeé la cabeza hacia ese sonido, encontrándome con un aparentemente cansado Todomatsu con rastros de lágrimas en sus mejillas. Intenté levantarme, ¿qué podría haberle ocurrido a mi hermanito para que estuviera en aquel estado?, pero el menor vino corriendo a mi lado, impidiendo que me pudiera mover, comenzando a llorar de nuevo –¡Choromatsu nii-san! ¡Estás despierto! ¡T-tengo que avisar a los demás! –y al momento había salido corriendo de la habitación, gritando los nombres de nuestros hermanos. En apenas unos segundos estaban todos entrando por la puerta, corriendo a abrazarme a pesar de seguir tumbado en la cama. Bueno, no todos estaban ahí… Osomatsu no estaba.

Después de que todos se calmaran, se fueron turnando para contarme lo que había ocurrido desde que me encontraron hasta aquel momento. Como el mayor, Karamatsu comenzó hablando, dejando todas sus florituras a un lado dada la seriedad del asunto –Ichimatsu nos llamó preocupado, diciendo que algo horrible te había ocurrido y que te iba a llevar al hospital –a continuación habló Ichimatsu –estabas tirado en el suelo, con mucha sangre y la ropa rasgada, así que te puse mi sudadera por encima y te traje aquí –Todomatsu le interrumpió, hablando apresuradamente. Se notaba en su voz que aún seguía preocupado por mí, y no se separaba de mi lado, al igual que Jyushimatsu, que se encontraba a mi otro lado –Cuando vimos en el estado que te traía Ichimatsu nii-san removimos todo el hospital hasta que el mejor medico te atendió. No podía permitir que mi hermano no fuera tratado por el mejor –Jyushimatsu continuó, sonando serio a pesar de estar sonriendo –Hemos pasado toda la noche contigo, el médico dijo que las heridas tardarían mucho en curar… Sobre todo… -todos bajaron la mirada.

En seguida comprendí a lo que referían, bajando la vista avergonzado –Ha sido un desgarro muy profundo –Ichimatsu dijo aquello, seguido de Jyushimatsu –¡Pero nosotros cuidaremos de Choromatsu nii-san hasta que esté mejor! –traté de sonreír al segundo menor de mis hermanos, agradecido de que se preocuparan tanto por mí a pesar de todo. Levanté de nuevo la vista, tratando de sonreír a todos, pero estaba claro que echaba en falta la presencia del mayor de mis hermanos –Hemos estado llamando a Osomatsu nii-san toda la noche, pero tiene el móvil apagado… También le hemos dejado algunos mensajes para que sepa dónde estamos… Pero aún no sabemos nada de él…–asentí a las palabras de Todomatsu, seguramente Osomatsu estaría deambulando por la ciudad o bebiendo en algún lugar mientras me odiaba con todo su ser, y no podía culparle por ello. Ciertamente me merecía todo su odio por haberme aprovechado de sus sentimientos en mi beneficio. Les pedí a todos que volvieran a casa a descansar, ya que no era necesario que siguieran conmigo si no podían hacer nada para que mejorara.

Todomatsu pareció entender la indirecta de que quería estar solo, porque me ayudó a convencer a los demás de que fueran a casa a descansar. Tras despedirse todos y prometerme que estarían aquí en cuanto durmieran un poco, se marcharon, avisando al médico de que me había despertado.

Como era de esperar, el doctor entró en la habitación poco después de ser avisado por mis hermanos, explicándome las condiciones en las que me encontraba y el estado de todas mis heridas. Preferí no prestarle mucha atención una vez supe más o menos mi estado general, no quería saber lo que esos cerdos me habían hecho, prefería intentar olvidar este suceso lo antes posible. Después de decirme que tendría que quedarme un par de días en observación antes de que me permitieran irme a casa y que debía descansar, el doctor se marchó, dejándome solo de nuevo.

No podía dejar de pensar en todo lo que me había ocurrido aquella noche, pero sobre todo era Osomatsu quien estaba más presente en mis pensamientos. Debía estar bastante drogado, porque no podía sentir ni el dolor que me provocaba pensar en que había pedido, seguramente para siempre, al mayor de mis hermanos. Pasé mucho tiempo torturándome a mí mismo con mis pensamientos hasta que conseguí volver a dormirme.

Me desperté de golpe al escuchar un golpe fuerte en la puerta de mi habitación, la cual se abrió de golpe. Me incorporé un poco en la cama, sintiendo algo de dolor por hacer aquello. En la puerta estaba Osomatsu, completamente demacrado, lleno de heridas y sangrado por la nariz. Entró en la habitación, directo al lugar donde yo me encontraba, un par de enfermera siguiéndole de cerca, una pidiéndole que no me alterara y la otra insistiendo en que había que tratar sus heridas. El mayor parecía enfadado cuando se plantó en frente mía. No me dijo ni una sola palabra mientras tomaba mi mano y depositaba algo en esta, dejándose llevar luego por las enfermeras.

Yo no fui capaz de hacer ni decir nada hasta que le hubieron sacado de la habitación. Levanté un poco la mano que contenía lo que me había dado Osomatsu, bajando la vista para poder verlo –M-mi collar… -volví a mirar hacia la puerta por donde se habían llevado a mi hermano, una pequeña sonrisa dibujándose en mi rostro. Estaba tan hecho polvo que no pude hacer mucho más que agarrarlo con fuerza mientras volvía a tumbarme completamente en la cama, los calmantes volviendo a hacer efecto en mí y provocando que volviera a quedarme dormido.

Cuando volví a despertar, el collar ya no estaba en mi mano, pero podía sentir su peso sobre mi clavícula. Al parecer alguien me lo había puesto. Ladeé la cabeza para acomodarme, sorprendiéndome al encontrarme con Osomatsu dormido en una silla al lado de mi cama, su nariz cubierta por una venda, al igual que lo poco que podía ver de su brazo derecho y sus nudillos… ¿Qué habría estado haciendo para acabar así?

Vi como Osomatsu se movía un poco, parecía estar despertándose. No me sentí preparado para afrontarle en aquel momento, así que fingí estar dormido, escuchando como se levantaba de la silla y se acercaba a mí –Sé que estás despierto, no finjas -¿Cómo podía haberme leído tan fácilmente? Abrí los ojos, sintiéndome un poco culpable porque me hubiera descubierto. No me atreví a mirarle a la cara después de todo lo que había pasado, por lo que mantuve la vista sobre mis manos –¿Qué tal te encuentras? –Osomatsu estaba usando un tono de voz carente de emoción, haciendo evidente que seguía enfadado por lo ocurrido –E-estoy bien… Gracias –me respondió asintiendo con la cabeza antes de volver a sentarse en la silla.

Pasamos un rato en completo silencio hasta que decidí volver a hablar esperando acabar con aquel silencio –¿C-como recuperaste el collar? Todomatsu no me dijo nada sobre que lo hubiera perdido, pero al no habérmelo dado cuando desperté, imaginé que algo debía haberle pasado –esperé su respuesta, pero no obtuve más que silencio por parte del mayor de mis hermanos. Pensé que quizá no quería hablar de ese tema, por lo que intenté establecer conversación de otro modo –Jyushimatsu dijo que cuando estuviera mejor, iríamos todos a la playa. Pero aún hace mucho frío para eso, ¿no crees? Deberíamos dejarlo mejor para verano –de nuevo esperé a que me respondiera, pero no obtuve respuesta alguna.

Empecé a mirar a mi alrededor, prestando un poco de atención a la habitación ya que no tenía nada mejor que hacer. Era la clásica habitación de hospital con paredes en colores claros, una ventana que no podía abrirse, un pequeño armario que prácticamente no se usaba, una puerta que daba a un pequeño baño adjunto a la habitación y una minúscula televisión que había que pagar para encender.

Después de un rato volví a dormirme. De verdad, estos estados de sueño intermitente que me provocaban los calmantes del dolor me estaban empezando a irritar un poco. Me desperté de nuevo al oír las voces de todos mis hermanos. Parecían estar hablando de algo serio, porque ni se dieron cuenta de que yo estaba despierto.

Todomatsu estaba claramente enfadado con Osomatsu, mientras Karamatsu aparentaba estar preocupado entre los dos. No podía ver a Jyushimatsu e Ichimatsu, pero ver como el menor cogía la manga de la sudadera del mayor me dejaba claro que ellos también debían estar preocupados –¿Por qué no respondiste al móvil si tan preocupado estabas por Choromatsu nii-san? Podrías haber estado aquí con los demás cuando le trajeron… Deberías haber visto como estaba… De no ser porque Ichimatsu tuvo un presentimiento y nos hizo salir a todos a buscar a Choromatsu nii-san, no sé qué le podría haber ocurrido –Los ojos de Todomatsu estaban brillosos, como si estuviera a punto de romper a llorar –Mi móvil está sin batería. Aún no sé todo lo que ocurrió –Osomatsu seguía sonando demasiado serio para ser él… No podía creer que yo hubiera sido la causa de aquel cambio de actitud… -¿Y cómo es que supiste que estaba aquí si no has podido ver ninguno de nuestros mensajes? –Todoatsu seguía hablando a nuestro hermano en tono acusador –No quiero hablar de eso ahora –el mayor trató de alejarse, pero Karamatsu le detuvo, mirándole seriamente –Aunque no quieras hablar de ello, esta es la única oportunidad que vamos a darte de ofrecernos una explicación, Osomatsu nii-san. Si no viste nuestros mensajes, ¿cómo supiste que nuestro hermano estaba en el hospital? –Osomatsu suspiró, decidiendo contar aquello que no quería que los demás supieran –Más que saberlo, lo deduje, y las enfermeras de la entrada me dijeron la habitación –Karamatsu continuó mirándole seriamente, esperando a que continuara –Está bien, está bien… Estaba sentado en un banco del parque cuando unos tipos con bastante mala pinta pasaron por delante de mí. En un principio les ignoré, pero oí algo de un chico vestido de mujer, y sobre un bonito vestido azul y me acerqué a ellos. Entonces fue cuando vi que uno de ellos tenía el collar que le regalé a Choromi… a Choromatsu por navidad hace unos días. Les pedí explicaciones sobre cómo lo habían conseguido, pero no me dijeron nada. Deduje que le habrían hecho algo a Choro, porque de no ser así, él no les hubiera dado aquel collar, así que… digamos que tuve una conversación no muy amable con ellos. Cuando recuperé el collar, vine corriendo al hospital para ver cómo se encontraba Choro y… -mi voz interrumpió su historia, haciendo que todos me miraran –¿Te hiciste todas esas heridas peleando con ellos solo por recuperar mi collar? –el de rojo bajó la vista –Algo así… Quise defenderte, y recuperar lo que no tenían derecho a haberte quitado… -imité las acciones del mayor, bajando yo también la vista –G-gracias… -al menos esta vez me había respondido.

Los días hasta que por fin pude irme de aquel lugar fueron interminables. Osomatsu se pasaba el día entero sentado a mi lado sin dirigirme la palabra mientras mis otros hermanos iban y venían. En algún momento mientras creían que estaba durmiendo, Karamatsu le contó a Osomatsu todo lo que ellos sabían respecto a lo que me había ocurrido, y que posiblemente este suceso dejaría alguna secuela. Pff… Cómo si eso no fuera evidente. Tras saber toda la historia completa, pude escuchar como Osomatsu golpeaba una pared con el puño antes de salir a caminar por el pasillo, seguramente tratando de calmarse antes de volver a la habitación.

Al fin era libre. Y, aunque Osomatsu continuara sin hablarme, estaba todo el tiempo conmigo, sin dejar a los demás acercarse. Era él quien empujaba mi silla de ruedas mientras íbamos de la habitación hasta la entrada del hospital, luego ayudándome a levantarme y dejando que me apoyara en él mientras caminábamos hacia la salida.

Las puertas del hospital se abrieron ante mí, permitiéndome ver el exterior. Pero algo no iba bien, por algún motivo ya no quería salir allí afuera. Me estaba costando poder respirar y sentía como mi ritmo cardíaco se descontrolaba. Me agarré con fuerza al brazo de Osomatsu, retrocediendo unos pasos. Eso me hacía sentir mejor, por lo que seguí intentando volver al interior, alejarme de la puerta lo máximo que pudiera.

Debí parecer muy asustado, porque todos mis hermanos me rodearon con gesto de preocupación, el mayor acariciándome el cabello y tratando de calmarme. Su voz me hacía sentir bien. Enterré mi cara en su pecho, abrazándole con fuerza. Me daba igual que me siguiera odiando por lo de Choromi, necesitaba tenerle cerca para sentirme mejor.

Al final de aquella mañana, el mismo médico que me había atendido cuando entré hace un par de días me diagnosticó agorafobia provocada por trastorno de estrés postraumático. Genial.


Lo siento Choro, sabes que te amo.

Qué tal estuvo? En el fondo soy buena gente (?)

Bueno, nos leemos en el próximo!